Combatiendo al capital: Notas sobre el sindicalismo argentino – segunda parte

En la entrada anterior, hablamos de gremios y sindicatos previos al justicialismo. Aquí, le damos al bombo, la marcha, el chori al paso, y nos mojamos las patas en la fuente. Venimos de muy lejos, che… dejen vivir.

Proteger y servir

Empecemos por la historia corta del sindicalismo peruca. Inicia con un puñado de ideas. Por su significado, las ideas prenden en la gente. Las convierten en proyecto. Gracias al esfuerzo de la gente por el proyecto, adquiere espacio y recursos. Se convierte en organización; por los esfuerzos acumulados, llega a ser una institución.

Con numerosos tiros y rebotes, la institución gana puntos en el flipper. Mientras crece el sindicalismo, convive con el sistema. En la convivencia aparecen los intereses, los compromisos, y así se va yendo todo al carajo. Abreviemos: Los sindicatos se convierten en Mafias.

En términos históricos, el mundo laboral moderno argentino es relativamente joven. Las condiciones necesarias para que apareciera las vimos en “El fulgor”. Repasemos: La evolución político – legal del estado nacional hace sistema con el modelo agroexportador. Un relativo crecimiento económico y demográfico contribuye a darle sabor a la ensalada.

Anarquistas, Socialistas, y Sindicalistas netos se encargan de hacerle contrapeso al poder de turno. A medida que crecen los conflictos, las capacidades de presión, negociación, y las influencias políticas de los sindicatos también aumentan.

Las internas llegan al toque. Naturalmente, hay bolsa de gatos: En la primera parte mencionamos las cuatro centrales obreras. (FOA/FORA, UGT, CORA, USA) Conservadores, radicales y milicos los cagan a palos, los matan, les prohíben la actividad, y los mandan en cana. A todos.

Recalculando, aquellos sindicalistas que sobreviven a la década infame, arman algo con los pedazos rotos de sus organizaciones. Hablamos de la Confederación General del Trabajo (CGT) que sigue vigente. Hace dos décadas ya, le surge competencia: la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que también tiene sus matices. A todas les vamos a tocar su canción.

La madre de todas las batallas

Aclaremos de entrada: El Peronismo licua al sindicalismo neto. Para su propio bien o mal, ellos se suman al modelo light de corporación política desarrollado por JDP. A cambio del favor, les cumple aquellos reclamos pendientes desde el siglo XIX

En el primer peronato, la CGT se prende a la teta del estado. Y una vez que prueba, no la larga nunca más. (Vean la segunda parte de “Peronismo explicado…”) Esto es posible porque hay superávit fiscal. La guita que entra, banca el modelo del estado de bienestar. Y como mucha gente sabe, una porción generosa del pastel va a la caja sindical.

El genial Nicolás Lucca – Autor del blog “Relato del presente” – opina que acá, todavía insistimos con objetivos sindicales que pasaron de moda en el planeta. Pueden leer el artículo en la sección “de jardines ajenos”.

A mi entender, el tema es mucho más espeso: Tenemos que la modernidad industrializada llega tarde y mal hasta estas playas. Liberalismos, conservadurismos, dirigismos, sustitución de importaciones, tratados de comercio exterior, inversiones, inflaciones, devaluaciones, agro exportación, coparticipación federal, déficit fiscal, presión tributaria, evasión y elusión impositivas, patria contratista, coimas, sobreprecios, deuda externa, dólar… elijan su propia aventura.

En consecuencia, nunca hay desarrollo en serio. Está demostrado que acá siempre es más negocio administrar deuda que crecimiento. Cuando hay crisis, la dirigencia sabe zafar de dos modos; tirándole el país por la sabiola al milico que los volteó, o más bien dejándole el regalito al político que sigue.

En este paisaje, tenemos aparatos sindicales acorde a la truchada general. Justamente, con el peronismo gordo – hace 71 años, al día de hoy – la mala calidad sindical casi no se notó. O más bien, no se le dio debida importancia. Había bastante panza llena. Pero de un tiempo hasta ahora, se le ven los hilos a la marioneta.

No obstante, el cuadro de situación antedicho tiene sus años. No incluimos el periodo anterior a 1945, ni los años de dictaduras más recientes, por poner un manto de piedad al tema. De todas formas, habrán notado con seguridad lo “rápidos” que son para la “autocrítica” en el mundo gremial.

En nuestro país, los sindicalistas saben manejar reclamos y chocar muchas veces. Entonces, ellos nos protegen del capitalismo… pero, ¿y quién nos protege de ellos, cuando se hacen los boludos o nos cagan? Esa es “la madre de todas las batallas”.

Rotos y doblados

Si se fijan en la entrada anterior, la historia sindical argentina vive ciclos de fracturas y unificación. Al lado de la FORA, hay los experimentos sociales de la UGT y la CORA. Cuando no funcionan, vuelven a la Federación. La CGT experimenta algo muy parecido. Esto depende del uso político de las metas sindicales, sumado al grado de éxito en la resolución de conflictos.

Veamos: La FORA se agota desde adentro con los cambios de marea. Cuando se van los conservadores, polarizar desde el anarquismo deja de ser buena receta. La UCR Yrigoyenista contribuye a cumplir algunos reclamos en ciertas huelgas. La doctrina sindical anti – sistema pierde gran parte de su peso.

Por su lado, la socialdemocracia es un socio menor. Y se concentra en el parlamento, antes que en las huelgas. Además, Finalmente, el golpe de estado del 1930 borra del mapa a cuanto anarquista y socialista que anda por ahí.

La diferencia entre las dos grandes centrales obreras (FORA y CGT) es que el peronismo convierte al sindicalismo en factor de poder. Los gremios hacen murga para ganarse a la hinchada. Y la movida justifica puentear el republicanismo.

En este punto, la CGT demuestra ser algo más sólida que la FORA. Sin embargo, no es para descorchar champagne.

Hay una frase famosa del testamento político de Leandro N. Alem que dice: “Que se rompa, pero que no se doble”. Viene a cuento. Hay una constante en la CGT; frente a las crisis y el cambio de ciclos políticos, se parte en dos más de una vez. Y más de una vuelta vuelve a unirse.

Veamos el contexto actual del tema. El estado de bienestar está quebrado hace siglos. De todas maneras, sigue dando subsidios a las empresas, planes sociales a los desocupados, asignaciones por hijo a las familias pobres, y linduras como los negociados con la obra pública, o la publicidad oficial en los medios masivos. Recauda con impuestazos, se financia con deuda externa, y reparte o ajusta con diversas fortunas.

Al punto, en el ámbito hay flexibilización laboral: implica impuestos bajos, y más subsidios a las empresas que tomen gente. Implica que los aportes jubilatorios sean opcionales para el empleador. Se supone que, con menos costos, cabe contratar más personas y hacer funcionar al sistema. Pero también implica contratos basura. Es decir, gente en negro. Sin sindicato, sin obra social, ni nada.

Lo más rico es que ante este quilombo, una parte de la CGT se tira a hacer la plancha. Me explico: La central se financia mayormente con un porcentaje de los fondos recaudados por los aportes jubilatorios de los trabajadores activos. Las leyes sindicales les aseguran estos ingresos.

En los 90s, el estado instituye la ANSES (Administración nacional de seguridad social) para manejar la guita. El sistema de reparto estatal se achica. Convive y compite con las AFJP. Es decir, Administradoras de fondos de Jubilaciones y Pensiones privadas.

Cuando aflojan nudos, una parte de los sindicatos corre peligro de perder caja. Pero parece que mucho no les importa. Porque justamente son gobiernos peronistas recientes quienes hacen reformas en el área. Primero, es el Menemato; más luego, es el estatismo light de los pingüinos.

En aquellos años, sale a la luz que varios gremialistas “gordos” tienen sus quiosquitos aparte. Y se ven beneficiados por las medidas. Esto implica conflictos de interés, y crisis de representación de los trabajadores. Esta tendencia sigue vigente en nuestros días.

El sistema mixto noventoso deja de existir por iniciativa de CFK. Y el estado recauda a full de vuelta. Para hacer caja, obvio. Habría que ver si JDP o EDP resucitan algún día. Habría que ver si, siendo clones, zombis o lo que sea, los echan de la CGT y la plaza de mayo a sus continuadores. Habría que verlo. Quizás se pueda en algún comic.

Dice el refrán: “Compañeros son los huevos, pero a veces se golpean” De cuando en vez, ciertas centrales regionales protestan cuando la mano viene fulera para sus respectivos sectores. Marchas y paros cegetistas contra los gobernantes perucas caben en la punta de los dedos. Saben bien que si hacen bardo, hay goma. Y después no se pueden subir de vuelta al caballo. Cuestión de gobernabilidad, ¿entienden?

Ante esta coyuntura de largo y mediano plazo, un grupo de sindicalistas toma la iniciativa de cortarse solos. Hacen su propia central: la CTA. Les cuesta llegar hasta ahí. Nos encargamos de ellos un poco más adelante. Permanezcan sintonizados.

Rock fuerte en el puticlub

Cuentan los expertos que nuestros sindicatos se rigen por la ley 23.551. Se cuenta que hay falencias en el artículo 15 del decreto reglamentario 467/88, que regula las elecciones internas en las organizaciones gremiales.

Esa norma manda y demanda que haya padrones como base para elegir las autoridades electorales y la dirigencia de cada sindicato. Para presentarse a los comicios internos, cada lista debe tener avales de los trabajadores interesados. Y yo de este detalle no sé. Pero me sospecho que habrá reuniones y junta de firmas para darse impulso. Las elecciones se hacen con frecuencia, y es obligación informar de los comicios y sus resultados.
La macana es que el peronismo puentea al detalle el sistema. Entonces, pasa lo que sigue:

  • En el sistema cegetista, hay la afiliación indirecta de los trabajadores. Quedan registrados automáticamente, a partir de documentación del ministerio de trabajo. Esto significa que hay sindicatos con grandes cantidades de gente. Pero también significa que no todos los laburantes participan. Algunos, porque no les interesa. Otros por falta de información, falta de tiempo, y quizás otras prioridades. Ganarse el mango, por ejemplo.

     

  • La dirigencia vigente, para no perder legitimidad, manipula los avales. Y hay veces que esconden los padrones. Para que no se sepa exactamente la cantidad de votantes en general. Y los porcentajes de gente representada efectivamente en las elecciones.

     

  • En estas condiciones, los avivados nombran autoridades comiciales, y listas sindicales “a dedo”. Si les hace recordar a Jimmy Hoffa, no es coincidencia. En los 80s, durante el Alfonsinato, los chicos de la mesa coordinadora cantan: “Se va a acabar/ se va a acabar/ la dedocracia sindical”. Es época del “destape político”. La UCR hace alegato del “pacto militar – sindical” durante la dictadura. Pero al final, queda liquidado el alfonsinismo.

     

  • No hay elecciones transparentes. Al final, quedan siempre los de siempre. Se sabe que una vez hubo elecciones internas en la fraternidad, pero con lista única. Rico simulacro, che.

La belleza del asunto son el fraude, el verticalismo, y la burocracia sindical permanentes, maquillados como democracia interna. Por lo tanto, en la CGT no hay otro surtido que el peronismo.

Este problema viene desde los 40s. Es bastante sabido/sobado en el mudillo político. A fin de cuentas, resulta conveniente para una inmensa minoría. Para descomprimir un poco la situación, me parece adecuado escribir unas líneas al estilo de los monólogos de Tato Bores. Va en itálicas:

Mire, Tato – me explicó mi gran amigo, el analista político José Yo te la explico – Por un lado hay “La burocracia sindical”; y por otro, hay “Laburocracia sindical”… que se escriben distinto, y son cosas distintas. Pero fíjese, Tato: A fines prácticos, son exactamente lo mismo.
Entonces, le pregunté: Eso es una contradicción en términos ¿Cómo es que son distintas y son lo mismo?
De alguna de las dos alguien siempre come, ¿Me entiende?

Antes de retirarse, me regaló un preservativo con un cartelito que decía: “Úselo. Es para cuidarse usted, y a esas chicas que trabajan”

Pequeño catálogo de prontuarios Cegetistas

Son excesos y descuidos del sindicalismo en la historia reciente. Elegimos una docena de casos ilustrativos. Pasen y vean.

  • El ángel peronista: Años 40. Primer peronato. Ángel Borlenghi es secretario general del gremio de empleados de comercio. Por palanca con el general, llega a ministro del interior. A medida que acumula poder, enriquece en forma fraudulenta. Su esposa sale de joda afuera, y pasa sus gastos personales como gastos de estado. Compra boludeces caras, y las hace pasar por valija diplomática. Borlenghi tiene el buen gusto de poner una casa quinta suya a nombre de testaferros. Y la usan el general y el mismo sin pedir permiso.


    Cuando la revolución libertadora derroca a Perón, Angelito huye del país con apuro. Cuentan que allanan su casa: Hay objetos de valor, facturas a pagar y un arma. Se exilia en Cuba. Vive tranquilo unos años. Tiene mala suerte. La revolución cubana toma el poder, y lo mandan en cana allá. Se pudre en una celda de la isla hasta que muere. Bueno… nadie le quita lo bailado.

  • La vida por Perón – “V de Vandor”: Años 60s. El dirigente Augusto T. Vandor es el líder de la Unión Obrera Metalúrgica. (UOM) Hace su carrera sin Perón presente en el país. Es un dirigente que arranca combativo. Y se convierte en negociador. Organiza la protesta contra el breve gobierno radical de Arturo Ilia. Tiene éxito.


    Asciende en las 62 organizaciones peronistas, brazo político del gremialismo peruca. Llega a secretario general de la CGT. A medida que asciende, sus compañeros lo acusan de separarse de las bases. Eso le chupa olímpicamente un huevo. Entonces, la central se divide en dos. Las palomas son leales a Vandor. Y los halcones, leales al general.

    En paralelo, hay un ex senador joven y peronista. Exiliado también. Es un tal Enrique Seru García. No, nada que ver con Seru Giran. De ellos, todo el mundo se acuerda. Al muchacho que digo, tuve que googlearlo bastante.

    A este chico se le ocurre el “peronismo sin Perón”. Su intención es que las ideas del líder trasciendan su presencia y voluntad, para que al final queden como doctrina. No me consta si García y Vandor se conocen alguna vez. Pero en aquellos años, ambos ya eran dirigentes con acceso al general. Es evidente que la carrera de Vandor responde al molde concebido por Seru.

    La iniciativa de García prueba ser útil. Solo que en los 60s
    hay un pequeño detalle: Perón todavía vive. Movimiento y partido son aquello que JDP dice y manda. Al punto, don Cangallo manda agitar el país, mientras prepara su gira “me verás volver”. Y les dice a los jóvenes que luchen; a los gremios, que huelgueen; a los compañeros políticos y empresarios del partido, que esperen; y al movimiento, que se mueva.

    Augusto T. consigue conocer en persona al líder en su exilio. Organiza un viaje para que JDP vuelva a la argentina. En 1964 embarcan el viejo y la comitiva en el avión, Vandor incluido. Quedan a medio camino. Las autoridades brasileñas les paran el carro. A seguir participando: Tienen que volverse a España.

    Al toque de estos eventos, se sabe al menos de una carta furiosa donde Juan Domingo Cangallo trata de traidor a Vandor, y da a entender que hay que bajarlo. De regreso en el país, Augusto T. se pone negociador con la dictadura de Ongania. Se saca la grande: hay el “Operativo Judas”, y tiene comprada toda la rifa. Un grupo comando se hace pasar por policías y oficiales de justicia. Llegan hasta la oficina de Vandor en la CGT y lo matan de cinco cuetazos.

  • Más vida por Perón – “Operación Traviata”: 1973. El general JDP está de regreso en el país. Y le falta poco para estar de nuevo en el poder. Sin embargo, todavía no tiene listo el aparato.

    Uno de sus favoritos es el metalúrgico Juan Ignacio Rucci. Para no gastarle el nombre, lo llamaré por sus iniciales: JIR. (Y ya que estamos, será útil para no confundirse con Gucci ni Fiorucci) JIR es secretario general de la CGT. Cae asesinado bajo unas ráfagas de ametralladora. En el velatorio, Perón llora la muerte del compañero. Dicen que comenta “Me cortaron las bolas”.

    El peronismo no está unido, ni organizado. La CGT no se banca más las bandas de la izquierda peronista. Se dice que un grupo comando montonero mata a JIR, como demostración de fuerza. El expediente da los nombres del tirador, y del equipo que hizo la inteligencia previa. Al día de hoy, los antiguos líderes montoneros vivos, niegan cualquier participación en los hechos.

    El caso se llama posteriormente “operación traviata”, en referencia a unas galletitas de agua con 23 agujeritos. El expediente duerme hasta 1999. El poder judicial de turno caratula que se trata de un ataque paramilitar, crimen de lesa humanidad. Los familiares de JIR sostienen que fue una acción de la Triple A. Desde el estado, hay compensación a los hijos de Rucci.

    En 2009, hay un hijo de desaparecidos – un tal Aníbal Facundo Martínez Soler – que sale a cuestionar el caso. Se presenta con un abogado para que revisen la causa. No queda claro cuáles son sus motivos exactos. Quizás NCK da la orden. Las internas peronistas son largas y complicadas. Que pase el caso que sigue.

  • El Rodrigazo: 1974 a 1975. Llega el breve gobierno de María Estela Martínez de Perón. JDP gana las elecciones. Pone a su segunda esposa como vicepresidente en las boletas. El general muere. Y como la historia contiene la dinámica de lo impensado, ella es quien hereda el puesto. La versión corta de su rol es como un chicle; la CGT, los montotos, los milicos, y el empresariado peruca de la CGE (confederación general económica) la mastican, pero no la tragan.

     

    Al punto, las cuentas nacionales se están secando. El estado nacional se llena de empleados públicos. Entre 1972 y 1975, hay 360.000 nuevos en la administración central y los municipios.
    Hay demasiada emisión de moneda: La liquidez sube 60%, y va en aumento. Después de todo, hay que pagar los sueldos con algo.

    Pero los bolsillos comienzan a doler. En lugar de huelga, hay ausentismos en el sector privado. Igual, el costo de los días de faltazo lo pasan a los precios. Hay desabastecimiento. Faltan productos en las góndolas. Algunos coches nuevos vienen sin puertas, o sin rueda de auxilio. Hay cortes de luz: SEGBA no hace mantenimiento. El mercado negro es el 40% de las operaciones comerciales. Y hay problemas para pagar las deudas externas públicas y privadas.

    La solución parece ser devaluar y ajustar gradualmente, o más bien, pedir un préstamo stand by. Para mantener andando el corso. Pero la CGT se opone al endeudamiento.

    Celestino Rodrigo es aquel ministro de economía de “Isabelita”, que se ocupa de hacer el trabajo sucio que otros funcionarios no quieren hacer. Su “Rodrigazo” es un paquete de medidas que hace sinceramiento bestia de las cuentas: devalúa el peso argentino 100%, aumenta 175 % los combustibles, la electricidad sube 76%, y aumenta entre 80% y 120% el transporte. Liberan los precios, y congelan los salarios.

    En consecuencia, hay huelga general hasta en la sopa. La gracia es que se trata de la primera que van contra un gobierno peronista. Cuentan que turba enardecida de manifestantes acorrala a Rodrigo y su custodia. Se cuenta que logran escapar por unos túneles ocultos. Finalmente, el ministro renuncia. Ponen otro en su lugar.

    Para aplacar los ánimos, hay aumento del 175 % Por supuesto, no alcanza. Ante la renuncia del “Rodri”, la CGT se agranda. Elabora su propio plan económico. Lo presentan al gobierno. El paquete incluye muchas medidas de intervención directa del estado en la economía. Piden controlar y congelar los precios, nacionalizar el comercio exterior, subsidiar a la industria privada, crear un comité de emergencia económica, suspender reformas impositivas, y medidas por el estilo.

    El plan copia algunas modas políticas de afuera, y recicla el peronismo de la era dorada. No se puede aplicar ni media coma. Y la crisis forma parte del preludio al golpe de 1976.

  • Saúl, querido: 1983 a 1998. Saúl Ubaldini es el líder del gremio de los cerveceros. Y es secretario general de la CGT. Cuando van subiendo los precios, organiza y ejecuta 14 paros generales
    contra Alfonsín. No sin razón; no sin segundas intenciones. El peronismo pierde por goleada las elecciones presidenciales. Se recupera un poco en las legislativas. Pero se queda con las ganas de agarrar la manija.


    Raúl Ricardo se concentra en otras zonas de la agenda política. Juan Carlos Pugliese es un ministro de economía veterano del Alfonsinato. Y su frase más famosa define la gestión de aquellos años: “Yo les hable con el corazón. Y ellos me respondieron con el bolsillo”

    En la vereda de enfrente, el “Carlos” Se lanza como candidato. Sabe – mucho antes de ganar – que necesitan ajustar a lo bestia. Sin embargo, está consciente que son medidas piantavotos. Se llena la boca que La Rioja anda bien. Más adelante, promete “salariazo”, “revolución productiva” y el “síganme, que no los voy a defraudar”. Del resto, mejor ni hablemos.

    Ubaldini es el único orador en los actos masivos durante las huelgas. No escatima en palos para Raúl. Los laburantes corean “Saúl, querido, el pueblo está contigo”. La gracia es que en 1998, el comité federal confederal – y su ya sabida “transparencia” – lo alejan del secretariado. La nueva conducción hace apenas cuatro paros generales contra Menem. El primero es a los 40 meses del primer mandato del turco.

    Alfonsín le tira la hiperinflación por la cabeza al primer Menemato. Así que, al día de hoy, hay una pregunta que cuesta responder. ¿Por qué el súbito cambio de actitud? Las veinte verdades proveen un indicio para resolver el enigma: “Para un peronista, no hay nada mejor que otro peronista”

    Cuando asume Menem, tiene tres ministros de economía. Uno se le muere en el cargo. Los otros dos dan bandazos, y renuncian o son renunciados. Luego nombran a Cavallo.
    La convertibilidad estabiliza las cuentas. Al final, resulta en un desastre. Pero eso, mis queridos pichichis… ya es otra historia.

     

  • Caso Cabezas/Yabrán: 1997. José Luis Cabezas es fotógrafo de la revista Noticias. Lo asesinan unos sicarios. Cabezas toma imágenes del empresario Alfredo Yabrán, dueño del correo privado OCA/OCASA, quien se cuida hasta el extremo de exponerse.


    Al punto, Yabrán es protagonista de una nota sobre intrigas y corruptelas. Hay funcionarios de Menem involucrados. Las fotos salen publicadas. La muerte de Cabezas motiva un reclamo gremial de la UPTBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) por protección a los periodistas. ¿Se acuerdan del derecho a la seguridad en el trabajo?

    Las empresas de medios licuan el reclamo dándole prioridad al “Caso Cabezas” y luego al “Caso Yabrán” en la agenda periodística. Por presión desde los medios, encuentran a los asesinos. Los juzgan y condenan. Con el suicidio de Yabrán, caso cerrado. ¿La seguridad? bien, gracias.

     

  • Caso Parque Norte: 1999. Armando Cavallieri – líder sindical de los empleados de comercio – queda cuestionado por la administración irregular del predio Parque Norte en costanera norte de capital federal. Un equipo de la revista “noticias” encuentra la historia. La publican. El episodio queda como la punta de una madeja, que todavía hoy da lana.


    El sindicato compra los terrenos al estado nacional
    . Arrienda y subarrienda las propiedades que hay ahí. El detalle es que la ley de contratos de alquiler prohíbe subalquilar. Aunque te alquiles a vos mismo, por recursos y trampas legales. Todo eso queda feo.

    Por aquellos años, un tal Fernando De La Rúa asume como primer jefe de gobierno porteño. Tienen éxito contra otra administración corrupta, exactamente en la misma zona. Les sacan la concesión, tiran abajo el boliche, y ponen una plaza. Van por Parque Norte. Cavallieri se defiende de la intervención. Es terreno del sindicato, y ahí pueden hacer lo que se les cante.

    La belleza del tema es que por primera vez aparece expuesta con detalles en un medio masivo la existencia de un “sindicalista/empresario”. Y comienza a rebajar el precio de los gremialistas “gordos” de la CGT.

     

  • Caso Ferreyra: 2010. Sigue la era de la flexibilización. Mariano Ferreyra es un trabajador ferroviario tercerizado. Es militante de izquierda en el PO (partido obrero) y dirigente de la FUBA (federación universitaria de buenos aires) Participa de una protesta en la UGOFE. (unidad de gestión ferroviaria de emergencia) Reclaman contra despidos arbitrarios, y por la reincorporación de compañeros.


    La federal los reprime con balas de goma
    . Hasta aquí, es lo habitual. Luego de la bronca, se desconcentran. El detalle es que “sin querer queriendo” los policías se distraen. Permiten que avancen las patotas de la Fraternidad contra los manifestantes.

