Siddartha Kiwi – Centrojás

Paz y amor con Siddartha

https://youtu.be/uWlYjl9TZ88
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La tropilla de la Zurda: Segunda Parte – Notas sobre el peronismo de izquierdas

Resistencia peronista – Peronismo sin perón – Peronismo de izquierdas –– FAP /Fuerzas Armadas Peronistas – Montoneros – Masacre de Ezeiza – Frente Justicialista de liberación/FREJULI – Tercera Posición

La Resistencia

Ustedes ya saben que JDP marchó al exilio. Movimiento y partido eran lo que el general mandaba. La jugada de los milicos y radicales fue separar cabeza de cuerpo. Porque sabían – igual que el general – que decapitar a una serpiente es el mejor modo de matarla.

Por y a pesar de los hechos, surgió la resistencia peronista. Compuesta con sindicalistas, empresarios amigos, militares, y funcionarios nombrados (y beneficiados) por Juan Domingo Cangallo. Pero sin conductor, la maquina no arrancaba; el único consenso era que el líder debía volver. Lo demás… eran detalles.

Les ganaron – por un tiempo – una batalla cultural. Hubo “campaña de desperonizacion” del país. La “revolución libertadora” intervino y censuró medios; hubo listas negras contra los intelectuales y artistas peronistas. Impusieron la expresión “el tirano prófugo” para nombrar a Juan Domingo Perón. Y aplicaron paquetes de medidas represivas. Hasta en el baño.

La resistencia peronista armó un aparato de propaganda clandestina. Desde afuera, JDP mandó consignas dirigidas a todos los sectores. Para mantener la unidad del movimiento y el partido. El mensaje de Perón llegó a través de algunos medios gráficos. Los persiguieron y cerraron hasta donde pudieron.

Aquella dictadura duró tres años. Llamaron a elecciones. Sin embargo, proscribieron al peronismo. Los Radicales ganaron el boleto dorado: Arturo Frondizi asumió como presidente el 1 de mayo de 1958. Lo voltearon el 29 de marzo de 1962. Hizo un pacto secreto con JDP, a través de intermediarios. Para calmar la bronca y asegurar gobernabilidad. Y quizás negociar la vuelta del general.

Hablando mal y pronto, se agrandó Chacarita por el empate: Frondizi no cumplió. Perón quitó colaboración. Y el país se fue yendo a la mierda: El sindicalismo huelgueó. La economía, bajoneada como siempre; asomaron los troscos tira bombas (ERP/PRT, FAR) y los milicos se sublevaron entre 10 a 14 veces contra el PEN. Hubo más episodios; pero será para otro día, gente.

Lo sabroso fue la renovación de los cuadros peronistas entre los 60s/70s. A diferencia de los “grasitas” de 1945 – 1955, la mayoría conoció a JDP y EDP por figuritas. Hubo una generación de militantes jóvenes, leales, dispuestos, con cierto margen de maniobra e iniciativa propia a su propio favor.

Como ustedes sabrán, el peronismo nació verticalista. Ahora, ya no es para tanto. Aunque hay sectores donde sigue la bajada de línea permanente. (Disculpen la redundancia y la simetría) El FPV y el sindicalismo, por ejemplo.

En aquella época, surgieron y crecieron grupos que se subieron al poni. Porque interpretaron su propia tarea como vital para la causa. Perón no estaba para bajarles el ego. Hasta que volvió. Y lo hizo.

Todo fue un profundo problema de comunicación. Créanme.

Peronismo rojo

Mientras esperaron por JDP, hubo intelectuales jóvenes (hoy ya des jóvenes) que desarrollaron el “Peronismo de izquierdas”; fue una doctrina no – oficial para justificar la violencia a favor del peronismo proscrito.

El peronismo de izquierdas ofreció al país una “versión libre” de la historia del primer peronato. Para ellos, el general fue un líder nacional, popular y revolucionario; con ideas libertarias para la patria.

Lo rico es que JDP nunca fue zurdo en la puta vida. Igual, los dejó hacer. Estaba ocupado con su salida del país. Se hizo cargo del asunto mucho más adelante.

Para esta versión, JDP luchó contra los grandes enemigos del país: los oligarcas locales, y los cipayos al servicio del extranjero. Reivindicó al pueblo obrero, y venció al enemigo. Hasta que la revolución libertadora lo bajó del poder.

Para ellos, ellas y las nuevas “elles” EDP fue una líder feminista, progresista, adelantada por mucho a su propia época. En el peronismo rojo, Evita combatió a los mismos enemigos de su esposo. Y demostró iniciativas propias en favor de los más humildes. Hubo un cantito popular de los 70s. Decía:
“Si evita viviera/seria montonera”

Pero no era exactamente así. Por supuesto, hubo la fundación Eva Perón. Bancada por el partido. Influyó en el voto femenino. Influyó en los sindicatos. Era mala actriz, pero sus tonitos sonaban bien. Aspiraba a ser la primera vicepresidente argentina. Se bajó de la lista con 80% problemas de salud, y 20% por presiones políticas.

