“Lampshading”, el truco de guionista que has visto emplear mil veces y que, en el fondo, te incomoda — ITinerancia

“Lampshading”, el truco de guionista que has visto emplear mil veces y que, en el fondo, te incomoda http://ift.tt/2fOmjrg Creo que todos nos hemos enfrentado alguna vez a un visionado de este tipo. Una película, más o menos buena, donde ocurren ciertas acciones que hacen que estemos a punto de perderle el respeto a lo […]

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Combatiendo al capital: Notas sobre el sindicalismo argentino – segunda parte

En la entrada anterior, hablamos de gremios y sindicatos previos al justicialismo. Aquí, le damos al bombo, la marcha, el chori al paso, y nos mojamos las patas en la fuente. Venimos de muy lejos, che… dejen vivir.

Proteger y servir

Empecemos por la historia corta del sindicalismo peruca. Inicia con un puñado de ideas. Por su significado, las ideas prenden en la gente. Las convierten en proyecto. Gracias al esfuerzo de la gente por el proyecto, adquiere espacio y recursos. Se convierte en organización; por los esfuerzos acumulados, llega a ser una institución.

Con numerosos tiros y rebotes, la institución gana puntos en el flipper. Mientras crece el sindicalismo, convive con el sistema. En la convivencia aparecen los intereses, los compromisos, y así se va yendo todo al carajo. Abreviemos: Los sindicatos se convierten en Mafias.

En términos históricos, el mundo laboral moderno argentino es relativamente joven. Las condiciones necesarias para que apareciera las vimos en “El fulgor”. Repasemos: La evolución político – legal del estado nacional hace sistema con el modelo agroexportador. Un relativo crecimiento económico y demográfico contribuye a darle sabor a la ensalada.

Anarquistas, Socialistas, y Sindicalistas netos se encargan de hacerle contrapeso al poder de turno. A medida que crecen los conflictos, las capacidades de presión, negociación, y las influencias políticas de los sindicatos también aumentan.

Las internas llegan al toque. Naturalmente, hay bolsa de gatos: En la primera parte mencionamos las cuatro centrales obreras. (FOA/FORA, UGT, CORA, USA) Conservadores, radicales y milicos los cagan a palos, los matan, les prohíben la actividad, y los mandan en cana. A todos.

Recalculando, aquellos sindicalistas que sobreviven a la década infame, arman algo con los pedazos rotos de sus organizaciones. Hablamos de la Confederación General del Trabajo (CGT) que sigue vigente. Hace dos décadas ya, le surge competencia: la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que también tiene sus matices. A todas les vamos a tocar su canción.

La madre de todas las batallas

Aclaremos de entrada: El Peronismo licua al sindicalismo neto. Para su propio bien o mal, ellos se suman al modelo light de corporación política desarrollado por JDP. A cambio del favor, les cumple aquellos reclamos pendientes desde el siglo XIX

En el primer peronato, la CGT se prende a la teta del estado. Y una vez que prueba, no la larga nunca más. (Vean la segunda parte de “Peronismo explicado…”) Esto es posible porque hay superávit fiscal. La guita que entra, banca el modelo del estado de bienestar. Y como mucha gente sabe, una porción generosa del pastel va a la caja sindical.

El genial Nicolás Lucca – Autor del blog “Relato del presente” – opina que acá, todavía insistimos con objetivos sindicales que pasaron de moda en el planeta. Pueden leer el artículo en la sección “de jardines ajenos”.

A mi entender, el tema es mucho más espeso: Tenemos que la modernidad industrializada llega tarde y mal hasta estas playas. Liberalismos, conservadurismos, dirigismos, sustitución de importaciones, tratados de comercio exterior, inversiones, inflaciones, devaluaciones, agro exportación, coparticipación federal, déficit fiscal, presión tributaria, evasión y elusión impositivas, patria contratista, coimas, sobreprecios, deuda externa, dólar… elijan su propia aventura.

En consecuencia, nunca hay desarrollo en serio. Está demostrado que acá siempre es más negocio administrar deuda que crecimiento. Cuando hay crisis, la dirigencia sabe zafar de dos modos; tirándole el país por la sabiola al milico que los volteó, o más bien dejándole el regalito al político que sigue.

En este paisaje, tenemos aparatos sindicales acorde a la truchada general. Justamente, con el peronismo gordo – hace 71 años, al día de hoy – la mala calidad sindical casi no se notó. O más bien, no se le dio debida importancia. Había bastante panza llena. Pero de un tiempo hasta ahora, se le ven los hilos a la marioneta.

No obstante, el cuadro de situación antedicho tiene sus años. No incluimos el periodo anterior a 1945, ni los años de dictaduras más recientes, por poner un manto de piedad al tema. De todas formas, habrán notado con seguridad lo “rápidos” que son para la “autocrítica” en el mundo gremial.

En nuestro país, los sindicalistas saben manejar reclamos y chocar muchas veces. Entonces, ellos nos protegen del capitalismo… pero, ¿y quién nos protege de ellos, cuando se hacen los boludos o nos cagan? Esa es “la madre de todas las batallas”.

