Que sabe nadie: Un resumen o algo asi de la educacion argentina – segunda parte

Retomemos algo que dijimos en la entrada anterior. El chiste es que nuestros métodos pedagógicos y sistema educativo no terminaron de digerir el siglo diecinueve y veinte, que ya estamos en el siglo veintiuno en pelotas y a los gritos. No resolvimos problemas modernos, y a gachas nos subimos al tren de la historia. Pero ahora enfrentamos problemas posmodernos. Y para un sistema que todavía tiene cosas para definir, es demasiada carga.

Ser docente con vocación genuina, en estas condiciones es un sacerdocio, un acto de fe poética en la civilización… Además que se cobra mal en muchos casos. Y como sera de importante ser docente y pasar por la escuela, que el arte bendice estas cosas. Por ejemplo, con la zamba dedicada a la maestra Rosario Vera Peñaloza, y no menos que otras canciones, ahí esta “Campana de palo”, que le dedican a las escuelas rurales. Se habla de la novela “Juvenilla” y la película sobre el libro. Mientras tanto otro filme, “Su mejor alumno”, es una semblanza de Sarmiento. La ficción de tv “Jacinta Pichimahuida”, que tuvo una remake titulada Señorita Maestra” entran en el combo, Y si por un rock argentino, ahí esta “El estudiante”.

Inclusive en otras culturas, ser docente es algo que cuesta. Y se reconoce el esfuerzo. Pero en esas sociedades los problemas fueron y son otros. Hay cosas que ellos las tienen resueltas, y con la seguridad de tenerlas cubiertas, pudieron y todavía siguen gastando tiempo y energías para resolver otros conflictos. Y el arte de allá, también bendijo eso. Muchos, docentes o no tanto, se conmovieron con dramas con maestros: “Adiós, mr. Chips” o “Al maestro con cariño“, por caso. Otros se conmovieron con dramas centrados en alumnos, como “La sociedad de los poetas muertos” o “Precious”. Inclusive han mezclado cine de acción con temas docentes, en películas como “El director” y “Un detective en el kinder”, que incluye comedia. Por ultimo, mencionemos que ahí está “Escuela de rock” donde también anda el tema docente, entre otros filmes.

De regreso del cine, volvamos a la vida real: lo que tenemos son problemas de relación entre familias y escuelas. En los aspectos mas básicos, y también al mas alto nivel, entre instituciones y sistema educativo. A veces, esos ruidos pasan por malinterpretar en el hogar las posibilidades que ofrecen las escuelas privadas y las publicas: De hecho, hay problemas de jurisdicción y ruidos de comunicación entre la escuela y el hogar, sea paga la escuela o no; a menudo la escuela de pago, como es un servicio de la canasta básica de consumos en muchas familias, se percibe como inversión, pero también se mide y pesa en la lógica costo/beneficio del mercado; esto induce a pensar que pagar el año lectivo – con cuotas saladas en mas de un caso – asegura buena convivencia y buenas calificaciones.

Se de primera mano un caso, del que me reservo la identidad del “acusado”, donde repitió el año en la privada. Uno de sus padres fue indiferente a la crisis. Otro, en cambio, tomo riendas del asunto y lo puso en una escuela estatal. El cambio le vino bien, ya que recuperó materias, mas no tiempo. Aunque eso si.. fue a la escuela publica, en el estado que tiene hoy día. Volveremos sobre eso en un rato. Con frecuencia, la escuela publica, ya que es gratuita – salvo la cuota anual de la cooperadora, que a veces es carisima – entra en otra lógica, que define responsabilidades distribuidas entre la familia, la institución, y la sociedad; Viéndola gratis, relativamente fácil de acceder y usar, induce a pensar que sus costos se diluyen en los costos generales del sistema social. Son los impuestos los que pagan el salario docente, y no directamente los padres. Por supuesto que hay impuestos caros, y nos dicen que van a ir a las escuelas. Pero esa guita se la cobra otra repartición del estado, no el ministerio de educación. Y de sobra sabemos que hay administraciones estatales que recaudan y malgastan lo que se cobra.

