El arte del interrogante

Para resolver el fin del mundo, lo principal es considerar que todo lo que nos ocurre y rodea tiene relación íntima con el arte y la ciencia de hacer preguntas. Es un hecho comprobado que a medida que vivimos, estamos buscando respuestas en la gente y las cosas. Sucede con frecuencia que cada replica conduce a preguntas y respuestas y esas nos conducen a tantas otras; Al final, cada tema que indagamos se cuenta en una historia – quizás también una histeria – que sirve para darle entidad a esto por donde andamos, es decir el mundo.

Mucho me sospecho que “La fin del mundo” nos va a llegar ese día en que no sea necesaria la idea de un planeta donde andar. Esa fecha será cuando tengamos todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Ahora que lo pienso, esa ocasión será posible solo si nadie llega a preguntar por aquel día.

Cada tanto hay personas que piensan en esta clase de asuntos, pero quizás por miedo a la nada no se atreven a juzgar y expresar el tema tal cual. Por ahora la mayoría de las culturas andan un tanto lejos de este interrogante. A juzgar por el estado de cosas, quizás no sea buen negocio. Así que es bien probable y posible que estemos aquí como raza por una cantidad de milenios.

Tato

El Fulgor Argentino: Notas sobre progreso y modernidad en nuestro modelo agroexportador – tercera parte

Resumen: Esta es la tercera y última parte del asunto.

El tren de la historia

Más que los bancos y los barcos, los trenes dieron forma a nuestro mapa físico y económico. Las rutas nacionales y provinciales no existían. Actualmente, casi todas están hechas mierda. Otras están incompletas; algunas existen únicamente en papel, tinta, y papel moneda. Pero eso es otro cantar. Vayamos a la vía.

  • Un Dato: La política de estado es ofrecer facilidades para atraer inversiones. El año es 1862. El presidente es Bartolomé Mitre. El estado nacional argentino garantiza ganancias del 7 por ciento a quienes inviertan en el ferrocarril Rosario – Córdoba, sobre un capital de unas 6.400 libras por milla. Se trata de un paquete de medidas. Incluye reparto de tierras para la infraestructura, exención de impuestos para estimular el negocio, y total libertad para fijar las tarifas. Hay el mismo criterio para el ramal a Chascomús.
  • Más datos: El año es 1875. Esto es una fracción de las inversiones británicas en argentina, según una fuente de la época. Va mini cuadro para ilustrar la cosa.
Áreas productivas Capital en libras
Ferrocarriles 6.609.750
Compañía de tranvías de buenos aires 800.000
Inversiones directas 4.000.000
  • Dato adicional: El año es 1885; el presidente es Carlos Pellegrini. La banca Baring otorga a la argentina un préstamo por 42 millones de pesos oro para extender los ferrocarriles andino y central norte.

Para más detalle, agregamos tres cuadritos. La idea es ilustrar las proporciones entre algunas cifras clave de la economía nacional y los trenes.

Cuadro 1 – Situación de los ferrocarriles desde 1913 a 1917

Año Cantidad de Pasajeros Cantidad de Mercaderías (en toneladas) Producido total (en pesos oro) Gastos de funcionamiento
(en pesos oro)
Entradas netas (en pesos oro)
1913 82.322.800 42.033.300 135.619.800 83.135.200 51.884.600
1914 75.103.800 33.506.800 111.861.500 72.923.000 35.938.500
1915 67.401.100 35.655.700 121.029.000 76.623.900 44.395.100
1916 64.829.900 36.630.600 125.568.800 81.404.900 44.163.900
1917 57.595.700 31.562.000 118.502.000 89.118.200 29.877.900

Nota: Se cuenta que en el cuadro de arriba, no hay cifras muy exactas. Los números vienen de compilar algunos informes de contabilidad de las empresas británicas residentes acá. Los expertos opinan que quizás hayan inflado números
para dejar contentos a los accionistas en Londres. Pero es lo que hay.

Cuadro 2 – Personal de los ferrocarriles de 1913 a 1918

Año Directivos Vía y Obras Trafico Personal de estaciones y talleres total
1913 5033 55881 35020 35856 132810
1914 5844 47497 32754 32844 118939
1915 5151 45688 32330 33897 117066
1916 3982 39485 34001 34707 112175
1917 5009 30361 32504 34745 102619
1918 5942 28844 39161 38292 112239

Cuadro 3 – relación entre las cuentas nacionales y el ferrocarril

Año fiscal Entradas brutas del FFCC Rentas de la nación
1890 $ 26.049.042 $ 29.143.767
1920 $ 218.485.374 $ 228.402.483
1925 $ 250.680.363 $ 291.510.498

Nota: resulta evidente que las ganancias ferroviarias eran parecidas a las rentas del país. Así que, su capacidad de cabildeo era importante. Los valores arriba son pesificados, al tipo de cambio de sus respectivas épocas. (Si quieren romperse el coco, pueden actualizar las cifras al valor vigente…)

Ampliemos los ramales con dos mini historias:

  • Ferrocarril Oeste: El día es el 12 de noviembre. El año es 1854. Por iniciativa de un grupo de empresarios argentinos, hay un ferrocarril desde parque – el actual teatro colon – hacia el barrio de flores. Por un decreto provincial de aquella fecha, hay la concesión para el servicio.
    El proyecto dura unos 27 años. Es una empresa rentable, que brinda muy buen servicio de pasajeros y carga. Un rebote muy favorable es que valoriza los terrenos por donde pasa. La cosa se pone tan buena, que algunos compran leguas de tierra a los lados de las vías. Se animan a construir casas ahí. En 1860, el ferrocarril oeste tiene 39 kilómetros de vía.
    Pide préstamo al estado nacional para extenderse hasta Mercedes. Se lo otorgan en 1862. Al advertir que tienen competencia, los ingleses hacen presión para sacarlos del mapa. En 1886, el Unicato juarista le corta caminos al ferrocarril oeste. Finalmente lo estatizan, para luego privatizarlo a precio vil.
  • Y el Pescado, sin vender: Las vías siempre hicieron tándem con los puertos. El estado construye el puerto de aguas profundas de Mar Del Plata. Invierte más de 30 millones de pesos. Lo terminan. Vienen barcos, y se mueve la cosa. La idea es combinar con los trenes. La capacidad de lobby de las empresas británicas tiene su encanto. Y el ferrocarril sur pasa por otro lado. Para no quedarse con la pesca sin vender, la carga recorre 450 kilómetros diarios para llegar hasta Buenos Aires. Pongamos un poquito de optimismo. Asumamos que la llevan fresca y congelada, enlatada, y que la habrán vendido bien en Retiro.

