“La Falla” argentina: Grieta explicada, o más o menos

Resumen: Se habla de “La grieta”. Pero me sospecho que es más preciso hablar de “La Falla”. A mi modo de ver, hay tres factores básicos que componen el tema. Son: la Crisis – casi terminal – de la economía, los Aumentos demográficos, y por último el Reciclado del arco político. Ninguno de ellos viene en estado puro. Y nuestra historia es el mejor comentario sobre estos eventos…

Seis postales de la crisis del 2001

En 34 años de democracia, la crisis económica del 2001 casi quiebra al país. Aquella fue una de muchas veces que hubo problemas. Sin embargo, la experiencia dosmilera estuvo fuerte para una nueva generación y media de argentinos. En esta sección, ilustramos el asunto con seis historias de aquellos años.

  • La previa – Dos tormentas perfectas: Entre los 80s y los 90s, la economía tuvo dos tormentas perfectas. En los 80s, el modelo era el estado de bienestar. Estaba bancado mayormente con deuda externa, y una porción de recursos propios. Este modelo era una “pesada herencia recibida”. Empezó con la primera presidencia de JDP, allá por 1946 – 1947. Los militares continuaron este proyecto, con varias modificaciones. La presidencia de Raúl Alfonsín intentó resolver problemas, con más modelo. Fracasó con éxito rotundo.

    Hubo el “plan austral”; emisión de una nueva moneda, con tipo de cambio nuevo, y el objetivo de sanear el sistema. Hubo el “Plan primavera”, que incluyo “la tablita” diseñada por José Luis Machinea. Se trataba de un índice de correlaciones entre valores, fijados por el estado. La idea era mantener la inflación controlada. No duró mucho que digamos.

    A partir del plan, hubo un festival de bonos de deuda en bolsa. La macana fue que “Empapelaron” el mercado con letras, que perdían valor al poco tiempo de haber sido emitidas. Y apareció oficialmente nuestro mercado negro de dólares como reacción alérgica al blanco. El asunto desembocó en hiperinflación entre el 82 y 178 por ciento mensual. Alfonsín tuvo que dejar su cargo antes de terminar su mandato.

    En los 90s la presidencia de Carlos Saúl Menem hizo ajuste; lo llamaron “economía popular de mercado”, y la definieron como “cirugía mayor sin anestesia”. Privatizó la mayoría de las empresas estatales. Los ferrocarriles, telecomunicaciones, la red de energía eléctrica, la red de gas natural, la aerolínea de bandera, el servicio de aguas, y la producción de petróleo. Hubo licitaciones públicas, para la concesión de cada área. Hubo intrigas e internas del lado estatal, y la vereda de enfrente… ni te digo. Ganaron los “candidatos correctos”, y todo el mundo bien contentito.

    Hubo recortes, aumentos de impuestos, y aflojaron los nudos en las importaciones. Hubo salarios y jubilaciones congeladas, mientras los precios estaban libres. El objetivo de las licitaciones fue capitalizar deuda externa. Es decir: poner en valor, otorgar la licencia, recaudar, repartir parte a los acreedores, y el resto, al estado. Claro… eso fue de la boca para afuera; el choreo fue histórico. Quedaron: el área de salud, seguridad, y educación. Como el culo, pero quedaron.

  • Caso Badaro: Estamos a fines de los 80s. Domingo Cavallo – ministro superestar de economía – hizo una maniobra de recorte, que hoy ya es habitual. Metió mano en la caja previsional. Mediante una ley, rebajó y congeló los haberes de jubilaciones y pensiones.

    Un marino que estaba por jubilarse, Antonio Badaro, le hizo juicio al estado nacional para cobrar con los valores previos al recorte. La causa pasó por los juzgados, hasta que llegó a la corte suprema. Ganó. Y lo rico del caso fue la jurisprudencia para más adelante. Ampliaremos.

  • Convertibilidad: Empecemos por el contexto de largo y mediano plazo. Cualquier economía firme tiene moneda confiable y fuerte. En el siglo diecinueve, la libra gobernó el planeta; A partir de la segunda guerra mundial, y por el resto del siglo pasado hasta ahora, el dólar es la moneda dominante de la economía global.

    Hace pocos años, surgió otra moneda fuerte. El Euro, proveniente de la Unión Europea. Prometía competir con los verdes. Actualmente, le están llenando el arco de goles. El peso argentino siempre fue débil al lado de estas divisas. Pero no por costumbre, sino por calidad del servicio. Le han quitado y puesto ceros, debido a problemas de inflación y aspectos institucionales.

    En 1991, el cuarto y último ministro de economía de la gestión Menem fue buscando atajar penales. Tomó dos medidas: Derogó el austral. Restauró el peso argentino. Y lo hizo convertible con el dólar estadounidense. (Fue Cavallo. ¿Esperaban a otro?)

    La paridad uno – a – uno entre pesos y dólares
    tuvo efecto sedante en el sistema. Las clases medias acomodadas se vieron beneficiadas por esa medida. Hubo quienes aprovecharon para viajar al exterior, cambiar el auto, mudarse, pedir préstamos y demás formas del consumo. Una moneda fuerte atajó la inflación por un tiempo entre nosotros. Pero el costo argentino – esta vez, dolarizado – siguió jodiendo las cosas. Los primeros síntomas aparecieron en el comercio exterior. El resto, lo sintió al rato. Ampliamos aquí debajo.

  • Blindaje y Mega Canje: Desde mediados del siglo pasado, los préstamos grandes los pedimos al Fondo Monetario Internacional, (FMI) el Banco Mundial, (BM) y el Club de Paris. (CDP) Dicen los que saben que estas entidades son Organismos Internacionales de Crédito. (OIC)

     

    Las reservas del tesoro argentino estaban bajas. Desde el ministerio de economía, buscaron plata fresca. La idea fue renegociar y renovar los servicios de deuda externa. El objetivo era reforzar el sistema. Se le llamo “Blindaje”. Entró plata. Fueron unos 18 mil millones de dólares. Pero ese fue el último refuerzo que dieron.

    Al iniciar el tercer milenio, argentina estaba incobrable. No podían bancarnos más. Desde la reserva federal
    de los estados unidos influyeron para cortar el chorro. Esta movida tuvo consecuencias para la relación entre los OIC y nuestro estado. Algunas las mencionamos en otra parte. (Ver “hare Kirchner”) Aquí vamos a sumarles contexto y algunos detalles.

    La breve gestión De La Rúa mantuvo la paridad dólar – peso hasta donde pudo. Hubo un ministro de economía radical – un tal Ricardo López Murphy – que hizo balance y arqueo de una parte de las cuentas nacionales. Sugirió ajustes bravos. Los planteó públicamente en varias conferencias de prensa. Le pidieron la renuncia. Se fue. Convocaron a Cavallo. Aceptó el puesto. Siguió la joda.

    El detalle era que la Alianza UCR/Frepaso necesitaba mantener la “luna de miel” con el electorado. Habían ganado por muy poca diferencia contra el peronismo. De todas maneras, el blindaje no alcanzaba para sostener el desfile. La convertibilidad estaba acogotada, a punto de quedarse sin aire.

    Para zafar, nuestras autoridades buscaron que algunos fondos privados compraran bonos de deuda exterior, con procedimientos nada claros. Lo hicieron mediante algunos bancos amigos, que operaban en bolsa. El problema no fue que privatizaran deuda exterior. El detalle fue que puentearon al parlamento, y no le avisaron al poder judicial. Descubrieron la movida; hubo causa judicial contra Cavallo y equipo.

    Quédense tranquilos; nadie fue preso. Hace poco sobreseyeron al último colaborador de aquel grupete.

  • Riesgo país: Se sabe que los OIC tienen su propia escala para calificar a las naciones, según su nivel de deuda y repago. Al día de hoy, el riesgo país es una estadística que replica esas mismas medidas. Dicen que la consultora JP Morgan inventó este método. Otras financieras estudian la emisión de bonos de las naciones endeudadas. Todo apunta a los mismos objetivos.

     

    En la práctica, el riesgo país es un ranking semi público de gran relevancia. A fin de cuentas – y aunque no parezca ventajoso – prestarle a un incobrable es buen negocio. Depende del capital, las tasas de interés, las condiciones de negociación, y el plazo del acuerdo. Desde la presidencia de Rivadavia que es así la historieta. Pueden leerlo en las entradas de “El fulgor argentino”.

    Al iniciar el mandato de Fernando De La Rúa, el detalle del riesgo argentino no era gran cosa. Sin embargo, empezó a ser importante. El tesoro nacional tuvo problemas para pagar. Y los tenedores de deuda privados se pusieron hinchapelotas, mientras le subían el riesgo país a la argentina.

    El riesgo llegó hasta los mil puntos. En la secretaria de hacienda les agarró rico ataque de nervios. El dato fue titular tamaño catástrofe en la sección de economía de todos los diarios argentinos. El tema no tardó en llegar a nota de tapa. Los banqueros y corredores de bolsa empezaron a ponerse nerviosos, y varios inversores iniciaron la retirada del país.

  • Corralito y Corralón: Varios economistas opinan que la convertibilidad 1991 – 2001 fue como una aspirina para curar un cáncer. La gracia era mantener la misma cantidad de verdes y pesos en la calle. Cuando faltaron dólares, De La Rúa lanzó “el corralito”; el 3 de diciembre de 2001, el decreto 1570 restringía el circulante y las operatorias bancarias minoristas. Se podía sacar 250 pesos por semana de los cajeros automáticos. Quedaban suspendidas las operaciones con el exterior, salvo para los despachantes de aduanas y el sector exportador/importador. Quedaban congelados los plazos fijos hasta nuevo aviso. Naturalmente, hubo bronca.

    Una reseña de 2015 en la página del diario “El cronista comercial” cuenta lo que sigue; Un cliente fue a hacer una transferencia afuera. Cuando le avisaron, empezó a los gritos y amenazó de muerte al cajero. Otro cliente fue a renovar un plazo fijo. Cuando le avisaron que no podían darle la guita, la reacción fue un irónico y amargo “como me cagaste, bigote… como me cagaste.