    Resulta evidente que a los muchachos cegetistas les cae pesado que los rojos jueguen de local. Desean compartir su pesadez con los intrusos. Por eso, llevan balas de plomo para expresarse. Resumiendo: Ferreyra cae muerto.

    La orden de tirar la da José Pedraza, líder de los ferroviarios. El caso lo resuelven rápido. Una periodista cubre los hechos en directo. Aporta evidencias. Hoy Pedraza está en cana. Quizás haga maquetas de trenes… vaya uno a saber.

     

  • Caso Zanola/mafia de los medicamentos:
    Juan José Zanola es el jefazo del sindicato bancario por unos 27 años. Empieza su carrera en los 60s; participa en una huelga como delegado. Va en cana por primera vez. A partir de ahí, esquiva las confrontaciones. Bien lo dice la frase: “de los escarmentados nacen los avisados”.


    Es referente de las 62 organizaciones
    entre los suyos. Tiene apoyo de JIR y Lorenzo Miguel, que pertenecen a la UOM. (Unión Obrera Metalúrgica) Asciende a jefe de la sección buenos aires del sindicato. En este caso, aquel chiste fácil que pone a Zanola entre los pesados, resulta más bien una ironía de la realidad.

    En 1982 lo eligen secretario general de los bancarios. Su competidor se baja, acusado de fraude. J.J. Zanola queda invicto por primera vez. Y se abullona al puesto. Es la habitual “transparencia sindical”… ustedes ya saben.

    En los 90s, la obra social bancaria maneja el 2 % de la torta sindical. Es un fangote de guita. Cavallo quiere meter mano en esos fondos. Los necesita para bancar el modelo. Fiel a su estilo, Zanola busca palanca en el gobierno. Consigue salvar la pilcha. Le pasa algo parecido con la gestión pingüina. Repite dibujo táctico. Y todos en paz.

    Pero queda cuestionado en la justicia y expuesto en la prensa por el caso de la “mafia de los medicamentos”. El gremio compra drogas oncológicas truchas para la obra social. Su esposa participa de la operación. Algunos funcionarios del área previsional y salud están en la mordida.

    Mientras fiscales y jueces investigan, pasan dos cosas: El sindicato pierde afiliados. Y Zanola se distrae con su quiosquito; presidir el club atlético Huracán.

    Finalmente, comprueban que es culpable por la causa de los medicamentos. Está en cana. Pero la causa todavía no llega hasta
    juicio oral. Quizás esté matando tiempo con el “monopoly”, hasta que la sentencia firme lo condene por el tiempo ya servido, le den prisión domiciliaria, y lo larguen.

     

  • Caso Covelia: 2015. Hugo Moyano – líder sindical de camioneros – es también secretario general de la CGT. Queda cuestionado por negociados con la empresa de saneamiento Covelia, y fuga de capitales a Suiza. Le abren una causa judicial por el tema. Luego la cierran, rápido como la habían iniciado. Sospechoso.

    Está bien registrado que Moyano insinúa postularse como candidato presidencial. Pero necesita la bendición de CFK. Desde el FPV, bajan el pulgar.

    Entonces Huguito renuncia a sus aspiraciones. Al final, queda libre de culpa y cargo. Sin embargo, es como dice el cantito: “Esa mancha, no se borra nunca maaas.”

  • Caso Suarez: 2017. Omar “caballo” Suarez, es líder del sindicato de los obreros marítimos de ultramar (SOMU) hasta el año pasado. Vacía las cuentas del gremio.
    Lo descubren sus propios colegas. La guita se la gasta para cosas personales. El estado nombra una interventora en el sindicato, que investiga el tema. Hay pruebas, denuncia y causa. Suarez está en cana. Fin del cuento.

  • Caso UBER: 2017. Protestas y presiones del sindicato de taxistas en CABA por la presencia de la empresa UBER. Consideran que es competencia desleal. Hay declaraciones fuertes del titular del gremio. Hay campaña de prensa contra los propietarios de taxis, por los abusos laborales contra los peones del sector. El caso permanece abierto.

Esta docenita de casos ilustran el sindicalismo que supimos conseguir, ¿vieron? Ahora les toca a sus primos de la CTA.

Un nuevo jugador

La central de los trabajadores argentinos (CTA) parece ser un bicho distinto en el movimiento sindical argentino. Surge como reacción alérgica frente a Menem. Los motivos para que así sea, ya los hemos visto.

La novedad que traen hasta acá, es que rompen el monopolio de la CGT. Y por lo que hay hasta ahora, parece que aspiran a quedarse. La CTA presenta varias diferencias de organización y gestión con sus “primos”. Comparemos detalles entre las dos a partir del “tablón” aquí debajo

Categoría Confederación General del trabajo – CGT Central de los trabajadores argentinos – CTA
Fundación Fundada en 1930 Fundada en 1994
Filiación internacional CSI – Confederación sindical internacional
CSA – Confederación sindical de las Américas
CCSCS – Coordinadora de centrales sindicales del cono sur
CSI – CSA – CCSCS
Participación de los trabajadores Afiliación indirecta de los trabajadores Afiliación directa de los trabajadores
Sistema Comicial Solo sindicatos enrolados: Sistema de avales, padrones y listas por rama productiva Voto directo y secreto.
Conducción actual Triunvirato de dirigentes sindicales Mandato extendido y provisorio de un secretario general
Personería Personería sindical Inscripción sindical
Jurisdicción Opera en todo el territorio nacional. Opera en Capital Federal y parte del gran Buenos Aires.
Composición actual de sus fuerzas Nuclea la mayoría de sindicatos de la empresa privada. Minoría de sindicatos de estatales. Nuclea la mayoría de sindicatos de reparticiones estatales
Incluye: desocupados y autónomos
Doctrina sindical Peronismo y Frente para la Victoria Social cristianos, Peronismo y Frente para la Victoria. Minoría de izquierda
Fuentes de financiamiento Aportes previsionales y subsidios estatales, exenciones impositivas Aportes, exenciones y subsidios. Aportes voluntarios de los afiliados.

Ahora que tenemos una idea del modelo, veamos cómo anda el clima interno en la CTA. En el mundo sindical, se sienten los efectos de “La grieta”; la función empieza cuando el FPV desembarca en buenos aires.

Vivo como el hambre, NCK busca ampliar su poder. Consigue amigos en la CGT. Se maneja con aprietes a los rivales. Con una rica chequera, premia a los adictos. También mete cuña en la CTA. Es el mismo modus operandi. No hace falta mucha ciencia para saber que esta tendencia sigue en nuestros días.

Entonces, en la nueva central, conviven: gremios K, peronistas clásicos, y al menos hay un líder sindicalista zurdo. Me refiero a Rubén – “el pollo” – Sobrero, del sindicato del personal de subterráneos. (Son mejor conocidos como “metro delegados”)

En la CTA hay comicios internos regulares. Pero en las últimas elecciones para la cúpula sindical, las listas mayoritarias presentan denuncias cruzadas de fraude. La justicia electoral decide extender el mandato del secretario saliente, hasta resolver el problema de fondo. Queda al mando un régimen provisorio – dirigido por Hugo Yaski, líder del sindicato docente CETERA – que pertenece al Frente para la Victoria.

Sabiendo la historia reciente, nada afirma ni descarta maniobras del FPV para puentear las reglas. Y quedarse con la CTA como premio. Sin embargo, más acá o más allá de las internas, las centrales obreras tienen otras cuestiones para resolver.

A modo de conclusión: Tres apuestas

Empecemos por lo obvio: Mientras haya capital y trabajo, habrá sindicalismo. Y habrá nuevos reclamos para hacerle al sistema. Entonces, me atrevo a plantear tres apuestas para el futuro de los gremios argentinos.

  • Sindicalismo y derechos de la mujer
  • Sindicalismo y el colectivo LGBT
  • Sindicalismo y avances técnicos – tecnológicos

Veamos la primera apuesta: El ambiente es profundamente machista desde siempre. Así que, joven argentina: Si eres operaria o auxiliar, ni Santa Evita te salva de linduras como el acoso sexual en el laburo y abusos de autoridad en las tareas. Al sindicato solo le importa el aumento. En estos temas, no se mete.

Históricamente, las mujeres ganan menos que los varones. Los sindicalistas machos (¿estará mejor decirles sindicalistos?) no ignoran la demanda histórica del salario igual por tarea igual. Pero se nota de lejos que se hacen los otarios. Y no deberían. Se supone que con este reclamo, podría haber más caja. Otra materia que se llevan previa es el cupo femenino.

Si por participar, chicas y señoras van a las manifestaciones, y se prenden a las huelgas. Cantan la marcha, tocan el bombo, y llevan las pancartas. Pero no pasan al siguiente nivel.

Hay una anécdota que viene a cuento. Sucede cuando privatizan Aerolíneas Argentinas. El lugar es la confitería “La Biela”. Hay un cruce de opiniones entre José Luis Manzano, ministro oficialista, y la dirigente del sindicato de azafatas. Manzano se zarpa. La sindicalista se larga a llorar de bronca. Hay otros gremialistas presentes. Por poco se paran de manos, en reacción a la provocación contra la compañera. Los separan. Todos en paz.

Yo desafío por el premio de un palo verde – De madera, por supuesto. Si quieren dólares, vayan a otra parte – a que me demuestren si hoy hay alguna dirigente “gorda” en algún gremio obeso actual, que sepa hacerse respetar y temer entre los propios, los empresarios, y los funcionarios del área laboral.

A propósito de la ley del cupo femenino, hay una polémica. La mitad optimista de la biblioteca opina que el cupo tiene valor educativo. Y prepara a la sociedad para cambiar de actitud. La intención es resolver el tema por las buenas. La mitad pesimista opina que son situaciones forzadas; y que distraen de lo importante. Que no es el género, sino la capacidad e idoneidad lo que hay que atender.

Si yo tengo que opinar, nunca hay garantías suficientes de idoneidad ni participación plena de las dos mitades de la humanidad. Haya cupos o no. Eva Duarte, María Estela Martínez, Irma Roy o Cristina Fernández, no son exactamente Alicia Moreau, Margarita Stolbizer y Elisa Carrio.

Quizás alguien diga que Milagro Sala pasa mi prueba. Pero Sala no es exactamente sindicalista. Es titular de una cooperativa. O más bien, lo era. Ahora está en cana. Por el momento, estoy seguro de ganar.

Por la segunda apuesta, redoblo el desafío de la primera: Vayan dos palos de premio (bah, pueden ser dos ramitas o dos gajos) para cuando haya protesta sindical fuerte y prolongada – bien ruidosa y “a lo macho” – en caso de un despido por “cuestión de imagen de la empresa”. Es decir, el eufemismo habitual para prejuzgar aspectos de género.

Quiero ver si alguna patronal se atreve a ser plenamente “gay friendly”, sin tener que soportar presiones de la cámara empresaria correspondiente. Y desde los tres poderes del estado, operados por el Opus Dei. Quiero ver si el gremialismo es capaz de hacer lo mismo.

Va contexto. En primera instancia, de la vida privada no se habla en el trabajo. “Donde se come, no se caga”. Pero nadie es una isla. Y es sabido que muchas familias empiezan a partir del after de los laburos.

En el trasfondo, hay la ley de unión civil. Favorece las relaciones entre personas del mismo sexo. Es una iniciativa exitosa del FPV. Cuando lanzan el proyecto, cabalga entre lo políticamente correcto, y la especulación electoral a futuro. La sanción de la ley sirve a los pingüinos para ampliar su base de votantes.

Nadie ignora que en nuestro país hay algunos avances en el
reconocimiento a favor de la igualdad de derechos de las mujeres, y del colectivo LGBT. Pero tampoco la pavada. Las costumbres siempre están antes que las leyes; aquí se pretende cambiar la mentalidad de las mayorías por leyes o decretos. En consecuencia, hay mucha tolerancia de la boca para afuera.

Aquí cambiamos el ángulo de la información para lanzar la tercera y última apuesta: Van tres palos verdes de madera para quien resuelva las relaciones entre sindicalismo y nuevas tecnologías.

Desde Ned Ludd en adelante, la historia universal del sector desconfía de los avances técnicos. Y mucho más aquí, la FORA sabotea fábricas para protestar. Por último, con el cegetismo es un lugar común el “Nosotros rechazamos el uso de estas máquinas, porque destruyen las fuentes de trabajo”.

Sin embargo, estas protestas no son del todo gratuitas. Insisto en una idea de mucho más arriba. El progreso argentino nace rengo. Y si tengo que opinar, lo percibo más con tristeza que con indignación. Hay lugares donde faltan cloacas, asfalto, electricidad, escuelas y hospitales. Tenemos mucho territorio, y estamos bastante despoblados. Al punto, tomar la decisión de construir e inaugurar es fácil. La joda es cumplir.

Y si por hilar más fino, hay dirigencia atornillada al despacho hace unos 30 años como mínimo. Entonces, no es extraño encontrar que nuestro sindicalismo resulta funcional a la murga general.

Aquí, cabe usar la metáfora geográfica más común que existe: Estando en la orilla, en mar abierto, o en la jungla, es habitual percibir cambios como amenazas. ¿O nunca vieron la serie “Lost”?

El texto de Lucca es elocuente: Hay protestas sindicales que atrasan. Suenan ridículas en un mundo donde cada vez hay más novedades técnicas. El detalle es que si el futuro llego hace rato, acá se perdió el telegrama de aviso.
Por caso, resulta que la mayoría de nosotros tiene celulares. Inclusive en villa ojete, al fondo de nuestro país. El detalle es que en vila tujes falta cloaca, energía eléctrica y red de gas. Eso sí, el celu que no nos falte. 

Es en este punto que el sindicalismo tiene que actualizarse. Para anteayer. Y desde su sitio, organizar los nuevos reclamos y resolver los nuevos problemas. Porque si no lo hacen, van a perder por completo el poco prestigio que queda en el sector.

Digamos que las apuestas ya están sobre la mesa. Hagan juego, estimados y estimadas lectores/ras.

Nos vemos en la próxima entrada. Saludos.

Anuncios

Combatiendo al capital: Notas sobre el sindicalismo argentino – primera parte

Resumen: En otros textos mencionamos al gremialismo/sindicalismo argentino. Aquí agregamos picante al tema. Palabras clave: Gremialismo, Sindicalismo, Anarquismo, Socialismo, Radicalismo.

Los muchachos mutualistas

Parece contradictorio. Pero a decir verdad, los primeros gremios locales son españoles. Los fundan a finales del S. XVIII. Por orden de Vertiz. La idea es ordenar las actividades económicas. Siguen el modelo medieval, derivado de usos y costumbres Europeas.

Los gremios son asociaciones de personas que ejercen una misma profesión. Están dirigidos por maestros; administrados por oficiales, y tienen estatutos. Proveen capacitación a los aspirantes a trabajar en los sectores productivos. Pongamos que, para ser herrero, hay que cumplir con las exigencias del gremio. No vale cuchillo de palo.

Al punto, cuentan que “gremio” deriva del germánico antiguo “gild”. Significa “pago”. Cuentan que los “gild” provienen de costumbres tribales: Clanes que se distinguen y organizan según sus labores. Al final de la republica romana, quedan reconocidos por el estado con los primeros decretos que los habilitan como cuerpos colegiados. Los gremios proveen ayudas mutuas entre sus miembros, y buscan defender las transacciones comerciales de cada asociación.

Se sabe que la masonería comenzó como un gremio primitivo de constructores. Ahora es la sociedad secreta a voces que muchos sabemos. Rinden culto a un gran arquitecto, está organizada en logias, y demás detalles.

Al gremialismo primitivo le toca actuar en la economía pre industrial. En un punto, resulta agente del progreso. Favorece la especialización del trabajo, y no siempre se opone al sistema de gobierno, ni la voluntad del gobernante de turno. Sin embargo, tampoco olvida reclamar por lo que corresponde.

El primer reclamo gremial de nuestra era colonial es del año 1725. El gremio de albañiles se encarga de pedirle aumento de sueldo al honorable Cabildo. No se sabe si tienen éxito.

Entre 1780 y 1789, el gremio de zapateros reclama ante uno de nuestros virreyes de turno mayor control de la actividad. Avisan que hay truchos que no tienen curso completo. Hacen malos productos, y cagan el negocio.

Presten atención a lo que sigue. El año es 1805. Hay un tal Cornelio Saavedra (si, el milico canoso y jetón del 25 de mayo… ese mismo.) que a la sazón es el síndico procurador del cabildo de buenos aires. Escribe y publica un documento donde se caga en el reclamo de los zapateros. Sostiene que en cualquier economía, los consumidores son quienes deciden si calidad y precio son buenos. Y lo demás es agitar las cosas.

A mediados del S. XIX, no hay CGT. Obvio. (Ahora tampoco hay mucha, pero eso lo vemos luego.) Los primeros gremios netamente argentinos no trascienden del sitio y conflicto que les toca. No están asociados entre ellos. Muchas veces quedan disueltos luego de resolver problemas sectoriales. La Sociedad de zapateros de San Crispín y la Sociedad tipográfica bonaerense son del palo. Sin embargo, empieza el agite. Dos casos:

  • Huelga en los astilleros: El año es 1868. El lugar es nuestra provincia de Corrientes. Es la primera protesta argentina. Un grupo de trabajadores de los astilleros paraliza las actividades. Se niegan a construir buques de guerra para la marina.

     

    Cuestionan la guerra de la triple alianza. Yo no sé ustedes, pero para mí, esto es antecedente de las objeciones de conciencia en argentina. No se sabe si la protesta tiene éxito, pero es evidente que queda en la historia.

  • Huelga de los gráficos: Entre 1877 y 1878, hay la experiencia de dos años de la Unión Tipográfica Bonaerense. Organizan y ejecutan la primera huelga argentina. Protestan contra la reducción del salario en las imprentas.

     

    Cuentan que la protesta interrumpe la publicación de los diarios de mayor tirada en capital. En una nota de prensa, Dalmasio Vélez Sarsfield despotrica contra los huelguistas. Opina que “perturban el orden del trabajo”.

    La medida de fuerza la votan en una asamblea, donde se dice que participan unas mil personas. La patronal busca quebrar la huelga. Ofrecen empleo a los tipógrafos uruguayos. Por solidaridad con los argentinos, no agarran viaje.

    Ganan los gremialistas locales. Reducen la jornada a 10 horas en verano y 12 en invierno, y regresan al nivel de salarios anterior al recorte. Luego de resolver el conflicto, la unión queda disuelta. En su lugar, queda establecida la federación grafica bonaerense.

Los gremios argentinos van cambiando el modelo de a poco. Se actualizan. Dejan el mutualismo, aspiran a la permanencia, mientras organizan mejor los reclamos y protestas. Dejan de ser gremios. Quedan como sindicatos.

Historia de un feriado

En casi todo el planeta, el 1º de mayo es el día internacional del trabajador. Es un día feriado. Menos en: Estados Unidos y Canadá, que es el primer lunes de septiembre. Tampoco en Nueva Zelanda, que es el cuarto lunes de octubre. Por su parte, Australia lo celebra desdoblado en cuatro fechas.

El feriado conmemora un episodio de la lucha obrera anarquista norteamericana. Homenajea a las víctimas de la represión durante una protesta. “Los mártires de chicago” son militantes capturados, juzgados, encarcelados y condenados a muerte por la causa.

Es una de varias ironías de la historia: Que en el mismísimo lugar donde nació la fecha, nadie la recuerde según el calendario. Quizás teman reclamos por salarios atrasados desde aquellos años hasta acá… Vaya uno a saber.

En el siglo XIX, los Movimientos obreros de todo el planeta coinciden en reclamarle a los estados nacionales y la patronal estos puntos básicos:

  • Ocho horas de trabajo diarias. Descanso los fines de semana.
  • Control y cuidado de las condiciones de salubridad y seguridad en el trabajo. Abolir el trabajo de mujeres y jóvenes en aquellos sectores que afectan su integridad.
  • Leyes y tribunales especializados para resolver conflictos laborales.
  • Prohibir el trabajo infantil. El trabajo debe ser para mayores de 18 años.
  • Abolir el trabajo nocturno. Salvo en aquellas actividades donde sea indispensable mantener las labores. Prohibir también el trabajo nocturno de mujeres y chicos.
  • Abolir el trabajo a destajo y por subasta
  • Igualdad de salario por tarea igual para varones y mujeres

Veamos: Las metas sindicales de aquí arriba existen porque en la modernidad nace y crece el capitalismo industrial, el desarrollo tecnológico, la economía de mercado, y los consumos masivos.

Pero más al fondo, existen porque hasta en la tribu más básica hay diferencia y desigualdad. En nuestra tribu, teorías críticas y movida obrera expresan las contradicciones entre capital y trabajo. Y ya que estamos, justifican hacerle reclamos al sistema.

En este paisaje – a diferencia de los gremios primitivos – los sindicatos asocian diversos oficios y profesiones en torno a causas comunes; los avances de la filosofía política de izquierda contribuyen a que así sea. Hay asambleas, eligen delegados, toman medidas, se forman federaciones. Y con el amontonamiento de federaciones, van quedando organizadas las centrales sindicales.

Y ojo al piojo, que pica: A medida que se suma gente, cada sindicato y central obrera desarrolla su propia agenda. Para hacerla facilona, digamos que es una mesa de tres patas.

  • Aspectos técnicos y reglamentarios del trabajo (cantidad de horas, especialización, salubridad, seguridad)
  • Aspectos salariales (esto siempre lo determina el contexto)
  • Programas ideológicos. (Posturas críticas, posturas moderadas, clasismos, posturas combativas, Anarquismo, Socialismo, Comunismo, etc.)

En la práctica, ninguna de las tres cuestiones existe en “estado puro”. Van combinadas en cada organización y sus estrategias de protesta, determinadas por la coyuntura. Y ya que lo nuestro son las coyunturas argentinas, empezamos a verlas a partir de ahora.

Made in argentina

El sindicalismo lo traen hasta nuestro país los inmigrantes del 1880 en adelante. Sus nociones y objetivos son correlativos con la modernización de nuestro país. Va tablita con varios “gordos” de la época.

Año Sindicato
1880 Sociedad de dependientes de comercio
1881 Sindicato de Comercio
1882 Sociedad Obrera de Albañiles
Unión Obrera de Sastres

Unión Oficiales Yeseros

1883 Sociedad Obreros Tapiceros
Sociedad de Mayorales y Cocheros de Tranvías

Sociedad de Zapateros

Sociedad de Resistencia de obreros Marmoleros

1885 Internacional de Carpinteros, Ebanistas y Anexos
1887 Fraternidad de Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras

A partir del 1890 hay dos grandes novedades en el mundo laboral: Los alemanes del club “Vorwärts” (no, nene… no es la escuela de Harry Potter) traen importada la socialdemocracia. Los italianos, el anarquismo. Hemos hablado del asunto. (“Peronismo explicado…”, “El fulgor…”) Y aquí mismo seguimos rompiendo las guindas.

Estas dos filosofías son marcos teóricos para justificar la crítica socio económica general al capitalismo. Por y para cumplir programas ideológicos, empieza la lucha legal y política por la defensa sindical a favor de los derechos de los trabajadores.

Al punto, contemos algo que faltó en “El fulgor…”: El anarquismo se divide en dos tendencias; Una es el anarquismo comunitario. Va unido, organizado, clasista, combativo, y busca ganase a la hinchada. Se sabe que organizan ollas populares, kermeses, y obritas de teatro para hacer propaganda. Esta escuela o tendencia comunitaria es cofundadora del sindicalismo argentino.

Otra es el anarquismo individualista. Fomenta lobos solitarios, que al final tiran bombas contra todos. La crónica histórica registra algunos casos:

  • Simón Radowitzky mata con una bomba casera al jefe de la policía Ramón L. Falcón. Es represalia por la semana trágica. Es decir, la toma de los talleres Vassena. Lo buscan, lo atrapan, y lo meten en cana. Se fuga con ayuda local. Huye a Chile. Participa en la guerra civil española, del lado republicano. Muere de viejo afuera.
  • Kurt Gustav Wilkens (No nena, no es el de “sopa de caracol”. Ese era Willkins…) mata con una bomba y cuatro tiros al teniente coronel Héctor benigno Varela, responsable de la represión en la Patagonia trágica. Más conocida como Patagonia rebelde. Lo buscan. Lo atrapan. Cae preso. Un miembro de la liga patriótica lo “visita” en su celda. Wilkens queda fiambre.
  • Severino di Giovanni atenta con bombas contra las embajadas de Italia y EE.UU. en argentina, la sede central del CITIBANK argentino, y justifica sus acciones con panfletos. Lo cazan. Lo encanan. Lo mandan al paredón. Muere gritando “viva la anarquía”.

Y para no quedar rengos, el socialismo es la escuela política que encara la lucha sindical pacífica y parlamentaria. Pero esa historia ya fue contada, Kimmosabbi.

