Rebotes y pelotazos: algunas cosas del futbol argentino – Primera parte

Ahora que empezó el mundial… me fueron surgiendo ideas. Las reparto en dos entradas de blog. 

Pasión de multitudes: Hay una ironía muy eficaz sobre futbol que se atribuye a Borges. Dice mas o menos lo que sigue: “¿cual es el atractivo de ver a veintidós personas corriendo detrás de una pelota?”  El gusto y la pasión de multitudes, en el fondo, no se puede explicar. Por eso mismo esta ironía es genial. Pero se puede sospechar que hay lugares y significados que tiene este deporte para nosotros. Antes que nada, estamos hablando de un juego; es decir, una competencia sin encono. Lo juegan mayormente los varones – bueno seria que fuese un deporte mixto – y así como viene, el futbol esta cargado de testosterona, sudor, inspiración, habilidad, fuerza y resistencia. Además, si uno tiene buenas experiencias jugándolo, también tiene chances de sentirle el placer a la cosa viéndola desde fuera como un espectáculo. Y se juega en equipo, que queda para compañerismos y también para envidias, camarillas, presiones y demás asuntos por el estilo. Sobre la costumbre y el placer del juego se monta un sistema de servicios industriales y transforma un pasatiempo en una actividad profesional, rentada, compuesta por sectores especializados. Quizás todo esto sirva en parte para jugar a responderle a nuestro ironista sobre el atractivo de ver veintidós monos en camiseta y shorts corriendo una de tiento, una tango y cualquier pelota entre dos arcos; pero también es puntapié inicial para mas cosas.

Futbol Industria Nacional: Según registros oficiales e investigaciones históricas, el Pato es nuestro deporte nacional. Es una disciplina ecuestre, y dicen que surgió entre la gente de campo hace ya unos 150 años. Al futbol lo conocimos a partir del 1911 aproximadamente. Al principio algunos lo vieron como algo exótico, y no le prestaron mucha atención. Con la practica extendida, pronto le encontramos al futbol el sabor de conocer a los demás, desarrollar confianza en uno mismo, y también vimos el negocio de hacer clubes, que hoy mueven miles de millones de euros y dólares. Al punto, el futbol es una costumbre, una pasión, y también una industria nacional que repercute en nuestra cultura globalizada. La evolución del tema da mucho que hablar, y sospecho que estamos lejos de verle un final… al menos en nuestro tiempo. 

Pato… y gallareta: Una curiosidad. Hubo una campaña publicitaria que invitaba a juntar firmas para que el futbol sea nuestro deporte nacional. Los del pato se pusieron incómodos por esta movida y publicaron una solicitada en defensa de sus intereses para que se detenga el avance del futbol en ese espacio. (A fin de cuentas, el deporte nacional esta reconocido por una ley sancionada a mediados de la década del 40) Afortunadamente para los cultores del pato, las cosas no resultaron graves. La idea de las firmas era parte de una campaña publicitaria para vender desodorante para hombres. Dicen los antropólogos que las costumbres siempre están antes que cualquier norma. Y hay que tener en cuenta que las costumbres mas fuertes desplazan las mas débiles. El futbol como costumbre gano las calles y los campos, y por eso hoy vale lo que tiene entre nosotros hoy día. Es mas fácil ver dos o mas personas que se juntan a jugar a la pelota, (que además, es barato para las muchedumbres) antes que ver dos o mas jinetes de pato en cualquier parte de nuestro país. Un día, la propuesta no va a ser por publicidad… va a tener carácter formal y totalmente en serio. Ahí te quiero ver..

Fundaciones.. ¿Por que no?: Los clubes de futbol legalmente son asociaciones civiles sin fines de lucro; la intención de estas agrupaciones es promover una actividad como un bien social. ¡Y vaya que lo hacen hoy día! Sponsoreo, merchandising con el nombre de los clubes tratados como marcas comerciales, salarios millonarios, alta exposición publica en los medios especializados y en internet. Y no solo eso, sino también un lado oscuro:  negociados, vaciamientos y hasta quiebras fraudulentas a costa del dinero que aportan a la actividad los socios y los anunciantes…. para no mencionar las patotas contratadas por ciertos dirigentes corruptos como medio de presión sobre sus rivales, algunos igualmente podridos, en la vida interna de cada institución. (Barrabravas, hooligans, torcidas, etc.. ) Los clubes de futbol ya no son pequeñas agrupaciones, sino que representan un hibrido entre las grandes empresas privadas y la cosa publica. Por cuestiones de comodidad técnica y conveniencia, todavía se rigen por ciertas normas que superaron con su crecimiento hace ya largo tiempo. En este punto, es fácil criticar la contradicción entre lo formal y lo real. Pero menos fácil es proponer una solución. Sin pretensiones, propongo que el régimen legal para los clubes sea el de fundaciones privadas o semi privadas según nuestro código civil. Tal vez un buen abogado pueda desarrollar esta idea mucho mejor que yo.

(continuará)