    En la previa, hubo marchas de la CGT, y hubo rosqueo en el parlamento para debilitar el poder de la Alianza. Poco después del estallido, hubo asambleas vecinales organizadas por el peronismo, y la poca izquierda que había. La luna de miel se había terminado. La gente no solo estaba caliente por la coyuntura. Empezó a manifestar enojo con el sistema, tal cual novios abandonados y despechados. Abreviemos. Los gritos sagrados argentinos ya no fueron “Libertad, libertad, libertad”, como dice la letra del himno. Mucho menos fue “Viva la patria”. Bien fuerte y claro, fueron “CHORROS, DEVUELVAN LOS AHORROS”, y “QUE SE VAYAN TODOS”.

    Y luego llego el “Corralón”; hubo devaluación del peso, y un paquete de ajustes. Como nuestra moneda era poca, las provincias de Córdoba y de Buenos Aires emitieron cuasi monedas propias. (Lecops y Patacones) No aclararon su respaldo, o si eran convertibles a pesos. Al menos lo que yo recuerdo, nadie quería quedarse con esos billetes.

    Nos hemos reservado lo mejor para el final. Aquí viene: A partir del Caso Badaro, hubo millones de ahorristas que pidieron recurso de amparo para recuperar el dinero, al valor pactado antes del acorralamiento. (Disculpen ustedes las rimas) En la reseña de “El cronista”, un cajero contaba que un grupo de gente fue al banco con órdenes judiciales en una mano, y taladros para perforar la caja fuerte en la otra. De ahí no se iban a ir con las manos vacías. Por suerte para el empleado, vivió para contarla. No lo cocinaron a cuetazos, ni lo atravesaron con mecha de vidia. El resto de la historia, kimmosabbi, es otro cuento…

Con estas seis cuestiones cerramos los aspectos económicos del tema. Ahora vayamos a la demografía.

Tengo 40 Millones

Hay un tema de Moris, que empieza diciendo: “Tengo cuarenta millones/veinte mujeres/leones/por toda la vida”. Va en el disco “Ciudad de guitarras callejeras”. Es de 1973. Viene a cuento. El último censo nacional de población, en 2010 dio como resultado que actualmente somos 40 millones y monedas en el país. Por una vez, la vida imitó al arte.

Aquí va tablita con datos censales aproximados de los últimos 40 años. (1970 – 2010)

Año Total de habitantes aproximado
1970 23.364.431
1980 27.947.446
1991 32.615.528
2001 36.260.130
2010 40.091.359

No pretendo subestimar a mis lectores. Pero no todo el planeta es historiador. Tampoco todos somos especialistas en estadísticas. En la presidencia de Sarmiento hubo un slogan que decía: “Gobernar es poblar”. Por supuesto, no se cumplió. En otros textos comentamos la campaña del desierto, y el destrato a los inmigrantes en aquella época.

Digamos que el contexto de mediano y largo plazo determina el sentido de los números. Las cifras setentosas no cuentan los desaparecidos, obvio. Las cifras ochentosas están influidas por la inflación y el desempleo. Las cifras noventosas, portan el arrastre de la guerra de Malvinas entre las bajas. Las cifras dosmileras son portadoras de crisis.

Y ya que nadie es una isla, se conoce hasta donde se puede. En la medida que hay presupuesto y capacitación para el INDEC, el sondeo es más completo y preciso.

Y ya que estamos hablando del diablo… puede que aparezca: recordemos que las tres presidencias consecutivas del FPV desmantelaron las estadísticas domesticas para monitorear la economía, los niveles de delito, los niveles de vacunación, mortandad y demás información vital en todos sus niveles. Afortunadamente, el censo nacional de 2010 se salvó de casualidad.

En términos demográficos, tenemos que hay ciertos incrementos de población. Hagamos cuentas: Los resultados salen de restarle las cifras frescas a las más viejitas, yendo hacia atrás en la línea de tiempo. La diferencia positiva entre números determina el aumento. Va tablita

Periodo Aumento de población
1970 a 1980 4.583.015
1980 a 1991 4.668.082
1991 a 2001 3.644.602
2001 a 2010 3.831.229

El pozo acumulado de estas cifras da 16.726.928 habitantes nuevos en los últimos 40 años. Para un país que tiene fama de ser malcojido, crecer entre tres y cuatro millones por década, no parece mala cosa.

Los números que estamos haciendo, son para situar cuanta gente nueva, y entre cuales rangos de edad se aloja o distribuye “la grieta”. No hacemos distinción entre sus lados.

Al punto, los datos más confiables de estas tendencias son los comicios. Siempre y cuando no haya maniobras y fraudes. Pregunten por los gobernadores Ramón Saadi, Adolfo y Alberto Rodríguez Saa, y Gildo Insfran. Después me cuentan.

Y antes de seguir, aviso: aquí no hay contabilidad creativa. Los chicos nacidos entre 2001 y 2010 actualmente tienen 7 y 16 años. Y no hay que meterlos en esto. Va tablita para ilustrar los datos.

Periodos Censales Aumento de población de 1970 hasta 2001 Franja etaria/Rango aproximado de edades al 2017
1970 a 1980 4.583.015 37 a 47
1980 a 1991 4.668.082 26 a 37
1991 a 2001 3.644.602 18 a 26

Entonces, aquí va el tamaño aproximado de la grieta:

  • Al 2017, va en edades a partir de los 18 hasta los 47 años. Sea que militen, no militen, o no sabe/no contesta. La cifra sube si aumentamos el rango de edades. Hay que considerar las mejoras en las expectativas de vida, y el creciente grado de acceso y uso de la información, según cada zona y clase social.
  • Abarca aproximadamente 12.915.699 de personas, del total de 40.091.359 aproximado que indica el censo 2010. La cifra puede variar, e incluso ir en aumento según haya datos frescos.
  • Existe desde 2001: al 2017, son 16 años de conflictividad. Este tema es el producto acumulado de sucesivas crisis, y sus consecuencias en el corto y mediano plazo.

Doce millones (no son “do – semiyones” del clásico chiste curda) sobre un total de cuarenta, no parece un gran problema. Esta franja otaria – en la que me incluyo – chilla y aplaude según le va en la feria. Clinton lo explicó clarito: “es la economía, estúpido”. Razones no faltan al ciudadano a pata para quejarse de los políticos; pero si se queda con su propia supervivencia, y no aprende alguito de historia, siempre van a llevarlo como ciego a mear.

Néstor y Cristina heredaron un estado casi libre de deuda externa, que estaba bastante pacificado socialmente, y con posibilidades de hacer buenos negocios. Hubo un cierto crecimiento. Luego, una meseta. Por último, la baja. Tal como dijimos más arriba, la macana fue que entre 2007 y 2016 no hubo números de la economía. Sin embargo, por iniciativa de la oposición en el congreso, siguieron algunas mediciones.

Otras cuestiones las supimos por la prensa. El valor del dólar estuvo entre siete y doce pesos; las tasas de interés en los plazos fijos eran 25 puntos. A partir de 2008, el gobierno impulso un sistema de cobro de retenciones a las exportaciones agropecuarias de soja. Desde el campo, chillaron hasta las vacas. El vicepresidente de CFK, un tal Luis Cobos, fue quien bochó el proyecto en el senado. Mas adelante, el gobierno fijo límites al mercado cambiario. Desde la city hubo y sigue habiendo bonito mercado negro.

Más de una grieta

La tierra parece firme. Pero desde los dinosaurios hasta acá, es producto de movimientos y choques entre las placas tectónicas. No están visibles. No chocan enseguida. No siempre son movidas violentas. Pero se pueden investigar y medir.

Cuando uno piensa en una Falla geológica, enseguida salta a la memoria la de San Andrés, en Norteamérica. Pero acá tenemos fallas cuaternarias en La laja, Rinconada, y Los Berros de la provincia de San juan. Hay otras en el sur del país. Claro, ninguna está en una película de acción del año pasado en IMAX. Es fácil pasarlas de largo. La división entre argentinos tiene dinámicas parecidas. A diferencia de la tierra, tiene indicadores obvios. Tan evidentes, que al final quedan ocultos a plena vista.

El peligro son los terremotos. Una vez que cualquier falla se rompe, la tierra se mueve, y el territorio se parte. Hace unos doce años, tuvimos un terremoto institucional: Renunciaba De la Rúa. Hubo cinco presidentes en una semana; hubo el mandato provisional de Duhalde, y el ascenso de Néstor. De eso ya hablamos. (Ver “Hare Kirchner…”)

Al punto, este texto pretende explicar los componentes de la última “grieta”. Pero no quita que antes hubo mas. De hecho, las crisis vienen compuestas por los mismos ingredientes. Mezclados en diversas proporciones, por supuesto.

En el Alfosinato, la grieta fue entre civiles y milicos; mas luego, fue entre funcionarios y sindicalistas. En el Menemato, la conga era entre estatistas y privatistas; mas luego, entre ricos y pobres. El gobierno de la Alianza duró lo que unos peces de hielo en un whisky on the rocks, y todo es historia.

El quilombo del 2001 lo causó Menem. Sin embargo, el radicalismo también tuvo su cuota de responsabilidad. La gracia fue que la crisis estaba en una caja, envuelta para regalito, y con un bonito moño. Alianza Frepaso/UCR abrió el paquete y… bueno, hubo consecuencias.

La UCR prefirió parecer víctima, antes que figurar como un racimo de otarios. Y ese error todavía hoy lo están pagando. Actualmente, al interior de la coalición “Cambiemos”, el radicalismo provee aparato. Pero no corta, ni pincha. Ya hemos hablado de eso en otros lados. (Ver “Balada triste de…”) Es muy posible que nunca más sean aquel partido político masivo, popular, que gobernó la década del 20. (Ver en “el fulgor…”)

El detalle fue que en 2001 los aliados huyeron, sin siquiera negociar la salida. Y que no se diga que faltaba receta para esquivar el problema. Alfonsín supo largar el mando, y en otra crisis jodida. Vino así la mano. Está demostrado.

