Raúl Alfonsín: Auge y caída del caballero de la Republica – segunda parte

Plan PAN – Pollos de Mazzorin – Congreso Pedagógico – Nueva ley de salud pública – Plan PNA – Nueva ley de divorcio – Pacto de Olivos – reforma constitucional de 1994

Al día de hoy, RRA es recordado y querido por la transición democrática. Sin embargo, hubo varios paquetes de medidas durante el Alfonsinato. Algunos cayeron. Otros quedaron. Pasen y vean.

¿Se comió, se educó y se curó?

Una frase memorable de RRA fue “Con la democracia
se come, se educa y se cura.”
Es imposible estar en desacuerdo con esta afirmación. Veamos si se cumplió. Nos salteamos lo de votar, porque ya quedó hecho. Y todavía seguimos votando.

¿Se comía? – Plan alimentario nacional (PAN)

A los 40 días de asumir, la gestión lanzó el “Plan alimentario nacional”. Era una promesa de campaña. El proyecto de ley entró al congreso en diciembre de 1983. La sanción definitiva fue el 19 de diciembre de 1984.

Desde el ministerio de salud y acción social, distribuyeron una canasta básica de alimentos gratuita, dirigida a los sectores de más bajos recursos.
La repartían en las escuelas. Una vez al mes.

El plan era una medida de emergencia. La idea era mantenerlo por dos años. Pero la baja fue poco antes del pacto de Olivos. Tomaron datos del censo habitacional de 1980, y estadísticas provinciales. Cada caja costaba 11 dólares de la época.

Dirigieron el PAN: El ministro de salud Aldo Neri,
Enrique “Coti” Nosiglia, subsecretario de salud y acción social; y Fernando Alfonsín, vicepresidente del plan y hermano de RRA. El primer reparto fue en abril de 1984. Llegó a varias localidades del conurbano bonaerense, Misiones y Santiago del Estero. Costó 2.700 millones de australes. La mayor cantidad fue 1.400.000 cajas. En promedio, hubo 1.200.000 cajas por mes.

La guita salió directo del Tesoro Nacional. El PAN costaba menos que los planes del FONAVI y otras ayudas sociales. Al punto, las primeras 800 mil cajas contenían esto.

  • Un kilo de porotos
  • Un kilo de arroz o de fideos
  • Dos kilos de harina de trigo
  • Un kilo de leche en polvo
  • Dos litros de aceite comestible
  • Ocasionalmente, conserva de carne vacuna (Corned Beef)

Durante el debate legislativo, el PJ consiguió participar de la movida. Vivos como el hambre, supieron que el PAN era un arma política potente. No iban a dejársela a la UCR. Al día de hoy, los radicales reconocen que hubo
clientelismo en el reparto. Radichas y perucas aprovecharon las cajas para resolver internas. Fea la actitud.

¿Se comía? – Los pollos de Mazzorin

En 1987 había crisis. Los frigoríficos locales estaban especulando con los precios. Querían que subieran. Hubo un cierre patronal, para presionar contra el estado.

El secretario de comercio interior de turno se llamaba Ricardo Mazzorin. (Todavía vive) Al tanto de la situación, decidió importar pollos desde Brasil, Venezuela y Hungría. Fueron unas 38.0000 toneladas. La intención era traer carne más barata, para mejorar las condiciones del mercado. (La gente siempre sigue la “regla de las 3B”: Bueno, bonito y barato.) Los precios bajaron al inicio de la medida.

Por orden de Mazzorin, importaron 500 toneladas de pollo húngaro. Esta compra salió cerca de 50 millones de dólares. Las depositaron en los frigoríficos La Plata y Platense. La empresa Frigoríficos Avícola S.A
compró esa partida. Para revender, por supuesto.

La cagada fue que hubo 303 toneladas que se pudrieron. El SENASA (servicio de sanidad animal, del estado) las revisó antes que salieran a la venta. Declaró que esa cantidad no estaba buena. Hubo 197 toneladas que se salvaron. Avícola tomó medidas. Lo que estaba bueno, fue a las carnicerías.

Hubo una comisión de diputados, dirigida por Alberto Pierri (PJ) y Alberto Albamonte. (UCD) Ahí se dedicaron a demoler con prolijidad al señor secretario. Se cuenta que Albamonte andaba con un pollo de plástico bajo el brazo. Para las fotos, supongo.

La patronal hizo campaña de prensa contra Mazzorin. Se decía que los pollos eran de Chernobyl; se decía que los estaban tirando al cinturón ecológico; se decían muchas estupideces. Había que embarrar la cancha.

Avícola S.A. hizo juicio contra el estado. Para ellos, hubo omisión dolosa. Se les chispoteó a estado que la mercadería llevaba 15 meses de envasado. Estaban cerca del límite de 18 meses, donde dejaba de ser apta para el consumo humano.

Avícola acusó al PEN por incumplimiento del contrato. Obtuvo fallos favorables de primera y segunda instancia en la cámara comercial. Sentenciaron al estado a pagar daños y perjuicios. El ministerio de economía interpuso un recurso de amparo. El caso fue a la Corte Suprema.

Yo me acuerdo que había un chiste muy corriente: “Esto está más podrido que los pollos de Mazzorin”. Por el escándalo, el señor secretario presentó la renuncia en 1988. Se la aceptaron y se fue a su casa.

Ya en 1999, Los supremos fallaron a favor del estado. Para ellos, Avícola no era un “comprador profano”. Debieron fijarse en la fecha de vencimiento. Los pollos podridos, los vendieron a precio bajo. Supongo que para sacudírselos de encima.

Actualmente, Mazzorin es miembro del “Club Político”. Es un grupo de intelectuales que brinda cierto apoyo crítico a la presidencia del frente “Cambiemos”. Habría que revisar si cobra la dichosa “jubilación de privilegio”, que se paga a cualquier ex funcionario público de rango alto y medio.

¿Se educó? – Congreso pedagógico 1988

Entre 1984 y 1988 hubo una movida para un congreso pedagógico luego de mucho. Lo convocaron por ley 23.114. El congreso la sacó con fritas. El regreso a la democracia dio para revisar y actualizar los programas por el cambio de régimen de época.

Vayamos por una perlita; se lo llamó “segundo congreso pedagógico”, cuando en verdad era el tercero. Fue una consecuencia de la ley 1420, dictada por Sarmiento. El primero había sido en 1888, y el segundo fue en 1900.

El congreso puso negro sobre blanco el predominio de la iglesia en el sector educativo. Al inicio del proyecto, el episcopado argentino restó importancia a los docentes. Sin embargo, vieron que la cosa iba bien en serio. Y se despertaron de la siesta.

Se cuenta que alguien propuso hacer un “congreso pedagógico radical”. Para hacer contra a los curas. Pero al final, hubo apertura y dialogo. Se cuenta que hubo asambleas en las escuelas de todo el país.

La novedad histórica de 1988 fue que no volvió el debate por “laica o libre”. Fortaleció al sistema estatal. El congreso sirvió para actualizar los usos de la educación como arma política. El Plan nacional de alfabetización (PNA) corrió paralelo con esta iniciativa.

Entre las conclusiones, hubo consenso para empezar a descentralizar el área. La intención no era ceder espacios a la educación privada, sino optimizar el sistema público.

Para reorganizar la cosa y recortar gastos, hubo la iniciativa de transferir a las provincias los jardines de infantes. Esta medida quedó en el freezer. Menem la cumplió. Como el culo. Pero la cumplió.

El resto del sistema quedó relativamente igual. Quizás varios intelectuales y algunos maestros quedaron contentos. Hemos hablado del panorama en las entradas de “que sabe nadie”. Hasta ahora, no volvieron a llamar a un nuevo congreso.

¿Se educó? – Plan nacional de alfabetización (PNA)

Entre el 30 de julio y el 28 de diciembre de 1984, el ministerio
de educación lanzó el plan nacional de alfabetización. (PNA) Era un programa de educación para adultos. Lo diseñaron en base a una iniciativa del breve gobierno de Arturo Umberto Illia. (1900 – 1983)

El PNA publicó cuadernillos para enseñar leer, escribir, sumar, restar, multiplicar dividir. El ministerio envió varios cientos de docentes voluntarios del partido a las zonas más atrasadas del país. Al punto, nos conviene saber cifras de la época.

Estoy tomando datos oficiales del PNA, que saqué de un documento oficial publicado en la red. Este saqueo me convierte en un “gato del plan”, pero con bastante retroactividad. Todos los cálculos se hicieron con base a los datos del censo de 1980.

Tabla 1 – Total de analfabetismo en el país entre 1970 – 1980

Año Población Total de analfabetos absolutos Porcentaje de analfabetos absolutos
1970 16.530.924 1.225.746 7,47
1980 19.466.678 1.184.964 6,1

Tabla 2 – porcentajes de analfabetismo según zona geográfica y género en 1970

Zona Varones mujeres
Capital Federal 1,8 3,3
Buenos Aires 4,2 5,8
Gran Buenos Aires 3,7 5,9
Demás partidos 5,2 5,5
Catamarca 8,6 10,4
Córdoba 6.7 7,4
Corrientes 15,8 20,9
Chaco 18 24
Chubut 10,3 13,3
Entre Ríos 10,s 10,4
Formosa 14,9 22,5
Jujuy 12,6 23,9
La Pampa 8,5 8,8
La Rioja 8,1 10,5
Mendoza 8,6 10,2
Misiones 13,6 19,5
Neuquén 13 16,9
Rio Negro 13,4 15,7
Salta 12,7 19,2
San Juan 8,6 9,1
San Luis 9,2 7,6
Santa fe 5,4 6,4
Santiago del estero 13,8 19,7
Tierra del fuego 2,8 4
Tucumán 11,3 11,2

Tabla 3 – porcentajes de analfabetismo según zona geográfica y género en 1980

Zona varones mujeres
Capital Federal 1 1,9
Buenos Aires 3,7 4,3
Gran Buenos Aires 3,1 4,7
Demás partidos 4,7 4,l
Catamarca 8,1 9
Córdoba 5,6 5,5
Corrientes 15,3 16,7
Chaco 15,7 19,7
Chubut 7,4 9,1
Entre Ríos 8,9 7.7
Formosa 11,3 16,1
Jujuy 8,2 18,5
La Pampa 7 6,5
La Rioja 7,2 6,6
Mendoza 11,2 7,8
Misiones 9,4 14,7
Neuquén 9,5 11
Rio Negro 10 14,7
Salta 8,3 7,3
San Juan 9,1 7,1
San Luis 3,7 4,7
Santa fe 5,9 6,,3
Santiago del estero 12,4 15,4
Tierra del fuego 2,2 2,8
Tucumán 9,4 8,8

De por sí, el trasfondo histórico de este tema es jodido. Para empezar, no es gratis que el anagrama de “argentino” es “ignorante”. Las cifras entre 1970 y 1980 no nacieron de un repollo.

