La tropilla de la zurda: Primera parte – Notas sobre la izquierda argentina

Anarquismo – Socialdemocracia – Comunismo ruso – Trotskismo – Estalinismo – PSI/Partido socialista internacional – PCA/partido comunista argentino – José F. Penelón – Roberto Ghioldi – PRT/partido revolucionario de los trabajadores – ERP/ejército revolucionario del pueblo – FAR/Fuerzas armadas revolucionarias – Movimiento todos por la patria/MTP

A modo de introducción: Tradiciones de la Zurda Criolla

El finado y genial Marx – en su sabiduría – dijo una vez: “Política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados”. La frase pertenece a nuestro filósofo de cabecera: Groucho Marx. (Julius Henry Marx, 1890 – 1977) ¿Esperaban a otro?

Al punto, nos introduce el tema: Es decir, la historia del arco de izquierdas en argentina. Porque es el producto – hasta ahora – de profundas miopías intelectuales y modas políticas malinterpretadas.

Cada una tuvo su correspondiente consecuencia práctica. Esos errores costaron tiempo, energías, y vidas humanas. La revolución nunca llegó; y al día de hoy, nadie respondió por los fracasos.

Hagamos un repaso. Entre fines del S.XIX e inicios del S. XX, los anarquistas comunitarios andaban unidos y organizados. Hicieron buen reconocimiento de la cancha y el rival. Jugaron los dos tiempos. Se ganaron la hinchada. Perdieron el campeonato.

Hubo huelgas y sabotajes. Hubo presos y muertos. Fueron enemigos de los conservadores. Se abrieron de sus “primos” socialdemócratas. Y hubo rockanroll. Para resumir, ni anarcos ni conservas respetaban las instituciones. Pueden leer los detalles desparramados en “El Fulgor…” “Peronismo explicado…” “Combatiendo…”, etc. Sin embargo, la FORA fue expresión de justos reclamos de su época.

Al punto, digamos que…

  • Hubo desprecio profundo por la democracia republicana. Por moda política, por rebeldía, por militancia rentada… elijan su propia aventura
  • Hubo violencia más o menos organizada para la causa. Un poco como en las cruzadas. Jugarse era demostrar fe en la revolución.
  • Siendo generosos, hubo 99,9 % de ausencia de autocrítica. En este aspecto, “nadie resiste el archivo”. Anarquistas incluidos.

Veamos un poco como fue la historia. Así que… ajústense los cinturones, cuiden sus pertenencias, y no saquen los brazos del carro. Estamos por empezar el recorrido…

Los primeros brotes rojos

Hasta ahora, el PCA (Partido comunista argentino)
es la sucursal local de una franquicia. En 1917 triunfó la revolución bolchevique en Moscú. Al año siguiente, quedó consolidado el primer régimen comunista. Interesados por la noticia, hubo cuadros argentinos socialdemócratas que adoptaron el modelo Soviético.

Debatieron entre “primos” sobre el tema. Para el PSA, (partido socialista argentino) lo de Rusia fue un golpe de estado. Otros, opinaban que era una rebelión legítima. Al final, la muchachada bolche decidió poner su propio quiosco.

Fundaron el Partido Socialista Internacional (PSI) entre el 5 y 6 de enero de 1918, en el salón “20 de septiembre” de capital. La mayoría eran obreros, empleados, docentes y algún que otro profesional joven. Se comprometieron al activismo en sus gremios de origen. Resumido, el programa del nuevo partido fue así:

  • Repudio a toda forma de nacionalismo: los intereses obreros son internacionales.
  • Repudio a todo símbolo patrio: himno, bandera y escarapela locales.
  • Acción antimilitarista de la juventud
  • Abolir la diplomacia y todo presupuesto de guerra
  • Desarme total: Abolir todo ejército nacional
  • Expropiación de la tierra por el estado
  • Expropiación de los ferrocarriles y la marina mercante por los sindicatos correspondientes a las dos actividades
  • Establecer un consejo electivo, con participación mayoritaria de los obreros y los maestros
  • Suprimir toda ley represiva
  • Oposición sistemática a toda declaración de guerra
  • Ruptura de relaciones y créditos militares

A partir de acá, quedó formada una banda de entusiastas. José Fernando Penelón (1890 – 1954) delegado sindical de los gráficos, se convirtió en el máximo referente del partido. Dirigió “La internacional”, que fue el diario del PSI. Y estuvo entre los encargados de establecer relaciones con las nuevas autoridades rusas. En las páginas del diario, escribió estos “piropos” para el resto del arco político argentino.

[…]”Preciso es dejar constancia pública que la doctrina verdaderamente socialista o marxista, levadura de la revolución proletaria, repudia en absoluto, toda solidaridad con la burguesía, y en consecuencia, la aprobación de la guerra. Sólo el proletariado internacional y pacifista, es precursor y gestor de la revolución gloriosa.“[…]

Pongamos contexto: Europa estaba pasando la primera guerra mundial. (1914- 1918) La socialdemocracia apoyó a los aliados. A cambio, pidió y obtuvo reformas. A Penelón no le gustó para nada…

[…]”Así los dirigentes del titulado Partido Socialista (en realidad debiera llamarse Partido Liberal Burgués) en esta hora histórica se limitan a pedir en un reciente manifiesto simples reformas, excedidas hasta por los partidos radicales europeos; hablan de “democracia” en el sentido netamente burgués del término.” […]

Por mucho que chillara el PSI, las cosas no iban a cambiar allá. Ni acá; el PSA era bastante sólido. Pero volvamos a nuestros revoltosos. El 20 y 21 de enero de 1918, agrandaron el combo: se aliaron con la Federación de juventudes socialistas (FJS)

Con más gente, el PSI se presentó las elecciones de marzo de aquel año. Hubo listas en Buenos Aires y Córdoba. Sacaron 2700 votos en capital. Y en las elecciones municipales de octubre consiguieron poner un concejal: Juan Ferlini ganó por 3258 votos. Luego hubo una banca para Penelón. Este fue el comienzo del auge del PCA. Ampliaremos más adelante.

El 7 de septiembre de 1918 ganaron la calle. Organizaron el primer acto homenaje a la revolución. Juntaron 10.000 personas, entre propios y aliados. Se dice que esta fecha quedó en la historia de la izquierda argentina. Estaría bueno saber si para esta fecha se hacen regalos entre ellos – o al menos – se mandan tarjetas del “7S”.

Los del PSI se morían por viajar a Rusia. Pero no podían ir. Se cuenta que buscaron intermediarios. En 1919, le pidieron el favor a Egidio Gennari. Era un diputado italiano. No se sabe si cumplió; pero está confirmado que viajó de ida y vuelta hasta acá. Quizás vino a buscar levante, vaya uno a saber.

En 1920, pidieron ayuda a un ciudadano ruso que vivió acá: M. S. Mashevich. El hombre viajó. Tuvieron suerte. Dio una mano en el II congreso del Komintern (Comité interno del partido comunista ruso)

Mashevich consiguió laburo en el gobierno soviético. Quedó como funcionario del comisariado del pueblo para el comercio exterior. Los argentinos respaldaron su gestión. Quedaron pre aprobados para entrar en la franquicia. Al punto – y esto lo agrego yo – nuestro país agroexportador necesitaba nuevos clientes.

Para septiembre de 1921, los argentinos hicieron una “vaquita”. Finalmente llegaron hasta allá. (No, no fue para ver el mundial de este año) Estuvieron en el III congreso del partido. El delegado argentino fue Rodolfo Ghioldi (1897 – 1985) De profesión docente, y luego periodista. Hubo dos resultados de su viaje.

El primero fue que la URSS reconoció oficialmente al comunismo argentino como miembro del partido. Con voz, pero sin voto. El segundo fue que el mismísimo Lenin tuvo una conversación privada con Ghioldi y un delegado tercerizado por Méjico. Se cuenta que Lenin se interesó en la revolución Zapatista.

