El arte del interrogante

Para resolver el fin del mundo, lo principal es considerar que todo lo que nos ocurre y rodea tiene relación íntima con el arte y la ciencia de hacer preguntas. Es un hecho comprobado que a medida que vivimos, estamos buscando respuestas en la gente y las cosas. Sucede con frecuencia que cada replica conduce a preguntas y respuestas y esas nos conducen a tantas otras; Al final, cada tema que indagamos se cuenta en una historia – quizás también una histeria – que sirve para darle entidad a esto por donde andamos, es decir el mundo.

Mucho me sospecho que “La fin del mundo” nos va a llegar ese día en que no sea necesaria la idea de un planeta donde andar. Esa fecha será cuando tengamos todas las respuestas sin necesidad de hacer preguntas. Ahora que lo pienso, esa ocasión será posible solo si nadie llega a preguntar por aquel día.

Cada tanto hay personas que piensan en esta clase de asuntos, pero quizás por miedo a la nada no se atreven a juzgar y expresar el tema tal cual. Por ahora la mayoría de las culturas andan un tanto lejos de este interrogante. A juzgar por el estado de cosas, quizás no sea buen negocio. Así que es bien probable y posible que estemos aquí como raza por una cantidad de milenios.

Tato

Sangre Azul

Bueh, como venía diciendo… pasó que después de muchas vueltas, la princesa besó al sapo, y así se rompió el hechizo que vos ya sabés. Se casaron, fueron a vivir a un palacio alquilado, y como había subido mucho el precio del kilo de perdiz tuvieron que arreglarse con unos churrasquitos y con algunas supremas de pollo…fueron tapa de revistas, recibieron propuestas de varias editoriales por los derechos de autor para autobiografías, cuentos románticos de hadas, cosas así…agarraron viaje en algunas, mucho más para dar gusto a la parentela que por reales necesidades de hacer publicidad. La fama les duro poco; fueron “la pareja perfecta”, hasta que en el otro reino surgió lo de la cenicienta, y en cuestión de pocos días se olvidaron de ellos. Una cosa que poca gente sabe es que cuando en la corte empezaron a darse cuenta de que les iba faltando prensa para este asunto, casi se armaba la podrida entre la familia de él, que tenían el mayor porcentaje de comercialización de los cuadros, recuerdos y demás cosas de promoción, y la de ella, que a decir verdad estaban un poco podridos de toda la comparsa. Mira vos que había que bancarse por lo menos seis horas todas las semanas que viniese el pintor fulano de tal, que eligiese donde hacer el cuadro, quedarse piola posando a pesar de querer ir al baño, limpiar el enchastre de grasa, óleo, aguarrás y otras porquerías que dejaba en los tapices, y encima invitarlo a comer para quedar bien con la gente de la editorial que lo mandaba…Lo que estaba contando era que una vuelta casi se armo la de San Quintin porque pasó que un primo del rey, que estaba construyendo un hotel, aprovechando que venían turistas por la boda, había sacado retratos de la princesa mientras se estaba bañando, y del príncipe comiendo hormigas y moscas con las manos sucias y sin cubiertos; como te habrás imaginado, esto salió en todos lados…

El chusmerio estaba insoportable: andaban diciendo por ahí que los iban a divorciar, los iban a desheredar… y mirá hasta que punto había llegado la cosa, que salió una vez que esos cuadros no habían sido los primeros que trajeron discordia al reino; un ama de llaves retirada le contó a “Princesas” que había escondidos en un castillo otros mucho mas zafados, de cuando los padres de ella eran jóvenes, donde se los veía haciendo cosas terribles, como bailar minué arriba de las mesas, mostrarle el culo por la ventana a la servidumbre, ir en carroza sin registro a todo lo que da, y cosas por el estilo…Vos sabés como son los periodistas cuando escrachan a alguno; que la libertad de prensa, que solo dicen lo que dicen las fuentes, que esto y que lo otro, y encima hay que soportar que los trapos sucios salgan en primera plana, y que las desmentidas salgan en un cuadrito en la ultima pagina, al lado de los chistes.