El efecto de las crisis acumuladas hizo pelota la educación pública. Pero lo peor de todo fue la falta de acceso
y de oportunidades. Al punto, hubo generaciones completas con evasión y deserción escolar. Porque en muchos millones de familias hubo que comer antes que estudiar. O zafar. Como sea.

Agreguemos más contexto: En los 50s, UNESCO lanzó una iniciativa regional para América latina por el tema. Interpretaban que la base del problema del subdesarrollo eran los problemas de la educación. En especial, el problema del analfabetismo. (Me sospecho que todavía sigue siendo así. Habría que ver cómo andan los indicadores de este año)

Argentina se prendió a la movida. Por decreto Nº2.308, RRA creó la Comisión Nacional de Alfabetización Funcional y Educación Permanente (CONAFEP) dependiente del ministerio. Quedó a cargo de Nélida Baigorria, docente e investigadora. Hubo fusión entre la CONAFEP y la DINEA (dirección nacional de educación de adultos) Finalmente, la comisión dirigió el PNA. Y el resto también.

El plan era una medida de emergencia. La meta fue detectar y erradicar el analfabetismo en los barrios, intendencias, partidos, departamentos y provincias de todo el país. Para entrar,
había que anotarse con la CONAFEP. Hubo 106 convenios firmados.

Al propósito: La historia de los adultos analfabetos siempre fue la misma que los chicos, pero en orsai. Mucha
gente se hizo aconsejar por quienes sabían leer y escribir. Por supuesto, hubo quienes ayudaron. Y quienes los cagaron.

Se cuenta que la educación para adultos siempre recarga las necesidades e intereses de los alumnos. La diferencia con la educación para chicos, es que la
gente grande se hace más responsable de los contenidos que le enseñan y aprende.
Antes, durante, y después de clases.

Los chicos reciben lecciones de lengua, geografía, historia, matemática, música y dibujo. A medida que crecen y encuentran su propia vocación, usan lo más útil. Y lo demás queda como cultura general. O se olvida.

Las provincias de “La liga” les cerraron las puertas. Carlos Juárez, gobernador de Santiago del Estero, rechazó el PNA. Carlos Saúl Menem, gobernador de La Rioja, también rebotó al PNA. Los peronistas sospechaban segundas intenciones. Es decir, alfabetizar y en paralelo adoctrinar.

Se dice que hubo bajada de línea. Con un discurso de unidad nacional. Funcional a la predica de la UCR. Apuntaban a explicar el sistema republicano. La intención era que la democracia republicana quedara como estilo de vida. Pero como dice el adagio: “las buenas intenciones no se facturan”

Se cuenta que las “cartillas de unidad nacional” para lengua incluían: una foto, una frase, y una palabra clave. Luego venían el deletreo, los juegos de silabas y el armado de oraciones.

Ejemplo: Foto de un desfile militar. Con la frase “Las Fuerzas armadas están para la defensa y protección de la nación y sus ciudadanos”. Y el término “fuerzas” como la palabra clave. Y así empezar desde el básico “Fa – Fe – Fi – Fo – Fu”, y avanzar hasta “Farías Fue a la Feria”, “Fuimos a la Función”, “Fernanda Fuma”, etc.

Se dice que el PNA nunca actualizó contenidos. Entonces, su discurso quedó en falsa escuadra. Mientras tanto: se pinchaba la economía, los milicos se pintaban la jeta, había huelga seguido, y el resto era una bolsa de gatos.

Los pobres no sabrían leer ni hacer cuentas, pero tenían ojos: las villas eran cada vez más grandes; la caja PAN la daban los punteros; si querían estar en la lista, tenían que ir al acto radical, o marchar en la huelga peronista. Según la unidad básica o el comité más cercano.

La liga lanzó su propia versión del PNA. El plan CREAR. Con el justificativo de la justicia social, y el respeto por los conocimientos intuitivos del adulto. Hicieron lo mismo que criticaban.

El PNA recibió un premio internacional en Francia. La educación… bien, gracias.

¿Se curaba? – Nueva ley de salud pública

El ministro de salud Aldo Neri (Si, el del PAN) tuvo un rico quilombo
con
las
dos CGT. A partir de dos proyectos de ley para reformar el régimen de las obras sociales. En términos técnicos, hubo dos grandes metas: descentralizar el sistema.
Y que cada mutual fuese autárquica.

Al punto, necesitamos contexto. Entre los 40s y los 70s, las obras sociales argentinas nacieron peronistas. Administradas por los gremios, y financiadas con los aportes jubilatorios. Con monitoreo del estado. Por su armado, alcanzaron un nivel masivo de cobertura.

Al punto, quedaron extra oficialmente como organismos semi públicos, en una zona gris que permitió a los sindicatos acumular fondos e influencia política en el sector. (Busquen “Caso Zanola” en la segunda parte de “combatiendo…”)

En los 80s empezó a notarse el déficit fiscal. Abreviando: Había que amputarle algo al paciente, para salvarle la vida. El debate del tema empezó en 1983, pero llegó al congreso más tarde. Por medio de los proyectos 23.660 y 23.661.

El primer paquete de medidas mandaba crear el sistema nacional de obras sociales (SNSS) Controlado por el Ministerio de salud. A través de un organismo colegiado y autárquico: la Administración nacional de seguro de salud
(ANSSAL) Formada por un director puesto por el PEN, representantes provinciales, sindicales, y de los prestadores privados.

Entre los atributos del ANSSAL, estaban: El registro nacional de prestadores, para trabajar dentro del sistema; y un par de consejos de asesores, para medidas administrativas.

El financiamiento del SNSS iba a ser por la ley de obras sociales, y un fondo solidario compuesto por aportes del tesoro nacional, más algunos mecanismos de recaudaciones nacionales y locales. (reintegros, devoluciones de préstamos, etc.)

El segundo proyecto mandaba crear el seguro nacional de salud. Dentro del nuevo sistema. Agrandaba la cobertura del sistema preexistente; para atender afiliados, desocupados e indigentes.

Las dos cámaras aprobaron la reforma con modificaciones en diciembre de 1988.
Pero quedó cajoneada por años. En parte, por la crisis económica. En parte, por el legítimo recambio de nuestras autoridades. La reglamentaron en 1993. Rápidos para los mandados, ¿eh?

Las nuevas leyes sacaban las obras sociales a los sindicatos. Para pasarlas a las provincias. La CGT y el PJ intervinieron. Sin embargo, hubo un defecto de origen. El SNSS reemplazaba la burocracia sindical por la estatal. Cuando por fin salió la sanción, habían crecido las prepagas. Y el seguro de salud quedó obsoleto.

Aldo Neri escribió unas notas de prensa en defensa de su proyecto. Salieron en “La Nación”. Igual, las buenas intenciones no se facturan.

Otros temas

En paralelo con el capítulo militar (juicio a las juntas, carapintadas, leyes de perdón, etc.) y la crisis económica (plan grispun, plan austral, etc.) hubo otros temas en la agenda política del Alfonsinato.

Habrán notado que en algunos asuntos hubo quorum. Más arriba contamos las experiencias del congreso pedagógico y el PAN. A continuación, hablaremos de otros paquetes de medidas. Pasen y vean.

Otros temas: Reforma de la Ley de divorcio vincular

Mucho antes del estado nacional argentino, la iglesia católica tuvo el monopolio sobre el matrimonio y el divorcio. Los curas autorizaban a las parejas a separarse. Asumo que bajo ciertas condiciones, y luego de examinar la evidencia. Pero prohibían casarse de vuelta.

La primera ley civil de
divorcio vincular
fue en 1888. Fue una versión “laica” de la ley canónica. La diferencia con las normas religiosas fue que el estado quedó como árbitro del cumplimiento del contrato nupcial,
y de la separación.

La ley 2393 habilitaba causales de divorcio. Las principales eran el adulterio y el abandono del hogar. Supongo que había que declarar ante un juez. No habilitaba casarse de vuelta.

La patria potestad de los hijos quedaba en el varón, cabeza de familia. Los bienes, quedaban a favor del ex esposo. Habrá que preguntarle a un especialista si “el canuto, por las dudas” viene desde aquellas épocas hasta ahora.

El primer peronato reformó el asunto. En 1954, habilitó las “segundas nauseas”. Dice la leyenda gorila: JDP estaba separado (o más bien, viudo) de una primera esposa. De modo que lanzó la ley 14.394 para casarse con Evita. Se casaron, obvio. Al año siguiente, la “Libertadora” bochó la ley.

Más adelante, en 1968, salió la ley 17.711. Por iniciativa de Guillermo Borda, (1914 – 2002) ministro del interior de Ongania. Hubo una reforma del código civil. Estableció el divorcio de común acuerdo. Mandó que el patrimonio quedara como un bien común. Habilitó que las mujeres reclamaran su parte. Borda y Ongania fueron “los feministas menos pensados”, mucho antes que macri.

Finalmente, llegamos hasta el 12 de junio de 1987: El congreso aprobó la ley 23.515. Los diputados José Bieliki (UCR) y Néstor Perl (PJ) escribieron y presentaron el proyecto. Retomaron la ley del 1954. Lo central de la reforma de 1987 fue que cambiaron algunas condiciones
para divorciarse.

  • Quedo habilitado el divorcio para los separados de hecho,
    sin necesidad de acuerdo mutuo.
  • Las parejas con dos años de separación, quedaron habilitadas para divorciarse. Pero no podían casarse de vuelta.
  • Las que tenían más de tres tuvieron mejor suerte: quedaron para ir al mazo, mezclar, cortar y dar de vuelta.
  • Lo mismo para los divorcios culposos. Es decir: a partir del abandono de persona, los cuernos, la violencia de género y demás delicias conyugales.

Mucha gente separada y con nueva pareja, blanqueó su situación. Hubo resistencia del episcopado argentino. Amagaron a excomulgar a quienes aprobaran el proyecto. Hubo efecto “bola de nieve”; el cruce trascendió el tema puntual. El debate derivó hacia la discusión del rol de la iglesia en la dictadura. No hubo “Mea culpa” de los curas. Pero suspendieron la medida. Demos gracias a Dios.

