Raúl Alfonsín: Auge y caída del Caballero de la república – primera parte

Proceso de reorganización nacional – UCRP – UCRI – Renovación y Cambio – APDH – elecciones de 1983 – CONADEP – Informe “Nunca más” – Juicio a las juntas

El hombre del momento

Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes (1927 – 2009) fue abogado, militante y referente de la UCR. Como todos sabemos, ha sido el primer presidente constitucional luego de la última dictadura. Nació en Chascomús, provincia de buenos aires. Fue descendiente de gallegos, y quizás de vascos. Sus padres fueron Ana María Foulkes, ama de casa, y Serafín Ricardo Alfonsín, vendedor. Y fue el mayor de seis hermanos.

Cursó la primaria la escuela normal regional de Chascomús. La secundaria fue en el liceo militar general san Martin: A sus 18 años, egresó como subteniente de reserva. Un dato curioso: en aquella época, fue compañero de banco con Galtieri.

Estudió abogacía en la facultad de derecho de la UBA. Fue alumno libre. Se recibió en 1950. Se casó un año antes con María Barreneche. (1926 – 2016) Tuvieron seis hijos. Por sus edades aproximadas, es muy posible que todos estén con buena salud. Va mini tablita para ilustrar el detalle.

Nombre Año de nacimiento Edad al 2018
Raúl Felipe Alfonsín Barreneche 1949 69
Ana María Alfonsín Barreneche 1950 68
Ricardo Luis Alfonsín Barreneche 1951 67
Marcela Alfonsín Barreneche 1953 65
María Inés Alfonsín Barreneche 1954 64
Javier Ignacio Alfonsín Barreneche 1956 62

Hay quienes afirman que RRA (usemos sus iniciales, para no gastarle el nombre) fue un tipo inteligente, noble, pero también obstinado. Y por sobre todas las cosas, una persona profundamente racional.

Por adelantar algo: en 1996, RRA inscribió al partido en la internacional socialdemócrata. En sus discursos, los motivos recurrentes fueron los valores correctos, apelar a las convicciones y la fuerza de voluntad, para transformar la realidad.

El dato central de su biografía no del todo autorizada es que la actividad política lo alejó muchas veces de su familia.

Durante el Alfonsinato, María B. llevó un riguroso perfil bajo, por decisión propia. En primer lugar, ella detestaba la actividad política. Igual, lo bancó a su esposo. Participó de las visitas protocolares a nuestro país. Y la mandaron de visita oficial a Estados Unidos una vez. La llamaron “La pueblerina”; estuvo siempre en Chascomús. Eludió la quinta de Olivos con prolijidad. Con los años, ella misma y su familia dieron a conocer su propia versión de los hechos.

Se dijo que, cuando asumió RRA, estaban separados de hecho hace años. No hay evidencias a favor de esta teoría. En ningún momento hubo divorcio. Al punto, conviene atender un par de citas de segunda mano en una necrológica de María B.

El hijo mayor, Raúl Felipe Alfonsín Barreneche, declaró:

[…]”Es verdad que no estuvo. Mamá se bancaba bien la soledad. Y el mensaje es que papá faltaba por un ideal. Papá vivía en otro mundo. Nos criamos muy austeros. Lo elemental, lo básico siempre estaba. Pero nada más.”[…]

En la misma nota, habló Ana María Alfonsín Barreneche, la hija mayor, y dijo:

[…]”El rol de mamá fue decisivo. Siempre nos hizo sentir que papá estaba cumpliendo un rol más importante, pensando en el país, en la gente humilde. Que papá no estaba en casa porque trabajaba por los necesitados. Que la ausencia de papá era por ser un héroe que se estaba sacrificando” […]

Pero no todas han sido malas en la familia:Uno de sus hijos,
Ricardo Luis Alfonsín, es actualmente dirigente radical. Lidera la oposición interna en el gobernante frente “Cambiemos”. Lo favorece la portación de apellido. Es diputado, y dirige una revista política. El tiempo dirá si habrá de llegar más lejos.

En paralelo, hay algo reciente: una nieta de RRA, Rocío Alconada Alfonsín, obtuvo prensa. También es diputada. Fue a partir de un cruce de opiniones con Elisa Carrio, en las redes sociales. Actualmente, se la ve seguido en un programa de debate político: “intratables”.

Alguna buena semilla debió haber dejado sembrada RRA.

Caballero de la republica

Luego de haber sido el primero de varios presidentes civiles hasta ahora, lo llamamos “padre de la democracia”. Pero si yo tengo que opinar, ese título lo merece Mariano Moreno antes que Alfonsín. Cabe hacer una terna con Castelli y Monteagudo. Aquel que gane, que suba al escenario y le agradezca a Aptra.

En su libro “Argentinos”, Jorge Lanata comparó la trayectoria de Alfonsín con la historieta “Las puertitas del señor López”.

Era una tira de Carlos Trillo y Horacio Altuna. Todavía se consigue en librerías de viejo. Salía publicada en “Humor”. Relataba las peripecias de un hombre que lleva una existencia mediocre. Pero a veces cruzaba puertas fantásticas que lo llevaban a una vida más heroica, más sensual, donde por un rato era un tipo importante. Luego de sus viajes fantásticos, volvía a su programación habitual. La tira llegó a ser muy popular. Y fue llevada al cine.

La comparación no es incorrecta: porque tuvo grandes proyectos, fue un orador brillante, y vino de una carrera valiosa. Pero se mareó con el poder, y terminó derrapando. Sus frustraciones singulares fueron reflejo de las nuestras. Y sus malas medidas, las aumentaron.

Pero a no comerse la galleta: Que nosotros lo hemos votado. Y lo recagamos a puteadas para que se fuera en 1995. Más adelante, lo declaramos héroe en vida. En comparación con las dos presidencias consecutivas de Menem, advertimos la diferencia de calidad. Y nadie discute los huevos que hubo para juzgar a los milicos durante su mandato.

Si yo tengo que compararlo con algo, prefiero las precuelas de Star Wars. Los caballeros Jedi se distraen de la amenaza de un enemigo poderoso. Finalmente, el adversario usa intrigas y presiones políticas. Y así hace caer la estantería.

En lugar de llamarlo “Padre de la democracia”, yo prefiero otro título. Sin embargo, expliquemos porque no se admiten alternativas. Como todo partido, el radicalismo vive de conseguir votos. Por lo tanto, la UCR necesita un héroe para las nuevas generaciones de afiliados.
RRA ocupa ese lugar.

Es porque consiguió poner de vuelta al radicalismo en el mapa político, el gobierno y el poder. Desde 1955 hasta 1983, el partido anduvo a los bandazos. Y como los actores porno, siempre acabó afuera. En 1983, cambió bastante la historieta. Ampliaremos con mucho más detalle en otra sección.

Al punto, apuremos trámites. Yo elijo llamar a RRA “Caballero de la república”. En manera parecida a los Jedi, tuvo capacidad y habilidad para mantener paz y orden. Pero se distrajo. Y es así como perdió valor al final. Veamos cómo pasó.

Internitis radical

RRA fue un digno hijo de las internas radicales. Y nadie puede decir
que se haya “quedado con un vuelto”, ni que engatusó a sus seguidores. Para lo que hay en el mundo político argentino, no es poco. Sin embargo, tampoco fue mucho.

Para comprenderlo, necesitamos contexto: Lo básico es que entre los años 50s/60s, hubo agite dentro y fuera del país. Hubo modas políticas para justificar las movidas. Tuvimos transición entre dictaduras: La salida de la “revolución libertadora”, y la proscripción al peronismo; la breve gestión y el golpe contra Frondizi, seguida por la fraudulenta gestión Guido. Al toque, ocurrió la “revolución Argentina”, y sus consecuencias para la política nacional. Por supuesto, hubo más episodios.