Los ferrocarriles siguen siendo transporte importante en nuestro país. Los estatizaron, los privatizaron, y los han vuelto a estatizar más de una vez. Hubo huelgas, hubo cierres, hubo reaperturas… hubo de todo. Pero, como no queremos hacer mal el trasbordo, pasamos a la sección que sigue. Habla de la argentina del Centenario.

Cent´Anni!!

En la segunda parte de “The Godfather”, Freddo Corleone explica una tradición italiana a su esposa trofeo: los momentos felices deberían durar cien años. Y ese buen deseo se usa para brindar. Argentina era una fiesta entre 1910 y 1916. No era poco. Llegábamos a nuestros primeros cien añitos de libertad e independencia. Claro que la fiesta era solo para anfitriones e invitados. En el cuarto de servicio, sonaba otra milonga. Algunos episodios.

  • Origen de los conventillos: Hacia 1871 comienza la epidemia de la fiebre amarilla en buenos aires Hay hasta 500 muertos en un día. La oligarquía se muda de barrio, para esquivar la peste. Poco antes de una epidemia de cólera, nuestras fuerzas vivas rechazan un proyecto de saneamiento. La idea es construir redes de cloacas y agua corriente en la ciudad de buenos aires. El objetivo es atajarse de la peste. Cuando la cosa se pone brava, reculan. Llaman de vuelta a los ingenieros británicos que habían hecho la propuesta. Aquel asunto implica un préstamo externo y un proyecto a mediano y largo plazo.

    Pero antes de irse, saben alquilar piezas en sus antiguas residencias a los pelotones de inmigrantes recién llegados. Aquellos palacetes quedan como “Conventillos”. Son casas con varias habitaciones, pegadas entre sí. Las estructuras son parecidas a los conventos religiosos, pero en menor escala. Tienen habitaciones de 4 metros cuadrados,
    sin ventilación, que a menudo alojan 10 personas. Los inquilinos – muchos tenían que laburar en el puerto – consiguen lugar en La Boca, Monserrat, y San Telmo. El centro de la ciudad queda en la Avenida de Mayo en aquellos tiempos. Y la vuelta de Rocha es la entrada a la argentina. Puerto madero todavía no existe.

    Un censo de la ciudad de 1904 informa que de los 950.891 habitantes de buenos aires, 138.188 reside en las 43.873 habitaciones de las 2.462 casas de inquilinato porteñas; es decir que más del 10% de la población de la ciudad está en los conventillos. En muchos casos hay: Un solo baño para 80 personas, techos de zinc en malas condiciones, y paredes rotas. Nuestros tatarabuelos sobreviven ahí de pura suerte, de milagro, y quizás por una mala salud de hierro. Tachen lo que no corresponda.

  • Huelga de las escobas: El año es 1907. El lugar es ituzaingo 279, un conventillo de capital. El dueño es un tal Pedro Holterhoff. El gobierno anuncia aumento del impuesto inmobiliario para 1908. Los dueños de los inquilinatos se adelantan, y cargan ese costo a la cuota mensual. Las comodidades de los conventillos son taantas, que un chico de 15 años – un tal Miguel Pepe – inspira la primera protesta de inquilinos.

     

    Los vecinos de la calle ituzaingo deciden suspender el pago de la cuota, mientras reclaman por mejoras. La policía federal manda a reprimir: El operativo en San Telmo lo barre a Miguelito. Y ya que “Con los chicos, no” hay adhesiones a la causa en el velorio y entierro del joven. Cuando lo llevan a Chacarita, todos marchan con escobas en las manos. Igual, la policía se mete. Hay heridos.

    La huelga de las escobas empieza oficialmente en octubre del 1908. Prende entre unos 500 conventillos en capital. Se suman los inquilinatos de Bahía Blanca, Rosario, La Plata, y Mar del plata. La protesta declina a partir de noviembre, cuando hay algunos logros.

  • CATE para todos: El año es 1898. Hay un simpático monopolio en el sector energético de la ciudad de buenos aires. En el rincón azul, la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE) Invierten en usinas termoeléctricas, que producen energía a base de carbón. También desembarca en la red de tranvías de la ciudad, que consume electricidad. La compañía Anglo Argentina (CAA) le planta cara: Parece que se va a poner brava la cosa, pero no. CATE y CAA pactan entre sí. La energía para los alemanes, y los tranvías para los ingleses.

    Durante el mandato del conservador Alberto casares, hay un plan: poner usinas eléctricas chicas a cargo del estado, para romper el monopolio. El proyecto obliga a las compañías de tranvías que compren un cupo de energía eléctrica al estado. Hay campaña de prensa contra estas medidas. Eso no impide que la ciudad construya – al menos – una usina propia. La reacción de la CATE es “comerse” todas las compañías chicas del sector. De postre, se queda también con la usina municipal.

    En el rincón rojo, sale a la arena – aunque no demasiado – el consejo deliberante de la ciudad. Sucede entre 1907 y 1908, en la intendencia del radical Carlos Alvear. (Es el hermano de Marcelo T.) Hay trámite exprés para extender la concesión a la CATE. En una sola sesión, cumplen completo y por unanimidad el protocolo legal. Esto significa que aprueban el pliego, sin siquiera abrir el paquete.
    Sospechoso.