Así, cuando no se percibe inmediatamente el sacrificio, también parecen diluirse otras responsabilidades y sanciones del resto del asunto. Claro está que la educación no es una joda, y tiene funciones bien definidas. Por defecto, demanda tiempo, energías, y esfuerzo de comunicación entre todas las partes del sistema. Incluso los alumnos chicos y adultos. Hay que pensar en la nocturna también. Y la devolución que la escuela publica exige a las familias, en el fondo, implica un sacrificio mayor que la privada.

En la practica, al menos lo que yo conocí, solo si querían y podían, algunos iban a las reuniones de padres. Y los pocos que iban, eran los que tenían chicos conflictivos. El resto se quedaba pancho en su casa, y no participaba. Aclarando, que oscurece: no estoy diciendo que la privada carezca de reuniones de padres. Lo que digo es que en ambas se da poca bola. Y como sera el asunto, que hoy día hay padres que ni siquiera saben en cual año y división estan sus hijos.

Hace poco escuché un par de anécdotas que quizás sirvan para entender mejor la cosa. Las contaba un experto en una entrevista radial.

  • En una escuela privada, un chico asistió a clases con el pelo completamente teñido de violeta. Esto llamo la atención a los docentes, que al toque le indicaron que no debía venir con el pelo así. Incomodo por la situación, el joven pidió una charla con la dirección, acompañado por sus padres. En la reunión, les dijo que se sentía discriminado. Señaló que una compañera se hizo los claritos, que otra se oscureció el pelo, y que nadie le dijo absolutamente nada a ellas, y que la tintura que usó se la recomendó justamente una de las chicas. La directora, al final, le explico que ellas eran nenas, y que por eso no tenían obligación de decirles nada, pero que en su caso, al ser varón, las reglas obligaban a que viniera con su pelo normal. Los docentes y padres se pusieron de acuerdo, y nuestro futuro abogado tuvo que volver a su tono natural. El experto agregaba que los chicos siempre conocen las reglas, pero para sobrevivir a la educación – que supone presiones sobre ellos – los mas avispados buscan negociar la convivencia. Y por contraste hay otros casos, de chicos introvertidos y apocados, que finalmente son los que terminan dejando los estudios.
  • En una escuela secundaria, le preguntaron a un grupo de preceptores que sanción había que aplicar si veían a una pareja de chicos besándose en la boca en un pasillo del colegio. Uno respondió que había que amonestarlos, otro respondió que era mejor que se besaran en la plaza cerca del lugar, donde nadie iba a decirles nada, y otro respondió que era mejor no intervenir. El experto señalo que hay disponibles normas y herramientas de sanción, pero no se sabe con exactitud como aplicarlas, porque es la escuela como institución la que tiene cortocircuitos con el afuera, y los chicos justamente vienen de ahí.

Hay una antigua asignatura pendiente que también ilustra el asunto. El sistema moderno es “libre”, y deja al criterio de cada colegio el detalle de materias y actividades adicionales. Pero en las aulas no puede despegarse de la influencia de la religión de estado. Y se nota. Las escuelas privadas fundadas por curas o monjas, tienen todo el derecho, y lo ejercen, de dictar catecismo – fuente de criterio cristiano, con una cantidad de juicios y prejuicios sobre el mundo – como parte de su programa. La escuela estatal, al menos la que yo viví, no tuvo ni tiene eso.

Pero la diferencia debería ser no solo la ausencia de ese contenido, sino la presencia de otros. Ejemplo: Una pequeña formación instructiva acerca de educación sexual, en el quinto o sexto año de la secundaria, demostraría independencia de criterios de la iglesia. Pero el sexo humano, en el nivel pertinente, no se toca. Una excusa habitual es que el asunto se omite para no ofender la sensibilidad de ciertas familias, y así evitar disgustos y quejas a la dirección.