Acataron la “circular Zinoviev”. Era un documento que ordenaba a todos los comunistas la lucha armada, revolucionaria y clandestina en contra el poder de turno.

En términos de “Feliz Domingo”, esta fue la llave que había que ganar para pasar a la final, y entrar en la internacional comunista (IC)
El PSI quedó como PCA.
Y ahí cagamos la fruta.

Una ensalada rusa

Advertencia: La lectura de esta parte no es obligatoria. Pero si lo leen, servirá para comprender mejor las metas andaba buscando la izquierda en argentina. Ustedes saben bien que el blog habla de historia nacional. Eso mismo hacemos. Pero tenemos prohibido olvidar que hablamos de una franquicia muy peculiar. Dicho mal y pronto: El PCA nunca consiguió gran cosa. No supieron adaptar la franquicia rusa al sabor argentino.

Fue mitad por defectos de origen. Mitad por temas locales. En esta sección, y sin entrar en detalles, hacemos repaso de ciertos eventos relevantes que ocurrieron en la “madre patria”; es decir, Rusia. Aquí se terminan las negritas. Lo destacado será en itálicas.

Dicen algunos expertos que el Zarismo entre 1905 y 1917 era profundamente feudal. La revolución era para derrocar al emperador. Y reemplazarlo por otra figura y forma de gobierno. Hubo dos grupos: Los republicanos – “blancos” o mencheviques – y los radicalizados – “rojos” o bolcheviques – que se sacudieron a la familia real de encima.

Cuando maduró el nocaut, los bolcheviques subieron al poder. Y buscaron modernizar el país. Hubo varios planes quinquenales. Para industrializar. Y fue al costo de ajustes bravos, allá, en la nieve. El precio del vodka debió subir varias veces, supongo.

Se cuenta que hubo un vacío de poder en el nuevo régimen. Lenin (alias de Vladimir Ilich Ulanov: 1870 – 1924) llegó a la presidencia. Pero estaba enfermo. Murió en el cargo. A diferencia de Walt Disney, embalsamaron y congelaron su cuerpo. Hay visitas guiadas al kremlin para verlo. Posta.

Hubo una “amable interna” entre dos sucesores de Lenin: José Stalin, (alias de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili: 1878 – 1953) líder de la “Mayoría de izquierdas” versus León Trotsky, (Alias de Lev Davídovich Bronstein: 1879 – 1940) líder de la “Minoría de izquierdas”.

Se cuenta que Trotsky era suertudo con las minas. De familia acomodada, Académico, pintón y de ingenio afilado. Se cuenta que Stalin era tosco. Hijo de campesinos, y con poca suerte con las camaradas.

Mayoría y minoría estaban de acuerdo en lo básico de la doctrina marxista – leninista: Reformar el estado, abolir la propiedad privada, etc. Veamos las diferencias tácticas entre los dos grupos.

  • Joe Stalin era dogmático de la doctrina: La revolución se reducía a poner clase – contra – clase, sin demasiado espamento. En caso de ganar, la dictadura del proletariado debía hacerse desde arriba para abajo. (La típica bajada de línea) El estado nacional era la herramienta principal para transformar la sociedad. Y ya que el estado tiene el monopolio de las armas… a disidentes y opositores, gulag y paredón.
  • Leo Trotsky era acuerdista: La dictadura del proletariado debía ser siempre desde las bases hacia arriba. Por medio de acuerdos legítimos con aliados. Y por medio de tácticas para ganarse la hinchada. Dentro y fuera del país. Entendía que necesitaban “sintonía fina” para expandir la franquicia.

Spoiler alert: Ganó la mayoría.

Pero antes que asumiera Joe, hubo gestión descentralizada. Convivían algunas empresas privadas con el nuevo gobierno. Stalin, Trotsky y Zinoviev fueron funcionarios del partido y del gabinete de Lenin.

Los líderes de la minoría no nacieron de un huevo. Cuando administraron, se dieron cuenta que conducir un país no era como dar discursitos. Y ya que nunca se pudo plantar café en Siberia, advirtieron la necesidad de revisar y actualizar los dibujos tácticos.

Zinoviev (Si, el de la circular) aflojó con la violencia y la clandestinidad. Por su parte, Trotsky desarrolló la “Revolución permanente” para exportar la franquicia. Viendo hacia afuera, propuso dos fases: Primero, democratizar las sociedades burguesas desde el proletariado. Segundo; ir hacia el comunismo.

Una táctica trotskista muy usada es todavía el “entrismo” o “giro francés”: Consiste en puentear el relato de otros partidos. Y desde ahí, proyectarlos hacia el comunismo como sistema político. A menudo, el entrismo “parte por izquierda” las agrupaciones donde se infiltra. (El Peronismo experimentó este rosqueo. La última vez, fue con las gestiones del FPV)

Pero ojo al piojo, que pica: Stalin no era exactamente un básico. Por medio de intrigas de palacio, Joe recurrió al “operativo clamor”, serruchó pisos, y llegó a la presidencia. Cuando asumió, expulsaron a Zinoviev del partido. Y mandaron a Leo de paseo: “Limpiaron” a Trotsky mientras estaba exiliado en México. Cuando se enteró de la noticia, Iossif festejó con champagne. Cuentan que le gustaba mas que el vodka.

Una vez instalados en el Kremlin, algunos de la mayoría vieron hacia afuera; interpretaron que podía haber revolución roja en otros países. Había estallado el “crack del 30”. Pero la crisis alemana y la mishiadura italiana produjeron a Hitler y Mussolini. En Norteamérica, produjo el “new deal”. Su “mancha roja” no se expandió por el mapa.

Pese a estas limitaciones, Joe tuvo un golpe de suerte: De a poco, se les vino la WW2 (es la sigla de “segunda guerra mundial”… no es un protocolo HTML, vayan sabiendo) Los Nazis amenazaban con tomar Rusia. Cuando se sumaron a los Aliados, pusieron a la URSS en el mapa.

De ahí en adelante, hubo: el muro de Berlín y la primavera de Praga; hubo la carrera espacial, la ocupación de Afganistán, la revolución china, las guerras de Corea y Vietnam, la Revolución cubana, y otros productos del círculo rojo.

Finalmente, acá hacemos un “per saltum” hacia el periodo 1980/1986. Asumió Mihail Gorbachov (Nacido en 1931. Todavía vive) hubo “glasnost” y “perestroika”. Disolvió la URSS. Fue devolver, mezclar, cortar, y repartir de nuevo.

Un boludo a cuadros – Francis Fukuyama – publicó un libro con el título “el fin de la historia”. Se cuenta que expuso y explicó cambios geopolíticos a partir de la caída soviética. A decir verdad, lo que se había terminado era un ciclo; pero no el relato que lo justificaba. Había que ser pelotudo para no advertir la ola roja en China. A Fukuyama le hicieron “Fuck You”, y se lo comieron los perros.

La cosecha roja argentina

Mientras los rusos tenían sus propias internas, en Argentina sucedieron: el Yrigoyenato y el Alveario. El ciclo lo cerró el golpe del 30. Llegó la “década infame”. (No, nada que ver con “infama”. No se confundan) Y luego el primer Peronato. Ampliaremos las relaciones PCA/PJ más adelante.

Nuestros primeros zurdos salieron de pesca al IX congreso de la FORA. (Es decir: Noveno congreso de la Federación obrera de la república argentina) A pesar de sus progresos partidarios, el PSI no activó ningún sindicato.

A favor del PSI, Ferlini y Penelón venían del palo gremial. Habían llegado a concejales por capital, y daban batalla desde sus bancas. Pero ojo al piojo, que pica: Cuando el PSA se partió “por izquierda”, muchos indecisos votaron a la UCR.

Ya que estamos… repasemos unos datos: El “peludo” negoció con algunos huelguistas. Otras veces, reprimió. Pueden leer detalles de las negociaciones con Ferroviarios y Marinos mercantes en “El fulgor argentino” y “Combatiendo al capital”.