Aquí pongamos contexto, explicado en criollo: Al laburante que pone el lomo para modernizar el país acá, le pasan cosas guarras. (16 horas corridas de jornada, salario bajísimo, pagos con trampa, etc.) Esto corre igual en el resto del planeta. La idea de sindicalizarse tiene gancho, pero no porque provenga de teorías bonitas de Marx o Prouhdon. Es porque se trata de algo más que una noción; es una necesidad. Y como dice Juan Domingo Cangallo: “Donde hay una necesidad, hay un derecho”.

Cuando emerge nuestra clase media, pasa que los oficios calificados agrandan el combo. Este consenso es fundamental para comprender el crecimiento de las centrales, inclusive su estado actual. Quedan consolidados los aparatos sindicales, y se convierten en factores de poder. Algunos matices de funcionamiento los vamos a contar aquí. Otros detalles sórdidos, más bien van en la segunda y última parte.

Al punto, los punteros reclutan gente entre los oficios manuales, de nuestra clase baja. Mucho no cuesta. Abundan en los conventillos, la construcción, los trenes y el puerto. Se hace más difícil en las zonas rurales. Veamos un poquito como es ahí.

Pegar el grito

El grito de Alcorta (No, no es “AQUI, AAACOORTAAAA… Capital del folclore”. Eso es en Cosquín. Aprendé geografía y no escorches.) Es la primera protesta fuerte de la peonada, lejitos de capital. Sucede en nuestra provincia de Santa Fe.

Veamos el contexto: El campo es mayormente ganadero. Mientras los adelantados españoles buscan oro y plata, dejan pastar vacas y toros sueltos por acá. No ignoran las bondades de un churrasco. Pero no es prioridad para ellos.

Esto es así hasta que los criollos perfeccionan invernada y cría. Mas luego, van agregando caballos. Y en etapas posteriores, hay técnicas y tecnologías: Su punto más alto es conservar y exportar cuero, tasajo y reses por tren y barco.

Agricultura también hay, pero no es mucha. Hay poca extensión de tierras. Cuando se sacuden la indiada de la ropa, Roca reparte los terrenitos. Recién ahí hay un poco más de campo desmalezado, arado, sembrado, y esperando brotes verdes.

Ni de casualidad piensan sistemas de riego en serio: Hay zanjas y zanjones, que vienen de la época de Alsina. Hay ríos, arroyos, y ciertos canales para el agua. Los terratenientes no saben, no quieren, o no pueden mejorar este tema. O más bien se hacen los otarios, mientras especulan con el valor local de la tierra, y el precio de la cosecha en el mercado de Chicago.

Entonces, aplauden cuando llueve, y putean cuando hay sequia o se inunda. Inclusive al día de hoy. Por suerte, alcanzan a meter maíz y trigo en el granero, para luego mandar las bolsas por tren a retiro.

Para reclutar a cualquiera para algo, es necesario que tenga educación básica. Y que sepa cómo se vota, al menos a mano alzada. El grueso de los peones y sus familias son analfabetos y semi analfabetos. La “escuelita” sanjuanina de Sarmiento no está en la canasta básica del gaucho. Hay que comer antes que instruirse. De hecho, es tradición que sigue vigente en nuestros días. Busquen datos de la cosecha de arándanos 2016. Después me cuentan.

Por aquellos años, la inmensa minoría cobra en especias. O más bien con vales de compra para el almacén de ramos generales, propiedad del patrón. (Si, lo mismo que el campo) Los tickets también van a la pulpería, y los patacones que valen esos papelitos no duran nada.

El estado nacional es poco; primero hay fortines. Luego, el tren alienta que haya parajes, localidades y partidos. Por supuesto, las capitales provinciales tienen funcionarios. Pero saliendo del conurbano… ya es otro cantar.

Algunas zonas están a cargo de jueces de paz. (No, pibe… No son como Dredd) La papeleta es el modo de tener documento. Sin papeleta, no hay conchabo. Cuando hay comicios, son con fraude. Y si hay dudas o reclamos, los acuerdos son a punta de facón, porque “ansina lo manda el dotor”.

Gracias a este “clima amable”, el gaucho resulta bicho mañoso. Desconfía de las autoridades; obedece cuando no tiene opción, o cuando le conviene. Es egoísta. Pero no sin buenas razones.

Al contrario del lugar común – “ser gaucho”, “hacer gauchadas”, entendido por estar dispuestos, ser solidarios – es preciso poner cojones para subir en la cadena alimentaria, y hacer lo necesario para sobrevivir a la pampa bárbara. Y eso que no hablamos de los cañaverales azucareros de Tucumán y Chaco, vivir de la jangada en Entre Ríos, o bancarse las llanuras heladas de Santa Cruz.

Algunos capataces están instruidos. Saben leer y escribir, sumar, restar, y multiplicar. Sucede que algunos buscan acomodarse con los dueños, con diversas fortunas. Pueblos chicos, infiernos grandes.

La iglesia tiene mayor presencia en el campo. Obvio, llegaron con los españoles. Hay curas criollos que ayudan, y de los otros. Algunos del primer grupo contribuyen al grito.

Cuentan los que saben que los anarquistas mandan payadores militantes, para conversar con la peonada. Los socialistas, en cambio, hacen contrapeso a la Sociedad Rural y todas sus filiales.

Ahora, el evento principal de la velada: Cuando los inmigrantes gringos vienen al campo, viven en las colonias rurales. Y tienen un problema; bancarse las consecuencias de largo plazo de la campaña del desierto. La ley de arriendos rurales forma parte del pack.

Montados sobre esta ley, los terratenientes aplican contratos leoninos a sus inquilinos. No solo arriendan la tierra y los ranchos. También las herramientas. Los contratos dan derechos exclusivos a los dueños para la compra de la cosecha. Los contratos prohíben cualquier actividad paralela a la siembra. (Cría de ganado, de ovejas, de caballos, etc.) Y además, la cuota del alquiler es alta.

Al punto, y por tradición, sigue la comparsa que contamos más arriba. Aun con buenas rachas, al gringo colono no le da para sobrevivir. Dicho en criollo: Los tienen agarrados de los huevos.

En 1912 empiezan las reuniones, y fermenta la protesta. Es en nuestra provincia de Santa Fe. La localidad es Alcorta. Cuenta un experto que la idea la tuvieron estos tipos: Angel Bujarrabal, pulpero, el cura José P. Netri, y su hermano, el abogado Francisco Netri. Los anarquistas demuestran interés en el asunto. Sin embargo, la iniciativa es socialista.

El 25 de junio del 1912, hay una asamblea en la sociedad italiana de Alcorta. Participan 2000 chacareros. Deciden realizar huelga por tiempo indefinido. Los reclamos principales son:

  • Rebaja de arrendamientos y aparcerías.
  • Entrega de las aparcerías en parvas, tal cual salen.
  • Tope de cuatro años para los contratos de arriendo.

En un modo similar a la “huelga de las escobas”, la protesta expresa problemas de fondo. Y hay influencias de otros eventos. Por aquellos años, hay debate de la reforma electoral (Ley Sáenz Peña) y la gente se anima a participar más en política.

El 15 de agosto de 1912 toma forma definitiva la Federación Agraria Argentina. (FAA) El objetivo principal de la asociación es sostener la defensa de los derechos de los trabajadores rurales. Como todas las iniciativas socialistas, el grito y la federación implican protestas pacíficas, orientadas a la sanción de leyes para proteger a los chacareros.

Pero como nada es gratis, hay reacciones de la sociedad rural santafecina. En Firmat, asesinan a los dirigentes anarquistas
Francisco Mena y Eduardo Barros, que participan del asunto. Es sabido que si una protesta tiene mártires, gana apoyos. La huelga se mantiene. Y la presión funciona. En 1913, la sociedad rural afloja. Hay negociaciones. Y para 1921, el primer Yrigoyenato sanciona una nueva ley para los arriendos rurales.

Muchísimos años más tarde, la Federación Agraria y la Sociedad Rural se ponen agrias con las retenciones de CFK. Pero eso… ya es harina de otro costal.

De la FORA a la USA

Es de hinchapelotas ponerse auto referencial. Pero el tema no me deja opción. En la tercera parte de mi texto “El fulgor argentino”, hay una sección titulada “Entre caníbales”. Ahí, yo menciono dos grandes centrales obreras de inicios del siglo pasado. Me puse a investigar más en detalle el asunto. Encontré documentos y sitios serios. Pero también una ensalada de páginas.

Todavía hay gente que contribuye al mito que el movimiento obrero y los sindicalismos argentinos empiezan con Perón. Por honor a la verdad, y para profilaxis mental resumimos fechas y hechos relevantes de las organizaciones pioneras de nuestro país con el “tablón” que se ve justito aquí debajo.

Cronología Actividad de las centrales Hechos relevantes
15 de agosto de 1891 Primer congreso de la FOA Petitorio al congreso nacional para reconocer la central. Ignorado por las autoridades. Reclamos por el cumplimiento de las metas sindicales básicas (Ver más arriba “Historia de un feriado”)
30 de octubre de 1892 Segundo y último congreso de FOA Resoluciones organizativas. Disolución de la central
25 de mayo de 1901 Primer congreso de la FORA Postura independiente de toda participación política – partidaria. Postura clasista y combativa. Comunismo anárquico como doctrina sindical.
Abril de 1902 Segundo congreso de la FORA Condenar el trabajo nocturno y el militarismo
Los medios de lucha son: Huelga, boicot y sabotaje

Huelga de estibadores.

Primera huelga general.

16 de junio de 1902 Fundación de la Unión General del Trabajo UGT Rechazo socialista a la postura anti institucional de la FORA
La nueva central sigue el modelo francés e italiano.
Julio de 1903 Tercer congreso de la FORA Repudio a la ley de residencia
Junio de 1904
Cuarto congreso de la FORA Huelgas y movimientos de lucha.
1905 Quinto congreso de la FORA Etiquetar los productos de aquellas empresas que aceptan las condiciones sindicales
La UGT propone pacto de unidad. La FORA rechaza la iniciativa.
1906 Sexto congreso de la FORA Adoptar el Boicot como medida de lucha contra el cierre patronal (lock out)
1907 Primer Comité de unificación FORA/UGT Rechazo de FORA al acuerdo de unificación con la UGT
25 de septiembre de 1909 Segundo comité de unificación FORA/UGT
Confederación Obrera de la República Argentina. CORA
Comité convocado por los sindicatos autónomos, sin federación.
Acuerdo entre FORA/UGT: Ambas se funden en una nueva central: CORA
15 de agosto de 1912 Se funda la Federación Agraria Argentina FAA A partir del “Grito de Alcorta” (ver sección anterior)
Junio de 1914 Fin de CORA.
Retorno de la FORA
La CORA queda disuelta. Participa directamente en la FORA. Búsqueda de acuerdos de base entre: anarquistas, socialistas y autónomos
Abril del 1915 Noveno congreso de la FORA
Federación Obrera Regional Argentina Comunista, FORAC
Una minoría anarquista
radicalizada retorna a la postura del 5º congreso. Funda la FORAC. Aumentan los movimientos de huelga.
El 9º congreso sostiene posturas más moderadas.
Diciembre de 1918 Décimo congreso de la FORA En 1919, la FORA queda inscripta en la internacional sindical de Ámsterdam.
Enero y febrero de 1921.
Undécimo y último congreso de la FORA Consejo de unificación fallido: Rechazo de los anarquistas.
La FORA llega a su fin.
1922 Unión sindical Argentina USA No pertenece a la internacional de Ámsterdam
Está dirigida por el remanente de la FORA y los sindicatos autónomos.

Crónicas del agite

Las centrales reclaman sanción y cumplimiento de las metas sindicales que mencionamos mucho más atrás. (8 horas, salubridad, etc.) El detalle es que… ¡justo acá vienen a pedirles eso a nuestras autoridades!

Razón no les falta; pero tampoco segundas intenciones. Los sindicatos están juntos, pero no revueltos. El detalle es que hay agite, y en el barullo, para la patronal argenta no es fácil distinguir unos de otros.

Un sindicato anarco pretende abolir la sociedad, mientras pide las ocho horas y el resto. Un sindicato socialista pretende mayor participación e inclusión, y leyes para el obrero, mientras pide exactamente lo mismo.

Como el órgano más delicado que tenemos es el bolsillo… bueh, los palos no se hacen esperar. A los conservadores argentinos les cuesta entender que un obrero bien alimentado, bien descansado, sano, seguro y bien pagado, es mejor que un alfeñique que no rinde.

Les cuesta entender que este perfil de laburante da ganancias. Bancarlo implica gastos en infraestructura, y hay que subir jornales y sueldos. No ignoran que los costos hay que trasladarlos a los precios. Igual, rechazan cambiar de actitud. Pero no por malvados, sino por miopes.

Toman en cuenta que nuestro clima interno afecta las
inversiones británicas en argentina. Buscan pacificar el asunto a como dé lugar. La forma rápida de resolver el problema es reprimir. La gracia es que los capitales golondrina vienen, picotean, y se van de todos modos.

En 1902 hay una huelga de estibadores en el puerto de buenos aires. El reclamo es por aumento de sueldos. Pero el conflicto de fondo es mucho más espeso que una protesta puntual. La ley de residencia está en trámite. Y la FORA convoca a la primera huelga general ese año.

Ya sancionada la ley, unos marinos anarquistas y socialistas organizan la “flotilla libertaria”: Se encargan de interceptar naves contratadas por el estado, trasladar a los deportados de vuelta a la Argentina, y darles opción de ir a Uruguay.

Las huelgas van acompañadas de campañas de prensa. Los diarios de mayor tirada toman partido por el orden establecido. Hay otros que le hacen contra. Va un mini cuadro

Medio Línea editorial Postura
“La Nación” Conservadora Critica del reclamo sindical
“La prensa” Conservadora Critica del reclamo sindical
“La Época” Radical Critica del reclamo sindical
“La Organización Obrera” Anarquista A Favor de las huelgas
“La Protesta Humana” Anarquista A Favor de las huelgas
“La Vanguardia” Socialista A Favor de las huelgas

Gracias a unos y otros, tenemos datos para la historia que venimos contando aquí. La reseña de gremios y sindicatos, no es exactamente un tema destacado en nuestra historia oficial. Va mini tablita para ilustrar el crecimiento de las protestas en aquellos años.

Año Movimientos huelguísticos Acatamiento a las huelgas y datos relevantes
1906 170  70.743 Obreros
1907 231 170.000 Obreros
1908 118 Semana roja (ver “represión en vasenna” en el texto “El fulgor argentino tercera parte”)
1909 138 Actos de la FORA en plaza de mayo, y de la UGT en plaza constitución, del primero de mayo
1910 298 “Huelga del Centenario”

 

La cuestión de fondo es que los reclamos van en aumento. Hay que destacar que los movimientos de protesta están bien comunicados entre sí por medio de las centrales obreras, y hacen causa común por medio de la doctrina sindical dominante. Es decir, el anarquismo.

En estos tiempos, la manifestación más intensa de la FORA es la llamada huelga del centenario. El año es 1910. Se trata de un paro general por tiempo indefinido. Moviliza unos 200.000 trabajadores. Quiero creer que es en todo el país.

El gobierno conservador declara estado de sitio, y manda a reprimir. El saldo es 12 obreros muertos, y varios policías heridos. Al punto, hay reacciones desde los sectores conservadores: La patronal organiza sus propios esquiroles en la Asociación del trabajo libre (ATL) Y los manda a laburar en las fábricas tomadas.

Al llegar 1915, La FORAC se corta sola. Se cuenta que organizan y ejecutan una huelga de cocheros y taxistas en capital federal. Y la idea es que sea por tiempo indeterminado.
Al inicio, muchos acatan la medida. Esperan hacer presión, y obtener resultados.

El detalle es que los anarquistas recurren al terror para sostener el paro. Con el tiempo, la huelga ya no es por convicción; sino por miedo a las bombas en los coches, miedo a que les maten los caballos, los maten a ellos, y a sus familias. Es posible y probable que haya habido soplo desde adentro para pararles el carro. Cuando la policía caza a los dirigentes anarquistas, los muchachos salen de vuelta a la puta calle. Y se olvidan del reclamo, obvio.

Halcones y Palomas

Ya para 1916 – 1917 llega el fin del ciclo conservador en nuestro país. Ahí la UCR se prepara para tomar el poder. El primer Yrigoyenato aspira a lograr la “armonía de clases”. La idea es sumarlos al proyecto radical. De todas formas, la cuestión se sale de control. Veamos una mini tablita de huelgas relevantes durante el radicalato.

Año Movimientos huelguísticos Acatamiento a la huelga
1917 138 136.000 Obreros
1918 196 133.000 Obreros
1919 259 31.000 Obreros

En paralelo, la corriente del sindicalismo neto (para distinguirlos de aquellos que tienen programa ideológico) toma importancia en la movida obrera. Y ya que no pretenden ninguna revolución, tienen más palomas que halcones. El primer Yrigoyenato combina negociación y represión cuando trata con ellos.

Cuentan los expertos que El 30 de noviembre de 1916 hay huelga de la FOM: federación obrera marítima. Sucede en capital federal. Puerto del riachuelo, barrio de la Boca. El paro se prolonga hasta diciembre, y
afecta viajes de cabotaje y ultramar.

La FOM representa la cuarta parte del personal de a bordo. (Foguistas, marineros, mozos, pilotos, cocineros, y demás personal especializado) Son aproximadamente 2000 afiliados, sobre un total aproximado de 8000 a 9000 empleados. El reclamo es por aumento de sueldos.

En 1914 hay “guerra de tarifas” entre la Mianovich y la Hamburgo Sudamericana. Esto baja los salarios. De 120 pesos a 90 por mes. El costo de vida va subiendo. Hay que actualizar los números. La FOM decide el paro de 1916 justo cuando hay que llevar la cosecha afuera. La presión detiene el trasbordo hacia los embarques grandes. La idea es forzar a la patronal para sentarse a negociar rápido, y todos en paz.

Las navieras se niegan. Interviene el ministro del interior, Ramón Gómez. Se pone del lado obrero, ya que no hay dialogo. Una delegación conjunta de FORA y FOM hacen pacto de no agresión con el “peludo”. El acuerdo es que nadie mande carneros a la huelga.

Se cuenta que la Liga Patriótica y la ATL mandan rompehuelgas. Y que los dejan pasar, siempre que tengan documentos. De todas formas, los sindicalistas llevan las de ganar.

En los papeles, el estado se declara neutral. Los Yrigoyenistas se justifican con la necesidad de alentar los capitales argentinos. Y distinguirse de las arbitrariedades en las filiales de las empresas extrajeras. No reprimen la protesta. Finalmente, los dos lados aceptan el arbitraje del jefe de policía. Les dan luz verde a los aumentos en la última semana de diciembre.

Entre 1917 y 1918 hay huelgas de ferroviarios. Las llevan a cabo dos sindicatos. Ampliamos ese detalle en breve. Pero primero, veamos un poco el contexto. Las compañías inglesas controlan el 65% de las vías. El negocio va bien, hasta que en 1914 llega la primera guerra mundial. Caen las acciones en Londres; bajan las ganancias, y hacen recortes. Además, sube el precio del carbón. Hay despidos y rebajas salariales.

La Fraternidad ferroviaria (LFF) es el sindicato principal del sector. Existe desde fines del siglo XIX. (Ver en el cuadro de “made in argentina” más arriba) En 1912 hacen un intento serio: Reclaman las 8 horas, aumento de sueldos, y un plan de jubilaciones. En 1915 consiguen sacar por ley el plan de retiro. Pero no lo reglamentan. Se quedan bastante calientes con el tema.

Justamente en 1912, los sindicalistas netos fundan la federación obrera ferroviaria: FOF. Conviven con la Fraternidad, que se mantiene independiente de ellos. Al punto, la FOF tiene poco aparato en capital federal. El sindicalismo tiene buena imagen con el éxito de la FOM. Aspiran a lograr los mismos resultados en el sector ferroviario. Recién en 1916, la LFF (pongo siglas por La Fraternidad Ferroviaria) y la FOF arman un comité conjunto de huelga.

La UCR repite el dibujo táctico que usa para la huelga de marítimos. Los ferroviarios consiguen audiencia con el ministro de obras y servicios públicos, Pablo Torello. El éxito de la reunión da envión al comité para una huelga general. Aquí también encontramos figuritas repetidas. El proyecto es presionar fuerte en época de cosecha, para luego pactar rápido.

Entre junio y septiembre del 1917 hay agite en el ferrocarril central argentino. Es una empresa británica de la provincia de Santa Fe. La protesta es contra los recortes. El nivel del salario cae por debajo del nivel de 1914. Contratan aprendices que cobran poco; y al que labura con herramientas mecánicas, le bajan el sueldo. Fea la actitud.

La conga empieza con una protesta en los talleres Pérez, en las afueras de Rosario. La represalia es que despiden a dos obreros. Y hay cierre patronal. Se arma la gorda: El reclamo trasciende los talleres Pérez. En julio, hay 5000 empleados que paran.

La empresa insiste en sus medidas, y pretende mantener andando el tren en el gran rosario. Hay anarquistas que participan de la movida. Sabotean las instalaciones. La FOF manda un delegado con instrucciones que vuelvan al yugo, mientras arman las medidas de fuerza. Pero los anarcos no dan pelota. FOF y LFF apuran los planes. Declaran la huelga en el central argentino. La medida interrumpe parcialmente
transporte de pasajeros y carga.

Para ganarse a la hinchada, el comité conjunto lanza un comunicado de prensa. Ahí explican que los recortes de la patronal son financiación indirecta del lado ingles en la guerra. La intención es que el ajuste acá, no tiene mucho que ver con el quilombo allá. La mención no es inocente. Argentina es neutral en el conflicto. Y la UCR deja hacer a los gremios a cambio de votos. Y también aspira a que haya grandes empresas nacionales.

Por su parte, el ministro amenaza con multas de varios ceros a la patronal. El estado manda tropas a Santa Fe, pero con demoras. Y les dan órdenes estrictas de no reprimir a los huelguistas. Finalmente, ganan los sindicatos.

No obstante, en septiembre vuelve a haber protestas; ya para 1918 hay una huelga general que paraliza por completo las actividades. Hay rebotes y pelotazos dentro y fuera de los sindicatos. Ampliamos aquí debajo.

Esta vuelta, empieza el divorcio entre LFF y FOF. Es por cuestiones de agenda: La fraternidad tiene más gente y está más especializada. Se calientan por los salarios, pero también por reglamentos de trabajo. La FOF tiene menos gente. Y se concentra en lo salarial. Tiene menos poder de negociación, obvio. La fraternidad gana la pulseada. La FOF desaparece.

Y por si esto fuera poco, el Yrigoyenato ya no puede bancar más la parada. Hay aprietes desde la Sociedad Rural, y el resto del empresariado se queja. Con las protestas, se arruina la marcha de los fletes, y aumentan los costos. Echan la culpa a los sindicatos. Y de paso, cañazo: Critican al gobierno por tibio.

La patronal se ve favorecida por una movida de espionaje y presión diplomática. Esto forma parte del esfuerzo de guerra aliado. El departamento de estado norteamericano intercepta comunicaciones confidenciales alemanas, donde hablan pésimo de algunos funcionarios argentinos.

Les alcahuetean el tema: mandan copias al Yrigoyenato. La intención es que argentina afloje la neutralidad. La noticia se filtra en la prensa local. Da pie a la patronal para denunciar la presencia de agitadores alemanes en los sindicatos. La presión funciona. Torello cambia de opinión, y más luego hay un decreto que prohíbe las huelgas ferroviarias. Mandan a la taquería a poner orden. Fin del asunto.

El dibujo se repite en una huelga de basureros municipales en capital. Y otra huelga en los frigoríficos de Berisso. Después de todo, resulta que el Yrigoyenato a veces apoya a los obreros por cuestiones electorales. En el caso de los marítimos, el costo político es poco. El conflicto es corto, y pueden bancársela. Pero cuando sube el precio… ya es otro cantar. Es evidente en las huelgas ferroviarias.

Resumiendo: El radicalismo los manda a cagar a palos. Resulta evidente que la huelga de municipales afecta al estado como empleador. Aun cuando en 1918 aumenta el caudal de votos para la UCR. No es por méritos propios. Es porque los socialistas se dividen, y los indecisos optan por el Yrigoyenato. Igual, marchen presos; el gobierno no puede darse el lujo de perder de local.

Por su parte, la huelga de matarifes arruina la exportación de carne. En ese caso, la mayoría de los votantes del conurbano bonaerense son socialistas. El costo electoral es alto. Y todavía hay repiques del paro ferroviario.

Ya para el fin del segundo Yrigoyenato, la Unión Sindical Argentina se diluye. De sus restos, surge una nueva central obrera: La confederación general del trabajo o CGT

Pero eso, shaibb… es para la segunda parte.