En este verde paisaje del infierno, la UCR buscaba actualizarse. En el supermercado de ideas y estilos de gestión, hubo oferta surtida para todos los partidos políticos.

Juan Domingo Cangallo y su gente también actualizaron la propia doctrina. A diferencia de sus “primos”, la interna fue violenta. Eso lo salteamos. Por supuesto, no significa que lo ignoremos. Ya lo hemos contado en otros textos. (Ver en la segunda parte de “Combatiendo…”, y también “Peronismo explicado…”)

En resumen: El radicalismo quedó atomizado en dos corrientes. Una fue hacia la centroderecha, dispuesta a pactar con nuestros conservadores y neoliberales. Este grupo formó una breve alianza con los dictadores de la Libertadora. Fueron marcadamente antiperonistas. O mejor dicho, anti populistas. Mantuvieron la proscripción luego del golpe. Se juntaron en la “Unión Cívica Radical del Pueblo”, UCRP por sus siglas.

La otra corriente no transaba con indeseables. Tomaron prestado el estado de bienestar peruca, pero para manejarlo, se ciñeron a los criterios clásicos radicales. Se juntaron en la UCRI. Es decir, la “Unión Cívica Radical Intransigente”. Y si bien no les gustaba el peronismo, no descartaban ganarse la hinchada. Al punto, conviene recordar que “El Peludo” Yrigoyen fue paternalista y populista en sus mejores años.

Se cuenta que en la UCRI supieron negociar discretamente con JDP, mientras estaba en el exilio.

Hagamos un cuadrito para ilustrar mejor el asunto.

Años Línea interna Lideres Proyecto político
50s/ 70s Unión Cívica Radical del pueblo – UCRP Ricardo Balbín
Arturo Mor Roig
Anselmo Marini
Anti populismo (Anti peronismo)
Nacionalismo
Acuerdos con los Conservadores
Economía de mercado.
50s/ 60s Unión Cívica Radical Intransigente – UCRI
Arturo Frondizi
Oscar Alende
Republicanismo
Desarrollismo
Economia de mercado
Estado de bienestar
60s/ 70s Movimiento intransigente de renovación – MIR Arturo Frondizi
Rogelio Frigerio (p)
Anti populismo moderado (Anti peronismo)
Centro izquierda moderada
Republicanismo
Economia de mercado

Desarrollismo

Estado de bienestar

70s/80s Corriente social de renovación y cambio – CSRC Raúl Alfonsín
Dante Caputo
Republicanismo
Socialdemocracia
Economia de mercado
Estado de bienestar

Ahora, viene la parte en que ampliamos el tema.

Ricardo Balbín (1924 – 1981) arrancó como dirigente marcadamente antiperonista. Aunque luego aflojó un poco. Dirigió la UCRP, y fue quien tuvo más influencia sobre la interna radical entre los 50s/80s.

En los años 40s, el “Chino” Balbín resultó electo diputado. (No… Es “Bal – bin”. No es el actor. Largá la TKM) Por su actividad legislativa, cayó preso político del primer peronato. Podemos suponer que quedó “alguito” resentido con JDP. Muchos años más tarde, se dio un abrazo con el “General”. Hubo una foto histórica que inmortalizo el momento. Y está en las redes.

En la vereda de enfrente, la UCRI aprovechó para evolucionar: Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio (Es el padre del actual ministro. Sino, sería una “cabeza” de “Futurama”) propusieron el MIR: Movimiento Intransigente de Renovación.

El MIR ganó al balbinismo en los 50s. Frondizi fue presidente de la UCR. Y luego de las internas, llegó a la presidencia de la nación.

Y durante su mandato, estaban: la proscripción del peronismo, los problemas con los gremios peronistas, el debate sobre la agenda educativa (Vean la tercera parte de “Que sabe nadie”) y las presiones de los milicos. (Vean en “De golpe y porrazo”) En el frente interno, se apagó el MIR. La experiencia terminó con el “divorcio” de Arturo y Rogelio. (Y el golpe de estado, obvio.)

Volvamos a nuestro hombre. En 1951 consiguió convertirse en vocal del consistorio de Chascomús. RRA se prendió en el MIR. En paralelo, ascendió en la escalera política. En 1954, fue concejal por su localidad. Progresó hacia la banca de diputado provincial en La Plata. Quedó electo por la lista de Frondizi, el 23 de febrero de 1958. Resultó un joven legislador con iniciativas propias y valiosas.

Participó como columnista en una revista política. Firmaba con seudónimo: Alonso Gómez Lura. Y ahí desarrolló sus propias ideas sobre cómo administrar el radicalismo. La gilada aullaba a coro “Ni golpe, ni elección: Revolución”. Por supuesto, seguían las modas de la época. RRA, o mejor dicho, Alonso Lura, proponía “Elecciones libres sin proscripciones”. En el corto plazo, quedó como aquel beduino del chiste, que vendía corbatas en la entrada del oasis. Igual, no se achicó.

Ricardo versus Raúl

En 1970, RRA propuso la corriente social de renovación y cambio (CSRC) Asociaba el ideario radical con elementos de la socialdemocracia argentina.Cuentan que un colega y amigo personal – el socialista Guillermo Estévez Boero – colaboró con la propuesta.

La cuestión de fondo en la radicha fue que hubo problemas para coordinar el debate interno, y presentarle al electorado una plataforma coherente. Había necesidad de caras nuevas. A partir de acá, empezó el ascenso de RRA. Ampliemos: entre los 50s/60s arrancó como seguidor de Balbín. Luego tomó distancia del “chino”. Debatió y compitió con el viejo. Mientras vivió, no pudo ganarle.

En 1973, hubo una nota de la revista “Siete días”. Explicaba que de la puerta para afuera, el partido siempre impulsó el voto directo. Pero en las internas, hubo sistema de delegados. Esto les dio ventajas al chino y su gente. Citaban el pensamiento de Balbín:

• “El diálogo es imprescindible. Yo dialogo en el más alto nivel porque, como el maestro, quiero dar el ejemplo.”

• “Antes, en una tribuna, hubiera dicho otras cosas. Pero no sirve. El país comprobó que no sirve. Porque cuando el pueblo se divide, es pasto de los intereses que lo explotan.”

• “El diálogo con Perón no es solo institucional; también enseña, de arriba para abajo, a convivir en paz. Por eso busco ese camino para el radicalismo, porque tiene autoridad moral para emprenderlo.”

• “El Gobierno cometió algunos errores, pero no se puede arreglar todo en un día, porque estamos pagando los errores del pasado.”

• “Yo no voy al diálogo buscando una conveniencia. Pero que quede bien aclarado: tampoco a mí me llevan a conversar para buscar conveniencias.”

Lo que estaba en debate era el dialogo con JDP y el PJ. Es decir, el eterno rival del superclásico. Y ya que la mano venia pesada, había riesgo de guerra civil. Al punto, RRA decía que:

• “No podemos los radicales seguir confundiéndonos con un Gobierno que no ha puesto en marcha el proceso de liberación reclamado por la mayoría del pueblo. No es cuestión de que nuestro partido silencie críticas o las formule sobre aspectos secundarios, aduciendo argumentaciones tremendistas que en última instancia pretenden insinuar que la democracia conspira contra las instituciones.”

• “No se trata de hacer una oposición más dura o menos dura, se trata de ser auténticamente radical, recobrando la aspiración mayoritaria que debe tener nuestro partido.”

• “En caso que el radicalismo no cambie su estrategia, la democracia en Argentina correrá serios riesgos. Desde Uriburu hasta Onganía, la UCR ha impedido, por su sola presencia, la instauración de sistemas autocráticos.”