Hubo avances socialdemócratas en los sindicatos. Y con un gobierno “Casual union friendly” (El primer Yrigoyenato, obvio) el anarquismo perdió base. Entre 1918 y 1921, la FORA convivio y compitió con: la UGT (Unión General del Trabajo) y la CORA (Confederación Obrera de la República Argentina)


Se terminó la FORA en 1922. Quedaron dos centrales: USA (Unión sindical argentina) y la COA (Confederación obrera argentina) La situación llamó la atención del PCA. Ampliaremos más adelante.

Desde la banca

Penelón presentó mociones y proyectos para favorecer a los barrios obreros. Le vino muy bien el hecho que una parte de la ciudad tenía tradición opositora anarquista contra los conservadores de turno. (No olviden “la huelga de las escobas”; está en “El fulgor”)

Veamos un poquito las actividades legislativas de nuestro concejal, con fechas. La fuente es el libro de actas del concejo deliberante.

  • 30 de Noviembre de 1923: Penelón votó en contra de la ley que subía el ABL. Saltó en favor de los barrios obreros. Por supuesto, opino que se trataba de una maniobra de los ricos contra los pobres. Atacó al PSA, que se iba del recinto para no dar quórum.
  • 14 de Octubre de 1924: Minuta para el pago de salarios atrasados (de 1923) y un aumento de sueldo para los pegadores de carteles de la municipalidad. Aprobada.
  • 25 de Octubre de 1927: Resolución para hacer cumplir medidas de salubridad en el inquilinato de Bartolomé Mitre 4151. Penelón presentó cartas de los inquilinos. Daban testimonio del mal estado del edificio, y la falta de control de los inspectores. Fundamentó la medida en regulaciones del código urbano. Fue derivado a la comisión de higiene.
  • 8 de Noviembre de 1927: Proyecto para instalar una via decauville desde los incineradores de Flores – por calle Lafuente – hasta Villa Soldatti. Las cenizas irían destinadas a mejoras en la avenida Cruz. Fue derivado a la comisión de obras públicas.

Desde la banca, Penelón fue francotirador. Les dió palo para que tengan y repartan los radicales, socialdemócratas, democristianos y conservadores. (Habría que ver si atendió a los “Primos” anarquistas) Estaba en su ADN. No podía evitarlo.

Su intención fue ganarse la hinchada. Con obras, más que con chamuyo.
Había gran cantidad de inmigrantes y sus familias en Flores, Villa Soldatti, Villa Crespo, La Boca, y otros que quedan lejos del centro. Varios eran recién llegados. No estaban sindicalizados. (Recordemos los quilombos de las centrales obreras)

Esta cadena de eventos tuvo importancia en la interna del partido hacia 1926. Vemos el tema dentro de par de bloques. Sigan en sintonía.

De Rusia con amor

Pido permiso para ponerme “capitalista” por unos párrafos. Cuando alguien se prende a una franquicia comercial, firma un contrato: Se compromete a poner un capital, contratar y capacitar personal, y queda obligado a seguir pautas. Es decir; tiene que seguir recetas de calidad, distribución, eficiencia, eficacia y precios para el consumidor final.

La mayor parte del trato está regulada por la casa matriz, que garantiza el valor final de la marca. Al punto, la central recauda un porcentaje de las ganancias de sus licenciatarios. Lo que sobra, queda para los asociados locales.

Tal como dijimos, el comunismo argentino todavía es una franquicia. Aunque haya caído la URSS. Si bien instaló locales, capacitó militantes, se prendió en marchas y huelgas, y sufrió persecuciones… nunca produjo las ganancias que esperaba la casa central.

El PCA fue la primera filial en Latinoamérica. Mas por entusiasmo local que por iniciativa rusa. El PCUS tuvo en cuenta a los argentinos como socios estratégicos para expandir la franquicia al resto de la región.

Entre 1920/1930, El Komintern (comisión interna) del PCUS (Partido comunista de la unión soviética) mandó varios agentes al PCA, con el mandato de activar la revolución. Al punto, estos “agentes” no eran espías; eran más bien agitadores y aventureros profesionales, militantes bancados por el partido. Veamos unas andanzas.

  • Jean Jolles, alias “Alonso”, “Emilio”, “Cazón”, “Eoles” y “Macario”: Vino al país en 1923, como representante de la juventud comunista holandesa. Fue preso político del golpe de 1930. Participó en 1931 de la primera conferencia del PCA en Rosario, provincia de Santa Fe.

    Tuvo internas con Giholdi. Perdió. Se la bancó. Lo mandaron a Tucumán, como castigo. Volvió a Buenos Aires. Lo deportaron a Alemania. (Donde ya gobernaban los nazis) Pidió ayuda a los argentinos. Consiguieron sacarlo de ahí. Lo mandaron a Brasil, como instructor.

  • Abraham Heifertz, alias “Guralski”, “Abraham”, “El Rústico”, “Juan de Dios”, “Kleiner”, y “Arnold Fein”: fue un militante trotskista. Vino al país en 1928. Fundo una “escuela de cuadros” para el partido. Mandó informes regulares a Moscú sobre sus progresos. Cuando estalló el golpe de 1930, huyó a Montevideo, con su gente. Más adelante fue capturado y condenado a un gulag en Rusia. Murió poco después de la segunda guerra

Si los investigadores no mienten, el agente ruso más relevante de su tiempo fue un tal Boris Mijailov. Usaba los alias de “Raymond” y “Williams”. (Nada que ver con el académico inglés… Aunque, ¿pudo ser un homenaje?) Estaba convencido que la “receta rusa” iba a funcionar acá. Pero sus iniciativas fueron inútiles. Como sembrar soja, maíz o bananas en la cima del Aconcagua. Igual, insistió. Veamos cómo sucedieron las cosas.

Aventuras del círculo rojo

Si la historia es prologo y comentario de la actualidad, la expresión “círculo rojo” no es exactamente nueva. Para el caso, hay grupos híper politizados desde 1810 en adelante. (Sin embargo, todavía no había nacido Jaime Duran Barba, que invento el término) Políticos, periodistas e historiadores usaban otras etiquetas para catalogar estrategias y eventos.

El PCA tenía relaciones carnales con la URSS. Desde antes del primer viaje de Ghioldi. Hubo actas oficiales del partido. Hubo mucha correspondencia entre dirigentes locales y visitantes.

Mucha de esta información quedó secreta. Por décadas. A la vuelta del tiempo, y gracias a un milagro de la virgen de la desclasificación, pudimos enterarnos de ciertas cuestiones.

Digamos que con la llegada de Mijailov, tal parece que hubo una suerte de “crisis de fe” en el PCA. Por supuesto, no fue por falta de amor a la causa; quizás hubo una dosis de temor al castigo de la central.

Aunque quizás esto suene demasiado judeocristiano. Por aquello del amor y el temor a Dios. El comunismo siempre tuvo fobia a las religiones. Para ellos, se trata de un instrumento de las clases dominantes.

Entre los años 20s/30s, la agenda política del PCA estuvo atravesada por tres temas principales. Pasen y siéntense, así voy poniendo los fideos.

La cuestión idiomática

Como ya dijimos más arriba, hubo crecimiento de los barrios obreros de capital. El modelo económico estaba en su mejor momento. Hubo expansión de los cinturones conurbanos, y changas para muchos. El PCA advirtió que ahí había chances para conseguir afiliados. Y masa crítica para la revolución.

El detalle era buscar el mejor modo para organizarse y comunicarse con ellos. La mayoría eran polacos, húngaros, yugoslavos, italianos… elijan ustedes una carta del mazo.

Digamos que hubo quienes “bailaban sueltos” con el polo opositor a la UCR. En buena medida, por la barrera del idioma. Además, muchos miembros del partido tampoco eran criollos de la primera hora. Así que, todos tuvieron que aprender a bancarse el cocoliche.