Otros temas: Tratado del Beagle

Ubicado en el real orto del planeta, el muy austral y helado canal
de
Beagle queda al sur de Tierra
Del
Fuego. Exactamente, es un paso
marítimo natural entre el Atlántico y el Pacifico. (El canal de Panamá sirve para lo mismo. Y el estrecho de Magallanes) Obviamente, tiene importancia
estratégica para cuestiones de defensa
y
comercio
internacional.

Desde 1811 hasta el siglo pasado, hubo varios conflictos
de
límites entre Argentina
y
Chile. La
mayoría quedaron
resueltos. Al punto, la discusión que le tocó a RRA fue por las islas Picton, Lennox, y un grupo de islotes en el canal.

Durante el proceso, hubo hipótesis
de
guerra para la zona. Los milicos argentinos estaban enojados por unos mapas
donde el Beagle figuraba como chileno.

Acá viene la parte que la iglesia metió la cola: En 1978, el cardenal Antonio Samoré (1905 – 1983) negoció por argentina la mediación del Vaticano para resolver la diferencia. Por inercia de las costumbres, las dictaduras Argentina y Chilena dieron cristiano y occidental consenso para acatar el laudo y el veredicto.

Hubo un plan para recuperar las Fucklands, y desde ahí avanzar hasta el canal. Pero la posición argentina en la zona quedó débil. No olvidemos el fiasco
de
Malvinas.

La guerra había terminado. Pero el trauma, no. Y la mayoría dio vuelta la cara cuando un ex combatiente pidió ayuda. Algunos veteranos se suicidaron. Otros, hicieron de tripas corazón. Y crearon las organizaciones de apoyo que hoy conocemos.

Juan Pablo II decidió a favor de Chile. Pero el caso no cerró del todo. Los milicos habían cajoneado el acuerdo. Así que, les tocó poner el gancho a las nuevas autoridades. En 1987, hubo la segunda visita papal al país. La iglesia argentina se puso al repalo. (No, no fue por la pedofilia… fue otro tema) Más allá del circo, el “constructor de puentes” llegó con el tratado bajo el brazo. Por segunda vez.

Todos sabemos que cancillería depende del ejecutivo. Tiene voz y voto para manejar la agenda diplomática. No todos saben que cancillería está obligada por ley a informar al congreso, para que sus medidas queden soberanas o no.

Los radicales sabían bien que con el senado en contra, había pocas chances de aprobar el tratado. Lo primero que hicieron desde el PEN fue darle difusión al asunto. No todo el mundo estaba enterado de este conflicto. Lo de Malvinas tuvo mucho más rating. En paralelo, abrieron el debate sobre la cuestión. Y para resolver, el PEN llamó a un referéndum no vinculante para decidir el tema.

La consulta fue en todo el país. Hubo campañas a favor y en contra de ceder el Beagle. El peronismo representaba el “NO“. Técnicamente, la medida era dictar un recurso de amparo en la suprema corte. Para no innovar. Y dejar la sentencia en suspenso. Con opción de llevar el asunto a otros lugares. (Debate en la OEA, en la ONU, juicio en la corte de La Haya, etc.)

Pero en la política doméstica, más pesaba el disgusto con la UCR porque los estaban puenteando en el congreso.
“León – O” fue vocero del PJ. (Víctor Leónidas Saadí; Senador por Catamarca, y miembro fundador de “la liga”) Político de la vieja escuela, recurrió a los trucos del estilo parlamentario para debatir en la tele. Puso fichas en la soberanía nacional.

El canciller Dante Caputo tenía a favor el aparato del gobierno. Representaba el “SI”. Técnicamente, había que resolver una cuestión de estado. Cayera quien cayera. Compartir el Beagle no solo era hacer las paces con Chile; implicaba tener a la iglesia de amiga. Dentro y fuera. Para conseguir palanca con otros países. Por el detalle de la deuda externa, por caso.

El canciller sostuvo la importancia de pacificar y unir la región. Su punto principal fue definir el asunto como un conflicto evitable. Hubo un acto radical a favor de la iniciativa oficial en la cancha de Ferro, en capital. RRA fue orador.

Al cierre de las campañas, hubo un debate televisivo. Lo emitió canal 13. Moderado por Bernardo Neustad. Hizo 30 puntos de rating. El sistema de medios no era el actual. Había cinco canales de tele, y bastante poco para ver.

Durante la discusión, Caputo esquivó provocaciones y chicanas de Saadi. Ante las evasivas, “león – o” insistió en los tonitos beligerantes. Para su mal, lo hicieron quedar en evidencia como un viejo ridículo, enojado con el oficialismo. Por motivos que no supo explicar exactamente a las audiencias.

Finalmente, se votó en las escuelas. (Data inútil: aquella vez debuté en un cuarto oscuro. Voté a favor del tratado) Ganó el “si”. Corte, y a positivar. Caputo quedó como un héroe diplomático.

Si repasamos un poco, el tema estaba resuelto. Más allá o más aquí de la iglesia y la dictadura. No había necesidad de hacer circo. Cabia negociar en el congreso.

La consulta fue al pedo. Pero… ¿para que el show? Fácil: fue una demostración de fuerza del radicalismo. Era un tema en la agenda compartida por nosotros y Chile. No era el más urgente o importante para Argentina. Interesaba mucho más en Chile.

Mientras tanto, la economía del país estaba en problemas. Pero estábamos mirando otro canal. Justamente, el Beagle.

Otros temas: Reforma Sindical – Ley Mucci

Fue un proyecto de ley radical. Ordenaba la normalización del sindicalismo. Había cúpula con mandatos provisorios y prorrogados. Va tablita de datos.

Periodos Situación
1955 a 1970 Intervención militar

Fracturas internas

1970 a 1976 Comicios internos discontinuos

Fracturas internas

1970 a 1984 Intervención militar

Fracturas internas

Autoridades provisorias

La ley mandaba confeccionar y actualizar padrones, armar listas, y llamar a nuevas elecciones internas en los gremios y federaciones. Entre las sedes de Azopardo y Brasil, hubo 1537
sindicatos
sin
autoridades
legítimas
y
personería trucha.

Durante el debate parlamentario, hubo un hecho curioso: Los dirigentes jóvenes de la Mesa Coordinadora Radical les recordaron “el pacto” a las dos CGT. Fue con un simpático cantito. “Se va a acabar/se va a acabar/la dedocracia sindical”.

El peronismo lo bochó en el senado.

Otros temas: Pacto de Olivos – Reforma constitucional de 1994

Advertencia: Esta sección la dividimos en cuatro partes. “El pacto”, “La asamblea”, “La reforma”, y “Las consecuencias”. Los eventos se salen de la cronología del Alfonsinato. Pero en todos los episodios hubo la mano del ex presidente. Por eso los incluimos acá.

El pacto

El año fue 1989. Menem había ganado las elecciones. Hizo una rica campaña. Sedujo a todos, con un discurso tribunero y paseos en menemovil. (“Síganme, que no los voy a defraudar”… no sé si alguno se acuerda)

Alfonsín había renunciado. El turco había salido de vacaciones. Cuentan que quería irse a las Bahamas o Aruba. Estaba agotado. La UCR mandó emisarios al entorno. También le hincharon las pelotas por teléfono.

Menem regresó. Medio a regañadientes, pero volvió. De todas formas, tenía que asumir. Su precio por gobernar antes de tiempo fue el “Pacto de Olivos”. Menem se cobró el favor en 1994.

La reforma

RRA no negoció el pacto con las manos vacías. Necesitaba palanca. Consultó el tema con “la liga” y los gobernadores radicales.

Le dieron luz verde. Ordenó a los asesores del consejo para la consolidación de la democracia (CCD) trabajaron una agenda institucional para reformar la constitución: Veamos algunos temas.

  • Reforma del sistema comicial; Derogar el colegio electoral. Actualizar los padrones, agilizar el recuento de votos. Y el control de las elecciones.
  • Promover la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres. Por medio de un cupo femenino obligatorio del 35 % en el estado.
  • Promover la ecología; por medio de leyes y regulaciones para controlar el impacto ambiental, etc.
  • Declarar a la capital federal como ciudad autónoma; para que recaude sus propios tributos, tenga autoridades locales, y aporte a la coparticipación federal.

Se cuenta que varios puntos de esta agenda ya estaban en los círculos profesionales y las facultades de derecho. Hacía ya largo rato. Aprovecharon la oportunidad para tirar el carpetazo. Y tuvieron buena suerte. No fue enseguida, pero tuvieron buena suerte.

El dichoso CCD fue aguantadero para la “patota cultural” del radicalismo.

La Asamblea

Hubo la asamblea constituyente. Fue en 1994. En Paraná, provincia de Entre Ríos. Por supuesto, participó el grueso del arco político: El mismísimo Alfonsín fue el principal interesado.

Estuvieron Storani padre e hijo; Stubrin padre e hijo; Eduardo Menem, senador por la rioja y hermano del presidente; Eduardo Duhalde – vicepresidente de la nación – y esposa, Alsogaray padre e hija, Albamonte, los hermanos Rodríguez Saa, Saadi padre e hijo, y otros dirigentes de carrera.

Entre los convencionales, hubo “joyitas” del primer Menemato. Ramón “Palito” Ortega, artista y productor artístico. Ex gobernador tucumano. Senador por Tucumán por el PJ. Carlos “Lole” Reutemann, ex automovilista. Gobernador de Santa Fe por el PJ.

Quizás el más pintoresco fue el teniente coronel retirado Aldo Rico – titular del Movimiento por la dignidad y la independencia/MODIN – por entonces, intendente de la localidad bonaerense de San Miguel.

Un 80 % del original quedó sin modificar. Pero gracias al pacto de olivos, entraron varias novedades legales y técnicas al texto. Algunas quedaron al toque. Otras, tardaron años. Al final, todas quedaron cumplidas en la actualidad. Mencionemos un puñado de aquellos logros.