Explicado en criollo: RRA le reprochaba a Balbín que las buenas intenciones nunca se facturaron.

En 1975, hubo el funeral de estado de Perón. Todo el planeta recuerda que el “Chino” asistió al velatorio. Y una de sus frases ahí fue “Este viejo adversario, hoy despide a un amigo.”

Al llegar los años de plomo, RRA participó de la Asamblea permanente por los derechos humanos. (APDH) Dicen que fue uno de sus cofundadores. Pero es curioso que la web oficial actual no lo mencione. Se trata, todavía, de una ONG plural, compuesta por sectores auto convocados. Iniciaron acciones civiles contra las autoridades del proceso.

Cuentan que RRA aportó pedidos de Habeas Corpus para reclamar por personas detenidas por la dictadura. La APDH corrió paralela con Madres (Ver “Madres y abuelas de la decepción”) y el servicio de paz y justicia (SERPAJ) fundado por el abogado Adolfo Pérez Esquivel. (Premio Nobel de la paz en 1980)

En la vereda de enfrente, el “Chino” elogió el “sesgo democrático” del general Jorge Rafael Videla, primer presidente de la dictadura en 1976. Varios “muchachos Balbinistas” fueron funcionarios de los milicos en la cancillería y algunas intendencias provinciales.

Al final, Balbín se retiró en 1980 de la discusión. Viejo y enfermo, el “Chino” agonizaba en el Sanatorio Güemes, de capital. Un paparazzi tomó imágenes del viejo en su cama. Las vendió a la revista “Gente”. Resultaron foto de tapa. El título tamaño catástrofe fue “se muere”.

La familia reaccionó. Le hicieron juicio a la editorial. Pidieron la cabeza de Samuel “Chiche” Geblung, director de la revista. Este fue un caso donde chocaron dos derechos: por un lado, el derecho a la información. Por otro, el derecho a la privacidad. Gano el derecho a la información. Balbín no era un pirulo cualquiera. Pero la editorial tuvo que ponerse para compensar a su familia.

Muerto el perro, se acabó la rabia. Para 1981, RRA se convirtió en referente del radicalismo. Participó en la comisión multipartidaria. (Ver en “30 años no es nada”) Se opuso abiertamente a la ley 22.924 de Auto amnistía en la presidencia de facto del general Reynaldo Bignone.

El 2 de mayo de 1983 RRA contestó el “documento final” de los dictadores. Citemos unos párrafos.

[…] “Los actos ilícitos cometidos durante la represión deberán ser juzgados por la justicia y no solamente por la historia; esa justicia será la civil, común a todos los argentinos, y no se admitirán fueros personales contrarios a la constitución.” […]

[…] “Sera la justicia, y no los interesados, la que decida quienes tienen derecho a invocar la obediencia debida, el error o la coacción como forma de justificación o excusa.”[…]

CSRC fue minoría dentro de la UCR. Hasta que consiguió ganar en las internas luego de la dictadura. Tuvo a su favor que había de sacarse de encima a los piantavotos. No obstante, algunos “muchachos” aprendieron a reciclarse. RRA llego a presidente del radicalismo acompañado por Julio Troccoli y Juan Carlos Pugliese, Balbinistas. Luego se presentó a las elecciones nacionales.

Detalles sórdidos, en la siguiente sección.

Diarios de campaña (política)

El año fue 1983. Luego de siete años y medio de dictadura, volvimos a una nueva vieja costumbre: Las campañas proselitistas. Y el sufragio, obvio.

En aquellos años hubo – y sigue habiendo ahora – la necesidad de actualizar estrategias y tácticas para ganar votos. Expliquemos: El humor social es cambiante. Los reclamos al estado aprietan y aflojan según las franjas otarias. Y si algo queda claro del asunto, es que siempre “es la economía, estúpido”. Pero no nos vayamos de mambo. Volvamos a los 80s.

Aquí vamos con el contexto: Cuando nos modernizamos un poco, aquí prendió el modo tradicional de hacer política. Es decir, instalar redes de organizaciones de base, reclutar gente, y darles cuerda para agrandar ideas y actividades.

Desde las bases hasta las cúpulas, siempre hubo (y habrá) estructura piramidal. En el mejor de los casos, la dirigencia expresó las ideas de sus afiliados. Y las convirtió en leyes. En el peor, la dirigencia bajó línea, y el militante tuvo que hacer obediencia debida.

A inicios del siglo XIX, en el arco político (PAN, UCR, Anarquistas y Socialdemócratas) aprovecharon los medios gráficos para lanzar campañas de prensa y propaganda. Panfletos, diarios y revistas tenían enorme masividad. (Ver algunos detalles en “El fulgor”)

En el siglo pasado, el cine y la radio entraron en el paquete. A mediados de los 40s, el peronismo amplió el combo: instaló las cadenas de televisión, y agrandó las de radio. Las dictaduras y los pocos gobiernos civiles luego de 1955, administraron el sistema de medios con diversas fortunas. (Ver “En medio de los medios” para más detalles)

Al punto, los medios audiovisuales y sus técnicas influyeron en el modo de hacer política. Pero en su momento de aparición, los partidos mayoritarios no los aprovecharon a fondo.

En el resto del planeta, estas técnicas ya se conocían hacía rato largo. Y las estaban afinando. Por darles una referencia, en los 50s la campaña “I like Ike”, ayudó a Dwight Eisenhower a llegar hasta la casa blanca. Pueden googlearlo.

En 1973, el peronismo empezó a hacer encuestas de opinión. Y con los resultados en la mano, se prepararon para publicar mensajes dirigidos a los votantes. El mismísimo JDP grabó avisos de radio y Tv para el Frejuli. (Frente Justicialista de Liberación) El recurso a los medios contribuyó a su victoria electoral aquel año.

La gracia, es que en argentina hubo un hiato. Por dos razones: En primer lugar, por la terrible internitis de los partidos políticos. (Fíjense en la sección anterior) En paralelo con los cortocircuitos entre ellos y el resto de la sociedad.

En segundo lugar, por los golpes de estado, efecto del mal manejo de las instituciones. En tiempos revueltos, la primera víctima de la política fue la verdad. Y como tuvimos democracia de a ratos, no hubo mucho tiempo para desarrollar estos temas.

Las dictaduras – por su propio lado – aprendieron un poco a usar la cadena nacional, la cartelera en las reparticiones estatales, la publicidad del estado, y los actos oficiales. Por supuesto, para promocionarse.

Entonces, durante los 80s en el arco político civil redescubrieron una herramienta para aprovechar a su favor. En la era de la tv color argentina, había que entrenar para hablar frente a una cámara. Había que grabar avisos gancheros. Y por supuesto, el resto: coordinar la dirigencia, montar los comités, movilizar punteros, hacer actos… bah, lo habitual.

Alguna gente sabe que RRA aprovecho con éxito el marketing político moderno en nuestro país. El publicista Gabriel Dreyfuss fue quien organizo la campaña de Alfonsín.

A partir de los resultados de encuestas frecuentes, hubo el desarrollo de mensajes cortos para los medios audiovisuales y la gráfica. Presentaron al país un líder carismático, pero sin excesos de ego. RRA mostró lo mejor de sí mismo: las convicciones firmes, y la oratoria brillante.

Mientras tanto, en la vereda de enfrente, el peronista Ítalo Luder confiaba en el modelo tradicional. (Gorro, bandera, vincha, bombo, pancartas, militancia, punteros, dirigencia, llenar los actos, uso estratégico de los choripanes, etc.)