Sin embargo, el poder real residía en JDP. Porque obtuvo, conservó, perdió y recuperó el mando. Con y sin ella.

Eran tiempos machistas. Las minas conseguían alguna cuota de poder por medio del parentesco. Ante la duda, busquen quienes fueron María Estela – “Isabelita” – Martínez de Perón, y Amalia – “Mema” – Lacroze de Fortabat.

Este “Peronismo rojo” tuvo fecha de vencimiento. Duró desde 1956 hasta 1974. Fue el orgulloso resultado de “giros franceses” en la sede vacante y el relato incompleto que había dejado JDP.

El episodio de la masacre de Ezeiza ayudó – y mucho – a picarle el boleto al peronismo de izquierdas. Por supuesto, no fue el único factor decisivo. Había crisis económica, y mucho diálogo de sordos en todos los sectores.

Con y sin

Una vez exiliado, Perón salió de gira.
Vivió en Paraguay, Republica Dominicana y Venezuela. Al final, se instaló en España. En una localidad de Madrid: Puerta de hierro. Se cuenta que anduvo en la exportación de caballos argentinos. Vendía a Rumania y el Líbano.

En aquellos años hubo el “peronismo sin perón”; fue un experimento del dirigente mendocino Alberto – “Bimbo” – Seru García. (Nada que ver con la marca del pan lactal, obvio)

Bimbo conoció al general en 1957 en Caracas. Durante una reunión, JDP lamentó la desunión del peronismo. Todos los presentes callaron. Menos una persona; el mismísimo García. Le dijo:

[…]”Mi general, usted tiene razón en que todos estamos divididos, pero la culpa principal es suya porque nos dice una cosa distinta a cada uno y después se queja de
que nos andamos peleando entre nosotros“[…]

Hubo una pausa. JDP puso mala cara. Le echaron flit. (Si quieren algo más actual, que sea Raid, Baygon y Off) García recordó que aquella fue la última vez que vio al general en vivo y directo.

Al punto, el sindicalista Augusto Timoteo – “El Lobo” – Vandor contribuyó a redondear la idea en los 60s. Lean “V de Vandor” en la segunda parte de “Combatiendo al capital”; está en la sección “pequeño catálogo de prontuarios cegetistas”.

En el corto plazo, el Neoperonismo resultó funcional al crecimiento del aparato. Sirvió para puentear las proscripciones contra el PJ. Pero no le gustó al líder. Porque a la larga o a la corta, fomentó una interna. Y los debates que hubo, fueron entre los más veteranos del partido.

En 1960, Bimbo volvió al país. Se presentó para gobernador. En Mendoza. Con un partido propio. El PJ hizo presión para que perdiera.

JDP mandó a “Isabelita” a sondear las aguas argentinas. Se cuenta que hubo correspondencia entre ella y JDP; entre pedidos de perfumes, le informó sus reuniones con la dirigencia, y el grado de lealtad de cada quien.

A medida que tenía chances de volver, el “Peronismo sin Perón” le pareció peligroso al general. Cuando estuvo de gira, no le importó que “se le metieran los zurdos” en el partido. En el mediano y largo plazo, dividió al movimiento entre “peronistas de Perón” y el resto.

Desunidos y organizados

La gente más joven quizás asocie “FAP” con el repiqueteo de muslos y nalgas durante una garcha. (Ustedes saben… fap – fap) Pero este es otro plan.

Las Fuerzas Armadas Peronistas – FAP fueron una organización armada. Su fundador fue el abogado y militante Envar El – Kadri. (1941 – 1998) Se alinearon con el relato del peronismo rojo, que detallamos más arriba. Entendían el justicialismo como un movimiento de liberación nacional.

El ex diputado John William Cooke (1919 – 1968) fue importante para las FAP. Era apoderado del partido, nombrado por el mismísimo JDP. Poco antes de la libertadora. Desde su exilio cubano,
contribuyó a consolidarlos como organización del peronismo. Más adelante, cambiaron de apoderado.

Las FAP aspiraban a que el general volviera. Para la “continuidad con cambios” del modelo 55. Estaban atentos a las alianzas del partido. Elogiaban al sindicalismo, que se paró de manos durante el Cordobazo. Y asimilaban la justicia social con la liberación nacional.

Fueron foquistas. Arrancaron mal, pero siguieron bien. Armaron un campamento en la localidad de Taco Ralo, provincia de Tucumán. Se llamaba “el plumerillo”. La intención fue entrenar ahí. Los agarraron. Supongo que se les vio el plumero.

Hicieron guerrilla urbana contra el gobierno de facto de Agustín Lanusse. (1918 – 1996) Rechazaban la iniciativa del GAN (Gran Acuerdo Nacional) Porque el acuerdo incluía negociar con todos los partidos. Pero omitía al peronismo… Big Mistake, boys.

Estaban dispuestos a aliarse con los “primos” de FAR, Montoneros y ERP. En la web encontré algunas fechorías. Va listita.