  • Elección directa de presidente y vice por sistema de doble vuelta: Derogaron el colegio electoral. Instituyeron el ballotage solo en caso que los candidatos no consiguieran la mitad más uno de los votos.
  • Mandato de cuatro años para la presidencia. En lugar de seis. Y la opción de una reelección consecutiva
    para el presidente en ejercicio.
  • El ministerio de gabinete: organismo del PEN, a cargo de un “primer ministro”. Su función principal es coordinar tareas entre todas las áreas del ejecutivo. Está para informar al parlamento sobre las medidas de gobierno. Y presentarse ante la corte suprema, como representante del estado.
  • Los Decretos de necesidad y urgencia (DNU): instrumentos legales a favor del PEN, para resolver temas calientes. Valen con acuerdo posterior del senado.
  • El “dos por uno” parlamentario: Se siguió con el sistema D´Hont. Pero a cada partido se le asigna ahora tres bancas. Dos por la mayoría, y una por la minoría.
  • Consejo de la magistratura: Organismo colegiado. Diseñado para monitorear, nombrar y remover jueces federales. Compuesto por legisladores, académicos,

Una novedad fue que unos tratados y acuerdos internacionales adquirieron rango constitucional. Los más viejos eran de 1948, 1966, 1968 y 1969. Venían reconocidos por la poca democracia de los 60s/70s. (Frondizi, Illia, Campora, etc.)

Por supuesto, las dictaduras que tumbaron aquellos gobiernos (Ongania, Lanusse, Videla, etc) se cagaron olímpicamente en el asunto. Detalles sórdidos, a continuación.

  • Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre: Aprobada en la IX Conferencia Internacional Americana, en Bogotá, Colombia, 1948.
  • Declaración Universal de Derechos Humanos: Adoptada y proclamada por la resolución 217 A (III) de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.
  • Convención Americana sobre Derechos Humanos: Suscripta en San José, Costa Rica, el 22 de noviembre de 1969. Ratificada por Ley Nacional Nº 23054.
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales: Suscripto en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América, el 19 de diciembre de 1966. Ratificado por la República Argentina por Ley Nacional Nº 23313.
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: Suscripto en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América, el 19 de diciembre de 1966. Ratificado por Ley Nacional Nº 23313.
  • Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio: Aprobada por la III Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948. Ratificada por Decreto PEN Nº 6286/1956.
  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial: Suscripta en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos de América, el 13 de julio de 1967. Ratificada por Ley Nacional Nº 17722.
  • Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer: Aprobada por resolución 34/180 de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 1979. Suscripta por la República Argentina el 17 de julio de 1980 y ratificada por Ley Nacional Nº 23179.
  • Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes: Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1984, y aprobada por Ley Nacional Nº 23338.
  • Convención sobre los Derechos del Niño: Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, Estados Unidos de América, el 20 de noviembre de 1989. Aprobada por Ley Nacional Nº 23849.
  • Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas: Aprobada durante la 24a. Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, el 9 de junio de 1994, en Belém do Pará, República Federativa del Brasil. Aprobada por Ley Nacional Nº 24556 y adquirió jerarquía constitucional por Ley Nacional Nº 24820.
  • Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad: Adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, el 26 de noviembre de 1968. Aprobada por Ley Nacional Nº 24584 y dotada de jerarquía constitucional por Ley Nacional Nº 25778.

Cuando aprobaron los tratados, quedó abierta una hendija legal a favor de las ONGs defensoras de los DDHH (Serpaj, APDH, Madres, Abuelas, las del interior, y las más chicas) Las leyes de punto final y Obediencia debida seguían vigentes. Los perjudicados por aquellos asuntos, no podían chillar. Ninguna ley es retroactiva.

Pero acá viene lo rico: De ahí en adelante, la apropiación y adopción ilegal de criaturas nacidas en cautiverio
quedaron como delitos imprescriptibles. Había información disponible del tema. Y el antecedente del juicio a las juntas.

A partir de ese momento, hubo cataratas de causas contra los comandantes y los suboficiales. Videla volvió a la cana. Massera fue preso. Murió en el hospital Naval, de capital federal. Encerraron a todos los que pudieron. Y el resto estuvo de paseo por Tribunales.

En el mediano y largo plazo, quedó entre nosotros el “Efecto Costa Rica”. Porque la Convención Americana sobre Derechos Humanos – entre otros principios – garantiza el derecho a la libre opinión y de réplica en el sistema de medios.

El chiste es que en argentina hacemos bardo, en lugar de debatir en serio. Cualquier duda, chequeen las “curiosideces” del debate político entre militantes en las redes sociales. O el uso del “bozal legal” en los programas de chimentos.

Las consecuencias

En los papeles, la reforma de 1994 era para actualizar el libro. Pero en el fondo, lo importante fue recorte del mandato. Y más que nada, la reelección presidencial.

Fue por cuestiones de agenda: RRA buscaba darle más capacidad al parlamento. Menem buscaba tener fuerte las riendas. Un poco por repetir dibujo táctico, propuso la reelección a nivel nacional. Ya estaba vigente en La Rioja, y no muy reglamentada que digamos.

La UCR no quiso que el turco se abullonara al sillón de Rivadavia. Pero ya que ninguna ley es retroactiva, pactaron e incluyeron una cláusula transitoria para habilitar la reelección de Menem. Más adelante, hubo un proyecto de reforma electoral. Reforzaba el nuevo sistema. Y limitaba las candidaturas para los ex presidentes.

Hubo otros paquetes de medidas: Quizás el menos conocido fue un proyecto de indulto a las juntas militares. Quedó en carpeta. Menem luego firmó un proyecto propio.

Nos vemos en la tercera y última parte.

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La tropilla de la Zurda: Segunda Parte – Notas sobre el peronismo de izquierdas

Resistencia peronista – Peronismo sin perón – Peronismo de izquierdas –– FAP /Fuerzas Armadas Peronistas – Montoneros – Masacre de Ezeiza – Frente Justicialista de liberación/FREJULI – Tercera Posición

La Resistencia

Ustedes ya saben que JDP marchó al exilio. Movimiento y partido eran lo que el general mandaba. La jugada de los milicos y radicales fue separar cabeza de cuerpo. Porque sabían – igual que el general – que decapitar a una serpiente es el mejor modo de matarla.

Por y a pesar de los hechos, surgió la resistencia peronista. Compuesta con sindicalistas, empresarios amigos, militares, y funcionarios nombrados (y beneficiados) por Juan Domingo Cangallo. Pero sin conductor, la maquina no arrancaba; el único consenso era que el líder debía volver. Lo demás… eran detalles.

Les ganaron – por un tiempo – una batalla cultural. Hubo “campaña de desperonizacion” del país. La “revolución libertadora” intervino y censuró medios; hubo listas negras contra los intelectuales y artistas peronistas. Impusieron la expresión “el tirano prófugo” para nombrar a Juan Domingo Perón. Y aplicaron paquetes de medidas represivas. Hasta en el baño.

La resistencia peronista armó un aparato de propaganda clandestina. Desde afuera, JDP mandó consignas dirigidas a todos los sectores. Para mantener la unidad del movimiento y el partido. El mensaje de Perón llegó a través de algunos medios gráficos. Los persiguieron y cerraron hasta donde pudieron.

Aquella dictadura duró tres años. Llamaron a elecciones. Sin embargo, proscribieron al peronismo. Los Radicales ganaron el boleto dorado: Arturo Frondizi asumió como presidente el 1 de mayo de 1958. Lo voltearon el 29 de marzo de 1962. Hizo un pacto secreto con JDP, a través de intermediarios. Para calmar la bronca y asegurar gobernabilidad. Y quizás negociar la vuelta del general.

Hablando mal y pronto, se agrandó Chacarita por el empate: Frondizi no cumplió. Perón quitó colaboración. Y el país se fue yendo a la mierda: El sindicalismo huelgueó. La economía, bajoneada como siempre; asomaron los troscos tira bombas (ERP/PRT, FAR) y los milicos se sublevaron entre 10 a 14 veces contra el PEN. Hubo más episodios; pero será para otro día, gente.

Lo sabroso fue la renovación de los cuadros peronistas entre los 60s/70s. A diferencia de los “grasitas” de 1945 – 1955, la mayoría conoció a JDP y EDP por figuritas. Hubo una generación de militantes jóvenes, leales, dispuestos, con cierto margen de maniobra e iniciativa propia a su propio favor.

Como ustedes sabrán, el peronismo nació verticalista. Ahora, ya no es para tanto. Aunque hay sectores donde sigue la bajada de línea permanente. (Disculpen la redundancia y la simetría) El FPV y el sindicalismo, por ejemplo.

En aquella época, surgieron y crecieron grupos que se subieron al poni. Porque interpretaron su propia tarea como vital para la causa. Perón no estaba para bajarles el ego. Hasta que volvió. Y lo hizo.

Todo fue un profundo problema de comunicación. Créanme.

Peronismo rojo

Mientras esperaron por JDP, hubo intelectuales jóvenes (hoy ya des jóvenes) que desarrollaron el “Peronismo de izquierdas”; fue una doctrina no – oficial para justificar la violencia a favor del peronismo proscrito.

El peronismo de izquierdas ofreció al país una “versión libre” de la historia del primer peronato. Para ellos, el general fue un líder nacional, popular y revolucionario; con ideas libertarias para la patria.

Lo rico es que JDP nunca fue zurdo en la puta vida. Igual, los dejó hacer. Estaba ocupado con su salida del país. Se hizo cargo del asunto mucho más adelante.

Para esta versión, JDP luchó contra los grandes enemigos del país: los oligarcas locales, y los cipayos al servicio del extranjero. Reivindicó al pueblo obrero, y venció al enemigo. Hasta que la revolución libertadora lo bajó del poder.

Para ellos, ellas y las nuevas “elles” EDP fue una líder feminista, progresista, adelantada por mucho a su propia época. En el peronismo rojo, Evita combatió a los mismos enemigos de su esposo. Y demostró iniciativas propias en favor de los más humildes. Hubo un cantito popular de los 70s. Decía:
“Si evita viviera/seria montonera”

Pero no era exactamente así. Por supuesto, hubo la fundación Eva Perón. Bancada por el partido. Influyó en el voto femenino. Influyó en los sindicatos. Era mala actriz, pero sus tonitos sonaban bien. Aspiraba a ser la primera vicepresidente argentina. Se bajó de la lista con 80% problemas de salud, y 20% por presiones políticas.

Sin embargo, el poder real residía en JDP. Porque obtuvo, conservó, perdió y recuperó el mando. Con y sin ella.

Eran tiempos machistas. Las minas conseguían alguna cuota de poder por medio del parentesco. Ante la duda, busquen quienes fueron María Estela – “Isabelita” – Martínez de Perón, y Amalia – “Mema” – Lacroze de Fortabat.