Don Ítalo L. apoyaba la ley de auto amnistía de los milicos. Contaba con el apoyo de la cúpula sindical. Y daba por descontado que iba a ganar.

Dicen que se jactaba que podía conseguir votos sin ayuda de los medios. No le fue bien. Pero tampoco demasiado mal. Las cifras están más adelante.

En las siguientes elecciones – legislativas – el peronismo aprovechó las nuevas tecnologías. Antonio Cafiero ganó en buena medida por el uso estratégico de los spots de radio y televisión. Internet y las redes sociales – obviamente – todavía no existían.

El show renovador de “Tony C.”

Lo confieso: me puse juguetón con el título. Los lectores más jóvenes tal vez asocien “Tony C.” con el “Gordo Tony” de “Los Simpson”. Los que tienen mas edad, quizás lo asocien con “Tony B.” Es decir, un personaje de “Caracortada”, versión Brian de Palma. Lamento la decepción, pero apunto a otro target. Para este caso, Tony C. es un modo de nombrar a un tal Antonio Cafiero. (1922 – 2014)

Estamos hablando de un dirigente del PJ. Estuvo en el primer y tercer peronato. Fue ministro de economía de Isabelita. Duró lo mismo que nada en ese cargo. Estuvo en otros puestos, con mejor fortuna. Y consiguió que la hinchada lo quisiera.

Luego de la derrota de 1983, los perucas tuvieron ricas discusiones internas. Al notar que se les piantaban los votos, empezaron a revisar y actualizar la doctrina.

Tony C. dirigió el show renovador, desde una revista política. Hubo cuadros que lo siguieron hasta el fondo. (Abdala, Álvarez, Bordón, De la Sota, etc.) Algunos todavía viven. Representan el ala más moderna del peronismo. Pero eso será para otro día.

Volvamos a donde estábamos. El tema tomó forma en 1987. Hubo un congreso partidario en Rio Hondo, donde debatieron renovadores y ortodoxos. Los renovadores plantearon la necesidad de: cambiar los líderes, bochar el verticalismo, y dialogar con el gobierno.

Acordaron con los ortodoxos que el “general” y “evita” quedaran intocables para siempre. Por su propio lado, la propuesta era darle más participación a las bases, y que la justicia social fuese igual de importante que la república.

Pero a la larga, perdieron la pulseada con la ortodoxia. Específicamente, en el interior del país. Los dirigentes tradicionales consiguieron ser gobernadores. Veamos un poco como fue aquello.

El origen de La liga

RRA ganó por 51,7 % de los votos. El PJ obtuvo el 40,1 % El radicalismo obtuvo mayoría absoluta en la cámara baja: 128 de 254 bancas, distribuidas entre los partidos con más votos, según el sistema D´Hont. (Recordemos que el total aproximado de la población de 1980, eran 27.947.446 habitantes) En el senado, hubo mayoría peronista.

A partir de 1986, hubo gobernadores peronistas electos. Desde sus sillas, puentearon el sistema en sus propios territorios. Promulgaron la reelección indefinida en favor de sus agrupaciones; hicieron nepotismo a lo pabote, y se aseguraron que la oposición no creciera.

En pocas palabras, parieron los actuales “feudos provinciales”. A partir de aquellos años hasta ahora, estas provincias forman la poderosa “liga de los gobernadores”. (No, pibe. Nada que ver con el DCU. Seguí leyendo JLA… vas a tener un futuro dibujado)

Va tablita ilustrativa.

Reforma Provincia Gobernador
Reforma constitucional de 1986 La Rioja Carlos Saúl Menem
Reforma constitucional de 1987 San Luis Adolfo Rodríguez Saa
Alberto Rodriguez Saa
Reforma constitucional de 1988 Catamarca Víctor Leónides Saadi
Ramón Saadi

Aquí agregamos más jugo. Pero les aviso algo: Nos salteamos a Menem. En parte, porque muchos todavía se acuerdan
de lo que hizo, lo que no hizo, y lo que pretendía hacer. Pero también porque todavía vive. Y para que nadie quede con mal sabor de boca, vamos a contar su historia en otras entradas del blog.

Ahora, hablemos de nuestra provincia de San Luis. Los hermanos Rodriguez Saaa provienen de una familia tradicional puntana. Ambos son abogados. Fuera de la función pública, tienen acciones de “El Diario de San Luis”, negocios de hotelería, y de construcción.

Se iniciaron en el peronismo en los 70s. Durante el gobierno de “Isabelita”, hubo rosca. La señora mandó comisarios políticos para depurar el partido. Los hermanos se hicieron amigotes con el delegado para San Luis. A partir de acá, hubo contactos, favores y negocios con el resto del planeta.

Todos los puntanos saben quiénes son “El Adolfo” y “El Alberto”. Saben que se alternan en el poder desde 1987. Sus mandatos son legales. Pero hace rato que no son exactamente legítimos.

Hasta el momento, no hubo un gobernador de otro palo. Ya no digamos radicales. Ni siquiera una agrupación vecinalista. Digamos que tienen el premio consuelo de llegar a senadores, diputados, y concejales.

El quilombo puntano lo sabemos gracias al trabajo de Jaime Emma. (1938 – 2005) Fue un abogado y periodista porteño que vivió en Gran Cuis. Fue campeón de ajedrez. Escribió para “Humor”, “El Diario…” y llegó a tener su propia revista: “La hora de la esperanza” En los 90s, hizo investigaciones acerca de casos de 1983 en adelante. Las difundió en “Humor” y “La hora…” A la gente de “El Diario…” no le gustó nada de lo que escribía.

Emma expuso las andanzas de la empresa “Metalcivin s.a.” La fundaron el 19 de octubre de 1987, en buenos aires. Era una constructora, con poco capital inicial. Los Saa adjudicaron obra pública sin licitación a esta empresa, por varios millones de australes. No tenían experiencia en el rubro. Estaba a nombre de parientes. Hicieron de testaferros.

Emma expuso a Jorge Niño, diputado peronista y pariente de los Saa. El “niño travieso” estafó a los destinatarios de las viviendas sociales de San Luis. Por medio de la Cooperativa “Los Ranqueles”. Les pedía inscripción en el plan de viviendas, les cobraba la cuota con puntualidad. Y cuando tuvo que entregar las casas, resultó que solo existían en papel y tinta.

En su faceta de abogado, Emma presentó denuncia penal contra Niño. Y la familia gobernante protegió al hijo de puta. Desde el peronismo puntano, hicieron campaña contra Emma. Lo cazaron, y lo mandaron en cana.

Desde la cárcel – y con ayuda de aliados afuera – hubo campaña para denunciar la corrupción puntana y por liberar a Jaime Emma. Hubo muchos envíos del programa “Hora Clave”, de Mariano Grondona. Ahí se habló del asunto. Tanto rompieron las pelotas, que ganaron por cansancio. Al final, lo largaron.

Ignoro si Emma siguió viviendo en San Luis. En cambio, puedo asegurarles que “El Alberto” y “El Adolfo” siguen gobernando su territorio hasta la actualidad. Es evidente que cuidan muy bien su salud.

Ahora, hablemos de Catamarca. Esto empezó con Víctor Leónides Saadi (1913 – 1988) fue abogado y terrateniente. Las tierras, en Catamarca. El estudio, en capital federal. Provenía de una familia libanesa. De joven, participó del radicalismo. Y en el primer peronato, se subió a la nueva ola política. Entre 1946 y 1949 fue senador por la provincia. Y en 1949, llegó a gobernador por el justicialismo. Pero no lo volteó la Libertadora.