Desde fines del s. XIX hasta mediados del s. XX hubo muchas asociaciones cooperativas y de socorros mutuos, a cargo de las colectividades extranjeras en el país. (Centro Gallego, Unione e Benevolenza, etc) Tuvieron importancia en los cambios del país. En “que sabe nadie” hablamos de las “Escuelas libres”, que surgieron a sus expensas.

Al punto, hubo mayoría de recién llegados. Pero también hubo un segmento de inmigrantes afincados. Era gente que estaba empezando de nuevo. Este grupo simpatizaba con la causa, pero no querían quilombo. Ya bastante habían padecido en su lugar de origen.

El objetivo del PCA era conseguir que los adherentes “bailaran pegados” con ellos. (Cualquier cosa, busquen el tema de Eros Ramazzotti en YouTube o spotify) Y se concentraron en el detalle del idioma.

Penelón opinaba que el idioma era lo de menos. Para coquetear con los recién llegados y sumarlos a la milonga, había que conocer exactamente su identidad de clase.

Es decir; las necesidades, los intereses, y los riesgos que estaban dispuestos a correr para mejorar.
Hubo quien criticó que “Al obrero hay que ir a buscarlo a la fábrica, y no solo a la casa”. Pero no tenían aparato sindical para eso.

Ganó Penelón. Su solución era la más coherente con la bajada de línea del partido. Y su labor parlamentaria ayudó a poner al PCA en el mapa político argentino.

Las relaciones con el sindicalismo

Recordarán que el sindicalismo estaba atomizado. Para conseguir agite y revolución, el PCA especulaba con participar en las centrales obreras. No tenían mucho surtido para elegir; por lo tanto, debían ser cautelosos y precisos.

La USA la dirigían los “primos” del PSA. Habían expulsado a varios delegados comunistas de ahí. Mucho no se podía hacer con ellos, salvo conversar, negociar y esperar un golpe de suerte. Quedaba participar en la COA. Que también estaba dirigida por socialistas.

Giholdi propuso recuperar el terreno perdidoMediante una
gran “obra de unidad” dentro de las dos centrales. En paralelo con “los gordos”, había “centralitas” del interior del país. La meta de Giholdi era sumarlos a una mega federación roja argentina. Quizás al estilo de la FORA. Resultaba evidente que se estaba yendo para el lado de los tomates.

Penelón diagnosticó: Jugar “a dos puntas”, era un riesgo inútil. Si volvían a la USA, no podían entrar a la COA. Y lo rico era que podían echarlos de las dos centrales. La COA era la mejor opción. Aun cuando tuviera dirigencia socialista; estaba mejor organizada, y reunía a los sindicatos ferroviarios.

Eran sindicatos pesados, y convenía tenerlos de aliados. El PCA resolvió el tema en una comisión interna. Al final, se quedaron sin el pan y sin la torta.

Relaciones con la IC/Caso Penelón

Aunque parezca una pelotudez atómica, conviene recordar que el PCA tuvo voz, pero no voto en la IC. Igual, eran socios estratégicos en la región. A partir del ejemplo argentino, hubo iniciativas para Brasil y Venezuela. Sin embargo el “pequeño detalle”, determinó cierto margen de maniobras entre los mandatos de la central, y las iniciativas locales.

Al punto, la tarea de Mijailov fue una suerte de comisariato político; estaba para cumplir y hacer cumplir una agenda, que venía de Moscú. El chiste fue el “primo ruso” la pifió. Errores de recién llegado, supongo.

Para nosotros, no es nuevo que Juan Fernando Penelón haya sido uno de los primeros en advertir las cagadas de “Williams”. Se dice que entre ellos hubo mezcla de interna con temas personales. ¿El amor de una mina, quizás?

Hubo amenaza de guerra contra la URSS. Para defenderse, Rusia recortó su propio comercio exterior con algunos países. Hasta componer la situación. El PCUS bajó línea para que los comités hicieran un boicot general contra el comercio externo con Inglaterra. En todo el planeta.

Mijailov era optimista con la medida. Esperaba el apoyo masivo que hubo cuando sucedió lo de Sacco y Vanzetti. Penelón retrucó: Aquel asunto estaba al alcance de todo el mundo. Lo demás, no iba a resultar digerible para los argentinos.

Penelón coincidía con el fondo de la cuestión. Pero no ignoraba nuestro modelo agroexportador. Y lo rico era que tenía razón.

En el marco de la “luna de miel” con Moscú, hubo olfas y otarios, que se opusieron a las críticas constructivas de Penelon. Calientes como una pipa, estos dirigentes le serrucharon el piso a nuestro concejal favorito.

Lo acusaron de: desviaciones burguesas, desviaciones zinovietistas, trabajo fraccionalista, personalismo, y lo marcaron como miembro de la minoría trotskista. El chiste fue que Penelón nunca fue trosco. Era práctico.

Victorio Codovilla (1894 – 1970) fue un dirigente que apoyaba a nuestro concejal. Específicamente, en el asunto sindical e idiomático. Asistió como delegado argentino a varios
congresos de la IC en la URSS. Viajó hasta allá con miembros de la mayoría y la minoría. A medida que fue subiendo en la cadena alimentaria, tomó distancia y luego le firmó el pase a Penelón.

La IC se enteró del “affaire Penelón”: Desde Rusia, mandaron un telegrama urgente. Pidieron informes. Y ordenaron suspender toda medida disciplinaria, hasta que ellos mismos tomaran conocimiento del tema. Pero “Raymond”, Giholdi y los demás “dogmáticos” no iban a esperar. Cajonearon el mensaje. Para primeriar a la gilada.

La cúpula del PCA expulsó a Penelon, sin intervención Moscovita. Miajilov respondió la carta, por su propia cuenta. En secreto, y luego de los hechos. ¿Se acuerdan del margen de maniobras?

Se cuenta que el despido se hizo efectivo en un comité que terminó en batalla y corchazos. De los errores, uno se da cuenta después. Entonces, no midieron las consecuencias. Y encima, por forradas. Giholdi y Codovilla quedaron como capos del partido.

Entre los especialistas, hay varias versiones sobre el aporte de Penelón a la política argentina. La “Historia oficial” del PCA lo señala como un “maldito”. La principal crítica en su contra, fue que se concentró en la tarea legislativa. Y desatendió las tareas del partido.

Una vez, le encargaron coordinar una huelga en el interior. Se excusó. Mandaron a otro. Otra vez, dejó de araca a un delegado de Moscú, que alcanzó a llegar a Montevideo. El tipo les mando telegrama para que se reunieran en Uruguay. Otra vez, sopa. Mandaron a otro.

Sin embargo, hay elementos que nadie niega: Nunca fue traidor a la causa. Pensaba por sí mismo. Se ganó a la hinchada.
No se le conocieron casos de corrupción, y contribuyó a la evolución del arco de centroizquierdas.

Luego de echarle flit, el diario oficial del PCA siguió dando noticias de las actividades legislativas de Penelón. Es posible que haya sido una suerte de broma. Es probable que haya sido un reconocimiento. Quizás haya sido una mezcla de las dos cosas.

Nuestro concejal dejó el partido, pero no la cancha. Fundó el Partido comunista obrero – PCO. Se presentó a comicios. Retuvo la banca con algo más de 7200 votos. Desde ahí, cuestionó el monopolio de la CHADE (Compañía Holandesa Argentina de Electricidad) en el sector energético de la ciudad. Y la complicidad de varios de sus colegas con esa compañía. Por supuesto, siguió con iniciativas a favor de los barrios obreros.

El PCO organizo comités sindicales en algunas fábricas grandes. (Tenían entre 3000 y 3500 operarios) para atender sus reclamos urgentes. (Condiciones de salubridad, aumento de salarios, etc.) Mientras tanto, los “camaradas” hicieron un intento con las “centralitas”; se llevaron el chasco que reunían unos cuantos talleres. Tenian 30 personas a lo sumo, y la producción era artesanal.