Pero no nos comamos esa galleta: esto es mucho mas porque la iglesia presiona sobre todo el sistema para que no se hable del tema. Después de todo, tienen cierto derecho de piso histórico para hacerlo: Ellos fundaron escuelas, colegios y universidades cuando acá no había nada. Y por la gran porción del sistema que controlaron y manejan hoy día, tienen poder para fijar la agenda. Insisto: Habría que dar el tema en el nivel pertinente, y por supuesto, no en primer grado de primaria.

Dejenme soñar: Podría ser con enfoque medico/biológico, centrado en la salubridad, dictado como una charla breve iniciada por algún medico, y luego completada por un docente. A un doctor, que no es cara conocida en un aula, quizás se le preste atención. Esa charla podría ser con las definiciones medicas usualmente aceptadas, bien esquemáticas y explicatorias antes que descriptivas, con infografías en lugar de fotos, para no erotizar a nadie. Podría incluir menciones del informe Kinsey, que explica muchas cosas. Pero no tiene porque ser todo. Es una charla, no un curso. Y ya que hoy hay un clima muchísimo mas tolerante con la comunidad LGBT, pueden incluirse las definiciones técnicas del diccionario de psicología sobre roles (heterosexualidad, lesbianismo y homosexualidad masculina) siempre en modo explicativo y esquemático mas que descriptivo, para evitar malentendidos.

Y para el final, que los alumnos hagan un trabajo practico donde resuman lo que aprendieron. Que sea sin nota. Y así como les pedí soñar, acá pongo el despertador: Este proyecto, en negro sobre blanco es ideal, y como todo ideal, no es practico. Cuando baje a la realidad, sepamos que no va a quitar que en los recreos sigan tratándose de “puto”, “gato”,”rata”, sino que pueden surgir nuevos como “friser” (valga por frigidez) “chuda” (valga por conchuda) et al.

La diferencia puede ser que, con buena suerte, si prestaron alguito de atención, van a contar con las referencias de donde viene cada cosa, antes que hablar por hablar por inercia. A propósito, dejenme contarles un chimento: En la iglesia, al grupo de jóvenes donde yo iba, fue mi propia madre – medica ginecóloga y obstetra – la encargada de dar “la charla” en el tono y con los recursos que describí mas arriba. La única diferencia entre aquel evento y mi idea, es el informe Kinsey, las definiciones psicológicas, y el trabajo practico. Bien pudieron haber pedido los curas un escrito, que quizás tuviera que revisar mi madre. Y menos mal que eso no ocurrió. Al punto, la charla debió ser en el colegio en lugar de la iglesia… en fin, ya está hecho.

La educación publica, además, por efecto acumulado de sucesivas crisis económicas y conflictos de valores – que siempre van juntos – en el siglo veinte le tocó jugarse entre dos tendencias: ser asistencia, o quedar como asistencialismo. ¿Cuantas veces familias que no tienen que comer mandan a sus hijos a clase, no tanto por sacarlos de burros, sino por la copa de leche? ¿Saben cuantas veces vi que repartieron la caja PAN (siglas de “Plan Alimentario Nacional”) en las escuelas? Y no digo que eso sea mala cosa: en caso de necesidad y urgencia, la escuela es un agente social para contener algunos problemas.

Pero también está para cumplir los fines específicos para los cuales fue diseñada. Hay campañas de vacunación que se hacen en las aulas. Y si por hablar del tema, no debemos olvidar que los comicios se realizan también en las escuelas. Los problemas empiezan cuando las aulas se convierten en deposito de pibes, cuando hay problemas de aprendizaje y bajas notas en las materias, cuando hay agresión, cuando hay deserción. Agreguemos el problema de las aulas container, la falta de mantenimiento de los edificios, las huelgas docentes, los malos debates políticos estudiantiles en las facultades, usualmente correctos por razones equivocadas, y el episodio de la escuela – shopping … ¿Se entiende que esta lista es de cosas especificas de la educación, no?