Este “Peronismo rojo” tuvo fecha de vencimiento. Duró desde 1956 hasta 1974. Fue el orgulloso resultado de “giros franceses” en la sede vacante y el relato incompleto que había dejado JDP.

El episodio de la masacre de Ezeiza ayudó – y mucho – a picarle el boleto al peronismo de izquierdas. Por supuesto, no fue el único factor decisivo. Había crisis económica, y mucho diálogo de sordos en todos los sectores.

Con y sin

Una vez exiliado, Perón salió de gira.
Vivió en Paraguay, Republica Dominicana y Venezuela. Al final, se instaló en España. En una localidad de Madrid: Puerta de hierro. Se cuenta que anduvo en la exportación de caballos argentinos. Vendía a Rumania y el Líbano.

En aquellos años hubo el “peronismo sin perón”; fue un experimento del dirigente mendocino Alberto – “Bimbo” – Seru García. (Nada que ver con la marca del pan lactal, obvio)

Bimbo conoció al general en 1957 en Caracas. Durante una reunión, JDP lamentó la desunión del peronismo. Todos los presentes callaron. Menos una persona; el mismísimo García. Le dijo:

[…]”Mi general, usted tiene razón en que todos estamos divididos, pero la culpa principal es suya porque nos dice una cosa distinta a cada uno y después se queja de
que nos andamos peleando entre nosotros“[…]

Hubo una pausa. JDP puso mala cara. Le echaron flit. (Si quieren algo más actual, que sea Raid, Baygon y Off) García recordó que aquella fue la última vez que vio al general en vivo y directo.

Al punto, el sindicalista Augusto Timoteo – “El Lobo” – Vandor contribuyó a redondear la idea en los 60s. Lean “V de Vandor” en la segunda parte de “Combatiendo al capital”; está en la sección “pequeño catálogo de prontuarios cegetistas”.

En el corto plazo, el Neoperonismo resultó funcional al crecimiento del aparato. Sirvió para puentear las proscripciones contra el PJ. Pero no le gustó al líder. Porque a la larga o a la corta, fomentó una interna. Y los debates que hubo, fueron entre los más veteranos del partido.

En 1960, Bimbo volvió al país. Se presentó para gobernador. En Mendoza. Con un partido propio. El PJ hizo presión para que perdiera.

JDP mandó a “Isabelita” a sondear las aguas argentinas. Se cuenta que hubo correspondencia entre ella y JDP; entre pedidos de perfumes, le informó sus reuniones con la dirigencia, y el grado de lealtad de cada quien.

A medida que tenía chances de volver, el “Peronismo sin Perón” le pareció peligroso al general. Cuando estuvo de gira, no le importó que “se le metieran los zurdos” en el partido. En el mediano y largo plazo, dividió al movimiento entre “peronistas de Perón” y el resto.

Desunidos y organizados

La gente más joven quizás asocie “FAP” con el repiqueteo de muslos y nalgas durante una garcha. (Ustedes saben… fap – fap) Pero este es otro plan.

Las Fuerzas Armadas Peronistas – FAP fueron una organización armada. Su fundador fue el abogado y militante Envar El – Kadri. (1941 – 1998) Se alinearon con el relato del peronismo rojo, que detallamos más arriba. Entendían el justicialismo como un movimiento de liberación nacional.

El ex diputado John William Cooke (1919 – 1968) fue importante para las FAP. Era apoderado del partido, nombrado por el mismísimo JDP. Poco antes de la libertadora. Desde su exilio cubano,
contribuyó a consolidarlos como organización del peronismo. Más adelante, cambiaron de apoderado.

Las FAP aspiraban a que el general volviera. Para la “continuidad con cambios” del modelo 55. Estaban atentos a las alianzas del partido. Elogiaban al sindicalismo, que se paró de manos durante el Cordobazo. Y asimilaban la justicia social con la liberación nacional.

Fueron foquistas. Arrancaron mal, pero siguieron bien. Armaron un campamento en la localidad de Taco Ralo, provincia de Tucumán. Se llamaba “el plumerillo”. La intención fue entrenar ahí. Los agarraron. Supongo que se les vio el plumero.

Hicieron guerrilla urbana contra el gobierno de facto de Agustín Lanusse. (1918 – 1996) Rechazaban la iniciativa del GAN (Gran Acuerdo Nacional) Porque el acuerdo incluía negociar con todos los partidos. Pero omitía al peronismo… Big Mistake, boys.

Estaban dispuestos a aliarse con los “primos” de FAR, Montoneros y ERP. En la web encontré algunas fechorías. Va listita.

  • 1 de febrero de 1970: Coparon el puesto militar
    del Barrio de Suboficiales Sargento Cabral, en Campo de Mayo. Se llevaron 4 fusiles y una pistola 45. 25
  • 12 de abril de 1970: El comando “Felipe Valiese” de las FAP tomó la Jefatura Nacional Marítima, en la localidad Bonaerense de Tigre. Se llevaron 3 metralletas Halcón, 12 metralletas Pam, 4 fusiles Mauser, 4 pistolas Colt, 2 revólveres, y numerosas armas cortas de distinto calibre.
  • 27 de Julio de 1970: Intentaron tomar los estudios de LR3 Radio Rivadavia. En capital federal. El plan era difundir una proclama al país.
  • 29 de Septiembre de 1970: Asaltaron el banco alemán transatlántico. En la localidad bonaerense El Palomar. Secuestraron al gerente, redujeron a un guardia, y se llevaron 14 millones de pesos.
  • 30 de septiembre de 1970: Hicieron estallar bombas en la Secretaria de Vivienda, y en el Ministerio de Bienestar Social. En capital federal. Fue represalia por el desalojo de 100 familias en la “Villa Güemes”
  • 16 de diciembre de 1970: Asaltaron el destacamento de la marina en Rio Lujan. Provincia de buenos aires, partido de Escobar. Mataron a un policía.

JDP tardaba en volver. Y hubo señales confusas desde puerta de hierro. Mandó a decir que iba a regresar “cuando estuvieran dadas las condiciones”. Pero nunca aclaró cuales eran. Ni puso plazos. Estaba enturbiando el agua, para que nadie lo viera venir. Ni propios, ni extraños.

Entonces, una facción de las FAR se puso impaciente. Optaron por el “peronismo sin Perón”. Que fue como la sal sin sal, el azúcar sin azúcar, y la sucesión con los padres vivos. Sin que les adelanten la herencia. El resto quedó leal al viejo.

Montotos de nadie

Cuando hablamos del “peronismo de izquierdas” es imposible ignorar a los Montoneros. Se retobaron contra la dictadura de Ongania. Operaron durante la transición entre Campora y JDP, hasta que limpiaron a la mayoría.

Ampliemos: fue una organización peronista. En la jerga, eran los “Montotos”. Venían de la ultraderecha. Y como a veces los extremos se tocan, doblaron a la ultraizquierda.

Los fundadores fueron Fernando Abal Medina, (1947 – 1970) Dardo Cabo, (1941 – 1977) Carlos Gustavo Ramus, (1947 – 1970) Rodolfo Galimberti (1947 – 2002) y Mario Firmenich. (Todavía vive. Reside en Barcelona.)

Habían sido de Tacuaras. Ya hablamos de esta asociación en la segunda parte de “Que sabe nadie”. De todas formas, agreguemos detalles: Usaban la cruz de malta. Se juntaban en secreto en el cementerio de la Chacarita. Tenían buena relación con ciertas comisarías y cuarteles. Se dice que ellos les daban las armas.

En 1962, Tacuaras se partió “por izquierda”. Una facción fundó el Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara. (MNRT) Pero no fue demasiado a la izquierda; atacaban al marxismo, y defendían al peronismo. En 1963, asaltaron la obra social de bancarios. Dejaron dos guardias muertos y se llevaron la guita. Casi todos fueron detenidos.

En los 60s entraron en contacto con el periodista e intelectual Juan García Elorrio (1938 – 1970) y el cura jesuita Carlos Múgica (1930 – 1974) Ellos contribuyeron a que los Montotos combinaran revolución con nacionalismo, catolicismo y peronismo.

Elorrio fue un intelectual cristiano. Iba para cura. Se salió del seminario, por diferencias ideológicas. Trajo importada al país la teología de la liberación. Salió a provocar al episcopado durante un tedeum. Los increpó sobre “haber abandonado las bases”. Lo retiraron del recinto. Fue lo más fuerte que hizo.

Aquí, referencias de Mujica: Empezó en la vereda de enfrente. Se ordenó sacerdote, y fue a hacer misión a las villas. Decepcionado del régimen, cambió de opinión. Y quedó peronista. Hasta el fondo. Compartía algunas ideas con Elorrio. Hizo predica para el regreso de Perón. Se opuso a la lucha armada de sus compañeros. Textual: “Yo estoy dispuesto a que me maten. Pero no a matar.”

Eso quedó como una profecía auto cumplida. Lo secuestró la AAA. (Alianza anticomunista argentina) Nunca más apareció. La periodista Magdalena Ruiz Guinazú fue testigo del trabajo social de Mujica. Cualquier duda, pueden preguntarle a ella.

Montoneros era una agrupación de masas. Tenía consenso dentro del movimiento peronista. Aquí, dos hazañas.

Secuestro y asesinato de Aramburu

29 de mayo de 1970. Los montotos secuestraron, interrogaron y ejecutaron al expresidente de facto Pedro Eugenio Aramburu. Hicieron inteligencia previa. Desde el ventanal de una biblioteca universitaria, cerca de la casa. Fueron a buscarlo a su domicilio. Se hicieron pasar por milicos. Antes de llevarlo, los invitaron a un café en el comedor de la casa. Por supuesto, accedieron.

Lo mantuvieron cautivo varios días. Lo interrogaron sobre tres temas: Primero, el fusilamiento de Valle, y los fusilamientos clandestinos de civiles en Lanús y José León Suarez. Lo de Valle fue público. Lo demás tomó estado público gracias a Rodolfo Walsh y sus notas sobre “el caso Libraga”.

Segundo, la responsabilidad de Aramburu en el bombardeo a plaza de mayo. Respondió que nunca participó del episodio.

Tercero y último, el paradero del cadáver de EDP. Alegó no recordar varias cosas delante del grabador. En off, Aramburu dio un puñado de nombres. Pero se reservó ciertos datos. Para proteger colegas en actividad.

Del cadáver de EDP, respondió que la sepultaron en un cementerio romano, bajo nombre falso. Y que la información estaba en una caja fuerte del banco central.