El PCO se fue apagando. El PCA quedó. Como el orto. Pero quedó.

La distancia

La “Década…” fue un modelo conservador que se quedó sin pilas. Hacia 1944, les salió un grano en el culo: Juan Domingo Perón. Hubo varias consecuencias del caso. Veamos cómo impactó el peronismo en la izquierda argentina.

El PCA y el primer peronato tenían discursos parecidos. Pero los métodos y objetivos siempre fueron distintos. Eran populistas, reformistas, y dirigistas. Impulsaban un estado fuerte, con la romántica promesa de repartir para todos. Pero más que nada, pescaban votos en las mismas orillas.

Desde Moscú, hubo bajada de línea contra el fascismo. Luego de la guerra, avisaron que había remanentes nacionalistas y corporativos. Avisaron que los Aliados tampoco eran angelitos de mazapán. “Peleaban por la libertad”; pero en su propia casa eran racistas y machistas, además de las injusticias propias de su sistema.

El PCA cuestionó a JDP por su pasado militar y su estatus burgués. Se acordaban que había sido secretario de trabajo del régimen anterior. Le sintieron aroma a facho; no estaban mal orientados. Pero quedaron perplejos con sus primeras medidas de gobierno. Desde el PJ dictaron las leyes laborales modernas, viejo anhelo de todo el arco de izquierdas.

Al notar que el PJ favorecía a los obreros, el PCA fue regulando sus distancias con “El general”.Pusieron en el freezer la crítica. Sin embargo, tomaron con pinzas la gestión. Porque se daban cuenta que había grupos y sectores muy distintos en la carpa del PJ. Apostaron a que el circo reventara por dentro. Para su propio bien o mal, el horóscopo se cumplió varios años más adelante.

En términos marxianos, el PCA cuestionó los planes quinquenales. Y la sustitución de importaciones del IAPI. (Instituto argentino de promoción del intercambio, dependiente del BCRA) Porque para su análisis, la plusvalía no iba al chacarero ni al obrero. Iba al estado. Que quedaba intermediario entre la producción y los trabajadores. Una parte también iba a los privados, por supuesto.

Para marcar presencia, el PCA decidió potenciar asociaciones de base. Y así restarle influencia al paternalismo del “General” y “Evita”. Pero el PJ tenía mucho más aparato. Los morochos estaban chochos con Perón, que les había dado casas, trabajo, y los blanqueó como grupo políticamente activo.

Los peronistas coparon el sindicalismo. Pueden leer los detalles en otras entradas. Y acá viene lo importante: Dejaron sin poder real la zurda.

El justicialismo crio obreros con obra social, aguinaldo, jubilación, pensión, y vacaciones pagas. Al punto, la CGT quedó como “caja de la política” a favor del PJ, obvio.

En estas condiciones, al PCA le costó cada día más ponerse al día con la patronal de Moscú. Esto lo explicó muy bien Enrique Pinti en “salsa criolla” de 1999: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero que tenía la panza llena.

En el PCA hubo el “Caso Real”. Un dirigente comunista, Juan José Real intentó tender puentes hacia el PJ. Publicó un panfleto titulado “Nuestras fortalezas y nuestras debilidades”. Para explicar su punto de vista. Lo expulsaron. Todavía debe dolerle el culo de la patada que le dieron.

Para no caer del mapa, los ex – PCA armaron frentes con otros partidos. Ya hablamos de Penelón. La tendencia se mantiene en nuestro tiempo. La última alianza conocida del comunismo argento, fue con el frente para la victoria (FPV) Al menos que yo sepa, todavía siguen ahí.

Héroes de la clase trabajadora

Entre los 60s/70s, hubo varios grupos armados en argentina. La mayoría, producto de la bronca por el peronismo proscripto. En paralelo, los conservadores, radicales y militares argentinos tuvieron sus propias vueltas. Resumamos econtexto.

  • El estado de bienestar tuvo varias crisis fuertes. Desde afuera, sufrimos los efectos de la crisis de los petrodólares. Dolieron hasta en el apellido. Sin embargo, el sistema aguantó. Spoiler alert: El modelo cayó “dendeveras” a partir de 1980. Pero eso es otro cuento, campeones.
  • Las poquísimas administraciones civiles que hubo expresaban – penosamente – los intereses de las clases medias. (Frondizi, Illia, Guido, Campora, “Isabelita”, etc.) Pero no resolvían problemas de fondo. Por lo general, tomaban deuda externa y ajustaban. Hubo puebladas (Cordobazo, Tucumanazo, etc.) como reacciones alérgicas de los sindicatos peronistas contra estas medidas.
  • El empresariado estaba dividido en dos tendencias: de un lado, las empresas tradicionales. Respondían al modelo de las burguesías nacionales. Jugaban de local; es decir, jugaban y vendían. La plata que hacían por boletería, quedaba acá. Iba para mejorar el estadio, las instalaciones, etc.

Del otro lado, estaban los monopolios multinacionales. Se sumaron al modelo emergente de la burguesía transnacional. Jugaban de visitante; es decir, salían a la cancha. Jugaban y vendían. Pero la mayor parte de lo recaudado no quedaba en la cancha. Iba para otros estadios.

Se impusieron las multinacionales, ya que daban más jugo en todas partes. El cambio de modelo de negocios trajo bajones en el sistema argentino. Por supuesto, esto tuvo su correspondiente expresión política. Basta leer más arriba para saber cuáles fueron.

  • Para mantener caliente la economía, civiles y militares agrandaron las empresas estatales. (Segba, GdE, YPF, SOMISA y otras) El detalle es que había demasiado territorio, gran demanda, y no mucho mercado y estado para cubrirlos.

Tercerizaron porciones de la producción. A partir de ahí, nació – bailando un malambo – la patria contratista. En muchas empresas del sector privado, se prendieron a la teta del estado. Aprovecharon para expandir las actividades. Y aquí hicieron guita. Sin embargo, la mayor parte la mandaban arafue. A menudo, iba a suiza. En términos técnicos: hubo desinversión.

  • Y ya por cualquier tema, en los pasillos del poder llamaban a la puerta de los cuarteles para que pusieran orden. Los golpes de estado pacificaban un poco las cosas. Y siga el baile, que acá no ha pasado nada.

Al punto, hubo una “ayudita” desde afuera. La CIA desarrolló el “Plan Cóndor”. La meta era estimular los golpes, para atajar al comunismo en el hemisferio sur. Ya bastante tenían con la guerra fría en Alemania Oriental y la Unión Soviética.

Esto se parecía a una crisis terminal del sistema. La zurda argenta interpretó que había condiciones para cazar los fierros, y hacer la revolución. Entendieron que se cumplía la frase de Mao: “Cuanto peor, mejor”. Para desambiguar, digamos: “Toda crisis es una oportunidad”

Un poco como en aquella canción de Lennon: Gracias a una sobredosis de televisión, “podrías ser un héroe de la clase trabajadora”. En las universidades y los secundarios hubo predica revolucionaria. Dirigida a los jóvenes. El éxito fue relativo.

Hubo discursos panfletarios y petardistas. La vida y la historia quedaron como una inmensa conspiración. Para que los ricos quedaran cada vez más ricos y carnosos. Mientras los pobres, cada vez más porca miseria.

Los tonitos combativos y libertarios sonaban sexys. Porque todo se estaba yendo a la olímpica mierda. Hubo inflaciones del 400 % anual, devaluaciones al 100 % de la moneda, y tradición de gobiernos de facto desde 1930.

La “causa” fue el típico llamado a la aventura que hay en todo relato épico. Fue la primera fase de un esquema universal: Hacerse héroe, matar al malo, salvar el mundo, y ganarse la princesa.

Se cuenta que hubo gente interesada. Pero más para levantarse una minita, antes que hacer la revolución. Y hubo muchas chicas que se divertían con el “chico malo” (Rebelde, artista, etc.) para casarse luego con “el bueno”. (Abogado, medico, etc.)