A partir del 2003, y ya que la economía ayudó, las nuevas generaciones sintieron el reinicio del sistema como un momento fundacional. En el país, y en sus propias vidas. Eso explica que todavía haya gente que lleve el Kirchnerismo en el pellejo, como un tatuaje. El detalle es que irán a hacer con eso, ahora que la mano cambió.

La amenaza fantasma

Hay una frase de “Star Wars: Episodio 1 – La amenaza fantasma” Es uno de los primeros consejos del maestro Jedi Qui-Gon-Jinn para Anakin Skywalker. Dice: “No pienses, siente. Recuerda: Tu concentración determina la realidad.”

Viene a cuento. Porque el grueso de los fanáticos K es joven. El FPV tiene gente de más edad, por supuesto. Esto determina las maneras en que enfocan la realidad. Al punto, estas conductas provienen de la praxis peronista. Algunos aspectos de este asunto ya los explicamos en “Peronismo explicado para dummies”. Aquí agregamos más detalles.

Desde Juan Domingo y Eva Duarte de Cangallo hasta acá, el justicialismo cabalga un discursito nacionalista. Justifica instalar una democracia tribunera, sin república. Recurren a un mix de ideas humanistas por derechas e izquierdas, mientras hacen bandera en nombre del pueblo. En ese sistema, gana el pragmático que sepa manejar a la hinchada. No importa mucho que sepa administrar bien.

Los peronistas hicieron pan y circo. Premiaron a los leales. Castigaron al resto. En la administración, concentraron la toma de decisiones en ellos mismos, mientras diseñaron y ejecutaron proyectos para perpetuarse en el poder. En paralelo, y por esas quítame estas pajas del dinero argentino… siempre hubo una cantidad de varios ceros que escapa adonde nadie puede reclamarlos.

El Frente Para la Victoria fue una versión izquierdosa del peronismo. Mientras decían “La patria es el otro” y “El amor vence al odio”, descalificaban a los demás desde una posición de superioridad moral, avalada por el apoyo que consiguieron. Había necesidades, y
los votos fueron comprados mediante ciertos trucos. Busquen Milagro Sala, y luego me cuentan.

En la vereda de enfrente, queda la coalición “Cambiemos”. Es el actual partido de gobierno. Pero eso… eso ya es otro asunto.

Saludos

Rebotes y pelotazos: Notas sobre el futbol argentino – segunda parte


Receta habitual para preparar jugadores profesionales de futbol

Los ingredientes habituales son familias de clase baja o media baja, con hijos varones sanos; espacios abiertos con la extensión adecuada para jugar – se recomienda una escuela de fútbol, canchas de alquiler por horas, o espacios similares – y por supuesto, elementos y tiempo libre suficiente para practicar el balompié.

La preparación lleva una cantidad de años. Es sabido/sobado que admite variaciones, pero en la mayoría de los casos los esquemas más clásicos se mantienen. La idea central es jugar: con el reglamento y los dibujos tácticos como ciencia y mucho sudor y por placer; jugar para ganar, perder y empatar, y con cada partido, cada pase, cada habilidad, primero conocerse uno mismo y también conocer el carácter de los demás. Aprender los trucos tácticos, y no solo tener buen nivel, sino convertirse en buena persona. Si además hay chance de llegar a ser un atleta dotado para el juego, entonces la receta queda lista para servir y venderla a buen precio de seis cifras.

Es también muy sabido/sobado que el plato admite varias presentaciones. Entre las familias de clases bajas, es habitual buscar la oportunidad que los chicos entren a las inferiores de un equipo profesional. Si es de primera, mejor; así las cosas, se busca chance de salir de pobres por medio del pibe futbolista que si confirma su talento, se hará pagar bien por su laburo y con eso ayudará a la familia.

No es obligatorio, pero contribuye al sabor intenso si el padre de familia tuvo alguna experiencia previa frustrada y/o medianamente satisfactoria con el fútbol. Un condimento usual en esta presentación es una inmensa minoría de gentes siempre hubo, hay y habrá padres que carguen la mochila de sus hijos con este deporte, para poder realizar por su intermedio lo que alguna vez pudieron ser y no llegaron a cumplir

Es sabido que hay miles de millones de historias como estas en las ciudades desnudas, y cada cual es peatón de su propio camino.

Nuestras mujeres y el fútbol

Desde sus comienzos en nuestro país, el ambiente del balompié estuvo y sigue estando lleno de testosterona, que da para machismos de todos los colores, sabores y tamaños. (Cuentan los que saben que hay tradición viril desde la Grecia clásica en el mundo del atletismo) Abreviando, es un deporte que desde el inicio fue practicado por varones. Pero nada quita que también sea una actividad para las mujeres.

Viene instalado como costumbre y producto simbólico, cargado de discursos y marketing de imagen dirigido mayoritariamente a los machos. Pero como nadie es una isla, las crisis financieras y cambios en los climas sociales contribuyeron a modificar los esquemas del fútbol en todo el planeta. Y no es que ellas hayan estado ausentes en el tema desde el principio: hubo rincones del fútbol organizado donde participaron, y hasta gobernaron con absoluta y total soberanía nuestras mujeres. Al punto, el rango de ejemplos históricos abarca varios roles, excepto jugar y dirigir el juego.

Ahí estuvieron y siguen estando las familiares que cosieron y lavaron las camisetas; las voluntarias y empleadas que atienden el buffet de los modestos clubes de barrio, no menos las camareras que laburan en aquellos bares concesionados en los de primera división; es imposible olvidarse de las cortesanas que buscan novios futbolistas en ascenso para acomodarse. (Las Botineras, claro está) Pero de un tiempo a esta parte, varias cosas están cambiando; hay unas cuantas chicas que hoy juegan con profesionalismo, corren y sudan la camiseta y eso es algo que debe de respetarse, ya sea que jueguen excelente, bien, regular o pésimo.

Afortunadamente se conoce que hay una referí; bueno será cuando además de esta chica haya juezas de línea o tercer arbitra, que tomen decisiones y que se respeten en el campo de juego de mujeres, y lo que es más posible aunque bien improbable, uno de varones. Una más: bueno sería que haya fútbol mixto, con equipos y arbitrajes formados en igual proporción de varones y mujeres. Hay diferencia de fuerza y resistencia entre ambos sexos, que condiciona las cosas. Supongo que si se hace una selección cuidadosa de edades, peso, y se eligen otros detalles como el tamaño de la cancha, el tiempo del partido, y la cantidad de personas por equipo, quizás se pueda hacer un experimento… Bueh, soñar no cuesta nada.

Tecnología & fútbol

Empecemos por algo sabido. Aun cuando no parezca, en el fútbol profesional hay una gran presencia de varias tecnologías. Pruebas al canto y en criollo: Hace falta equipo textil para producir las camisetas y los cortos, inclusive para producir la pelota. Los suplementos dietarios que consumen nuestros atletas no salieron de un repollo. Hay montado un sistema industrial de servicios e insumos para que funcionen las cosas.

Al punto, las tecnologías más actuales de comunicación audiovisual vienen pidiendo a gritos participar más del sistema. Y tienen su parte de la torta cuando se compra y vende derechos de transmisión con cifras de seis ceros, a veces en negociaciones nada transparentes. Pero hay algo más, que es la presentación masiva del juego. Y el detalle que puede parecer menor, algunos expertos están comenzando a percibirlo como asunto de importancia creciente. El centro del tema reside en medir y pesar exactamente hasta qué punto puede influir la tecnología especifica de imágenes en la toma de decisiones de juego mientras hay un partido.

Y despacito pero firme, esto va tomando su lugar. En el mundial del año pasado, las transmisiones por tv incorporaron animación 3d para representar y analizar ciertas jugadas, y determinar si eran válidas. Mucho más atrás, el sistema telebeam, que se usaba en el programa “Fútbol de primera” por canal 13 fue una herramienta de edición rápida
para el mismo objetivo. No demasiado atrás en el tiempo, cuando el sistema VHS fue masivo, muchos directores técnicos se ponían a ver “el tape” de los partidos de la tele para mejorar su forma de dirigir.

Puede decirse que hubo recursos muy presentes en el fútbol del siglo veinte. Cámaras fotográficas de alta velocidad y filmaciones en celuloide fueron recursos técnicos por excelencia para “El Gráfico” y los segmentos deportivos de “Sucesos Argentinos”, etc. Pero acá viene la madre del borrego; porque ahora que están mucho más maduras las cosas, hay quienes temen que las tecnologías “coman” el aspecto humano del deporte, además del hecho que un registro digital se puede truchear fácil con edición avanzada.

Y como si esto fuese poco, es innegable que si ponen más cámaras en las canchas, quizás muchos colaboradores/veedores/siete de copas y similares deban quedarse sin trabajo. Del otro lado hay quienes entienden que un sistema más preciso, que permite revisar al toque las situaciones, favorece el juego limpio y lleva al progreso. En este tira y afloja queda abierto el tema.

Yo no soy experto en periodismo deportivo, pero entiendo que es importante el reconocimiento de la hinchada para que este tecno avance crezca o muera. Y por hilar fino, nuestra mirada viene formateada por el consumo habitual de medios y sus contenidos. Les conocemos el lenguaje y sus lugares comunes, sus modos directos e indirectos de opinar cuando relatan por radio, o cuando nos comentan un partido en publicaciones impresas e Internet.

Por el momento, las cosas parecen estar bastante lejos de tecnificar el fútbol en este punto. Da toda la impresión que hay mucho de tradición y bastante de nostalgia en el asunto. Si llega a haber un cambio de marea, buena parte del trabajo de la prensa especializada deberá ser difundir los nuevos sistemas, y educar a la hinchada para que todos podamos ver más o menos el mismo partido.