Ahora, fíjate también que la corte son una manga de atorrantes, y cada vez que pueden, lo hacen quedar muy mal al rey…acordate del escandalete que se armó el día que le vendieron ropa invisible, que solo los buenos de corazón la podían ver, y pasó que lo estafaron en no se cuanta plata, o de esa vez cuando le dieron un diario con todas las noticias falsas, y por poco le declaramos la guerra a medio mundo… Bueh, a los pocos días del asunto de los cuadros, sacaron una ley para cobrar multas a los medios que hablaran mal del rey, o de ellos… y como con eso no les alcanzó, le agregaron penas de cárcel y no me acuerdo bien si también pusieron que había que batirse a duelo… Ya que en el fondo el asunto no daba para tanto, al final pasó que en la oficina de bandos y decretos de la corte hubo alguno que se hizo el distraído, y se olvidó ponerle dos o tres sellos a la ley, y además dicen las malas lenguas que algunos medios pagaron para que una bruja le hiciera el mal de ojo al muchacho que lee las proclamas reales para que no fuera a trabajar el día en que estaba previsto que se diera a conocer la ley, que al final no pudieron promulgarla, porque estaba el tema de los sellos, y la firma del rey estaba algo borroneada…bueno, el decreto quedo al fondo de un cajón y ahí está durmiendo hasta que lo escriban de nuevo, lo borren o lo manden a la basura.

Pero aún así, agárrate fuerte, porque lo peor de todo todavía no te lo conté, y viene ahora…

Mirá, la cosa empezó una mañana en que vino a la corte un gato con botas, bien vestido el minino, que decía ser el mayordomo y heraldo del marques de no sé cuánto, y que venía a pedir audiencia para hacer unas inversiones en nuestro territorio. Los ojos de los nobles se hincharon con el signo pesos y lo atendieron mejor que a dios. Que por favor sírvase de esto, señor heraldo, que venga mañana al banquete del archiduque, que pase por la recepción del barón, que la charla en la glorieta de la condesa, y palabra va, palabra viene, todo eran proyectos interesantes pero cero guita. Siempre que le preguntaban por este detalle contestaba que los fondos estaban depositados en un fideicomiso del banco de los elfos hiperboreos, y que el marques tenia que endosar los cheques, que por favor no se pusieran impacientes, que ya le había mandado carta a su patrón, y que el asunto se iba a arreglar pronto.

En dos o tres revistas de política, (en los chistes, creo) al gato lo llamaban “sanguchito de miga”, porque estaba siempre en todas las fiestas. Después de cuatro o cinco meses de cobrar anticipos, y hacernos esperar por las obras y algunas mercancías, el gato se mandó a mudar; eso sí, pidió disculpas por la demora, dijo que los gastos de hotel los iba a pagar su dueño, que venía en camino para acá con los papeles, y que todo se iba a arreglar. Les dio un retrato del marques para futura referencia, y se tomó el primer buque que salía para puerto de los maderos, que también lo cargó a la cuenta de su patrón.

Al día siguiente vino al reino un hombre descalzo, con hambre, la ropa rota, la barba larga y acento extranjero. Una piltrafa, el pobre tipo. Los monjes le dieron refugio, y el les contó de un gato chanta que lo había estafado, robándole las botas. Que era zapatero, que tenia un buen negocio, y una vuelta quiso tener sociedad con algún capitalista, para ver si podía poner unas sucursales por otros reinos. Les mostró un recorte con la cara de minino. La epidemia de desmayos que hubo, no te la puedo contar. Empezando por el rey, todos tardaron una semana o dos para reanimarse. Y lo rico del asunto fue que algunos marqueses que pusieron plata de adelantos y comisiones por futuros negocios con el gato pidieron una indemnización al tesoro real para limpiar el “agravio moral” que esta trapisonda les había causado, por “ofensa al titulo”. Después saltaron todos los demás arruinados por el gato, que también querían plata. Y el pobre rey tuvo que prometerle una vela a cada santo, que sino podía perder la corona y la cabeza donde la llevaba puesta.