Hubo mucho revolucionario de café. De esos que te arreglaban el país en cinco minutos. Se cuenta que el grueso de los simpatizantes de “la causa”, se abrieron cuando empezaron los tiros. Bien lo dice el refrán: El miedo no es zonzo.

De todas formas, quedaron unos cuantos embanderados. Aguantaron los trapos hasta donde pudieron. Hablemos de ellos.

La rabia y los perros

El PRT/ERP fue una agrupación marxista, clasista y combativa. En la jerga, eran los “perros”. Porque pertenecían al partido revolucionario de los trabajadores.

Al punto, hemos aclarado parte de sus siglas. Pero sigan sintonizados, que todavía falta. El partido surgió en el interior del país. Fue resultado de la fusión/adquisición entre dos agrupaciones o tendencias.

  • FRIP/Frente revolucionario indoamericano popular: Grupete heterogéneo, nacionalista, y profundamente antimperialista. Redactaban sus comunicados en quechua y español. Simpatizaron un poco con el primer peronato; pusieron freno de mano en unas huelgas bravas de los obreros azucareros de 1949 en Salta.
  • PO/Palabra Obrera: Agrupación trotskista, de la zona centro – norte (Tucumán, Salta, Jujuy, etc.) formada mayormente por profesionales jóvenes y estudiantes universitarios.

El PRT quedó fundado oficialmente el 25 de mayo de 1965. Rechazaron el IV congreso la IC. Quisieron ser un partido de masas. Buscaron participar en el sindicalismo, y el movimiento estudiantil. (Secundario y facultades, obvio) Tenían un diario: “El combatiente”. Se presentaron a elecciones legislativas nacionales y municipales. No consiguieron ninguna banca.

El Ejército Revolucionario del Pueblo – sí, el ERP. No íbamos a dejar sin resolver la sigla – era parte de la jauría. Fue una organización armada. Hicieron guerra de guerrillas contra el ejército argentino.

Según un comunicado oficial del quinto congreso del PRT, estos fueron los fundadores del ERP.

Nombre Alias
Mario Roberto Santucho “Carlos”, “Robi”, “Negro”
Luis Enrique Pujals “Aníbal”, el “Flaco Garay”
Haroldo Enrique Gorriarán Merlo “Ricardo”, “el Pelado”
Benito Jorge Urteaga “Mariano”, “Ojito”
Domingo Menna “Nicolás”, “el Gringo”
Juan Manuel Carrizo “Francisco”, “el Flaco”
Carlos Germán “Mauro Gómez”, “el Negro Mauro”
Rubén Pedro Bonet “Pedro”, “el Indio”
Eduardo Foti “Pichón”, “el Yeti”
César Cervato “Darío”
Antonio del Carmen Fernández “El Negrito”
Crecencio Ibáñez “Negrito Berra”
Mario Emilio Delfino “Cacho”
Ramón Rosa Jiménez “Ricardo”, “el Zurdo”
Osvaldo Sigfrido Debenedetti “el Tordo”
Ramón Arancibia “Eloy”, “Chiquito”
Jorge Marcos “Vicente”, “el Colorado”
Humberto Pedregosa “Gerardo”
Sidel Negrín
Sin Alias
Oscar Ventricci “Cacho”
Joe Baxter “Rafael”
Angel Vargas “Poncio”

La lista de apodos me exime de buscarle moquetes a esta gente. Esta guerrilla estaba organizada en columnas. Los miembros del ERP nunca fueron más de 100 personas en cada acción. En sus panfletos, publicaban 600 y hasta 3000 militantes. Sus ataques contra el ejército fueron pocos. Pero más que nada, desorganizados. Resumamos dos derrotas famosas.

  • Ataque al regimiento de Azul

    Fue durante el segundo Peronato. El 20 de enero de 1974.
    El ERP quiso copar el regimiento C- 10 de Tiradores de Caballería Blindada “Húsares de Pueyrredón” en Azul, provincia de buenos aires.

    El objetivo era expropiar el lugar. Para requisarles las armas, mejorar la propia organización y seguir la jod… perdón, la lucha. Mataron a un conscripto, a un oficial y su esposa. A ella la tomaron de rehén. Para ganar tiempo. Los capturaron a todos.

    Al día siguiente, hubo represalia. Se llevaron a Ada Bonaparte. Era docente. Educaba adultos. Vivía en la villa, frente al regimiento. Era miembro del ERP. Su madre la buscó. Siguió el rastro hasta una fosa común en el cementerio de Avellaneda.

  • Ataque al regimiento de Monte chingolo

23 de diciembre de 1975. El ERP atacó el batallón 601 de arsenales “Viejo bueno”, en Monte Chingolo, provincia de buenos aires. Habían puesto un puestito callejero de venta de sidra y pan dulce para disimular. Tuvieron buena venta. Lo demás salió mal.

Los milicos estaban esperando la visita.
Les avisó un infiltrado dentro del ERP. Jesús “Oso” Rainer estuvo en la logística guerrillera. Nunca tuvo acceso total a la información. Pero fue captando pistas, por medio de alusiones en algunas charlas.

El servicio de inteligencia del ejército (SIE) compiló la data. Dedujeron que venía algo gordo, y que iba a ser en un arsenal bonaerense. La ubicación más a mano era Viejo bueno. Y se peinaron para la foto.

Los reprimieron, con apoyo de otros regimientos y soporte aéreo. Fue una masacre. Felices fiestas, la casa quedó en orden. No obstante, luego de la derrota el ERP descubrió al topo. Le hicieron firmar una confesión. Y lo ejecutaron. El texto salió publicado en “El combatiente”.

Para “Roby”, el resultado de Monte Chingolo fue “un triunfo político y una derrota militar”.

Los perros hicieron “Foquismo”. Es decir, instalar la revolución
a partir de células o focos de insurgencia. Para esta doctrina táctica, no se precisan condiciones objetivas para el agite. (Crisis económica, anomia, dictadura, etc.) Alcanza y sobra con darse cuerda y sonar. Para el foquismo, había que ganarse la hinchada con gestos, además de balas. Eran una minoría intensa, pero nunca una banda de hermanos.

Para llegar a una gran explosión, no siempre es necesario usar gran fuego. Con poner chispas en sitios precisos, la física actúa por sí misma. Al punto, hay que asegurarse que haya química. Una llama no prende sin aire ni combustible.

En términos técnicos, hubo entrismo miope. Y voluntarismo impaciente, que seguía modas tácticas de la época: Guevarismo, Maoísmo, etc. Aspiraban a lograr un “estilo de vida rojo” en el contexto de la “patria peronista”. Al punto, insistimos con la frase de Pinti: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero con la panza llena.

Los bajaron casi por completo con el “operativo independencia”, en Tucumán. Luego de la derrota, varios murieron y otros se fueron al exilio.

Fue durante el mandato de María Estela Martínez de Perón, el lunes 9 de febrero de 1975. Decretaron intervención federal, militarizaron la provincia, y fijaron un radio de acción de 60 kilómetros de largo por 40 de ancho. Desplegaron 1500 hombres en la zona. El estado mayor del ejército nombró al general Antonio Domingo Bussi (1924 – 2011) a cargo de la operación.

En la vereda de enfrente, los perros habían subido al monte tucumano. Atacaban desde ahí. Pero hubo problemas de moral entre ellos. Eran menos de 70 hombres por columna. La mayoría no tenían experiencia de combate. Unos quisieron irse del campamento, a los tres días de haber llegado. Algunos alegaban estar preparados para la ciudad. Es decir; plantar una bomba, secuestrar a un milico, organizar una marcha, y tal vez asaltar una repartición oficial. (Todavía no se les había ocurrido saquear supermercados) No estaban bien armados. Varios desertaron.