En cambio, en nuestro rugby, si hay una jugada dudosa hay chance de revisar las cosas pidiendo un replay de vídeo. No estaría mal que eso pasara en el fútbol, donde hay mucha jugada mal sancionada y que da para mucha discusión al pedo, cosa que dio de comer – y aun comen de eso – los periodistas deportivos. Y eso por no hablar de la tradición quiebra piernas que tantos lesionados produce.

Al punto, esto de revisar vídeo sucede en los hechos, pero es extraoficial en el fútbol argentino. Favor de fijarse más arriba. Bien podría quedar blanqueado, para una mejor toma de decisiones y también para desarrollar mejores estadísticas de cada partido por jugador y equipo. De un tiempo a esta parte, hay registros y cifras de partidos ganados perdidos y empates. Hay datos de formaciones, de sanciones, y algunas veces se mencionan al aire. Pero estos datos usualmente son de color, misceláneas que adornan algunos comentarios y notas.

Para una mejor estadística hace falta más. Y hoy hay oportunidad de pegar el salto. Por caso, en basquetbol hay un record individual por cada jugador profesional con la cantidad de pases, tantos, rebotes y asistencias. Concedamos que el sistema de puntaje y sanciones no son las mismas en cada deporte. Pero los dos son juegos con pelota, en equipo, los dos contienen posiciones y funciones determinadas, y son deportes de contacto donde se hace fuerza.

Además, si la FIFA usa tecnología y da el ejemplo, estaría bueno que las federaciones por cada país y región lo sigan. Si con esta evidencia no queda habilitado el uso… la verdad, no sé con qué más se puede hacer. En básquet hay cifras de efectividad tomando los números en conjunto y haciendo combinatorias.

Yo de esto no sé, pero entiendo que la cosa no nació de un repollo: espero no sonar gilun si afirmo que estos registros se hicieron con herramientas tecnológicas. Me imagino que alguno se habrá sentado a mirar betas o videocasetes, y habrá empezado a contar estos datos de algún modo. Me imagino que hoy debe haber algún software para contabilizar el asunto, y no quito que haya la capacidad de truchear los datos. A fin de cuentas, es deporte pero también negocio, y hay que cuidar la guita. Lo que también me imagino, es que debe ser más rápido detectar los números falsos. ¿El fútbol llegara a tener un sistema parecido?

Saludos & suerte

Garrison y Nisman: Vidas paralelas

Resumen del texto:

Veamos que tienen de parecido y diferente dos figuras de la justicia. De un lado, Jim Garrison (1921-1992) aquel fiscal que investigó y llevó a juicio a Clay Shaw, un sospechoso por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en 1963. Del otro, el fiscal argentino Alberto Nisman (1963-2015) que formó parte del equipo a cargo de reabrir e investigar la causa del atentado contra la mutual judía AMIA, ocurrido en 1994.

Ambos descubrieron operaciones para encubrir hechos criminales. Hallaron incongruencias en las versiones oficiales de los acontecimientos, y si bien no consiguieron mucho, nadie olvidó sus argumentos, ni las pruebas que aportaron a la justicia. Muchos están de acuerdo que tuvieron razón. Pasen y lean.

Garrison & la causa JFK

El caso y su fiscal son conocidos. De todas formas, nos conviene un repaso rápido. Jim Garrison fue un fiscal del estado de Lousiana, estados unidos, que inició por las suyas una investigación y posterior juicio a propósito del magnicidio contra John Fitzgerald Kennedy.

En 1963, y con un equipo de colaboradores, se encargó de reconstruir la escena del crimen, revisar los motivos y conductas de los sospechosos, y refutó el dictamen de la comisión Warren.

Esta comisión del capitolio, desarrolló y publicó la versión oficial de los hechos. Para esta comisión, el crimen lo cometió en solitario un extremista político, Lee Harvey Oswald.

La versión oficial indica que Oswald disparó desde la ventana de un edificio, con un rifle de alto poder, contra una limosina descapotable abierta donde viajaba el presidente, acompañado por su esposa, una comitiva, y un dispositivo mínimo de seguridad.

En la carga del rifle, se incluía una “bala mágica”, que entró en el cuerpo de Kennedy, serpenteó a través de sus órganos, y finalmente salió, hiriendo a uno de sus acompañantes.

Siempre siguiendo la versión oficial, Oswald fue detenido por las autoridades, y lo declararon culpable de los hechos.

Estaba por ser trasladado, cuando lo mató Jack Ruby, un mafioso italoamericano, con vocación anticomunista. Ruby luego tuvo una muerte turbia. Las autoridades no prestaron mayor atención a este matador. Para ellos, el culpable ya había sido atrapado, y de rebote, castigado.

La viuda – Jaqueline Onassis Kennedy – testigo directo del hecho, se retiró de la vida pública luego de la muerte de su esposo. Lo sobrevivió por largos años, y falleció de cáncer en 1994. Por 30 años, no dio ninguna entrevista a ningún medio, ni habló jamás en público de su matrimonio y del crimen. No solo por el natural secreto de estado, que por protocolo corresponde a estos casos. Esa voluntad de hierro para tener el pico cerrado sugiere el cumplimiento riguroso de una Omertá.

El trabajo de Garrison aportó un nuevo enfoque y evidencias al caso: Investigó las relaciones personales y profesionales de Lee Harvey Oswald luego de su muerte.

Determinó que formaba parte de la comunidad de inteligencia americana. Confirmó su entrenamiento militar, y su nivel de formación como espía. Confirmó que trabajaba como agente infiltrado. Investigó a sus compañeros de armas, las misiones que le asignaron, y sus pesquisas llegaron – por testigos y algunos documentos – hasta la relación entre Oswald y un empresario ligado a la CIA, Clay Bertrand, cuyo alias para ciertos asuntos fue “Clay Shaw”.

En la evidencia, compuesta mayormente por documentación oficial, y lecturas críticas, se incluyó la cinta súper 8 de Zarpruder, único testimonio fílmico del hecho, donde aparecen las reacciones del propio JFK y sus acompañantes al recibir los balazos.

Garrison llevó a Shaw a juicio. Lo responsabilizó por participar de una operación negra, cuyo objetivo fue matar a Kennedy, por cuestiones de agenda institucional, coyuntura política, e intereses de la industria del armamento.
Bertrand fue declarado inocente por el jurado.

Muchos años pasado el juicio, un funcionario de la CIA declaró que “Shaw pudo haber tenido relación con nosotros”. Esto, en el lenguaje oblicuo de la comunidad de inteligencia, es admitir responsabilidades.

Al día de hoy, la investigación de Garrison ayudó a echar luz sobre un asunto oscuro. Demostró maniobras de encubrimiento, revisando minuciosamente los detalles de la historia oficial. Derribó la teoría de la “Bala mágica”´: No había tecnología disponible para crear un proyectil como ese en los 60s. Pero no pudo descubrir ni acusar formalmente a los autores intelectuales del crimen, o si hubo otros implicados, además de Oswald.

La consecuencia inmediata del juicio fue movilizar a la opinión pública a propósito del asunto. El fiscal y su equipo se convirtieron en figuras notorias del poder judicial.

Un coletazo, quizás no del todo deseado, fue la aparición de teorías de conspiración, tanto a favor como en contra de Oswald, Garrison, la inteligencia americana, soviética, y los demás componentes del sistema.

El estado actual del asunto es: Cerrado. Se sabe que hay información clasificada del tema, pero hasta 2039 no habrá de ser secreta.

Si yo mismo tengo que jugar a la conspiración, me llama la atención que Garrison y su equipo no hayan contactado a Jaqueline Onassis. ¿Podían hacerlo? Oficialmente, no. ¿Y en modo informal?, es muy posible y probable que sí. Había secreto de estado. Y estaban en medio de la guerra fría. Habría que investigar si se podía apelar, y si el caso tenía chances de llegar hasta la corte suprema. En fin… esto es solo una teoría más del montón. Y me hago cargo.

De regreso a los hechos, la prensa acompañó la investigación de Garrison y el juicio. Esto contribuyó a la transparencia del proceso. Durante la investigación, recibió amenazas, le cortaron caminos, le ocultaron papeles, tuvo testigos que dijeron y se desdijeron, pero el mismo y su equipo la siguieron hasta llegar al final.

Yo no soy abogado, y de estas cosas mucho no sé. Pero cuentan los que saben de verdad que lo valioso fue y sigue siendo la jurisprudencia que dejó el caso.

El derecho norteamericano, que proviene de la tradición anglosajona, se sostiene en las leyes vigentes y evidencias. Pero a la hora de juzgar, presta mucha atención a las interpretaciones de los hechos. Entonces, revisar los detalles es fundamental en cualquier caso. Y de eso depende ir en cana, ir a la silla eléctrica, la inyección letal, o salir bajo fianza. No es poco.

Y si por agregar datos de color, hay muchas películas y series que ilustran y educan al soberano estadounidense y latinoamericano en estos temas: Los más maduros recordarán a “Perry Mason”; los cuarentones, como yo, más bien a “Petroccelli“. Los más jóvenes, tal vez tengan presente la franquicia “Law & Order” y así.

El trabajo de Garrison está bien retratado en la película de Oliver Stone “JFK” Y para terminar esta sección, una perlita: El mismísimo Garrison hace un cameo, interpretando al senador Warren en el film.

Aquí cerramos este expediente. Hay otro para revisar. Que sea justicia.

Un poco de contexto de la causa AMIA

Para evitar despistes, y ya que el caso es complicado, hay que dar un poco de contexto acerca del crimen contra la AMIA. Lo justo para comprender los motivos posibles – algunos, improbables – que hubo para llegar hasta este desmadre. Hay muchos registros del tema en la red, y por fuera de ella. Luego hablemos puntualmente del trabajo de Alberto Nisman y sus consecuencias.

Ahí vamos: El año fue 1994. Hubo un atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, por sus siglas, AMIA.
Un explosivo destruyó por completo el edificio.
Hubo 6 muertes confirmadas, 82 heridos, y muchos daños colaterales.