Y en el chango pongamos también los profundos problemas pedagógicos que hay. Si mal no entendí algo que leí de Paulo Freire, hace ya mucho, en el nivel inicial nos proveen de símbolos y algunos conceptos. En paralelo, hay algún entrenamiento de las habilidades cognitivas y físicas. El conjunto es funcional a la socialización de las personas. En el nivel medio y superior, la complejidad y la especialización crecientes agrega mas información a los conceptos, y se llega a teorías acerca de ideas. Entonces queda que el sistema se reconcentra en transmitir información e ideas al cuadrado, al cubo, y la cuestión de socializarlas, es decir, relacionarlas con las personas y sus practicas cotidianas, muchas veces queda en agua de borrajas. Pido disculpas por si esto lo estoy citando mal. Si hay algún docente leyendo, por favor corrija.

Y ya que estamos, aprovecho una idea de Foucault a propósito de cárceles y sanciones: hay juego de remanye entre el deber-ser-como, que anda por su propio carril, con sus propias marchas, y el como-deber-ser, que también va en el mismo camino, pero por otro carril, tal cual una ruta o calle de doble mano. Lo primero (deber ser como) es hacer pedagogía mediante el ejemplo, y lo segundo (como deber ser) es hacerla con preceptos. El chiste es que las dos cosas hacen sistema, y al aplicarlo queda como una sabana corta, que por tapar la cara descubrimos los pies y viceversa.

El rango de ejemplos es gigante, y el mas gravoso de todos, son las imágenes épicas truchas de José de San Martín, montado en un caballo blanco rampante, sable corvo desenvainado en mano, cruzando los andes. Después, que sigan las firmas. Al punto, la educación de antes construía la autoridad del maestro por el temor. Es decir, aquello de “Nene, aprendete esto de memoria… que sino te cago a palos” mientras que la actual lo hace con base en convenciones sociales. Ahí es donde la trama se complica.

Hace poco leí un contenido web, donde un docente comparaba la educación media de los 70s y la actual. Descriptivo, preciso, y quizás con mucho de nostalgia, contaba entre muchas cosas lo que sigue: que antes se usaba blazer y traje tableado, que las aulas eran limpias y bien mantenidas, que la asistencia era prolija, que al docente y preceptor se lo trataba de usted, que la convivencia entre compañeros era armónica, que los valores tácitos eran el sacrificio para la superación personal, el compromiso con la palabra empeñada, e informar la verdad, aunque no fuese conveniente en caso de falla o falta; al hablar del ahora, el código de vestimenta ya no existe, la asistencia es un quilombo, al profesor se lo trata coloquialmente, incluyendo apodos despectivos; las aulas, mal mantenidas, sucias y llenas de inscripciones y dibujos obscenos en paredes y bancos, la convivencia como la supervivencia del mas apto, con golpes y robos entre compañeros, mientras los valores tácitos son el narcisismo y el desprecio por los demás.

El autor aclara de antemano que su intención es ofrecer un panorama, sin explorar las causas del deterioro. Como tal lo tomamos. Pero siendo un recorrido por las aulas, y justamente en esos términos, parece que pasamos magicamente al infierno.

Entonces, ¿Donde estaba esa maravillosa Disneylandia? Si cayó del modo que lo hizo, con ruido, y hoy sigue la joda… ¿Cuando fue real? ¿Ayer, o mas bien ahora? Seamos piadosos, y sepamos que cuando uno se pone grande tiende a hermosear el pasado.

Y esto lo dice un señor de 45, yo mismo, que recién ahora está aprendiendo a aprender, luego de pasar los tres niveles educativos.