  • 1 de febrero de 1970: Coparon el puesto militar
    del Barrio de Suboficiales Sargento Cabral, en Campo de Mayo. Se llevaron 4 fusiles y una pistola 45. 25
  • 12 de abril de 1970: El comando “Felipe Valiese” de las FAP tomó la Jefatura Nacional Marítima, en la localidad Bonaerense de Tigre. Se llevaron 3 metralletas Halcón, 12 metralletas Pam, 4 fusiles Mauser, 4 pistolas Colt, 2 revólveres, y numerosas armas cortas de distinto calibre.
  • 27 de Julio de 1970: Intentaron tomar los estudios de LR3 Radio Rivadavia. En capital federal. El plan era difundir una proclama al país.
  • 29 de Septiembre de 1970: Asaltaron el banco alemán transatlántico. En la localidad bonaerense El Palomar. Secuestraron al gerente, redujeron a un guardia, y se llevaron 14 millones de pesos.
  • 30 de septiembre de 1970: Hicieron estallar bombas en la Secretaria de Vivienda, y en el Ministerio de Bienestar Social. En capital federal. Fue represalia por el desalojo de 100 familias en la “Villa Güemes”
  • 16 de diciembre de 1970: Asaltaron el destacamento de la marina en Rio Lujan. Provincia de buenos aires, partido de Escobar. Mataron a un policía.

JDP tardaba en volver. Y hubo señales confusas desde puerta de hierro. Mandó a decir que iba a regresar “cuando estuvieran dadas las condiciones”. Pero nunca aclaró cuales eran. Ni puso plazos. Estaba enturbiando el agua, para que nadie lo viera venir. Ni propios, ni extraños.

Entonces, una facción de las FAR se puso impaciente. Optaron por el “peronismo sin Perón”. Que fue como la sal sin sal, el azúcar sin azúcar, y la sucesión con los padres vivos. Sin que les adelanten la herencia. El resto quedó leal al viejo.

Montotos de nadie

Cuando hablamos del “peronismo de izquierdas” es imposible ignorar a los Montoneros. Se retobaron contra la dictadura de Ongania. Operaron durante la transición entre Campora y JDP, hasta que limpiaron a la mayoría.

Ampliemos: fue una organización peronista. En la jerga, eran los “Montotos”. Venían de la ultraderecha. Y como a veces los extremos se tocan, doblaron a la ultraizquierda.

Los fundadores fueron Fernando Abal Medina, (1947 – 1970) Dardo Cabo, (1941 – 1977) Carlos Gustavo Ramus, (1947 – 1970) Rodolfo Galimberti (1947 – 2002) y Mario Firmenich. (Todavía vive. Reside en Barcelona.)

Habían sido de Tacuaras. Ya hablamos de esta asociación en la segunda parte de “Que sabe nadie”. De todas formas, agreguemos detalles: Usaban la cruz de malta. Se juntaban en secreto en el cementerio de la Chacarita. Tenían buena relación con ciertas comisarías y cuarteles. Se dice que ellos les daban las armas.

En 1962, Tacuaras se partió “por izquierda”. Una facción fundó el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara. (MNRT) Pero no fue demasiado a la izquierda; atacaban al marxismo, y defendían al peronismo. En 1963, asaltaron la obra social de bancarios. Dejaron dos guardias muertos y se llevaron la guita. Casi todos fueron detenidos.

En los 60s entraron en contacto con el periodista e intelectual Juan García Elorrio (1938 – 1970) y el cura jesuita Carlos Múgica (1930 – 1974) Ellos contribuyeron a que los Montotos combinaran revolución con nacionalismo, catolicismo y peronismo.

Elorrio fue un intelectual cristiano. Iba para cura. Se salió del seminario, por diferencias ideológicas. Trajo importada al país la teología de la liberación. Salió a provocar al episcopado durante un tedeum. Los increpó sobre “haber abandonado las bases”. Lo retiraron del recinto. Fue lo más fuerte que hizo.

Aquí, referencias de Mujica: Empezó en la vereda de enfrente. Se ordenó sacerdote, y fue a hacer misión a las villas. Decepcionado del régimen, cambió de opinión. Y quedó peronista. Hasta el fondo. Compartía algunas ideas con Elorrio. Hizo predica para el regreso de Perón. Se opuso a la lucha armada de sus compañeros. Textual: “Yo estoy dispuesto a que me maten. Pero no a matar.”

Eso quedó como una profecía auto cumplida. Lo secuestró la AAA. (Alianza anticomunista argentina) Nunca más apareció. La periodista Magdalena Ruiz Guinazú fue testigo del trabajo social de Mujica. Cualquier duda, pueden preguntarle a ella.

Montoneros era una agrupación de masas. Tenía consenso dentro del movimiento peronista. Aquí, dos hazañas.

