Garrison y Nisman: Vidas paralelas

Resumen del texto:

Veamos que tienen de parecido y diferente dos figuras de la justicia. De un lado, Jim Garrison (1921-1992) aquel fiscal que investigó y llevó a juicio a Clay Shaw, un sospechoso por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en 1963. Del otro, el fiscal argentino Alberto Nisman (1963-2015) que formó parte del equipo a cargo de reabrir e investigar la causa del atentado contra la mutual judía AMIA, ocurrido en 1994.

Ambos descubrieron operaciones para encubrir hechos criminales. Hallaron incongruencias en las versiones oficiales de los acontecimientos, y si bien no consiguieron mucho, nadie olvidó sus argumentos, ni las pruebas que aportaron a la justicia. Muchos están de acuerdo que tuvieron razón. Pasen y lean.

Garrison & la causa JFK

El caso y su fiscal son conocidos. De todas formas, nos conviene un repaso rápido. Jim Garrison fue un fiscal del estado de Lousiana, estados unidos, que inició por las suyas una investigación y posterior juicio a propósito del magnicidio contra John Fitzgerald Kennedy.

En 1963, y con un equipo de colaboradores, se encargó de reconstruir la escena del crimen, revisar los motivos y conductas de los sospechosos, y refutó el dictamen de la comisión Warren.

Esta comisión del capitolio, desarrolló y publicó la versión oficial de los hechos. Para esta comisión, el crimen lo cometió en solitario un extremista político, Lee Harvey Oswald.

La versión oficial indica que Oswald disparó desde la ventana de un edificio, con un rifle de alto poder, contra una limosina descapotable abierta donde viajaba el presidente, acompañado por su esposa, una comitiva, y un dispositivo mínimo de seguridad.

En la carga del rifle, se incluía una “bala mágica”, que entró en el cuerpo de Kennedy, serpenteó a través de sus órganos, y finalmente salió, hiriendo a uno de sus acompañantes.

Siempre siguiendo la versión oficial, Oswald fue detenido por las autoridades, y lo declararon culpable de los hechos.

Estaba por ser trasladado, cuando lo mató Jack Ruby, un mafioso italoamericano, con vocación anticomunista. Ruby luego tuvo una muerte turbia. Las autoridades no prestaron mayor atención a este matador. Para ellos, el culpable ya había sido atrapado, y de rebote, castigado.

La viuda – Jaqueline Onassis Kennedy – testigo directo del hecho, se retiró de la vida pública luego de la muerte de su esposo. Lo sobrevivió por largos años, y falleció de cáncer en 1994. Por 30 años, no dio ninguna entrevista a ningún medio, ni habló jamás en público de su matrimonio y del crimen. No solo por el natural secreto de estado, que por protocolo corresponde a estos casos. Esa voluntad de hierro para tener el pico cerrado sugiere el cumplimiento riguroso de una Omertá.

El trabajo de Garrison aportó un nuevo enfoque y evidencias al caso: Investigó las relaciones personales y profesionales de Lee Harvey Oswald luego de su muerte.

Determinó que formaba parte de la comunidad de inteligencia americana. Confirmó su entrenamiento militar, y su nivel de formación como espía. Confirmó que trabajaba como agente infiltrado. Investigó a sus compañeros de armas, las misiones que le asignaron, y sus pesquisas llegaron – por testigos y algunos documentos – hasta la relación entre Oswald y un empresario ligado a la CIA, Clay Bertrand, cuyo alias para ciertos asuntos fue “Clay Shaw”.

En la evidencia, compuesta mayormente por documentación oficial, y lecturas críticas, se incluyó la cinta súper 8 de Zarpruder, único testimonio fílmico del hecho, donde aparecen las reacciones del propio JFK y sus acompañantes al recibir los balazos.

Garrison llevó a Shaw a juicio. Lo responsabilizó por participar de una operación negra, cuyo objetivo fue matar a Kennedy, por cuestiones de agenda institucional, coyuntura política, e intereses de la industria del armamento.
Bertrand fue declarado inocente por el jurado.

Muchos años pasado el juicio, un funcionario de la CIA declaró que “Shaw pudo haber tenido relación con nosotros”. Esto, en el lenguaje oblicuo de la comunidad de inteligencia, es admitir responsabilidades.

Al día de hoy, la investigación de Garrison ayudó a echar luz sobre un asunto oscuro. Demostró maniobras de encubrimiento, revisando minuciosamente los detalles de la historia oficial. Derribó la teoría de la “Bala mágica”´: No había tecnología disponible para crear un proyectil como ese en los 60s. Pero no pudo descubrir ni acusar formalmente a los autores intelectuales del crimen, o si hubo otros implicados, además de Oswald.

La consecuencia inmediata del juicio fue movilizar a la opinión pública a propósito del asunto. El fiscal y su equipo se convirtieron en figuras notorias del poder judicial.

Un coletazo, quizás no del todo deseado, fue la aparición de teorías de conspiración, tanto a favor como en contra de Oswald, Garrison, la inteligencia americana, soviética, y los demás componentes del sistema.

El estado actual del asunto es: Cerrado. Se sabe que hay información clasificada del tema, pero hasta 2039 no habrá de ser secreta.

Si yo mismo tengo que jugar a la conspiración, me llama la atención que Garrison y su equipo no hayan contactado a Jaqueline Onassis. ¿Podían hacerlo? Oficialmente, no. ¿Y en modo informal?, es muy posible y probable que sí. Había secreto de estado. Y estaban en medio de la guerra fría. Habría que investigar si se podía apelar, y si el caso tenía chances de llegar hasta la corte suprema. En fin… esto es solo una teoría más del montón. Y me hago cargo.

De regreso a los hechos, la prensa acompañó la investigación de Garrison y el juicio. Esto contribuyó a la transparencia del proceso. Durante la investigación, recibió amenazas, le cortaron caminos, le ocultaron papeles, tuvo testigos que dijeron y se desdijeron, pero el mismo y su equipo la siguieron hasta llegar al final.

Yo no soy abogado, y de estas cosas mucho no sé. Pero cuentan los que saben de verdad que lo valioso fue y sigue siendo la jurisprudencia que dejó el caso.

El derecho norteamericano, que proviene de la tradición anglosajona, se sostiene en las leyes vigentes y evidencias. Pero a la hora de juzgar, presta mucha atención a las interpretaciones de los hechos. Entonces, revisar los detalles es fundamental en cualquier caso. Y de eso depende ir en cana, ir a la silla eléctrica, la inyección letal, o salir bajo fianza. No es poco.

Y si por agregar datos de color, hay muchas películas y series que ilustran y educan al soberano estadounidense y latinoamericano en estos temas: Los más maduros recordarán a “Perry Mason”; los cuarentones, como yo, más bien a “Petroccelli“. Los más jóvenes, tal vez tengan presente la franquicia “Law & Order” y así.

El trabajo de Garrison está bien retratado en la película de Oliver Stone “JFK” Y para terminar esta sección, una perlita: El mismísimo Garrison hace un cameo, interpretando al senador Warren en el film.

Aquí cerramos este expediente. Hay otro para revisar. Que sea justicia.

Un poco de contexto de la causa AMIA

Para evitar despistes, y ya que el caso es complicado, hay que dar un poco de contexto acerca del crimen contra la AMIA. Lo justo para comprender los motivos posibles – algunos, improbables – que hubo para llegar hasta este desmadre. Hay muchos registros del tema en la red, y por fuera de ella. Luego hablemos puntualmente del trabajo de Alberto Nisman y sus consecuencias.

Ahí vamos: El año fue 1994. Hubo un atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, por sus siglas, AMIA.
Un explosivo destruyó por completo el edificio.
Hubo 6 muertes confirmadas, 82 heridos, y muchos daños colaterales.

En 1992, hubo un atentado similar, pero contra la embajada Israelí en argentina. Hubo destrucción, muertos y heridos. Algunos de nacionalidad argentina, otros eran empleados nativos. Este crimen de lesa humanidad quedó bajo la jurisdicción de la corte suprema de justicia argentina. Obtuvieron algunos indicios, y la principal hipótesis de investigación fue un ataque suicida, a cargo de una sola persona, que estrelló un coche repleto de explosivos contra la embajada.

Nuestras autoridades arrestaron a un ciudadano pakistaní – quizás haya sido un perejil – y dejaron muchos cabos sueltos en la reconstrucción de los hechos. Abogados y grupos de familiares de las víctimas, al día de hoy, están profundamente dolidos y disconformes con los resultados.

Por su propio peso, la voladura de AMIA quedó – todavía es – como crimen de lesa humanidad. A partir de la embajada, fue el segundo atentado de gran magnitud que sufrimos desde el retorno de nuestra democracia. Hubo, al menos que yo recuerde, un caso más en aquella época: La voladura de una base militar argentina en río cuarto, provincia de Córdoba. Pero eso es otra historia.

La justicia argentina, entonces, inició una investigación y causa judicial: La famosa causa AMIA, con la comunidad argentino – israelí como parte querellante. Y un dato: en esta y la embajada, las causas son imprescriptibles.

Y yo no soy abogado, pero si un día llegan mil por ciento hasta el juicio y condena firme a los autores materiales e intelectuales, sean iraníes, dobles agentes de ambos lados, y líderes políticos o religiosos extremistas de ambos lados… esto de imprescriptible, a metérselo en el bolsillo. El estado actual es: Caso abierto.

Ya vamos para 20 años que es así la cosa. Que yo sepa, excepto las causas contra el régimen nazi, este parece ser uno de los casos sin resolver más largos del mundo. Yo llamaría a los del libro guinness alguna vez para chequearlo.

En la causa AMIA pasó de todo. Estuvo a cargo de varios jueces, con sus correspondientes fiscales, y llegó a juicio en tres oportunidades. Hubo sospechosos detenidos, efectivamente condenados, y luego absueltos de culpa y cargo. Hubo sospechas de cobro de coimas a cambio de testimonios, procesamientos irregulares, numerosos pedidos de información, una cantidad de causas conexas, apelaciones, alegatos, y la investigación de Nisman, por supuesto.

Fuimos sabiendo estos datos gracias al monitoreo que hicieron – y siguen haciendo – los grupos de familiares de las víctimas, y el aporte de la prensa argentina en general.

En aquellos años 90s, igual que hoy, en búsqueda de respuestas – además de la justicia – todo el arco político escarbo en los hechos. Cada quien con enfoques distintos, agendas diferentes, intentaron rearmar el rompecabezas. Empezaron a correr discursitos. La mayoría, políticamente correctos. Solidaridad con las víctimas, preocupación por la justicia, y buenos deseos de esclarecer el caso. Hubo alguno que opinó, suelto de cuerpo: Fue un auto atentado. Ese trucho tuvo que cerrar el pico.

En paralelo, empezaron a correr océanos de tinta sobre continentes de papel. Traducido al castellano: Hubo – y sigue habiendo – libros de investigación periodística, notas, columnas, artículos y reportajes. Algunos rigurosos, y otros por la ruta del chamuyo. A partir de aquí empezaron las teorías de conspiración en el asunto. ¿Les suena de alguna parte?