Rotos y doblados

Si se fijan en la entrada anterior, la historia sindical argentina vive ciclos de fracturas y unificación. Al lado de la FORA, hay los experimentos sociales de la UGT y la CORA. Cuando no funcionan, vuelven a la Federación. La CGT experimenta algo muy parecido. Esto depende del uso político de las metas sindicales, sumado al grado de éxito en la resolución de conflictos.

Veamos: La FORA se agota desde adentro con los cambios de marea. Cuando se van los conservadores, polarizar desde el anarquismo deja de ser buena receta. La UCR Yrigoyenista contribuye a cumplir algunos reclamos en ciertas huelgas. La doctrina sindical anti – sistema pierde gran parte de su peso.

Por su lado, la socialdemocracia es un socio menor. Y se concentra en el parlamento, antes que en las huelgas. Además, Finalmente, el golpe de estado del 1930 borra del mapa a cuanto anarquista y socialista que anda por ahí.

La diferencia entre las dos grandes centrales obreras (FORA y CGT) es que el peronismo convierte al sindicalismo en factor de poder. Los gremios hacen murga para ganarse a la hinchada. Y la movida justifica puentear el republicanismo.

En este punto, la CGT demuestra ser algo más sólida que la FORA. Sin embargo, no es para descorchar champagne.

Hay una frase famosa del testamento político de Leandro N. Alem que dice: “Que se rompa, pero que no se doble”. Viene a cuento. Hay una constante en la CGT; frente a las crisis y el cambio de ciclos políticos, se parte en dos más de una vez. Y más de una vuelta vuelve a unirse.

Veamos el contexto actual del tema. El estado de bienestar está quebrado hace siglos. De todas maneras, sigue dando subsidios a las empresas, planes sociales a los desocupados, asignaciones por hijo a las familias pobres, y linduras como los negociados con la obra pública, o la publicidad oficial en los medios masivos. Recauda con impuestazos, se financia con deuda externa, y reparte o ajusta con diversas fortunas.

Al punto, en el ámbito hay flexibilización laboral: implica impuestos bajos, y más subsidios a las empresas que tomen gente. Implica que los aportes jubilatorios sean opcionales para el empleador. Se supone que, con menos costos, cabe contratar más personas y hacer funcionar al sistema. Pero también implica contratos basura. Es decir, gente en negro. Sin sindicato, sin obra social, ni nada.

Lo más rico es que ante este quilombo, una parte de la CGT se tira a hacer la plancha. Me explico: La central se financia mayormente con un porcentaje de los fondos recaudados por los aportes jubilatorios de los trabajadores activos. Las leyes sindicales les aseguran estos ingresos.

En los 90s, el estado instituye la ANSES (Administración nacional de seguridad social) para manejar la guita. El sistema de reparto estatal se achica. Convive y compite con las AFJP. Es decir, Administradoras de fondos de Jubilaciones y Pensiones privadas.

Cuando aflojan nudos, una parte de los sindicatos corre peligro de perder caja. Pero parece que mucho no les importa. Porque justamente son gobiernos peronistas recientes quienes hacen reformas en el área. Primero, es el Menemato; más luego, es el estatismo light de los pingüinos.

En aquellos años, sale a la luz que varios gremialistas “gordos” tienen sus quiosquitos aparte. Y se ven beneficiados por las medidas. Esto implica conflictos de interés, y crisis de representación de los trabajadores. Esta tendencia sigue vigente en nuestros días.

El sistema mixto noventoso deja de existir por iniciativa de CFK. Y el estado recauda a full de vuelta. Para hacer caja, obvio. Habría que ver si JDP o EDP resucitan algún día. Habría que ver si, siendo clones, zombis o lo que sea, los echan de la CGT y la plaza de mayo a sus continuadores. Habría que verlo. Quizás se pueda en algún comic.

Dice el refrán: “Compañeros son los huevos, pero a veces se golpean” De cuando en vez, ciertas centrales regionales protestan cuando la mano viene fulera para sus respectivos sectores. Marchas y paros cegetistas contra los gobernantes perucas caben en la punta de los dedos. Saben bien que si hacen bardo, hay goma. Y después no se pueden subir de vuelta al caballo. Cuestión de gobernabilidad, ¿entienden?

Ante esta coyuntura de largo y mediano plazo, un grupo de sindicalistas toma la iniciativa de cortarse solos. Hacen su propia central: la CTA. Les cuesta llegar hasta ahí. Nos encargamos de ellos un poco más adelante. Permanezcan sintonizados.

Rock fuerte en el puticlub

Cuentan los expertos que nuestros sindicatos se rigen por la ley 23.551. Se cuenta que hay falencias en el artículo 15 del decreto reglamentario 467/88, que regula las elecciones internas en las organizaciones gremiales.