    La CATE participa en varios episodios de corrupción. Pero pertenecen a la “década infame” (1930 -1940) y se salen de nuestra cronología. Para no dejarlos a oscuras, contemos uno solo: en 1936, hay una comisión investigadora sobre los negocios de la compañía. Las actividades de aquella comisión empiezan firmes. Pero quedan flojas. Las investigaciones del tema sugieren que hubo coimas a las personas adecuadas. Fin del cuento.

  • La Zwi Migdal: Entre 1903 y 1906 aparece la primera red moderna de trata de personas en argentina. La fundan y organizan entre un grupo de cafiolos de origen rumano, polaco y ruso. Es versión criolla de la mafia judía. Operan más que nada en Buenos Aires y Rosario. La franquicia llega hasta Brasil y la madre patria. Es decir, Polonia.

     

    La fachada es una asociación de socorros mutuos. Traen importadas chicas de Europa del este. El casting es para chicas entre los 13 y 16 años. Van a buscarlas allá, en las aldeas judías pobres más castigadas por ataques antisemitas organizados. Al punto, conviene recordar que hay broncas, que luego estallan en la primera guerra mundial. La información sugiere que buscan jóvenes redondamente analfabetas, o con poca instrucción. Son fiolos, no estúpidos. Las víctimas tienen que ser fáciles de manejar.

    La mayoría de las victimas llegan engañadas hasta acá. Hay quien opina que algunas ya ejercen allá, para zafar del hambre. Otros sostienen que hay ardides. Les prometen empleo y matrimonio. Los datos indican que en el barco las enjaulan y hambrean, para ablandarlas. Cuando llegan, las prostituyen al toque. Empieza con una subasta privada, donde las ofrecen en bolas al mejor postor.

    La conga dura unos 15 años, sin que nadie les toque ni la sombra.
    Se cuenta que locales y otras colectividades tienen también sus quioscos. Pero los moishes manejan la mejor carne y el mejor precio del mercado. La comunidad judía internacional los tiene junados. Hacen predica para que nadie alquile casas al rufianato. Los rabinos argentinos condenan moralmente a los fiolos. Sin embargo, la sanción no pasa de la retórica y pequeños gestos. Se cuenta que se les prohíbe la entrada a las sinagogas. Ampliaremos.

Se cuenta que hubo una comisión oficial para organizar los festejos de la revolución y la independencia. Se llamó “Comisión del centenario”, y hay quien opina que fue un pozo de corrupción. Luego de los años locos de festichola, alguien tuvo que pagar la cuenta. Esa función le tocó a la Unión Cívica Radical en el esquema de nuestro desarrollo.

Los platos rotos

Estamos en 1916. Empieza el Yrigoyenato. Al radicalismo le toca bailar con la más fea. Hace muy buena oposición, y tiene una gran campaña. Es una gran fiesta cívica. (Leandro Alem, que tanto hinchó las pelotas para lograr esta meta, se la perdió por un ligero caso de suicidio) A través de su propia red de comités, la UCR es paternalista: ofrece bienes y servicios para ganar afiliados. Venden barato “el pan radical” y otros productos de la canasta básica. Ponen consultorios médicos, organizan proyecciones de cine, fiestas de carnaval y demás.

En el fondo, la UCR usa tácticas parecidas al patronazgo, desarrollado por sus “primos”. Es decir, los conservadores. Solo que el target radical es mucho más masivo. La radicheta gana por la mayoría de los votos, y con el nuevo sistema electoral a favor.

La UCR no llega sola. Comparte podio con el partido demócrata progresista(PDP) y el socialismo. (PS) En los gremios, la mayoría es anarquista. Muchos hijos de inmigrantes simpatizan con la UCR y el PS. Pero sus padres – con experiencia argenta de años – desconfían de estos “pezzonovantene”. En la trilogía “The godfather”, esto significa “uno con noventa”. Donde siempre falta una guita para los dos mangos, no da… ¿capische?

La monada estaba podrida del PAN. Sin embargo, luego de las elecciones el kilo de flautitas se va al cielo. La primera guerra mundial distrae a los capitales europeos – bah, capitales golondrina británicos – que se retiran bastante de Sudamérica. Ya que “en mercado vacío, no entran libras” nuestra economía se va yendo gradualmente al carajo. Entre 1914/1918, sube el costo de vida en las ciudades. 65% más o menos. Detalles sórdidos, aquí abajo.

Rubro Aumento promedio aproximado
Alimentos 40%
Alquileres 15%
Confecciones 300 %

Las tendencias inflacionarias están presentes durante todo el radicalato. Y duelen en el bolsillo. La ropa sube mucho porque viene de afuera. Y por una vez, la materia prima es europea en este caso.

Otra importación estratégica que sube es el carbón. En esta época, es un insumo industrial para producir electricidad, además del asado. (Recuerden CATE) Las variaciones de precios dependen de un bajón en las cantidades, por ciertas crisis previas a la primera guerra mundial. Se habla que argentina mantiene sus cuotas de exportación, y eso jode las ganancias.

En términos técnicos, Yrigoyen es un líder populista y
dirigista moderado: Justifica su autoridad por el apoyo masivo que recibe en las ciudades. Por lo general, los populistas buscan ganarse aplausos con ricos shows en vivo.

Sin embargo, el Peludo no sigue esta receta clásica; se cuida de exponerse hasta el extremo. Pero no es ningún boludo: Se gana la confianza y simpatía del pueblo mediante su entorno. Y en un punto, el misterio le juega a favor. Pero más adelante, le hace contra.

El estado radical deja el campo sin tocar. Mientras tanto, interviene la economía urbana. Con la reforma universitaria, libera el acceso a las profesiones liberales para la clase media ciudadana. Esto trae crecimiento del sector de servicios en el mediano y largo plazo. Pero como el zapato viene apretando, manda al congreso dos proyectos de ley.

  • Impuesto al redito personal: se parece al actual impuesto escalonado a las ganancias. Los salarios obreros y de clase media oscilan entre los 2500 y 10.000 pesos anuales; se cobra una tasa anual que va desde 0.75% en los salarios mínimos, hasta el 7 % en los más altos.
  • Banco de asuntos agrarios: Para fomentar colonias y granjas en el interior.