Caiga quien caiga, hay que decir una verdad amarga: Además de doler, de la necesidad de darle algún cierre a esta historia, el tema vendió bien aquí y afuera. Porque no solo es sanción social, sino noticia y primicia lo que busca el periodismo. De eso ya hablamos en una entrada dividida en tres tomos, que se llama “En medio de los medios”.

A propósito, hoy hay acuerdo que las dos voladuras fueron por motivos geopolíticos. Pero más que nada, con un trasfondo de alianzas diplomáticas, con profunda necesidad de negocios. Y para darle buen sabor al guiso, el asunto viene condimentado fuertemente con aspectos religiosos de Palestina e Israel.

En aquellos años noventosos, el gobierno argentino de turno – Entre la primera y segunda presidencia de Carlos Saúl Menem – estaba buscando poner al país en el mapa. Su meta principal era que entraran inversiones, y mantener las estanterías en su sitio. Resumimos esto en tres puntos.

  • En medio de la globalización, y por orden de “El Carlos”, la cancillería Argentina firmó acuerdos internacionales, que nos dejaron alineados con los Estados Unidos y Europa en materia de comercio exterior, políticas de lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, y detalles de agenda.
  • Para la mayoría de la prensa de investigación, el grueso del arco político opositor, y una parte del poder judicial argentino, aquella toma de decisiones no quedó impune. Puso en estado de alerta y movilización grupos terroristas, alentados y financiados en la república islámica de Irán, que decidieron mandarnos un
    mensaje: No jodan con nosotros.
  • Por estrategia, atacaron al más nuevo y débil del grupo: Argentina. La Fatwa de la Yihad, la profecía, y el horóscopo les salieron perfecto. Quedamos en pelotas, en la oscuridad, y llorando a los gritos.

Al punto, el primer juez de la causa AMIA repitió un poco el dibujo táctico del caso de la embajada. Su hipótesis fue: Ataque con un coche bomba, a cargo de una célula extremista islámica, con apoyo local. Han pasado los jueces y los fiscales, los procesamientos y las medidas de prueba. Han variado los acusados; llamaron a indagatoria e imputaron a ex ministros, revisaron actuaciones policiales, y al final, apilaron fojas y expedientes infinitos. Y si estoy mintiendo, a mí que me hiervan: El esquema nunca cambió. Ni tampoco los reclamos de la comunidad argentino – israelí a nuestras autoridades.

No obstante, en estos años dosmileros, hubo cuestiones de coyuntura que cambiaron. Estos eventos afectaron a nuestro poder judicial. Y tuvieron rebotes en las causas de la embajada y amia. En resumen, hubo tres cuestiones de fondo:

  • Cambio en las relaciones exteriores: NCK, y luego CFK, desmarcaron al país de las naciones dominantes. Lo adornaron con discursos izquierdosos, de la liberación y la autodeterminación de los pueblos. Aprovecharon la coyuntura que la mayor parte de nuestra deuda externa había sido pagada al FMI, mientras quedaban deudas chicas. Hicieron alianzas estratégicas con países no del todo alineados, mayormente en el Mercosur, y que tenían presidentes y discursos similares a nuestro partido de gobierno. (Chávez, Mujica, Da Silva, Bachelet) Buscando nuevos amigos con plata, varios países de nuestra región se fijaron en Medio Oriente – exportadores de petroleo –  mas pensando en jeques de Qatar que invirtieran unos morlacos, que en tira bombas iraníes. No nos dieron mucha bola como socios comerciales.
  • Reciclado de los servicios de inteligencia: A partir del retorno a nuestra democracia, los espías argentinos, cuya especialidad de la casa es la seguridad interior, quedaron en su mayoría como “mano de obra desocupada”. Con tires y aflojes en materia de juicios a la última dictadura, varios de ellos aprendieron a reciclarse. De esto hablamos en “De golpe y porrazo”, asi que mucho no abundamos en detalles. Varios espías colaboraron – aún siguen haciéndolo – con el poder judicial. Específicamente, para investigar corrupción política. Es que en esto – nos guste o no – es al pedo usar santos, o ángeles para cazar demonios; mucho menos si son funcionarios, diputados, senadores, e incluso jueces y fiscales, que mayormente saben esquivar bombas, y blindarse en caso que los señalen con el dedo.
  • Hubo presiones sobre jueces y fiscales amigos, para que miren otro canal, mientras hubo corrupción en secreto, y no tanto, desde el partido de gobierno a cargo del Ejecutivo. Y para distraer a la gilada, hubo una bajada de línea a los cuadros dirigentes, punteros y militantes: Campañas de difamación en general para cualquier oposición leal. Y palos a cualquiera que se atreviera a levantar cabeza.

De estos tres factores, el primero y el segundo factor jodieron bastante las cosas. El tercero, en cambio, es prácticamente tradición de los gobiernos que supimos conseguir. Pasemos al último dato de contexto antes de cerrar esta sección.

En su única gestión como presidente de la república, NCK creó una fiscalía especial para el caso AMIA. Espero no pifiar si asumo que habrá sido con acuerdo del senado de la nación, y la corte suprema de justicia. Nombró al fiscal federal de la nación, Alberto Nisman, a cargo del trabajo. Y a partir de aquí, empezamos a hablar de su aporte a la causa.

Nisman y la Causa AMIA

Por largos años, tanto Nisman y su unidad fiscal AMIA trabajaron en silencio. Debajo de una apariencia de inoperancia, estaban incubando algo: El análisis crítico de la llamada “Pista Iraní”, espina dorsal de la versión oficial de los hechos. (Célula terrorista, operaciones negras, extremismo islámico, guerra santa, apoyo local, etc.)

Los interesados en la unidad fiscal AMIA, la siguieron. Y algunos quedaron decepcionados: Uno de nuestros periodistas más creíbles, Jorge Lanata, llegó a decir una vez “Leí el dictamen de Nisman, y me pareció lo que es. Un escrito lleno de nada”. A los pocos días, la cosa cambió. El mismísimo Jorge le hizo justicia periodística, y quizás poética. Pero no nos adelantemos.

Tal como dijimos más arriba, hubo cambio de mareas en las relaciones exteriores argentinas. En 2015, el poder ejecutivo – a cargo de CFK – ordenó a la cancillería redactar y presentar ante la ONU un memorando de entendimiento entre Argentina e Irán. La versión oficial para justificar el documento y sus consecuencias era aflojar nudos, de modo que mediante un tratado, nos dejaran mandar a alguien para preguntar a los iraníes en su terreno por datos de los atentados. 

Esto sonaba legítimo, pero no fue muy legal que digamos: Estaban puenteando al detalle al Poder Judicial. La unidad AMIA investigo discretamente y rápido la movida. Con la colaboración de los servicios de inteligencia argentinos, hizo pinchaduras de teléfonos entre los principales impulsores del proyecto. Lograron una cantidad de capturas de audio, que prueban que el memorando era una maniobra elaborada de encubrimiento de los autores intelectuales del hecho.

Lo sabroso del asunto, es que algunos dirigentes argentinos de confianza de CFK – presidenta de la nación por aquellos días – pidieron y cobraron unas simpáticas “colaboraciones” a ciertos representantes persas (por no decir iraníes) en nuestro país, interesados en el asunto, para montar el show.

El testimonio de estas conductas quedó registrado en las pinchaduras, por los dichos de sus protagonistas, más allá de toda interpretación legal y duda razonable. Como sabe cualquiera que haya visto “Tiburón”, “Deep Blue Sea” o “Sarknado” inclusive el más dientudo, grande y peligroso de los peces, por la boca muere.

Una vez que se aseguró de tener estas pruebas sólidas en mano, Alberto Nisman finalmente rompió el silencio.
Anunció que tenía novedades en la causa, que el tratado con Irán era una farsa, y que iba a exponer el asunto con argumentos y evidencia ante el parlamento. Como dice una canción de los redondos: “Era un tahúr de esos que nunca muestran todo el mazo”. Era lógico: Cualquier paso en falso iba a derribar la denuncia.

Pero el detalle fue que la coalición de civiles que monitoreaba el caso, y la prensa interesada, dio difusión a sus dichos, pero guardando cierta distancia critica. A fin de cuentas… ¿Como creerle a un tipo que estuvo callado tanto tiempo? ¿Como confiar en un fiscal de esta causa, después de tantos bolazos? Tal como dice otro fiscal, Francisco Delgado, en una entrevista que está colgada aquí: El poder judicial es el más oscuro de los tres poderes. Y la palanca necesaria para que las causas avancen con éxito es que le hagan seguimiento.

Alberto Nisman no era ningún gil: Conocía los riesgos de desafiar al poder. Por eso es que apareció muerto en su propio departamento, justamente el día que se había comprometido a hablar ante el congreso. Todos quedaron sorprendidos por la noticia. Una de las repercusiones más notorias fue una expresión de CFK, que se parecía a esto: “quizás se haya suicidado, quizás lo hayan matado, yo no sé, no estoy segura… pero esto es una perdida para la justicia”

Otra repercusión, más importante, fue una marcha de silencio – en señal de duelo – por algunas calles de la capital, donde participaron jueces, fiscales, secretarios, y gente del público en general.
La cubrieron todos los medios del país.

No deseo insultar la memoria de un justo. Pero nobleza obliga decir algo: Quizás un error que cometió Nisman fue no hacerse un blindaje mediático. Los asuntos importantes, que afectan a buena parte de la sociedad, siempre ponen bajo el reflector a quienes tienen que resolverlos.

Y no estamos hablando de la mera fama por la farándula, (googleen al Ex juez Norberto Oyarbide) sino más bien del reconocimiento público, que enseguida resalta las presencias junto a sus méritos en comunidad, y no menos las ausencias. Optó por el perfil bajo. Una jodida pena. Pero su muerte no fue en vano.

Por último, agreguemos la justicia simbólica que le hizo Jorge Lanata: Poco después de la muerte de Nisman, en su programa de radio, difundió fracción de los audios que lograron en la unidad fiscal AMIA.

En consecuencia, quedaron expuestos: El supuesto dirigente pro iraní Alejandro “yussuf” Kalhil, charlando con el supuesto espía Allan Bogado, y el dirigente Kirchnerista Luis De Elia, charlando con Fernando Esteche, líder del movimiento Quebracho, integrante del FPV y Moshen Rabbani, uno de los presuntos autores del atentado. Algunas charlas mencionaban al entonces canciller Hector Timerman, y las operaciones sucias necesarias para lograr el tratado.

Una frase dice: “Lo que hubiera y lo que habría, siempre son palabras vacías” Pero no puedo evitar preguntarme… ¿Y qué hubiera pasado si algún colaborador, o el mismísimo fiscal presentaba junto al propio Lanata sus audios en la radio?