En 1992, hubo un atentado similar, pero contra la embajada Israelí en argentina. Hubo destrucción, muertos y heridos. Algunos de nacionalidad argentina, otros eran empleados nativos. Este crimen de lesa humanidad quedó bajo la jurisdicción de la corte suprema de justicia argentina. Obtuvieron algunos indicios, y la principal hipótesis de investigación fue un ataque suicida, a cargo de una sola persona, que estrelló un coche repleto de explosivos contra la embajada.

Nuestras autoridades arrestaron a un ciudadano pakistaní – quizás haya sido un perejil – y dejaron muchos cabos sueltos en la reconstrucción de los hechos. Abogados y grupos de familiares de las víctimas, al día de hoy, están profundamente dolidos y disconformes con los resultados.

Por su propio peso, la voladura de AMIA quedó – todavía es – como crimen de lesa humanidad. A partir de la embajada, fue el segundo atentado de gran magnitud que sufrimos desde el retorno de nuestra democracia. Hubo, al menos que yo recuerde, un caso más en aquella época: La voladura de una base militar argentina en río cuarto, provincia de Córdoba. Pero eso es otra historia.

La justicia argentina, entonces, inició una investigación y causa judicial: La famosa causa AMIA, con la comunidad argentino – israelí como parte querellante. Y un dato: en esta y la embajada, las causas son imprescriptibles.

Y yo no soy abogado, pero si un día llegan mil por ciento hasta el juicio y condena firme a los autores materiales e intelectuales, sean iraníes, dobles agentes de ambos lados, y líderes políticos o religiosos extremistas de ambos lados… esto de imprescriptible, a metérselo en el bolsillo. El estado actual es: Caso abierto.

Ya vamos para 20 años que es así la cosa. Que yo sepa, excepto las causas contra el régimen nazi, este parece ser uno de los casos sin resolver más largos del mundo. Yo llamaría a los del libro guinness alguna vez para chequearlo.

En la causa AMIA pasó de todo. Estuvo a cargo de varios jueces, con sus correspondientes fiscales, y llegó a juicio en tres oportunidades. Hubo sospechosos detenidos, efectivamente condenados, y luego absueltos de culpa y cargo. Hubo sospechas de cobro de coimas a cambio de testimonios, procesamientos irregulares, numerosos pedidos de información, una cantidad de causas conexas, apelaciones, alegatos, y la investigación de Nisman, por supuesto.

Fuimos sabiendo estos datos gracias al monitoreo que hicieron – y siguen haciendo – los grupos de familiares de las víctimas, y el aporte de la prensa argentina en general.

En aquellos años 90s, igual que hoy, en búsqueda de respuestas – además de la justicia – todo el arco político escarbo en los hechos. Cada quien con enfoques distintos, agendas diferentes, intentaron rearmar el rompecabezas. Empezaron a correr discursitos. La mayoría, políticamente correctos. Solidaridad con las víctimas, preocupación por la justicia, y buenos deseos de esclarecer el caso. Hubo alguno que opinó, suelto de cuerpo: Fue un auto atentado. Ese trucho tuvo que cerrar el pico.

En paralelo, empezaron a correr océanos de tinta sobre continentes de papel. Traducido al castellano: Hubo – y sigue habiendo – libros de investigación periodística, notas, columnas, artículos y reportajes. Algunos rigurosos, y otros por la ruta del chamuyo. A partir de aquí empezaron las teorías de conspiración en el asunto. ¿Les suena de alguna parte?

Caiga quien caiga, hay que decir una verdad amarga: Además de doler, de la necesidad de darle algún cierre a esta historia, el tema vendió bien aquí y afuera. Porque no solo es sanción social, sino noticia y primicia lo que busca el periodismo. De eso ya hablamos en una entrada dividida en tres tomos, que se llama “En medio de los medios”.

A propósito, hoy hay acuerdo que las dos voladuras fueron por motivos geopolíticos. Pero más que nada, con un trasfondo de alianzas diplomáticas, con profunda necesidad de negocios. Y para darle buen sabor al guiso, el asunto viene condimentado fuertemente con aspectos religiosos de Palestina e Israel.

En aquellos años noventosos, el gobierno argentino de turno – Entre la primera y segunda presidencia de Carlos Saúl Menem – estaba buscando poner al país en el mapa. Su meta principal era que entraran inversiones, y mantener las estanterías en su sitio. Resumimos esto en tres puntos.

  • En medio de la globalización, y por orden de “El Carlos”, la cancillería Argentina firmó acuerdos internacionales, que nos dejaron alineados con los Estados Unidos y Europa en materia de comercio exterior, políticas de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, y detalles de agenda.
  • Para la mayoría de la prensa de investigación, el grueso del arco político opositor, y una parte del poder judicial argentino, aquella toma de decisiones no quedó impune. Puso en estado de alerta y movilización grupos terroristas, alentados y financiados en la república islámica de Irán, que decidieron mandarnos un
    mensaje: No jodan con nosotros.
  • Por estrategia, atacaron al más nuevo y débil del grupo: Argentina. La Fatwa de la Yihad, la profecía, y el horóscopo les salieron perfecto. Quedamos en pelotas, en la oscuridad, y llorando a los gritos.

Al punto, el primer juez de la causa AMIA repitió un poco el dibujo táctico del caso de la embajada. Su hipótesis fue: Ataque con un coche bomba, a cargo de una célula extremista islámica, con apoyo local. Han pasado los jueces y los fiscales, los procesamientos y las medidas de prueba. Han variado los acusados; llamaron a indagatoria e imputaron a ex ministros, revisaron actuaciones policiales, y al final, apilaron fojas y expedientes infinitos. Y si estoy mintiendo, a mí que me hiervan: El esquema nunca cambió. Ni tampoco los reclamos de la comunidad argentino – israelí a nuestras autoridades.

No obstante, en estos años dosmileros, hubo cuestiones de coyuntura que cambiaron. Estos eventos afectaron a nuestro poder judicial. Y tuvieron rebotes en las causas de la embajada y amia. En resumen, hubo tres cuestiones de fondo:

  • Cambio en las relaciones exteriores: NCK, y luego CFK, desmarcaron al país de las naciones dominantes. Lo adornaron con discursos izquierdosos, de la liberación y la autodeterminación de los pueblos. Aprovecharon la coyuntura que la mayor parte de nuestra deuda externa había sido pagada al FMI, mientras quedaban deudas chicas. Hicieron alianzas estratégicas con países no del todo alineados, mayormente en el Mercosur, y que tenían presidentes y discursos similares a nuestro partido de gobierno. (Chávez, Mujica, Da Silva, Bachelet) Buscando nuevos amigos con plata, varios países de nuestra región se fijaron en Medio Oriente – exportadores de petroleo –  mas pensando en jeques de Qatar que invirtieran unos morlacos, que en tira bombas iraníes. No nos dieron mucha bola como socios comerciales.
  • Reciclado de los servicios de inteligencia: A partir del retorno a nuestra democracia, los espías argentinos, cuya especialidad de la casa es la seguridad interior, quedaron en su mayoría como “mano de obra desocupada”. Con tires y aflojes en materia de juicios a la última dictadura, varios de ellos aprendieron a reciclarse. De esto hablamos en “De golpe y porrazo”, asi que mucho no abundamos en detalles. Varios espías colaboraron – aún siguen haciéndolo – con el poder judicial. Específicamente, para investigar corrupción política. Es que en esto – nos guste o no – es al pedo usar santos, o ángeles para cazar demonios; mucho menos si son funcionarios, diputados, senadores, e incluso jueces y fiscales, que mayormente saben esquivar bombas, y blindarse en caso que los señalen con el dedo.
  • Hubo presiones sobre jueces y fiscales amigos, para que miren otro canal, mientras hubo corrupción en secreto, y no tanto, desde el partido de gobierno a cargo del Ejecutivo. Y para distraer a la gilada, hubo una bajada de línea a los cuadros dirigentes, punteros y militantes: Campañas de difamación en general para cualquier oposición leal. Y palos a cualquiera que se atreviera a levantar cabeza.

De estos tres factores, el primero y el segundo factor jodieron bastante las cosas. El tercero, en cambio, es prácticamente tradición de los gobiernos que supimos conseguir. Pasemos al último dato de contexto antes de cerrar esta sección.

En su única gestión como presidente de la república, NCK creó una fiscalía especial para el caso AMIA. Espero no pifiar si asumo que habrá sido con acuerdo del senado de la nación, y la corte suprema de justicia. Nombró al fiscal federal de la nación, Alberto Nisman, a cargo del trabajo. Y a partir de aquí, empezamos a hablar de su aporte a la causa.

Nisman y la Causa AMIA

Por largos años, tanto Nisman y su unidad fiscal AMIA trabajaron en silencio. Debajo de una apariencia de inoperancia, estaban incubando algo: El análisis crítico de la llamada “Pista Iraní”, espina dorsal de la versión oficial de los hechos. (Célula terrorista, operaciones negras, extremismo islámico, guerra santa, apoyo local, etc.)

Los interesados en la unidad fiscal AMIA, la siguieron. Y algunos quedaron decepcionados: Uno de nuestros periodistas más creíbles, Jorge Lanata, llegó a decir una vez “Leí el dictamen de Nisman, y me pareció lo que es. Un escrito lleno de nada”. A los pocos días, la cosa cambió. El mismísimo Jorge le hizo justicia periodística, y quizás poética. Pero no nos adelantemos.

Tal como dijimos más arriba, hubo cambio de mareas en las relaciones exteriores argentinas. En 2015, el poder ejecutivo – a cargo de CFK – ordenó a la cancillería redactar y presentar ante la ONU un memorando de entendimiento entre Argentina e Irán. La versión oficial para justificar el documento y sus consecuencias era aflojar nudos, de modo que mediante un tratado, nos dejaran mandar a alguien para preguntar a los iraníes en su terreno por datos de los atentados. 

Esto sonaba legítimo, pero no fue muy legal que digamos: Estaban puenteando al detalle al Poder Judicial. La unidad AMIA investigo discretamente y rápido la movida. Con la colaboración de los servicios de inteligencia argentinos, hizo pinchaduras de teléfonos entre los principales impulsores del proyecto. Lograron una cantidad de capturas de audio, que prueban que el memorando era una maniobra elaborada de encubrimiento de los autores intelectuales del hecho.