Los dos proyectos fracasan con ruido en el parlamento. A nadie le gusta que le toqueteen su bolsillo. Es el órgano más sensible de cualquier argentino. De todas maneras, hay un tercer proyecto que triunfa: se trata de un impuesto temporario a las exportaciones agrícolas.

  • El dato: Hablemos de los “Ñoquis Radicales”: Para zafar, el Yrigoyenato aumenta la cantidad de empleados públicos. La intención es calentar la economía. Reparten empleos a través de los dirigentes en cada comité. Hay internas fieras entre los punteros por acceder directamente al “peludo”, y si no, a su entorno. Inclusive con batallas y corchazos.
  • Más data: La idea entre los punteros es conseguir la mayor cantidad de puestos. Luego de la repartija, se sabe que 10 de 100 empleados nuevos van al laburo. El resto, a pasar por caja el 29. Y si preguntan, amnesia temporal. Un detalle; en un porcentaje, dejan sin tocar los empleados de la administración anterior. Hay algunas purgas, pero quedan en pura murga. En consecuencia, aumenta la burocracia estatal.

Por causa de la crisis, hay inflación. Los gremios socialistas y anarquistas organizan unas bonitas huelgas: Hay paro de ferroviarios, navieros, frigoríficos… elijan ustedes su propia aventura. El detalle es que la UCR especula con el uso del poder de policía del estado para liberar zonas o reprimir, con fines electorales.

Aparece una tercera corriente gremial: los “sindicalistas”. No les interesa ninguna revolución; quieren sobrevivir al laburo. Piden lo mismo que el resto. (Ocho horas de trabajo, mejoras salariales, y descanso dominical.) La UCR negocia bien con ellos. A cambio de zonas liberadas, obtienen votos. Al punto, hay apoyo a las huelgas en las empresas extranjeras que operan en capital federal. El resto… si te he visto, no me acuerdo. Los episodios de Vassena y la Patagonia son exactamente dos excepciones que confirman la regla.

Además de repartir cargos, el peludo usa y abusa de la
intervención federal sobre aquellas provincias que traen problemas. Según nuestra constitución, la intervención es un mecanismo legal para pacificar conflictos. Sin embargo, los radicales lo usan para mantener unido al partido, expandir su influencia, y demostrarles a los demás quien tiene las riendas. Este criterio trae consecuencias personales a la larga para Yrigoyen. Ampliaremos.

Cuando asume Alvear, hay cierta continuidad con cambios. Marcelo T. proviene de una fracción de la oligarquía que participó de la revolución del parque. Ni él, ni su equipo, son menos radicales por eso. (No olviden que Juárez Cellman no convidó negocios a cierta gente. En represalia, algunas familias integraron la UC y la UCR.) La diferencia es que Alvear tiene cierta economía a favor.

Año Volumen de exportaciones Volumen de importaciones Valor de las exportaciones Valor de las importaciones
1914 100 100 100 100
1915 127 84 116 114
1916 112 81 129 142
1917 79 70 171 176
1918 113 62 174 256
1919 135 86 190 244
1920 133 111 200 276
1921 116 103 138 228
1922 153 112 109 188

En la interna, el “grupo azul” no comulga con el “Peludo”. Opinan que la presidencia de Yrigoyen fue darle demasiado poder a una sola persona. En 1924, el ministro del interior de Alvear – un tal Vicente C. Gallo – se atreve a proponer un partido nuevo. La unión cívica radical anti personalista. La idea prende en Santa Fe, mientras Buenos Aires banca a Yrigoyen.

Alvear alienta la idea. Pero con cautela, para evitar su propio suicidio político. Al final, queda fuera de las 40 del mazo. Gallo pierde las elecciones internas de ese año. Y queda en cacareos: Se sabe que pretendía hacer, a su modo, lo mismo que criticaba a los Yrigoyenistas. La UCR elige a Hipólito Yrigoyen, y lo avalan para una segunda presidencia.

En paralelo, Alvear pide préstamos a los bancos del interior, el ferrocarril y otras fuentes de dinero. Queda formada una deuda flotante, cuyo capital sirve para financiar al estado.

Llega la primera posguerra mundial. Inglaterra se está lamiendo las heridas, y no tiene intención de girar libras acá. Hay poca recaudación fiscal, crece el gasto público, y la deuda flotante del estado Las importaciones varían según el conflicto afuera. Tiene que hacer recortes, buscar fuentes de dinero, y mantener andando la comparsa. Va cuadrito

Año Importaciones (Millones de pesos) Recaudación fiscal(Millones de pesos) Gasto público (Millones de pesos) Deuda flotante (Millones de pesos)
1913 1130 350 403 94
1914 730 250 419 256
1915 690 230 400 422
1916 830 233 375 515
1917 860 228 390 627
1918 1140 298 421 711
1919 1490 368 428 795
1920 2120 481 503 682
1921 1700 495 559 745
1922 1570 461 614 893
1923 1970 549 632 875

La novedad de la época es que unas empresas norteamericanas invierten unos dólares acá. Se especializan en bienes de capital y productos durables de consumo. En el mercado doméstico, los trenes ingleses y los autos americanos compiten por el gusto argentino. Unos comen carbón, importado de gran Bretaña. Otros comen petróleo, que se puede conseguir acá.

Hay discursos de la época que apuntan a proteger las materias primas nacionales. Por o a pesar de la retórica, Alvear necesita más guita en el presupuesto. Si no, se cae del mapa.
Las cifras más arriba explican que el recorte y la deuda flotante no alcanzan. La muy norteamericana Standart Oil Company desembarca en argentina. El Alveario le otorga permisos para explorar y perforar pozos en Salta. Se cuenta que un juez salteño suspende esas medidas, y la compañía demanda al estado.