Conclusiones

Ambos se metieron con casos bravos. Uno vivió para contarlo. Otro murió porque sabía demasiado. Ambos desafiaron las versiones oficiales de los hechos, habilitaron teorías de conspiración, y fueron acompañados por la opinión pública. Ambos tuvieron relación con los servicios de inteligencia. Uno los expuso. Otro se sirvió de la vigilancia e informacion que produjeron. Uno en vida, el otro luego de su muerte.

Una frase borgeana quizás les venga bien: “Quizás ante Dios, las dos caras de esta moneda sean iguales”

Sea Justicia. Saludos

Animales Sueltos – Federico Delgado

Federico Delgado, abogado y docente universitario, es una figura destacada de nuestro derecho. Por o a pesar de su bajo perfil, es alguien que no hay que ignorar: Fue fiscal a cargo de dos casos muy resonantes. La causa “Mega canje”, y un caso de corrupción en el parlamento de la nación.
La entrevista es muy didáctica a propósito de las funciones de nuestros fiscales y su rol en la administración de justicia en argentina.

Animales Sueltos – Federico Delgado

 

 

Animales Sueltos : Entrevista a Luis Moreno Ocampo

Luis Moreno Ocampo, abogado argentino, es una figura destacada de nuestro derecho. Pasó a ser una figura publica importante por haber participado representando al estado nacional, en el juicio a las juntas de gobierno militar de nuestra ultima dictadura, el “Proceso de reorganización nacional”. Obtuvo una condena firme contra los genocidas.
Hoy trabaja en el tribunal internacional de La Haya.
En este reportaje, cuenta muchas cosas sobre la administración de justicia, aqui y en el mundo. Conviene escucharlo con detenimiento.

Animales Sueltos – Luis Moreno Ocampo

En medio de los medios – Tercera parte

Nota del 2016: Esta parte del ensayo tenia varios defectos de estilo y concepto. En esta versión, mas depurada, quite ciertas parrafadas molestas, y edité para que la lectura les resulte agil. El resto, permanece intacto. Que les aproveche.

Convergencia y confluencia en las comunicaciones

No es novedad que el sector de comunicaciones es importante en la economía posmoderna. Acá y en demás partes del mundo tiene fusiones, adquisiciones, ventas, y por sobre todo, se extiende cada vez más. Existe distinción entre comunicaciones mediáticas y no – mediáticas. Actualmente, se desdibuja en algunos lugares. Esto obedece a dos grandes tendencias del mercado: La Convergencia y la Confluencia. En principio, estas dos cuestiones parecen meros movimientos económicos. Pero por delante y detrás de productos, servicios y empresas, suceden otras cosas no menos importantes.

Vayamos a los bifes: Hay convergencia cuando medios de distinto tipo (diarios, revistas, radio y televisión) quedan bajo el paraguas de una o más corporaciones especializadas en prensa. La convergencia favorece los “grupos multimedios”, tan meneados en la actualidad. En paralelo, hay confluencia cuando diversos grupos empresarios desembarcan en los medios, y forman grupos especializados. Con frecuencia, estos nuevos jugadores no cazan ni un fulbo de cómo administrar empresas de prensa. Por lo general, dejan tercerizada la gerencia, mientras atienden uno y demás negocios.

Seguro algún economista podrá decirlo mejor que yo, pero me sospecho que aportan buena parte de la torta del pbi. (Producto bruto interno) La gracia es que estas dos dinámicas no solo pasan por el mercado; hay también capas agregadas de tecnologías y nuevos modos de expresarse. A medida que la gente consume los productos simbólicos, conoce sus códigos, reconoce sus lenguajes, y en alguna medida los incorpora a su propio repertorio. Vamos a dedicarle espacio a esto en la próxima sección.

Tecnologías en medio de los medios

Cuando se habla de medios, hay una mención inevitable: Marshall Mc Luhan. Fue un sociólogo Canadiense, muy popular en los 70s. Hay mucho material colgado en la red sobre este autor. De todos modos, aquí va lo básico, así no dejamos en pelotas a quien no sepa. Fue pionero en investigar la relación entre tecnologías y sociedades.
Llamaba “medio”- en sentido amplio – a los artefactos que usamos para manejarnos entre nosotros. Porque a la corta o a la larga, las tecnologías son recursos para lograr diversos fines: Las usamos para satisfacer necesidades, transformar la materia, aprovechar el tiempo y establecer relaciones con el entorno: El rango va desde los anteojos, los lápices, hasta las usinas hidroeléctricas, los barcos, los aviones, edificios y mucho más.

Distingue dos clases de tecnologías: Los “Medios Fríos”, que proveen pocos datos, tienden al orden abierto, y así demandan tiempo, esfuerzo y habilidad para completar la información que ofrecen. Participamos de ellos activamente. Y los “Medios Cálidos”, que proveen muchos datos, tienden al orden cerrado, y no piden gran cosa para que los usemos. Participamos de ellos en modo pasivo. Los dos grupos hacen sistema. A medida que avanzamos, los medios suben la temperatura para sus receptores.

Según esta teoría, conversar por teléfono es manejarse con un medio frio: A los dos lados de la línea, cada quien cuenta solamente con la voz del otro y la conversación, para así componer una situación determinada. Ver la televisión, en cambio, es manejarse con un medio cálido: del otro lado de la pantalla, hay imágenes en movimiento, sonido y texto, que proveen buena cantidad de datos al espectador, sentadito en su sitio.

Mc Luhan encontró que las tecnologías tienen un significado cultural importante a lo largo de la historia. Llegó a pensar que los medios expresan épocas de la humanidad. Su frase más famosa fue “El medio es el mensaje”. En un punto, mal no le fue a don Marshall: Se animó a decir que, con las grandes cadenas de televisión, estábamos formando “La aldea global”, que involucraba un alto grado de evolución en la humanidad. Actualmente, hablamos de “Globalización”, donde no faltan conexiones para mover plata en las bolsas del mundo, además de otros datos.

Desde más de un sitio, esta teoría recibió apoyos y palos. La principal crítica para Mc Luhan fue que la vida social no solo se mide y pesa por las tecnologías presentes. No carecen de importancia, pero hay más de un factor que interviene en las idas y venidas de la cultura en la historia. Recibió bien las críticas: Si bien no cambió sus ideas, se puso las pilas y las suavizó. Supo decir – tomándose el mismo en joda – “El medio es el masaje”. Y si se fijan, Mc Luhan tuvo una aparición en una escena de la película “Annie Hall” (Woody Allen, 1977) haciendo de sí mismo. Está colgada en YouTube.

Cuando aplicamos su teoría a la comunicación de masas, obtenemos un árbol genealógico que abarca mucho: Desde el papel y el lápiz, la imprenta, la máquina de escribir, las sombras chinas, la linterna mágica, el kinescopio, la cámara fotográfica, la cámara cinematográfica, los cilindros grabados, el fonógrafo, los discos de pasta y vinilo, el telégrafo, el teléfono fijo, la radiofonía, la televisión, las maquinas analíticas, las computadoras científicas y personales, el modem telefónico, y la telefonía celular. Ya que estamos, le ponemos al menú el internet, las páginas web, el correo electrónico, las redes informáticas inalámbricas, y el uso extendido e intensivo de las redes sociales.

Aun con pifias, Mc Luhan avisó que las tecnologías (para nuestro caso, las de comunicación) contribuyen a pegar saltos cognitivos en pequeña y gran escala a nivel colectivo. Eso no se discute. 
Sin embargo, hagamos un poco más de sociología, pero esta vez en pantuflas y probemos si se puede salpimentar algo mas asunto: La cantidad y calidad de los medios e informaciones disponibles, determina en una medida cuales recursos usamos y cuáles no. Por supuesto, hay otros factores que intervienen: las edades, el tiempo libre, el nivel educativo, el trabajo, si se tiene familia o no, el acceso y grado de conocimiento que se tiene de los medios, el uso informativo, recreativo y laboral que se les da según el ambiente, los valores y la trayectoria personal de cada quien, representa la sumatoria de miles de boludeces que formatean decisiones acerca de cuál marca y modelo de televisor y consola de juegos usar, entre varias delicias de la economía de mercado.

Quien mejor ilustró esta faceta de las comunicaciones modernas fue el genial humorista Groucho Marx: “Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro.”

Al punto, la calidad de cualquier contenido, depende siempre del reconocimiento y el contexto donde interpretamos los mensajes. En este mismo orden, nadie puede determinar exactamente que es la buena o mala literatura, el buen o mal teatro y cine, la buena o mala música, radio y televisión. Dicen los que saben que la diferencia pasa por grados de complejidad creciente, al nivel de temas, géneros, estilos y enunciaciones.

Explicado en criollo, esto es como los condimentos en la comida. Si se pone poco, el plato queda desabrido. Si se pone demasiado, queda mal sabor en boca. Espero no insultar la memoria de Marx (Groucho, por supuesto… otro Marx famoso fue Karl Marx, y hay sobredosis del tema) si digo que al ser una forma de las comunicaciones eficaces, la tv usualmente produce y transmite contenidos a prueba de idiotas.

El proceso se reconcentra en asegurar la transmisión de los mensajes, y mesurar los efectos que tienen en sus receptores. Para asegurar el mayor rating posible, la gracia es que se simplifican muchas cuestiones. Pero al simplificar demasiado, queda que se subestima al público. Y a nadie le gusta que lo traten de bobo. De ahí que mayormente un libro sea salto cualitativo respecto de otros medios.

Ocurre cuando hay adaptaciones de textos a cine o teatro. Los filmes respetan las líneas generales del relato original, pero abrevian trámites narrativos. La puesta en escena revela cosas de más, de menos, o cambiadas. En una novela, un autor tiene todo el tiempo y el espacio del planeta para describir y explicar escenarios, figuras, diálogos, y obviamente, contar la acción. En un comic, guionista y dibujante tienen una cantidad de cuadritos para llenar con imágenes y textos. Lo que no dicen los diálogos, lo expresa la secuencia de dibujos y otros símbolos. Cuando pasamos de comic a cine, pasa lo mismo que en los textos.

Inclusive en guiones escritos específicamente para un medio, hay veces que cambian los planes sobre la marcha. Hay diálogos o escenas improvisadas, y estos aportes quedan bien o mal según el formato.
El viaje no solo es de ida al cine y la tv, sino que es de ida y vuelta entre varios medios y contenidos. Se cuenta que ciertas películas de aventura basadas en videojuegos fueron malas. Pero varios videojuegos a propósito de películas o comics de aventura siempre vendieron bien. Lo que expresan estas cuestiones, en el fondo, es la necesidad que tenemos por contar historias.

Ahora que me acuerdo, una vez leí una broma culta en un apunte. Sin entrar en detalles, la cosa era así: Alguien comentaba que el cine era una herramienta formidable para transmitir conocimientos, y que cualquier libro podía llevarse a la pantalla. Otro retrucó que si eso es verdad, entonces que los estudios probaran adaptar “Discurso del método”, “Así habló Zaratustra” o “Critica de la razón pura”, a ver si vendían entradas. Comentan entre gente de cine que Stanley Kubrick estaba convencido que “Si está escrito, se puede filmar”. Hay que cuidarse de poner demasiada fe en algunas novedades técnicas.