Lo sabroso del asunto, es que algunos dirigentes argentinos de confianza de CFK – presidenta de la nación por aquellos días – pidieron y cobraron unas simpáticas “colaboraciones” a ciertos representantes persas (por no decir iraníes) en nuestro país, interesados en el asunto, para montar el show.

El testimonio de estas conductas quedó registrado en las pinchaduras, por los dichos de sus protagonistas, más allá de toda interpretación legal y duda razonable. Como sabe cualquiera que haya visto “Tiburón”, “Deep Blue Sea” o “Sarknado” inclusive el más dientudo, grande y peligroso de los peces, por la boca muere.

Una vez que se aseguró de tener estas pruebas sólidas en mano, Alberto Nisman finalmente rompió el silencio.
Anunció que tenía novedades en la causa, que el tratado con Irán era una farsa, y que iba a exponer el asunto con argumentos y evidencia ante el parlamento. Como dice una canción de los redondos: “Era un tahúr de esos que nunca muestran todo el mazo”. Era lógico: Cualquier paso en falso iba a derribar la denuncia.

Pero el detalle fue que la coalición de civiles que monitoreaba el caso, y la prensa interesada, dio difusión a sus dichos, pero guardando cierta distancia critica. A fin de cuentas… ¿Como creerle a un tipo que estuvo callado tanto tiempo? ¿Como confiar en un fiscal de esta causa, después de tantos bolazos? Tal como dice otro fiscal, Francisco Delgado, en una entrevista que está colgada aquí: El poder judicial es el más oscuro de los tres poderes. Y la palanca necesaria para que las causas avancen con éxito es que le hagan seguimiento.

Alberto Nisman no era ningún gil: Conocía los riesgos de desafiar al poder. Por eso es que apareció muerto en su propio departamento, justamente el día que se había comprometido a hablar ante el congreso. Todos quedaron sorprendidos por la noticia. Una de las repercusiones más notorias fue una expresión de CFK, que se parecía a esto: “quizás se haya suicidado, quizás lo hayan matado, yo no sé, no estoy segura… pero esto es una perdida para la justicia”

Otra repercusión, más importante, fue una marcha de silencio – en señal de duelo – por algunas calles de la capital, donde participaron jueces, fiscales, secretarios, y gente del público en general.
La cubrieron todos los medios del país.

No deseo insultar la memoria de un justo. Pero nobleza obliga decir algo: Quizás un error que cometió Nisman fue no hacerse un blindaje mediático. Los asuntos importantes, que afectan a buena parte de la sociedad, siempre ponen bajo el reflector a quienes tienen que resolverlos.

Y no estamos hablando de la mera fama por la farándula, (googleen al Ex juez Norberto Oyarbide) sino más bien del reconocimiento público, que enseguida resalta las presencias junto a sus méritos en comunidad, y no menos las ausencias. Optó por el perfil bajo. Una jodida pena. Pero su muerte no fue en vano.

Por último, agreguemos la justicia simbólica que le hizo Jorge Lanata: Poco después de la muerte de Nisman, en su programa de radio, difundió fracción de los audios que lograron en la unidad fiscal AMIA.

En consecuencia, quedaron expuestos: El supuesto dirigente pro iraní Alejandro “yussuf” Kalhil, charlando con el supuesto espía Allan Bogado, y el dirigente Kirchnerista Luis De Elia, charlando con Fernando Esteche, líder del movimiento Quebracho, integrante del FPV y Moshen Rabbani, uno de los presuntos autores del atentado. Algunas charlas mencionaban al entonces canciller Hector Timerman, y las operaciones sucias necesarias para lograr el tratado.

Una frase dice: “Lo que hubiera y lo que habría, siempre son palabras vacías” Pero no puedo evitar preguntarme… ¿Y qué hubiera pasado si algún colaborador, o el mismísimo fiscal presentaba junto al propio Lanata sus audios en la radio?

Conclusiones

Ambos se metieron con casos bravos. Uno vivió para contarlo. Otro murió porque sabía demasiado. Ambos desafiaron las versiones oficiales de los hechos, habilitaron teorías de conspiración, y fueron acompañados por la opinión pública. Ambos tuvieron relación con los servicios de inteligencia. Uno los expuso. Otro se sirvió de la vigilancia e informacion que produjeron. Uno en vida, el otro luego de su muerte.

Una frase borgeana quizás les venga bien: “Quizás ante Dios, las dos caras de esta moneda sean iguales”

Sea Justicia. Saludos

Reclamos y miopías en el feminismo

Este ensayo lo publiqué hace ya mucho. Lo releí bastante, para revisar su lógica, y por un buen rato creí que estaba bastante completo. Surgió nueva evidencia del tema, y me pareció importante incluirla. En esta oportunidad, hay una sección nueva y unas conclusiones. 

De entrada, es imposible estar en desacuerdo con el significado de los reclamos sociales de las mujeres por más igualdad de derechos e oportunidades sociales en muchos espacios. Y yo soy uno más de los muchos y muchas que suscriben esta idea. Pero no puedo evitar advertir cosas presentes en el tema que me llaman la atención. Son estas:

Rol cultural de nuestras mujeres

Antropólogas/gos, sociólogas/gos y demás expertos en el área sociocultural están de acuerdo que el papel simbólico de cualquier mujer es doble. Si lo desea, siendo libre y responsable de hacerlo, cuando tiene hijos y los cría, no solo reproducen nuestra especie, sino también sus valores. Esta idea es fácil de comprobar en cualquier familia o grupo humano con chicos y chicas a cargo. Al punto, son las mujeres las primeras personas que administran límites y códigos en sociedad. Cuando nuestras madres, tutoras o encargadas nos visten, nos curan y nos dan de comer y nos enseñan y nos dejan jugar nos dan también reglas para convivir. Y no por nada la mayoría del ámbito docente o de la psicología son mujeres, al menos en mi experiencia.

El uso que le damos a estos elementos determina los resultados, y la frase “Mi mamá no crio un tonto”, no menos que “Mi mamá no crio una boba” ilustra las formas en que los valores, el ambiente, los recursos, el lenguaje, y todos los matices por cada cosa le dan valor a nuestras mujeres. Esto, que parece pabote, es algo que se da por sentado en muchas discusiones sobre el tema de la igualdad social de géneros. El chiste es que al darlo por hecho se lo puentea al detalle y ahí es donde pasamos de castaño a oscuro.

Patriarcado & Matriarcado

No hace falta mucha ciencia para saber que si la administración de códigos y reglas favorece a los varones hay patriarcado, y si favorece a las mujeres hay matriarcado. No hace falta mucho para saber que los dos modelos chocan. La muy sabida (y sobada) guerra de los sexos es un asunto de nunca acabar, y cuando nos damos cuenta que nadie es mejor que nadie por su género, terminamos por alejarnos del asunto.

Al punto, las personas más lúcidas de ambos géneros y todos los roles enseñan con dichos y ejemplos que siempre es mejor vivir en  armonía con uno mismo y complemento con los demás, antes que vivir de conflictos.

No hace falta ser experto para saber que el modelo patriarcal rige en todo el planeta. Sin embargo, mucho antes que inventaran el feminismo con todas sus variantes, hubo niñas, señoritas y señoras que supieron administrar estrategias para sobrevivir al “mundo de los hombres” e inclusive influir sobre él. A medio camino de lo posible y lo conveniente, muchas generaciones de mujeres previas al feminismo eligieron manejar las cosas antes que resolverlas. Y en una enorme cantidad de casos, era lo único que podían hacer. Pero en muchas oportunidades – esto dicho en criollo –  aun cuando el poder lo tuviera el machimbre, un pelo de ellas tiraba más que una yunta de bueyes, y realmente tenían que ser muy gilas para ignorarlo.

Menos mal que hubo muchas que se avisparon. Fíjense en el rol político de las reinas y nobles inglesas. Fíjense en el rol de geishas, esposas y concubinas en China y Japón medievales, para no detenernos demasiado en occidente.

Y por ponerle una cereza al postre, les recomiendo buscar sobre el complejo de Edipo y el complejo de Electra, y chequeen a quienes perjudica y favorece en el mediano y largo plazo. Tanto una Electra como un Edipo mal resueltos, joden la vida de ambos sexos al interior y exterior de las familias. Si llegan a la conclusión que muchas veces el patriarcado enmascara el poder del matriarcado
y viceversa, entonces las y los felicito. Y si no es así, debatamos civilizadamente con respeto.

Complemento e integración

Nobleza obliga decir algo bien clarito de entrada. Por siglos, el modo de zafar de situaciones incomodas y conflictos fue pasarse la vida en el eterno rosqueo de la otra persona, sin conocer la real solución a nuestros problemas. De a poco, con distintas crisis universales acumuladas, hubo ocasión de ir estirando las reglas tradicionales patriarcales, hasta el punto de hacerlas quebrar desde dentro. Y cuando eso sucedió, finalmente llegamos al consenso actual que nadie es superior a nadie por su género y estilo. Pero falta camino por andar.

Estoy seguro que alguien lo habrá dicho ya, pero mi modesta propuesta es que a la diferencia, complemento; a la desigualdad, integración. Son las diferencias las que permiten conocer rasgos distintivos entre géneros, pero también nos permiten identificar todo aquello que tenemos en común, por supuesto yendo más allá de lo evidente. Son las diferencias la raíz de las desigualdades, pero no viceversa; hay desigualdades incluso entre miembros del mismo género. Lo interesante es que la intersección de las dos cosas en el caso de varones y mujeres permite tomar conciencia de los problemas que hay en las relaciones en nuestra vida. Al punto, los conflictos que afectan más a las unas que a los otros y viceversa se pueden resolver siempre desde otros lugares, distintos del propio.

