Hugo Zapata – Top 35 de peliculas de abogados

Imperdible reseña de películas de abogados. Un subgénero escaso en nuestro país, y que bien podría hacerse

Hugo Zapata – Top 35 de películas de abogados

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Evaristo Cultural – Ganas

-Guardia ¿algún movimiento? -No, mi teniente, nada. -¡Qué quietud! Si esto sigue así, ¿para qué nos enviaron?-exclamó con voz airada- Me devoran las ganas. ¡¿Para cuándo, carajo?! Las palabras del bisoño oficial resonaron sobre el maizal, antes de ser dispersadas por el fuerte viento del otoño siberiano. El breve diálogo confirmó mis sospechas. Atormentaba a…

a través de GANAS — Evaristo Cultural

Evaristo Cultural – Un acercamiento con la muerte: Entrevista a Reynaldo Sietecase

Toda novela negra o policial necesita de lo verosímil, afirma Reynaldo Sietecase, y agrega: “Alguien dijo que antes de visitar un país hay que leer un policial ambientado en esa ciudad y se puede tener una cabal idea de esa sociedad. Estoy de acuerdo. Los lectores pueden leer mucho de lo que nos pasa y nos…

a través de UN ACERCAMIENTO CON LA MUERTE | Entrevista a Reynaldo Sietecase — Evaristo Cultural

“La pata de mono”, un cuento de W.W. Jacobs

La pata de mono es uno de esos cuentos fantásticos que, transformados en clásico, han pasado a formar parte integral de la cultura popular. A menudo podemos verlo citado en series e historietas. Uno de los especiales de Halloween de Los Simpson estuvo dedicado a adaptarlo. Ofrecemos a continuación el relato original de W.W. Jacobs…

a través de LA PATA DE MONO — Evaristo Cultural

Y aqui, la versión radiofónica del cuento. Leido por Jorge Fernandez Diaz.

“La pata de mono”

Un cuento anónimo – La tienda de la verdad

Según dicen los que saben, “La tienda de la verdad” es un cuento anónimo. Circula material que acredita al psicólogo y escritor argentino Jorge Bucay como su autor. Pero  la justicia ha probado que Bucay plagió muchos materiales que publicó.
A continuación, el texto.

El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco.

Intrigado se acercó a la vidriera, y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate. En el interior solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: “TIENDA DE LA VERDAD”.

El hombre estaba sorprendido. Pensó era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:

– “Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?”

– “Sí, señor. ¿Qué tipo de verdad anda buscando, verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?”

Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible: llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

– “Verdad completa”, contestó el hombre sin dudarlo. “Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones”, pensó,”no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.

– “¡Verdad plena!”, ratificó.

– “Bien, señor, sígame”

La señorita acompañó al cliente a otro sector y, señalando a un vendedor de rostro muy adusto, le dijo:

– “El señor lo va a atender”

El vendedor se acercó y espero que el hombre hablara.

– “Vengo a comprar la verdad completa”

– “¡Ahá!… perdón, ¿el señor sabe el precio?”

– “No, ¿cuál es?”, contestó rutinariamente. En realidad , él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

– “Si usted se la lleva”, dijo el vendedor, “el precio es que nunca más podrá estar en paz”

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

– “Gra..gracias, disculpe”, balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

– “Quizás más adelante”, pensó.

La tienda de la verdad