Ademas de estas tendencias, los cambios de temperatura de los medios hoy están dando ciertas señales que no hay que ignorar. “Y ahí está el detalle, Joven”, como decía Cantinflas. De eso hablamos en la sección que sigue.

Señales de cansancio en la agenda tradicional de medios

Tradicionalmente, medios y prensa son instancias de comunicación entre el espacio público y la sociedad. Para la prensa, noticia es todo tema de interés vital para las mayorías. Incluye todo acontecimiento con alto impacto para las muchedumbres. Prensa y medios nos sirven para estar informados, tener una opinión de los hechos, y participar o dar testimonio – en alguna medida – de la era histórica en que vivimos. Desde este lugar, la prensa es una fuente prácticamente inagotable de historias.

Pero de un tiempo a esta parte, el modelo de prensa tradicional tiende a replegarse sobre sí mismo. Hay quien dice que en estos tiempos posmodernos, muchas comunicaciones están llegando al agotamiento. Hay algunas señales de cansancio: Una es cuando los periodistas se entrevistan entre sí, y cada vez más seguido. Esto no quita que mediante estos reportajes, las audiencias conozcan otros lados de la figura entrevistada, y que se enteren de la cocina de las notas que producen. Esto es reconocimiento público entre pares. Y en este punto, no parece tener nada malo.

El asunto es evitar que se genere un sistema de medios y un periodismo al cuadrado o al cubo, que tienda cada vez más a mirarse el ombligo. De hecho, un experto distingue “Paleo televisión”, que aparece a mediados del siglo pasado, de “Neo televisión”, que define el modelo actual.

La diferencia es que el primer modelo emitía en vivo y directo; cada gesto y expresión seguían un guion riguroso, y no tenían videotape. El modelo actual incorpora material grabado, métodos de edición rápida, mientras mantiene códigos de la era anterior. El uso estratégico de las tecnologías permite a un medio citar a otro. Y en el juego de remanye, la televisión habla no solo de lo que pasa afuera, sino de sí misma, y se pone cada vez más autorreferencial. Una vez más, digamos que esto no tiene nada de malo si se hace con gracia. El canal de cable “Volver”, es el mejor ejemplo actual. Y mucho antes que existiera, hubo ciclos de cine argentino clásico en más de un canal y horario.

Algunos “programas de archivo” que salían por ATC (Argentina televisora color) “Perdona Nuestros Pecados” y “Las patas de la mentira” sirvieron para educar a las audiencias de los 80s/90s – me incluyo – en una mirada menos ingenua de la pantalla, además de la hilaridad que causa detectar furcios, actos fallidos, errores y problemas de continuidad.
A menudo, mostrar las pifias sirve para humanizar las figuras, y lograr corrientes de simpatía.

Por aquellos años, “Video match” pasaba bloopers para hacer humor sin producir un programa cómico completo. Por efecto de las crisis y para reducción de costos, por producir programas salva baches, fue quedando un formato miserable que causa risa pasajera. Y a veces da pena.

Nobleza obliga decir que hay dos programas de este sub género que conservan cierta dignidad. A mi juicio, en “La ciencia de lo absurdo” hay diferencia cuando ofrecen una mínima explicación científica de accidentes y pifias. En paralelo, “1000 maneras de morir” recrea accidentes que le costaron la vida a alguien. Se ofrece un mínimo de explicaciones, y es infaltable el humor negro. En este paisaje, la gente se fue acostumbrando a entrenar su atención, sus sentidos, su conocimiento,
y la capacidad de ir renovando stock de informaciones.

De hecho, hace ya muchos años que un especialista en semiótica – Oscar Traversa – opinaba que cada espectador contemporáneo es un experto en medios, pero se ignora a sí mismo como tal. Su frase pertenece a una investigación sobre cine, pero aplica sin problemas al resto de lo audiovisual. Apunta al hecho que vivimos rodeados de pantallas, y sin necesidad de conocimientos técnicos detallados, sabemos en forma intuitiva lo que significan las imágenes ahí.

Pasemos la página y veamos otro síntoma del agotamiento del sistema: Hay dos grandes rebotes de las tecnologías. El primero es emitir el mismo contenido bajo diferentes plataformas. Lejos de ser redundancia o ruido, extiende el alcance de las grandes productoras de contenidos, empresas de prensa incluidas. Que la gente acceda a sus programas favoritos en el Celular, la Tablet y la PC a la hora que se le cante, es un avance. A diferencia de otras épocas, los programas se pueden reproducir una y otra vez. Acá viene el segundo rebote: Al mismo tiempo que es una comodidad, se quiebran un poco los esquemas. Algunos contenidos como los noticieros, cuyo eje es la actualidad, pueden perder frescura. Otros como las series y los unitarios, pueden perder fuerza, pero con el tiempo.

Si sumamos dos más dos, hay el riesgo que las audiencias se saturen. Para el caso, el comediante argentino Carlos Balá en una entrevista comentaba: “La televisión de ahora mira mucho el rating… Pero, ¿Y se fija en la pantalla?” La frase apunta hacia las diferencias técnicas en la tele, que Balá como actor de teatro, cine y televisión conoce en más de veinte años de trayectoria intachable. Ahora, que se agrandó la familia de plataformas, conviene abrir el juego e invitar a investigar el asunto mucho más de lo que hay. Estas señales inciden cada vez más en las empresas de medios. Hay quien dice que si las tendencias siguen así, quizás se termine el periodismo como lo conocemos. Hay quien opina que viene un gran cambio de formas: El sector va a concentrarse mucho más en chequear datos, en lugar de buscar historias.

Ultimo, más no de últimas, el cansancio más viejo reside en la diferencia entre prensa comercial y prensa de autor. Como alguna gente sabe, son dos formas de interpretar la profesión y llevar la agenda.

Explicado en criollo, unos publican “lo que pasa”. El periodismo comercial trabaja el corto y mediano plazo. Se concentran en las historias más llamativas en primicia.

Los otros publican “lo que importa”. El periodismo de autor opera en el mediano y largo plazo. Lo poquito que yo mismo leí, me da la pauta que es literatura testimonial, que enfoca temas de fondo. La prensa de autor ocupa algunos espacios: Mucho menos que lo comercial, a menudo hubo revistas que no pasaron de dos ejemplares. Mucho más que lo comercial, hay libros de periodismo de investigación, que abordan muy seguido testimonios de la historia reciente, con mucha más precisión y detalle que en cualquier nota común y silvestre.

Mucho no sé, pero tengo referencias que la “prensa de autor” surgió a partir de los 70s, gracias a los aportes de Tom Wolffe, Truman Capote, Hunter S. Thompson y otros periodistas. Cuentan que surgió el movimiento del “nuevo periodismo”: Historias con perspectiva de investigador, contadas en primera persona, que ofrece relato del reconstruir un rompecabezas sobre una figura, un grupo o un momento. El modo de contar incluye el manejo de fuentes, documentos y reportajes desgrabados. A partir de ese momento, se habla de literatura No – Ficción. En argentina pasó por Rodolfo Walsh. En los 80s/90s surgieron figuras como Jaime Emma, Luis Majul, Jorge Lanata, Horacio Verbitsky, Daniel Muchnik y otros. Con el paso del tiempo, varias publicaciones incorporaron estos nuevos estilos de prensa. Y ya que no hay nada más viejo que un diario de ayer, el nuevo periodismo hoy ya no es nuevo; es clásico.

Resumiendo, quedamos así:

  • Convergencia y confluencia en el mercado de la comunicación de medios masivos. Grupos multimedios, etc.
  • Cultura mediática: Rituales sociales, saltos y efectos cognitivos, audiencias cada vez más intuitivas. Mc luhan y los Medios Cálidos y Medios Fríos. Aparicion de nuevos lenguajes y significados, informaciones y formas de reconocimiento de los contenidos.
  • Periodismo cada vez más autorreferencial: Recurso técnico del material grabado. Reportajes entre colegas de prensa. Medios y programas autorreferentes: Programas “de archivo” y repeticiones, recurso de cita en los medios audiovisuales.
  • Mismos contenidos, varias plataformas: Nuevos servicios audiovisuales para la PC, Tablet, y Celulares.
  • Prensa comercial vs prensa de autor: Agenda de prensa, nuevo periodismo, etc.

Para cerrar esta edición, varias de estas señales de cansancio del sistema tradicional de medios pasan inadvertidas para la mayoría de los mortales. No es que hay obligación de ser licenciados en comunicación; yo mismo no podría ser maestra jardinera, por más que me cambie el sexo, el nombre, el documento, y me mude de planeta.

Pero estas señales que digo, indican algo: La industria cultural necesita reciclarse con frecuencia para sobrevivir. La seguimos en la última sección. Ahí le vamos a pegar un poco a las redes sociales. No estoy seguro si me van a dar muchos “me gusta” en Facebook después de esto…

Notas sobre las redes sociales: Umberto eco y la invasión de los idiotas

Todo el planeta concuerda que las redes sociales son la etapa más avanzada, hasta ahora, de los medios de comunicación masivos. Hay gente a favor y en contra. Pero nadie ignora el asunto. Esto viene favorecido por las movidas que componen nuestra cultura popular de masas. De un tiempo a esta parte, conocemos una galaxia que contiene: las empresas de tecnología de medios, de prensa y publicidad, las productoras de contenidos, y las consultoras de estudios de mercado y audiencias. Sabemos que se expande y contrae con las crisis de escasez y crecimiento, los climas políticos, las convicciones religiosas, los marcos legales, el crecimiento de la población, los movimientos migratorios, los conflictos sociales internos y las guerras. (¡Chúpate esta, Mc Luhan!)

Nos enteramos de estos asuntos a través de los diarios, la radio, la tele, y las páginas web. Las academias y escuelas especializadas también aportan al conocimiento del asunto. El semiólogo y escritor Umberto Eco comenta que “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas” Son palabras que tienen mucha sustancia.

Sus dichos los saqué de un artículo breve de un diario español, que reproduce pasajes de un medio italiano.
Es evidente que estamos leyendo una frase suelta, ruidosa, quizás fuera del contexto del original. Por otras declaraciones, pude enterarme que don Umberto defino como masturbatorios los usos de las redes sociales. Espero no cometer una estupidez si agrego algo más de
contexto a estos dichos.

Los comentarios de mala calidad sobre cualquier cosa tienen muchas fuentes y formas. Su base es la relación entre estímulos y reacciones, que podemos analizar en factores. Y hay ingredientes distintos, según los casos. En épocas pasadas, hubo libros con ideas estúpidas que hicieron escuela. Aquellos textos fueron combatidos por otros libros, donde finalmente ganó el argumento mejor escrito y rigurosamente demostrado. El detalle es que podían pasar décadas y hasta siglos en estas guerras dialécticas de textos y autores.