El ejército sabía la cantidad de enemigos. La estrategia de Bussi fue parecida a la de Francia en la ocupación de Angola. Con la diferencia que los militares argentinos ganaron. Porque conocían el terreno. Y tenían bastante inteligencia para combatir al enemigo. Además, venían bien motivados. Hubo el “Pacto de sangre”: Obligaron a todos los cuadros superiores y medios a “mancharse las manos”. Para sellar un pacto de silencio. Tuvo buen resultado.

En algunos casos, la idea fue forzar al enemigo a bajar a la ciudad; secuestraban a los parientes, los amigos, y los amigos de los amigos. A veces, tenían suerte. Conseguían al target.

Hubo internas entre el superministro Julio Lopez Rega y los milicos por el tema. “Lopecito” sabia el valor político de la operación. Y quiso llevarse el mérito.

Lo primerió la Armada, a cargo del almirante Massera. (Si, fue uno de las juntas) Los militares ganaron el premio gordo. Aprovecharon la oportunidad, y luego voltearon a “la presi”.

Se cuenta que el operativo fue un experimento social exitoso. Sirvió para establecer la “cadena de hoteles” durante la “guerra sucia” de la última dictadura. El resto, bueno… ya se conoce.

Un picnic en Garín

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias – FAR fue un grupo armado argentino. El proyecto era sumarse a la incursión del “Che” Guevara en Bolivia. Pero se pinchó.

En 1969, las FFAA bolivianas – con ayudita desinteresada de la CIA – capturaron el campamento de Guevara y sus compañeros. Los fusilaron. La noticia salió con titulares tamaño catástrofe y fotos del cuerpo del comandante.

La muchachada se vio obligada a cambiar de planes. Ellos querían ir al campo. Tuvieron que adaptarse a la ciudad. Tuvieron contactos con las FAP (fuerzas armadas peronistas) y con Montoneros. Aspiraban a reunir un polo opositor – armado, claro está – contra la “revolución argentina”.

El debut de las FAR fue el 30 de julio de 1970. Tomaron la localidad de Garín, partido de Escobar, en provincia de buenos aires… duraron más o menos una hora.

Los favorecía un cambio de clima político. Ongania dejaba la presidencia. Pero los milicos no dejaban el trono. Estaban buscando a su sucesor. Y mientras la ley estaba distraída, la FAR hizo su picnic.

Hicieron un reconocimiento aceptable del terreno. Aprovecharon las vías del tren que atravesaban Garín. Instalaron el perímetro de un lado. Y las fuerzas de ocupación del otro.
No eran más de 40 personas.

Se dividieron en dos grupos. Uno para copar las reparticiones oficiales. Otro para vigilar el perímetro y combatir. El comando estaba fuera de la zona de conflicto. Coordinaban las acciones por llamadoras inalámbricas. Los dos grupos tenían órdenes de no darse apoyo. Para facilitar la retirada.

Cortaron líneas telefónicas y cerraron varios accesos. Vieron un avión militar que sobrevoló la zona. Se pusieron inquietos. Pero hubo quien avisó que se trataba de un vuelo de rutina. Siguieron la operación.

Tomaron la comisaria, y bajaron a un guardia que se les retobó en el banco. Tomaron de rehén al gerente; pero se había olvidado la llave del tesoro principal. Lo llevaron a recuperar el llavero. De todas formas, se fueron con las manos vacías.
Las llaves fallaron.

La bonaerense llegó a la zona por rutas alternativas. Hubo tiroteos. Pero la mayoría escapó. Un guerrillero que estuvo ahí, dio testimonio que el pic… perdón, la operación se parecía a un golpe rápido del movimiento Túpac Amaru en Uruguay; la toma de la localidad de Pando.

Como nadie es el villano de su propio comic, y ya que zafaron, interpretaron que habían liberado a la gente. Y que mandaron con éxito un mensaje político a la nación.

No me consta. Sin embargo, es muy posible y probable que hayan cazado a las FAR durante la dictadura. Y es evidente que algunos cuadros sobrevivieron. Tal vez hayan ido al exilio. De lo contrario, el episodio de Garín hubiera quedado en el olvido.

Un apoyo crítico

Se dice que el PCA estaba orgulloso de su servicio de inteligencia. Se dice que tenían buena llegada a los círculos castrenses. Detectaron que hubo dos facciones militares. Y que debatían en voz no tan baja cursos de acción en casos como el tucumano.

En un lado, estaban los “profesionales”. Legalistas y leales al estado. Enfrente, estaban los “politizados”. Siempre listos para ocupar la rosada.

Spoiler alert: El debate fue venta masiva de humo. En el fondo, no había halcones ni palomas. Eran todos caranchos. Por supuesto, el plan era confidencial y secreto. Nos cogieron de parado. Y sin forro. Menos mal que todavía no habían descubierto el SIDA.

Luego del golpe de 1976, el PCA dio apoyo crítico a los milicos. Fue por medio de una proclama. El documento felicitaba que las FFAA no eligieron la solución “politizada”, como nosotros le decimos. En las vísperas, se hablaba mal de los milicos “Pinochetistas”, cerrados como un cero.

Para distinguirse de los demás, algunos hablaban del “profesionalismo prescindente” en las fuerzas argentinas. El PCA no fue el único partido que elogió a Videla. Ricardo Balbín, presidente de la UCR, también habló bien. Pueden leerlo en “Raúl Alfonsín – auge y caída…”

Aplicaron aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Dentro y fuera del país. En la URSS, entendían que el golpe era un modo de debilitar el avance yanqui en Suramérica.

Para el PCA, era fundamental diferenciarse de los guerrilleros. Ya que los grupos intensos eran peronchos y troscos. Andaban por ahí, secuestrando un Aramburu, atacando Azul, Monte chingolo, y jodiendo por el monte tucumano.

“Nadie se muere en las vísperas”, dice la frase. Los mataron como moscas poco después. Recién en 2006 hubo una autocrítica sobre estas actuaciones del PCA… Resulta evidente que a alguien se le escapó la tortuga, ¿o estoy crazy, Macaya?

Desde Nicaragua con furor

El MTP (Movimiento Todos por la Patria) fue una agrupación argentina de izquierdas. Fundada y dirigida por un “ex – perro”, Enrique Haroldo Gorriarán Merlo. (1941 – 2006) Tuvo su momento glorioso entre 1986 y 1987.

Se cuenta que surgió al calor de una revista política. “Entre todos” era una publicación de fines de 1983. Era una revista pluralista, anti sectaria y de base. Se cuenta que la revista tuvo buen nivel. Ahí escribían zurdos y progres: Peronistas, radicales, sacerdotes tercermundistas, sindicalistas, comunistas y ex guerrilleros del PRT/ERP.

Se puede afirmar que “Entre todos” sirvió para abrir el debate, y renovar la doctrina de izquierda/centroizquierda latinoamericana. Luego de años de dictadura en todo el cono sur. Tenían a su favor la vigencia de Cuba, y la primera presidencia de Daniel Ortega en Nicaragua. Es decir, un buen momento del FSLN. (Frente Sandinista de Liberación Nacional)

Gorriarán llegó hasta superestrella de la zurda. Había participado del asesinato de Anastasio Somoza. Una Obviedad: su aporte contribuyó al ascenso de Ortega. “El pelado” vivió en Nicaragua hasta que lo capturaron en Méjico y lo deportaron a la argentina en 1995.

Dirigió el MTP desde allá. Estaba entre los acusados en el juicio a los líderes guerrilleros. Tenía orden de captura nacional e internacional. Para no perder base, el “Ricardo” delegó tareas en gente de confianza. Se conocen tres nombres importantes del MTP en argentina.