Secuestro y asesinato de Aramburu

29 de mayo de 1970. Los montotos secuestraron, interrogaron y ejecutaron al expresidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Hicieron inteligencia previa. Desde el ventanal de una biblioteca universitaria, cerca de la casa. Fueron a buscarlo a su domicilio. Se hicieron pasar por milicos. Antes de llevarlo, los invitaron a un café en el comedor de la casa. Por supuesto, accedieron.

Lo mantuvieron cautivo varios días. Lo interrogaron sobre tres temas: Primero, el fusilamiento de Valle, y los fusilamientos clandestinos de civiles en Lanús y José León Suarez. Lo de Valle fue público. Lo demás tomó estado público gracias a Rodolfo Walsh y sus notas sobre “el caso Libraga”.

Segundo, la responsabilidad de Aramburu en el bombardeo a plaza de mayo. Respondió que nunca participó del episodio.

Tercero y último, el paradero del cadáver de EDP. Alegó no recordar varias cosas delante del grabador. En off, Aramburu dio un puñado de nombres. Pero se reservó ciertos datos. Para proteger colegas en actividad.

Del cadáver de EDP, respondió que la sepultaron en un cementerio romano, bajo nombre falso. Y que la información estaba en una caja fuerte del banco central.

Finalmente lo ejecutaron. Dos disparos en el pecho y un tiro de gracia. Perón los felicitó mediante una carta. Y ellos publicaron el texto – a modo de comunicado – en su propio diario: “El descamisado”.

Secuestro de Juan y Jorge Born

19 de septiembre de 1974. Los montotos secuestraron a los empresarios Juan y Jorge Born. Se hicieron pasar por policías. Los detuvieron cuando salían de su casa.

Mataron al fercho, y un gerente que los acompañaba. Pidieron rescate de 60 palos verdes. Y un adicional de 1.200.000 dólares en mercadería para repartir en las villas.

Los tuvieron presos en una casa segura de Beccar, provincia de Buenos Aires. Hay registros que indican que aquel sitio lo compartían con los servicios de inteligencia del estado argentino. (SIDE)

Los sometieron a un “Juicio del pueblo”. A decir verdad, más que juicio era un interrogatorio. (Vaya de muestra el cuestionario para Aramburu) Los sentenciaron prisión, y
luego muerte. Pero quedaron dispuestos a cambiar el veredicto si pagaban.

Finalmente, pagaron el rescate. Firmenich los largó en una conferencia de prensa, donde se mostró con Juan. En el furor de la primicia, los periodistas no advirtieron que estaban en la “casa segura” donde ocurrieron los hechos. Algunos quizás sabían el dato. Otros quizás no. Después de todo, era un secreto.

Los Montotos participaban en gremios y asociaciones estudiantiles. Pero se subieron al poni. Ampliaremos mucho más abajo.

Ni yanquis ni marxistas

En su exilio, JDP maquinó varios temas. Quedó convencido que el conflicto Este – Oeste iba a desembocar en la tercera guerra mundial. Desarrolló el concepto de “Tercera posición”, para desmarcar al país. Por si apuntaban los misiles para acá. Y por supuesto para vender cosecha a los países en guerra, si se daba.

En el plano local, partido y movimiento controlaban: gremios, colegios, facultades, y parte de la guerrilla. Hubo un juego de pinzas entre la violencia de algunos y el “operativo clamor” del resto. Sabía que iban a llamarlo. Y lo llamaron.

Con un pie en España y otro en Argentina, JDP armó un frente político: El FREJULI (Suena como “Frejoles”, pero nada que ver) Frente Justicialista de Liberación. Estaba compuesto por el peronismo, un grupo de partidos chicos. Estos eran algunos…

  • Movimiento de Integración y Desarrollo (MID):Dirigido por Frigerio y Frondizi
  • Partido Conservador Popular (PCP): Un desprendimiento del conservador partido demócrata nacional. Dirigido por Vicente solano lima
  • Partido Popular Cristiano(PPC): facción del Partido Demócrata Cristiano
  • Movimiento Socialista de Liberación Nacional: facción de la socialdemocracia argentina (PSA)
  • Movimiento de la Revolución Nacional: Una de las fracciones del nacionalismo católico
  • Movimiento Nacional Yrigoyenista: corriente radical liderada por Alberto Emilio Asseff.
  • Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA): una fracción del Partido Comunista Argentino (PCA)

El FREJULI nunca incluyó a Montoneros ni las FAP en la boleta. Sin embargo, sabían bien que eran votos útiles. Lo mismo el sindicalismo. Una promesa de campaña fue liberar e indultar a todos los presos políticos del régimen anterior.

Se presentaron a las elecciones presidenciales de 1972. La fórmula fue: Héctor Campora, por el peronismo. Y Vicente Solano Lima, por el PCP. Ganaron por el 49,56 % de los votos. La UCR quedó con el 21.29 % de las urnas.

Iba a haber segunda vuelta. El peronismo tenía mayoría. Pero no ganó la mitad más uno de los votos. Ricardo Balbín era el candidato radical. Se bajó. Quizás para tirarle por la sabiola el quilombo a JDP.