Entonces fue que empezaron a inventar algunos recursos para hacer unos mangos, con intención de tapar el déficit fiscal. Lo primero que se dio a conocer fueron los bonos de deuda. Yo la verdad no conozco de economía, pero pude enterarme que esos papeles valían como juramento de pago de la corona para las deudas importantes, especialmente con el extranjero. La idea funcionó mal desde el principio; la deuda era enorme. No había oro para pagar la publicación de los bonos, y pese que siempre fueron gente de confianza en la capital (un poco loquitos, pero de fiar en las cosas importantes) la crisis no tardó en venir. Entonces a algún generalucho – de esos que nunca faltan en el ejército – se le ocurrió declarar la guerra a los reinos limítrofes y saquear sus riquezas para fortalecer nuestras arcas con sus tesoros. Otra vez sopa: todos nuestros vecinos estaban bien defendidos en ubicaciones estratégicas y muy bien armados hasta los calzones. Los enanos del servicio secreto en nuestro propio reino advirtieron al rey y demás autoridades que los riesgos superaban por mucho cualquier ganancia potencial. Algunos contaban con ejércitos de gigantes; otros usaban un misterioso polvo negro que al entrar en contacto con cualquier fuego destruía todo. Cuentan que en la corte hubo unos cuantos que leyeron esta información, pero sin prestarle demasiada atención que digamos: estaban mucho más preocupados por otro informe reservado, que hablaba de una supuesta conspiración dirigida por un flautista que con su música seducía a las jóvenes y finalmente las llevaba hacia su perdición. Varias autoridades estaban interesadas en comprar las partituras del susodicho gaitero. Al punto, nuestro general Gulliver no hizo caso a los que sabían y se mandó nomás para volver a casa con la mitad de las tropas, algunos barcos más o menos enteros y las manos vacías.

Por los gastos ocasionados en las aventuras de nuestro glorioso general, la deuda finalmente se hizo mucho más grande. El asunto – tal como lo veían los expertos – era pedir un empréstito exterior para financiar el estado, o más bien dejar de ser un reino y dedicarnos a otra cosa.

Creo que me olvidé de decirlo antes, pero siempre que se hablaba de la deuda se maldecía al gato, y más de un noble quiso – por decreto local y orden judicial de ultramar – que la deuda la pagara el felino. En los virreinatos ofrecieron recompensa por su captura, ya sea vivo o muerto. Un conde que visitaba las provincias contrató a un famoso asesino a sueldo extranjero para eliminarlo. Ninguna de las dos cosas funcionó. Primero, porque – por supuesto – en los virreinatos no había fondos suficientes para una recompensa, y lo único decente que podían ofrecer algunas regiones eran algunas mantequeras de plata de muy baja calidad. Segundo, porque luego de las expediciones no había quedado casi nadie con el talento y la habilidad necesarios para buscarlo, y ningún soldado decente iba a arriesgar el pescuezo por una miseria.

Aun así las cosas, hubo grupos formados por mayordomos y funcionarios cesanteados, comerciantes arruinados por la crisis y veteranos de las expediciones gulliverianas que se presentaron ante las autoridades con falsos gatos bien vestidos (algunos de ellos vivos y enjaulados) y diversa documentación fraguada con intención de cobrar el premio y finalmente salir de pobres. El resultado de sus intentos es que más de un chanta terminó colgado de los pulgares, y en los cuarteles hubo deliciosos guisados de “liebre con papas” para los soldados en actividad. Nunca más se vio siquiera un cuarto de bigote del auténtico Gato con botas en ninguna parte. Algunas brujas y adivinas dicen que finalmente fue descubierto en una tierra lejana. Agregan algunas que, huyendo de las milicias, fue buscando escondites en los bosques. Al esconderse entre las raíces de un árbol añoso, finalmente cayó en un hueco de conejo por el cual fue a parar al país de las maravillas. Como sea, estamos mucho mejor sin él.

Ahora las cosas están cambiando, y no sé muy bien que va a traer el futuro; hace poco se firmó el contrato para que dejemos de ser un reino. Ahora somos una sociedad anónima. Los castillos siguen en su lugar, por suerte, pero están en marcha una gran cantidad de cambios. Han traído algunas máquinas y carruajes de aspecto muy extraño, al menos para mí. Están construyendo algunas estructuras (creo que son establos) con grandes tubos de un metal al que llaman “aluminio”. Últimamente se habla mucho con algunas palabras que no comprendo del todo… Lo que más resuena en las charlas por las calles, los bandos, pregones y publicaciones son las voces “Franchasing” y Merchandising” Supongo que debe ser un nuevo sistema de bandos y decretos. También se habla que hay cobro de “Royalties”, palabra que me suena familiar, pero no se bien el sentido: parece un nuevo tipo de conjuro… vaya una a saber

Han puesto un gran cartel donde antes estaba la entrada al reino; y la verdad, me gusta como esta hecho, pero no alcanzo a entender muy bien que quiere decir. Dice algo como así como DISNEYWORLD

Un cuentito mío – “Animal de costumbre”

 

Mengano adoraba ese auto; algunas veces, cuando iba medio dormido en el colectivo, se sorprendía a si mismo tarareando la musiquita del aviso. Y cada vez que veía algún cartel de la campaña desde la ventanilla del colectivo repleto de gente prestaba atención a la chica del aviso, y se sonreía hasta que el clima se cortaba cuando alguien decía “permiso…” empujándolos a todos para ir a la puerta de salida.