Esa norma manda y demanda que haya padrones como base para elegir las autoridades electorales y la dirigencia de cada sindicato. Para presentarse a los comicios internos, cada lista debe tener avales de los trabajadores interesados. Y yo de este detalle no sé. Pero me sospecho que habrá reuniones y junta de firmas para darse impulso. Las elecciones se hacen con frecuencia, y es obligación informar de los comicios y sus resultados.
La macana es que el peronismo puentea al detalle el sistema. Entonces, pasa lo que sigue:

  • En el sistema cegetista, hay la afiliación indirecta de los trabajadores. Quedan registrados automáticamente, a partir de documentación del ministerio de trabajo. Esto significa que hay sindicatos con grandes cantidades de gente. Pero también significa que no todos los laburantes participan. Algunos, porque no les interesa. Otros por falta de información, falta de tiempo, y quizás otras prioridades. Ganarse el mango, por ejemplo.

     

  • La dirigencia vigente, para no perder legitimidad, manipula los avales. Y hay veces que esconden los padrones. Para que no se sepa exactamente la cantidad de votantes en general. Y los porcentajes de gente representada efectivamente en las elecciones.

     

  • En estas condiciones, los avivados nombran autoridades comiciales, y listas sindicales “a dedo”. Si les hace recordar a Jimmy Hoffa, no es coincidencia. En los 80s, durante el Alfonsinato, los chicos de la mesa coordinadora cantan: “Se va a acabar/ se va a acabar/ la dedocracia sindical”. Es época del “destape político”. La UCR hace alegato del “pacto militar – sindical” durante la dictadura. Pero al final, queda liquidado el alfonsinismo.

     

  • No hay elecciones transparentes. Al final, quedan siempre los de siempre. Se sabe que una vez hubo elecciones internas en la fraternidad, pero con lista única. Rico simulacro, che.

La belleza del asunto son el fraude, el verticalismo, y la burocracia sindical permanentes, maquillados como democracia interna. Por lo tanto, en la CGT no hay otro surtido que el peronismo.

Este problema viene desde los 40s. Es bastante sabido/sobado en el mudillo político. A fin de cuentas, resulta conveniente para una inmensa minoría. Para descomprimir un poco la situación, me parece adecuado escribir unas líneas al estilo de los monólogos de Tato Bores. Va en itálicas:

Mire, Tato – me explicó mi gran amigo, el analista político José Yo te la explico – Por un lado hay “La burocracia sindical”; y por otro, hay “Laburocracia sindical”… que se escriben distinto, y son cosas distintas. Pero fíjese, Tato: A fines prácticos, son exactamente lo mismo.
Entonces, le pregunté: Eso es una contradicción en términos ¿Cómo es que son distintas y son lo mismo?
De alguna de las dos alguien siempre come, ¿Me entiende?

Antes de retirarse, me regaló un preservativo con un cartelito que decía: “Úselo. Es para cuidarse usted, y a esas chicas que trabajan”

Pequeño catálogo de prontuarios Cegetistas

Son excesos y descuidos del sindicalismo en la historia reciente. Elegimos una docena de casos ilustrativos. Pasen y vean.

  • El ángel peronista: Años 40. Primer peronato. Ángel Borlenghi es secretario general del gremio de empleados de comercio. Por palanca con el general, llega a ministro del interior. A medida que acumula poder, enriquece en forma fraudulenta. Su esposa sale de joda afuera, y pasa sus gastos personales como gastos de estado. Compra boludeces caras, y las hace pasar por valija diplomática. Borlenghi tiene el buen gusto de poner una casa quinta suya a nombre de testaferros. Y la usan el general y el mismo sin pedir permiso.


    Cuando la revolución libertadora derroca a Perón, Angelito huye del país con apuro. Cuentan que allanan su casa: Hay objetos de valor, facturas a pagar y un arma. Se exilia en Cuba. Vive tranquilo unos años. Tiene mala suerte. La revolución cubana toma el poder, y lo mandan en cana allá. Se pudre en una celda de la isla hasta que muere. Bueno… nadie le quita lo bailado.

  • La vida por Perón – “V de Vandor”: Años 60s. El dirigente Augusto T. Vandor es el líder de la Unión Obrera Metalúrgica. (UOM) Hace su carrera sin Perón presente en el país. Es un dirigente que arranca combativo. Y se convierte en negociador. Organiza la protesta contra el breve gobierno radical de Arturo Ilia. Tiene éxito.


    Asciende en las 62 organizaciones peronistas, brazo político del gremialismo peruca. Llega a secretario general de la CGT. A medida que asciende, sus compañeros lo acusan de separarse de las bases. Eso le chupa olímpicamente un huevo. Entonces, la central se divide en dos. Las palomas son leales a Vandor. Y los halcones, leales al general.

    En paralelo, hay un ex senador joven y peronista. Exiliado también. Es un tal Enrique Seru García. No, nada que ver con Seru Giran. De ellos, todo el mundo se acuerda. Al muchacho que digo, tuve que googlearlo bastante.

    A este chico se le ocurre el “peronismo sin Perón”. Su intención es que las ideas del líder trasciendan su presencia y voluntad, para que al final queden como doctrina. No me consta si García y Vandor se conocen alguna vez. Pero en aquellos años, ambos ya eran dirigentes con acceso al general. Es evidente que la carrera de Vandor responde al molde concebido por Seru.