La macana fue que atacó a EDP. Y con la “jefa espiritual de la patria”, no se jodía. Fue en una reunión. Pidió que se retirase. Para “poder hablar de política”. Lo dijo delante de ella. El general intervino Catamarca. Lo bajaron del puesto y del partido. León – O tuvo que tragarse el sapo. Igual, nunca dejó de ser peronista.

Durante la dictadura, Leon – O contribuyó a reunir el PJ. Dicen que los dirigentes se juntaban en su estudio jurídico. Movimiento y partido estaban cayéndose a pedazos. El general se había ido al otro barrio. López Rega se exilió en Cuba. Isabelita quedó en prisión domiciliaria. Luego se exilió en España. Casildo Herrera se borró. Le habían dicho que no se fuera. A veces, es mejor no hacer caso. El gremialismo estaba prohibido.

Digamos que Leon – O les dio refugio. Estuvo con el ala izquierda del partido. Pero cuando llegaron las elecciones, se sumó a los derechosos.

En 1983, volvió ser gobernador. Nombró a la familia en altos puestos del estado. Y aumentó el empleo público entre los punteros. En 1984, fue parte del debate público por el tratado del Beagle. Eso lo veremos en otro lado. En 1987, fue reelegido; hizo intercambio de puestos con su hijo mayor, Ramón.

Cuentan que festejaba su cumpleaños en Catamarca. La gente le llevaba gallinas, cabritos y terneros vivos. Les daba la bendición a los chicos. Y estrechaba la mano a los grandes.

Se dice que le gustaba esa clase de regalos. Un poco porque costaba criar animales allá. Otro tanto, porque era comida que les estaba sacando de la boca. La gente rendía tributo. Era mal negocio hacerlo enojar.

Las aventuras de Ramon Saadi son propias de los 90s. Se salen de nuestra línea de tiempo. Valga decir que Rondamon cayó a partir del “Caso María Soledad”.

El Caso Saaa y el Caso Saadi son dos muestras de caudillismo. Hubo y hay muchas más. Esto guarda relación con RRA y la transición a las urnas. Veamos cómo.

Federalismo unitario

Hablando mal y pronto; la gestión del meneado federalismo argentino, cabe en términos de “Fácil” o “Difícil”. Con dictadura es “fácil”. Ponés gente a dedo. Al que sirve de algo, lo comprás. Y lo usás. Al que se retoba, lo encanás o lo hacés boleta. Ya sea por falluterias o por terror, todos tienen que hacerte caso.

Con la democracia republicana se pone “difícil”. Por lo burocrático. Hay que reformar la constitución. Eso requiere conseguir aprobación del parlamento. Y de los tribunales.

Para los dos modelos, conviene ser caudillo. Y procurar que todos (la familia, los socios, e inclusive los enemigos) sepan cual es el juego. Ya vimos cómo fue en San Luis. Ya vimos cómo fue en Catamarca.

Al punto, esto del fácil o difícil no significa exactamente que sea sencillo. En nuestra historia, Buenos Aires nunca pudo formar una nación con acuerdo de las provincias. Las batallas de Cepeda y Pavón no fueron gratis. Tampoco la campaña de pacificación que siguió. Al día de hoy, somos la más unitaria de las repúblicas federales.

Al final, quedó que ningún presidente pudo mandar sin las provincias. Pero tampoco con ellas por completo. Por cuestiones de agenda, capacidades económicas, balance de las fuerzas políticas, niveles de empleo público y privado, el reparto de la coparticipación federal, y demás minucias.

El asunto es el que sigue: En la práctica, parece que RRA no vigiló
a los nuevos gobernadores. Es posible y probable que los haya dejado hacer, para garantizar que el sistema resultara estable. En paralelo, había temas mucho más calientes en la agenda; las relaciones con el ejército marcaron la época. Eso es lo que sigue.

La espada sin cabeza

Aprovecho para corregir algo que escribí en otra parte: Yo pensaba que la expresión “Espada sin cabeza” correspondía a Leopoldo Lugones. En verdad, le pertenece a Esteban Echeverría. Es de su poema “Avellaneda”.

[…] “Todo estaba en su mano y lo ha perdido/Lavalle es una espada sin cabeza/Sobre nosotros entre tanto pesa/su prestigio fatal, y obrando inerte/Nos lleva a la derrota y a la muerte” […]

La cita viene a cuento de la administración civil de las fuerzas armadas luego de la dictadura. Antes de RRA, había internas entre militares para repartirse el poder. Cuando asumió el gobierno civil, siguieron las malas costumbres en los cuarteles. Ampliaremos.

Por aquellos años, hubo espasmos eufóricos, luego de años de opresión. En la calle se coreaba: “Baila/la hinchada/baila/baila, sobre el tablón/sin policías/ni militares/vamos a vivir mejor”. El disgusto entre civiles y militares fue grande. Sin embargo, a nadie se le ocurrió declarar una bonita guerra civil. La cosa estaba yendo a tribunales.

Pero a no comerse ningún amague: Con el regreso a la democracia, desde el PEN (Poder Ejecutivo Nacional) había que mezclar, cortar y dar de nuevo. RRA sabía que no se podía gobernar sin las fuerzas armadas. Pero también sabía que algún culo debía sangrar por los excesos de la dictadura.

En este paisaje, RRA y su equipo empezaron a reorganizar la espada, que había quedado sin cabeza.

  • Redujeron la cantidad de generales de 60 a 25, y retiraron a 40 oficiales de alto rango.
  • Dieron licencia a 50.000 conscriptos, que representaban tres cuartas partes del ejército de aquellos años.
  • Redujeron los cupos destinados para el servicio militar obligatorio.
  • Crearon una fuerza anti terrorista especializada, a las órdenes directas del ministerio del interior
  • Suprimieron el puesto de comandante en jefe por cada arma. Lo reemplazaron por el principio constitucional que nombra al presidente de la nación en el cargo de comandante en jefe de todas las FFAA. Este criterio se mantiene en la actualidad.

Y por supuesto, cumplieron la iniciativa de llevar a juicio a los comandantes de las juntas militares durante la dictadura.

A partir del decreto 1097/855, el PEN creó la comisión de coordinación de exportación de material bélico. Por sus siglas, CCEMB. Este organismo se manejaba con decretos secretos. Hubo 13 operaciones.

Ilustremos algunas de las actividades de la CCEMB con este “tablón”.

Fecha Armamento vendido
7 de junio de 1984 18 cañones de 155 mm
200.000 proyectiles calibre 155mm
100 equipos de radio para vehículos
100 radio mochilas
5 de junio de 1985 Un avión pucará
10.000 proyectiles para ametralladora 7.62mm
56 cohetes pampero 105 aire superficie
76 cohetes albatros

10 tanques completos

10 misiles mathogo antitanque

11 de septiembre de 1985 500 granadas iluminantes para FAL (fusil automático ligero)
30 de septiembre de 1985 100 pistolas browning con cargador
200 fusiles automáticos pesados
1000 pistolas ametralladoras FNW
27 morteros FM, calibre 81 mm

2700 cartuchos calibre 7.62 con bala trazante

900 granadas anti tanque para fusil

25 sistemas lanzacohetes SLAM PAWERO

1000 cohetes pampero con cabeza explosiva

9 de octubre de 1985 Gel para carga de napalm
11 de octubre de 1985 Un vehículo TAM 1 (para transporte de personal y herramientas)
100 municiones de 105 mm para cañón de tanque TAM
2800 proyectiles de 20 mm para cañón de tanque TAM
12000 proyectiles de 7.62 mm
Enero de 1986 Material pesado – 1.100 toneladas de pólvora para armas de 155 mm
27 de febrero 1987 Material pesado y software

Todas las exportaciones en la tabla fueron autorizadas por el estado. La mayoría fueron firmadas por presidencia, ministerio de defensa, economía, y cancillería. La exportación del 9 de octubre de 1985 contenía materiales prohibidos por la convención de ginebra. Quizás porque la ginebra tiene “smowing”, y las FFAA necesitaban guita, se chipotearon el detalle en la CCEMB.