Mengano estaba juntando para poder comprarlo. Pero por más cuentas que hacía no podía tenerlo en un solo pago. Así fue que un día nublado enfiló para un concesionario, y pidió entrar en el plan. Unas horas más tarde, estaba lloviendo cuando entró a su departamento. Se sacó el traje, tomó algo de la heladera y se puso frente al televisor. Quizás por casualidad, lo prendió justo en el momento en que la tanda mostraba el aviso; la chica tarareaba algo en francés, tomaba un sorbo de champagne en una copa de cristal, y luego alzaba la copa a la altura de sus ojos; ella miraba el auto a través del cristal, entrecerrando sus ojos azules. Y el auto en marcha se confundía con un león corriendo; después aparecía la marca y los otros avisos.

“Está bien, ya voy…” dijo mientras se estaba durmiendo en el sillón frente al aparato encendido. “Ya voy…” repitió con un suspiro. A lo lejos, un relámpago verde se recortó contra el cielo, pero nadie le dio importancia. Mengano se quedó dormido unos quince minutos después de apagar la tele con el control remoto; lo que siguió fue estirarse y acomodarse un poco. La lluvia golpeteaba un tanto la persiana entreabierta. La tormenta duró toda la noche.

A los quince días de haber entrado al plan, lo llamaron a la oficina para avisarle que había ganado el sorteo. Se quedó boquiabierto cuando vio que la chica y el león venían con el coche. No sabía dónde ponerse, pero hizo un esfuerzo porque no le ganara el miedo que le tenía al león. El empleado que lo había llamado lo llevó a firmar los papeles.

Mientas transpiraba como nunca le había pasado antes, le mostró sus documentos al vendedor, y respondió preguntas de rutina en esos casos. El hombre de la concesionaria lo trató con amabilidad profesional de vendedor mientras le daba las llaves. Y estrechándole la mano, lo acompañó hasta el coche. Mientras el hombre le parloteaba sobre el origen de la palabra “voiture”, Mengano tragó saliva y encaró el auto.

La chica, que llevaba la correa del león en una mano y una copa en la otra, le dijo algo en francés. A pesar de que Mengano ya no entendía muy bien el idioma, supo que la copa era para él. (Había estudiado hacía mucho tiempo, en una primaria bilingüe) Bebió un sorbo (mas para no desairar a la chica que por otra cosa) y agradeció con un “merci bocup”. Iba a decirle algo al vendedor, pero el hombre ya se había alejado, yendo para su escritorio.

Haciendo un esfuerzo por mantener la calma, Mengano se subió al auto y lo puso en marcha. Miró a la chica, y le pidió con pésima pronunciación que subiera y que dejara al animal con los vendedores. Le costó un poco, pero pudo comprenderlo, así que le hizo unas caricias en la melena al animal, y con una orden indico al león que fuera a un rincón del concesionario.

Mengano vio todo esto con los espejos del auto, y se sintió seguro cuando el animal se alejó, mientras ella se subía. Cuando ella estuvo adentro, puso primera para salir del local. Estaban por alcanzar la puerta, cuando advirtió que el león los estaba siguiendo, listo para saltar…

Licencias Poéticas

Cábala

Seré depredador
de tu sueño
y mi muerte

Serás a quien que yo ame
en lo oculto a plena vista

Seré yo tu secreto
y vos mi cifra

Hasta que uno de nosotros
diga que basta

            Tato

Sobrepesos

Como la desazón
como la soledad
como la frustración
y así engordo

Como el olvido
como esta tristeza miope y egoísta
por promesas incumplidas de cupido
y así engordo

Como la melancolía
como el misterio agridulce
del beso que no llega todavía
y así engordo

Como la derrota
como que no puede
o no quiere entender
la libertad
que habita en su trasfondo
y así engordo

Por exceso de verdad
o de poesía
el día de mi muerte
Empezara la dieta.