    La iniciativa de García prueba ser útil. Solo que en los 60s
    hay un pequeño detalle: Perón todavía vive. Movimiento y partido son aquello que JDP dice y manda. Al punto, don Cangallo manda agitar el país, mientras prepara su gira “me verás volver”. Y les dice a los jóvenes que luchen; a los gremios, que huelgueen; a los compañeros políticos y empresarios del partido, que esperen; y al movimiento, que se mueva.

    Augusto T. consigue conocer en persona al líder en su exilio. Organiza un viaje para que JDP vuelva a la argentina. En 1964 embarcan el viejo y la comitiva en el avión, Vandor incluido. Quedan a medio camino. Las autoridades brasileñas les paran el carro. A seguir participando: Tienen que volverse a España.

    Al toque de estos eventos, se sabe al menos de una carta furiosa donde Juan Domingo Cangallo trata de traidor a Vandor, y da a entender que hay que bajarlo. De regreso en el país, Augusto T. se pone negociador con la dictadura de Ongania. Se saca la grande: hay el “Operativo Judas”, y tiene comprada toda la rifa. Un grupo comando se hace pasar por policías y oficiales de justicia. Llegan hasta la oficina de Vandor en la CGT y lo matan de cinco cuetazos.

  • Más vida por Perón – “Operación Traviata”: 1973. El general JDP está de regreso en el país. Y le falta poco para estar de nuevo en el poder. Sin embargo, todavía no tiene listo el aparato.

    Uno de sus favoritos es el metalúrgico Juan Ignacio Rucci. Para no gastarle el nombre, lo llamaré por sus iniciales: JIR. (Y ya que estamos, será útil para no confundirse con Gucci ni Fiorucci) JIR es secretario general de la CGT. Cae asesinado bajo unas ráfagas de ametralladora. En el velatorio, Perón llora la muerte del compañero. Dicen que comenta “Me cortaron las bolas”.

    El peronismo no está unido, ni organizado. La CGT no se banca más las bandas de la izquierda peronista. Se dice que un grupo comando montonero mata a JIR, como demostración de fuerza. El expediente da los nombres del tirador, y del equipo que hizo la inteligencia previa. Al día de hoy, los antiguos líderes montoneros vivos, niegan cualquier participación en los hechos.

    El caso se llama posteriormente “operación traviata”, en referencia a unas galletitas de agua con 23 agujeritos. El expediente duerme hasta 1999. El poder judicial de turno caratula que se trata de un ataque paramilitar, crimen de lesa humanidad. Los familiares de JIR sostienen que fue una acción de la Triple A. Desde el estado, hay compensación a los hijos de Rucci.

    En 2009, hay un hijo de desaparecidos – un tal Aníbal Facundo Martínez Soler – que sale a cuestionar el caso. Se presenta con un abogado para que revisen la causa. No queda claro cuáles son sus motivos exactos. Quizás NCK da la orden. Las internas peronistas son largas y complicadas. Que pase el caso que sigue.

  • El Rodrigazo: 1974 a 1975. Llega el breve gobierno de María Estela Martínez de Perón. JDP gana las elecciones. Pone a su segunda esposa como vicepresidente en las boletas. El general muere. Y como la historia contiene la dinámica de lo impensado, ella es quien hereda el puesto. La versión corta de su rol es como un chicle; la CGT, los montotos, los milicos, y el empresariado peruca de la CGE (confederación general económica) la mastican, pero no la tragan.

     

    Al punto, las cuentas nacionales se están secando. El estado nacional se llena de empleados públicos. Entre 1972 y 1975, hay 360.000 nuevos en la administración central y los municipios.
    Hay demasiada emisión de moneda: La liquidez sube 60%, y va en aumento. Después de todo, hay que pagar los sueldos con algo.

    Pero los bolsillos comienzan a doler. En lugar de huelga, hay ausentismos en el sector privado. Igual, el costo de los días de faltazo lo pasan a los precios. Hay desabastecimiento. Faltan productos en las góndolas. Algunos coches nuevos vienen sin puertas, o sin rueda de auxilio. Hay cortes de luz: SEGBA no hace mantenimiento. El mercado negro es el 40% de las operaciones comerciales. Y hay problemas para pagar las deudas externas públicas y privadas.

    La solución parece ser devaluar y ajustar gradualmente, o más bien, pedir un préstamo stand by. Para mantener andando el corso. Pero la CGT se opone al endeudamiento.

    Celestino Rodrigo es aquel ministro de economía de “Isabelita”, que se ocupa de hacer el trabajo sucio que otros funcionarios no quieren hacer. Su “Rodrigazo” es un paquete de medidas que hace sinceramiento bestia de las cuentas: devalúa el peso argentino 100%, aumenta 175 % los combustibles, la electricidad sube 76%, y aumenta entre 80% y 120% el transporte. Liberan los precios, y congelan los salarios.

    En consecuencia, hay huelga general hasta en la sopa. La gracia es que se trata de la primera que van contra un gobierno peronista. Cuentan que turba enardecida de manifestantes acorrala a Rodrigo y su custodia. Se cuenta que logran escapar por unos túneles ocultos. Finalmente, el ministro renuncia. Ponen otro en su lugar.