Se sabe que hubo seis negocios debajo de la mesa. Hubo una operación triangulada entre argentina, Perú y panamá. Armas por una letra de crédito a favor de una empresa fantasma. Rico trato.

Al punto, varios funcionarios designados no cazaban ni un fulbo sobre administrar este asunto. Pero luego de varios bandazos, encontraron alguien que sobrevivió al puesto.

Mencionemos tres ministros de defensa notorios:

  • El primero fue Raúl Borrás (1933 – 1985) Fue experto en temas agropecuarios y periodista. Fue quien hizo los recortes que mencionamos más arriba. (Reducir el generalato, etc.)

    Quizás porque la historia nos hace bromas, Borrás tuvo que borrar los malos hábitos de la administración anterior. Se cuenta que Borrás no distinguía los uniformes. Pero no era idiota: Se hizo asesorar por Juan Carlos Pugliese. Pugliese lo derivó con Albano Arguindegy.

    Ampliemos: Albano A. era ex ministro del interior
    de Videla. Tenía relación con RRA desde la juventud. Habían sido compañeros de aula en el Liceo militar. Es decir, alguito sabía cómo dirigir la tropa. La cadena de mando fue tomando forma, y los milicos obedecieron. Pero no todos quedaron contentos con el cambio.

    Así fue que tomaron forma las intrigas de palacio. Como consecuencia, Borrás, a quien podemos apodar “Mr. B” (No sé ustedes… pero sería injusto llamarlo “funcionario liquid paper”. No puede defenderse de las cargadas) tuvo que nombrar tres jefes del ejército; el primero fue el general Torres. El segundo fue Pianta. Sus subalternos lo piantaron del puesto. El tercero y último fue Ríos Ereñu. Fue quien sobrevivió a tres ministerios. No fue poco, carajo mierda.

    Una de las ideas brillantes de “Mr. B” fue que los granaderos estuvieran de civil. Ese proyecto, por supuesto, no prosperó. Y un día, Borrás se borró. Tenía problemas pulmonares. Murió en su cargo, cuando recayó luego de una cirugía.

  • El segundo fue Roque Carranza (Padre) (1919 – 1986) Era ingeniero industrial. En su juventud – durante los 50s – había sido antiperonista tira bombas. Participó de un atentado. Lo cazaron. Cayó en cana. Y cuando salió, aprendió a reciclarse.

    Su proyecto más importante fue construir un submarino nuclear entre la empresa estatal argentina INVAP y el gobierno Brasileño. La intención fue darles un juguete nuevo a los milicos, para que se entretuvieran y se portaran bien.

    Argentina se bajó cuando asumió Menem. Brasil la siguió. Se cuenta que Carranza murió gracias a una orgia de empanadas y tinto. Hay una estación de subterráneos en la capital que lleva su nombre.

  • El tercero fue Horacio Jaunarena. Es abogado. Nació en 1949, y todavía vive. Estuvo tres veces en el cargo. La primera fue en 1986, durante el mandato de RRA. Luego, en la breve gestión De La Rúa; la última fue durante la presidencia interina de Duhalde.

    A fines prácticos, nos importa solamente su primera gestión; Jaunarena logró reestablecer la compra de material bélico a los EEUU luego del embargo de la ONU por la guerra de Malvinas. No fue poco. Había que financiar a las FFAA

En otras secciones vamos a hablar de los carapintadas, el juicio a las juntas, los comandantes, y demás bellezas de la época.

Consenso del “nunca más”

La comisión nacional de investigación acerca de detenidos y desaparecidos de la última dictadura militar, por sus siglas, se llamó CONADEP. Recopiló y evalúo testimonios de las víctimas, papeles oficiales disponibles, y al final, produjo un documento a propósito del tema. Primero, se conoció como “Informe Sabato”. Actualmente, se llama “Nunca más”. Por supuesto, no estamos hablando del país de Peter Pan.

Los contenidos del informe son descriptivos de cómo funcionaban aquellas estructuras secretas del terrorismo de estado en nuestro país. No abren juicio de valor. Excepto en el prólogo.
Van con nombre, apellido, número de legajo, nombre y ubicación del lugar de detención, y métodos de tortura padecidos. Es innegable que estos datos tienen valor histórico inclusive ahora. Y para quienes no vivieron esas épocas, quizás resulte un texto monótono.

Pongamos un poquito de contexto político de mediano, y más largo plazo para comprender el asunto: Hasta la aparición del informe Sabato, estaban bastante documentados los atentados de la guerrilla por la prensa.

Mucho antes del proceso, nuestro pueblo conoció los gobiernos de facto. Y por experiencias pasadas, supo que duraron poco. En modo intuitivo, conocimos que hubo un precio que pagar. Conservadores y milicos se cobraron por la molestia de gobernar el país. El final agridulce es que al tiempo volvimos a las urnas.

El golpe de estado funcionó como una salida de emergencia de las crisis. Y cuando asumieron, muchos saludaron ingenuamente la pacificación del país.

Sin embargo, en los 70s fue otro plan. Se supieron algunas cuestiones por los comunicados en la cadena nacional, y por dolores del bolsillo. Pero hubo otras que no, hasta que la CONADEP destapó oficialmente la olla.

En este plano, el “nunca más” produjo un impacto profundo en nuestra cultura. Lo doloroso y sorpresivo para la población general fue descubrir que les “habían cobrado de más”. Con grupos de tareas, centros clandestinos de detención, picana eléctrica, submarino, golpes, hambre, hacinamiento, simulacros de fusilamiento, y vuelos de la muerte.

Hubo personas que vivieron para contarlo. Porque luego de la detención, los trasladaron a prisiones ordinarias. Ahí cumplieron condenas. Al final, los liberaron. Varios sobrevivientes dieron testimonio en la comisión. Hay citas extensas de sus palabras en el informe.

A partir de la difusión del “Nunca más”, quedó el consenso que nunca más hay que llamar a la puerta de los cuarteles cuando haya crisis de cualquier tipo y factor político nacional. Este criterio cívico se mantiene inclusive en la actualidad.

Lo central de esta zona del contexto fue que los represores iniciaron la retirada. Las fuerzas armadas perdieron el poco prestigio que les quedaba. Ni San Martin o Belgrano los salvaron de nada. Los pocos que siguieron en funciones, no apoyaban que el presidente y el congreso manejaran el país sin pedir permiso. Pero igual tuvieron que masticar el chicle. Dato de color: aquí parafraseo fracción de un dialogo de “Misión imposible”, versión de Brian De palma de 1996.

Y me pongo más pochoclero todavía: Hubo muy buenas películas que ilustraron el asunto. “En retirada” es de 1984. La dirigió Juan Carlos Desanzo. El protagónico fue de Rodolfo Ranni. Está completa en YouTube, y se puede conseguir por bit torrent.

Lo mismo vale para “La historia oficial”, de 1985, dirigida por Luis Puenzo. El protagónico fue de Norma Aleandro. Y gano el Óscar a mejor película extranjera al año siguiente. Y si bien el arte sirvió para comentario social, acá no hay que olvidarse que la realidad superaba a la ficción.

El grueso de la condena legal, política y moral cayó sobre los represores. No obstante, RRA y equipo recordaron a la población que también hubo causas judiciales contra los líderes guerrilleros. Y repudiaron sus acciones, por supuesto. Hay una entrevista de Felipe Pigna con RRA, donde hablan del tema. Está colgada en la página oficial del historiador. Sugiero que la lean.