Para que no pensaran mal, Campora estuvo poco tiempo; Pero estuvo. Renunció en 1973. Aplicaron la ley de acefalia. Llamaron a nuevas elecciones. JDP se presentó. Ganó por afano.

El Devotazo

“Campora al gobierno, Perón al poder” era algo más que un slogan de época. El “Tío” Héctor Campora fue el primer presidente peronista
luego de la proscripción. Duró menos de un año en el cargo. Ni bien asumió, hubo “el Devotazo”.

Fue el 25 de mayo de 1973. Hubo rico motín de presos políticos del penal de Villa Devoto. En capital federal. Eran 135 hombres y 87 mujeres del ERP, FAP, FAR, Montoneros y otros grupos. Dos días antes, les abrieron las jaulas. Pero no los largaron.

Pidieron instrucciones a las nuevas autoridades. Estaban al tanto, pero tenían directivas vagas. No dieron órdenes. Lógico; los habían primeriado. Y recién pisaban la rosada.

El director tenía clara la “suelta de presos”. Pero estaba caminando entre huevos. Bajó una consigna provisoria para los guardias. Cerrar la puerta. Vigilar. No reprimir. No tirar ni un beso, ni un pedo. Fue como en el conocido meme: “Vamo´ a calmarnooo”.

Cuando llegó “el gran día”, hubo una manifestación en la puerta del penal. Eran 3000 personas afuera. El director de la cárcel ordenó cuidar el portón. Casi abrieron desde afuera, con un soldador halógeno.

Los del ERP estaban jugados. Su plan era tomar rehenes. De colados, hubo algunos presos comunes que quisieron rajar. Juan Abal Medina se mandó por la libre a negociar la crisis. Habló con el director del penal. Dio un discurso ante la multitud. Calmó la monada. Se volvieron a las casas.

Sin indulto o amnistía oficiales, inventó un “acta provisoria”
para facilitar las cosas. Dio buen resultado. De todos los que salieron, solo dos cayeron en tiroteos con la cana. El congreso firmó los perdones más luego.

Campora fue una broma de nuestra historia. Sabía que estaba para títere. Ni JDP ni sus continuadores largaron la manija. Y siempre que pudieron, se atornillaron al cargo. Pruebas al canto: Los diez años de CSM (Carlos Saúl Menem) y los ocho de CFK (Cristina Fernández de Kirchner)

Y para hacerla completa: los “Primos” Radicales tuvieron su propio aspecto chistoso. Vean Alfonsín y De La Rúa. Después hablamos.

#25j – Todos a Ezeiza

Dicen en el barrio: “Compañeros son los huevos. Pero entre ellos se golpean”. Quizás pase algo parecido con las tetas. El detalle es prestar la debida atención cuando duelen. Y tomar medidas relevantes, pertinentes y exactas.

El 25 de Junio de 1973, hubo un acto en las afueras del aeropuerto de Ezeiza. En la provincia de buenos aires. Para saludar oficialmente el regreso de Perón al país.

Resumido; Fue un quilombo. Hubo goma. Cayó gente. Asistieron la derecha, el centro, y la izquierda del partido. Se cuenta que hasta el mismísimo general fue “Calzado”; es decir, armado. Para protección, claro. Todos sabían que la mano venia pesada.

Una columna de rezagados pidió lugar en el acto. El resto se negó. Y ahí empezó el candombe. Porque quedaron en evidencia. Provocaron, y los demás reaccionaron.

El acto se cortó en el acto:
Evacuaron a JDP y los dirigentes más importantes. Hay fotos colgadas en la red. Algunos militantes trepaban al palco. Unos daban la mano. Otros los echaban.

Y el tema pegó y dolió. Más que nadie, entre los Montotos. El resto se replegó, se desbandó, o se recicló. Tal cual en el juego de la escondida: “Punto y coma, el que no se escondió, se embroma.”

Basta la Salu

JDP tenía 78 años cuando volvió. Se cuenta que tenía intenciones de organizar la cosa. Pero no buscaba la presidencia; aspiraba a
quedarse como “consultor externo” del PJ. Por problemas de salud.

Al punto, la historia clínica del general fue secreto bien guardado. Tenía problemas cardiacos, y algunos achaques en los huesos. (El médico y periodista Nelson Castro encontró la carpeta hace pocos años. Difundió la noticia en un programa de cable) Estaba medicado, con tratamiento ambulatorio. Tal cual dijo Catita: “Basta la Salu”

Ahora cambiemos un poco el ángulo de la información: A diferencia de “los grasitas” de 1945 a 1955, los nuevos cuadros – FAP, Montotos, y varios de “las 62” – tuvieron mayor acceso a la educación. Y a la información disponible en nuestro sistema de medios. Pero desarrollaron “cultura política de sobaco”.

Se nos pegotearon los caramelos. A todos. Fue por los efectos acumulados de dos décadas y media entre censuras, y pocas oportunidades de desarrollo y libertad plenas. (Gobiernos incompletos de la UCR, falta de sindicatos, etc.)