    Para aplacar los ánimos, hay aumento del 175 % Por supuesto, no alcanza. Ante la renuncia del “Rodri”, la CGT se agranda. Elabora su propio plan económico. Lo presentan al gobierno. El paquete incluye muchas medidas de intervención directa del estado en la economía. Piden controlar y congelar los precios, nacionalizar el comercio exterior, subsidiar a la industria privada, crear un comité de emergencia económica, suspender reformas impositivas, y medidas por el estilo.

    El plan copia algunas modas políticas de afuera, y recicla el peronismo de la era dorada. No se puede aplicar ni media coma. Y la crisis forma parte del preludio al golpe de 1976.

  • Saúl, querido: 1983 a 1998. Saúl Ubaldini es el líder del gremio de los cerveceros. Y es secretario general de la CGT. Cuando van subiendo los precios, organiza y ejecuta 14 paros generales
    contra Alfonsín. No sin razón; no sin segundas intenciones. El peronismo pierde por goleada las elecciones presidenciales. Se recupera un poco en las legislativas. Pero se queda con las ganas de agarrar la manija.


    Raúl Ricardo se concentra en otras zonas de la agenda política. Juan Carlos Pugliese es un ministro de economía veterano del Alfonsinato. Y su frase más famosa define la gestión de aquellos años: “Yo les hable con el corazón. Y ellos me respondieron con el bolsillo”

    En la vereda de enfrente, el “Carlos” Se lanza como candidato. Sabe – mucho antes de ganar – que necesitan ajustar a lo bestia. Sin embargo, está consciente que son medidas piantavotos. Se llena la boca que La Rioja anda bien. Más adelante, promete “salariazo”, “revolución productiva” y el “síganme, que no los voy a defraudar”. Del resto, mejor ni hablemos.

    Ubaldini es el único orador en los actos masivos durante las huelgas. No escatima en palos para Raúl. Los laburantes corean “Saúl, querido, el pueblo está contigo”. La gracia es que en 1998, el comité federal confederal – y su ya sabida “transparencia” – lo alejan del secretariado. La nueva conducción hace apenas cuatro paros generales contra Menem. El primero es a los 40 meses del primer mandato del turco.

    Alfonsín le tira la hiperinflación por la cabeza al primer Menemato. Así que, al día de hoy, hay una pregunta que cuesta responder. ¿Por qué el súbito cambio de actitud? Las veinte verdades proveen un indicio para resolver el enigma: “Para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”

    Cuando asume Menem, tiene tres ministros de economía. Uno se le muere en el cargo. Los otros dos dan bandazos, y renuncian o son renunciados. Luego nombran a Cavallo.
    La convertibilidad estabiliza las cuentas. Al final, resulta en un desastre. Pero eso, mis queridos pichichis… ya es otra historia.

     

  • Caso Cabezas/Yabrán: 1997. José Luis Cabezas es fotógrafo de la revista Noticias. Lo asesinan unos sicarios. Cabezas toma imágenes del empresario Alfredo Yabrán, dueño del correo privado OCA/OCASA, quien se cuida hasta el extremo de exponerse.


    Al punto, Yabrán es protagonista de una nota sobre intrigas y corruptelas. Hay funcionarios de Menem involucrados. Las fotos salen publicadas. La muerte de Cabezas motiva un reclamo gremial de la UPTBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) por protección a los periodistas. ¿Se acuerdan del derecho a la seguridad en el trabajo?

    Las empresas de medios licuan el reclamo dándole prioridad al “Caso Cabezas” y luego al “Caso Yabrán” en la agenda periodística. Por presión desde los medios, encuentran a los asesinos. Los juzgan y condenan. Con el suicidio de Yabrán, caso cerrado. ¿La seguridad? bien, gracias.

     

  • Caso Parque Norte: 1999. Armando Cavallieri – líder sindical de los empleados de comercio – queda cuestionado por la administración irregular del predio Parque Norte en costanera norte de capital federal. Un equipo de la revista “noticias” encuentra la historia. La publican. El episodio queda como la punta de una madeja, que todavía hoy da lana.


    El sindicato compra los terrenos al estado nacional
    . Arrienda y subarrienda las propiedades que hay ahí. El detalle es que la ley de contratos de alquiler prohíbe subalquilar. Aunque te alquiles a vos mismo, por recursos y trampas legales. Todo eso queda feo.

    Por aquellos años, un tal Fernando De La Rúa asume como primer jefe de gobierno porteño. Tienen éxito contra otra administración corrupta, exactamente en la misma zona. Les sacan la concesión, tiran abajo el boliche, y ponen una plaza. Van por Parque Norte. Cavallieri se defiende de la intervención. Es terreno del sindicato, y ahí pueden hacer lo que se les cante.

    La belleza del tema es que por primera vez aparece expuesta con detalles en un medio masivo la existencia de un “sindicalista/empresario”. Y comienza a rebajar el precio de los gremialistas “gordos” de la CGT.

     

  • Caso Ferreyra: 2010. Sigue la era de la flexibilización. Mariano Ferreyra es un trabajador ferroviario tercerizado. Es militante de izquierda en el PO (partido obrero) y dirigente de la FUBA (federación universitaria de buenos aires) Participa de una protesta en la UGOFE. (unidad de gestión ferroviaria de emergencia) Reclaman contra despidos arbitrarios, y por la reincorporación de compañeros.