El chiste es que hará cosa de cincuenta años, quizás mas, había un “sistema de honor”, donde por fuerza de costumbres de afuera, sumadas a los hábitos y códigos específicos del aula, lo conveniente era resguardarse de las sanciones siguiendo las reglas. Me arriesgo a pensar que se seguían las pautas, quizás por inercia, no porque fuesen correctas. Sino mas bien por cuestión de imagen, de orgullo y alguito de omnipotencia. Al sistema se lo superaba obedeciéndolo, para que las horas pasaran rápido, mientras la procesión iba por dentro. Y a la vuelta del tiempo, para aquellos que tenemos cierta edad, resulta que los psicólogos se convierten en nuestros mejores amigos, de tanto revisar los traumas que nos dejaron maestros y compañeros psicopaticos y psicopateados. 

Al punto, cuentan los que saben de verdad del asunto que el modelo pedagógico de los 70s siempre bajaba linea con el aspecto disciplinario… así que, ahí mejor que no te hicieras el loco. Además, en esos tiempos nos gobernaban los milicos… ¿Se entiende, verdad?

Pero esto no es reciente. Las escuelas, Colegios y Facultades como factores de la comunidad, fueron quedando descolocados ante las crisis hace ya dos siglos. Desde Moreno, Rivadavia y Sarmiento que venimos así, y no por una maldicion sobre nuestra historia. En la entrada anterior comentamos que hubo cosas mal planificadas. Hay modelos educativos de todos los colores, sabores y tamaños; para la liberacion, para la democracia, para el orden, con estado benefactor, con estado totalitario y de derecho, con estado de bienestar, y hasta con estado de punto y coma, pero lo que no hay, es educacion para la crisis. Tendremos que esperar a que nazcan y se formen los genios que diseñen ese protocolo.

Mientras eso no ocurra, nos hace falta ser Harry Potter para sortear las presiones que significa aprender. Y para colmo estalla la crisis de la educacion con frecuencia, acompañando al quilombo general que hay cada tanto. Por eso es que andamos del modo que marchamos a las huelgas y al bardo. Al punto, no voy a decir nada muy nuevo si pongo que el deterioro actual parece ser un efecto de mediano y largo plazo de la ultima crisis socioeconomica grave, que se suma a problemas estructurales, ya tradicionales.

Y yo de esto no se, no soy experto, pero enterado de algunas cosas, me da la impresion que se han aflojado informalmente algunos nudos para que el sistema resulte digerible, quizas con buenas intenciones. Por supuesto, asi hay tremendas incomodidades para los docentes, y unas cuantas para los alumnos, a los que vamos a tocarle su cancion en un rato. Da toda la impresion – visto desde afuera como yo veo – que esta desatendido todo. Y si mal no recuerdo, mi secudaria de los 80s ya venia asi. No me extraña que la escuela dosmilera haya tomado la posta. Da toda la impresion que enseñar y aprender es demasiado pedir, asi como esta el asunto de aulas rotas, creditos o puntajes y sistemas de ascensos bizantinos para los docentes – donde no los reconocen ni con muestra de adn – y encima salarios bajos .

Entonces, quien mas y quien menos, ponen en el freezer algunas cosas hasta que alguien resuelva la cuestion de fondo. Pero si las cortes se toman su tiempo, pongamos unos cuarenta años, para resolver un robo de una birome… pueden esperar sentados, hasta convertirse en esqueletos, que el ministerio de educacion sea igual de rapido. (Ya vimos en la entada anterior como son las relaciones entre clase politica y sistema educativo)

Mi intuición es que por delante y detrás de la imagen de anomia que nos dicen los expertos, tenemos una sociedad que todavía no se desahogó de muchos problemas. Los docentes de hace cincuenta años comían, tenían bastante separadas la vida privada de su trabajo, hacían una cantidad razonable de horas-cátedra, y luego podían dedicarse a sus cosas. Con los sucesivos recortes y reformas, los docentes actuales están sobre exigidos, y la poca vida privada que tienen por falta de tiempo hay que ver si les sirve para realizarse como personas. Entonces, y tal como dice el genial Enrique Pinti en una producción para vídeo: Está la maestra tomando prueba, y se acerca una alumna a comentarle que tiene un problema.. y la docente, en regio ataque de nervios, le dice ¿vos tenes un problema? ¡Yo tengo mil, asi que dejame de romper las pelotas!