Esa es la raíz de la integración. Y aunque sea poco o mucho, cada quien tiene aportes para hacer. Dicho en criollo: No es tanto buscar un roto para un descosido, sino evitar dar cualquier puntada sin hilo. Y viendo el panorama así como viene, el camino hacia la igualdad recién empieza.

Dos casos de miopía: De chadores y violencia domestica

Estoy más que seguro que hay muchos temas que resolver para que lleguemos a la igualdad social plena entre géneros. El desafío más grande que yo percibo es que al diagnosticar y resolver esos conflictos, muchas veces confundimos diferencia con desigualdad y caemos en miopía. Les doy dos ejemplos; el primero es una cierta “polémica anti-Chador” en Francia. Sucedió hace unos años. Como muchos ya saben, el chador es un largo pañuelo que las mujeres musulmanas usan como velo sobre sus cabezas. La función que cumple es ocultar la mayor parte sus rostros, en ocasión de presentarse ante cualquier persona que no es familiar. La costumbre de usar este velo tiene raíces históricas en la cultura islámica, y viene justificada por las creencias de esta comunidad.

Sucedió que como parte de un paquete de medidas en la educación pública, una repartición oficial francesa aprobó un reglamento prohibiendo totalmente que en los establecimientos (no recuerdo exactamente si era en las escuelas públicas o en todo el sistema) se exhibiera símbolo religioso de ninguna clase.

La medida se justificaba en que la educación es un derecho humano que se brinda para fomentar, entre otras cosas, la igualdad social sin discriminación entre las personas por su género, ideología o religión. El uso de ciertos distintivos desviaba justamente esta intención y por eso debía ser sancionada. Los inconvenientes comenzaron a aparecer cuando una chica fue con su chador puesto a clases, y alguien – posiblemente un docente o empleado de la escuela – le tiro de las orejas para que se lo quitara. No hubiera pasado de un pequeño episodio, sino fuera que la noticia la difundieron (y también la inflaron) los medios. La comunidad musulmana enseguida sintió cosquillas por el caso, y sentó su posición, inclusive con una petición ante la justicia francesa. Lo propio hicieron funcionarios y políticos y expertos interesados el área y se abrió el debate. La mayoría de las no – musulmanas, varias de ellas feministas, pronto interpretaron el chador como uno de muchos símbolos de la opresión de los varones sobre las mujeres en aquella comunidad.

Y ahí fue donde cagamos la fruta. Prohibir crucifijos no quita ni modifica cristianos, prohibir kipás tampoco cambia a los judíos, prohibir chadores no cambia a los islámicos.

Al punto, si hay real voluntad de criticar la cultura musulmana cuando reduce a la mujer a cosa, (otras religiones hacen lo mismo, pero cada cual con sus propios códigos) es muy pobre atacar el velo que ellas llevan. La costumbre del chador no nace de un repollo, y hace falta saber de dónde viene para poder desarmarla. Así fue como un pequeño caso de miopía fue aumentando de tamaño, tal cual el efecto bola de nieve.

Porque en el fondo, para encontrar cambiado este aspecto de la cultura islámica, hace falta que haya inquietudes de las mujeres por su propia autonomía al interior de la comunidad que ellas mismas integran; yo de esto mucho no sé, pero sospecho que un modo de llegar hasta este objetivo es conseguir que ellas tengan cada vez más acceso a las instituciones religiosas que rigen la teocracia en los países de oriente medio, y que ofrezcan al mundo desde ahí un punto de vista complementario al que sostienen los imanes. Ojala que eso suceda de este modo.

Ignoro si hay el equivalente a las monjas cristianas en aquella cultura. Pero en caso que existan, con esa gente habría que hablar, a ver que necesitan, que opinan, y si desean cambiar las cosas, o dejarlas como están.

Volviendo a los datos conocidos, sabiendo que hasta ahora no hay un espacio donde haya resguardos, queda el recurso para las mujeres musulmanas con serias objeciones de conciencia demostradas, de pedir y recibir asilo, de refugiarse en países que las protejan de los abusos de los varones en nombre de Ala. Como podrán notar, esto último es actuar correctamente sobre los efectos nocivos de ciertos asuntos.

Tester de violencias

El segundo son una cantidad de problemas de comunicación en las campañas publicitarias de bien público acerca de la violencia domestica contra nuestras mujeres. Es imposible estar en desacuerdo con las ideas que hay en estas campañas. Pero también en estos casos –obviamente, son mucho más importantes que el ejemplo francés – se opera sobre los efectos y tampoco se va a las causas. Supongo que algo se de comunicación y publicidad, así que déjenme medir y pesar el tema con las técnicas del palo. Y si llego a estar errado, por favor corrijan respetuosamente.

Todo aviso responde a una estrategia, que fija objetivos y/o efectos que se buscan en la audiencia y se definen como concepto. El concepto se expresa en ideas puntuales, que van a los contenidos de cada anuncio.

En el caso de las campañas de bien público contra la violencia de género, se busca cortar el hilo por lo más delgado. Para detener a quien abusa, se busca despertar un cambio de actitud, de conciencia, en aquellas personas que reciben los ataques pasivamente.

Es una enunciación que habla desde el sitio de las mujeres y dice: “Ya basta, macho. Además de golpearme, estás destruyendo mis relaciones con el mundo. Me doy cuenta de lo que estás haciéndome. Y tengo derecho a castigarte con la ley.”

Es evidente que cualquier persona golpeada – sea mujer, varón, pirata o reina de barajas – lo primero que necesita es que pare la agresión, que no la lastimen más. Además, está el miedo; el terror durante y después de haber sido atacado. De postre, también queda el trauma en las victimas de cortar con una relación donde golpeaban, para tener siempre temor de entrar a otra, donde quizás vuelvan a pegar… ¿A quién le gusta tener esas dudas?

Aparte, la agresión domestica como delito es un crimen difícil de probar. Es un tema a medio camino de la intimidad de algunas parejas y lo público; es bien sabido/sobado que estas cosas se disimulan ante los otros (“Me resbale en el baño”, “Me tropecé en casa”, etc.) hasta que se consiguen los medios para obtener pruebas objetivas para que la policía y los juzgados actúen. Al punto, ningún golpeador/ra o abusador/ra de cualquier clase nació de la nada. Así que ahí está la madre del borrego.

Basado en lo que dicen los que saben, hay tres grandes cosas en cualquier relación con violencia domestica.

  • La primera es de irritaciones y enojos contra la pareja, que se hacen cada vez más intensos hasta que son violencia con toda la furia.
  • La segunda es de arrepentimientos, que se convierten en cambio positivo de actitud y mucha demostración de afecto hacia la pareja, hasta que reinicia la primera fase.
  • No soy experto, pero me sospecho que los ciclos entre los ataques y las “lunas de miel”(así se dice en la jerga de los grupos de autoayuda) hay que cambiarlos con algunas medidas de profilaxis mental, para poner a dieta las emociones violentas de quien pega, y resguardar del daño – pero mucho más aun del miedo – a las víctimas.

Entonces, es ahí donde me parece que hay pinchar: detener a los golpeadores y femicidas uno – por – uno, contiene la situación pero no la resuelve.

En estos tiempos posmodernos, se trata de buscarle la vuelta a la crianza, al ambiente, a los valores, y en el juego de remanyamiento, repartir la torta en forma pareja entre todas y todos.

Algunas conclusiones

Ahorremos el “deja vu”: el ejemplo francés, ya tiene sus propias conclusiones al final del análisis. Es un principio general más que bien documentado, y nadie puede negarlo. Es el tema de la violencia el que importa.

Aclaro de entrada que nunca me casé, ni tengo hijos. Admito que la falta de experiencia personal en este punto me baja el precio. Pero no soy un cura, y conozco gente que disfruta y padece los matices de una vida familiar.

Digamos, para ir mucho más al hueso, que resulta evidente que tiene que cambiar la educación sentimental, el modo en que al interior las relaciones de pareja incorporamos independencias de criterio y acción, de complemento e integración, y los nuevos formateos de las estructuras de rol y de clan.

Los tiempos de las familias tradicionales han terminado hace ya mucho tiempo. Hay familias ensambladas, madres y padres solteros, relaciones ocasionales, diversos niveles de compromiso, conflictos personales e interpersonales cada vez más complejos, y cada vez menos tiempo y espacio – material y afectivo – para conocerse a sí mismo, y a la otra persona.

Todos estos matices, hoy producen ruidos entre la gente. Y en algún punto, a veces en forma sorda, intuitiva, se sienten como una suerte de “malestar en la cultura íntima” que produce ruidos en aquellos momentos cuando mujeres y varones se conocen profundamente para construir sus relaciones.

En estos detalles, por supuesto, no piensa demasiado la publicidad. Pero no porque las ONGs o las agencias lo ignoren. No pueden hacerlo, ya que las estrategias habituales de comunicación se ciñen a señales que se perciben en ámbitos públicos y semipublicos.

Pero de un tiempo a esta parte, hay literatura especializada y notas de prensa que documentan y divulgan con precisión estos problemas que ya mencionamos más arriba. Mi reclamo a esta publicidad miope, es que se caliente por incorporar estos detalles en la medida que pueda hacerlo.

Y de un tiempo a esta parte, pude ver al menos una campaña argentina que incorpora ciertos matices del tema a los anuncios. Pero con una golondrina, es evidente que no se hace verano.

Para mí, una solución creativa para este problema sería decirlo así: “Pará de pegarme. A vos te hace falta terapia. A mí, déjame en paz”.

Esperemos que de estas experiencias surjan menos miopes y que las cosas alcancen su justo equilibrio.