En su segundo lanzamiento para presidente, Yrigoyen especula con nacionalizar el petróleo. La estrategia es prometer un país rico en recursos, que banque al estado. Incluye industrializar al país en parte; pero la meta real es ocupar a la burocracia en el tema. Hay campaña de prensa contra la Standart Oíl. Mientras tanto, se hacen olímpicamente los otarios con los británicos, que también están en el área. El carbón no venía de acá. Al punto, los Yrigoyenistas en campaña barajan tres iniciativas para el sector energético.

  • Algunos buscan que el mercado haga lo suyo, con más iniciativa privada.
  • Otros proponen sociedades mixtas entre el estado y las empresas privadas.
  • Algunos proponen una tercera opción: Que el estado regule el área, y conceda permisos a los privados mediante licitación pública. Estamos hablando de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. (YPF) La idea es agrandar el combo con minas de carbón locales. Eso queda para yacimientos carboníferos fiscales. (YCF) Este es el proyecto que queda finalmente.

Al final no pasa nada. YCF/YPF queda en puro carpetazo. Los gobiernos que siguen lo hacen realidad, general Mosconi incluido. Luego usan y abusan de concesiones a los amigos, y el precio de la nafta como caja para financiar sus jodas. Pero eso es otro cuento.

Durante el Alveario, lo peor que podía pasarle a un correligionario era quedar cesanteado. Era gente que comía gracias al puestito que le había dado el partido. Para ellos, el comité se había convertido en un medio y modo de vida. Algún comentario de segunda mano de Arturo Jauretche dice: Los radicales cesantes vivieron los despidos como una tragedia. Don Arturo traza contraste entre ellos, y los peronistas. Ellos esperaban que el partido los rescatara. “Para ellos, era más una cuestión de reconocimiento, de jerarquía… pero no podía ser”. Los peronistas, por su parte, ya estaban acostumbrados a pasarla mal mucho antes de Juan Domingo Cangallo.

Volvamos a los años 20s: Se cuenta que la “mano de obra desocupada” Yrigoyenista aprende a reciclarse a sí misma; Se cuenta que los caudillos radicales de barrio se meten en el negocio del juego clandestino y la prostitución. Por la libre, aparecen los compadritos y las patotas bravas, las paicas y las grelas, que tantas milongas y tangos ilustran.

Pero la cosa no es tan rosa como cantan. Hacia 1929, cae la Zwi Migdal. Los rufianes compran a la gente indicada, y son intocables por largo rato. En 1926, hay una chica llamada Perla Perzeloska, que consigue mandar una nota en yiddish, avisando de su cautiverio. La rescatan. Tres años más adelante, Raquel Liberman presenta denuncia con pruebas contra la organización, y declara en juicio. A diferencia de otras, Raquel sabe leer y escribir. La llevan engañada, como a la mayoría. Descubre que su futuro esposo ya estaba muerto. Viene al país con sus dos hijos. Se come el garrón por 11 años. Ni bien puede, aprovecha y los rompe desde adentro. Las autoridades reaccionan. Van en cana 108 macrós. El resto huye a la provincia de Santa Fe, y al exterior. La comunidad judía en argentina celebra con ganas el hecho. Pero la fiesta dura poco; luego de unos meses los liberan.

Volvamos a la política: Cuando asume el segundo Yrigoyenato, repite recetas. Pero con algunas modificaciones. Repite subir empleos públicos. Purga empleados alvearistas, y pone tropa propia.
Delega las relaciones con los gremios en los comités. Con el regreso del peludo, la otra mitad de la UCR es una fiesta. Para ellos, hay promesa implícita que vuelven los buenos tiempos. Un grupo del entorno forma el “Klan Radical”, que hace contra al grupo azul.

Volvamos al país: Yrigoyen repite la intervención federal; esta vez se lo reprochan dentro y fuera del partido. Lo comparan con la mazorca de Rosas. Y hay líderes provinciales – conservadores algunos – que se ponen nerviosos. Además, Hipólito tiene bailes con:

  • El ejército: Durante la “gran guerra”, Argentina se declara neutral. Mientras tanto, busca exportar grano y carne a buen precio a los países en conflicto. Nuestras fuerzas armadas, siguen el partido por los medios; hay quienes hinchan por Bismark, y otros por los aliados. En el Boca – River, hay milicos y civiles conservadores que influyen sobre una parte del generalato y los oficiales más jóvenes. Queda formada una alianza política sin partido, que produce varios brotes verdes. La cosecha llega con el golpe de 1930.
  • Los empresarios: Hay ahogos por las huelgas, el impuesto a la exportación agrícola, y la falta de inversión. La UIA (Unión Industrial Argentina) mete fichas, e Yrigoyen tiene que pactar con ellos, sino se cae del mapa.
  • El parlamento: A la UCR le cuesta negociar entre sus dos mitades. Y los otros partidos aprovechan esa debilidad. Las provincias no – radicales juntan bronca por las intervenciones federales. Les complican la gobernabilidad y los negocios ganaderos. Hay más halcones que palomas. Y todos hablan fuerte en un dialogo de sordos.

El equilibrio es cada vez más precario: A poco de asumir de vuelta, hay intento de magnicidio contra el “Peludo”. Sucede en la puerta de casa rosada. Los atacantes disparan al grito de “¡Muera el mazorquero!”. La custodia y los entusiastas del Klan bajan a los atacantes. Yrigoyen queda a salvo. Lo suben a un taxi. Al alejarse, exclama: “¡y yo, que nunca hice daño a nadie!”

Yrigoyen deja sin tocar la deuda flotante, y se queda esperando buenas señales de afuera. Pero esas señales no llegan. Cuando crecen las deudas internas, la agenda política que expresan estos intereses se complica. Eso desborda al “peludo”.

Luego de la primera posguerra, afuera hay depresión económica. De a poco, llega la reconstrucción y la recuperación a fines de los años 20s. Gastan la guita allá. Pero no se olvidan de los “argies”: amagan con invertir acá, siempre que les sobre alguna chirola. La frase enseña que “promesas hacen los novios”. Dicho y hecho.