El detalle de la guerrilla es que quedaron unos pocos gatos locos. Y a la hora de los bifes, la diferencia de fuerzas les permitió un cómodo segundo plano. Por investigaciones posteriores, quedó demostrado que a los “Perros” (militantes del PRT/ERP) y los “Montotos” (Montoneros) los cazaron los servicios, el ejército, la cana y la triple A. (Por supuesto, no fue un tipo de pilas)

Al final, quedó poca evidencia crítica para corregir o cuestionar las supuestas movidas libertarias. Y los líderes que sobrevivieron, la dibujaron como quisieron.

Puesto en términos técnicos: quedó habilitado un enjuague político para la izquierda. En la cuenta de las víctimas, aprovecharon para presentarse en sociedad como mártires en una lucha épica por lograr la democracia republicana actual. Y eso fue (sigue siendo hoy) falso.

Hay quien opinó que Mario Firmenich (líder de Montoneros) sacrificó su propia tropa. (Si mal no recuerdo, esto lo publica el periodista Ceferino Reato) Se basó en testimonios de segunda mano sobre reuniones secretas entre milicos y dirigencia montonera. No hay evidencias muy sólidas de esos encuentros, salvo algún registro del libro de la mesa de entradas en el edificio centinela.

En la previa y durante la “guerra sucia”, no todos mataron para proteger el sistema. Muchos buscaron tumbarlo. Busquen Roberto Santucho, líder del ERP. Busquen Operativo independencia. Luego me cuentan. Ni todos se sacrificaron voluntariamente por defenderlo. Hubo víctimas colaterales, que fueron familiares, amigos y compañeros de trabajo del target buscado. Y hubo perejiles, que los largaron. Hubo el protocolo de las adopciones ilegales de los bebes nacidos en cautiverio. Cualquier cosa, pregúntenle a las Abuelas de Plaza de Mayo.

Ampliemos: En este orden de temas, la CONADEP funcionó – hasta cierto punto – como control de daños. Fue una comisión informativa. No participó del juicio contra los milicos. Pero “sin querer queriendo”, influyó sobre el clima del congreso y los tribunales. Está prohibido ser ingenuo al respecto.

CONADEP fue una comisión de notables donde todo el planeta laburó gratis. La crearon por decreto del PEN. Resulta llamativo que no fue una iniciativa del congreso. Por defecto, la legislatura es el ámbito natural para esta clase de cosas. Atentos al contexto, el ejecutivo estaba en mejores condiciones de aportar al asunto. Y es así como la casa rosada blanqueó lo más picante del tema.

El detalle es que el “nunca más” estaba limitado por los recursos disponibles en la época. Por temor a represalias, hubo muchas personas que no dieron testimonio. Hubo rastros que se enfriaron. Y ya por aquellos años, había centros clandestinos de detención que habían sido demolidos.

Abreviemos la cuestión con tres saldos:

  • El saldo provisorio en la CONADEP fue unas 8.000 personas desaparecidas.
  • Amnistía internacional subió la cifra a 15.000
  • Las asociaciones locales de DDHH (Son las siglas internacionales de “derechos humanos”… no vaya a ser que las confundamos con siglas de pesticida) cerraron la cifra en 30.000.

Al punto, la cantidad de víctimas más aceptada es la tercera. Ocho mil casos certificados fueron el “piso”. Todavía no se sabe el “Techo”. Las treinta Lucas son el resultado de un cálculo aproximado, que abarca daños colaterales y una cantidad de casos en las previas al golpe.

Aquí no hablaremos de las demás experiencias – la mayoría, fiascos – en el manejo general del asunto. Porque las hemos tratado en otras entradas. (“De golpe y porrazo…”, “30 años…”, “Madres y abuelas…”) Pero siempre hay un pero: En la sección que sigue, nos ocupamos del juicio a las juntas.

Juicio de la guerra del cerdo

El juicio a las juntas fue una de las causas más importantes de la jurisprudencia mundial. Fue un juicio oral y público. Contrario a lo que todos piensan, empezó con una causa en el tribunal supremo de las fuerzas armadas. Ante sus pares, los comandantes admitieron ciertas responsabilidades, y alegaron desconocer la mayoría de los cargos. Quedaron procesados.

Por supuesto, los civiles no iban a quedarse quietitos. RRA y su equipo hicieron reformas en el código de justicia militar; habilitaron corte marcial en primera instancia, para seguimiento y apelación en la justicia civil.

Las modificaciones tenían nombre y apellido. Estaban diseñadas para intervenir en las causas contra los comandantes en ejercicio de la presidencia, y las juntas que los designaron.

Lanata opinó que este truco legal dejó sin cumplir una promesa de campaña. Sin embargo, lo que se había ido por la puerta, al final volvió por la ventana.

Iba a ser la primera mega causa argentina, con 38.000 fojas y 9.000 agregados. Había sobreabundancia de pruebas. Seleccionaron 780 casos. Al final, achicaron la cifra. Juzgaron 280 casos representativos de todos los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen.

Veamos algunas perlitas: Declararon 833 personas; 546 hombres y 287 mujeres. 64 eran militares. 15 eran periodistas, 14 eran sacerdotes, y 13 extranjeros. Hubo 80 testimonios a través de exhorto diplomático. La audiencia más larga duró 13 horas y 25 minutos. La declaración más larga, 5 horas y 40 minutos.

Lo cubrieron todos los medios del planeta. Faltaron Clark Kent (“Superman”, por supus) y Víctor Sage (“The Question”… otro héroe. Es menos conocido que el kryptoniano, pero también es de DC comics) porque nunca existieron en la vida real. Y porque estuvieron ocupados con otros casos, por supuesto.

Para preservar el debido proceso, las audiencias no fueron transmitidas por radio y tv. Se cuenta que la agencia estatal de noticias Telam había preparado un documental sobre el juicio. Ese documental nunca salió a la luz. ¿Fue censura previa, o prudencia política? Vaya uno a saber.

Los medios gráficos pudieron publicar material, previa revisión y aprobación de la corte. Lo único que trascendió en los medios audiovisuales fue el alegato final de la fiscalía. Está colgado en YouTube.

El tribunal que llevó el juicio fue la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. Estuvo a cargo de los jueces Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Arslanian, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma, y Andrés D´Alessio.

El fiscal de la causa fue Julio Cesar Strassera. (1933 – 2105) El fiscal auxiliar fue Luis Moreno Ocampo. Por supuesto, no estaban solos. En tribunales, hubo un equipo dirigido por el abogado Juan Carlos López y el Prosecretario de la Cámara, Julio César Estévez. Aproximadamente 30 personas, 24 por 7, hasta el final del juicio. Presentaron testigos y documentación como pruebas. Tomaron como referencia principal el informe Sabato. Y los antecedentes penales conocidos.

Los abogados defensores fueron muchos: Los ponemos en una tablita.

Acusado Representantes
general Jorge Rafael Videla Carlos Alberto Tavares
almirante Emilio Massera Jaime Prats Cardona
Brigadier General Orlando Agosti Bernardo Rodríguez Palma, José Ignacio Garona y Héctor Alvarado
General Roberto Viola José María Orgeira, Carlos Froment y Andrés Sergio Manutian
Almirante Armando Lambruschini Fernando Goldaracena y Enrique Ramón Mejía
Brigadier general Omar Graffigna Eduardo Gerome, Roberto Calandra, Roberto O. Marconi y Eduardo Hernández Agramonte
General Leopoldo Fortunato Galtieri Eduardo Munilla y Alfredo Battaglia
Almirante Jorge Anaya Miguel Angel Boero y Eduardo Aguirre Obarrio
Brigadier general Basilio Lami Dozo Mario Marcópulos

La acusación fue entre el 11 y el 18 de septiembre de 1985. La querella demostró la existencia de un plan sistemático para exterminar – hasta el genocidio – a presuntos sospechosos de actividades terroristas y subversivas.