Tato

Dogma

Por la fe que me alumbra

No espero que
sea cierto
ni mentira

Aun cuando
sea certero
que así crea

Que esta ausencia de verdad
no es mentira

Y esta ausencia de verdad
no sea verdadera

Tato

Casi uno de amor

Dejamos
que cayeran
todas
las flores blancas
sobre
el piano

Más tarde
fue la noche
mareada,
desvestida
en nuestras manos

Y tu risa
era la luna
sobre la cama.

Tato

Ir de putas

Pasé cierta experiencia
y sin embargo
preciso que me expliquen
de un amor
y sino algún poeta
eso del buen doler
de haberse conocido, enamorado,
casado, divorciado
de cuota alimentaria
y mitad del patrimonio
que siempre va mejor
que la violenta
maldición del romance
que nunca jamás fue

Y que esclarezca
del porqué de la razón equivocada
y el motivo correcto
que ninguno de los dos
sostuvo más agenda
que el deseo egoísta
en el cuerpo y en el alma
y de ahí en adelante
nunca más nada que ofrecer

Que el tiempo, la energía
y el dinero
los gasto en este corazón
hecho tripas por despecho
y en deshoras
me lo bebo
al fondo de esta copa de cicutas

Entonces, yo ya les habré explicado
con lujo de detalles
límpidos y escabrosos
los motivos que tengo
para irme de putas

Tato

Guardar la fiesta

Hoy es fiesta de guardar
así que, es necesario retirarla
pero no por recato
ni mucho menos por ahorrar

Es fiesta de guardar la fiesta
así que quede que nos cueste encerrarla
en el sitio donde vaya a ir a parar
y que una vez envuelta o embalada
se sacuda desde dentro
como pasa en esa jaula
donde hace poco pusieron
a un animal

Porque, al guardar la fiesta
se guarda con todos los matices
de quienes, mal venidos,
bienvenidos y quienes
se quedaron un momento
y quienes estuvieron
hasta que llego el final

Con aquellos que cantaron
y bailaron afiebrados
en la música del azúcar y la sal

Es fiesta de guardar la fiesta
pero que esto ni se le parezca a un funeral
es la muerte que muere
pero bajo protesta
y es la vida que
no se resigna a vivir igual

Entonces, sin discurso de brindis
ni estampa de tarjeta postal
que nos guarde la fiesta
en sus entrañas
hasta que llegue fiesta de guardar.

Tato

Calavera

Sueñan despiertos sus días
dormidos mueren mi sueño

Ni el tiempo
ni la memoria

Impiden que les sonría
por donde yo los espero.

Tato

Ética del laberinto

A quien dejan, le dan la libertad
Pero no siempre
es buena noticia.

Hay veces que quien queda
se encuentra con
las deudas
que no siempre son con otro
sino consigo mismo

Y quien se va, muchas veces
toma la decisión más adecuada
y así la ausencia es ese premio
al que se queda
pero por la razón equivocada.

Si. Es verdad
pero todo esto
hay que verlo desde arriba
como una canción
que suena y nadie baila
en este salón vacío

Quien queda, tiene
la suerte involuntaria del disfrutar
el dolor exquisito
de saber la verdad
como un cáliz maldito

Si, indudablemente
todo es cierto
y se lo ve mejor
si visto desde afuera
sin ansia de placer
ni sed de lo infinito

Pero cuando se llega
a verlo de este modo
hay que tener cuidado
que no deje de ser
un laberinto.

Tato

Una Balada

Hay un rio de luz
allá en la esquina
donde cruza el azul
con esta luna
y envuelve el tul
de la canción querida
entonces como ayer
con el aroma
de unas rosas que
alguien hoy rescató
de la basura

Por donde nace un beso
hay arlequines
bailando en una
cuerda floja
que conducen
al borde del aliento
con los bolsillos
llenos de derrotas
y victorias de cuclillas
en lo oscuro
llorando en un rincón
de la memoria

Dios le dicta palabras
al destino
satanás enciende
cada melodía
espirales de sangres
y de sueños
donde nace llorando
la poesía
caminar sin señales
ni senderos
cuando uno mismo
es el punto de partida

Si las horas
se pegan a las voces
son sombras
que nos duelen dulcemente
que nos miran de cerca
con el alma
por un dragón oculto
entre los puentes
y apuramos de un sorbo
la tormenta
a la salud
de los rostros ausentes

Mi rosa perfumada
por su noche
reverencia digna
de toda maravilla
y la calle
testigo de su forma
de pirueta del tiempo
y de la vida
que a pesar que pesan
los pesares
queda un rio de luz
allá, en la esquina.