    La federal los reprime con balas de goma
    . Hasta aquí, es lo habitual. Luego de la bronca, se desconcentran. El detalle es que “sin querer queriendo” los policías se distraen. Permiten que avancen las patotas de la Fraternidad contra los manifestantes.

    Resulta evidente que a los muchachos cegetistas les cae pesado que los rojos jueguen de local. Desean compartir su pesadez con los intrusos. Por eso, llevan balas de plomo para expresarse. Resumiendo: Ferreyra cae muerto.

    La orden de tirar la da José Pedraza, líder de los ferroviarios. El caso lo resuelven rápido. Una periodista cubre los hechos en directo. Aporta evidencias. Hoy Pedraza está en cana. Quizás haga maquetas de trenes… vaya uno a saber.

     

  • Caso Zanola/mafia de los medicamentos:
    Juan José Zanola es el jefazo del sindicato bancario por unos 27 años. Empieza su carrera en los 60s; participa en una huelga como delegado. Va en cana por primera vez. A partir de ahí, esquiva las confrontaciones. Bien lo dice la frase: “de los escarmentados nacen los avisados”.


    Es referente de las 62 organizaciones
    entre los suyos. Tiene apoyo de JIR y Lorenzo Miguel, que pertenecen a la UOM. (Unión Obrera Metalúrgica) Asciende a jefe de la sección buenos aires del sindicato. En este caso, aquel chiste fácil que pone a Zanola entre los pesados, resulta más bien una ironía de la realidad.

    En 1982 lo eligen secretario general de los bancarios. Su competidor se baja, acusado de fraude. J.J. Zanola queda invicto por primera vez. Y se abullona al puesto. Es la habitual “transparencia sindical”… ustedes ya saben.

    En los 90s, la obra social bancaria maneja el 2 % de la torta sindical. Es un fangote de guita. Cavallo quiere meter mano en esos fondos. Los necesita para bancar el modelo. Fiel a su estilo, Zanola busca palanca en el gobierno. Consigue salvar la pilcha. Le pasa algo parecido con la gestión pingüina. Repite dibujo táctico. Y todos en paz.

    Pero queda cuestionado en la justicia y expuesto en la prensa por el caso de la “mafia de los medicamentos”. El gremio compra drogas oncológicas truchas para la obra social. Su esposa participa de la operación. Algunos funcionarios del área previsional y salud están en la mordida.

    Mientras fiscales y jueces investigan, pasan dos cosas: El sindicato pierde afiliados. Y Zanola se distrae con su quiosquito; presidir el club atlético Huracán.

    Finalmente, comprueban que es culpable por la causa de los medicamentos. Está en cana. Pero la causa todavía no llega hasta
    juicio oral. Quizás esté matando tiempo con el “monopoly”, hasta que la sentencia firme lo condene por el tiempo ya servido, le den prisión domiciliaria, y lo larguen.

     

  • Caso Covelia: 2015. Hugo Moyano – líder sindical de camioneros – es también secretario general de la CGT. Queda cuestionado por negociados con la empresa de saneamiento Covelia, y fuga de capitales a Suiza. Le abren una causa judicial por el tema. Luego la cierran, rápido como la habían iniciado. Sospechoso.

    Está bien registrado que Moyano insinúa postularse como candidato presidencial. Pero necesita la bendición de CFK. Desde el FPV, bajan el pulgar.

    Entonces Huguito renuncia a sus aspiraciones. Al final, queda libre de culpa y cargo. Sin embargo, es como dice el cantito: “Esa mancha, no se borra nunca maaas.”

  • Caso Suarez: 2017. Omar “caballo” Suarez, es líder del sindicato de los obreros marítimos de ultramar (SOMU) hasta el año pasado. Vacía las cuentas del gremio.
    Lo descubren sus propios colegas. La guita se la gasta para cosas personales. El estado nombra una interventora en el sindicato, que investiga el tema. Hay pruebas, denuncia y causa. Suarez está en cana. Fin del cuento.

  • Caso UBER: 2017. Protestas y presiones del sindicato de taxistas en CABA por la presencia de la empresa UBER. Consideran que es competencia desleal. Hay declaraciones fuertes del titular del gremio. Hay campaña de prensa contra los propietarios de taxis, por los abusos laborales contra los peones del sector. El caso permanece abierto.

Esta docenita de casos ilustran el sindicalismo que supimos conseguir, ¿vieron? Ahora les toca a sus primos de la CTA.

Un nuevo jugador

La central de los trabajadores argentinos (CTA) parece ser un bicho distinto en el movimiento sindical argentino. Surge como reacción alérgica frente a Menem. Los motivos para que así sea, ya los hemos visto.