“La Falla” argentina: Grieta explicada, o más o menos

Resumen: Se habla de “La grieta”. Pero me sospecho que es más preciso hablar de “La Falla”. A mi modo de ver, hay tres factores básicos que componen el tema. Son: la Crisis – casi terminal – de la economía, los Aumentos demográficos, y por último el Reciclado del arco político. Ninguno de ellos viene en estado puro. Y nuestra historia es el mejor comentario sobre estos eventos…

Seis postales de la crisis del 2001

En 34 años de democracia, la crisis económica del 2001 casi quiebra al país. Aquella fue una de muchas veces que hubo problemas. Sin embargo, la experiencia dosmilera estuvo fuerte para una nueva generación y media de argentinos. En esta sección, ilustramos el asunto con seis historias de aquellos años.

  • La previa – Dos tormentas perfectas: Entre los 80s y los 90s, la economía tuvo dos tormentas perfectas. En los 80s, el modelo era el estado de bienestar. Estaba bancado mayormente con deuda externa, y una porción de recursos propios. Este modelo era una “pesada herencia recibida”. Empezó con la primera presidencia de JDP, allá por 1946 – 1947. Los militares continuaron este proyecto, con varias modificaciones. La presidencia de Raúl Alfonsín intentó resolver problemas, con más modelo. Fracasó con éxito rotundo.

    Hubo el “plan austral”; emisión de una nueva moneda, con tipo de cambio nuevo, y el objetivo de sanear el sistema. Hubo el “Plan primavera”, que incluyo “la tablita” diseñada por José Luis Machinea. Se trataba de un índice de correlaciones entre valores, fijados por el estado. La idea era mantener la inflación controlada. No duró mucho que digamos.

    A partir del plan, hubo un festival de bonos de deuda en bolsa. La macana fue que “Empapelaron” el mercado con letras, que perdían valor al poco tiempo de haber sido emitidas. Y apareció oficialmente nuestro mercado negro de dólares como reacción alérgica al blanco. El asunto desembocó en hiperinflación entre el 82 y 178 por ciento mensual. Alfonsín tuvo que dejar su cargo antes de terminar su mandato.

    En los 90s la presidencia de Carlos Saúl Menem hizo ajuste; lo llamaron “economía popular de mercado”, y la definieron como “cirugía mayor sin anestesia”. Privatizó la mayoría de las empresas estatales. Los ferrocarriles, telecomunicaciones, la red de energía eléctrica, la red de gas natural, la aerolínea de bandera, el servicio de aguas, y la producción de petróleo. Hubo licitaciones públicas, para la concesión de cada área. Hubo intrigas e internas del lado estatal, y la vereda de enfrente… ni te digo. Ganaron los “candidatos correctos”, y todo el mundo bien contentito.

    Hubo recortes, aumentos de impuestos, y aflojaron los nudos en las importaciones. Hubo salarios y jubilaciones congeladas, mientras los precios estaban libres. El objetivo de las licitaciones fue capitalizar deuda externa. Es decir: poner en valor, otorgar la licencia, recaudar, repartir parte a los acreedores, y el resto, al estado. Claro… eso fue de la boca para afuera; el choreo fue histórico. Quedaron: el área de salud, seguridad, y educación. Como el culo, pero quedaron.

  • Caso Badaro: Estamos a fines de los 80s. Domingo Cavallo – ministro superestar de economía – hizo una maniobra de recorte, que hoy ya es habitual. Metió mano en la caja previsional. Mediante una ley, rebajó y congeló los haberes de jubilaciones y pensiones.

    Un marino que estaba por jubilarse, Antonio Badaro, le hizo juicio al estado nacional para cobrar con los valores previos al recorte. La causa pasó por los juzgados, hasta que llegó a la corte suprema. Ganó. Y lo rico del caso fue la jurisprudencia para más adelante. Ampliaremos.

  • Convertibilidad: Empecemos por el contexto de largo y mediano plazo. Cualquier economía firme tiene moneda confiable y fuerte. En el siglo diecinueve, la libra gobernó el planeta; A partir de la segunda guerra mundial, y por el resto del siglo pasado hasta ahora, el dólar es la moneda dominante de la economía global.

     

    Hace pocos años, surgió otra moneda fuerte. El Euro, proveniente de la Unión Europea. Prometía competir con los verdes. Actualmente, le están llenando el arco de goles. El peso argentino siempre fue débil al lado de estas divisas. Pero no por costumbre, sino por calidad del servicio. Le han quitado y puesto ceros, debido a problemas de inflación y aspectos institucionales.

    En 1991, el cuarto y último ministro de economía de la gestión Menem fue buscando atajar penales. Tomó dos medidas: Derogó el austral. Restauró el peso argentino. Y lo hizo convertible con el dólar estadounidense. (Fue Cavallo. ¿Esperaban a otro?)

    La paridad uno – a – uno entre pesos y dólares
    tuvo efecto sedante en el sistema. Las clases medias acomodadas se vieron beneficiadas por esa medida. Hubo quienes aprovecharon para viajar al exterior, cambiar el auto, mudarse, pedir préstamos y demás formas del consumo. Una moneda fuerte atajó la inflación por un tiempo entre nosotros. Pero el costo argentino – esta vez, dolarizado – siguió jodiendo las cosas. Los primeros síntomas aparecieron en el comercio exterior. El resto, lo sintió al rato. Ampliamos aquí debajo.

  • Blindaje y Mega Canje: Desde mediados del siglo pasado, los préstamos grandes los pedimos al Fondo Monetario Internacional, (FMI) el Banco Mundial, (BM) y el Club de Paris. (CDP) Dicen los que saben que estas entidades son Organismos Internacionales de Crédito. (OIC)

     

    Las reservas del tesoro argentino estaban bajas. Desde el ministerio de economía, buscaron plata fresca. La idea fue renegociar y renovar los servicios de deuda externa. El objetivo era reforzar el sistema. Se le llamo “Blindaje”. Entró plata. Fueron unos 18 mil millones de dólares. Pero ese fue el último refuerzo que dieron.

    Al iniciar el tercer milenio, argentina estaba incobrable. No podían bancarnos más. Desde la reserva federal de los estados unidos influyeron para cortar el chorro. Esta movida tuvo consecuencias para la relación entre los OIC y nuestro estado. Algunas las mencionamos en otra parte. (Ver “hare Kirchner”) Aquí vamos a sumarles contexto y algunos detalles.

    La breve gestión De La Rúa mantuvo la paridad dólar – peso hasta donde pudo. Hubo un ministro de economía radical – un tal Ricardo López Murphy – que hizo balance y arqueo de una parte de las cuentas nacionales. Sugirió ajustes bravos. Los planteó públicamente en varias conferencias de prensa. Le pidieron la renuncia. Se fue. Convocaron a Cavallo. Aceptó el puesto. Siguió la joda.

    El detalle era que la Alianza UCR/Frepaso necesitaba mantener la “luna de miel” con el electorado. Habían ganado por muy poca diferencia contra el peronismo. De todas maneras, el blindaje no alcanzaba para sostener el desfile. La convertibilidad estaba acogotada, a punto de quedarse sin aire.

    Para zafar, nuestras autoridades buscaron que algunos fondos privados compraran bonos de deuda exterior, con procedimientos nada claros. Lo hicieron mediante algunos bancos amigos, que operaban en bolsa. El problema no fue que privatizaran deuda exterior. El detalle fue que puentearon al parlamento, y no le avisaron al poder judicial. Descubrieron la movida; hubo causa judicial contra Cavallo y equipo.

    Quédense tranquilos; nadie fue preso. Hace poco sobreseyeron al último colaborador de aquel grupete.

  • Riesgo país: Se sabe que los OIC tienen su propia escala para calificar a las naciones, según su nivel de deuda y repago. Al día de hoy, el riesgo país es una estadística que replica esas mismas medidas. Dicen que la consultora JP Morgan inventó este método. Otras financieras estudian la emisión de bonos de las naciones endeudadas. Todo apunta a los mismos objetivos.

     

    En la práctica, el riesgo país es un ranking semi público de gran relevancia. A fin de cuentas – y aunque no parezca ventajoso – prestarle a un incobrable es buen negocio. Depende del capital, las tasas de interés, las condiciones de negociación, y el plazo del acuerdo. Desde la presidencia de Rivadavia que es así la historieta. Pueden leerlo en las entradas de “El fulgor argentino”.

    Al iniciar el mandato de Fernando De La Rúa, el detalle del riesgo argentino no era gran cosa. Sin embargo, empezó a ser importante. El tesoro nacional tuvo problemas para pagar. Y los tenedores de deuda privados se pusieron hinchapelotas, mientras le subían el riesgo país a la argentina.

    El riesgo llegó hasta los mil puntos. En la secretaria de hacienda les agarró rico ataque de nervios. El dato fue titular tamaño catástrofe en la sección de economía de todos los diarios argentinos. El tema no tardó en llegar a nota de tapa. Los banqueros y corredores de bolsa empezaron a ponerse nerviosos, y varios inversores iniciaron la retirada del país.

  • Corralito y Corralón: Varios economistas opinan que la convertibilidad 1991 – 2001 fue como una aspirina para curar un cáncer. La gracia era mantener la misma cantidad de verdes y pesos en la calle. Cuando faltaron dólares, De La Rúa lanzó “el corralito”; el 3 de diciembre de 2001, el decreto 1570 restringía el circulante y las operatorias bancarias minoristas. Se podía sacar 250 pesos por semana de los cajeros automáticos. Quedaban suspendidas las operaciones con el exterior, salvo para los despachantes de aduanas y el sector exportador/importador. Quedaban congelados los plazos fijos hasta nuevo aviso. Naturalmente, hubo bronca.

    Una reseña de 2015 en la página del diario “El cronista comercial” cuenta lo que sigue; Un cliente fue a hacer una transferencia afuera. Cuando le avisaron, empezó a los gritos y amenazó de muerte al cajero. Otro cliente fue a renovar un plazo fijo. Cuando le avisaron que no podían darle la guita, la reacción fue un irónico y amargo “como me cagaste, bigote… como me cagaste.

    En la previa, hubo marchas de la CGT, y hubo rosqueo en el parlamento para debilitar el poder de la Alianza. Poco después del estallido, hubo asambleas vecinales organizadas por el peronismo, y la poca izquierda que había. La luna de miel se había terminado. La gente no solo estaba caliente por la coyuntura. Empezó a manifestar enojo con el sistema, tal cual novios abandonados y despechados. Abreviemos. Los gritos sagrados argentinos ya no fueron “Libertad, libertad, libertad”, como dice la letra del himno. Mucho menos fue “Viva la patria”. Bien fuerte y claro, fueron “CHORROS, DEVUELVAN LOS AHORROS”, y “QUE SE VAYAN TODOS”.

    Y luego llego el “Corralón”; hubo devaluación del peso, y un paquete de ajustes. Como nuestra moneda era poca, las provincias de Córdoba y de Buenos Aires emitieron cuasi monedas propias. (Lecops y Patacones) No aclararon su respaldo, o si eran convertibles a pesos. Al menos lo que yo recuerdo, nadie quería quedarse con esos billetes.

    Nos hemos reservado lo mejor para el final. Aquí viene: A partir del Caso Badaro, hubo millones de ahorristas que pidieron recurso de amparo para recuperar el dinero, al valor pactado antes del acorralamiento. (Disculpen ustedes las rimas) En la reseña de “El cronista”, un cajero contaba que un grupo de gente fue al banco con órdenes judiciales en una mano, y taladros para perforar la caja fuerte en la otra. De ahí no se iban a ir con las manos vacías. Por suerte para el empleado, vivió para contarla. No lo cocinaron a cuetazos, ni lo atravesaron con mecha de vidia. El resto de la historia, kimmosabbi, es otro cuento…

Con estas seis cuestiones cerramos los aspectos económicos del tema. Ahora vayamos a la demografía.

Tengo 40 Millones

Hay un tema de Moris, que empieza diciendo: “Tengo cuarenta millones/veinte mujeres/leones/por toda la vida”. Va en el disco “Ciudad de guitarras callejeras”. Es de 1973. Viene a cuento. El último censo nacional de población, en 2010 dio como resultado que actualmente somos 40 millones y monedas en el país. Por una vez, la vida imitó al arte.

Aquí va tablita con datos censales aproximados de los últimos 40 años. (1970 – 2010)

Año Total de habitantes aproximado
1970 23.364.431
1980 27.947.446
1991 32.615.528
2001 36.260.130
2010 40.091.359

No pretendo subestimar a mis lectores. Pero no todo el planeta es historiador. Tampoco todos somos especialistas en estadísticas. En la presidencia de Sarmiento hubo un slogan que decía: “Gobernar es poblar”. Por supuesto, no se cumplió. En otros textos comentamos la campaña del desierto, y el destrato a los inmigrantes en aquella época.

Digamos que el contexto de mediano y largo plazo determina el sentido de los números. Las cifras setentosas no cuentan los desaparecidos, obvio. Las cifras ochentosas están influidas por la inflación y el desempleo. Las cifras noventosas, portan el arrastre de la guerra de Malvinas entre las bajas. Las cifras dosmileras son portadoras de crisis.

Y ya que nadie es una isla, se conoce hasta donde se puede. En la medida que hay presupuesto y capacitación para el INDEC, el sondeo es más completo y preciso.

Y ya que estamos hablando del diablo… puede que aparezca: recordemos que las tres presidencias consecutivas del FPV desmantelaron las estadísticas domesticas para monitorear la economía, los niveles de delito, los niveles de vacunación, mortandad y demás información vital en todos sus niveles. Afortunadamente, el censo nacional de 2010 se salvó de casualidad.

En términos demográficos, tenemos que hay ciertos incrementos de población. Hagamos cuentas: Los resultados salen de restarle las cifras frescas a las más viejitas, yendo hacia atrás en la línea de tiempo. La diferencia positiva entre números determina el aumento. Va tablita

Periodo Aumento de población
1970 a 1980 4.583.015
1980 a 1991 4.668.082
1991 a 2001 3.644.602
2001 a 2010 3.831.229

El pozo acumulado de estas cifras da 16.726.928 habitantes nuevos en los últimos 40 años. Para un país que tiene fama de ser malcojido, crecer entre tres y cuatro millones por década, no parece mala cosa.

Los números que estamos haciendo, son para situar cuanta gente nueva, y entre cuales rangos de edad se aloja o distribuye “la grieta”. No hacemos distinción entre sus lados.

Al punto, los datos más confiables de estas tendencias son los comicios. Siempre y cuando no haya maniobras y fraudes. Pregunten por los gobernadores Ramón Saadi, Adolfo y Alberto Rodríguez Saa, y Gildo Insfran. Después me cuentan.

Y antes de seguir, aviso: aquí no hay contabilidad creativa. Los chicos nacidos entre 2001 y 2010 actualmente tienen 7 y 16 años. Y no hay que meterlos en esto. Va tablita para ilustrar los datos.

Periodos Censales Aumento de población de 1970 hasta 2001 Franja etaria/Rango aproximado de edades al 2017
1970 a 1980 4.583.015 37 a 47
1980 a 1991 4.668.082 26 a 37
1991 a 2001 3.644.602 18 a 26

Entonces, aquí va el tamaño aproximado de la grieta:

  • Al 2017, va en edades a partir de los 18 hasta los 47 años. Sea que militen, no militen, o no sabe/no contesta. La cifra sube si aumentamos el rango de edades. Hay que considerar las mejoras en las expectativas de vida, y el creciente grado de acceso y uso de la información, según cada zona y clase social.
  • Abarca aproximadamente 12.915.699 de personas, del total de 40.091.359 aproximado que indica el censo 2010. La cifra puede variar, e incluso ir en aumento según haya datos frescos.
  • Existe desde 2001: al 2017, son 16 años de conflictividad. Este tema es el producto acumulado de sucesivas crisis, y sus consecuencias en el corto y mediano plazo.

Doce millones (no son “do – semiyones” del clásico chiste curda) sobre un total de cuarenta, no parece un gran problema. Esta franja otaria – en la que me incluyo – chilla y aplaude según le va en la feria. Clinton lo explicó clarito: “es la economía, estúpido”. Razones no faltan al ciudadano a pata para quejarse de los políticos; pero si se queda con su propia supervivencia, y no aprende alguito de historia, siempre van a llevarlo como ciego a mear.

Néstor y Cristina heredaron un estado casi libre de deuda externa, que estaba bastante pacificado socialmente, y con posibilidades de hacer buenos negocios. Hubo un cierto crecimiento. Luego, una meseta. Por último, la baja. Tal como dijimos más arriba, la macana fue que entre 2007 y 2016 no hubo números de la economía. Sin embargo, por iniciativa de la oposición en el congreso, siguieron algunas mediciones.

Otras cuestiones las supimos por la prensa. El valor del dólar estuvo entre siete y doce pesos; las tasas de interés en los plazos fijos eran 25 puntos. A partir de 2008, el gobierno impulso un sistema de cobro de retenciones a las exportaciones agropecuarias de soja. Desde el campo, chillaron hasta las vacas. El vicepresidente de CFK, un tal Luis Cobos, fue quien bochó el proyecto en el senado. Mas adelante, el gobierno fijo límites al mercado cambiario. Desde la city hubo y sigue habiendo bonito mercado negro.

Más de una grieta

La tierra parece firme. Pero desde los dinosaurios hasta acá, es producto de movimientos y choques entre las placas tectónicas. No están visibles. No chocan enseguida. No siempre son movidas violentas. Pero se pueden investigar y medir.

Cuando uno piensa en una Falla geológica, enseguida salta a la memoria la de San Andrés, en Norteamérica. Pero acá tenemos fallas cuaternarias en La laja, Rinconada, y Los Berros de la provincia de San juan. Hay otras en el sur del país. Claro, ninguna está en una película de acción del año pasado en IMAX. Es fácil pasarlas de largo. La división entre argentinos tiene dinámicas parecidas. A diferencia de la tierra, tiene indicadores obvios. Tan evidentes, que al final quedan ocultos a plena vista.

El peligro son los terremotos. Una vez que cualquier falla se rompe, la tierra se mueve, y el territorio se parte. Hace unos doce años, tuvimos un terremoto institucional: Renunciaba De la Rúa. Hubo cinco presidentes en una semana; hubo el mandato provisional de Duhalde, y el ascenso de Néstor. De eso ya hablamos. (Ver “Hare Kirchner…”)

Al punto, este texto pretende explicar los componentes de la última “grieta”. Pero no quita que antes hubo mas. De hecho, las crisis vienen compuestas por los mismos ingredientes. Mezclados en diversas proporciones, por supuesto.

En el Alfosinato, la grieta fue entre civiles y milicos; mas luego, fue entre funcionarios y sindicalistas. En el Menemato, la conga era entre estatistas y privatistas; mas luego, entre ricos y pobres. El gobierno de la Alianza duró lo que unos peces de hielo en un whisky on the rocks, y todo es historia.

El quilombo del 2001 lo causó Menem. Sin embargo, el radicalismo también tuvo su cuota de responsabilidad. La gracia fue que la crisis estaba en una caja, envuelta para regalito, y con un bonito moño. Alianza Frepaso/UCR abrió el paquete y… bueno, hubo consecuencias.

La UCR prefirió parecer víctima, antes que figurar como un racimo de otarios. Y ese error todavía hoy lo están pagando. Actualmente, al interior de la coalición “Cambiemos”, el radicalismo provee aparato. Pero no corta, ni pincha. Ya hemos hablado de eso en otros lados. (Ver “Balada triste de…”) Es muy posible que nunca más sean aquel partido político masivo, popular, que gobernó la década del 20. (Ver en “el fulgor…”)

El detalle fue que en 2001 los aliados huyeron, sin siquiera negociar la salida. Y que no se diga que faltaba receta para esquivar el problema. Alfonsín supo largar el mando, y en otra crisis jodida. Vino así la mano. Está demostrado.

A partir del 2003, y ya que la economía ayudó, las nuevas generaciones sintieron el reinicio del sistema como un momento fundacional. En el país, y en sus propias vidas. Eso explica que todavía haya gente que lleve el Kirchnerismo en el pellejo, como un tatuaje. El detalle es que irán a hacer con eso, ahora que la mano cambió.

La amenaza fantasma

Hay una frase de “Star Wars: Episodio 1 – La amenaza fantasma” Es uno de los primeros consejos del maestro Jedi Qui-Gon-Jinn para Anakin Skywalker. Dice: “No pienses, siente. Recuerda: Tu concentración determina la realidad.”

Viene a cuento. Porque el grueso de los fanáticos K es joven. El FPV tiene gente de más edad, por supuesto. Esto determina las maneras en que enfocan la realidad. Al punto, estas conductas provienen de la praxis peronista. Algunos aspectos de este asunto ya los explicamos en “Peronismo explicado para dummies”. Aquí agregamos más detalles.

Desde Juan Domingo y Eva Duarte de Cangallo hasta acá, el justicialismo cabalga un discursito nacionalista. Justifica instalar una democracia tribunera, sin república. Recurren a un mix de ideas humanistas por derechas e izquierdas, mientras hacen bandera en nombre del pueblo. En ese sistema, gana el pragmático que sepa manejar a la hinchada. No importa mucho que sepa administrar bien.

Los peronistas hicieron pan y circo. Premiaron a los leales. Castigaron al resto. En la administración, concentraron la toma de decisiones en ellos mismos, mientras diseñaron y ejecutaron proyectos para perpetuarse en el poder. En paralelo, y por esas quítame estas pajas del dinero argentino… siempre hubo una cantidad de varios ceros que escapa adonde nadie puede reclamarlos.

El Frente Para la Victoria fue una versión izquierdosa del peronismo. Mientras decían “La patria es el otro” y “El amor vence al odio”, descalificaban a los demás desde una posición de superioridad moral, avalada por el apoyo que consiguieron. Había necesidades, y
los votos fueron comprados mediante ciertos trucos. Busquen Milagro Sala, y luego me cuentan.

En la vereda de enfrente, queda la coalición “Cambiemos”. Es el actual partido de gobierno. Pero eso… eso ya es otro asunto.

Saludos

El Fulgor Argentino: Notas sobre progreso y modernidad en nuestro modelo agroexportador – tercera parte

Resumen: Esta es la tercera y última parte del asunto.

El tren de la historia

Más que los bancos y los barcos, los trenes dieron forma a nuestro mapa físico y económico. Las rutas nacionales y provinciales no existían. Actualmente, casi todas están hechas mierda. Otras están incompletas; algunas existen únicamente en papel, tinta, y papel moneda. Pero eso es otro cantar. Vayamos a la vía.

  • Un Dato: La política de estado es ofrecer facilidades para atraer inversiones. El año es 1862. El presidente es Bartolomé Mitre. El estado nacional argentino garantiza ganancias del 7 por ciento a quienes inviertan en el ferrocarril Rosario – Córdoba, sobre un capital de unas 6.400 libras por milla. Se trata de un paquete de medidas. Incluye reparto de tierras para la infraestructura, exención de impuestos para estimular el negocio, y total libertad para fijar las tarifas. Hay el mismo criterio para el ramal a Chascomús.
  • Más datos: El año es 1875. Esto es una fracción de las inversiones británicas en argentina, según una fuente de la época. Va mini cuadro para ilustrar la cosa.
Áreas productivas Capital en libras
Ferrocarriles 6.609.750
Compañía de tranvías de buenos aires 800.000
Inversiones directas 4.000.000
  • Dato adicional: El año es 1885; el presidente es Carlos Pellegrini. La banca Baring otorga a la argentina un préstamo por 42 millones de pesos oro para extender los ferrocarriles andino y central norte.

Para más detalle, agregamos tres cuadritos. La idea es ilustrar las proporciones entre algunas cifras clave de la economía nacional y los trenes.

Cuadro 1 – Situación de los ferrocarriles desde 1913 a 1917

Año Cantidad de Pasajeros Cantidad de Mercaderías (en toneladas) Producido total (en pesos oro) Gastos de funcionamiento
(en pesos oro)
Entradas netas (en pesos oro)
1913 82.322.800 42.033.300 135.619.800 83.135.200 51.884.600
1914 75.103.800 33.506.800 111.861.500 72.923.000 35.938.500
1915 67.401.100 35.655.700 121.029.000 76.623.900 44.395.100
1916 64.829.900 36.630.600 125.568.800 81.404.900 44.163.900
1917 57.595.700 31.562.000 118.502.000 89.118.200 29.877.900

Nota: Se cuenta que en el cuadro de arriba, no hay cifras muy exactas. Los números vienen de compilar algunos informes de contabilidad de las empresas británicas residentes acá.

Los expertos opinan que quizás hayan inflado números 
para dejar contentos a los accionistas en Londres. Pero es lo que hay.