Sin embargo, a los pocos años sucede la crisis del 1930. Es el gatillo para que llamen a la puerta de los cuarteles, y debute el primer golpe de estado moderno en argentina.

A propósito: Hay acuerdo entre los expertos que el sistema se cae por sobreproducción. Esto repercute en el resto. Keynes elabora una ecuación para balancear la macroeconomía. La bajada a la práctica de esta teoría es el estado de bienestar, que implica paquetes de medidas para intervenir el sistema y rescatarlo de sí mismo. Pero eso, shaibb… ya es otro cuento.

Conclusiones

Dicho en dos palabras: Argentina fracasó.

El detalle es cuando, como, y porque. Pero sin comerse ninguna galletita. Circula una frase falsa de Clemençau, que dice: “Argentina es el país del futuro. El problema es que lo será siempre.” Al menos para mí, por la verdad que enuncia y connota, merece ser cierta. Pruebas al canto hay de sobra.

Nuestro modelo agroexportador tuvo altas, bajas y modificaciones. La concentración de la riqueza y la dependencia económica fue evidente y amarga. Llevar la contabilidad de todo lo perdido en pesos y libras, sirve para ubicarnos según las épocas. Sin embargo, hay que trascender de condenar alegremente ineptos, cipayos o ladrones.

Aquí nunca hubo progreso genuino. Hubo amagues y pifias. Hay el relativo consuelo que otras partes del planeta pasaron desastres y negligencias, iguales y peores que las nuestras. Se dice que varios de esos sitios ya no existen más. Sin embargo, es evidente que seguimos acá.

Y ya que estamos, más vale que aprendamos esto: primero hay que resolver el problema, y luego la culpa. Porque castigar a un culpable para resolver un problema, alivia el dolo, pero no erradica el delito. No fue ni es exactamente el caso argentino. Perón decía: “Se gobierna con la cabeza de los dirigentes, o con los dirigentes a la cabeza”.

Nuestro subdesarrollo existe por varias razones. Algunas ya las explicamos. Y en lo que va del tema, ocurre que vivimos recostados en beneficios secundarios de un puñado de técnicas y tecnologías importadas.

Al punto, esto es reconocer patrones de conducta. El presente no repite el pasado, sino que lo hace más oscuro. Agrega capas de complejidad, al tiempo que continúa las cosas. En lo profundo, las etiquetas del tema provienen de las nociones de evolución y bienestar que hemos sembrado entre nosotros. Ahí hay que pinchar. Entonces, vayamos a los bifes.

  • En la Primera parte, vimos curros durante la colonia y la organización nacional. Es evidente que hubo angurrias, ya que eran tiempos revueltos. A fin de cuentas, no se pudo llegar al omellette sin romper los huevos.

    Por y a pesar de la joda, hubo gente derecha. ¿Alguien puede decir que San Martin, Belgrano y Dorrego metieron mano en la lata? Nos convertimos en una patria. Una vez libres e independientes, faltaba ser un país. En el vacío entre las dos
    cosas hubo espacio para: los negociados de Paso, los desastres de Rivadavia, las maniobras de Rosas y Urquiza, los curros de Avellaneda y Roca, los crudos, los cocidos y el resto.

  • En la segunda parte, el reflector esta puesto en la generación del 1880. Esta gente buscó instaurar una civilización blanca, idealizada, democrática, progresista y filantrópica. Eran ideas de la Sociedad de Mayo, y abundaban en los salones literarios. Al punto, conviene medirlas con criterios de época. Cuando aquella generación asumió el poder, tuvo que darse rico baño de realidad; tuvo que hacer malabares entre la
    liberalidad teórica, muy romántica, y el conservadurismo práctico.

    El detalle fue que no se pudo cagar más arriba del culo. Aquí estaba la colonia más devaluada del imperio. Y con escasez de recursos, había que convertir esto en una nación. Bien o mal, pero rápido. El campo sirvió para generar riquezas. Dio impulso a la clase gobernante. Pero con eso no alcanzaba. Se financiaron mayormente con deuda exterior. Y ahí cagamos la fruta.

    Las crisis por los malos negocios debilitaron el modelo conservador. La exclusión de los inmigrantes y sus familias en el modelo, fue el empujoncito final para que cayeran las estanterías. Sale la conserva. Entra la radicha.

  • La entrada actual habla de la UCR: Fue una coalición política, formada por una fracción de la oligarquía terrateniente y la clase media urbana. El padre de la criatura – Leandro N. Alem – fue un ex conservador, que fue virando al republicanismo.

    Bajo ese paraguas – el republicanismo – se juntaron los dos grupos sociales de más arriba. Obvio que eran agua y aceite. Intentaron hacer una emulsión. Funciono, pero solamente por un tiempo. Tenían en común su antipatía por los conservadores, y los mal llamados liberales argentinos. El malhumor social los favoreció. Detalles ya contamos en otra parte.

    La UCR fue hija del modelo agroexportador. Le interesaba abrir el dialogo y hacer comicios limpios. La imagen que quedó para la posteridad es que Radicheta es igual a constitucional. Y por lo tanto, ser radical es ser profundamente legítimo, legal, fundacional y patrio. Es decir, campeones del juego limpio.

    Pero, justamente la historia nos confirmó que la UCR supo jugar sucio para conservar cuotas de poder. Luego de las dos presidencias y media, luego del golpe, luego de debatir con el peronismo… el precio devaluó, y mucho.

    Que se sepa: Los radicales modelo 20s buscaban redistribuir la riqueza existente. Al punto, hay crecimiento del sector servicios: puertos, trenes, electricidad, tranvías, ganado, metalurgia, etc. Eso empuja el carro, y algunos melones se acomodan solos. Pero, para su mal, no
    llevan agenda económica definida.
    No buscan industrializar el país. Y otra vez, sopa.

Con los años, hemos actualizado los figurines, pero nunca la tela ni el talle. El rango de ejemplos es vasto y complejo. Vimos muchos episodios en estas tres entradas.