Tato

Serenata de Saavedra

Somos del barrio de Saavedra
esta zona porteña
del pepe y del piraña
por donde sale el sol
bordeando el parque
y el calamar es grito
los fines de semana

Somos del rioba del polaco
de los guapos trifulca
y los hermanos bauta
de zanjones
donde rodo la luna
y dejo los acordes
para esta serenata

Somos de Saavedra
porque barrio,
porque calle
porque plaza
como un mar verde
en medio de los grises
en este pueblo
donde la ciudad se acaba

Somos de vuelo
en barrilete del otoño
y del verano
de picados de entrecasa
y de morirse de tristeza
alguna tarde
esperando en la estación
que pase nada

Somos la murga
que baila en barrio Mitre
una canción de pobreza
y de esperanza
cuando la inundación
que no perdona
barro que trae
el rio de la plata

Somos de Saavedra
somos tiempo
testigo de estas calles empedradas
y este tango
que nos duele
y que queremos
como se quiere a los amigos
de la infancia

Somos de este lugar
y somos años
de cosas que han pasado
y temas que no cambian
es que este barrio
viene al vuelo
como un sueño
donde resuena
esta canción enamorada.

Tato

Puñal en la Ceniza

Y ya no hay más azul
y que lo ves venir
ahora se termina
saliste a cara o cruz
y ya no vale más
puñal en la ceniza

El tiempo brilla
como el mar
cuando miraste
desde adentro
entonces
es que pedís más
de mucho cielo
del infierno

Y te dejas caer
en el salto mortal
la suerte
se te incendia
te dibujas la piel
donde falto la flor
y te pico la abeja

Ayer no es tanto
como hoy
y que en el fondo
ya no importa
hay que limpiar
el cotillón
y las migajas
de la torta

Pecado de alquiler
rociado de champan
al borde del aliento
la flor del basural
luna partida en dos
rogando por un beso

Ahora,
al filo del final
antes de flores
y de velas
no hay nada más
que respirar
hasta que ya
no te des cuenta..

Tato

Blues en las tripas

Suena el despertador
a la hora de siempre
dar el salto mortal
del sueño a la mañana
y te vas para el baño
y te la vas la cara
camiseta de frisa
y pantalón pijama

Te mirás al espejo
y contás hasta diez
la historieta del mundo
hoy empieza otra vez

Mate amargo lavado
y una o dos tostadas
en la radio hay un tango
y la calle está flaca
de nuevo la canción
de las manos vacías
ves que todo es verdad
ves que todo es mentira

Te ajustas los zapatos
para subirte al tren
a vender chocolates
por dos pesos o tres

Te bajás en retiro
y vas para florida
del corso a contramano
al sentido de la vida
buenos aires te aturde
y la tarde te mira
con los ojos llorados
de las horas perdidas

Y vas de vuelta a casa
calentás la comida
te tirás en la cama
con un blues en las tripas.

Tato

Esta maldita canción

Estoy sentado a oscuras
en el último escalón
no hay casi nadie para nada
la petaca se acabó
esperando que vuelvas
mientras suena
esta maldita canción

Vine a dar con mis huesos
a este lado de la estación
después de haber rodado
buscándote en algún vagón
Y un gato de la calle
mordisquea mis zapatos
mientras suena
esta maldita canción

A veces me parece
que te veo entre la gente
pero eso es solo
mi imaginación
y algunos cuando pasan
tiran una moneda
mientras toco
esta maldita canción.

Tato


Maneco explicado: Un apunte sobre humor grafico argentino.

“Las Desventuras de Maneco” Eduardo Linage para “Caras y Caretas”, 1932

“Las desventuras de Maneco” fue una tira cómica de Eduardo Linage (13-10-1901/07-08-1977) caricaturista de origen español radicado en nuestro país, que se publicaba en la revista “Caras y Caretas” a partir del 1932 hasta el ocaso de esta publicación al llegar los años 40´ El formato de “Las desventuras…” con guion del propio Linage, oscila entre las nueve y doce viñetas para relatar historias unitarias sobre las peripecias de un pícaro, siempre frustrado en sus intentos por sacar ventaja a favor propio en varias situaciones donde participa directamente y otras donde se ve involucrado. Maneco es uno de los primeros antihéroes modernos en la historieta cómica argentina del siglo XX. Los expertos coinciden en el hecho que Maneco representa al típico “Chanta argentino” por primera vez en un medio masivo de nuestro país. “Las desventuras…” tiene su mayor antecedente en las peripecias de otro pícaro pintoresco; “Las aventuras del Negro Raúl”, tira diaria de Arturo Lanteri en la revista “El Hogar” a partir de 1916, donde el personaje principal (el negro Raúl) es también burlador siempre burlado.