Cuadro 2 – Personal de los ferrocarriles de 1913 a 1918

Año Directivos Vía y Obras Trafico Personal de estaciones y talleres total
1913 5033 55881 35020 35856 132810
1914 5844 47497 32754 32844 118939
1915 5151 45688 32330 33897 117066
1916 3982 39485 34001 34707 112175
1917 5009 30361 32504 34745 102619
1918 5942 28844 39161 38292 112239

Cuadro 3 – relación entre las cuentas nacionales y el ferrocarril

Año fiscal Entradas brutas del FFCC Rentas de la nación
1890 $ 26.049.042 $ 29.143.767
1920 $ 218.485.374 $ 228.402.483
1925 $ 250.680.363 $ 291.510.498

Nota: resulta evidente que las ganancias ferroviarias eran parecidas a las rentas del país. Así que, su capacidad de cabildeo era importante. Los valores arriba son pesificados, al tipo de cambio de sus respectivas épocas. (Si quieren romperse el coco, pueden actualizar las cifras al valor vigente…)

Ampliemos los ramales con dos mini historias:

  • Ferrocarril Oeste: El día es el 12 de noviembre. El año es 1854. Por iniciativa de un grupo de empresarios argentinos, hay un ferrocarril desde parque – el actual teatro colon – hacia el barrio de flores. Por un decreto provincial de aquella fecha, hay la concesión para el servicio.

    El proyecto dura unos 27 años. Es una empresa rentable, que brinda muy buen servicio de pasajeros y carga. Un rebote muy favorable es que valoriza los terrenos por donde pasa. La cosa se pone tan buena, que algunos compran leguas de tierra a los lados de las vías. Se animan a construir casas ahí. En 1860, el ferrocarril oeste tiene 39 kilómetros de vía.

    Pide préstamo
    al estado nacional para extenderse hasta Mercedes. Se lo otorgan en 1862. Al advertir que tienen competencia, los ingleses hacen presión para sacarlos del mapa. En 1886, el Unicato juarista le corta caminos al ferrocarril oeste. Finalmente lo estatizan, para luego privatizarlo a precio vil.

  • Y el Pescado, sin vender: Las vías siempre hicieron tándem con los puertos. El estado construye el puerto de aguas profundas de Mar Del Plata. Invierte más de 30 millones de pesos. Lo terminan. Vienen barcos, y se mueve la cosa.

    La idea es combinar con los trenes. La capacidad de lobby de las empresas británicas tiene su encanto. Y el ferrocarril sur pasa por otro lado. Para no quedarse con la pesca sin vender, la carga recorre 450 kilómetros diarios para llegar hasta Buenos Aires. Pongamos un poquito de optimismo. Asumamos que la llevan fresca y congelada, enlatada, y que la habrán vendido bien en Retiro.

Los ferrocarriles siguen siendo transporte importante en nuestro país. Los estatizaron, los privatizaron, y los han vuelto a estatizar más de una vez. Hubo huelgas, hubo cierres, hubo reaperturas… hubo de todo. Pero, como no queremos hacer mal el trasbordo, pasamos a la sección que sigue. Habla de la argentina del Centenario.

Cent´Anni!!

En la segunda parte de “The Godfather”, Freddo Corleone explica una tradición italiana a su esposa trofeo: los momentos felices deberían durar cien años. Y ese buen deseo se usa para brindar. Argentina era una fiesta entre 1910 y 1916. No era poco. Llegábamos a nuestros primeros cien añitos de libertad e independencia. Claro que la fiesta era solo para anfitriones e invitados. En el cuarto de servicio, sonaba otra milonga. Algunos episodios.

  • Origen de los conventillos: Hacia 1871 comienza la epidemia de la fiebre amarilla en buenos aires Hay hasta 500 muertos en un día. La oligarquía se muda de barrio, para esquivar la peste. Poco antes de una epidemia de cólera, nuestras fuerzas vivas rechazan un proyecto de saneamiento. La idea es construir redes de cloacas y agua corriente en la ciudad de buenos aires. El objetivo es atajarse de la peste. Cuando la cosa se pone brava, reculan. Llaman de vuelta a los ingenieros británicos que habían hecho la propuesta. Aquel asunto implica un préstamo externo y un proyecto a mediano y largo plazo.


    Pero antes de irse, saben alquilar piezas en sus antiguas residencias a los pelotones de inmigrantes recién llegados. Aquellos palacetes quedan como “Conventillos”. Son casas con varias habitaciones, pegadas entre sí. Las estructuras son parecidas a los conventos religiosos, pero en menor escala.

    Tienen habitaciones de 4 metros cuadrados,
    sin ventilación, que a menudo alojan 10 personas. Los inquilinos – muchos tenían que laburar en el puerto – consiguen lugar en La Boca, Monserrat, y San Telmo. El centro de la ciudad queda en la Avenida de Mayo en aquellos tiempos. Y la vuelta de Rocha es la entrada a la argentina. Puerto madero todavía no existe.

    Un censo de la ciudad de 1904 informa que de los 950.891 habitantes de buenos aires, 138.188 reside en las 43.873 habitaciones de las 2.462 casas de inquilinato porteñas; es decir que más del 10% de la población de la ciudad está en los conventillos. En muchos casos hay: Un solo baño para 80 personas, techos de zinc en malas condiciones, y paredes rotas. Nuestros tatarabuelos sobreviven ahí de pura suerte, de milagro, y quizás por una mala salud de hierro. Tachen lo que no corresponda.

  • Huelga de las escobas: El año es 1907. El lugar es ituzaingo 279, un conventillo de capital. El dueño es un tal Pedro Holterhoff. El gobierno anuncia aumento del impuesto inmobiliario para 1908. Los dueños de los inquilinatos se adelantan, y cargan ese costo a la cuota mensual. Las comodidades de los conventillos son taantas, que un chico de 15 años – un tal Miguel Pepe – inspira la primera protesta de inquilinos.

     

    Los vecinos de la calle ituzaingo deciden suspender el pago de la cuota, mientras reclaman por mejoras. La policía federal manda a reprimir: El operativo en San Telmo lo barre a Miguelito. Y ya que “Con los chicos, no” hay adhesiones a la causa en el velorio y entierro del joven. Cuando lo llevan a Chacarita, todos marchan con escobas en las manos. Igual, la policía se mete. Hay heridos.

    La huelga de las escobas empieza oficialmente en octubre del 1908. Prende entre unos 500 conventillos en capital. Se suman los inquilinatos de Bahía Blanca, Rosario, La Plata, y Mar del plata. La protesta declina a partir de noviembre, cuando hay algunos logros.

  • CATE para todos: El año es 1898. Hay un simpático monopolio en el sector energético de la ciudad de buenos aires. En el rincón azul, la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE) Invierten en usinas termoeléctricas, que producen energía a base de carbón. También desembarca en la red de tranvías de la ciudad, que consume electricidad. La compañía Anglo Argentina (CAA) le planta cara: Parece que se va a poner brava la cosa, pero no. CATE y CAA pactan entre sí. La energía para los alemanes, y los tranvías para los ingleses.

    Durante el mandato del conservador Alberto casares, hay un plan: poner usinas eléctricas chicas a cargo del estado, para romper el monopolio. El proyecto obliga a las compañías de tranvías que compren un cupo de energía eléctrica al estado. Hay campaña de prensa contra estas medidas. Eso no impide que la ciudad construya – al menos – una usina propia. La reacción de la CATE es “comerse” todas las compañías chicas del sector. De postre, se queda también con la usina municipal.

    En el rincón rojo, sale a la arena – aunque no demasiado – el consejo deliberante de la ciudad. Sucede entre 1907 y 1908, en la intendencia del radical Carlos Alvear. (Es el hermano de Marcelo T.) Hay trámite exprés para extender la concesión a la CATE. En una sola sesión, cumplen completo y por unanimidad el protocolo legal. Esto significa que aprueban el pliego, sin siquiera abrir el paquete.
    Sospechoso.

    La CATE participa en varios episodios de corrupción. Pero pertenecen a la “década infame” (1930 -1940) y se salen de nuestra cronología. Para no dejarlos a oscuras, contemos uno solo: en 1936, hay una comisión investigadora sobre los negocios de la compañía. Las actividades de aquella comisión empiezan firmes. Pero quedan flojas. Las investigaciones del tema sugieren que hubo coimas a las personas adecuadas. Fin del cuento.

  • La Zwi Migdal: Entre 1903 y 1906 aparece la primera red moderna de trata de personas en argentina. La fundan y organizan entre un grupo de cafiolos de origen rumano, polaco y ruso. Es versión criolla de la mafia judía. Operan más que nada en Buenos Aires y Rosario. La franquicia llega hasta Brasil y la madre patria. Es decir, Polonia.

     

    La fachada es una asociación de socorros mutuos. Traen importadas chicas de Europa del este. El casting es para chicas entre los 13 y 16 años. Van a buscarlas allá, en las aldeas judías pobres más castigadas por ataques antisemitas organizados. Al punto, conviene recordar que hay broncas, que luego estallan en la primera guerra mundial. La información sugiere que buscan jóvenes redondamente analfabetas, o con poca instrucción. Son fiolos, no estúpidos. Las víctimas tienen que ser fáciles de manejar.

    La mayoría de las victimas llegan engañadas hasta acá. Hay quien opina que algunas ya ejercen allá, para zafar del hambre. Otros sostienen que hay ardides. Les prometen empleo y matrimonio. Los datos indican que en el barco las enjaulan y hambrean, para ablandarlas. Cuando llegan, las prostituyen al toque. Empieza con una subasta privada, donde las ofrecen en bolas al mejor postor.

    La conga dura unos 15 años, sin que nadie les toque ni la sombra.
    Se cuenta que locales y otras colectividades tienen también sus quioscos. Pero los moishes manejan la mejor carne y el mejor precio del mercado. La comunidad judía internacional los tiene junados. Hacen predica para que nadie alquile casas al rufianato. Los rabinos argentinos condenan moralmente a los fiolos. Sin embargo, la sanción no pasa de la retórica y pequeños gestos. Se cuenta que se les prohíbe la entrada a las sinagogas. Ampliaremos.

Se cuenta que hubo una comisión oficial para organizar los festejos de la revolución y la independencia. Se llamó “Comisión del centenario”, y hay quien opina que fue un pozo de corrupción. Luego de los años locos de festichola, alguien tuvo que pagar la cuenta. Esa función le tocó a la Unión Cívica Radical en el esquema de nuestro desarrollo.

Los platos rotos

Estamos en 1916. Empieza el Yrigoyenato. Al radicalismo le toca bailar con la más fea. Hace muy buena oposición, y tiene una gran campaña. Es una gran fiesta cívica. (Leandro Alem, que tanto hinchó las pelotas para lograr esta meta, se la perdió por un ligero caso de suicidio) A través de su propia red de comités, la UCR es paternalista: ofrece bienes y servicios para ganar afiliados. Venden barato “el pan radical” y otros productos de la canasta básica. Ponen consultorios médicos, organizan proyecciones de cine, fiestas de carnaval y demás.

En el fondo, la UCR usa tácticas parecidas al patronazgo, desarrollado por sus “primos”. Es decir, los conservadores. Solo que el target radical es mucho más masivo. La radicheta gana por la mayoría de los votos, y con el nuevo sistema electoral a favor.

La UCR no llega sola. Comparte podio con el partido demócrata progresista(PDP) y el socialismo. (PS) En los gremios, la mayoría es anarquista. Muchos hijos de inmigrantes simpatizan con la UCR y el PS. Pero sus padres – con experiencia argenta de años – desconfían de estos “pezzonovantene”. En la trilogía “The godfather”, esto significa “uno con noventa”. Donde siempre falta una guita para los dos mangos, no da… ¿capische?

La monada estaba podrida del PAN. Sin embargo, luego de las elecciones el kilo de flautitas se va al cielo. La primera guerra mundial distrae a los capitales europeos – bah, capitales golondrina británicos – que se retiran bastante de Sudamérica. Ya que “en mercado vacío, no entran libras” nuestra economía se va yendo gradualmente al carajo. Entre 1914/1918, sube el costo de vida en las ciudades. 65% más o menos. Detalles sórdidos, aquí abajo.

Rubro Aumento promedio aproximado
Alimentos 40%
Alquileres 15%
Confecciones 300 %

Las tendencias inflacionarias están presentes durante todo el radicalato. Y duelen en el bolsillo. La ropa sube mucho porque viene de afuera. Y por una vez, la materia prima es europea en este caso.

Otra importación estratégica que sube es el carbón. En esta época, es un insumo industrial para producir electricidad, además del asado. (Recuerden CATE) Las variaciones de precios dependen de un bajón en las cantidades, por ciertas crisis previas a la primera guerra mundial. Se habla que argentina mantiene sus cuotas de exportación, y eso jode las ganancias.

En términos técnicos, Yrigoyen es un líder populista y
dirigista moderado: Justifica su autoridad por el apoyo masivo que recibe en las ciudades. Por lo general, los populistas buscan ganarse aplausos con ricos shows en vivo.

Sin embargo, el Peludo no sigue esta receta clásica; se cuida de exponerse hasta el extremo. Pero no es ningún boludo: Se gana la confianza y simpatía del pueblo mediante su entorno. Y en un punto, el misterio le juega a favor. Pero más adelante, le hace contra.

El estado radical deja el campo sin tocar. Mientras tanto, interviene la economía urbana. Con la reforma universitaria, libera el acceso a las profesiones liberales para la clase media ciudadana. Esto trae crecimiento del sector de servicios en el mediano y largo plazo. Pero como el zapato viene apretando, manda al congreso dos proyectos de ley.

  • Impuesto al redito personal: se parece al actual impuesto escalonado a las ganancias. Los salarios obreros y de clase media oscilan entre los 2500 y 10.000 pesos anuales; se cobra una tasa anual que va desde 0.75% en los salarios mínimos, hasta el 7 % en los más altos.
  • Banco de asuntos agrarios: Para fomentar colonias y granjas en el interior.

Los dos proyectos fracasan con ruido en el parlamento. A nadie le gusta que le toqueteen su bolsillo. Es el órgano más sensible de cualquier argentino. De todas maneras, hay un tercer proyecto que triunfa: se trata de un impuesto temporario a las exportaciones agrícolas.

  • El dato: Hablemos de los “Ñoquis Radicales”: Para zafar, el Yrigoyenato aumenta la cantidad de empleados públicos. La intención es calentar la economía. Reparten empleos a través de los dirigentes en cada comité. Hay internas fieras entre los punteros por acceder directamente al “peludo”, y si no, a su entorno. Inclusive con batallas y corchazos.
  • Más data: La idea entre los punteros es conseguir la mayor cantidad de puestos. Luego de la repartija, se sabe que 10 de 100 empleados nuevos van al laburo. El resto, a pasar por caja el 29. Y si preguntan, amnesia temporal. Un detalle; en un porcentaje, dejan sin tocar los empleados de la administración anterior. Hay algunas purgas, pero quedan en pura murga. En consecuencia, aumenta la burocracia estatal.

Por causa de la crisis, hay inflación. Los gremios socialistas y anarquistas organizan unas bonitas huelgas: Hay paro de ferroviarios, navieros, frigoríficos… elijan ustedes su propia aventura. El detalle es que la UCR especula con el uso del poder de policía del estado para liberar zonas o reprimir, con fines electorales.

Aparece una tercera corriente gremial: los “sindicalistas”. No les interesa ninguna revolución; quieren sobrevivir al laburo. Piden lo mismo que el resto. (Ocho horas de trabajo, mejoras salariales, y descanso dominical.) La UCR negocia bien con ellos. A cambio de zonas liberadas, obtienen votos. Al punto, hay apoyo a las huelgas en las empresas extranjeras que operan en capital federal. El resto… si te he visto, no me acuerdo. Los episodios de Vassena y la Patagonia son exactamente dos excepciones que confirman la regla.

Además de repartir cargos, el peludo usa y abusa de la
intervención federal sobre aquellas provincias que traen problemas. Según nuestra constitución, la intervención es un mecanismo legal para pacificar conflictos. Sin embargo, los radicales lo usan para mantener unido al partido, expandir su influencia, y demostrarles a los demás quien tiene las riendas. Este criterio trae consecuencias personales a la larga para Yrigoyen. Ampliaremos.

Cuando asume Alvear, hay cierta continuidad con cambios. Marcelo T. proviene de una fracción de la oligarquía que participó de la revolución del parque. Ni él, ni su equipo, son menos radicales por eso. (No olviden que Juárez Cellman no convidó negocios a cierta gente. En represalia, algunas familias integraron la UC y la UCR.) La diferencia es que Alvear tiene cierta economía a favor.

Año Volumen de exportaciones Volumen de importaciones Valor de las exportaciones Valor de las importaciones
1914 100 100 100 100
1915 127 84 116 114
1916 112 81 129 142
1917 79 70 171 176
1918 113 62 174 256
1919 135 86 190 244
1920 133 111 200 276
1921 116 103 138 228
1922 153 112 109 188

En la interna, el “grupo azul” no comulga con el “Peludo”. Opinan que la presidencia de Yrigoyen fue darle demasiado poder a una sola persona. En 1924, el ministro del interior de Alvear – un tal Vicente C. Gallo – se atreve a proponer un partido nuevo. La unión cívica radical anti personalista. La idea prende en Santa Fe, mientras Buenos Aires banca a Yrigoyen.

Alvear alienta la idea. Pero con cautela, para evitar su propio suicidio político. Al final, queda fuera de las 40 del mazo. Gallo pierde las elecciones internas de ese año. Y queda en cacareos: Se sabe que pretendía hacer, a su modo, lo mismo que criticaba a los Yrigoyenistas. La UCR elige a Hipólito Yrigoyen, y lo avalan para una segunda presidencia.

En paralelo, Alvear pide préstamos a los bancos del interior, el ferrocarril y otras fuentes de dinero. Queda formada una deuda flotante, cuyo capital sirve para financiar al estado.

Llega la primera posguerra mundial. Inglaterra se está lamiendo las heridas, y no tiene intención de girar libras acá. Hay poca recaudación fiscal, crece el gasto público, y la deuda flotante del estado Las importaciones varían según el conflicto afuera. Tiene que hacer recortes, buscar fuentes de dinero, y mantener andando la comparsa. Va cuadrito

Año Importaciones (Millones de pesos) Recaudación fiscal(Millones de pesos) Gasto público (Millones de pesos) Deuda flotante (Millones de pesos)
1913 1130 350 403 94
1914 730 250 419 256
1915 690 230 400 422
1916 830 233 375 515
1917 860 228 390 627
1918 1140 298 421 711
1919 1490 368 428 795
1920 2120 481 503 682
1921 1700 495 559 745
1922 1570 461 614 893
1923 1970 549 632 875

La novedad de la época es que unas empresas norteamericanas invierten unos dólares acá. Se especializan en bienes de capital y productos durables de consumo. En el mercado doméstico, los trenes ingleses y los autos americanos compiten por el gusto argentino. Unos comen carbón, importado de gran Bretaña. Otros comen petróleo, que se puede conseguir acá.

Hay discursos de la época que apuntan a proteger las materias primas nacionales. Por o a pesar de la retórica, Alvear necesita más guita en el presupuesto. Si no, se cae del mapa.
Las cifras más arriba explican que el recorte y la deuda flotante no alcanzan. La muy norteamericana Standart Oil Company desembarca en argentina. El Alveario le otorga permisos para explorar y perforar pozos en Salta. Se cuenta que un juez salteño suspende esas medidas, y la compañía demanda al estado.

En su segundo lanzamiento para presidente, Yrigoyen especula con nacionalizar el petróleo. La estrategia es prometer un país rico en recursos, que banque al estado. Incluye industrializar al país en parte; pero la meta real es ocupar a la burocracia en el tema. Hay campaña de prensa contra la Standart Oíl. Mientras tanto, se hacen olímpicamente los otarios con los británicos, que también están en el área. El carbón no venía de acá. Al punto, los Yrigoyenistas en campaña barajan tres iniciativas para el sector energético.

  • Algunos buscan que el mercado haga lo suyo, con más iniciativa privada.
  • Otros proponen sociedades mixtas entre el estado y las empresas privadas.
  • Algunos proponen una tercera opción: Que el estado regule el área, y conceda permisos a los privados mediante licitación pública. Estamos hablando de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. (YPF) La idea es agrandar el combo con minas de carbón locales. Eso queda para yacimientos carboníferos fiscales. (YCF) Este es el proyecto que queda finalmente.

Al final no pasa nada. YCF/YPF queda en puro carpetazo. Los gobiernos que siguen lo hacen realidad, general Mosconi incluido. Luego usan y abusan de concesiones a los amigos, y el precio de la nafta como caja para financiar sus jodas. Pero eso es otro cuento.

Durante el Alveario, lo peor que podía pasarle a un correligionario era quedar cesanteado. Era gente que comía gracias al puestito que le había dado el partido. Para ellos, el comité se había convertido en un medio y modo de vida. Algún comentario de segunda mano de Arturo Jauretche dice: Los radicales cesantes vivieron los despidos como una tragedia. Don Arturo traza contraste entre ellos, y los peronistas. Ellos esperaban que el partido los rescatara. “Para ellos, era más una cuestión de reconocimiento, de jerarquía… pero no podía ser”. Los peronistas, por su parte, ya estaban acostumbrados a pasarla mal mucho antes de Juan Domingo Cangallo.

Volvamos a los años 20s: Se cuenta que la “mano de obra desocupada” Yrigoyenista aprende a reciclarse a sí misma; Se cuenta que los caudillos radicales de barrio se meten en el negocio del juego clandestino y la prostitución. Por la libre, aparecen los compadritos y las patotas bravas, las paicas y las grelas, que tantas milongas y tangos ilustran.

Pero la cosa no es tan rosa como cantan. Hacia 1929, cae la Zwi Migdal. Los rufianes compran a la gente indicada, y son intocables por largo rato. En 1926, hay una chica llamada Perla Perzeloska, que consigue mandar una nota en yiddish, avisando de su cautiverio. La rescatan. Tres años más adelante, Raquel Liberman presenta denuncia con pruebas contra la organización, y declara en juicio. A diferencia de otras, Raquel sabe leer y escribir. La llevan engañada, como a la mayoría. Descubre que su futuro esposo ya estaba muerto. Viene al país con sus dos hijos. Se come el garrón por 11 años. Ni bien puede, aprovecha y los rompe desde adentro. Las autoridades reaccionan. Van en cana 108 macrós. El resto huye a la provincia de Santa Fe, y al exterior. La comunidad judía en argentina celebra con ganas el hecho. Pero la fiesta dura poco; luego de unos meses los liberan.

Volvamos a la política: Cuando asume el segundo Yrigoyenato, repite recetas. Pero con algunas modificaciones. Repite subir empleos públicos. Purga empleados alvearistas, y pone tropa propia.
Delega las relaciones con los gremios en los comités. Con el regreso del peludo, la otra mitad de la UCR es una fiesta. Para ellos, hay promesa implícita que vuelven los buenos tiempos. Un grupo del entorno forma el “Klan Radical”, que hace contra al grupo azul.

Volvamos al país: Yrigoyen repite la intervención federal; esta vez se lo reprochan dentro y fuera del partido. Lo comparan con la mazorca de Rosas. Y hay líderes provinciales – conservadores algunos – que se ponen nerviosos. Además, Hipólito tiene bailes con:

  • El ejército: Durante la “gran guerra”, Argentina se declara neutral. Mientras tanto, busca exportar grano y carne a buen precio a los países en conflicto. Nuestras fuerzas armadas, siguen el partido por los medios; hay quienes hinchan por Bismark, y otros por los aliados. En el Boca – River, hay milicos y civiles conservadores que influyen sobre una parte del generalato y los oficiales más jóvenes. Queda formada una alianza política sin partido, que produce varios brotes verdes. La cosecha llega con el golpe de 1930.
  • Los empresarios: Hay ahogos por las huelgas, el impuesto a la exportación agrícola, y la falta de inversión. La UIA (Unión Industrial Argentina) mete fichas, e Yrigoyen tiene que pactar con ellos, sino se cae del mapa.
  • El parlamento: A la UCR le cuesta negociar entre sus dos mitades. Y los otros partidos aprovechan esa debilidad. Las provincias no – radicales juntan bronca por las intervenciones federales. Les complican la gobernabilidad y los negocios ganaderos. Hay más halcones que palomas. Y todos hablan fuerte en un dialogo de sordos.

El equilibrio es cada vez más precario: A poco de asumir de vuelta, hay intento de magnicidio contra el “Peludo”. Sucede en la puerta de casa rosada. Los atacantes disparan al grito de “¡Muera el mazorquero!”. La custodia y los entusiastas del Klan bajan a los atacantes. Yrigoyen queda a salvo. Lo suben a un taxi. Al alejarse, exclama: “¡y yo, que nunca hice daño a nadie!”

Yrigoyen deja sin tocar la deuda flotante, y se queda esperando buenas señales de afuera. Pero esas señales no llegan. Cuando crecen las deudas internas, la agenda política que expresan estos intereses se complica. Eso desborda al “peludo”.

Luego de la primera posguerra, afuera hay depresión económica. De a poco, llega la reconstrucción y la recuperación a fines de los años 20s. Gastan la guita allá. Pero no se olvidan de los “argies”: amagan con invertir acá, siempre que les sobre alguna chirola. La frase enseña que “promesas hacen los novios”. Dicho y hecho.