Actualmente, hay condiciones que favorecen un intercambio más rápido. Y el asunto viene repleto de matices: No es lo mismo “Hay ke matarlos a tdos” desde un celular como reacción ante una nota policial, que “El grupo Clarín, Massa, Macri y Carrio, toda su banda mienten” como comentario al pie de una columna política. Hagamos un poquito de retrospectiva, y veamos la diferencia entre “Braden o Perón”, “Viva el Cáncer”, “Vote, y se Van”, “Somos derechos y humanos”, “Nunca Más” y “Que se vayan todos”. Por falta de tiempo, por buscar atajos, pensamos por medio de slogans, refranes y clichés. Cuando damos buen uso a los refranes, nadie se queja. Cuando se vive de clichés, hay amonestaciones.

Los ruidos aquí y allá van por el detalle de la real malicia, sazonada con miopía. Es el juicio crítico para los otros, la total falta de precisión y de autocrítica. Mi padre y mi abuelo paterno me enseñaron de chico que “hay diferencia entre ser un hombre pobre, y ser un pobre hombre”. Son las miserias en el manejo de la información lo que sale a relucir. Más detalles, en la próxima sección.

Más de la invasión de los idiotas

A propósito de la idiotez, hay un relato breve de Roberto Fontanarrosa, que ilustra el hecho. Busquen “Fabula del boludo” y después me cuentan. Gracias al aporte de expertos (que incluyen al propio Eco) hasta un siete de copas como yo aprendió – “cuatreando” muchas veces en la facultad – que la construcción y circulación colectiva de significados es dinámica, intra e interpersonal. Cada quien se apropia de signos y lenguajes, se forma un repertorio de nociones, y arma relaciones entre conceptos, situaciones y experiencias.

Hay jerarquías, reconocimiento, simetría y complemento entre personas, conocimientos y hechos. Estas relaciones provienen de la vasta red de mensajes y conductas que implica cualquier vida social. Dicho en criollo: Abundan datos, abundan espacios para opinar, pero siempre faltan cinco guitas para el peso. Hay juicios y prejuicios que nos orientan. Y en la red, igual que la vida, la idiotez dura poco. Hasta el más torpe aprende a los bifes a cambiar o callarse. Para el caso, hay que buscar siempre los argumentos superadores.

Si tengo que opinar, mucho más hace Groucho Marx con su sarcasmo sobre la televisión – que cabe perfectamente para las redes sociales – que la violencia de Eco. Cuando un usuario graba y publica un comentario de cualquier cosa, puede estar siguiendo o no un guion, puede estar componiendo un personaje o no, pero es evidente que produce para salir en cámara. Y habla para una audiencia. De hecho, yo vi publicaciones de estos personajes. Y me parecieron tan huecos, que de buenas a primeras no me quedó otra: Nos invaden los idiotas.

Pero a diferencia Umberto Eco, me interesa saber los motivos para tamaña invasión de estúpidos. Me interesa saber si se los puede educar, para que se pongan las pilas. Me interesa saber si en el fondo uno es el idiota, que se está perdiendo de algo importante, sin siquiera considerarlo. Si “rubius”, “german” o “dross” son exponentes de una tendencia que aún no se sabe exactamente qué significa, conviene conocer el fenómeno antes de descartarlo.

¿Quiénes son su público? ¿Cuáles temas tocan? ¿Cuántas veces emiten? ¿Lo hacen por vocación? ¿Lo hacen por dinero? Si es por dinero, ¿Cómo se financian? ¿Cuál es la ganancia? Las pocas respuestas que conozco indican estos datos: Su audiencia mayoritaria son los púberes – disculpen si no digo Pre adolescentes, como es la moda – de clase media baja y netamente media. La emisión es semanal, y la duración de cada envío es unos cinco minutos como mucho. Los temas son de la vida cotidiana, con un enfoque parecido al stand up adulto. Usualmente, lo hacen por diversión y vocación, sin intención de lucro.

A medida que despiertan el interés del público, algunos reciben plata. Al punto, la popularidad de cada uno de ellos se origina en la red social de videos Youtube: El cantante canadiense Justin Bieber empezó su carrera ahí, alentado por su propia madre. La actriz y comediante argentina Malena Pichot comenzó el camino al estrellato con su personaje “La loca de mierda” en la misma red. Pronto captó la atención de la MTV, que produjo varios cortos con ella para emitir en internet y el canal.

Mi intuición indica que la exposición y la visibilidad deben ser importantes en esto. A fin de cuentas, estamos hablando de productos dirigidos a dos grandes grupos de audiencias: Un primer segmento va desde infancia hacia adolescencia. El segundo va desde adolescentes yendo hacia jóvenes adultos. Ambos grupos viven rodeados de pantallas adonde mirar y admirar. El segundo grupo, por su parte, usa webcams donde mostrarse y ser vistos.

A los usuarios más crecidos, obviamente, todas estas cuestiones nos parecen boludeces. La edad del pavo la pasamos todos, pero varias personas la atravesamos sin la mediatización de las redes sociales. Esa es la diferencia. Entonces, estaría bueno que alguien se encargue de investigar mucho más el ambiente. Hubo investigaciones en otros aspectos de la cultura tecnológica. Veamos que pasa más adelante.

Cronistas y editores responsables de nosotros mismos

Hablando justamente de ser mirados: El asunto está en la visibilidad social que ofrecen estos nuevos modos de vincularse. El interés y la necesidad de estar un tanto en la vidriera siempre estuvieron presentes entre nosotros, acotadas en varios aspectos por las limitaciones de las tecnologías y los filtros de la prensa. Ejemplos en criollo: Uno puede escribir una carta de lectores a un medio gráfico, que si le viene bien al editor, sale publicada; uno puede llamar y dejar mensajes a las estaciones de radio, que si habla conciso, cortito y agradable, sale al aire. ¿Se entiende?

Es evidente que en estos tiempos de comunicación ultrarrápida, nuestra participación es mucho más abundante y activa que en otros momentos. La variedad de datos disponible facilita la construcción y reconstrucción del sentido de la información con mayor eficiencia y eficacia que en épocas anteriores. Y más todavía: Alimentan la chance de intervenir, no solamente participar. Cuando usamos Twitter, Instagram, Google plus, Facebook, MySpace, Craiglist, Youtube, Vimeo, WordPress, Wikipedia o Blogspot, participamos de un espacio comunitario cuando accedemos al material que otros publican. Y nos involucramos en medida variable con aquello que nosotros mismos subimos. Estas capacidades no son novedosas por si mismas; la vida social supone medir que decir y que callar, con quienes hablar de temas íntimos o asuntos triviales.

El detalle es que este aspecto de nuestras conductas está cada vez más mediatizado.
Dicho en criollo, estar en una red social es como hablar cerca de una ventana abierta a la calle. Hay que elegir con cuidado que mostrar, porque la calle tiene ojos y oídos, siempre. Al punto, hay que hacerse cronista y editor responsable de uno mismo. Desde mi perfil de Facebook, a menudo veo y leo que familiares, amigos y conocidos difunden estampitas virtuales, memes a modo de comentario, video clips de música, avances de películas y series, predica contra: el maltrato a las personas, los animales, predica vegana, escraches a personas sospechadas de violencia o delitos, búsqueda de personas perdidas, etc.

En nuestra cultura frita, hay necesidad y hasta compulsión de intervenir socialmente, y se usan los materiales que están más a mano, a veces sin saber exactamente como.
Aseguran los que saben que muchas iniciativas arrancan bien en las redes, pero con frecuencia las personas que inician movidas, luego carecen de biblioteca y organización para hacer algo más contundente, que trascienda lo virtual: La marcha “Ni una menos” empezó justamente en las redes sociales. Los medios le dieron difusión, la potenciaron, y finalmente se convirtió en una manifestación masiva. Fue reclamo masivo por la defensa los derechos de nuestras mujeres contra la violencia de género, bien ruidoso, pero no mucho más.

A riesgo de parecer machote, estamos hablando de una legítima expresión de malestar de nuestra cultura, que finalmente salió a las calles. Al punto, yo pregunto: ¿Hay ahora alguna nueva asociación civil que exprese y contenga estas inquietudes y problemas? Si la fundaron, avisen.

Otro fenómeno: Los “Cacerolazos” también tuvieron espacio en las redes sociales. ¿Lograron que el actual partido de gobierno cambiara de actitud? La respuesta es: no. ¿Lograron que una parte de la población expresara cuestionamientos y disidencias? La respuesta es: Si. ¿Tiene consecuencias al mediano y largo plazo? La respuesta es: Incierto.

La real capacidad de actuar, todavía está entre los funcionarios públicos, los partidos políticos, las ONG, los profesionales de la comunicación, la promoción social y todos los voluntarios que actúan en diversos campos. Busquen Abel Albino y fundación conin, busquen Juan Carr y Red Solidaria, Fundacion SI, y después me cuentan.

Dosis de vanidad

Por otra parte, varias veces veo y leo que amigos y conocidos publican fotos de sus vacaciones, sus reuniones familiares, fiestas y eventos. No soy nadie para juzgar, pero tampoco me como ningún amague. Este material sirve para tener un recuerdo grato y compartirlo con círculos de gente a quienes se guarda respeto y afecto. Pero también para presumir, competir por mostrar y demostrar quien fue a la fiesta más lujosa, el evento más sofisticado, o quien tuvo las vacaciones más grandes.

Y como nadie está libre de errores, hace poco yo mismo subí imágenes mías, de una amiga y su hijo en un evento. Lo hice para compartir el recuerdo. Más de una vez subí imágenes mías posando al lado de figuras de Corto Maltés, Darth Vader, Yoda, Spiderman, Batman y Ant-Man. Me hago cargo que fue por el placer de homenajear a estos personajes que conozco y quiero, no sin dosis de vanidad de mi parte. Vanidad parecida a la que percibo en otras publicaciones, las de mis conocidos.

Cuando uno usa – y hasta abusa – del publicar fotos o videos personales y familiares, comentarios, opiniones y saludos en las redes, no está escribiendo exactamente un diario personal. En el fondo del asunto, hay relaciones de continuidad y discontinuidad entre los espacios virtuales y los físicos. Al punto, conviene medir cual es el grado de mediatización que busca cada quien, y si se cumple de menos o de más. En esto, interviene el grado de cultura tecnológica en cada sociedad, cada zona, provincia, localidad y ciudades. Dicho en criollo: Hay que ver cuánto porcentaje tienen de redes, y cuanto de sociales las dichosas redes sociales. La evidencia indica que es mucho más sociedad que red, con todo lo bueno y lo puto de cualquier barrio.

Varias veces hay quien escribe sus catarsis personales. Otros, por su parte, tienen prevención de publicar imágenes de sus hijos menores, ya que temen que las vean usuarios pedófilos. Hay una técnica que usan varios docentes; servirse de un perfil falso para seguir a los propios alumnos, y más que nada a los adultos sospechosos. Se llama táctica del “Ángel Guardián”.