Saludos

Data inútil sobre el doble discurso político

 

De un tiempo a esta parte, percibo que en los medios – y también fuera de ellos- se pierde la real ciencia y arte de debatir ideas políticas, mientras las reemplazamos por una distorsión que pasa por examinar corruptelas. Al punto, el grueso de la cuestión se reduce a difundir y denunciar negocios y maniobras sucias de los que tienen poder por un tiempo, pero sin mucha profundidad que digamos. En una categoria similar encontramos las malas administraciones y horrores de gestion. Si vamos a tomarlo con ingenuidad, el partido de gobierno sostiene un doble discurso sumamente contradictorio entre aquello que representan, lo que dicen y aquello que hacen; cuando causan mas daño que beneficio con sus conductas merecen la mas dura de las criticas y condenas. Sin embargo, el partido de cogobierno u opositor supo caer también en errores graves dignos de igual castigo cuando le tocó administrar la nación. Los autores del austral, la hiperinflación y el “corralito” no tienen altura moral para condenar el “ramal que para, ramal que cierra”, la tragedia de rio tercero y el indulto para Videla, Massera y Viola.. ¿se entiende?

Sin embargo, la idea es ir un poquito mas alla del planteo ingenuo. Porque robar y matar directamente o no tanto, perjudicando mayorias y minorias es un mal habito que necesita un correctivo mejor. El centro del asunto es el equilibrio entre lo moral y lo politico. Hablando mal y pronto, lo moral sirve para saber la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. Lo político es el oficio de lo posible, y sirve para administrar lo conveniente, lo probable, lo deseable y lo que puede hacerse, una vez que ya aprendimos los limites de la moral. Estas dos cosas hacen sistema; una sirve para medir a la otra y viceversa. Pero en la vida real, nunca los vamos a encontrar en “estado puro”, y siempre vamos a poder apreciar el armado, funcionamiento y mantenimiento del sistema cuando se incendia alguna cola de paja, o alguno muestra la hilacha. Al punto, es como rearmar un puzzle sin resolver o corregir uno mal resuelto: Lo primero que se advierte es que encajaron mal una cantidad de piezas o todo el juego. Al mismo tiempo, advertimos que cada pieza es diferente y hay que buscar el encastre donde calza bien cada cual. A medida que avanzamos en el asunto, y si vemos que no hay conflicto entre todas las cuestiones que forman el sistema, entonces podemos darnos por satisfechos.
El chiste es que nunca falta alguien que sobra, puentea las reglas del sistema y mas de una vez queda expuesto por eso.  

Aclarando, que oscurece: Siempre que se destapa alguna olla podrida, suele haber denuncia judicial y penal que no tiene tramite rápido, y además suele aparecer algún comentario sobre la costumbre y la tradición de la corrupción general entre nosotros. Estallan los escándalos empresariales, institucionales y políticos. Algunos sospechosos y culpables renuncian a sus puestos para tener una retirada ordenada, otros se afirman como fiscales del todo por el todo. Y por un tiempo razonable hay quienes se mueven para perseguir y aplicar alguna sanción a los sospechosos. La espuma de los días sube, baja y se diluye hasta que llega una nueva ola, y así…

Cualquiera sabe que de esta manera una gran cantidad de denunciantes terminan haciéndole juego a sus denunciados. Y viceversa.  Un refrán viejo recomienda: “resuelve el problema, no la culpa.” Es muy cómodo castigar un poco, o mas bien simular que se castiga al corrupto, y luego volver a los negociados. Al punto, también es muy cómodo señalar los vicios ajenos sin revisar los propios, juzgar a los demás por deporte y lograr las simpatías de las mayorías por un rato. Cuando hay querellas, juicios y condenas para un competidor político, o para un compañero de partido, a menudo se borronea la distancia que hay entre contrincante, enemigo, aliado, cómplice y victima. Política es el arte de lo posible, y entre lo que se puede y no se puede, siempre estiramos las reglas hasta el punto de quebrar el sistema sin siquiera darle importancia. Ni cuando las cosas están bien, ni cuando están pésimo. Al punto, los corruptos se defienden diciendo que son perseguidos por sus ideas y los riesgos que representa su gestión para otras personas. Y los probos acusados falsamente también. La evidencia a menudo es débil, poca, y suele pasarse por alto. Lo fundamental es encontrar un chivo expiatorio a propósito de cualquier conflicto. Lo que falta en estos casos son propuestas y contrapropuestas concretas y sobre los temas de fondo.

Hay veces en que varios humoristas lucidos parecen tener ciertas soluciones cuando estalla un problema. La gracia del asunto es que la comicidad es algo que se sigue con atención y hasta con mucho placer. Pero siempre a condición que nunca se tome en serio y que no sea nunca efectiva fuera de lo artístico, estético y estrictamente simbólico. Sin embargo, en mas de una oportunidad, suelen haber frases brillantes y observaciones agudas sobre nuestros usos y costumbres. Santiago Varela, uno de los guionistas de Tato Bores, escribió en 1991 un texto titulado “¿Quien tiene la culpa?” cuya lectura recomiendo para saber un poquito mas de todo esto que digo. 

Aquellas personas libres de negligencia o redondamente libres de algún crimen que tiren la primera piedra, y que se preparen a soportar una lluvia de cascotazos; aquellas personas que supieron pasar por el poder con las manos limpias y las uñas cortas que dios y la patria los demanden, ya que ninguna buena acción queda sin castigo.

Y para ir terminando, a modo de saludo cito de nuevo a Tato Bores (Don Mauricio Boreztein, actor de la nación, según su titulo de conservatorio nacional de arte dramático) “La neurona atenta, vermut con papas fritas, y….. ¡Good Show!”

Gustavo

Rebotes y pelotazos: algunas cosas del futbol argentino – Primera parte

Ahora que empezó el mundial… me fueron surgiendo ideas. Las reparto en dos entradas de blog. 

Pasión de multitudes: Hay una ironía muy eficaz sobre futbol que se atribuye a Borges. Dice mas o menos lo que sigue: “¿cual es el atractivo de ver a veintidós personas corriendo detrás de una pelota?”  El gusto y la pasión de multitudes, en el fondo, no se puede explicar. Por eso mismo esta ironía es genial. Pero se puede sospechar que hay lugares y significados que tiene este deporte para nosotros. Antes que nada, estamos hablando de un juego; es decir, una competencia sin encono. Lo juegan mayormente los varones – bueno seria que fuese un deporte mixto – y así como viene, el futbol esta cargado de testosterona, sudor, inspiración, habilidad, fuerza y resistencia. Además, si uno tiene buenas experiencias jugándolo, también tiene chances de sentirle el placer a la cosa viéndola desde fuera como un espectáculo. Y se juega en equipo, que queda para compañerismos y también para envidias, camarillas, presiones y demás asuntos por el estilo. Sobre la costumbre y el placer del juego se monta un sistema de servicios industriales y transforma un pasatiempo en una actividad profesional, rentada, compuesta por sectores especializados. Quizás todo esto sirva en parte para jugar a responderle a nuestro ironista sobre el atractivo de ver veintidós monos en camiseta y shorts corriendo una de tiento, una tango y cualquier pelota entre dos arcos; pero también es puntapié inicial para mas cosas.

Futbol Industria Nacional: Según registros oficiales e investigaciones históricas, el Pato es nuestro deporte nacional. Es una disciplina ecuestre, y dicen que surgió entre la gente de campo hace ya unos 150 años. Al futbol lo conocimos a partir del 1911 aproximadamente. Al principio algunos lo vieron como algo exótico, y no le prestaron mucha atención. Con la practica extendida, pronto le encontramos al futbol el sabor de conocer a los demás, desarrollar confianza en uno mismo, y también vimos el negocio de hacer clubes, que hoy mueven miles de millones de euros y dólares. Al punto, el futbol es una costumbre, una pasión, y también una industria nacional que repercute en nuestra cultura globalizada. La evolución del tema da mucho que hablar, y sospecho que estamos lejos de verle un final… al menos en nuestro tiempo. 

Pato… y gallareta: Una curiosidad. Hubo una campaña publicitaria que invitaba a juntar firmas para que el futbol sea nuestro deporte nacional. Los del pato se pusieron incómodos por esta movida y publicaron una solicitada en defensa de sus intereses para que se detenga el avance del futbol en ese espacio. (A fin de cuentas, el deporte nacional esta reconocido por una ley sancionada a mediados de la década del 40) Afortunadamente para los cultores del pato, las cosas no resultaron graves. La idea de las firmas era parte de una campaña publicitaria para vender desodorante para hombres. Dicen los antropólogos que las costumbres siempre están antes que cualquier norma. Y hay que tener en cuenta que las costumbres mas fuertes desplazan las mas débiles. El futbol como costumbre gano las calles y los campos, y por eso hoy vale lo que tiene entre nosotros hoy día. Es mas fácil ver dos o mas personas que se juntan a jugar a la pelota, (que además, es barato para las muchedumbres) antes que ver dos o mas jinetes de pato en cualquier parte de nuestro país. Un día, la propuesta no va a ser por publicidad… va a tener carácter formal y totalmente en serio. Ahí te quiero ver..

Fundaciones.. ¿Por que no?: Los clubes de futbol legalmente son asociaciones civiles sin fines de lucro; la intención de estas agrupaciones es promover una actividad como un bien social. ¡Y vaya que lo hacen hoy día! Sponsoreo, merchandising con el nombre de los clubes tratados como marcas comerciales, salarios millonarios, alta exposición publica en los medios especializados y en internet. Y no solo eso, sino también un lado oscuro:  negociados, vaciamientos y hasta quiebras fraudulentas a costa del dinero que aportan a la actividad los socios y los anunciantes…. para no mencionar las patotas contratadas por ciertos dirigentes corruptos como medio de presión sobre sus rivales, algunos igualmente podridos, en la vida interna de cada institución. (Barrabravas, hooligans, torcidas, etc.. ) Los clubes de futbol ya no son pequeñas agrupaciones, sino que representan un hibrido entre las grandes empresas privadas y la cosa publica. Por cuestiones de comodidad técnica y conveniencia, todavía se rigen por ciertas normas que superaron con su crecimiento hace ya largo tiempo. En este punto, es fácil criticar la contradicción entre lo formal y lo real. Pero menos fácil es proponer una solución. Sin pretensiones, propongo que el régimen legal para los clubes sea el de fundaciones privadas o semi privadas según nuestro código civil. Tal vez un buen abogado pueda desarrollar esta idea mucho mejor que yo.

(continuará)