Sin embargo, a los pocos años sucede la crisis del 1930. Es el gatillo para que llamen a la puerta de los cuarteles, y debute el primer golpe de estado moderno en argentina.

A propósito: Hay acuerdo entre los expertos que el sistema se cae por sobreproducción. Esto repercute en el resto. Keynes elabora una ecuación para balancear la macroeconomía. La bajada a la práctica de esta teoría es el estado de bienestar, que implica paquetes de medidas para intervenir el sistema y rescatarlo de sí mismo. Pero eso, shaibb… ya es otro cuento.

Conclusiones

Dicho en dos palabras: Argentina fracasó.

El detalle es cuando, como, y porque. Pero sin comerse ninguna galletita. Circula una frase falsa de Clemençau, que dice: “Argentina es el país del futuro. El problema es que lo será siempre.” Al menos para mí, por la verdad que enuncia y connota, merece ser cierta. Pruebas al canto hay de sobra.

Nuestro modelo agroexportador tuvo altas, bajas y modificaciones. La concentración de la riqueza y la dependencia económica fue evidente y amarga. Llevar la contabilidad de todo lo perdido en pesos y libras, sirve para ubicarnos según las épocas. Sin embargo, hay que trascender de condenar alegremente ineptos, cipayos o ladrones.

Aquí nunca hubo progreso genuino. Hubo amagues y pifias. Hay el relativo consuelo que otras partes del planeta pasaron desastres y negligencias, iguales y peores que las nuestras. Se dice que varios de esos sitios ya no existen más. Sin embargo, es evidente que seguimos acá.

Y ya que estamos, más vale que aprendamos esto: primero hay que resolver el problema, y luego la culpa. Porque castigar a un culpable para resolver un problema, alivia el dolo, pero no erradica el delito. No fue ni es exactamente el caso argentino. Perón decía: “Se gobierna con la cabeza de los dirigentes, o con los dirigentes a la cabeza”.

Nuestro subdesarrollo existe por varias razones. Algunas ya las explicamos. Y en lo que va del tema, ocurre que vivimos recostados en beneficios secundarios de un puñado de técnicas y tecnologías importadas.

Al punto, esto es reconocer patrones de conducta. El presente no repite el pasado, sino que lo hace más oscuro. Agrega capas de complejidad, al tiempo que continúa las cosas. En lo profundo, las etiquetas del tema provienen de las nociones de evolución y bienestar que hemos sembrado entre nosotros. Ahí hay que pinchar. Entonces, vayamos a los bifes.

  • En la Primera parte, vimos curros durante la colonia y la organización nacional. Es evidente que hubo angurrias, ya que eran tiempos revueltos. A fin de cuentas, no se pudo llegar al omellette sin romper los huevos.

    Por y a pesar de la joda, hubo gente derecha. ¿Alguien puede decir que San Martin, Belgrano y Dorrego metieron mano en la lata? Nos convertimos en una patria. Una vez libres e independientes, faltaba ser un país. En el vacío entre las dos
    cosas hubo espacio para: los negociados de Paso, los desastres de Rivadavia, las maniobras de Rosas y Urquiza, los curros de Avellaneda y Roca, los crudos, los cocidos y el resto.

  • En la segunda parte, el reflector esta puesto en la generación del 1880. Esta gente buscó instaurar una civilización blanca, idealizada, democrática, progresista y filantrópica. Eran ideas de la Sociedad de Mayo, y abundaban en los salones literarios. Al punto, conviene medirlas con criterios de época. Cuando aquella generación asumió el poder, tuvo que darse rico baño de realidad; tuvo que hacer malabares entre la
    liberalidad teórica, muy romántica, y el conservadurismo práctico.

    El detalle fue que no se pudo cagar más arriba del culo. Aquí estaba la colonia más devaluada del imperio. Y con escasez de recursos, había que convertir esto en una nación. Bien o mal, pero rápido. El campo sirvió para generar riquezas. Dio impulso a la clase gobernante. Pero con eso no alcanzaba. Se financiaron mayormente con deuda exterior. Y ahí cagamos la fruta.

    Las crisis por los malos negocios debilitaron el modelo conservador. La exclusión de los inmigrantes y sus familias en el modelo, fue el empujoncito final para que cayeran las estanterías. Sale la conserva. Entra la radicha.

  • La entrada actual habla de la UCR: Fue una coalición política, formada por una fracción de la oligarquía terrateniente y la clase media urbana. El padre de la criatura – Leandro N. Alem – fue un ex conservador, que fue virando al republicanismo.

    Bajo ese paraguas – el republicanismo – se juntaron los dos grupos sociales de más arriba. Obvio que eran agua y aceite. Intentaron hacer una emulsión. Funciono, pero solamente por un tiempo. Tenían en común su antipatía por los conservadores, y los mal llamados liberales argentinos. El malhumor social los favoreció. Detalles ya contamos en otra parte.

    La UCR fue hija del modelo agroexportador. Le interesaba abrir el dialogo y hacer comicios limpios. La imagen que quedó para la posteridad es que Radicheta es igual a constitucional. Y por lo tanto, ser radical es ser profundamente legítimo, legal, fundacional y patrio. Es decir, campeones del juego limpio.

    Pero, justamente la historia nos confirmó que la UCR supo jugar sucio para conservar cuotas de poder. Luego de las dos presidencias y media, luego del golpe, luego de debatir con el peronismo… el precio devaluó, y mucho.

    Que se sepa: Los radicales modelo 20s buscaban redistribuir la riqueza existente. Al punto, hay crecimiento del sector servicios: puertos, trenes, electricidad, tranvías, ganado, metalurgia, etc. Eso empuja el carro, y algunos melones se acomodan solos. Pero, para su mal, no
    llevan agenda económica definida.
    No buscan industrializar el país. Y otra vez, sopa.

Con los años, hemos actualizado los figurines, pero nunca la tela ni el talle. El rango de ejemplos es vasto y complejo. Vimos muchos episodios en estas tres entradas.

Por lo tanto, un poco de historia ayuda a saber que cualquier modelo de país fue, es y siempre será una promesa grande. Como toda promesa, depende del contexto para que se cumpla. Y si se cumple, nunca será como se ha dicho.

Saludos y suerte.

El fulgor argentino: Notas sobre modernidad y desarrollo en nuestro modelo agroexportador – segunda parte

En esta entrada, vamos a contar con algunas cifras un poco de esta histórica histeria.

Buenos Aires: La reina sin plata

Dicen los que saben de verdad (yo siempre repito como un eco) que desde el S. XV hasta inicios del S. XIX hubo economía colonial. La administración de leyes, el comercio y la recaudación de impuestos fueron exclusividad de la Corona Española. Primero nos gobernó la casa de Aragón. Mas luego, fueron los Austria, y finalmente, tuvimos a los Borbones… ¡Olé!

La toma de decisiones estaba en manos de los Reynaldos. Para conocer y controlar bien cada tema, había cuerpos de asesores. Conviene saber esto: En el derecho español, la clave es el “bien común”. Lo que sume y sirva para proteger y aumentar el patrimonio, vale. Se sabe que había mecanismos legales para reclamar al rey, y otros para ampararse de las medidas de la corona. Hay mucho escrito al respecto.

Al punto, El consejo de indias era ese cuerpo de asesores que se encargaba de monitorear, informar y aconsejar sobre las colonias. Otros consejeros se ocupaban del resto de la agenda. Del otro lado del charco, las autoridades locales eran virreyes, gobernadores y funcionarios, enviados desde la casa matriz. Tuvieron que hacer malabarismos con el contrabando. Ampliaremos en breve.

Sin abundar en detalles, España consiguió gobernar sobre Portugal por un tiempo. Alguien resumió el evento así: “La corona a cambio de compartir la plata americana con los cortesanos portugueses”.
Como represalia, los lusitanos, vivos como el hambre, castigaron a los galaicos con una red de contrabando hormiga, para cagarles olímpicamente el negocio. Iniciaron las intrigas en Europa, e instalaron el modelo en el nuevo continente, con mucho éxito.

En el “reino donde no se ponía el sol”, iban y venían cantidades de oro, plata y mercancías. Las rutas oficiales eran estas.
Ida:(en barco) Lima – Portobello – Sevilla. Vuelta: España (en barco) – Istmo de Panamá (en barco) – Buenos Aires (por tierra) Con muchos pases de mano, el precio de las mercancías llegaba muy inflado hasta el extremo sur. A fin de cuentas, alguien tenía que pagar las carretas que traían las cosas hasta acá. No alcanzaba la guita para comprar a precio oficial. En consecuencia, y para no morirse de hambre, no había otra que subirse al mercado clandestino.

En este paisaje, la mayoría del norte del actual territorio argentino estaba bastante explorada. Por supuesto, las rutas comerciales terrestres pasaban por ahí. La zona más importante hacia el sur eran las actuales provincias del litoral: Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones, y el puerto de la banda Oriental. (Favor de no confundir lo último con supermercados chinos.)

Nuestra parte de la región (Argentina, claro) tenía poca capacidad para producir oro, prioridad de los españoles. Pero más al norte – estamos hablando del virreinato del Alto Perú – producían plata a lo pabote en las minas del Potosí. En el último tercio del S. XVI, usaban amalgama con mercurio. Los indios morían como moscas ahí. Así que pidieron esclavos negros, obvio.

  • El Dato – Potosí era un mercado importante: Llegó a tener 160.000 habitantes. Claro que esa cifra bajó, cuando empezaron a quedarse sin indios. El producto de las minas iba a España, (ya dijimos las rutas comerciales) mientras una porción quedaba en manos de la elite local. Por su influencia, quedó formado un sistema bi – monetario en la región.

Buenos Aires no valía mucho entonces: La fundaron en 1536. Salió como el culo, y tuvieron que fundarla de vuelta en 1580. Fue el único caso que la remake resultó algo mejor que la original. Ahí, que por ay andaba Garay, era una ciudadela de 15 cuadras de largo y 9 de ancho. Usando la nomenclatura actual, iba a lo largo desde las calles independencia hasta viamonte, y a lo ancho, desde Balcarce/25 de mayo hasta Salta/Lima.

Pero el dato estratégico fue: El puerto quedaba donde actualmente está “la vuelta de Rocha”, sobre el riachuelo. Y si yo tengo que agregar algo, aquí digo: La segunda Buenosayres pasaba parcialmente por San Cristóbal, San Telmo, y La Boca. Además, me gustaría creer que, por aquella época, las aguas del puerto estaban limpias.

La mayoría de las construcciones eran precarias, de maderas de pinotea y techos de paja. Muy lentamente, pasaron a ladrillos. La pobreza era franciscana, forzada por la coyuntura.

A pesar de los pesares, Buenos Aires fue quedando como sede administrativa del gobierno español. La intención de las autoridades españolas era frenar el avance portugués en la zona.

Había que estimular y proteger el tráfico legal de mercancías y metálico desde el norte y el litoral hasta los puertos: Montevideo y el nuestro se usaban en forma indistinta. Y las zonas portuarias estaban repletas de negociantes.

Los intermediarios, por lo general, actuaban así. Con el interior, Plan Canje: Mercancías locales por productos importados. En aquellas zonas que daban materias primas, compraban cueros y salazones con mercancías importadas. Usualmente, lo hacían mediante consignatarios. Las materias primas iban para afuera al toque. Con las regiones más ricas – otra vez Alto Perú y zona de influencia – iban directo a la compra de productos en metálico, y la reventa para afuera.

Y aquí nos guardamos lo mejor para el final: El contrabando. Por la inflación galopante, había dos opciones oficiales. Rascar la olla, o morirse con lo puesto. Y tal como enseña el dicho: La necesidad tiene cara de hereje. El puerto de buenos aires y su gente hicieron negocios debajo de la mesa.

Se cuenta que hubo contrabandistas portugueses que aprovecharon la doble jurisdicción: emigraban desde Brasil hasta acá, donde los españoles no los tenían fichados. Algunos llegaban perseguidos por la inquisición. Y al verse flojos de papeles, ellos se blanqueaban casándose con ciudadanas españolas residentes en Buenos Aires.

Hubo un gobernador porteño, don Fernando de Zarate, que tuvo sobrinos contrabandistas: El tío les proveyó una coartada, con la ley de “arribadas forzosas”. Esta norma obligaba incautar la carga de todo barco enemigo capturado por la real armada, y subastarla en los puertos españoles.

Entonces, los chicos registraban una captura trucha en alta mar, o un naufragio. Y el tío remataba para blanquear la situación. En las subastas, estos muchachos compraban esclavos y mercaderías, y luego los revendían. Todo quedaba en familia.

Hubo una organización llamada “el cuadrilátero”, dirigida por un tal Diego De La Vega. (No, chicos… no era “el Zorro”. No salía en su corcel con la luna, ni marcaba la zeta) Hacían contrabando y subastas truchas, obvio.
Usaron su propio poder económico para comprar protección política. Infiltraron las aduanas, el cabildo, y tenían en el bolsillo algunos funcionarios judiciales. Al que no podían comprar, lo mataban. Algunos miembros del cuadrilátero tenían captura recomendada. Pero sus amigos los hacían zafar. Se cuenta que el expediente judicial sobre esta organización tenía 16 mil fojas.

  • El Dato: En unos tres años y pico, el cuadrilátero “importó” unas 4000 “piezas” de mercancía. Y sus ganancias eran algo más de dos millones de ducados. Era mucha guita para la época. La administraban desde España, con asesoramiento de un abogado, José de Pinelo. Se encargaba del armado legal de las subastas.
  • Data adicional: En los remates oficiales, el tope para cualquier oferta fue 100 pesos plata. El cuadrilátero procuraba que su gente ganara siempre. Participar de las subastas era peligroso. Quien no era del palo, corría riesgo de quedar “exportado” al otro barrio.

Como algunos saben, Hernando Arias de Saavedra (Hernandarias, para los amigos) fue un funcionario público español prestigioso. Respetado por propios y ajenos, ocupó cargos clave. En una oportunidad fue gobernador de Buenos Aires. Combatió el contrabando, con un paquete de medidas: limitaba el comercio de ultramar a dos viajes por año, apretó los controles sobre la inmigración portuguesa, y las subastas. Su política dividió a los vecinos en dos grupos; Los “Beneméritos”, que eran vecinos ya tradicionales, partidarios del orden. Y enfrente, los “Confederados”, vecinos nuevos que
toleraban el contrabando, porque opinaban – no sin evidencias solidas – que la economía no aguantaba. La gente del cuadrilátero estaba entre sus miembros.

Cuando Hernandarias terminó su mandato, su sucesor continuó la obra. Casi apresan a unos personajes peligrosos. Pero los confederados hicieron desaparecer accidentalmente a propósito evidencias, pesquisas y testigos. Finalmente, se impuso el criterio de obedecer ciertas leyes, pero no acatarlas.

Cerremos el boliche con un dato fuerte: Cuando comenzó la emancipación,se pudrió el negocio de Potosí. A partir de la lucha de Castelli, Monteagudo, y la derrota patriota en Huapi, los realistas cortaron el suministro hacia el sur.

Se suponía que Montevideo y Buenos Aires debían quedarse sin abastecimiento. Pero los puertos del rio de la plata – lejos de quedarse colgados – no solo tenían el contrabando, sino que les habían desatado las manos, para dedicarse a buscar nuevos socios comerciales.

Y que dios y la patria lo demanden

La corrupción había iniciado con el contrabando. Y siguió la ronda, nomas. La ciencia y arte del choreo fue pidiendo nuevas formas. La revolución de mayo y la confederación prometieron transparencia de ideas y de cuentas. No se cumplieron por completo. Veamos dos ejemplos:

  • Juicio contra Larrea: El año es 1815. Hay una causa judicial contra Juan Larrea,ex vocal de la primera junta de gobierno.
    Miguel Basavilbaso acusa a Larrea de malversar fondos públicos. En el procesamiento, indica que el acusado vendió 9.810 marcos y cuatro onzas de barra en plata por menos de su valor, en unos 23.518 pesos, sin rendir cuentas al estado.

    En el mismo documento, el fiscal comenta que Larrea busca zafar. Señala a dos navieros ingleses, Magnil y Dilson. Pero Basavilbaso demuestra que son sus empleados y cobran comisión por su trabajo. Presenta como antecedente la venta irregular de tres corbetas del estado: Neptuno, que costaba 15.000 pesos; Belfast, que valía 22.000, y Agradable, que costaba unos 25.000. Las tres juntas costaban 62.000 pesos. Pero Larrea vende el pack a un tal Manuel Lorenzo en 30.000 pesos. Se dice que este procesamiento incluye más operaciones truchas.

    El 9 de octubre del mismo año, el juez Manuel Vicente de Maza
    condena a Larrea al destierro. Instruye que no lo lleven a Brasil ni a Europa. Expropia al condenado por 82.300 pesos con tres reales, que los retiene la aduana. En 1847, ya en el exterior, Larrea se suicida con su hoja de afeitar.

  • Números rojos de Urquiza – “A que no me echa usted en cara”: La confederación cae con ruido en la batalla de Caseros. El general federal entrerriano Justo José de Urquiza incauta dinero del banco: Unos 23 mil millones de pesos plata.
    Reparte porción de los fondos entre algunos influyentes, para comprar favores y mantener a los leales. Hay una lista parcial de la nómina. Ahí vamos.
Favorecidos Pesos
Don Vicente López, gobernador de la provincia de buenos aires $200.000
Doctor Vicente Fidel López, hijo del gobernador $150.000
Doctor Benjamín Gorostiaga
$150.000
Doctor Francisco Pico, fiscal de la excelentísima cámara $300.000
Don Ángel Elía, secretario de Urquiza $100.000
Destino sin especificar. Por órdenes de Urquiza. Comisión a cargo de Elía. Y traslado a cargo del Coronel Lagos $1.000.000
Coronel Ovidio Lagos $80.000
Doctor Elías Bedoya $60.000
Doctor Juan Francisco Seguí, auditor del ejercito $100.000
Doctor Juan María Gutiérrez $150.000
General Guido $200.000
General Benjamín Virasoro $1.289.000

Luego del reparto, Urquiza y su familia se quedaron con el resto del dinero. Quizás este episodio explique las conductas del líder federal en las derrotas de Cepeda y Pavón. Hay quien dice que Urquiza ya era rico, mucho antes de este episodio. Como oficial federal, sus pergaminos fueron indudables. Había gastado tiempo y energías sangrando para la causa. No obstante, cuando se abrió del mando del restaurador, bajó su precio.
Seguirla contra los unitarios – igual de codiciosos que Juan Manuel de Rosas – era políticamente correcto, pero malo para el negocio. Así que… estuvo a media máquina, y luego se fue al mazo.

Al punto, hay una anécdota graciosa: En una discusión entre Dalmasio Díaz Vélez – autor del código civil argentino – y un nombre de la lista, Vicente López junior. Díaz lo chicaneó así: “¿A que no me echa en cara usted que yo hubiese aconsejado que diese a ningún hombre de mi familia doscientos mil pesos, como hizo usted darle a su padre por el general Urquiza?” Se nota que Diaz velez no se hacia pagar el copetin.

Hay una constante en la corrupción argentina: Las clases altas más tradicionales, (Terratenientes, Militares, Funcionarios, etc.) y luego la burguesía moderna, (Comerciantes, Industriales, Financistas, etc.) supieron acumular mucho. Hicieron trampa, por supuesto. Y nunca comprometieron sus fortunas personales cuando el país lo demandó. Hubo excepciones que confirmaron la regla. Murieron pobres. Sus salarios atrasados hoy son monumentos, calles, y el rescate de su memoria.

Las inversiones inglesas

Las invasiones inglesas fueron el catalizador o gatillo para la evolución política de los ciudadanos en Santa María de los Buenos Aires. Se cuenta que los gringos vinieron para acá, aconsejados por los portugueses. Se cuenta que hubo varios carpetazos en Inglaterra, que los cajonearon, y finalmente hubo un proyecto que triunfó. Hay mucho chamuyo sobre el tema, y también datos ciertos.

Las elites porteñas estaban contentas que llegaran visitas. A fin de cuentas, éramos los parientes pobres del Potosí. Con carpa – porque acá todavía había virrey – esperaban hacer buenos negocios. Los británicos eran capos del mar, y su economía tenia buena pinta.

Resumiendo: mandaron dos expediciones.
La primera duró más que la segunda. De todas formas, las autoridades españolas y los criollos se los sacudieron de encima. A partir de la segunda victoria, los criollos empezaron a agrandarse: Hubo malas noticias desde España. Esto reforzó cuestionamientos al sistema colonial, que antes se decían en voz bajita. Flojos de papeles, los funcionarios de la corona, aguantaron hasta que no dieron más. El agite fue creciendo. Finalmente, hubo la revolución de Mayo.

Fue cortar, y dar de nuevo. Pero… ¿Hasta dónde daba? Nuestra nueva clase política, nació rechazando las invasiones y logró la independencia. Pero ya que no es mala cosa evolucionar, mas luego atrajeron las inversiones inglesas. Estaba naciendo una nueva era. Argentina necesitaba prenderse al mapa del siglo diecinueve. Bien o mal, pero lo más rápido posible. No había que ser genio para advertir que necesitábamos sponsors.

Los malos negocios con Gran Bretaña fueron de varias docenas de ceros. Quizás se puedan comparar con aquellos venenos o puñales lentos, que no por lerdos lastiman poco. Nuestro primer presidente de la nación, Bernardino González Rivadavia, encarnó varios vicios de la época. Para no gastarle el nombre, vamos a ponerle “Bernie”. En algunas cuestiones, tenía ciertas ideas valiosas. (Alentaba que el estado argentino no bancase a la iglesia católica apostólica romana.) En otras, estaba interesado en hacer guita fácil y rápida. Fue diplomático en Inglaterra, ministro en la provincia de buenos aires, y culo y calzón con el banco Baring Brothers, de Londres. Ejemplos:

  • Fundación y fundición del Banco de descuentos: Antes de la presidencia, Bernie trabajó para el gobierno de la provincia de buenos aires. Desde ahí, alentó el primer banco inglés en suelo argentino. 
    El Banco de Descuentos abrió sus puertas en 1822. Estaba destinado a financiar el crecimiento de la provincia. Y fue el antecedente inmediato del banco central de nuestro tiempo. Sus dueños británicos lo fundaron, y lo fundieron al toque. Su capital inicial era un millón de pesos plata. El descuentos quedó habilitado para operaciones habituales, pero también para emitir moneda. Su capital inicial respaldaba la emisión de billetes de 100 y 50 pesos, convertibles en metálico, con aprobación del estado.

    Pero hubo problemas con el sistema bimonetario:
    Una onza de oro valía entre 16 y 17 pesos plata. Cada Peso Plata se dividía en 8 Reales Plata, y estos en cuartos de real. Las onzas de oro abundaban, pero eran para los grandes negocios. En cambio, los pesos eran escasos. Y eran moneda corriente para la economía doméstica. No olvidemos los problemas con potosí.

    La intención de alentar al banco de descuentos, era resolver los faltantes de cambio chico.
    El ejecutivo provincial encargo monedas de cobre a Inglaterra. En 1824, la sala de representantes mando emitir billetes de uno, tres y cinco pesos, canjeables por onzas o plata. En aquellos tiempos, la emisión era menor a los 300.000 pesos. El banco encargo un millón, con 9% de interés anual. El descuentos tuvo 12 % de ganancias en su primer año, y el nivel se mantuvo alto, gracias a una ayuda del estado. Dos años más tarde, los préstamos que daba el banco excedían por 800.000 pesos al circulante disponible. En criollo: Bernie y su ministro Manuel J. García, permitieron que el banco de descuentos “empapelara” la provincia con bonos y billetes, sin el correspondiente respaldo en plata u oro.

    El estado provincial pidió un refuerzo de 500.000 pesos fuertes para el banco de descuentos, mediante un préstamo a la banca Baring. Un grupo de funcionarios afines a Rivadavia, aprovecharon la oportunidad de hacer negocio con el asunto: el 25 de junio de 1824, las acciones del Descuentos daban un premio del 7 al 8 por ciento.
    La tasa subió entre un 80 y 160 por ciento al mes siguiente. Cambiaron billetes por plata y oro. Cuando hubo guerra con Brasil, aumentó el valor del metálico. Se sacaron los papeles de encima, y ganaron hasta el 300 % con la suba de los metales preciosos.

    En enero de 1826 el banco estaba en tiempo adicional, cerca del vaciamiento. Pidieron la inconversion de la moneda. Es decir, que no se pudiera canjear por metálico. El ministro García decretó la medida por tres meses. En paralelo, aquel banquito fue indemnizado por el 40 % de su capital de libros, para luego formar parte del banco nacional. La nueva entidad cubrió los números rojos que había dejado. Tenía cinco millones para iniciar sus operaciones. Y tuvo que quedarse con uno solo.