Estas condiciones abonaron la distorsión de la historia e identidad peronistas, gracias al puenteo por izquierdas de su relato. Y las alianzas de la UCRP con los gorilas. Más claro, echen agua o lavandina.

Además, hubo el choque con la edad media de los conservadores. Y con los radicales, que también estaban desorientados… Ah, y agreguemos las crisis económicas.

Sabían quiénes eran Guevara y Kennedy. Sabían dónde estaba Washington, Vietnam, Moscú y Cuba. Y ojo al piojo, que pica: Ezeiza fue una señal para algunos.

Los Montotos intuyeron que podían y debían superar al viejo.
Se sintieron empoderados, sororos,
y con capacidad suficiente para intervenir.

Porque la cosa se descontroló. Tenían los fierros, aparato de inteligencia, propaganda, y todavía contaban con la bendición de JDP. Ahí cagaron la fruta. Fácil: No se puede ser más papista que el papa. (Quizás cabe “scooby doo, papá”… pero siendo un tema pachanguero para bailar, no da para tomarlo en serio)

Cuando Perón pisó argentina, los “vetes” del partido y movimiento “matchearon” bien con el general. (Pido disculpas: Me puse un poco “millenial” acá; en mi defensa, alego que escribo así para fines didácticos. A veces, la letra con risa entra.) Cuentan que le devolvieron su rango militar, con un ascenso.

Los montotos fueron en poni a cumplir el trámite. Y así fue como se los sacudió de encima. En tres pasos simples.

  • Primero, felicitó a la “juventud maravillosa” que le hizo el aguante.
  • Ocurrieron el asesinato de Rucci, (ver en “combatiendo…”) y la masacre de Ezeiza. (ver más arriba) En consecuencia: el general tomó distancia de los “zurdos”.
  • El peronismo de izquierdas – mejor dicho, las juventudes peronistas – desarrollaron la “teoría del cerco”: JDP estaba mal asesorado. Por eso no les dio cabida.

Finalmente, el General puso el freno de mano. Mandó a los “imberbes” a que hicieran como los indios y gauchos cuando hay crecida o niebla alta. “Desensillar hasta que aclare”.

Los muchachos se pusieron nerviosos. Pasaron a la clandestinidad. Se metieron con “ala derecha” del partido. Alguno llegó a tentarse con “bajarlo al viejo”. Pero no pudo ser. El general se murió antes.

Este testimonio figura en un documental. Lo dirigió Tristán Bauer. (No, no es el cómico) El video se llama “Montoneros: una historia de amor”. El resto ya lo contamos en otras entradas…

Conclusión

Por si no son tangueros, informo: el título de este ensayo juguetea con un fragmento de “La última Curda”.

[…] “Un poco de recuerdo y sinsabor/Gotea tu rezongo lerdo/Marea tu licor y arrea/La tropilla de la zurda/al volcar la última curda” […]

Este clásico de Catulo Castillo y Aníbal Troilo invita a una regia borrachera. Al menos una vez en la vida. Pero no para olvidar. Ni por vicio. Sino para recordar. Para castigarse por el paso del tiempo, la oportunidad y el amor perdido.

La izquierda/centroizquierda argentina y el peronismo de izquierdas tuvieron sus momentos de gloria. Debatieron. Hubo coincidencias y diferencias. Reciclaron ideas, consignas y líderes. Alcanzaron cuotas de influencia y poder. Derraparon. Y se los comieron los milicos.

La izquierda nunca creyó en la democracia republicana. Sin embargo, llevó a Penelón al consejo deliberante. Y el concejal aprendió que bancas son amores. Se atornillo al puesto lo más que pudo. No le fue mal. Pero la troika (Ghioldi, Mijailov, etc.) lo echó del partido.

El peronismo accedió al estado por las urnas. Puenteó el sistema. Copó los sindicatos. Transó con el ejército y el resto. Tuvieron a todos cantando la marcha; algunos cantaron con gusto. Otros, no mucho. A la primera de cambios, los bajaron del trono. Dos veces. Los eventos de 1976 los contamos en “De golpe y porrazo”.

En términos técnicos; en la
historia de las ideas políticas, nunca es suficiente con la mera interpretación del contexto. (Comunismo, Socialdemocracia, Justicialismo, Radicalismo) Ni el análisis de los datos disponibles. Porque siempre existe el riesgo de las opiniones sesgadas. Es fundamental no tener contradicciones,
y ofrecer resultados comprobables y permanentes.

Es así como hay hegemonía. Ya sea por las buenas (Alianzas, acuerdos, y comicios) o por las malas. (Golpes y revoluciones)

Esperemos que la historia nos haya enseñado algo. Y que la resaca de los días ayude a poner las cosas en claro. Saludos y suerte.