Por lo tanto, un poco de historia ayuda a saber que cualquier modelo de país fue, es y siempre será una promesa grande. Como toda promesa, depende del contexto para que se cumpla. Y si se cumple, nunca será como se ha dicho.

Saludos y suerte.

Sangre Azul

Bueh, como venía diciendo… pasó que después de muchas vueltas, la princesa besó al sapo, y así se rompió el hechizo que vos ya sabés. Se casaron, fueron a vivir a un palacio alquilado, y como había subido mucho el precio del kilo de perdiz tuvieron que arreglarse con unos churrasquitos y con algunas supremas de pollo…fueron tapa de revistas, recibieron propuestas de varias editoriales por los derechos de autor para autobiografías, cuentos románticos de hadas, cosas así…agarraron viaje en algunas, mucho más para dar gusto a la parentela que por reales necesidades de hacer publicidad. La fama les duro poco; fueron “la pareja perfecta”, hasta que en el otro reino surgió lo de la cenicienta, y en cuestión de pocos días se olvidaron de ellos. Una cosa que poca gente sabe es que cuando en la corte empezaron a darse cuenta de que les iba faltando prensa para este asunto, casi se armaba la podrida entre la familia de él, que tenían el mayor porcentaje de comercialización de los cuadros, recuerdos y demás cosas de promoción, y la de ella, que a decir verdad estaban un poco podridos de toda la comparsa. Mira vos que había que bancarse por lo menos seis horas todas las semanas que viniese el pintor fulano de tal, que eligiese donde hacer el cuadro, quedarse piola posando a pesar de querer ir al baño, limpiar el enchastre de grasa, óleo, aguarrás y otras porquerías que dejaba en los tapices, y encima invitarlo a comer para quedar bien con la gente de la editorial que lo mandaba…Lo que estaba contando era que una vuelta casi se armo la de San Quintin porque pasó que un primo del rey, que estaba construyendo un hotel, aprovechando que venían turistas por la boda, había sacado retratos de la princesa mientras se estaba bañando, y del príncipe comiendo hormigas y moscas con las manos sucias y sin cubiertos; como te habrás imaginado, esto salió en todos lados…

El chusmerio estaba insoportable: andaban diciendo por ahí que los iban a divorciar, los iban a desheredar… y mirá hasta que punto había llegado la cosa, que salió una vez que esos cuadros no habían sido los primeros que trajeron discordia al reino; un ama de llaves retirada le contó a “Princesas” que había escondidos en un castillo otros mucho mas zafados, de cuando los padres de ella eran jóvenes, donde se los veía haciendo cosas terribles, como bailar minué arriba de las mesas, mostrarle el culo por la ventana a la servidumbre, ir en carroza sin registro a todo lo que da, y cosas por el estilo…Vos sabés como son los periodistas cuando escrachan a alguno; que la libertad de prensa, que solo dicen lo que dicen las fuentes, que esto y que lo otro, y encima hay que soportar que los trapos sucios salgan en primera plana, y que las desmentidas salgan en un cuadrito en la ultima pagina, al lado de los chistes.

Ahora, fíjate también que la corte son una manga de atorrantes, y cada vez que pueden, lo hacen quedar muy mal al rey…acordate del escandalete que se armó el día que le vendieron ropa invisible, que solo los buenos de corazón la podían ver, y pasó que lo estafaron en no se cuanta plata, o de esa vez cuando le dieron un diario con todas las noticias falsas, y por poco le declaramos la guerra a medio mundo… Bueh, a los pocos días del asunto de los cuadros, sacaron una ley para cobrar multas a los medios que hablaran mal del rey, o de ellos… y como con eso no les alcanzó, le agregaron penas de cárcel y no me acuerdo bien si también pusieron que había que batirse a duelo… Ya que en el fondo el asunto no daba para tanto, al final pasó que en la oficina de bandos y decretos de la corte hubo alguno que se hizo el distraído, y se olvidó ponerle dos o tres sellos a la ley, y además dicen las malas lenguas que algunos medios pagaron para que una bruja le hiciera el mal de ojo al muchacho que lee las proclamas reales para que no fuera a trabajar el día en que estaba previsto que se diera a conocer la ley, que al final no pudieron promulgarla, porque estaba el tema de los sellos, y la firma del rey estaba algo borroneada…bueno, el decreto quedo al fondo de un cajón y ahí está durmiendo hasta que lo escriban de nuevo, lo borren o lo manden a la basura.

Pero aún así, agárrate fuerte, porque lo peor de todo todavía no te lo conté, y viene ahora…

Mirá, la cosa empezó una mañana en que vino a la corte un gato con botas, bien vestido el minino, que decía ser el mayordomo y heraldo del marques de no sé cuánto, y que venía a pedir audiencia para hacer unas inversiones en nuestro territorio. Los ojos de los nobles se hincharon con el signo pesos y lo atendieron mejor que a dios. Que por favor sírvase de esto, señor heraldo, que venga mañana al banquete del archiduque, que pase por la recepción del barón, que la charla en la glorieta de la condesa, y palabra va, palabra viene, todo eran proyectos interesantes pero cero guita. Siempre que le preguntaban por este detalle contestaba que los fondos estaban depositados en un fideicomiso del banco de los elfos hiperboreos, y que el marques tenia que endosar los cheques, que por favor no se pusieran impacientes, que ya le había mandado carta a su patrón, y que el asunto se iba a arreglar pronto.

En dos o tres revistas de política, (en los chistes, creo) al gato lo llamaban “sanguchito de miga”, porque estaba siempre en todas las fiestas. Después de cuatro o cinco meses de cobrar anticipos, y hacernos esperar por las obras y algunas mercancías, el gato se mandó a mudar; eso sí, pidió disculpas por la demora, dijo que los gastos de hotel los iba a pagar su dueño, que venía en camino para acá con los papeles, y que todo se iba a arreglar. Les dio un retrato del marques para futura referencia, y se tomó el primer buque que salía para puerto de los maderos, que también lo cargó a la cuenta de su patrón.

