Balada triste de radicheta

La UCR es un producto de nuestra historia nacional. Nació de la necesidad y el interés de muchas personas por defender y hacer valer nuestros derechos cívicos electorales en comicios limpios de fraude, que las fuerzas conservadoras cagaron sistemáticamente por una centuria y media hasta los inicios del siglo XX

Sin entrar en demasiado detalle, nobleza obliga decir que un sector mediano tirando a grande del movimiento por los derechos cívicos se radicalizó, al punto de convertirse en una facción revolucionaria armada. Se sublevaron contra un gobierno de turno en la “Revolución del parque”, con muchos muertos y heridos de ambos lados.

Este alzamiento tenia como objetivo derrocar a los conservadores, y fracasó. Aun así, para los rebeldes fue un fracaso exitoso: Con el tiempo y varias transas, estos insurrectos llamados Unión Cívica Radical (UCR) dejaron las armas y se instalaron en el sistema político nacional argentino como alternativa a lo tradicional de su época, es decir lo conservador.

Un detalle importante en este punto de la historia es que cuando los radicales se blanquearon como partido, fueron aflojando sus intenciones de ir y resolver con todo los orígenes de algunas cuestiones. Desatendieron ir a las raíces, enfrascándose en discusiones internas y alianzas con otras fuerzas políticas que inclusive en la actualidad los definen como un partido de centro. En muchísimas ocasiones – esta muy bien documentado en libros de historia – los radicales se han presentado en sociedad con discursos progresistas que maquillaban un trasfondo conservador en muchos aspectos de gestión. El tono moderado de la UCR se fue consolidando con la aparición y participación entre sus filas de las clases medias argentinas, también producto de nuestra historia.

No es cuestión de abundar en detalles, pero en la era radical nuestro país terminó por perfeccionar sus métodos de producción agrícola – ganadera para exportación y una parte para consumo interno. Cuando el modelo económico agroexportador se agrandó, surgieron necesidades de nuevas técnicas y nuevos profesionales para manejarlo. Esa responsabilidad le correspondió al nuevo sector social, es decir la clase media.

Uno de los máximos logros del radicalismo fue fundar la etapa actual de la universidad nacional de buenos aires (UBA) donde se fueron formando el grueso de estos nuevos profesionales, a la sazón, miembros de la emergente clase media. Esta medida progresista (algunos la juzgan revolucionaria) para su época de aparición, tenia (y aun tiene) la intención de democratizar la educación argentina.

Pero “sin querer queriendo” también favorece al partido radical para que al interior de las facultades se críen generaciones de militantes del propio palo que aspiren a controlar la universidad y con buena suerte, el país. En fin, la cuestión es que les quedó el nombre “radicales” a partir de los hechos relatados mas arriba. Pero en el fondo son centristas, moderados. Fue una pena que no les quedara de identidad.

Al inicio del siglo pasado, la UCR consiguió finalmente su objetivo, que era lograr la vigencia de un sistema electoral limpio. En esas condiciones, ganó los comicios un par de veces consecutivas y desarrolló gestiones gubernamentales exitosas, que aludimos mas arriba. Pero un día los derrocaron los milicos, influidos por la conserva… Y eso ya es otro cuento, que no vamos a contar aquí. Si quieren saber mas, les recomiendo que busquen en un buen libro de historia.

Saludos & Suerte

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