Finalmente lo ejecutaron. Dos disparos en el pecho y un tiro de gracia. Perón los felicitó mediante una carta. Y ellos publicaron el texto – a modo de comunicado – en su propio diario: “El descamisado”.

Secuestro de Juan y Jorge Born

19 de septiembre de 1974. Los montotos secuestraron a los empresarios Juan y Jorge Born. Se hicieron pasar por policías. Los detuvieron cuando salían de su casa.

Mataron al fercho, y un gerente que los acompañaba. Pidieron rescate de 60 palos verdes. Y un adicional de 1.200.000 dólares en mercadería para repartir en las villas.

Los tuvieron presos en una casa segura de Beccar, provincia de Buenos Aires. Hay registros que indican que aquel sitio lo compartían con los servicios de inteligencia del estado argentino. (SIDE)

Los sometieron a un “Juicio del pueblo”. A decir verdad, más que juicio era un interrogatorio. (Vaya de muestra el cuestionario para Aramburu) Los sentenciaron prisión, y
luego muerte. Pero quedaron dispuestos a cambiar el veredicto si pagaban.

Finalmente, pagaron el rescate. Firmenich los largó en una conferencia de prensa, donde se mostró con Juan. En el furor de la primicia, los periodistas no advirtieron que estaban en la “casa segura” donde ocurrieron los hechos. Algunos quizás sabían el dato. Otros quizás no. Después de todo, era un secreto.

Los Montotos participaban en gremios y asociaciones estudiantiles. Pero se subieron al poni. Ampliaremos mucho más abajo.

Ni yanquis ni marxistas

En su exilio, JDP maquinó varios temas. Quedó convencido que el conflicto Este – Oeste iba a desembocar en la tercera guerra mundial. Desarrolló el concepto de “Tercera posición”, para desmarcar al país. Por si apuntaban los misiles para acá. Y por supuesto para vender cosecha a los países en guerra, si se daba.

En el plano local, partido y movimiento controlaban: gremios, colegios, facultades, y parte de la guerrilla. Hubo un juego de pinzas entre la violencia de algunos y el “operativo clamor” del resto. Sabía que iban a llamarlo. Y lo llamaron.

Con un pie en España y otro en Argentina, JDP armó un frente político: El FREJULI (Suena como “Frejoles”, pero nada que ver) Frente Justicialista de Liberación. Estaba compuesto por el peronismo, un grupo de partidos chicos. Estos eran algunos…

  • Movimiento de Integración y Desarrollo (MID):Dirigido por Frigerio y Frondizi
  • Partido Conservador Popular (PCP): Un desprendimiento del conservador partido demócrata nacional. Dirigido por Vicente solano lima
  • Partido Popular Cristiano(PPC): facción del Partido Demócrata Cristiano
  • Movimiento Socialista de Liberación Nacional: facción de la socialdemocracia argentina (PSA)
  • Movimiento de la Revolución Nacional: Una de las fracciones del nacionalismo católico
  • Movimiento Nacional Yrigoyenista: corriente radical liderada por Alberto Emilio Asseff.
  • Encuentro Nacional de los Argentinos (ENA): una fracción del Partido Comunista Argentino (PCA)

El FREJULI nunca incluyó a Montoneros ni las FAP en la boleta. Sin embargo, sabían bien que eran votos útiles. Lo mismo el sindicalismo. Una promesa de campaña fue liberar e indultar a todos los presos políticos del régimen anterior.

Se presentaron a las elecciones presidenciales de 1972. La fórmula fue: Héctor Campora, por el peronismo. Y Vicente Solano Lima, por el PCP. Ganaron por el 49,56 % de los votos. La UCR quedó con el 21.29 % de las urnas.

Iba a haber segunda vuelta. El peronismo tenía mayoría. Pero no ganó la mitad más uno de los votos. Ricardo Balbín era el candidato radical. Se bajó. Quizás para tirarle por la sabiola el quilombo a JDP.

Para que no pensaran mal, Campora estuvo poco tiempo; Pero estuvo. Renunció en 1973. Aplicaron la ley de acefalia. Llamaron a nuevas elecciones. JDP se presentó. Ganó por afano.

El Devotazo

“Campora al gobierno, Perón al poder” era algo más que un slogan de época. El “Tío” Héctor Campora fue el primer presidente peronista
luego de la proscripción. Duró menos de un año en el cargo. Ni bien asumió, hubo “el Devotazo”.

Fue el 25 de mayo de 1973. Hubo rico motín de presos políticos del penal de Villa Devoto. En capital federal. Eran 135 hombres y 87 mujeres del ERP, FAP, FAR, Montoneros y otros grupos. Dos días antes, les abrieron las jaulas. Pero no los largaron.

Pidieron instrucciones a las nuevas autoridades. Estaban al tanto, pero tenían directivas vagas. No dieron órdenes. Lógico; los habían primeriado. Y recién pisaban la rosada.

El director tenía clara la “suelta de presos”. Pero estaba caminando entre huevos. Bajó una consigna provisoria para los guardias. Cerrar la puerta. Vigilar. No reprimir. No tirar ni un beso, ni un pedo. Fue como en el conocido meme: “Vamo´ a calmarnooo”.

Cuando llegó “el gran día”, hubo una manifestación en la puerta del penal. Eran 3000 personas afuera. El director de la cárcel ordenó cuidar el portón. Casi abrieron desde afuera, con un soldador halógeno.

Los del ERP estaban jugados. Su plan era tomar rehenes. De colados, hubo algunos presos comunes que quisieron rajar. Juan Abal Medina se mandó por la libre a negociar la crisis. Habló con el director del penal. Dio un discurso ante la multitud. Calmó la monada. Se volvieron a las casas.

Sin indulto o amnistía oficiales, inventó un “acta provisoria”
para facilitar las cosas. Dio buen resultado. De todos los que salieron, solo dos cayeron en tiroteos con la cana. El congreso firmó los perdones más luego.

Campora fue una broma de nuestra historia. Sabía que estaba para títere. Ni JDP ni sus continuadores largaron la manija. Y siempre que pudieron, se atornillaron al cargo. Pruebas al canto: Los diez años de CSM (Carlos Saúl Menem) y los ocho de CFK (Cristina Fernández de Kirchner)

Y para hacerla completa: los “Primos” Radicales tuvieron su propio aspecto chistoso. Vean Alfonsín y De La Rúa. Después hablamos.

#25j – Todos a Ezeiza

Dicen en el barrio: “Compañeros son los huevos. Pero entre ellos se golpean”. Quizás pase algo parecido con las tetas. El detalle es prestar la debida atención cuando duelen. Y tomar medidas relevantes, pertinentes y exactas.

El 25 de Junio de 1973, hubo un acto en las afueras del aeropuerto de Ezeiza. En la provincia de buenos aires. Para saludar oficialmente el regreso de Perón al país.

Resumido; Fue un quilombo. Hubo goma. Cayó gente. Asistieron la derecha, el centro, y la izquierda del partido. Se cuenta que hasta el mismísimo general fue “Calzado”; es decir, armado. Para protección, claro. Todos sabían que la mano venia pesada.

Una columna de rezagados pidió lugar en el acto. El resto se negó. Y ahí empezó el candombe. Porque quedaron en evidencia. Provocaron, y los demás reaccionaron.

El acto se cortó en el acto:
Evacuaron a JDP y los dirigentes más importantes. Hay fotos colgadas en la red. Algunos militantes trepaban al palco. Unos daban la mano. Otros los echaban.

Y el tema pegó y dolió. Más que nadie, entre los Montotos. El resto se replegó, se desbandó, o se recicló. Tal cual en el juego de la escondida: “Punto y coma, el que no se escondió, se embroma.”

Basta la Salu

JDP tenía 78 años cuando volvió. Se cuenta que tenía intenciones de organizar la cosa. Pero no buscaba la presidencia; aspiraba a
quedarse como “consultor externo” del PJ. Por problemas de salud.

Al punto, la historia clínica del general fue secreto bien guardado. Tenía problemas cardiacos, y algunos achaques en los huesos. (El médico y periodista Nelson Castro encontró la carpeta hace pocos años. Difundió la noticia en un programa de cable) Estaba medicado, con tratamiento ambulatorio. Tal cual dijo Catita: “Basta la Salu”

Ahora cambiemos un poco el ángulo de la información: A diferencia de “los grasitas” de 1945 a 1955, los nuevos cuadros – FAP, Montotos, y varios de “las 62” – tuvieron mayor acceso a la educación. Y a la información disponible en nuestro sistema de medios. Pero desarrollaron “cultura política de sobaco”.

Se nos pegotearon los caramelos. A todos. Fue por los efectos acumulados de dos décadas y media entre censuras, y pocas oportunidades de desarrollo y libertad plenas. (Gobiernos incompletos de la UCR, falta de sindicatos, etc.)

Estas condiciones abonaron la distorsión de la historia e identidad peronistas, gracias al puenteo por izquierdas de su relato. Y las alianzas de la UCRP con los gorilas. Más claro, echen agua o lavandina.

Además, hubo el choque con la edad media de los conservadores. Y con los radicales, que también estaban desorientados… Ah, y agreguemos las crisis económicas.

Sabían quiénes eran Guevara y Kennedy. Sabían dónde estaba Washington, Vietnam, Moscú y Cuba. Y ojo al piojo, que pica: Ezeiza fue una señal para algunos.

Los Montotos intuyeron que podían y debían superar al viejo.
Se sintieron empoderados, sororos,
y con capacidad suficiente para intervenir.

Porque la cosa se descontroló. Tenían los fierros, aparato de inteligencia, propaganda, y todavía contaban con la bendición de JDP. Ahí cagaron la fruta. Fácil: No se puede ser más papista que el papa. (Quizás cabe “scooby doo, papá”… pero siendo un tema pachanguero para bailar, no da para tomarlo en serio)

Cuando Perón pisó argentina, los “vetes” del partido y movimiento “matchearon” bien con el general. (Pido disculpas: Me puse un poco “millenial” acá; en mi defensa, alego que escribo así para fines didácticos. A veces, la letra con risa entra.) Cuentan que le devolvieron su rango militar, con un ascenso.

Los montotos fueron en poni a cumplir el trámite. Y así fue como se los sacudió de encima. En tres pasos simples.

  • Primero, felicitó a la “juventud maravillosa” que le hizo el aguante.
  • Ocurrieron el asesinato de Rucci, (ver en “combatiendo…”) y la masacre de Ezeiza. (ver más arriba) En consecuencia: el general tomó distancia de los “zurdos”.
  • El peronismo de izquierdas – mejor dicho, las juventudes peronistas – desarrollaron la “teoría del cerco”: JDP estaba mal asesorado. Por eso no les dio cabida.