Fábulas y fabulaciones — La Santa Crítica

Por Daniel Samoilovich y Eduardo Stupía El pintor Zeusis desafió a su rival Parrasio de Éfeso a una competencia pictórica. Empezó la competencia. Se corrió la cortina que ocultaba la tabla de Zeusis, y apareció pintado un muchacho que sostenía un racimo de uvas; la pintura estaba ejecutada con tal realismo que acudieron varios pajarillos…

a través de Fábulas y fabulaciones — La Santa Crítica

Maneco explicado: Un apunte sobre humor grafico argentino.

“Las Desventuras de Maneco” Eduardo Linage para “Caras y Caretas”, 1932

“Las desventuras de Maneco” fue una tira cómica de Eduardo Linage (13-10-1901/07-08-1977) caricaturista de origen español radicado en nuestro país, que se publicaba en la revista “Caras y Caretas” a partir del 1932 hasta el ocaso de esta publicación al llegar los años 40´ El formato de “Las desventuras…” con guion del propio Linage, oscila entre las nueve y doce viñetas para relatar historias unitarias sobre las peripecias de un pícaro, siempre frustrado en sus intentos por sacar ventaja a favor propio en varias situaciones donde participa directamente y otras donde se ve involucrado. Maneco es uno de los primeros antihéroes modernos en la historieta cómica argentina del siglo XX. Los expertos coinciden en el hecho que Maneco representa al típico “Chanta argentino” por primera vez en un medio masivo de nuestro país. “Las desventuras…” tiene su mayor antecedente en las peripecias de otro pícaro pintoresco; “Las aventuras del Negro Raúl”, tira diaria de Arturo Lanteri en la revista “El Hogar” a partir de 1916, donde el personaje principal (el negro Raúl) es también burlador siempre burlado.

Ilustración – Las desventuras de Maneco, Eduardo Linage -“Caras y Caretas”, 1932. Museo del humor de Buenos Aires