Para cereza del postre, a los alumnos les ocurre algo bastante parecido, porque la mayoría provienen de familias separadas y ensambladas, donde en el peor de los casos – me consta – los hijos son tratados como rehenes entre los divorciados. Y en caso de provenir de grupos ensamblados, siempre habrá problemas de jurisdicción entre la familia nueva y vieja. De eso yo soy testigo tambien. Asi que resulta obvio que en algún momento haya fricciones con el adentro/afuera. Y digamos que no hablamos de pobreza y miseria, que agrandan el combo. Así que “la escuelita del desorden” no vino de ese repollo que trajo una cigüeña de parís. Y la idea del “segundo hogar”, mas bien que esta muerta y sepultada.

Al punto, prestemos atención, que el alumnado tampoco es una bandada de “blancas palomitas”, que “no saben lo que hacen”: saben un poco, y el resto lo intuyen. Sino, la anécdota del pelo violeta no debió haber sucedido nunca jamas. Pero ocurrió, y no porque el chico se haya creído Peter Pan. No soy historiador, pero sospecho que ya desde la primera escuela en el planeta, para cualquier alumno la materia principal es “recreo”. Y nos guste mucho, poquito y nada, tenemos que admitir que recreo y también hora libre se aprueba a los bifes. Pero eso sucede no porque nos guste la violencia.

Los alumnos se zarpan porque se deja espacio para carroñar, cuando se supone que es para convivir.  Y nos guste mucho, poquito o nada, la presencia del afuera en los patios y las aulas, pasa por la cultura sorda e intuitiva de las calles. No debe extrañarnos entonces que si dos compañeros no se gustan, se caguen a piñas. Y tampoco debe extrañarnos que luego de pelear algunos se hagan grandes amigos. 

 Afuera de las aulas, a ningún joven o no tanto le gusta que lo fajen o roben. Y en caso de jugarse por el choreo, tampoco es un placer fallar, mucho menos todavía caer en cana. En términos históricos, parece que los medios descubrieron hace poco esto del bullying, cuando siempre estuvo presente. El episodio de Collumbine involucraba un arma de guerra, y como en los medios siempre se supo que la sangre vende, pues.. esa historia rindió lo que ya se sabe.

De vuelta al aula, que ya sonó el timbre: Estudiar y dictar estudios supone presiones sociales y también códigos específicos: Es poner pautas internas, cumplirlas y hacerlas cumplir atendiendo el detalle de los procedimientos, procesos y resultados. Asi que, en las pausas o vacios “cuando el gato se va, los ratones bailan” en un modo sordo, crudo, violento, y aparece el desahogo.

¿Lo hacen por rebeldes? ¿por las hormonas que suben? ¿Es Dios, que acecha? ¿Es la vida, que se abre paso? Estos factores participan, pero no están involucrados: la gente también pelea en otros lados, y se cuida mas de salir lastimada. Los alumnos se retoban y sacuden el sistema desde dentro porque lo intuyen de baja densidad. Y del mismo modo que una audiencia enardecida por un espectáculo que no le gusta, que castiga tirando fruta y verdura podrida o monedazos a los malos artistas en señal de protesta, la jaula se sacude y hace ruido.

Enseñar y aprender es un trato, e implica una promesa: “Si vos, alumno, te bancas estos codigos y reglas, por lo que dure mi trabajo y tu esfuerzo, yo te saco bueno para que salgas afuera a laburar, y entiendas lo que pasa”. Al punto, supone una tarea fina que se omite en el modelo moderno de nuestra educación, al menos por lo que yo percibo. Los términos del trato son bien intencionados, pero.. ¿sabemos siquiera en que nos da la cabeza para salir a ganarnos la vida? Descubrir ese puente lo individual y lo general es una función de la escuela, el colegio, la universidad, preceptores y docentes.