Finalmente, el General puso el freno de mano. Mandó a los “imberbes” a que hicieran como los indios y gauchos cuando hay crecida o niebla alta. “Desensillar hasta que aclare”.

Los muchachos se pusieron nerviosos. Pasaron a la clandestinidad. Se metieron con “ala derecha” del partido. Alguno llegó a tentarse con “bajarlo al viejo”. Pero no pudo ser. El general se murió antes.

Este testimonio figura en un documental. Lo dirigió Tristán Bauer. (No, no es el cómico) El video se llama “Montoneros: una historia de amor”. El resto ya lo contamos en otras entradas…

Conclusión

Por si no son tangueros, informo: el título de este ensayo juguetea con un fragmento de “La última Curda”.

[…] “Un poco de recuerdo y sinsabor/Gotea tu rezongo lerdo/Marea tu licor y arrea/La tropilla de la zurda/al volcar la última curda” […]

Este clásico de Catulo Castillo y Aníbal Troilo invita a una regia borrachera. Al menos una vez en la vida. Pero no para olvidar. Ni por vicio. Sino para recordar. Para castigarse por el paso del tiempo, la oportunidad y el amor perdido.

La izquierda/centroizquierda argentina y el peronismo de izquierdas tuvieron sus momentos de gloria. Debatieron. Hubo coincidencias y diferencias. Reciclaron ideas, consignas y líderes. Alcanzaron cuotas de influencia y poder. Derraparon. Y se los comieron los milicos.

La izquierda nunca creyó en la democracia republicana. Sin embargo, llevó a Penelón al consejo deliberante. Y el concejal aprendió que bancas son amores. Se atornillo al puesto lo más que pudo. No le fue mal. Pero la troika (Ghioldi, Mijailov, etc.) lo echó del partido.

El peronismo accedió al estado por las urnas. Puenteó el sistema. Copó los sindicatos. Transó con el ejército y el resto. Tuvieron a todos cantando la marcha; algunos cantaron con gusto. Otros, no mucho. A la primera de cambios, los bajaron del trono. Dos veces. Los eventos de 1976 los contamos en “De golpe y porrazo”.

En términos técnicos; en la
historia de las ideas políticas, nunca es suficiente con la mera interpretación del contexto. (Comunismo, Socialdemocracia, Justicialismo, Radicalismo) Ni el análisis de los datos disponibles. Porque siempre existe el riesgo de las opiniones sesgadas. Es fundamental no tener contradicciones,
y ofrecer resultados comprobables y permanentes.

Es así como hay hegemonía. Ya sea por las buenas (Alianzas, acuerdos, y comicios) o por las malas. (Golpes y revoluciones)

Esperemos que la historia nos haya enseñado algo. Y que la resaca de los días ayude a poner las cosas en claro. Saludos y suerte.

La tropilla de la zurda: Primera parte – Notas sobre la izquierda argentina

Anarquismo – Socialdemocracia – Comunismo ruso – Trotskismo – Estalinismo – PSI/Partido socialista internacional – PCA/partido comunista argentino – José F. Penelón – Roberto Ghioldi – PRT/partido revolucionario de los trabajadores – ERP/ejército revolucionario del pueblo – FAR/Fuerzas armadas revolucionarias – Movimiento todos por la patria/MTP

A modo de introducción: Tradiciones de la Zurda Criolla

El finado y genial Marx – en su sabiduría – dijo una vez: “Política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados”. La frase pertenece a nuestro filósofo de cabecera: Groucho Marx. (Julius Henry Marx, 1890 – 1977) ¿Esperaban a otro?

Al punto, nos introduce el tema: Es decir, la historia del arco de izquierdas en argentina. Porque es el producto – hasta ahora – de profundas miopías intelectuales y modas políticas malinterpretadas.

Cada una tuvo su correspondiente consecuencia práctica. Esos errores costaron tiempo, energías, y vidas humanas. La revolución nunca llegó; y al día de hoy, nadie respondió por los fracasos.

Hagamos un repaso. Entre fines del S.XIX e inicios del S. XX, los anarquistas comunitarios andaban unidos y organizados. Hicieron buen reconocimiento de la cancha y el rival. Jugaron los dos tiempos. Se ganaron la hinchada. Perdieron el campeonato.

Hubo huelgas y sabotajes. Hubo presos y muertos. Fueron enemigos de los conservadores. Se abrieron de sus “primos” socialdemócratas. Y hubo rockanroll. Para resumir, ni anarcos ni conservas respetaban las instituciones. Pueden leer los detalles desparramados en “El Fulgor…” “Peronismo explicado…” “Combatiendo…”, etc. Sin embargo, la FORA fue expresión de justos reclamos de su época.

Al punto, digamos que…

  • Hubo desprecio profundo por la democracia republicana. Por moda política, por rebeldía, por militancia rentada… elijan su propia aventura
  • Hubo violencia más o menos organizada para la causa. Un poco como en las cruzadas. Jugarse era demostrar fe en la revolución.
  • Siendo generosos, hubo 99,9 % de ausencia de autocrítica. En este aspecto, “nadie resiste el archivo”. Anarquistas incluidos.

Veamos un poco como fue la historia. Así que… ajústense los cinturones, cuiden sus pertenencias, y no saquen los brazos del carro. Estamos por empezar el recorrido…

Los primeros brotes rojos

Hasta ahora, el PCA (Partido comunista argentino)
es la sucursal local de una franquicia. En 1917 triunfó la revolución bolchevique en Moscú. Al año siguiente, quedó consolidado el primer régimen comunista. Interesados por la noticia, hubo cuadros argentinos socialdemócratas que adoptaron el modelo Soviético.

Debatieron entre “primos” sobre el tema. Para el PSA, (partido socialista argentino) lo de Rusia fue un golpe de estado. Otros, opinaban que era una rebelión legítima. Al final, la muchachada bolche decidió poner su propio quiosco.

Fundaron el Partido Socialista Internacional (PSI) entre el 5 y 6 de enero de 1918, en el salón “20 de septiembre” de capital. La mayoría eran obreros, empleados, docentes y algún que otro profesional joven. Se comprometieron al activismo en sus gremios de origen. Resumido, el programa del nuevo partido fue así:

  • Repudio a toda forma de nacionalismo: los intereses obreros son internacionales.
  • Repudio a todo símbolo patrio: himno, bandera y escarapela locales.
  • Acción antimilitarista de la juventud
  • Abolir la diplomacia y todo presupuesto de guerra
  • Desarme total: Abolir todo ejército nacional
  • Expropiación de la tierra por el estado
  • Expropiación de los ferrocarriles y la marina mercante por los sindicatos correspondientes a las dos actividades
  • Establecer un consejo electivo, con participación mayoritaria de los obreros y los maestros
  • Suprimir toda ley represiva
  • Oposición sistemática a toda declaración de guerra
  • Ruptura de relaciones y créditos militares

A partir de acá, quedó formada una banda de entusiastas. José Fernando Penelón (1890 – 1954) delegado sindical de los gráficos, se convirtió en el máximo referente del partido. Dirigió “La internacional”, que fue el diario del PSI. Y estuvo entre los encargados de establecer relaciones con las nuevas autoridades rusas. En las páginas del diario, escribió estos “piropos” para el resto del arco político argentino.

[…]”Preciso es dejar constancia pública que la doctrina verdaderamente socialista o marxista, levadura de la revolución proletaria, repudia en absoluto, toda solidaridad con la burguesía, y en consecuencia, la aprobación de la guerra. Sólo el proletariado internacional y pacifista, es precursor y gestor de la revolución gloriosa.“[…]

Pongamos contexto: Europa estaba pasando la primera guerra mundial. (1914- 1918) La socialdemocracia apoyó a los aliados. A cambio, pidió y obtuvo reformas. A Penelón no le gustó para nada…

[…]”Así los dirigentes del titulado Partido Socialista (en realidad debiera llamarse Partido Liberal Burgués) en esta hora histórica se limitan a pedir en un reciente manifiesto simples reformas, excedidas hasta por los partidos radicales europeos; hablan de “democracia” en el sentido netamente burgués del término.” […]

Por mucho que chillara el PSI, las cosas no iban a cambiar allá. Ni acá; el PSA era bastante sólido. Pero volvamos a nuestros revoltosos. El 20 y 21 de enero de 1918, agrandaron el combo: se aliaron con la Federación de juventudes socialistas (FJS)

Con más gente, el PSI se presentó las elecciones de marzo de aquel año. Hubo listas en Buenos Aires y Córdoba. Sacaron 2700 votos en capital. Y en las elecciones municipales de octubre consiguieron poner un concejal: Juan Ferlini ganó por 3258 votos. Luego hubo una banca para Penelón. Este fue el comienzo del auge del PCA. Ampliaremos más adelante.

El 7 de septiembre de 1918 ganaron la calle. Organizaron el primer acto homenaje a la revolución. Juntaron 10.000 personas, entre propios y aliados. Se dice que esta fecha quedó en la historia de la izquierda argentina. Estaría bueno saber si para esta fecha se hacen regalos entre ellos – o al menos – se mandan tarjetas del “7S”.

Los del PSI se morían por viajar a Rusia. Pero no podían ir. Se cuenta que buscaron intermediarios. En 1919, le pidieron el favor a Egidio Gennari. Era un diputado italiano. No se sabe si cumplió; pero está confirmado que viajó de ida y vuelta hasta acá. Quizás vino a buscar levante, vaya uno a saber.

En 1920, pidieron ayuda a un ciudadano ruso que vivió acá: M. S. Mashevich. El hombre viajó. Tuvieron suerte. Dio una mano en el II congreso del Komintern (Comité interno del partido comunista ruso)

Mashevich consiguió laburo en el gobierno soviético. Quedó como funcionario del comisariado del pueblo para el comercio exterior. Los argentinos respaldaron su gestión. Quedaron pre aprobados para entrar en la franquicia. Al punto – y esto lo agrego yo – nuestro país agroexportador necesitaba nuevos clientes.

Para septiembre de 1921, los argentinos hicieron una “vaquita”. Finalmente llegaron hasta allá. (No, no fue para ver el mundial de este año) Estuvieron en el III congreso del partido. El delegado argentino fue Rodolfo Ghioldi (1897 – 1985) De profesión docente, y luego periodista. Hubo dos resultados de su viaje.