De regreso a “Las desventuras…” Linage contribuye a definir el molde para historietas posteriores como “Locuras de Isidoro Cañones” de Lino Palacio, “Inodoro Pereyra: El renegaú” de Roberto Fontanarrosa, etc. Maneco a veces cuenta con ayudas, pero mayormente actúa por su propia cuenta y riesgo. Maneco aprovecha eventos como excusa para relacionarse con personajes adinerados (su target más frecuente son las hijas de algunos comerciantes acaudalados) con intención de obtener grandes sumas, y si se da la chance, también ascender socialmente. Es importante observar que Maneco nunca actúa fuera de la ley; sus conductas son aceptables, pero sus intenciones no son del todo legítimas, y eso lo convierte en antihéroe. A todos sus intentos se oponen ardides defensivos de sus posibles víctimas, y siempre hay gran dosis de descuidos propios y malentendidos que generan risa. Sin excepción, los motivos del personaje principal de esta tira quedan al descubierto y eso representa un castigo para él, que nunca puede obtener los resultados que espera. Maneco y otros personajes por el estilo se inscriben en la tradición del llamado “Humor blanco”, “Humor inocente” conocido también como “Humor No – tendencioso” en el sentido que satiriza conductas ampliamente reconocidas, y no expresa ideas reformistas o posturas políticas que generalmente van dirigidas contra grupos, instituciones o figuras públicas. El énfasis del humor blanco está puesto en revisar y ridiculizar valores, usos y actitudes características propias de un tiempo y lugar determinados. Al punto, “Las desventuras…” es una tira cómica que amonesta con severa ironía el arte de los vividores. Maneco confía ciegamente en las artimañas de los picaros como medio para sobrevivir y progresar; aplica tretas con mucha pasión. Pero nuestro personaje, por el esfuerzo que pone a cada paso, a veces queda ingenuamente en falsa escuadra respecto de aquello que emprende. En este punto, cuando las circunstancias lo superan, Maneco queda envuelto en hilarantes incongruencias ante la vista del lector.
Maneco y su universo no quedan completos si no mencionamos sus aspectos gráficos más salientes y los reenvíos de su tira para con la década que lo vio nacer. Para cumplir lo primero, usamos la ilustración en la página anterior: Linage dibuja caricaturas de personas; salvo un par de personajes secundarios, el botones que aparece en el tercer cuadro y el canillita que aparece en el quinto y sexto cuadro, las figuras carecen de cuello, y la unión entre cabeza y torso está resuelta mediante el uso de pañuelos, corbatas y otros accesorios de sus trajes. Excepto por los pies, que son más chicos que el resto del cuerpo en todos los personajes, no hay grandes diferencias de proporción entre ellos y el tamaño de sus respectivas cabezas; los rostros, en cambio, son los que tienen algunas alteraciones. En el ejemplo las cabezas tienden a ser redondeadas y presentan ojos grandes, cejas relativamente pequeñas, narices exageradas por aumento de las proporciones respecto del resto del rostro en el gaucho y el gerente del hotel, mientras que en el caso de Maneco la nariz es exagerada por lo pequeño. Las bocas son pequeñas en los tres personajes principales. Linage no altera las proporciones cuando dibuja ambientes ni objetos, pero en los tres últimos cuadros reduce el entorno del hall del hotel a la vista parcial de una columna y en los dos últimos el entorno desaparece por completo, para que nada distraiga al lector de las expresiones de las figuras y el contenido del texto. A propósito del guion escrito y su ensamble con las imágenes, resulta de interés seguir el esquema anclaje/relevo, definido por Roland Barthes en uno de sus ensayos más clásicos: En nuestro ejemplo, la relación entre textos y viñetas revela mayormente la función de relevo antes que anclaje; el sentido que se le otorga a las imágenes – por naturaleza analógicas y con significado abierto – en cada viñeta está determinado por la información complementaria que proveen los textos – de orden convencional, sintagmático y deíctico – que encontramos en la parte superior de cada cuadro. Podemos advertir que hay diálogos entre los personajes cuando debajo de uno de ellos hay una pequeña cantidad de palabras que permiten al lector asociar discursos e intenciones con cada una de las figuras, y al seguir la secuencia del relato, es esa relación la que nos ayuda a comprender como evoluciona la trama. En este punto, y para nuestro ejemplo, resulta útil recordar las técnicas del desplazamiento y del desatino investigadas por Sigmund Freud en su ensayo “El chiste y su relación con el inconsciente”; dicho en modo esquemático, el desplazamiento habilita construir un chiste mediante errores intelectuales y sofísticos, que expresan desvíos en los procesos mentales habituales en ciertas circunstancias para poner el acento y fijar nuestras energías psíquicas en un tema distinto – a veces lateral – del proceso iniciado en primera instancia. Esta técnica no depende tanto de las palabras, sino de los procesos mentales que establecemos para relacionarnos con el mundo. La técnica del desatino, por su parte, consiste en la introducción de algo simple o desatinado, cuyo sentido último es la revelación de otro desatino o simpleza, a menudo mayor que lo percibido en primer lugar. Podemos decir que en nuestro ejemplo hay una combinación de ambas cosas, siendo el desatino la más fuerte de las dos. Cuando el gerente de hotel da trabajo a Maneco para que promocione los servicios de su negocio, Maneco no puede resistir la tentación de tomar un pequeño desvío mental sobre el asunto, así que no solamente busca potenciales clientes para el hotel, sino que además busca atraer incautos de los cuales sacar ventaja. Cuando encuentra uno en la estación de tren, luego de un breve dialogo sobre la categoría del local en cuestión, sugiere antes de presentárselo al gerente que se trata de un estanciero adinerado que viene a gastar en grande. Pero el error intelectual de Maneco dura bien poco, y se revela como desatino. El gaucho que atraen al hotel conversa con el gerente y con maneco no tanto para registrarse como pasajero, sino más bien para pedir un puesto de trabajo como peón de cocina. La simpleza del razonamiento de Maneco, incluidas sus ambiciones de sacar tajada, chocan contra la real conducta del gaucho, que revela sus intenciones ante el administrador. La equivocación de Maneco se hace evidente y se pierde de ganar los veinte pesos por traer un huésped. Más atrás mencionábamos que muchas de las posibles víctimas de Maneco, cuando advierten su presencia, se sirven de ardides defensivos; la precisa y escasa conversación del hombre de nuestro interior, sin concederle nada a nuestro intermediario es justamente una de esas defensas. En otras ocasiones, cuando busca galanteos con alguna heredera, las chicas intercambian lugares con sus mucamas, obviamente para nada atractivas ante la vista de Maneco. Estos planteos, habituales en la tira, son el reflejo indirecto del estado de la sociedad argentina entre las décadas del 20 y el 30. La gran depresión en Estados Unidos produce efectos negativos en el resto del continente y afecta a Europa. La crisis económica en nuestro país erosiona el bienestar y la movilidad social entre la clase media y alta. Comienzan a verse diferencias y distinciones entre aquellos que conservan su fortuna, los que mantienen con esfuerzo su poder adquisitivo en parte, y los que pierden sus medios de subsistencia; ante un panorama nada alentador, muchas personas venidas a menos buscan algún atajo para mejorar su situación. Linage no se ríe de ellos, sino con ellos, y su intención satírica en el fondo es moralizante, ya que mediante una ficción muestra y demuestra que la codicia rompe el saco, tal como reza el dicho.

Bibliografia

Ana B.Flores – “Politicas del humor”, cap 2, sección 2.2.3.2 “La tecnica del chiste”, Ferreyra Editor, 2000. Incluido en el material de catedra del presente seminario

Luis del Popolo – “Maneco, el Chanta porteño” publicado en el Blog Sonrisas argentinas. Link abajo.

http://sonrisasargentinas.blogspot.com.ar/2011/07/maneco-el-chanta-porteno.html

Nestor Gustavo Giunta – “La historia del comic en la argentina”, publicado en la página web “Todo Historietas”. Link abajo.

http://www.todohistorietas.com.ar/historia_argentina_1.htm#TOP

La imagen que reproducimos es gentileza del museo del humor de la ciudad autonoma de Buenos aires