La novedad que traen hasta acá, es que rompen el monopolio de la CGT. Y por lo que hay hasta ahora, parece que aspiran a quedarse. La CTA presenta varias diferencias de organización y gestión con sus “primos”. Comparemos detalles entre las dos a partir del “tablón” aquí debajo

Categoría Confederación General del trabajo – CGT Central de los trabajadores argentinos – CTA
Fundación Fundada en 1930 Fundada en 1994
Filiación internacional CSI – Confederación sindical internacional
CSA – Confederación sindical de las Américas
CCSCS – Coordinadora de centrales sindicales del cono sur
CSI – CSA – CCSCS
Participación de los trabajadores Afiliación indirecta de los trabajadores Afiliación directa de los trabajadores
Sistema Comicial Solo sindicatos enrolados: Sistema de avales, padrones y listas por rama productiva Voto directo y secreto.
Conducción actual Triunvirato de dirigentes sindicales Mandato extendido y provisorio de un secretario general
Personería Personería sindical Inscripción sindical
Jurisdicción Opera en todo el territorio nacional. Opera en Capital Federal y parte del gran Buenos Aires.
Composición actual de sus fuerzas Nuclea la mayoría de sindicatos de la empresa privada. Minoría de sindicatos de estatales. Nuclea la mayoría de sindicatos de reparticiones estatales
Incluye: desocupados y autónomos
Doctrina sindical Peronismo y Frente para la Victoria Social cristianos, Peronismo y Frente para la Victoria. Minoría de izquierda
Fuentes de financiamiento Aportes previsionales y subsidios estatales, exenciones impositivas Aportes, exenciones y subsidios. Aportes voluntarios de los afiliados.

Ahora que tenemos una idea del modelo, veamos cómo anda el clima interno en la CTA. En el mundo sindical, se sienten los efectos de “La grieta”; la función empieza cuando el FPV desembarca en buenos aires.

Vivo como el hambre, NCK busca ampliar su poder. Consigue amigos en la CGT. Se maneja con aprietes a los rivales. Con una rica chequera, premia a los adictos. También mete cuña en la CTA. Es el mismo modus operandi. No hace falta mucha ciencia para saber que esta tendencia sigue en nuestros días.

Entonces, en la nueva central, conviven: gremios K, peronistas clásicos, y al menos hay un líder sindicalista zurdo. Me refiero a Rubén – “el pollo” – Sobrero, del sindicato del personal de subterráneos. (Son mejor conocidos como “metro delegados”)

En la CTA hay comicios internos regulares. Pero en las últimas elecciones para la cúpula sindical, las listas mayoritarias presentan denuncias cruzadas de fraude. La justicia electoral decide extender el mandato del secretario saliente, hasta resolver el problema de fondo. Queda al mando un régimen provisorio – dirigido por Hugo Yaski, líder del sindicato docente CETERA – que pertenece al Frente para la Victoria.

Sabiendo la historia reciente, nada afirma ni descarta maniobras del FPV para puentear las reglas. Y quedarse con la CTA como premio. Sin embargo, más acá o más allá de las internas, las centrales obreras tienen otras cuestiones para resolver.

A modo de conclusión: Tres apuestas

Empecemos por lo obvio: Mientras haya capital y trabajo, habrá sindicalismo. Y habrá nuevos reclamos para hacerle al sistema. Entonces, me atrevo a plantear tres apuestas para el futuro de los gremios argentinos.

  • Sindicalismo y derechos de la mujer
  • Sindicalismo y el colectivo LGBT
  • Sindicalismo y avances técnicos – tecnológicos

Veamos la primera apuesta: El ambiente es profundamente machista desde siempre. Así que, joven argentina: Si eres operaria o auxiliar, ni Santa Evita te salva de linduras como el acoso sexual en el laburo y abusos de autoridad en las tareas. Al sindicato solo le importa el aumento. En estos temas, no se mete.

Históricamente, las mujeres ganan menos que los varones. Los sindicalistas machos (¿estará mejor decirles sindicalistos?) no ignoran la demanda histórica del salario igual por tarea igual. Pero se nota de lejos que se hacen los otarios. Y no deberían. Se supone que con este reclamo, podría haber más caja. Otra materia que se llevan previa es el cupo femenino.

Si por participar, chicas y señoras van a las manifestaciones, y se prenden a las huelgas. Cantan la marcha, tocan el bombo, y llevan las pancartas. Pero no pasan al siguiente nivel.

Hay una anécdota que viene a cuento. Sucede cuando privatizan Aerolíneas Argentinas. El lugar es la confitería “La Biela”. Hay un cruce de opiniones entre José Luis Manzano, ministro oficialista, y la dirigente del sindicato de azafatas. Manzano se zarpa. La sindicalista se larga a llorar de bronca. Hay otros gremialistas presentes. Por poco se paran de manos, en reacción a la provocación contra la compañera. Los separan. Todos en paz.

Yo desafío por el premio de un palo verde – De madera, por supuesto. Si quieren dólares, vayan a otra parte – a que me demuestren si hoy hay alguna dirigente “gorda” en algún gremio obeso actual, que sepa hacerse respetar y temer entre los propios, los empresarios, y los funcionarios del área laboral.

A propósito de la ley del cupo femenino, hay una polémica. La mitad optimista de la biblioteca opina que el cupo tiene valor educativo. Y prepara a la sociedad para cambiar de actitud. La intención es resolver el tema por las buenas. La mitad pesimista opina que son situaciones forzadas; y que distraen de lo importante. Que no es el género, sino la capacidad e idoneidad lo que hay que atender.