Las detenciones eran con poca inteligencia previa, sin evidencias sólidas para probar la sedición. La meta de los operativos era obtener información mediante tormentos, a posteriori.

Según la fiscalía, lo jodido no fue el genocidio por sí mismo. Antes del golpe, hubo agite. Y ya en los 60s había protocolos e instrucciones del PEN que habilitaban “pesca deportiva” de cualquier sospechoso. Es decir, pescarlos, interrogarlos y largarlos. Para seguirlos, por supuesto. El más famoso fue el “Plan CONINTES”, Conmoción Interna del Estado. Diseñado por la presidencia de Frondizi.

La conga era que habían matado en secreto.
Sin acusación formal ni juicio, siquiera uno trucho. En cualquier lugar civilizado, eso se paga.

Entre el 30 de septiembre y el 21 de octubre de 1985, la defensa y los imputados repitieron dibujo táctico: Cuando les preguntaban por el tema, negaban todo. De cuando en vez, explicaban que podían ser grupos de las FFAA, que actuaban por la libre. También dijeron que eran producto de la subversión. Alegaban el pase a la clandestinidad de los rebeldes.

En 1978, la federación internacional de los derechos humanos – FIDH, por sus siglas – mandó una misión a la argentina. (¡Justo para el mundial… vaya aguafiestas!) Hicieron pesquisas, y luego publicaron un informe.

El 6 de setiembre de 1979, La OEA (Organización de Estados Americanos) mandó una comisión de la CIDH (comisión interamericana de derechos humanos) hasta nuestro país. Investigaron un poco; encontraron casos de desapariciones. Las autoridades negaron todo. El almirante Massera
dijo que solo el ejército y fuerza aérea torturaban.
Por supuesto, mintió.

El representante argentino en la CIDH, Gabriel Martínez, admitió recibir reclamos por el tema. Tenía órdenes escritas de Videla sobre el tema. El plan fue denunciar la “campaña anti argentina”, impulsada por enemigos del país en el exterior.

La comisión elaboró un informe sobre los desaparecidos. Al toque, la junta publicó una versión resumida y censurada del texto. La creyeron quienes compraron la historia oficial. En resumen y orden alfabético:

  • Agosti recordaba haber recibido solo dos denuncias
  • Anaya negó todo
  • Galtieri negó todo
  • Lambruschini negó todo
  • Lami Dozo admitió algunos pedidos del episcopado. Declaró que los derivó a las autoridades correspondientes.
  • Massera negó haber recibido reclamos. Pero admitió alguna reunión con madres de plaza de mayo y un particular.
  • Videla reconoció haber recibido denuncias; dijo también que las derivó.
  • Viola declaró en el mismo sentido que Videla, Lami Dozo, y Agosti.

Con respecto al plan contra la guerrilla, la defensa dijo que no hubo un órgano de control destinado a este objetivo. Y que no había coordinación entre las tres ramas. Hubo oficiales de alto rango que declararon – bajo juramento – que los comandantes no sabían de la represión.

La defensa de Graffigna alegó que el mando de las juntas sobre cada fuerza era solo una formalidad. Era una letra chica, y como mucho, un sobreentendido. Según la defensa, si las juntas hubieran concentrado el poder real, habrían tenido control para nombrar a sus sucesores, ejecutar promociones, destinos y retiros de todas las ramas durante cada mandato. Eso nunca sucedió. Estaba documentado. Al punto, el tribunal lo reconoció.

Pero en los hechos, alguien dirigía la murga. Y fue evidente que las juntas aprobaron el plan. Porque el que calla, otorga. Y tal cual dice la ronda: “jugando al huevo podrido, le queda al distraído.” Los testigos civiles fueron claros en sus testimonios sobre las torturas y los traslados.

Por su parte, las juntas y los presidentes designados llevaban una agenda política. Las medidas contra la FIDH, la CIDH y el criterio de esconder información fueron evidencias en contra.

La defensa atacó el principio de “íntima convicción”. En criollo: Esto habilita a cualquier juez a que si alguien tiene una pistola humeante en la mano, y un cuerpo tibio baleado a sus pies, no hay necesidad de explicar los motivos que hay para mandarlo en cana.

El detalle es que quisieron protegerse de un juicio distorsionado. La idea era que con las convicciones no alcanzaba. Había que definir punto – por – punto los hechos y las culpas correspondientes.

La defensa atacó el carácter tendencioso de los testimonios en contra. Hablando mal y pronto: Dijeron que estaban politizados. Inclusive los parientes. Les pareció sospechoso que recordaran caras y nombres después de seis años. Estaban encapuchados, y no tenían modo de saber adónde carajo los habían llevado. Chillaron que la CONADEP les estaba dando letra.

El tribunal descartó estos argumentos. Porque si te torturan por un par de años todos los días, te duele hasta el apellido de tus antepasados. Y eso no te lo olvidás. Aunque quieras.

En la requisitoria final, Strassera dio un discurso largo e intenso. Citemos tres frases de aquel momento.

[…] “Este juicio y esta condena son importantes y necesarios para la Nación argentina, que ha sido ofendida por crímenes atroces.” […] “Nadie puede admitir que el secuestro, la tortura o el asesinato constituyan “hechos políticos” o “contingencias del combate”. […]

[…] “Los argentinos hemos tratado de obtener la paz
fundándola en el olvido, y fracasamos: ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías.”[…] “Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio del adversario, y fracasamos.
[…]

[…] “Nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última.” […] “Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: “Nunca más” […]

El 10 de diciembre de 1985, la cámara federal dictó sentencia. Va tablita para resumir el trámite.

Acusado Delito Sentencia
General Jorge Rafael Videla Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Cadena Perpetua
Almirante Emilio Massera Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Cadena perpetua
Brigadier General Orlando Agosti Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 4 años y medio de prisión
General Roberto Viola Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 17 años de prisión
Almirante Armando Lambruschini Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 8 años de prisión
Brigadier general Omar Graffigna Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
General Leopoldo Fortunato Galtieri Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
Almirante Jorge Anaya Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
General Basilio Lami Dozo Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto

Para la época, no era poca cosa. Lo más parecido al juicio a las juntas, fue el juicio de Núremberg.

En términos generales, hubo cierto salto de calidad en nuestras instituciones. Por primera vez, la sociedad civil argentina sancionaba legalmente a sus dictadores. Con los golpes anteriores, la condena fue meramente política y moral. Hubo leyes de amnesia, y la retirada fue ordenada.

Por supuesto, no todos quedaron contentos con el trámite y el fallo. Los absueltos habían cometido crímenes. Estaba documentado. Hubo testigos. Los condenados habían iniciado el golpe. Y entonces les cayó el mayor peso de la ley. Al punto, yo no sé derecho. Era muy joven cuando esto sucedió. Pero hoy me resultan llamativas dos cuestiones.

  • La crónica de los hechos terminó en el fallo de la cámara. Se cuenta que los comandantes apelaron la sentencia. Y que la corte suprema ratificó el veredicto.
  • El juicio no fue directamente en la Corte suprema de la Nación. Era el ámbito natural para la causa. Por la gravedad de los hechos, obviamente. Se sabe que algunos jueces fueron nombrados por la dictadura. Hubo algunos que nombró RRA, y es seguro que la convivencia no debió ser fácil. Era posible pero no muy probable que alguno debiera excusarse en caso de juicio a las juntas.

La seguimos en la segunda parte.

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