  • Primera deuda externa – Empréstito con la Baring Brothers: El año es 1822. Por iniciativa de Bernie, sale un proyecto de ley para tomar deuda externa en la provincia de buenos aires. En principio, la guita es para obras públicas. Durante el debate parlamentario, hay quienes cuestionan el proyecto. Hay la promesa de recuperar lo gastado y ganar 600.000 pesos al año. La oposición señala que, si estamos tan platudos, no necesitamos que nos presten. El oficialismo sostiene que las libras oxigenan el sistema, y suben el valor del peso argentino. Finalmente, hay luz verde para el empréstito en 1823. Los gestores argentinos son Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, y Juan Pablo Sáenz Valiente. Los gestores ingleses son los hermanos Parish – Robertson, y Alexander Baring. Antes y durante la operación, los responsables pactan que parte del dinero lo retengan en Londres, a cuenta de pagos futuros del capital e intereses. Descuentan también las comisiones de los negociadores. Al final, llega mucha menos guita que la prometida. Quedan solamente 570.000 en poder del estado. No les dan fines productivos. Sin embargo, los acreedores se cobran la deuda por el total del préstamo, en las condiciones negociadas de antemano. El estado argentino termina de pagarlo en 1924. Veamos.

    • Gastos administrativos:
      Félix Castro fue el cerebro de la opereta. Por supuesto, contaba con la aprobación de Bernie. Supo pactar que los negociadores debían cobrar del estado argentino 8.000 pesitos cada uno de indemnización, si no se firmaba el trato. Una vez firmado el acuerdo, los gestores se llevaron 120.000 libras del total, en carácter de comisión. Bernie se llevó su tajada. Unas 6.000 libras del empréstito, en calidad de gastos de representación.
    • Condiciones del préstamo:
      Era una operación habitual de la época. Cobraba una tasa de interés de 7% sobre el capital. Baring prestaba cinco millones de pesos. En libras esterlinas, era 1.000.000. no en efectivo, sino en letras es decir órdenes de pago a nombre de terceros.
      El proyecto inicial estipulaba que el estado debía recibir los fondos en cuotas semestrales de 350.000 libras, a través de giros bancarios. Como garantía sobre el pago completo, el estado provincial hipotecó terrenos fiscales.
    • Cotización en bolsa:
      La deuda cotiza en la bolsa de Inglaterra. Tiene expresamente prohibido operar dentro del país. Las acciones pagan el 70% pero la Baring obtiene 82 % de dividendos. En fin, nos cagaron.
  • Ley de Enfiteusis: El año era 1826. La deuda externa con la Baring nos dejó en pelotas. Con la tierra hipotecada, había que zafar de alguna forma. El embargo abarcaba toda la superficie del país, incluido el subsuelo, para compensar las pérdidas de la provincia de Buenos Aires. Rivadavia lanzo la Ley de Enfiteusis.
    Esta norma habilitaba al estado para dar en propiedad los terrenos comprometidos, a cambio del pago de un canon anual, fijado por los interesados. Un detalle: Una vez escriturada, la propiedad era transferible. Se nota a la legua – hace ya 190 años – que buscaban juntar unas chirolas, y de paso, aflojar la hipoteca.
    Las tierras no se podían vender. De ahí la enfiteusis. La oferta de terrenos iba dirigida al público en general. Pero aquellos que tuvieron real acceso fueron grandes comerciantes y terratenientes: Se convirtieron – de alguna manera – en inquilinos del estado. La enfiteusis de Rivadavia – tiene nombre de infección… ¿o me parece? – no especificaba las dimensiones exactas de los terrenos,
    ni hablaba de poblarlos o inducir ganado. Se cuenta que el tope era de 400 leguas. Para el caso, los que accedían podían lotear y subalquilar a productores chicos, sin rendirle cuentas a nadie. Las campañas del desierto hicieron el resto. La consecuencia principal fue que hubo concentración de la propiedad de grandes extensiones de tierra, por donde pasó el tren y se llevó las vaquitas. Ampliamos más adelante.

No se puede exculpar a Rivadavia y su equipo por las soberanas cagadas que hicieron con las cuentas nacionales. Los libros de contabilidad hablan por sí solos. Pero tampoco comamos el amague que fue un villano, y el resto, pobres víctimas. Si nos hundió el puñal hasta el cabo, fue porque lo dejaron llegar ahí. Al punto, la objeción para Bernie es que la evolución no puede ser a cualquier costo. Y siendo autocritico, es fácil decir cuánto se robaron, ahora que ya pasó todo. Al punto, la gracia es estudiar el pasado para reconocer patrones de conducta. Y en lo posible, evitar arenas movedizas.

De todas maneras… la objeción no carece de valor: Hubo gente recta, y personajes siniestros en el siglo XIX. Más precisamente, una manga de muertos de hambre, atolondrados, que buscaron el camino más fácil. Quizás hayan pensado que tenían mucho para hacer, y poco tiempo para cumplirlo. Debatían, votaban y ejecutaban medidas en un régimen con pocas ideas, sin gobernabilidad, y puro fraude.

Pero no podemos cargarle todo a la dirigencia. La poca población que había, estaba repartida en muy arriba y demasiado abajo. En una tierra de contrastes así… para ascender en la cadena alimentaria, era indispensable ser cínico, y porque no, violento. Muchas milongas y tangos ilustran el asunto con música y letra.

Fue esta arquitectura social que generó federales y unitarios. Fue este mismo diseño que permitió que luego de Rivadavia, la muy roja, Rosista y federal buenos aires se quedara con el queso, mientras el resto de las provincias – cada una con su caudillo – dependían que el restaurador amaneciera de buen humor, para que les repartiera alguna chirola.

Por su propio lado, la educación definía un sistema feroz de filtros socioculturales. (Ver en “que sabe nadie” – primera parte) Se suponía que nos iban a formar en: democratísimo, filantropía y liberalidad tolerantes, respetuosas del discenso, al tiempo que responsables de las propias opiniones y conductas, según las leyes y la buena moral republicanas y laicas.

En esto… la patria tiene mucho que demandar. Y eso de Dios, si es que va para garante nuestro, todavía no se presentó a pagar ni una guita por lo que debe.

Se cumplió aquello que hay los políticos que se nos parecen, no los que necesitamos o merecemos. En otras entradas, dimos palazos a la historia reciente en este sentido. Y aquí siempre cuidamos que ninguna buena acción quede impune.

Números del desierto

A partir de la organización nacional, las elites provinciales ocuparon tierras fértiles muy aptas para ganadería y agro en la zona centro – sur del país. Esa región es hoy la región pampeana: oeste y sur de Buenos Aires, La Pampa, parte de Mendoza, parte de Santa fe, Rio Negro, y Neuquén. La zona austral apareció más adelante.

Me abstengo de poner Mesopotamia… No vaya a ser que suene a enfermedad. El detalle era que aquella región estaba muy poblada de indios, y había territorio sin ocupar. Luego de la enfiteusis, y con el impulso de las campañas del desierto, hubo zona liberada para los estancieros. Algunos datos.

  • Unitarios y federales estaban de acuerdo con exterminar a los indios: Hay artículos de prensa, correspondencia privada y documentos públicos de Rivadavia, Rosas, Sarmiento, Mitre, Avellaneda, Alsina y otros políticos que lo confirman. Hubo varios disidentes. La mayoría eran civiles. Pero hubo dos milicos que bocharon la idea. Mucho antes de la conquista del desierto, el coronel Lucio V. Mansilla exploró la zona de los ranqueles. Se opuso a la guerra contra el indio con conocimiento de causa. Varios años más adelante, el comandante retirado Álvaro Barros hizo algo muy parecido.

    Mansilla escribió y publicó sus experiencias. Nunca leí “Una expedición a los indios ranqueles”. Pero sé que hay consenso que es un libro genial.

  • En 1827 inició el genocidio contra los indios:
    Rivadavia consiguió que 583 propietarios privados se adueñaran de unas 8.600.000 hectáreas. Encargó la seguridad de la frontera a un mercenario prusiano, Federico Rauch. Su estrategia era atacar por sorpresa, sin discriminar hombres, ni mujeres y chicos de ninguna edad. Lo vencieron. Un cacique indio, Arbolito, lo degolló en una batalla. Antes de Rauch, Buenos aires tenía 30.000 kilómetros cuadrados de pampas. Luego de Rauch, eran más de 100.000
  • Antes de ser gobernador de buenos aires y el planeta, Juan Manuel de Rosas fue estanciero:
    Entre 1833 y 1834 organizó fuerzas con otros hacendados, para ir contra los indios. Combinaba represión y persuasión. Hizo alianza con los pampas. En cambio, fue contra la confederación india del cacique Cafulcurá, y los ranqueles. Los unitarios conocían a los indios solo en figuritas. Opinaban que eran salvajes por naturaleza. En cambio, Rosas fue bien zorro. Sabía que el avance blanco quitaba recursos a los indios. Entonces, sobornaba a los caciques amigos. No hablaba de regalos, sino de ayudas. Hubo una carta del Restaurador, donde pedía por el paradero y liberación de Candelaria Yrusta, hermana de un miliciano, Gabriel Yrusta. A cambio, ofrecía una dadiva: 14 yeguas, 2 pañuelos, 2 cuchillos, 2 camisas, 2 calzoncillos, 1 sabanita de poncho, 1 atado de cuentas, 1 par de espuelas de fierro, 1 arroba de yerba, 4 vasos de tabaco, 4 libras de harina, 4 libras de azúcar, y 4 libras de pasas. Habría que ver cuánto costaba cada artículo.
  • Se sabe que también en los toldos les repartían aguardiente… Indio en pedo, era más fácil de matar. Con ustedes, el saldo de la experiencia federal; 3.200 indios muertos, 1.200 indios cautivos, 1.000 prisioneros blancos rescatados. El cacique Cafulcurá tuvo varias victorias. Pero fue vencido. Murió de viejo cerca de los cien años. Mantuvo correspondencia con Mitre, Avellaneda y otros. Sus hijos continuaron su tarea, con diversas fortunas.
  • Puesta en valor: Rosas mandó a su embajador en Inglaterra a ofrecer las islas Malvinas para pagar la hipoteca Rivadaviana. El único requisito para su majestad era el previo reconocimiento de la soberanía argentina en las islas. El proyecto no prosperó. Se comenta que el bloqueo ingles sobre el puerto de buenos aires estuvo relacionado con esta iniciativa.
  • Avellaneda y el Plan de Roca: Aclarando, que oscurece; no es empresa ni plan de créditos. Fue en la presidencia de Nicolás Avellaneda, a partir de 1875. Ya había plan defensivo contra los indios. Adolfo Alsina había diseñado un sistema de zanjas, para separar territorios. La idea fue poner telégrafos, vías y caminos. Tuvo algunos éxitos. Se murió en el cargo. Entonces, Avellaneda puso en el puesto al joven general Julio Argentino Roca. Y dio luz verde para un plan agresivo: Tenía tres fases. Exterminar a los indios, expandir las fronteras, y fomentar la inmigración en los nuevos terrenos. Quedó cumplido a medias. Sus consecuencias las dijimos en la primera parte. En números.

    • El proyecto: Fue una venta a futuro. La ley número 947, aprobada por el congreso en 1878 autorizaba al ejecutivo a invertir 1.600.000 pesos fuertes en desalojar indios y expandir la frontera. La idea era emitir 4.000 títulos públicos, por 400 pesos fuertes cada uno. Cada título daba derecho de propiedad sobre 2.500 hectáreas en los territorios a conseguir. El combo incluía renta anual en efectivo del 6 por ciento del valor del terreno, una vez firmada la posesión. Fue un empréstito que ofrecía un total de 10.000.000 de hectáreas. Avellaneda y Roca consiguieron inversores para el proyecto. Ver abajo.
    • Los inversores: “Estas empresas, a las que les interesa el país” hicieron reservas de terrenos. Se supo una lista parcial de inversores en 1878. Va cuadro.
Martínez de Hoz y compañía 2.500.000 hectáreas
Saturnino Unzué e hijos 500.000 hectáreas
Belisario Hueyo y compañía 250.000 hectáreas

Hay opinión que los muchachos tomaron esta decisión, pero no por amor a la patria. Sino porque se relamían por las libras que podían ganar con el valor de aquellas tierras. Eso fue absolutamente cierto. Pero, en el fondo, reservar hectáreas de nada era especular con bonos de deuda estatales. Con la victoria de Roca, hubo más ganancia, por supuesto.

  • Corrupción en la campaña: El oficial Álvaro Barros denunció ante el congreso nacional algunas cuestiones de la guerra contra los indios. Fue durante una interpelación al ministro de guerra de turno en 1876. Es decir, Adolfo Alsina. Barros habló de malversación del presupuesto militar. El ejército argentino tenía 8.000 soldados, 604 oficiales, y 302 jefes de línea. Barros demostró que hubo un exceso de oficiales del 89% y 70% de jefes en proporción a la cantidad de soldados rasos. También habló de oficiales sobre pagados y soldados con salario de terror.

    Barros denunció abusos en el reparto de ayudas. Repartían comida a los indios para que no robaran. El chiste fue que les daban rancho malo. También daban mitad en plata y mitad en morfi. La guita perdía 10% del valor. Entonces los pulperos ganaban con la diferencia, ya que inflaban los precios. Mientras tanto, la oficialidad tenía su mordida del negocio. Barros se asqueó de esto. Pidió la baja. Se lo sacaron de encima al toque.

El saldo: La campaña del desierto duro 27 años. Entre 1876 y 1903. El estado ganó 41.783.023 hectáreas. En total, hubo 1.843
hacendados que compraron varias leguas de campos a muy bajo precio. Por acomodo con los gobiernos de turno, obvio. Aquí va cuadro.

Leyes Favorecidos Cantidad de hectáreas
Ley 973/1876 391 propietarios privados 8.548.547
Ley de remate de tierras del 1882 Propietarios privados (remates) 5.473.033
Ley de premios militares 1885 541 Oficiales superiores del ejercito 4.679.510

El ejército argentino – que no era muy numeroso – engordó en presupuesto, oficiales, suboficiales e influencia institucional. Esto tuvo varias consecuencias en nuestra historia. Hemos hablado esta cuestión en otra parte. (Ver en “30 años…”)

Sin embargo, para rematarla: En su presentación ante el congreso, Álvaro Barros propuso que parte de lo recaudado por los remates fuese a los veteranos. Y que les dieran una parcelita, para hacer ranchos y granjas. Aquellos soldados rasos que tuvieron el mal gusto de sobrevivir no recibieron naranja de nadinas.

Tampoco hubo tierras para los inmigrantes. Como dijimos en la primera parte, la primera ola llegó para acomodarse entre las ciudades y la periferia. La existencia de los conventillos ilustra el asunto. Hubo apenas una fracción que fue al campo. Y así cerramos el boliche: La compensación para los indios vencidos fue un total de 24 leguas,en zonas aisladas e infértiles.

El granero del planeta

El negocio enfiló a la cría de caballos, cría de ganado, explotación de carnes vacunas y ovinas, cueros, leche, lana, y cosechas extendidas de trigo, maíz y yerba mate. Lo siento, pero la soja todavía no se sembraba. Cobraban sus exportaciones en libras, y pagaban a los empleados con pesos devaluados. Acuérdense del vaciamiento del banco de descuentos, y la deuda con la Baring.

A partir de aquí hubo las primeras invernadas y crías, los remates, venta de ganado en pie, y las operaciones a futuro. Fue el germen del mercado agropecuario actual, sumado al aparato de importación/exportación. Ambas cosas entretuvieron la mitología que fuimos – y somos en la actualidad – el granero del planeta.

Buen, el slogan original fue “El granero del mundo”. No hace falta mucho para saber que nuestra galaxia empezaba y terminaba en Inglaterra. En criollo: Acá entró plata, y fue a parar a ciertas manos. Las cifras más arriba indican que los dueños del campo gozaron varias “décadas ganadas” con su ganado. Su momento de esplendor fue entre 1880 – 1910, cuando llegó el primer centenario de la revolución de mayo.

En aquella época ya estaba vigente la división internacional del trabajo, que todavía se mantiene en nuestro caso. Europa estaba marcando un cambio de modelo económico: transición desde la producción básica, con técnicas artesanales (agro y ganadería, derivados: carne vacuna, ovina, aviar y porcina, granos, harinas y aceites) hacia la producción industrial, con técnicas asistidas por tecnologías.(Maquinas, manufacturas, y servicios financieros) Inglaterra picó en punta, y sus vecinos fueron poniendo talleres, fábricas y bancos. Algo ya explicamos en la primera parte de este mismo tema.

Los ingleses necesitaban mercados donde colocar ciertos productos y servicios. Se habla que tenían sobreproducción, y corrían riesgo que se les cayera el sistema. Igual que España, habían perdido colonias en América. Aprovecharon oportunidades aquí… pero también ocuparon otros países. Habría que ver también como hizo España para lamerse las heridas. Eso será para otro blog. Hablar de historia argentina ya es suficiente. Rematemos diciendo que hubo descolonialización. Nota al margen: “Descolonializar” es rico material para un destraba lenguas.

En el reparto, a los países nuevos les tocó ser abastecedores de materia prima. Los gringos compraban cuero, tasajo, carne salada y granos acá. Ya vimos carne enfriada y congelada. También vendíamos lana, y se dice que la mandábamos sucia. Había lavaderos para eso, pero parece que los productores se ahorraron unas chirolas. Quizás así pesaba un poco más. A fin de cuentas, la exportación era por varias toneladas.

Nos prometían que cuando fuésemos grandes, íbamos a ser como ellos. Pero siempre hay un truco; ponían barreras arancelarias altísimas allá. En términos de cocina y restorán: Servían el plato terminado, y vendían bien la carta. Pero cuidaban celosamente el secreto del chef. No facilitaban toda la receta.

Aquí llegaron algunas tecnologías industriales importadas: Trenes, telégrafos, barcos de vapor y barcos frigoríficos. Trajeron técnicos propios para operarlas, y ellos entrenaron una cantidad de empleados locales para que las usen.

Todo fue funcional al proceso de extracción y transporte de materias crudas. Estas medidas respondían al modelo del mundo mundial. En la india, los ingleses hicieron algo parecido.

Y si por el proteccionismo… con otros países, nos pasaban cosas similares: Estados unidos nos aplicó vacuna. Veamos un par de cosas que ocurrieron poco después de 1930.

  • El Dato – Comercio externo fallido con EEUU: Fue un problema de comercio exterior argentino. Inglaterra había decidido importar menos grano y carne. El asunto pintaba feo. Mirando donde exportar los churrascos, tanteamos a nuestros “primos” de Norteamérica. El detalle fue que ellos también eran agroexportadores en aquella época. Y comerciaban con la madre patria. En este empate técnico, no podíamos venderles productos que necesitaran. Ni ellos vendernos algo que nos hiciera falta. Quedamos amigos igual.
  • El Dato – Pacto Roca/Runciman: Con la baja de ingresos por la menor exportación, nuestra balanza de pagos se estaba yendo a la mierda. Bajó el nivel de importaciones inglesas, porque nos faltaba guita para comprar la cantidad habitual. Por lo tanto, hubo que renegociar con los británicos. Convocaron a Julio Roca (hijo del ex presidente Roca)para resolver el asunto con Lord Runciman. Se conoció el slogan “comprar al que nos compra”, que significaba bajarnos los lienzos de vuelta.

La seguimos en la tercera y última parte.

El fulgor argentino: Notas sobre modernidad y desarrollo en nuestro modelo agroexportador – Primera parte

Resumen: Hablar de desarrollo y modernidad en nuestro país es asunto jodido. Dicho mal y pronto: nosotros, los argentinos, nos creemos el país más avanzado de Latinoamérica. Pero en el fondo, somos una manga de piojos resucitados, con complejo de superioridad e inferioridad permanente. Siempre que nos va bien, somos los campeones del mundo. Y nos comemos la galletita. Pero cuando nos va mal, somos la peor mierda que hay. Misma cosa, signo opuesto. No es gratis aquel chiste que dice “El mejor modo de hacer dinero con un argentino es comprarlo por su costo real, y revenderlo por lo que el mismo cree que vale”

Esta conclusión sale de medir y pesar la diferencia entre postulados, promesas o recetas que nos encajaron, contra los resultados que supimos conseguir. El tema es jodido, porque el fracaso viene desde hace rato. Tiene ya unos 197 años.

Viene compuesto por los laberintos de los modelitos políticos, las escuelitas económicas, y más que nada, por atajos que hemos tomado para llegar al cielo. El más conocido es la corrupción. Pero no es el único. Desarrollar un sistema rengo, también es joder al personal. Detalles sórdidos, a continuación…

  • Cuando hubo algo de industria y servicios, nunca los cuidamos mucho: Ni los gremios mayoritarios, mucho menos la patronal, y tampoco el estado nacional.
  • Teniendo una constitución moderna, que establecía un sistema democrático, republicano y federal, nunca la cumplimos.

Como el agua y el aire

A lo largo del siglo XIX hubo transformaciones profundas en nuestro país. Nos convertimos en una patria soberana, con himno, bandera y escarapela. Nos recibimos de república independiente. Dejamos de ser sociedad de castas, para convertirnos en una moderna sociedad de clases. Vamos a volver sobre este detalle más adelante.

En aquellas épocas, el mundo venia formateado por dos grandes acontecimientos: Uno fue la hegemonía militar y comercial británicas. Por sus asuntos contra Francia, los ingleses habían desarrollado unas fuerzas navales de la hostia. Por y para este crecimiento, aparecieron compañías navieras con alto poder económico, que hacían negocios en los territorios explorados/conquistados por los gringos.

El mejor ejemplo de la época fue la “Compañía de las indias occidentales”, que tenía capitales holandeses, y se extendió como un pulpo por el mapa. El detalle es que tenían buenos resultados, pero el mercado era chico. Siendo que era más negocio comerciar con más gente, alguien sugirió que debía haber libre comercio y libre cambio en la economía doméstica y entre países.

Otro tema determinante fue la escuela política de la revolución francesa: Hubo pensadores poco antes de la revolución (Voltaire, Rousseau, etc.) que se ocuparon de reelaborar ciertas ideas griegas y romanas clásicas, a propósito de las formas de gobierno y las relaciones sociales. Más adelante, hubo otros ya metidos a la actividad política, con propuestas antimonárquicas radicalizadas y moderadas. (Jacobinos, La fronda, Girondinos, etc.)

De la necesidad de bajar estas ideas a la práctica, al final salió el modelo de nuestra democracia republicana moderna. El experimento social de “la comuna de Paris” se sintió en todas partes, y el resto es historia, con marsellesa y escarapela tricolor incluidas.

A los ponchazos, los criollos asimilamos todas estas novedades. 25 de mayo y 9 de julio incluidos. Una vez liberados de España, comenzó la búsqueda del modelo definitivo del estado nacional argentino; y no menos, desarrollar nuestro modelo económico nacional. Las guerras por la independencia se habían acabado, y había que comer.

Por influencia los dos grandes modelos del mundo mundial, (democracia republicana y libre comercio) se fue formando acá un pequeño mercado interno, compuesto mayormente con centros urbanos chicos, donde el grueso del consumo estaba entre la clase pudiente y acomodada. A saber: los altos funcionarios públicos, los miembros del alto clero, los terratenientes, los grandes comerciantes, y entre ellos, varios de los primeros cuadros profesionales laicos (abogados, médicos, etc.) que provenían de las “familias bien” (Anchorena, Alzaga, Martínez de Hoz, Unzue, etc.)

Mayormente, estos profesionales jóvenes trabajaban en importación y exportaciones. Y en la medida que entraba buena plata al puerto de buenos aires, nuestra clase dirigente porteña llegó a la necesidad y el interés de agrandar el combo.

El proceso no fue fácil; luego del experimento social de la Confederación, y los años de guerra civil entre unitarios y federales, Buenos Aires al final se quedó con toda la torta. Esta fue la época de los vencedores de la batalla de Caseros: El interinato de Urquiza, las presidencias de Mitre, Sarmiento, Avellaneda y sus continuadores. Más ahí o más allá de nombres y figuras, lo importante fue que empezó el modelo actual de gestión que conocemos.

Estamos hablando del modelo de las ciudades – estado, al modo europeo, donde las capitales de cada país concentran el poder político y negocios: Son sedes de los tres poderes de la nación, organizan y dirigen ejércitos regulares, y emiten moneda para todo el territorio.

En este modelo, cada provincia tiene su propia constitución, gobernador, legislatura y tribunales. Pero la nación se reserva el derecho de intervenir, si se nota que hay quilombo. Y la bajada de línea permanente desde la capital al resto, es “tan eterna como el agua y el aire”, tal cual dice Jorge Luis Borges en “fundación mítica de buenos aires”.

Esto costó sangre: luego de ganar la capital, hubo luchas entre buenos aires y el remanente federal; estamos hablando de la batalla de Cepeda, que ganaron las tropas federales de Urquiza. Y la batalla de Pavón, donde los federales estaban ganando, pero se retiraron.