Ilustración – Las desventuras de Maneco, Eduardo Linage -“Caras y Caretas”, 1932. Museo del humor de Buenos Aires

De regreso a “Las desventuras…” Linage contribuye a definir el molde para historietas posteriores como “Locuras de Isidoro Cañones” de Lino Palacio, “Inodoro Pereyra: El renegaú” de Roberto Fontanarrosa, etc. Maneco a veces cuenta con ayudas, pero mayormente actúa por su propia cuenta y riesgo. Maneco aprovecha eventos como excusa para relacionarse con personajes adinerados (su target más frecuente son las hijas de algunos comerciantes acaudalados) con intención de obtener grandes sumas, y si se da la chance, también ascender socialmente. Es importante observar que Maneco nunca actúa fuera de la ley; sus conductas son aceptables, pero sus intenciones no son del todo legítimas, y eso lo convierte en antihéroe. A todos sus intentos se oponen ardides defensivos de sus posibles víctimas, y siempre hay gran dosis de descuidos propios y malentendidos que generan risa. Sin excepción, los motivos del personaje principal de esta tira quedan al descubierto y eso representa un castigo para él, que nunca puede obtener los resultados que espera. Maneco y otros personajes por el estilo se inscriben en la tradición del llamado “Humor blanco”, “Humor inocente” conocido también como “Humor No – tendencioso” en el sentido que satiriza conductas ampliamente reconocidas, y no expresa ideas reformistas o posturas políticas que generalmente van dirigidas contra grupos, instituciones o figuras públicas. El énfasis del humor blanco está puesto en revisar y ridiculizar valores, usos y actitudes características propias de un tiempo y lugar determinados. Al punto, “Las desventuras…” es una tira cómica que amonesta con severa ironía el arte de los vividores. Maneco confía ciegamente en las artimañas de los picaros como medio para sobrevivir y progresar; aplica tretas con mucha pasión. Pero nuestro personaje, por el esfuerzo que pone a cada paso, a veces queda ingenuamente en falsa escuadra respecto de aquello que emprende. En este punto, cuando las circunstancias lo superan, Maneco queda envuelto en hilarantes incongruencias ante la vista del lector.
Maneco y su universo no quedan completos si no mencionamos sus aspectos gráficos más salientes y los reenvíos de su tira para con la década que lo vio nacer. Para cumplir lo primero, usamos la ilustración en la página anterior: Linage dibuja caricaturas de personas; salvo un par de personajes secundarios, el botones que aparece en el tercer cuadro y el canillita que aparece en el quinto y sexto cuadro, las figuras carecen de cuello, y la unión entre cabeza y torso está resuelta mediante el uso de pañuelos, corbatas y otros accesorios de sus trajes. Excepto por los pies, que son más chicos que el resto del cuerpo en todos los personajes, no hay grandes diferencias de proporción entre ellos y el tamaño de sus respectivas cabezas; los rostros, en cambio, son los que tienen algunas alteraciones. En el ejemplo las cabezas tienden a ser redondeadas y presentan ojos grandes, cejas relativamente pequeñas, narices exageradas por aumento de las proporciones respecto del resto del rostro en el gaucho y el gerente del hotel, mientras que en el caso de Maneco la nariz es exagerada por lo pequeño. Las bocas son pequeñas en los tres personajes principales. Linage no altera las proporciones cuando dibuja ambientes ni objetos, pero en los tres últimos cuadros reduce el entorno del hall del hotel a la vista parcial de una columna y en los dos últimos el entorno desaparece por completo, para que nada distraiga al lector de las expresiones de las figuras y el contenido del texto. A propósito del guion escrito y su ensamble con las imágenes, resulta de interés seguir el esquema anclaje/relevo, definido por Roland Barthes en uno de sus ensayos más clásicos: En nuestro ejemplo, la relación entre textos y viñetas revela mayormente la función de relevo antes que anclaje; el sentido que se le otorga a las imágenes – por naturaleza analógicas y con significado abierto – en cada viñeta está determinado por la información complementaria que proveen los textos – de orden convencional, sintagmático y deíctico – que encontramos en la parte superior de cada cuadro. Podemos advertir que hay diálogos entre los