Si yo tengo que opinar, nunca hay garantías suficientes de idoneidad ni participación plena de las dos mitades de la humanidad. Haya cupos o no. Eva Duarte, María Estela Martínez, Irma Roy o Cristina Fernández, no son exactamente Alicia Moreau, Margarita Stolbizer y Elisa Carrio.

Quizás alguien diga que Milagro Sala pasa mi prueba. Pero Sala no es exactamente sindicalista. Es titular de una cooperativa. O más bien, lo era. Ahora está en cana. Por el momento, estoy seguro de ganar.

Por la segunda apuesta, redoblo el desafío de la primera: Vayan dos palos de premio (bah, pueden ser dos ramitas o dos gajos) para cuando haya protesta sindical fuerte y prolongada – bien ruidosa y “a lo macho” – en caso de un despido por “cuestión de imagen de la empresa”. Es decir, el eufemismo habitual para prejuzgar aspectos de género.

Quiero ver si alguna patronal se atreve a ser plenamente “gay friendly”, sin tener que soportar presiones de la cámara empresaria correspondiente. Y desde los tres poderes del estado, operados por el Opus Dei. Quiero ver si el gremialismo es capaz de hacer lo mismo.

Va contexto. En primera instancia, de la vida privada no se habla en el trabajo. “Donde se come, no se caga”. Pero nadie es una isla. Y es sabido que muchas familias empiezan a partir del after de los laburos.

En el trasfondo, hay la ley de unión civil. Favorece las relaciones entre personas del mismo sexo. Es una iniciativa exitosa del FPV. Cuando lanzan el proyecto, cabalga entre lo políticamente correcto, y la especulación electoral a futuro. La sanción de la ley sirve a los pingüinos para ampliar su base de votantes.

Nadie ignora que en nuestro país hay algunos avances en el
reconocimiento a favor de la igualdad de derechos de las mujeres, y del colectivo LGBT. Pero tampoco la pavada. Las costumbres siempre están antes que las leyes; aquí se pretende cambiar la mentalidad de las mayorías por leyes o decretos. En consecuencia, hay mucha tolerancia de la boca para afuera.

Aquí cambiamos el ángulo de la información para lanzar la tercera y última apuesta: Van tres palos verdes de madera para quien resuelva las relaciones entre sindicalismo y nuevas tecnologías.

Desde Ned Ludd en adelante, la historia universal del sector desconfía de los avances técnicos. Y mucho más aquí, la FORA sabotea fábricas para protestar. Por último, con el cegetismo es un lugar común el “Nosotros rechazamos el uso de estas máquinas, porque destruyen las fuentes de trabajo”.

Sin embargo, estas protestas no son del todo gratuitas. Insisto en una idea de mucho más arriba. El progreso argentino nace rengo. Y si tengo que opinar, lo percibo más con tristeza que con indignación. Hay lugares donde faltan cloacas, asfalto, electricidad, escuelas y hospitales. Tenemos mucho territorio, y estamos bastante despoblados. Al punto, tomar la decisión de construir e inaugurar es fácil. La joda es cumplir.

Y si por hilar más fino, hay dirigencia atornillada al despacho hace unos 30 años como mínimo. Entonces, no es extraño encontrar que nuestro sindicalismo resulta funcional a la murga general.

Aquí, cabe usar la metáfora geográfica más común que existe: Estando en la orilla, en mar abierto, o en la jungla, es habitual percibir cambios como amenazas. ¿O nunca vieron la serie “Lost”?

El texto de Lucca es elocuente: Hay protestas sindicales que atrasan. Suenan ridículas en un mundo donde cada vez hay más novedades técnicas. El detalle es que si el futuro llego hace rato, acá se perdió el telegrama de aviso.
Por caso, resulta que la mayoría de nosotros tiene celulares. Inclusive en villa ojete, al fondo de nuestro país. El detalle es que en vila tujes falta cloaca, energía eléctrica y red de gas. Eso sí, el celu que no nos falte. 

Es en este punto que el sindicalismo tiene que actualizarse. Para anteayer. Y desde su sitio, organizar los nuevos reclamos y resolver los nuevos problemas. Porque si no lo hacen, van a perder por completo el poco prestigio que queda en el sector.

Digamos que las apuestas ya están sobre la mesa. Hagan juego, estimados y estimadas lectores/ras.

Nos vemos en la próxima entrada. Saludos.

U2 – Stay

“Quédate” es el tema de difusión de la banda de sonido del film  “Tan lejos, tan cerca”. Escrito y dirigido por Wim Wenders, es  la secuela de su historia anterior: “Las alas del deseo”.  pasen y vean

U2 – Stay

“The Producers: Springtime for Hitler”

“The Producers” o mas bien  “Los productores” es una comedia musical de broadway.  Escrita por el genial comediante Mel Brooks   Fue al cine dos veces.  Veamos dos versiones de su mejor tema
Y ya que estamos… Lo dedicamos al enano fascista y nazi que todos llevamos dentro.  Para que resulte redomadamente puto.  Y por su putez, se redima un poco.

Aqui, la versión de 2008