  • Jorge Baños fue dirigente, abogado de la agrupación, y miembro del CELS (Centro de estudios sociales y legales) Se ocupó de hacer la campaña de prensa contra Seineldin. Baños estuvo de gira por todos los medios para difundir la noticia. Le dieron espacio, pero fue más para bardo que para otra cosa.
  • Francisco Provenzano fue un ex perro. No hay demasiada información sobre él. De todos modos, unos pocos datos se saben: Fue editor de la revista “Entre todos”. Combatió en La Tablada. Los milicos “lo desaparecieron” después de capturarlo dentro del regimiento. Y hubo otros dos más. Hubo medios de prensa que denunciaron el incidente. Si Alfonsín supo esto, se hizo el otario. Hubo movidas en la ONU por el asunto. (No, nena … nada que ver con Onur; esto no fue una novela turca) Y todo quedó en nada.
  • “El tercer hombre” fue un cura de la teología de la
    liberación, Frayle Antonio Puigyane: Yo recuerdo haber leído su libro autobiográfico; ahí cuenta sus estudios, sus viajes y experiencias pastorales, y fragmentos de diálogos con figuras de esta corriente teológica. El libro termina cuando entra en contacto con la iniciativa MTP, y tiene final abierto.

Me sospecho que hizo algo más que dar apoyo moral y bendecirlos. Es sabido que los sacerdotes están bastante bien entrenados para guardar secretos.

Se cuenta que cuando tomó noticia de la tablada, estaba en un monasterio u otra instalación de la iglesia. Casi se muere de un ataque de nervios. O de un disgusto, como decían las viejas. Pidieron su detención y se lo llevaron preso. Habrá que ver si hubo algún milagro que lo salvara, o si se redimio a lo cristo, en la cárcel.

Digamos que el MTP fue “un toque de atención nicaragüense para la solución de los problemas argentinos”. Según Gorriarán, hubo tres grandes etapas de la democracia. En una entrevista, explico así:

[…] “El primero va desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 17 de abril de 1987. Es un período de auge democrático, en el que se produce, por ejemplo, el juicio a las juntas militares.”[…]

[…] “El segundo va desde abril de 1987 hasta el 3 de diciembre del ’90. En el que se deteriora la unidad democrática y crece la posibilidad de una alianza cívico-militar en favor del autoritarismo, con las actitudes de algunos sectores que coquetean con los carapintadas” […]

[…] “El tercer período, empieza el 3 de diciembre de 1990 cuando el gobierno constitucional, en un contexto mundial diferente (con el fin de la Guerra Fría y el cambio de estrategia de Estados Unidos respecto de las dictaduras militares) reprime el alzamiento del coronel (Alí Mohamed) Seineldín. Es el período de plena consolidación de las instituciones democráticas. El que estamos viviendo.”[…]

[…] “En diciembre de 1990 no se nos hubiera pasado por la cabeza actuar porque sabíamos que los carapintadas estaban aislados y ese aislamiento los iba a llevar al fracaso.” […]

Para el Pelado, era fundamental deprimir el apoyo civil a los milicos. Y ese fue el gran objetivo a cumplir. El MTP se enteró de los planes carapintadas. Porque les contó un pajarito en contacto con los milicos panameños. El teniente coronel estaba como agregado militar allá, y entrenaba tropas anti terroristas.

El asalto a La Tablada estaba pensado como un ataque preventivo, para detener a los enemigos de la democracia. Luego de la derrota, se calmaron. Y se mandaron a mudar definitivamente de la política argentina.

A modo de conclusión parcial

Ahora que lo pienso, la interna del PCA de los años 20s fue parecida al actual periodismo deportivo de futbol. Cuando ya pasaron las fechas, lo único que quedó de los partidos fueron comentarios al cuadrado, al cubo, y comentarios sobre interpretaciones de observaciones. Fea la actitud.

El principal problema de la franquicia fue: La revolución estaba en todas partes, pero atendía en Moscú. Y siempre estuvo lejos de argentina. En términos técnicos, hubo pocos logros. Y demasiado debate sobre tácticas. Jugaron a ver quién estaba más a la izquierda de Marx. El peronismo se los comió con fritas a partir del 45.

El objetivo inmediato del agite de los 70s fue tumbar al poder de turno. Por todos los medios posibles. Hubo un relato. Los malos eran la burguesía local, el ejército y la iglesia. Todos títeres del imperialismo yanqui.

Para el relato, había que abolir la propiedad privada, nacionalizar la banca y las grandes empresas, decretar la reforma agraria, y romper relaciones diplomáticas con Estados unidos.

El detalle era que la zurda nunca tuvo programa de gobierno, por si ganaba. Ampliemos la declaratoria. Después de tomar el poder, necesitaban: instalarse en el estado, fortalecer la organización desde ahí, y conservar y aumentar el mando. Las tres cuestiones al mismo tiempo.

Desde Pelelon contra Ghioldi contra el resto del mundo… nunca se les ocurrió un plan. ¿Con cuál cancillería iban a hacerlo?, ¿Con cuál poder legislativo iban a gobernar? ¿Y la justicia? ¿Y qué tal los sindicatos? ¿Cómo iban a hacer con el peronismo?

En este punto, les calza perfecto el primer paso del “teorema de Baglini”. Es decir; cuanto más lejos estemos del poder, más lindas y utópicas son y serán nuestras promesas… Total, nadie las va a cumplir.

El segundo paso dicta: Cuantas más posibilidades haya de acceder al poder, más moderadas serán nuestras promesas y propuestas. Porque vamos a tener que cumplirlas. Aunque más no sea en parte. La evidencia indica que el PCA nunca cumplió con esta parte de la ecuación.

En el plano ideológico, la opinión de la IC/PCA sobre la democracia republicana siempre fue una bosta. Y la intención siempre fue reemplazarla por algo mejor. Una vez, el poeta Eduardo Galeano definió: “Las utopías son como la salida y la puesta del sol. Sirven para andar”. El asunto son los pasos a seguir.

Para los rojos, la democracia siempre fue un invento burgués. Sirve para entretener el mito de la igualdad legal y de oportunidades, mientras las clases dominantes se comen a todos.

Lo gracioso es que su crítica viene desde una corriente política que logró poco y nada en el país. Ni por las buenas, por razones bien documentadas aquí mismo. Ni por las malas. Por motivos igualmente poderosos.

Ahora, tomemos el vuelo Ciudad Gótica – Buenos Aires. Hagamos escala en Puerta de Hierro, y bajemos en Ezeiza.

Nos vemos en la segunda parte…

 

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30 años no es nada: unas notas sueltas sobre la educación cívica argentina en democracia

Ahora, que se saben los aportes truchos de “Cambiemos” y hay una nueva causa contra la corrupción k… no viene mal hablar de nuestra educación cívica

Gustavo

Aquí, resumen de las ideas del texto: Desde 1983, tenemos democracia de baja densidad. Tenemos que avivar a la gilada, para que nunca más vivamos en un sistema de mala calidad, y las cosas cambien para bien. Tres frases para ayudar a nuestra educación cívica

  • “El sistema deberá ser siempre a prueba de: boludos y garcas”
  • “Tratar al que está, y al que vaya a subir, como si nos debieran plata de muchos ceros”
  • “La culpa no es del corrupto, sino de quien le dio el poder”

Además de estos puntos, hay muchos más datos e ideas. Los invito a que pasen y lean.

El camino y sus baches – un comentario sobre la transición democrática y el sistema de partidos

Casi no hace falta aclarar que el titulo mucho más arriba juguetea con una frase del tango “Volver” (“Que 20 años no es nada/ que, febril, la mirada/errando en…

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Martín Caparrós – El Mundo mundial : La fábrica de ficciones

Martin Caparros – El Mundo mundial: La fábrica de ficciones

Mi comentario: Leí el texto, y coincido con Caparrós.  Si tengo que opinar, el deporte se ha vuelto industria posmoderna. Con todos los matices que eso significa.

Ya que el fútbol todavía relata mitos, estos mitos (la victoria épica si se gana, la tragedia nacional si se pierde, etc) tienen exactamente usos comerciales y políticos. El detalle es que en nuestros tiempos posmodernos, empezamos a verle los hilos a la marioneta..