Al día siguiente vino al reino un hombre descalzo, con hambre, la ropa rota, la barba larga y acento extranjero. Una piltrafa, el pobre tipo. Los monjes le dieron refugio, y el les contó de un gato chanta que lo había estafado, robándole las botas. Que era zapatero, que tenia un buen negocio, y una vuelta quiso tener sociedad con algún capitalista, para ver si podía poner unas sucursales por otros reinos. Les mostró un recorte con la cara de minino. La epidemia de desmayos que hubo, no te la puedo contar. Empezando por el rey, todos tardaron una semana o dos para reanimarse. Y lo rico del asunto fue que algunos marqueses que pusieron plata de adelantos y comisiones por futuros negocios con el gato pidieron una indemnización al tesoro real para limpiar el “agravio moral” que esta trapisonda les había causado, por “ofensa al titulo”. Después saltaron todos los demás arruinados por el gato, que también querían plata. Y el pobre rey tuvo que prometerle una vela a cada santo, que sino podía perder la corona y la cabeza donde la llevaba puesta.

Entonces fue que empezaron a inventar algunos recursos para hacer unos mangos, con intención de tapar el déficit fiscal. Lo primero que se dio a conocer fueron los bonos de deuda. Yo la verdad no conozco de economía, pero pude enterarme que esos papeles valían como juramento de pago de la corona para las deudas importantes, especialmente con el extranjero. La idea funcionó mal desde el principio; la deuda era enorme. No había oro para pagar la publicación de los bonos, y pese que siempre fueron gente de confianza en la capital (un poco loquitos, pero de fiar en las cosas importantes) la crisis no tardó en venir. Entonces a algún generalucho – de esos que nunca faltan en el ejército – se le ocurrió declarar la guerra a los reinos limítrofes y saquear sus riquezas para fortalecer nuestras arcas con sus tesoros. Otra vez sopa: todos nuestros vecinos estaban bien defendidos en ubicaciones estratégicas y muy bien armados hasta los calzones. Los enanos del servicio secreto en nuestro propio reino advirtieron al rey y demás autoridades que los riesgos superaban por mucho cualquier ganancia potencial. Algunos contaban con ejércitos de gigantes; otros usaban un misterioso polvo negro que al entrar en contacto con cualquier fuego destruía todo. Cuentan que en la corte hubo unos cuantos que leyeron esta información, pero sin prestarle demasiada atención que digamos: estaban mucho más preocupados por otro informe reservado, que hablaba de una supuesta conspiración dirigida por un flautista que con su música seducía a las jóvenes y finalmente las llevaba hacia su perdición. Varias autoridades estaban interesadas en comprar las partituras del susodicho gaitero. Al punto, nuestro general Gulliver no hizo caso a los que sabían y se mandó nomás para volver a casa con la mitad de las tropas, algunos barcos más o menos enteros y las manos vacías.

Por los gastos ocasionados en las aventuras de nuestro glorioso general, la deuda finalmente se hizo mucho más grande. El asunto – tal como lo veían los expertos – era pedir un empréstito exterior para financiar el estado, o más bien dejar de ser un reino y dedicarnos a otra cosa.

Creo que me olvidé de decirlo antes, pero siempre que se hablaba de la deuda se maldecía al gato, y más de un noble quiso – por decreto local y orden judicial de ultramar – que la deuda la pagara el felino. En los virreinatos ofrecieron recompensa por su captura, ya sea vivo o muerto. Un conde que visitaba las provincias contrató a un famoso asesino a sueldo extranjero para eliminarlo. Ninguna de las dos cosas funcionó. Primero, porque – por supuesto – en los virreinatos no había fondos suficientes para una recompensa, y lo único decente que podían ofrecer algunas regiones eran algunas mantequeras de plata de muy baja calidad. Segundo, porque luego de las expediciones no había quedado casi nadie con el talento y la habilidad necesarios para buscarlo, y ningún soldado decente iba a arriesgar el pescuezo por una miseria.

Aun así las cosas, hubo grupos formados por mayordomos y funcionarios cesanteados, comerciantes arruinados por la crisis y veteranos de las expediciones gulliverianas que se presentaron ante las autoridades con falsos gatos bien vestidos (algunos de ellos vivos y enjaulados) y diversa documentación fraguada con intención de cobrar el premio y finalmente salir de pobres. El resultado de sus intentos es que más de un chanta terminó colgado de los pulgares, y en los cuarteles hubo deliciosos guisados de “liebre con papas” para los soldados en actividad. Nunca más se vio siquiera un cuarto de bigote del auténtico Gato con botas en ninguna parte. Algunas brujas y adivinas dicen que finalmente fue descubierto en una tierra lejana. Agregan algunas que, huyendo de las milicias, fue buscando escondites en los bosques. Al esconderse entre las raíces de un árbol añoso, finalmente cayó en un hueco de conejo por el cual fue a parar al país de las maravillas. Como sea, estamos mucho mejor sin él.

Ahora las cosas están cambiando, y no sé muy bien que va a traer el futuro; hace poco se firmó el contrato para que dejemos de ser un reino. Ahora somos una sociedad anónima. Los castillos siguen en su lugar, por suerte, pero están en marcha una gran cantidad de cambios. Han traído algunas máquinas y carruajes de aspecto muy extraño, al menos para mí. Están construyendo algunas estructuras (creo que son establos) con grandes tubos de un metal al que llaman “aluminio”. Últimamente se habla mucho con algunas palabras que no comprendo del todo… Lo que más resuena en las charlas por las calles, los bandos, pregones y publicaciones son las voces “Franchasing” y Merchandising” Supongo que debe ser un nuevo sistema de bandos y decretos. También se habla que hay cobro de “Royalties”, palabra que me suena familiar, pero no se bien el sentido: parece un nuevo tipo de conjuro… vaya una a saber

Han puesto un gran cartel donde antes estaba la entrada al reino; y la verdad, me gusta como esta hecho, pero no alcanzo a entender muy bien que quiere decir. Dice algo como así como DISNEYWORLD