personajes cuando debajo de uno de ellos hay una pequeña cantidad de palabras que permiten al lector asociar discursos e intenciones con cada una de las figuras, y al seguir la secuencia del relato, es esa relación la que nos ayuda a comprender como evoluciona la trama. En este punto, y para nuestro ejemplo, resulta útil recordar las técnicas del desplazamiento y del desatino investigadas por Sigmund Freud en su ensayo “El chiste y su relación con el inconsciente”; dicho en modo esquemático, el desplazamiento habilita construir un chiste mediante errores intelectuales y sofísticos, que expresan desvíos en los procesos mentales habituales en ciertas circunstancias para poner el acento y fijar nuestras energías psíquicas en un tema distinto – a veces lateral – del proceso iniciado en primera instancia. Esta técnica no depende tanto de las palabras, sino de los procesos mentales que establecemos para relacionarnos con el mundo. La técnica del desatino, por su parte, consiste en la introducción de algo simple o desatinado, cuyo sentido último es la revelación de otro desatino o simpleza, a menudo mayor que lo percibido en primer lugar. Podemos decir que en nuestro ejemplo hay una combinación de ambas cosas, siendo el desatino la más fuerte de las dos. Cuando el gerente de hotel da trabajo a Maneco para que promocione los servicios de su negocio, Maneco no puede resistir la tentación de tomar un pequeño desvío mental sobre el asunto, así que no solamente busca potenciales clientes para el hotel, sino que además busca atraer incautos de los cuales sacar ventaja. Cuando encuentra uno en la estación de tren, luego de un breve dialogo sobre la categoría del local en cuestión, sugiere antes de presentárselo al gerente que se trata de un estanciero adinerado que viene a gastar en grande. Pero el error intelectual de Maneco dura bien poco, y se revela como desatino. El gaucho que atraen al hotel conversa con el gerente y con maneco no tanto para registrarse como pasajero, sino más bien para pedir un puesto de trabajo como peón de cocina. La simpleza del razonamiento de Maneco, incluidas sus ambiciones de sacar tajada, chocan contra la real conducta del gaucho, que revela sus intenciones ante el administrador. La equivocación de Maneco se hace evidente y se pierde de ganar los veinte pesos por traer un huésped. Más atrás mencionábamos que muchas de las posibles víctimas de Maneco, cuando advierten su presencia, se sirven de ardides defensivos; la precisa y escasa conversación del hombre de nuestro interior, sin concederle nada a nuestro intermediario es justamente una de esas defensas. En otras ocasiones, cuando busca galanteos con alguna heredera, las chicas intercambian lugares con sus mucamas, obviamente para nada atractivas ante la vista de Maneco. Estos planteos, habituales en la tira, son el reflejo indirecto del estado de la sociedad argentina entre las décadas del 20 y el 30. La gran depresión en Estados Unidos produce efectos negativos en el resto del continente y afecta a Europa. La crisis económica en nuestro país erosiona el bienestar y la movilidad social entre la clase media y alta. Comienzan a verse diferencias y distinciones entre aquellos que conservan su fortuna, los que mantienen con esfuerzo su poder adquisitivo en parte, y los que pierden sus medios de subsistencia; ante un panorama nada alentador, muchas personas venidas a menos buscan algún atajo para mejorar su situación. Linage no se ríe de ellos, sino con ellos, y su intención satírica en el fondo es moralizante, ya que mediante una ficción muestra y demuestra que la codicia rompe el saco, tal como reza el dicho.

Bibliografia

Ana B.Flores – “Politicas del humor”, cap 2, sección 2.2.3.2 “La tecnica del chiste”, Ferreyra Editor, 2000. Incluido en el material de catedra del presente seminario

Luis del Popolo – “Maneco, el Chanta porteño” publicado en el Blog Sonrisas argentinas. Link abajo.

http://sonrisasargentinas.blogspot.com.ar/2011/07/maneco-el-chanta-porteno.html

Nestor Gustavo Giunta – “La historia del comic en la argentina”, publicado en la página web “Todo Historietas”. Link abajo.

http://www.todohistorietas.com.ar/historia_argentina_1.htm#TOP

La imagen que reproducimos es gentileza del museo del humor de la ciudad autonoma de Buenos aires