Hay quien escribe humor sarcástico y acido, hay quienes buscan levante legítimo, quienes buscan trampa, quienes hacen militancia política, hay quienes promueven eventos, y compraventa particular de artículos nuevos y usados.

Es frecuente gente con dos perfiles; uno oficial, socialmente exacto, y otro con seudónimo, mucho menos correcto. Existen espacios controlados por un moderador, y otros que presentan autorregulación. Hay debates inteligentes, con argumentos y matices, y discusiones repletas de razonamientos insultantes.

Si tengo que explicarlo en términos técnicos – hasta donde yo sé – esta tecnología ofrece espacios para relacionarse y estrategias para mostrarse. Pero su uso responsable y equilibrado todavía no está maduro. Siendo tecnología masificada, las grandes poblaciones actúan con ella, los grupos las conocen y analizan, y las personas reflexionan acerca de cómo manejarse. La cosa va de uno – en – uno.

Todo esto proviene de alguna parte. Es evidente que viene del lado social de las redes. En gran medida, las relaciones mediatizadas por computadora son un baile de máscaras. Conocemos al otro por lo que nos muestra. Pero no sabemos muy bien con quien estamos bailando, hasta que llega la hora de la verdad. Usualmente, esto lo averiguamos fuera de línea, en una charla cara –a – cara. Si el contacto es con un extraño, es cita a ciegas.

Para el mejor de los casos, es el inicio de una buena relación. Para el peor, se trata de explorar terreno, reconocer amenazas, atacar o huir. Si el contacto es con alguien conocido, se trata de reforzar conductas, actitudes y relaciones, o más bien cortar y dar de nuevo. En cualquier caso, es necesaria la buena educación para que las relaciones empiecen por los hogares y las escuelas. Esperemos que haya avances en esto algún día. En otras entradas ya vimos la educación argentina. En fin… Ahora veamos el detalle de las empresas de medios en las redes sociales.

Los medios en medio de las redes sociales

Los medios masivos tradicionales no ignoran las redes sociales. Todos los gigantes de prensa y entretenimiento tienen espacios ahí: Generalmente, los usan para promover material y servicios. No faltan periodistas que usan las redes como fuente de información. Muchas veces hay citas textuales que provienen de ahí.

Algunas se financian con la venta de espacios publicitarios. Dependiendo del caso, cobran un arancel a los anunciantes, y otras veces una comisión por la cantidad de visitas. Otras cobran suscripción a los interesados. Mientras tanto, otras cobran una suma a las empresas que diseñan y publican aplicaciones en sus espacios: Los juegos, por ejemplo. No sería extraño que las grandes agencias de publicidad tengan relación con este aspecto del negocio. (J. W. Thompson, Oglivy, Leo Burnett, Young and Rubicam, etc.)

Cuentan que el trabajo de algunos profesionales – los community managers – más que nada es planificar y ejecutar medidas estratégicas para mantener vigentes las marcas comerciales en las redes. Yo de esto mucho no sé con exactitud. Pero me sospecho que implica pautar en las páginas, lanzar promociones, hacer acciones de medios específicas para los espacios en línea, favorecer el contacto con los clientes especializados, y facilitar información al público en general.

Es posible y probable que se parezca al trabajo de imagen corporativa en los espacios físicos. La imagen de las grandes empresas de prensa y contenidos, se potencia mucho cuando tienen un espacio en internet. Para los medios, tener página web propia y publicar enlaces en las redes, induce a que la gente navegue entre páginas y acceda al material propio, en espacio igualmente propio.
A diferencia del usuario particular, los medios dominan plenamente estrategias de exposición masiva. Por lo demás, las empresas de medios digitales experimentan tires y aflojes socioculturales ya vistos: géneros y estilos, códigos de ética profesional, convivencia con las comisiones internas gremiales, relaciones con el estado, y que sigan las firmas.

De vuelta al paisaje de las redes, y hablando un poco más en general, hay páginas especializadas independientes, que compiten en ciertos nichos de mercado con las empresas de prensa más tradicionales. Una web como “Cines argentinos”, o una publicación como “La Cosa” atraen al público más joven, mientras la crítica de cine y teatro de “La nación” tiene otro target. Sin embargo, al convivir en la red, las tres publicaciones van a ponerse las pilas por mantener a sus lectores fieles, y de ser posible, ganarse ese público que nunca los había leído antes. El entorno parece sencillo pero no es fácil: Para los medios tradicionales, por fuera de las redes, hay canales de distribución asegurados hace ya mucho. Al desembarcar en el ciberespacio, enfrentan el hecho que hay múltiples plataformas, y las audiencias vienen cada vez más segmentadas. Las grandes productoras apuestan a la difusión uniforme de contenidos, así alivian este problema de logística. Y en el juego de remanye, hay veces que se complica.

Siendo que los negocios son como la guerra, usemos figuras de estrategia y táctica: Ahí va un caso. Al gigante que ocupa todas las plataformas, se le gana con ataques rápidos, aprovechando los rincones que todavía no tomó. Acá viene otro. Dos grandes competidores ponen todo para desbancar su rival. En ese rio revuelto, los competidores medianos y pequeños pueden: Aliarse entre sí para aumentar su fuerza, atacar cada uno por su parte, o guardarse para otro día.

Al punto, en comercialización existe una clásica matriz de análisis: F.O.D.A. (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas) que contribuye a conocer la posición que cada quien ocupa en el mercado, e identificar donde hay que actuar. En el campo de los medios, un buen ejemplo son dos publicaciones del grupo editorial Perfil: El periódico “Perfil” y la revista “Noticias” producen material en línea todos los días. Sin embargo, sus ediciones en papel salen los fines de semana. No debe ser extraño que haya agenda muy cuidada para los dos formatos al llegar el día de cierre. Por cuestiones de contexto, el grupo perfil no recibe pauta publicitaria del estado. Igualmente por contexto, la pauta oficial es el mayor ingreso en el sistema de medios. Esto reduce el presupuesto, y hay que hacer de tripas corazón. Si lo tomamos con foda, queda así: La debilidad es no tener mucha tirada. En un primer momento, el impreso salía diariamente. Por recortes, se redujo a una vez por semana. La amenaza es perder terreno ante los demás medios gráficos impresos, que salen todos los días. La oportunidad es la página web, y su presencia en las redes sociales. La fortaleza es que la publicación en línea potencia y prestigia la edición impresa. Entonces, convertir la debilidad en fortaleza ayuda a crecer y superar las amenazas. Para el caso de estas publicaciones, hay secciones que salen diariamente en línea y en papel. Presentan continuidad y discontinuidad con el material que sale exclusivamente en las tiradas. Se trata de reducir redundancias, y favorecer las ventas de las ediciones impresas, por supuesto.

Legal vs legítimo: cuando la dicha no es una cosa alegre

Yendo una vez más hacia condiciones mucho más generales, la presencia digital de los medios masivos oscila entre “la vidriera” y “el mostrador”. En otras entradas, “Piratas vs. Legales” y la continuación en “Legales vs. Piratas” tocamos esta canción. En aquellos textos, hablamos de la historia y parte de las dinámicas del mundo en línea. Así que acá ahorramos tinta.

Pero la gracia del asunto son la legalidad y la legitimidad del sistema: Quedan en evidencia cuando hay materiales sensibles o comprometedores filtrados y publicados en la red. Armand Assange y Edward Snowden son hijos de estos tiempos posmodernos. Les irritó que hubiera demasiados secretos, y abrieron los archivos del planeta sin pedir permiso. Perjudicaron instituciones, grupos y figuras públicas. Obvio, los medios de prensa se hicieron banquetes con el material.

Y hablando del asunto, el grupo multimedio Murdoch compró intervenciones ilegales de líneas telefónicas, para obtener información. Los descubrieron, les hicieron juicio, y finalmente lo renunciaron al jefazo del imperio para luego reciclar las cosas. En consecuencia, hubo banquetes en el periodismo con esta historia y sus rebotes.

Con frecuencia, tanto los estados como las empresas toman ciertas medidas para contener desbordes. Pero como la única verdad es la realidad, esto se encuentra en el cruce de lo correcto y lo conveniente.

Arranquemos con un dato fuera de línea: Una encuesta revela que en argentina hay alto porcentaje de gente dispuesta a quebrar las leyes, cuando sienten que son injustas. En el mundo real, ahí están las leyes de tránsito. Y todas las veces que la gente se las pasó por el culo, para terminar con el coche hecho percha, heridos, mutilados o fiambres. En la red, está la capacidad de usar nombres falsos y joder dando data falsa, repartir virus informáticos y vivir insultando a los demás. El chiste es que hay espacios densos y enormes, difíciles de gobernar en forma tradicional. No es fácil atajar conflictos con el mero poder de policía en ciertos casos. Las experiencias exitosas sugieren que es mejor instalar un mínimo de normas para seguir, y que el resto vaya fluyendo. Por supuesto, para conseguir este consenso se requiere colaboración de los usuarios.

Las normas pueden ser herramientas, que a menudo sirven al statu quo. O más bien reglas generales, que armonizan y sancionan las cosas. La gente se porta bien o mal hasta donde le hace falta y la dejan hacer.
El mejor ejemplo digital es la red social más popular del planeta: Facebook. No tiene gran cantidad de normas y ofrece muchas posibilidades. Casi ni hace falta dar detalles, pero igual veamos. Cada usuario puede fijar niveles de acceso a su propio muro. Puede comentar lo que otros publican, y dar señas de aprobación. Hay cierta capacidad de veto también: Si un material resulta ofensivo para alguien, puede notificarlo. La página admite publicar imágenes, audios, textos y videos. Admite conexiones con otros espacios. Es gratuita para los usuarios particulares, y lo demás lo hemos dicho.

Es prácticamente un “mundo feliz”: Ahí mandamos “toques”, hacemos clic en “me gusta” y jugamos en línea, entre varias cosas. Pero tal cual el título de una canción de Los Redondos: La dicha no es una cosa alegre. Es un microclima, una burbuja, y queda en evidencia cuando se quiebra. Ahí es cuando se aviva la gilada. Me pasó cuando noté que un espacio parecía libertario, pero escondía tendencias “fascistas cool”. Me ocurrió cuando recibí ataques en un foro, y prácticamente me gastaron el apellido con cataratas de mensajes. Yo mismo ataqué ciertas ideas, hasta que advertí que estaba equivocado. También me gastaron el apellido muchos y muchas que discutieron conmigo.

Por supuesto, de todos estos tropiezos aprendí algo: El arte del comentario social requiere preparación. Cualquier pirulo puede juzgar alegremente a los demás, pero eso no es opinar. Es ser imbécil.
El trasfondo es que varias conductas en las redes sociales son legales, pero no son del todo legítimas. En las redes, como en la calle, hay mucho chamuyo puesto al lado del porcentaje chico de producto genuino. Para cerrar esta sección, la autorregulación es la mejor herramienta para resolver conflictos. Sus mecanismos los explicamos más arriba. Seguimos en la próxima.