Pocos años después, buenos aires emprendió la campaña de pacificación, para imponerle al resto su modelo de país. Hubo algunos líderes federales que se retobaron, pero los mandaron a la mierda. La resistencia del riojano Ángel “chacho” Peñaloza, y la proclama de Varela a los pueblos del sud, dan testimonio de aquellos tiempos.

Luego de estos eventos, hubo la guerra de la triple alianza o guerra del Paraguay. Ganaron los aliados brasileños, argentinos y uruguayos, pero con costo alto en hombres y recursos. Por último, mencionemos la campaña del desierto. En criollo: limpió de indios y gauchos las llanuras en los alrededores de buenos aires, y ayudó a expandir las fronteras de la nación.

El “Martin fierro” de José Hernández, y el folletín “Juan Moreira” de Eduardo Gutiérrez son buenos ejemplos literarios del asunto. Ampliemos: Entre el gauchaje de veras hubo de todo. Fueron la tercera generación del mestizaje entre españoles y pueblos originarios… la criollada, bah.

Muchos gauchos estuvieron de voluntarios en las guerras por la independencia, la federación y la guerra civil que sobrevino.
Hubo quienes vivieron honradamente de changas, como arrieros, domadores y peones de estancia. Hubo desertores de los fortines, bandidos rurales, y matones a sueldo. El cambio se hizo a sus expensas.

Y así el resto de la comparsa acompañó estas movidas, hasta llegar finalmente a Saenz Peña Jr. Y su slogan “Quiera el pueblo votar”. Pero eso, kimmosabbi… es otro cuento.

Aquellos años 80

Desde la era colonial, hubo leyes para proteger a los indios, para el reparto justo de tierras, y para cortar el cobro abusivo de impuestos. Leyes y reglamentos que se cumplían, pero no se acataban. Estas conductas fariseas no eran gratis. La casa matriz estaba lejos. Viajar de ida hasta allá en barco llevaba entre unos ocho a nueve meses. No tenían por qué enterarse de todo. Y ya que aquí era territorio poco explorado, venía bien tener quiosquito aparte. La historia del contrabando de esclavos desde Brasil ilustra el tema.

Con las sucesivas reformas políticas, hubo varios cambios de pilcha, pero no de mañas. Y encima, la cosa estaba bien enquilombada: primero las juntas patrias; luego, los dos triunviratos. Seguido, los dos directorios, y por último la presidencia y los otros dos poderes. En una tierra sin seguridad jurídica, sin gobernabilidad, había que pensar y hacer un país en serio.

Luego de Moreno y Castelli, hubo intelectuales que incubaron ideas. Sin prisas, ideas liberales europeas y norteamericanas, maduran entre algunos hasta llegar a la generación del 80. Cuando uno piensa en años 80s, saltan a la memoria pantalones nevados, camperas con corderito, chalecos de jean, Pumper Nick, Palito Ortega, Carlitos Balá, los Superagentes, Italpark, Seru Giran, Spinetta Jade, Malvinas, Maradona, Alfonsin, el cubo mágico, las chicas en bikini de “radiolandia 2000”, “La noticia rebelde”, Olmedo y “no toca botón”, el mundial de México 86 y demás. Pero este es otro plan.

La dichosa generación ochentosa que decimos es del 1880 en adelante. Más o menos, hubo un proyecto de país, encarnado por Mitre, Sarmiento, y algunos como Alberdi, Diaz Velez y Sastre. Nos guste mucho, poquito o nada, ellos diseñaron el mapa donde estamos parados. Vendían un país rico en recursos, extenso, libre, independiente, soberano, con amplitud de cultos, donde los derechos de los ciudadanos estaban protegidos por nuestra constitución, y la educación básica era gratuita. Vendían un país con mucho potencial para el progreso. ¿Cumplieron?

Veamos cómo era la calidad de la administración en aquellos años. Nuestra clase dirigente estaba dividida en dos grandes grupos: Por un lado, los modernistas o liberales, cuya meta principal fue el desarrollo del país. Produjeron el régimen democrático, republicano y federal; impulsaron la libre navegación de los ríos, y bancar los gastos del sistema con los ingresos de las aduanas de todas las provincias. Por su parte, los conservadores pateaban para el otro arco. Y las influencias de la iglesia católica dieron condimento a este modo de ser.

Pero en la medida que ambas partes accedieron al poder y engordaron bolsillos, nuestros conservadores aflojaron algo sus posturas más rígidas. Y los modernistas se aburguesaron, sin profundizar el modelo. De la experiencia, surgió una postura intermedia, el Conservadurismo Liberal. Este signo político, al final, dio forma al estado argentino.

Según el diccionario de ciencias políticas, esta variante ideológica admite el progreso, pero en cuentagotas; tiende al librecambio y libre comercio en lo económico. Pero presenta discursos tradicionales en lo político.

Fue el antecedente inmediato del Neoconservadurismo liberal, que se conoció mucho más adelante.

Por aquellos años, la fuerza que expresaba estas ideas fue el Partido Autonomista Nacional (PAN) Fundado por Bartolomé Mitre, y más adelante dirigido por Julio Argentino Roca. Surgió de la fusión entre dos grupos: Por un lado, el Partido Nacional, que estaba a cargo del Mitrismo. Por otro, el Partido Autonomista, que dirigía Adolfo Alsina. Veamos un toque como fue.

Una vez que la muy unitaria buenos aires le ganó al resto, necesitaba fijar la residencia definitiva de las autoridades centrales. Los nacionales o “cocidos” impulsaban una ley para declarar territorio federal el sitio de siempre, es decir, la capital. Esto significaba compartir las ganancias del puerto con el resto. Los autonomistas o “Crudos” estaban en contra. Hubo enfrentamientos armados entre ambas facciones. Cuando terminaron las hostilidades, hubo negociaciones y amnistía para los líderes de ambas partes. Se cuenta también que hubo debate parlamentario acerca del asunto. Al final, los dos grupos fueron uno solo.

Igual, quédense tranquilos: Si bien la capital quedo federal, al noreste de la provincia de buenos aires, acá nunca hubo federalismo de verdad. Ni siquiera con Rosas. Se sabe que hubo estancieros y comerciantes que tenían exclusividad, con el visto bueno del restaurador y su círculo rojo. La importación de bienes elaborados también pasaba por el mismo canal. Así que… mucho menos iban a cumplir los unitarios. Al punto, acataron la ley, pero nunca hubo obediencia completa. Porque el poder de la capital cagó al resto del país. Y eso lo vimos más arriba.

Inventando el capital

Pongamos así: Mucho antes del famoso estribillo “combatiendo al capital”, hubo que inventar uno acá. Y nuestro capitalismo agroexportador salió berreta, por una cantidad de factores y contradicciones.

A medida que avanzó nuestro modelo económico, hubo interés para actualizar, mejorar y aumentar la producción y administrar las cosas. Un poco hemos mencionado estos asuntos en otras entradas: El dibujo estratégico del conservadurismo puso énfasis en la educación, para formatear algunos cambios de mentalidad, instalar el sistema nuevo y hacerlo andar. (Ver en “Que sabe nadie…”) En paralelo, hubo una cantidad de novedades técnicas, y por último, hubo movimientos inmigratorios y crecimientos urbanos que ayudaron a darle forma al país.

Entre nuestra clase alta, los pensamientos monárquicos quedaron reciclados en oligarquía. La elite argentina, formada por nuestras familias tradicionales, que pertenecían a la época colonial, tenían tierras concedidas por los virreyes o gobernadores, y títulos nobiliarios. Tenían esos privilegios, hasta que finalmente la asamblea del año 1813 y la constitución nacional definitiva de 1853 se los bocharon. En compensación, la ley de enfiteusis – bajo el mandato de Rivadavia – ayudo a que accedieran de nuevo a la tierra.

Nuestros oligarcas eran mayormente terratenientes. Ampliaron terrenos gracias a la campaña del desierto, y su gracia fue explotar el latifundio ahí. Hubo clanes muy favorecidos por la exportación en gran escala de grano y carne. Con o sin nobleza, la cosa era mantener y aumentar privilegios.

Al punto, algunas elites trajeron importadas ideas para los negocios: Los saladeros dejaron de existir. Con el tiempo, los frigoríficos ocuparon su lugar. La carne primero se curaba con sal, para conservarla. Pero pasaba que una parte no sobrevivía el viaje en tren y en barco.

Entonces, empezaron a guardarla en frio. Se pudría menos. Cuando inventaron la heladera en los Estados Unidos, la idea de congelar res salió como piña de loco. Se dice que los cueros también los preparaban así para vender afuera. Especialmente a Inglaterra. Por supuesto, una parte del producido fue al mercado interno, que estaba creciendo, y daba espacio a dos nuevos sectores emergentes.

Cuentan los que saben (yo muchas veces repito como loro) que en esta parte de la historia quedó habilitado un modelo que favorecía la acumulación de riquezas, concentrada en algunas manos. Pero nuestro país todavía no entraba al capitalismo del todo. Porque aquí no había infraestructura, ni recursos humanos suficientes que dieran sabor al guiso.

En Europa – especialmente en Gran Bretaña – sucedió que había campo y ciudad. La distribución de tierras en el campo era desordenada, y daba para ganadería o agro en cualquier terreno, sin mucha regulación. Pero todo lo bueno tiene final: Por ley, obligaron a poner cercas para separar los terrenos. Los pequeños granjeros quedaron afuera del mapa, y hubo éxodo a las grandes ciudades. Con el paso del tiempo, ellos y sus familias formaron la clase baja europea. Y como decía Groucho Marx: “La humanidad, a partir de la nada, supo llegar hasta las cotas más altas de la miseria”

Con el éxodo, hubo que rebuscárselas: Había más bocas que alimentar. Y había mucho campo cercado, que producía menos materia prima. Había que hacer rendir lo poco en stock. Esto desembocó en una movida por mejorar los instrumentos y métodos de trabajo. La “era de los inventores”, en la llamada “primera revolución industrial” fue la respuesta a esas necesidades. Había que producir en masa, vender en gran escala y hacer moneda. A partir de los motores a vapor, las lanzaderas mecánicas para la industria textil, el alumbrado público a gas y otras linduras, subió de precio el conocimiento técnico.

El desarrollo argentino, por su parte, siguió un poco el dibujo táctico Europeo. Pero aquí faltaron dos sotas en el mazo. Aquí no hubo grandes éxodos del campo a la ciudad. Las razones las explicamos más arriba. Y tal cual vimos en otra entrada, el conocimiento utilitario no estaba en el menú concebido por Domingo Faustino Sarmiento. Lo agregaron tardíamente a la agenda educativa. Resultaba más negocio traer cosas de afuera y ya listas para usar, antes que inventar algo más allá del dulce de leche.

Al punto, sin prisa ni pausa avanzó el tendido de los ferrocarriles. Nuestros gobernantes convocaron empresas británicas para construir vías, y que administraran el negocio. Locales y visitantes contribuyeron a que surgieran nuevos pueblitos y parajes, comunicados por las vías, el correo postal y el telégrafo con hilos.

A partir de acá, aparecieron los famosos cinturones conurbanos, que actualmente rodean ciudades como Rosario, en Santa Fe, Mendoza, Córdoba, y tantas provincias que tenemos. El mapa todavía nos muestra ciudades chicas y medianas, algunas con zona conurbana mediana y grande, separadas entre sí por grandes extensiones de tierra. Y las vías que hay entre ellas siempre llevan a Retiro, al toque del puerto de Buenos Aires.

Estos y otros lugares fueron creciendo, en la medida que podían subir reses vivas o cosecha en los vagones. Y pasajeros, obvio. Pero como siempre hay un truco en alguna parte, acá no nos podía faltar. Se sabe que en aquella época hubo tarifas baratas para los viajes largos de carga, y más caras para corta o mediana distancia. Los expertos bautizaron aquel sistema como “tarifa parabólica”, que desalentaba la distribución entre localidades cercanas. Y como los grandes centros de venta estaban en capital, había que ir a comprar todo a Retiro. Luego cargaban el costo del flete al precio que tenía que garpar el consumidor.

En paralelo, hubo gobernantes que alentaron la inmigración desde Europa hacia Argentina. La idea era reemplazar a los indios y pardos con gringos, más limpitos, blancos, de buenos modales y que supieran arremangarse para hacer rendir la tierra. Había que darles lugar. Aquí, otra vez sopa: Luego de la campaña del desierto, la oligarquía que ellos mismos formaban, no quiso deshacer la repartija de terrenitos. Enredados en sus propias contradicciones, nuestros gobernantes igual recibieron una gran cantidad de gente que llego hasta acá.

Más que venir por las promesas del sur, hubo miles de familias que huyeron de quilombos, de hambre y enfermedades. Vinieron, y se acomodaron a la realidad de acá dentro de sus posibilidades.

Ellos formaron la primera ola inmigratoria grande, antes de las guerras mundiales. Y empujaron para mover el carro. Rumanos, polacos, italianos, alemanes, que en su mayoría venían con lo puesto, y no tenían idea de nuestro idioma. En el pelotón, venían varios españoles con poca instrucción. ¿De dónde creen que salieron nuestros chistes de gallegos, de un repollo?

Un datito de color: En esta época, los ingleses trajeron el futbol para acá. Como toda novedad, primero fue visto como costumbre exótica. Los deportes más corrientes eran a caballo: las carreras cuadreras y el pato eran habituales. Por influencia de los empleados del ferrocarril también llegaron el polo, el golf, vóley, tenis de mesa, y otros más.

Entre caníbales

La mayoría de los recién llegados buscaron vivienda en las grandes ciudades. Alquilaban pieza en los conventillos, y trabajaban en talleres, fabricas, construcción, los puertos y los trenes. Eran trabajos manuales, a menudo changas, y la mayoría eran en condiciones laborales inhumanas.

Hubo empresas que obligaban a jornadas de 16 o más horas seguidas de laburo, sin parar ni para mear o rascarse. Hubo sitios que pagaban en especies, no en dinero. Y se cuenta que hubo pagos en cuentagotas, donde la patronal retenía parte de salarios y jornales. Se trabajaba de lunes a lunes. El fin de semana no se había inventado.

Y por el detalle del cuidado de la salud del laburante, o prevenir accidentes de trabajo, se cuenta que hubo hacinamiento y suciedad.
Si perdías algún miembro, o quedabas enfermo por la contaminación, te daban una regia patada en el culo, y a pedir limosna a la puta calle.

Los inmigrantes de aquella época sabían poco español. Sabían poco de nuestras costumbres. Estaban dispuestos a sacrificios para ganarse el mango. Pero no iban a dejar que les tocaran el culo. De a poco, armaron mecanismos de defensa.

Ahí es donde quedó sembrado el germen de nuestro gremialismo, que ya hablamos un poco del tema en otras entradas (“peronismo explicado para dummies”) pero no está de más ampliar. No vamos a contar toda la historieta, pero son necesarias referencias sobre esos señores de campera. Dicen los expertos esto que sigue:

  • Primero, existieron asociaciones mutuales, sin intención política: Cuentan que hubo dos modos de identificarlas. Una fue según la nacionalidad de aquellos que las fundaron. (Sociedad Española de Socorros Mutuos, Unione e Benevolenza, entre otras) Y otra fue según oficios. (Linotipistas, panaderos, mayorales y cocheros de tranvías, ferroviarios, Marmoleros, y algunas mas) Se cuenta que en la época, hubo algunas protestas organizadas, por algunos problemas puntuales. Pero cada vez que resolvían los conflictos, estos grupos se disolvían.

 

  • Luego, hubo una transición entre mutualismo y lucha: Ya había ciertas inquietudes por reclamar cosas. Pero en esta etapa, se sacudió más el cubilete. Sucedió a partir de la crisis económica de 1890. Hubo desocupación e inflación; la mayoría de las mutuales viraron hacia el anarquismo y el socialismo. Los gremios empezaron a reclamar jornada de 8 horas y mejoras en las condiciones de trabajo, descanso dominical, y salarios más justos. Y para roncar más fuerte, se asociaron en dos grandes centrales obreras.

 

  • Federación Obrera Regional Argentina:(FORA) Fue la primera central en el país. Primero se llamó federación obrera argentina. (FOA) Reunía una mayoría de sindicatos anarquistas, y en menor medida, socialistas. (Por favor, no confundir con “casa foa”) Más adelante cambiaron el nombre, por cuestión de enfoque; pensaban que argentina era solo una región en una lucha más grande. Eran partidarios de la lucha clasista y combativa. Su filosofía política era borrar las instituciones, y no descartaban irse a las manos.

 

  • Unión general del trabajo (UGT): Los socialistas se abrieron de la FORA. Fundaron la unión general del trabajo. Sus reclamos eran los mismos que la otra central. Pero ellos pensaban que los problemas laborales había que resolverlos a través de la participación parlamentaria, y la protesta pacífica. Para bien o para mal, solo metieron dos goles. Consiguieron que Juan B. Justo, y más luego Alfredo Palacios fueran los dos primeros legisladores socialistas, en el Congreso nacional. Se dice que Justo fue el primer diputado de centroizquierdas en América latina. Pero el parlamento estaba copado por los conservadores en esa época.
    Por su lado, Palacios – que fue muy longevo – tuvo que bailar con la UCR, y en su vejez con el peronismo. Ambos se encargaron de debatir el tema obrero en la cámara baja, la corrupción en el estado, y los derechos de nuestras mujeres. Hicieron hasta donde pudieron.

 

En este paisaje, al obrero y la fabriquera argentinos de fines de S. XIX no les dejaron opción: Tenían que elegir entre caníbales tira bombas – es decir los anarcos – o más bien prenderse a las buenas intenciones del socialismo. Al que se atreviera a levantar la voz, lo reventaban desde el gobierno de turno… al final, agua y ajo: aguantarse y ajoderse.

Viendo cómo se agitaban las aguas, Se cuenta que la Unión Industrial Argentina (UIA) pidió una solución al problema. Y un diputado del PAN por Buenos Aires, Miguel Cané (si, el de “juvenillia”) hizo un aporte para resolverlo. La ley 4.144 o ley de residencia: instrumento para ponerle bozal y deportación a los inmigrantes que alteraran el orden público.

La ley – en aquellos años – sirvió para sacarse de encima a esos que “pensaran feo”. Tuvo aprobación exprés, y estuvo vigente hasta la presidencia de Frondizi. Y como ya contamos en otra parte, la administración Saavedra Lamas en educación, fue durísima con los inmigrantes y sus familias. Esos nudos los aflojaron tiempo después.

Se cuenta que asomaba una alternativa: reclamar pero sin prenderse a ninguna ideología ni partido. Esta postura no duró mucho. Los conservadores tenían alergia a cualquiera que movilizara la peonada. Y más adelante, el peronismo licuó esta corriente, netamente sindicalista.

Burguesía nacional argentina

Se dice que a inicios del S. XX quedo consolidada la burguesía nacional argentina, de clase media y media – alta, con inquietudes sociopolíticas de avanzada, e interés genuino por el desarrollo propio. Obviamente, oligarcas y empresarios extranjeros seguían en la escena, y se llevaban su tajada.

Pero algunas cuestiones de transparencia los corrieron del sitio cómodo que ocupaban. El surgimiento del radicalismo ilustra este episodio. Hemos hablado largo y tendido del tema en otro lado. (Ver “Balada triste de…”)

Por influencia de esta agenda política, cobró importancia la clase media urbana medianamente acomodada, ilustrada, cosmopolita y profesional. A fines del siglo XIX, el paisaje no habilitaba el ascenso social. Al iniciar la etapa siguiente, el sistema demandó un sector de servicios cada vez más elaborado, que hiciera sistema con la explotación extensiva e intensiva del campo.

Como ya dijimos en otros textos (“que sabe nadie…”) el radicalismo expandió y mejoró el sistema estatal educativo. Hubo la Ley Laínez, la Reforma universitaria, y otros detalles. Cuando bocharon la ley de residencia, hubo un salto de calidad. Eso ayudó a la movilidad social, estancada por aquel entonces.

Entraron a cobrar importancia en el esquema económico los trabajadores locales de cuello blanco: empleados de imprenta, gastronómicos, bancarios, ferroviarios, policías, militares, docentes y carteros, mecánicos, despachantes de aduana y marinos mercantes, por mencionar un puñado de oficios.

La mayoría de estos laburantes eran hijos y nietos de los primeros inmigrantes. Por lo general, ya tenían primaria y secundaria completas. Hagamos un poquín de especulación, y pensemos que algunos habrían estudiado en las escuelas libres. Se manejaban con conocimientos y habilidades técnicas bastante específicas. Ganaban algo más que un obrero, pero no eran exactamente ricos. Excepto por una sola ocupación – los empleados públicos – el resto no tenía jubilaciones.

Por lo demás, seguía la vida obrera que comentamos más atrás. Al punto, el radicalismo descuidó la cuestión laboral. En la industria privada, las condiciones de trabajo no cambiaron un carajo. Dos episodios ilustran el desmadre:

  • Represión en Vassena: Fue una huelga anarquista en la metalúrgica Vassena y hermanos, en capital federal. Duró varias semanas. Hubo heridos y muertos de ambos lados. Se cuenta que hubo varios presos del lado que perdió, es decir, los obreros. El gobierno radical del muy popular, democrático y republicano Hipólito Yrigoyen mandó policías y tropas a reprimir. Y se cuenta que la Asociación Católica Argentina (ACA) mandó grupos de rompehuelgas o “carneros” a laburar ahí por lo que durara el conflicto. Aprovechando la ocasión, la Liga Patriótica Argentina (LPA) participó de la represión, mientras la gorra se hacia la distraída. Quizás este haya sido el primer caso que tercerizaron el laburo de dar palos en nuestro país. La LPA fue una organización parapolicial fascista, formada por varios civiles, ex policías y militares retirados. Mató anarcos, socialistas, y se ensañó con aquellos de origen judío. Una vez pacificado todo, taza – taza, y cada quien a su casa.

 

  • Patagonia Trágica: Sucedió en el sur del país, en los campos más ricos de la región. Fue una protesta anarquista de arrieros, peones de estancia, esquiladores y cuidadores de cabras y ovejas… en fin, trabajadores rurales. Se cuenta que fue coletazo de aquello de Vassena. Pero nadie puede asegurarlo. En cambio, está certificado que un tal Osvaldo Bayer, documentó y rescató los hechos verdaderos en un libro. Ese texto lo adaptaron a cine, y quedó la película “La Patagonia Rebelde”. En la vida real (en la peli también, por supuesto) sucedió que los terratenientes pidieron ayuda al estado nacional. El gobierno envió tropas del ejército, para reprimir la revuelta. En consecuencia, ganaron los milicos. El español que dirigió la protesta, marchó al exilio en Chile. Se fue cuando sus compañeros estaban cayendo como moscas, y faltaba poco para que llegaran hasta él… Bah, es como dicen: soldado que huye, sirve para otro día. Los vencidos y muertos quedaron como mártires de la causa, y colorín colorado.

Pasado en limpio: hubo transparencia política, y progreso en algunos aspectos. Dicen los sociólogos y economistas que la clase media, es portadora de una promesa implícita – especialmente para el más pobre – de subir de categoría mediante la educación para el progreso personal y colectivo. En paralelo, la clase media espera ascender a clase alta. Pero para que se cumpla, es indispensable que el resto del sistema acompañe el proceso. De la evidencia que tenemos, resulto que siguió habiendo problemas…

Fue evidente que no podían negociar con terroristas. Sin embargo: El anarquismo llegó lejos, ya que los conservadores y liberales – con sus fraudes y negociados – incubaron como un virus en la etapa anterior. En consecuencia, ocurrió que la sociedad creó sus propios anticuerpos, cuando hubo injusticia y desigualdad bravas. El radicalismo alivió ciertos síntomas. Limpió el país de anarcos, y bajó el precio de conservadores y socialistas. Se cuenta que estuvieron dispuestos a negociar cuando hubo reclamos. Pero ni bien hubo bardo, mandaron la taquería.

Por lo demás, hubo progreso en la medida que vendíamos bien al exterior, y una parte del ingreso fue para comprar maquinarias. Con la primera guerra mundial y más adelante la crisis del 1930, hubo dos malas épocas. Ampliamos el asunto en la tercera parte.

Para ir cerrando esta sección, aprovecho un dato de color: en 1980 y algo, los peronistas parodiaban la marcha radical. Decían así: “Adelante, radicales/adelante, sin parar/pero no tan adelante/que se enoja el general” Por supuesto, el contexto de este cantito fue distinto la época que contamos aquí.

Pero igual viene bien, porque a los 12 años de radicheta, hubo un general que se enojó: José Félix Uriburu. (Ver en “30 años no es nada…”) Se cuenta que el joven Juan Domingo Cangallo estuvo en la escolta que llevó al Peludo hasta Martin García. Varios años después, otros generales también hicieron rabietas contra los gobiernos civiles. Pero eso, shaibb… es otro cuento.