El trasfondo es una cuestión de guita. Sin tener siquiera una pista de como devolverle a la sociedad lo que se gasta en nosotros, ¿como quieren que rinda lo invertido? Es la escuela donde esta bueno descubrir la vocación, para ir preparándose a futuro. Asi, con nuestro trabajo – sea el que quisimos y logramos, o el que pudimos conseguir – devolvemos lo que gastaron en nosotros.

De todos modos, y en primera instancia, los padres firman ese contrato social con las escuelas, y esperan que se cumpla. Para su mal, compuesto por cosas mencionadas mas atrás, esta promesa luego no se transfiere ni se recuerda con frecuencia a los que estudian. Y así es como no aprenden. A fin de cuentas, si percepción es realidad, ellos no firmaron nada. Fueron sus viejos, que los enviaron. Podemos hacer salvedades en el caso de la educación para adultos, donde la responsabilidad y la voluntad es otra. Pero el vacío sigue ahí.

Ademas, en algunos momentos históricos, este bache lo cubrieron con disciplinas duras, blandas y algunas que quedan picando. Estudiar, decimos, pero el chiste es aprender. Casi ni hace falta decirlo, pero el corazón del tema es ayudar a que cada quien alcance su máximo potencial, sea el que fuere.

Esto es aprender a aprender. El sistema educativo, como corresponde, transmite y se asegura que lleguen los contenidos a destino. El chiste es que así no cubre ni descubre la relación entre conocimientos generales y el conocimiento de si mismo, que sirve para apropiarse de la información, y formar el propio criterio. Eso se lo dejan librado a las familias y al entorno social, que no siempre ayuda.  Si lo hace, es en forma intuitiva dentro del hogar, y afuera por la ley de la calle.

Entonces pasa que al salir, si fuimos alumnos aplicados, descubrimos que todo fue palabras bellas pero inútiles. Y si no fuimos así, nos vamos curtiendo de todas formas, ya que hay que comer.

Podemos suavizar este problema diciendo que estamos en una educacion de masas, y no da ir uno por uno. Eso queda para las clases de apoyo, los psicopedagogos, y el psicoanalisis. Igual, marchen presos: porque aqui como en otras partes, siempre hubo vacios de significado, por accion y omision. Y aquel que este libre de pecado, que se joda por naif, por no decirle idiota. La gracia de los problemas acumulados, es que la estructura del sistema educativo, su enseñanza y pedagogia, producen finalmente que no se sepa exactamente como intervenir desde lo general a lo particular.

El real trasfondo de la educación es que sea a prueba de tontos, y no una fabrica de cagatintas, entre los cuales me incluyo. Pero antes de resignarnos a la producción en masa de maestros ciruela y estudiantes a la bartola, quizas de para proponer algo: Que docentes, preceptores, ayudantes de catedra y profesores no den solo textos y consignas, sino que ayuden a la vocacion. Y no tienen que hacerlo uno por uno. Eso podian hacerlo los antiguos, en la relacion maestro-aprendiz. Esto pueden administrarlo en grupos, con un formulario de encuesta para que lo respondan. Y si por soñar un toque, que haya un gabinete vocacional con entrevistas individuales frecuentes, programadas, a cargo de un profesional externo al establecimiento. Que se le avise al alumno que ahi no le van a tomar nota, y que tampoco es para revisar amonestaciones. Que sepa que ahi puede decir, con total libertad, cual materia le gusta mas. Quizas una parte de las reuniones con padres puede destinarse a eso, aun sabiendo que no funcionan bien hoy dia. Aqui terminamos nuestro viaje por la educacion.

Ojala hayamos sacado buena nota.
Tato

Anuncios