Complemento y simetría

Más acá o más ahí del espacio que usemos, las redes sociales sirven para hacer una suerte de marketing personal de uno mismo. No reemplazan el contacto físico directo. Tienen en contra y a favor las zonas y distancias geográficas, los matices del idioma, el nivel económico y la formación de cada cual. Me pongo repetitivo: por los tipos de espacios que habilitan, inducen en el corto plazo al comentario. En el mediano y largo plazo, a la participación e intervención. La relación entre la industria cultural tradicional y los medios digitales, hasta ahora, es de complemento. Las redes sociales son plateas adicionales, que se agregan al rating
y demás mediciones de audiencia.

El núcleo duro del tema reside en la tecnología disponible y sus usos sociales. Hace treinta años atrás, si alguien quería grabar imágenes por mano propia, podía usar filmadoras súper 8. Luego mandaba a revelar la cinta en una casa de fotografía. Para difundir lo producido con ese instrumento, podía organizar una proyección en su casa. La grabación casera más famosa en súper 8 es la cinta de Zarpruder, un aficionado que filmó el asesinato de John F. Kennedy. Hoy cada celular es una cámara portátil de fotos, videos, y un grabador de audio digital que llevamos en los bolsillos. La diferencia de tecnologías permite reproducir y distribuir materiales con más comodidad y rapidez que en otra época.

Y algo más: Es posible, aunque no muy probable por ahora, que la relación vire hacia la simetría.
Hay tendencias indirectas que favorecen este esquema. Un material famoso de la historia reciente fue el video de la paliza que le dieron a Rodney King, un taxista negro que murió en un hospital por los golpes que recibió de parte de la policía blanca. Cuando esas imágenes las pasaron por la televisión, se armó un quilombo tal que muchos todavía se acuerdan.

Los materiales de Zarpruder y King revelan que, a veces de casualidad, hay personas comunes que se convierten en cronistas de hechos importantes. Ahora, bien: Ya hay cazadores de eventos amateurs, que publican seguido su material en las redes sociales.

El material informativo que producen los aficionados ya está en línea, mucho antes que lo usen los noticieros. La televisión, que usualmente llegaba antes que nadie, y producía imágenes para consumo masivo, esta vez se queda corta. Y parece que no hay simetría aquí, que hay complemento. No obstante, existe.

Demostración: En este caso, del lado de los medios tendremos periodistas profesionales que cazan noticias, y al lado, los cazadores de eventos. Ambos lados son desiguales en tamaño y recursos, pero son similares en técnica e intención. De ahí la simetría. ¿Se entiende?

Se me ocurre otro ejemplo del asunto: Pongamos que haya – si no hubo ya – una “guerra de Youtubers” En este caso, y quizás por inercia, en la polémica van a usar chicanas, ironías, y las típicas alusiones envenenadas que siempre usaron chimenteros y políticos en la tele. Aquí va a haber parecidos entre el discurso de los medios tradicionales y los nuevos formatos digitales. Obviamente, vamos a notar cierto nivel de simetría.

Dicho en criollo, hoy cualquier boludo tiene a mano recursos para hacer de mediático o periodista. Les damos uso testimonial, y nos sacamos selfies en lugar de mirar alrededor. Cuando lo hagamos, entonces el laburo de cronista quizá corra peligro. La gente de medios y prensa puede quedarse tranquila por el momento, ya que no parece haber un protocolo social para el uso equilibrado de las redes. Por lo tanto, las funciones de informar, entretener y educar, todavía pasan por la agenda de los medios tradicionales.

Hay mucho rebote de las notas de los medios en las redes, y se las ve mayormente como un complemento del resto del sistema. Pero tampoco la pavada: deben prestarle atención a la viralizacion, que siempre es más rápida que la difusión convencional. La devolución de las audiencias tiende a ser más compleja en cantidad, calidad y composición. Es posible que a la larga, estas tendencias terminen jodiendo la capacidad de agenda del sistema de medios tal cual viene hasta ahora.

A modo de conclusión

Repasemos: En la primera parte, hablamos de los factores históricos que dieron origen a los medios tradicionales. Tocamos también algunos tiroteos teóricos que explican su presencia y utilidad social.

  • Filtros internos: Géneros y estilos de prensa, agenda periodística, códigos de ética profesional, manuales de estilo.
  • Regulaciones externas: Leyes y controles del estado, licencias para operar medios electrónicos, gremios de prensa.
  • Referencias históricas: Democracias republicanas modernas. Sociedad de masas, partidos políticos masivos.
  • Referencias teóricas: Industrias culturales, consumos simbólicos, aparatos ideológicos de estado.
  • Recursos materiales: Imprenta, tecnologías de radiofonía, televisión y redes informáticas.

En la segunda parte, hablamos de tres cosas: Lo que la prensa nos hace, lo que el estado le hace a la prensa, y de paso, nos fijamos en las capacidades de medios y prensa para intervenir socialmente

  • Sanciones sociales a través de la prensa: Valores, actitudes, juicios y prejuicios anteriores a los medios, presentes en el relato noticioso.
  • Intervenciones sociales de los medios: Las sanciones culturales en los relatos noticiosos. Agenda periodística como forma de participación social.
  • Estado, sociedad y prensa: Breve historia de la agenda institucional argentina. Referencias técnicas y políticas de las leyes y la gestión del sistema de medios. Caso “Papel Prensa” y otras menciones
  • Unas ideas para el repertorio técnico de la prensa contemporánea.

Esta sección cubre varias cosas, y quizás lo más importante sea la evolución de la cultura popular masiva. En su interior, señalamos procesos y factores: El efecto de las tecnologías y los saltos cognitivos en las audiencias; las mediatizaciones, la visibilidad, el comentario, la participación e intervención desde los usuarios, y hasta donde las acompañan las empresas de prensa y entretenimiento en los medios tradicionales y redes sociales.

Para la gente del sector, el trabajo es informar, divertir, educar, y más que nada, contar historias. En la prensa – les guste o no a los periodistas y estudiantes de periodismo – implica ser mercaderes de la indignación y operarios de la angustia. En el trabajo artístico, el asunto es llegarle a la gente. Hay muchos que lo consiguen.

Para quienes investigan la comunicación, el trabajo es medir y pesar siempre el ajuste de medios a metas. Con todos los matices de complejidad que esto implica. Los medios son como las cebollas: Vienen compuestos por varias capas. Algunas son de historia, otras de política, otras de lenguaje, de arte, de técnicas y tecnologías. Como con cualquier cebolla, la gracia está en pelar las capas hasta donde necesitamos llegar, y aprovechar lo que hay sin que nos hagan llorar.

El matrimonio entre sociedades modernas y medios masivos quiso tener buena convivencia e hijos. Como pareja, buscaron la plena participación del pueblo en el sistema, pero solo fue en parte. Buscaron informar, y lo lograron. Quisieron educar y divertir: Por momentos lo consiguieron.

Finalmente, luego de muchos intentos, tuvieron una hija: La mediatización. Ella ya es una joven adulta que está de novia con las redes sociales.  Veamos hasta donde llega esa relación y si tiene descendencia.

Saludos y suerte

Reclamos y miopías en el feminismo

Este ensayo lo publiqué hace ya mucho. Lo releí bastante, para revisar su lógica, y por un buen rato creí que estaba bastante completo. Surgió nueva evidencia del tema, y me pareció importante incluirla. En esta oportunidad, hay una sección nueva y unas conclusiones. 

De entrada, es imposible estar en desacuerdo con el significado de los reclamos sociales de las mujeres por más igualdad de derechos e oportunidades sociales en muchos espacios. Y yo soy uno más de los muchos y muchas que suscriben esta idea. Pero no puedo evitar advertir cosas presentes en el tema que me llaman la atención. Son estas:

Rol cultural de nuestras mujeres

Antropólogas/gos, sociólogas/gos y demás expertos en el área sociocultural están de acuerdo que el papel simbólico de cualquier mujer es doble. Si lo desea, siendo libre y responsable de hacerlo, cuando tiene hijos y los cría, no solo reproducen nuestra especie, sino también sus valores. Esta idea es fácil de comprobar en cualquier familia o grupo humano con chicos y chicas a cargo. Al punto, son las mujeres las primeras personas que administran límites y códigos en sociedad. Cuando nuestras madres, tutoras o encargadas nos visten, nos curan y nos dan de comer y nos enseñan y nos dejan jugar nos dan también reglas para convivir. Y no por nada la mayoría del ámbito docente o de la psicología son mujeres, al menos en mi experiencia.

El uso que le damos a estos elementos determina los resultados, y la frase “Mi mamá no crio un tonto”, no menos que “Mi mamá no crio una boba” ilustra las formas en que los valores, el ambiente, los recursos, el lenguaje, y todos los matices por cada cosa le dan valor a nuestras mujeres. Esto, que parece pabote, es algo que se da por sentado en muchas discusiones sobre el tema de la igualdad social de géneros. El chiste es que al darlo por hecho se lo puentea al detalle y ahí es donde pasamos de castaño a oscuro.

Patriarcado & Matriarcado

No hace falta mucha ciencia para saber que si la administración de códigos y reglas favorece a los varones hay patriarcado, y si favorece a las mujeres hay matriarcado. No hace falta mucho para saber que los dos modelos chocan. La muy sabida (y sobada) guerra de los sexos es un asunto de nunca acabar, y cuando nos damos cuenta que nadie es mejor que nadie por su género, terminamos por alejarnos del asunto.

Al punto, las personas más lúcidas de ambos géneros y todos los roles enseñan con dichos y ejemplos que siempre es mejor vivir en  armonía con uno mismo y complemento con los demás, antes que vivir de conflictos.

No hace falta ser experto para saber que el modelo patriarcal rige en todo el planeta. Sin embargo, mucho antes que inventaran el feminismo con todas sus variantes, hubo niñas, señoritas y señoras que supieron administrar estrategias para sobrevivir al “mundo de los hombres” e inclusive influir sobre él. A medio camino de lo posible y lo conveniente, muchas generaciones de mujeres previas al feminismo eligieron manejar las cosas antes que resolverlas. Y en una enorme cantidad de casos, era lo único que podían hacer. Pero en muchas oportunidades – esto dicho en criollo –  aun cuando el poder lo tuviera el machimbre, un pelo de ellas tiraba más que una yunta de bueyes, y realmente tenían que ser muy gilas para ignorarlo.

Menos mal que hubo muchas que se avisparon. Fíjense en el rol político de las reinas y nobles inglesas. Fíjense en el rol de geishas, esposas y concubinas en China y Japón medievales, para no detenernos demasiado en occidente.

Y por ponerle una cereza al postre, les recomiendo buscar sobre el complejo de Edipo y el complejo de Electra, y chequeen a quienes perjudica y favorece en el mediano y largo plazo. Tanto una Electra como un Edipo mal resueltos, joden la vida de ambos sexos al interior y exterior de las familias. Si llegan a la conclusión que muchas veces el patriarcado enmascara el poder del matriarcado
y viceversa, entonces las y los felicito. Y si no es así, debatamos civilizadamente con respeto.

Complemento e integración

Nobleza obliga decir algo bien clarito de entrada. Por siglos, el modo de zafar de situaciones incomodas y conflictos fue pasarse la vida en el eterno rosqueo de la otra persona, sin conocer la real solución a nuestros problemas. De a poco, con distintas crisis universales acumuladas, hubo ocasión de ir estirando las reglas tradicionales patriarcales, hasta el punto de hacerlas quebrar desde dentro. Y cuando eso sucedió, finalmente llegamos al consenso actual que nadie es superior a nadie por su género y estilo. Pero falta camino por andar.

Estoy seguro que alguien lo habrá dicho ya, pero mi modesta propuesta es que a la diferencia, complemento; a la desigualdad, integración. Son las diferencias las que permiten conocer rasgos distintivos entre géneros, pero también nos permiten identificar todo aquello que tenemos en común, por supuesto yendo más allá de lo evidente. Son las diferencias la raíz de las desigualdades, pero no viceversa; hay desigualdades incluso entre miembros del mismo género. Lo interesante es que la intersección de las dos cosas en el caso de varones y mujeres permite tomar conciencia de los problemas que hay en las relaciones en nuestra vida. Al punto, los conflictos que afectan más a las unas que a los otros y viceversa se pueden resolver siempre desde otros lugares, distintos del propio.

Esa es la raíz de la integración. Y aunque sea poco o mucho, cada quien tiene aportes para hacer. Dicho en criollo: No es tanto buscar un roto para un descosido, sino evitar dar cualquier puntada sin hilo. Y viendo el panorama así como viene, el camino hacia la igualdad recién empieza.

Dos casos de miopía: De chadores y violencia domestica

Estoy más que seguro que hay muchos temas que resolver para que lleguemos a la igualdad social plena entre géneros. El desafío más grande que yo percibo es que al diagnosticar y resolver esos conflictos, muchas veces confundimos diferencia con desigualdad y caemos en miopía. Les doy dos ejemplos; el primero es una cierta “polémica anti-Chador” en Francia. Sucedió hace unos años. Como muchos ya saben, el chador es un largo pañuelo que las mujeres musulmanas usan como velo sobre sus cabezas. La función que cumple es ocultar la mayor parte sus rostros, en ocasión de presentarse ante cualquier persona que no es familiar. La costumbre de usar este velo tiene raíces históricas en la cultura islámica, y viene justificada por las creencias de esta comunidad.

Sucedió que como parte de un paquete de medidas en la educación pública, una repartición oficial francesa aprobó un reglamento prohibiendo totalmente que en los establecimientos (no recuerdo exactamente si era en las escuelas públicas o en todo el sistema) se exhibiera símbolo religioso de ninguna clase.

La medida se justificaba en que la educación es un derecho humano que se brinda para fomentar, entre otras cosas, la igualdad social sin discriminación entre las personas por su género, ideología o religión. El uso de ciertos distintivos desviaba justamente esta intención y por eso debía ser sancionada. Los inconvenientes comenzaron a aparecer cuando una chica fue con su chador puesto a clases, y alguien – posiblemente un docente o empleado de la escuela – le tiro de las orejas para que se lo quitara. No hubiera pasado de un pequeño episodio, sino fuera que la noticia la difundieron (y también la inflaron) los medios. La comunidad musulmana enseguida sintió cosquillas por el caso, y sentó su posición, inclusive con una petición ante la justicia francesa. Lo propio hicieron funcionarios y políticos y expertos interesados el área y se abrió el debate. La mayoría de las no – musulmanas, varias de ellas feministas, pronto interpretaron el chador como uno de muchos símbolos de la opresión de los varones sobre las mujeres en aquella comunidad.

Y ahí fue donde cagamos la fruta. Prohibir crucifijos no quita ni modifica cristianos, prohibir kipás tampoco cambia a los judíos, prohibir chadores no cambia a los islámicos.

Al punto, si hay real voluntad de criticar la cultura musulmana cuando reduce a la mujer a cosa, (otras religiones hacen lo mismo, pero cada cual con sus propios códigos) es muy pobre atacar el velo que ellas llevan. La costumbre del chador no nace de un repollo, y hace falta saber de dónde viene para poder desarmarla. Así fue como un pequeño caso de miopía fue aumentando de tamaño, tal cual el efecto bola de nieve.

Porque en el fondo, para encontrar cambiado este aspecto de la cultura islámica, hace falta que haya inquietudes de las mujeres por su propia autonomía al interior de la comunidad que ellas mismas integran; yo de esto mucho no sé, pero sospecho que un modo de llegar hasta este objetivo es conseguir que ellas tengan cada vez más acceso a las instituciones religiosas que rigen la teocracia en los países de oriente medio, y que ofrezcan al mundo desde ahí un punto de vista complementario al que sostienen los imanes. Ojala que eso suceda de este modo.

Ignoro si hay el equivalente a las monjas cristianas en aquella cultura. Pero en caso que existan, con esa gente habría que hablar, a ver que necesitan, que opinan, y si desean cambiar las cosas, o dejarlas como están.

Volviendo a los datos conocidos, sabiendo que hasta ahora no hay un espacio donde haya resguardos, queda el recurso para las mujeres musulmanas con serias objeciones de conciencia demostradas, de pedir y recibir asilo, de refugiarse en países que las protejan de los abusos de los varones en nombre de Ala. Como podrán notar, esto último es actuar correctamente sobre los efectos nocivos de ciertos asuntos.

Tester de violencias

El segundo son una cantidad de problemas de comunicación en las campañas publicitarias de bien público acerca de la violencia domestica contra nuestras mujeres. Es imposible estar en desacuerdo con las ideas que hay en estas campañas. Pero también en estos casos –obviamente, son mucho más importantes que el ejemplo francés – se opera sobre los efectos y tampoco se va a las causas. Supongo que algo se de comunicación y publicidad, así que déjenme medir y pesar el tema con las técnicas del palo. Y si llego a estar errado, por favor corrijan respetuosamente.

Todo aviso responde a una estrategia, que fija objetivos y/o efectos que se buscan en la audiencia y se definen como concepto. El concepto se expresa en ideas puntuales, que van a los contenidos de cada anuncio.

En el caso de las campañas de bien público contra la violencia de género, se busca cortar el hilo por lo más delgado. Para detener a quien abusa, se busca despertar un cambio de actitud, de conciencia, en aquellas personas que reciben los ataques pasivamente.

Es una enunciación que habla desde el sitio de las mujeres y dice: “Ya basta, macho. Además de golpearme, estás destruyendo mis relaciones con el mundo. Me doy cuenta de lo que estás haciéndome. Y tengo derecho a castigarte con la ley.”

Es evidente que cualquier persona golpeada – sea mujer, varón, pirata o reina de barajas – lo primero que necesita es que pare la agresión, que no la lastimen más. Además, está el miedo; el terror durante y después de haber sido atacado. De postre, también queda el trauma en las victimas de cortar con una relación donde golpeaban, para tener siempre temor de entrar a otra, donde quizás vuelvan a pegar… ¿A quién le gusta tener esas dudas?

Aparte, la agresión domestica como delito es un crimen difícil de probar. Es un tema a medio camino de la intimidad de algunas parejas y lo público; es bien sabido/sobado que estas cosas se disimulan ante los otros (“Me resbale en el baño”, “Me tropecé en casa”, etc.) hasta que se consiguen los medios para obtener pruebas objetivas para que la policía y los juzgados actúen. Al punto, ningún golpeador/ra o abusador/ra de cualquier clase nació de la nada. Así que ahí está la madre del borrego.

Basado en lo que dicen los que saben, hay tres grandes cosas en cualquier relación con violencia domestica.

  • La primera es de irritaciones y enojos contra la pareja, que se hacen cada vez más intensos hasta que son violencia con toda la furia.
  • La segunda es de arrepentimientos, que se convierten en cambio positivo de actitud y mucha demostración de afecto hacia la pareja, hasta que reinicia la primera fase.
  • No soy experto, pero me sospecho que los ciclos entre los ataques y las “lunas de miel”(así se dice en la jerga de los grupos de autoayuda) hay que cambiarlos con algunas medidas de profilaxis mental, para poner a dieta las emociones violentas de quien pega, y resguardar del daño – pero mucho más aun del miedo – a las víctimas.

Entonces, es ahí donde me parece que hay pinchar: detener a los golpeadores y femicidas uno – por – uno, contiene la situación pero no la resuelve.

En estos tiempos posmodernos, se trata de buscarle la vuelta a la crianza, al ambiente, a los valores, y en el juego de remanyamiento, repartir la torta en forma pareja entre todas y todos.

Algunas conclusiones

Ahorremos el “deja vu”: el ejemplo francés, ya tiene sus propias conclusiones al final del análisis. Es un principio general más que bien documentado, y nadie puede negarlo. Es el tema de la violencia el que importa.

Aclaro de entrada que nunca me casé, ni tengo hijos. Admito que la falta de experiencia personal en este punto me baja el precio. Pero no soy un cura, y conozco gente que disfruta y padece los matices de una vida familiar.

Digamos, para ir mucho más al hueso, que resulta evidente que tiene que cambiar la educación sentimental, el modo en que al interior las relaciones de pareja incorporamos independencias de criterio y acción, de complemento e integración, y los nuevos formateos de las estructuras de rol y de clan.

Los tiempos de las familias tradicionales han terminado hace ya mucho tiempo. Hay familias ensambladas, madres y padres solteros, relaciones ocasionales, diversos niveles de compromiso, conflictos personales e interpersonales cada vez más complejos, y cada vez menos tiempo y espacio – material y afectivo – para conocerse a sí mismo, y a la otra persona.

Todos estos matices, hoy producen ruidos entre la gente. Y en algún punto, a veces en forma sorda, intuitiva, se sienten como una suerte de “malestar en la cultura íntima” que produce ruidos en aquellos momentos cuando mujeres y varones se conocen profundamente para construir sus relaciones.

En estos detalles, por supuesto, no piensa demasiado la publicidad. Pero no porque las ONGs o las agencias lo ignoren. No pueden hacerlo, ya que las estrategias habituales de comunicación se ciñen a señales que se perciben en ámbitos públicos y semipublicos.

Pero de un tiempo a esta parte, hay literatura especializada y notas de prensa que documentan y divulgan con precisión estos problemas que ya mencionamos más arriba. Mi reclamo a esta publicidad miope, es que se caliente por incorporar estos detalles en la medida que pueda hacerlo.

Y de un tiempo a esta parte, pude ver al menos una campaña argentina que incorpora ciertos matices del tema a los anuncios. Pero con una golondrina, es evidente que no se hace verano.

Para mí, una solución creativa para este problema sería decirlo así: “Pará de pegarme. A vos te hace falta terapia. A mí, déjame en paz”.

Esperemos que de estas experiencias surjan menos miopes y que las cosas alcancen su justo equilibrio.

Saludos