El primero fue que la URSS reconoció oficialmente al comunismo argentino como miembro del partido. Con voz, pero sin voto. El segundo fue que el mismísimo Lenin tuvo una conversación privada con Ghioldi y un delegado tercerizado por Méjico. Se cuenta que Lenin se interesó en la revolución Zapatista.

Acataron la “circular Zinoviev”. Era un documento que ordenaba a todos los comunistas la lucha armada, revolucionaria y clandestina en contra el poder de turno.

En términos de “Feliz Domingo”, esta fue la llave que había que ganar para pasar a la final, y entrar en la internacional comunista (IC)
El PSI quedó como PCA.
Y ahí cagamos la fruta.

Una ensalada rusa

Advertencia: La lectura de esta parte no es obligatoria. Pero si lo leen, servirá para comprender mejor las metas andaba buscando la izquierda en argentina. Ustedes saben bien que el blog habla de historia nacional. Eso mismo hacemos. Pero tenemos prohibido olvidar que hablamos de una franquicia muy peculiar. Dicho mal y pronto: El PCA nunca consiguió gran cosa. No supieron adaptar la franquicia rusa al sabor argentino.

Fue mitad por defectos de origen. Mitad por temas locales. En esta sección, y sin entrar en detalles, hacemos repaso de ciertos eventos relevantes que ocurrieron en la “madre patria”; es decir, Rusia. Aquí se terminan las negritas. Lo destacado será en itálicas.

Dicen algunos expertos que el Zarismo entre 1905 y 1917 era profundamente feudal. La revolución era para derrocar al emperador. Y reemplazarlo por otra figura y forma de gobierno. Hubo dos grupos: Los republicanos – “blancos” o mencheviques – y los radicalizados – “rojos” o bolcheviques – que se sacudieron a la familia real de encima.

Cuando maduró el nocaut, los bolcheviques subieron al poder. Y buscaron modernizar el país. Hubo varios planes quinquenales. Para industrializar. Y fue al costo de ajustes bravos, allá, en la nieve. El precio del vodka debió subir varias veces, supongo.

Se cuenta que hubo un vacío de poder en el nuevo régimen. Lenin (alias de Vladimir Ilich Ulanov: 1870 – 1924) llegó a la presidencia. Pero estaba enfermo. Murió en el cargo. A diferencia de Walt Disney, embalsamaron y congelaron su cuerpo. Hay visitas guiadas al kremlin para verlo. Posta.

Hubo una “amable interna” entre dos sucesores de Lenin: José Stalin, (alias de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili: 1878 – 1953) líder de la “Mayoría de izquierdas” versus León Trotsky, (Alias de Lev Davídovich Bronstein: 1879 – 1940) líder de la “Minoría de izquierdas”.

Se cuenta que Trotsky era suertudo con las minas. De familia acomodada, Académico, pintón y de ingenio afilado. Se cuenta que Stalin era tosco. Hijo de campesinos, y con poca suerte con las camaradas.

Mayoría y minoría estaban de acuerdo en lo básico de la doctrina marxista – leninista: Reformar el estado, abolir la propiedad privada, etc. Veamos las diferencias tácticas entre los dos grupos.

  • Joe Stalin era dogmático de la doctrina: La revolución se reducía a poner clase – contra – clase, sin demasiado espamento. En caso de ganar, la dictadura del proletariado debía hacerse desde arriba para abajo. (La típica bajada de línea) El estado nacional era la herramienta principal para transformar la sociedad. Y ya que el estado tiene el monopolio de las armas… a disidentes y opositores, gulag y paredón.
  • Leo Trotsky era acuerdista: La dictadura del proletariado debía ser siempre desde las bases hacia arriba. Por medio de acuerdos legítimos con aliados. Y por medio de tácticas para ganarse la hinchada. Dentro y fuera del país. Entendía que necesitaban “sintonía fina” para expandir la franquicia.

Spoiler alert: Ganó la mayoría.

Pero antes que asumiera Joe, hubo gestión descentralizada. Convivían algunas empresas privadas con el nuevo gobierno. Stalin, Trotsky y Zinoviev fueron funcionarios del partido y del gabinete de Lenin.

Los líderes de la minoría no nacieron de un huevo. Cuando administraron, se dieron cuenta que conducir un país no era como dar discursitos. Y ya que nunca se pudo plantar café en Siberia, advirtieron la necesidad de revisar y actualizar los dibujos tácticos.

Zinoviev (Si, el de la circular) aflojó con la violencia y la clandestinidad. Por su parte, Trotsky desarrolló la “Revolución permanente” para exportar la franquicia. Viendo hacia afuera, propuso dos fases: Primero, democratizar las sociedades burguesas desde el proletariado. Segundo; ir hacia el comunismo.

Una táctica trotskista muy usada es todavía el “entrismo” o “giro francés”: Consiste en puentear el relato de otros partidos. Y desde ahí, proyectarlos hacia el comunismo como sistema político. A menudo, el entrismo “parte por izquierda” las agrupaciones donde se infiltra. (El Peronismo experimentó este rosqueo. La última vez, fue con las gestiones del FPV)

Pero ojo al piojo, que pica: Stalin no era exactamente un básico. Por medio de intrigas de palacio, Joe recurrió al “operativo clamor”, serruchó pisos, y llegó a la presidencia. Cuando asumió, expulsaron a Zinoviev del partido. Y mandaron a Leo de paseo: “Limpiaron” a Trotsky mientras estaba exiliado en México. Cuando se enteró de la noticia, Iossif festejó con champagne. Cuentan que le gustaba mas que el vodka.

Una vez instalados en el Kremlin, algunos de la mayoría vieron hacia afuera; interpretaron que podía haber revolución roja en otros países. Había estallado el “crack del 30”. Pero la crisis alemana y la mishiadura italiana produjeron a Hitler y Mussolini. En Norteamérica, produjo el “new deal”. Su “mancha roja” no se expandió por el mapa.

Pese a estas limitaciones, Joe tuvo un golpe de suerte: De a poco, se les vino la WW2 (es la sigla de “segunda guerra mundial”… no es un protocolo HTML, vayan sabiendo) Los Nazis amenazaban con tomar Rusia. Cuando se sumaron a los Aliados, pusieron a la URSS en el mapa.

De ahí en adelante, hubo: el muro de Berlín y la primavera de Praga; hubo la carrera espacial, la ocupación de Afganistán, la revolución china, las guerras de Corea y Vietnam, la Revolución cubana, y otros productos del círculo rojo.

Finalmente, acá hacemos un “per saltum” hacia el periodo 1980/1986. Asumió Mihail Gorbachov (Nacido en 1931. Todavía vive) hubo “glasnost” y “perestroika”. Disolvió la URSS. Fue devolver, mezclar, cortar, y repartir de nuevo.

Un boludo a cuadros – Francis Fukuyama – publicó un libro con el título “el fin de la historia”. Se cuenta que expuso y explicó cambios geopolíticos a partir de la caída soviética. A decir verdad, lo que se había terminado era un ciclo; pero no el relato que lo justificaba. Había que ser pelotudo para no advertir la ola roja en China. A Fukuyama le hicieron “Fuck You”, y se lo comieron los perros.

La cosecha roja argentina

Mientras los rusos tenían sus propias internas, en Argentina sucedieron: el Yrigoyenato y el Alveario. El ciclo lo cerró el golpe del 30. Llegó la “década infame”. (No, nada que ver con “infama”. No se confundan) Y luego el primer Peronato. Ampliaremos las relaciones PCA/PJ más adelante.

Nuestros primeros zurdos salieron de pesca al IX congreso de la FORA. (Es decir: Noveno congreso de la Federación obrera de la república argentina) A pesar de sus progresos partidarios, el PSI no activó ningún sindicato.

A favor del PSI, Ferlini y Penelón venían del palo gremial. Habían llegado a concejales por capital, y daban batalla desde sus bancas. Pero ojo al piojo, que pica: Cuando el PSA se partió “por izquierda”, muchos indecisos votaron a la UCR.

Ya que estamos… repasemos unos datos: El “peludo” negoció con algunos huelguistas. Otras veces, reprimió. Pueden leer detalles de las negociaciones con Ferroviarios y Marinos mercantes en “El fulgor argentino” y “Combatiendo al capital”.

Hubo avances socialdemócratas en los sindicatos. Y con un gobierno “Casual union friendly” (El primer Yrigoyenato, obvio) el anarquismo perdió base. Entre 1918 y 1921, la FORA convivio y compitió con: la UGT (Unión General del Trabajo) y la CORA (Confederación Obrera de la República Argentina)


Se terminó la FORA en 1922. Quedaron dos centrales: USA (Unión sindical argentina) y la COA (Confederación obrera argentina) La situación llamó la atención del PCA. Ampliaremos más adelante.

Desde la banca

Penelón presentó mociones y proyectos para favorecer a los barrios obreros. Le vino muy bien el hecho que una parte de la ciudad tenía tradición opositora anarquista contra los conservadores de turno. (No olviden “la huelga de las escobas”; está en “El fulgor”)

Veamos un poquito las actividades legislativas de nuestro concejal, con fechas. La fuente es el libro de actas del concejo deliberante.

  • 30 de Noviembre de 1923: Penelón votó en contra de la ley que subía el ABL. Saltó en favor de los barrios obreros. Por supuesto, opino que se trataba de una maniobra de los ricos contra los pobres. Atacó al PSA, que se iba del recinto para no dar quórum.
  • 14 de Octubre de 1924: Minuta para el pago de salarios atrasados (de 1923) y un aumento de sueldo para los pegadores de carteles de la municipalidad. Aprobada.
  • 25 de Octubre de 1927: Resolución para hacer cumplir medidas de salubridad en el inquilinato de Bartolomé Mitre 4151. Penelón presentó cartas de los inquilinos. Daban testimonio del mal estado del edificio, y la falta de control de los inspectores. Fundamentó la medida en regulaciones del código urbano. Fue derivado a la comisión de higiene.
  • 8 de Noviembre de 1927: Proyecto para instalar una via decauville desde los incineradores de Flores – por calle Lafuente – hasta Villa Soldatti. Las cenizas irían destinadas a mejoras en la avenida Cruz. Fue derivado a la comisión de obras públicas.

Desde la banca, Penelón fue francotirador. Les dió palo para que tengan y repartan los radicales, socialdemócratas, democristianos y conservadores. (Habría que ver si atendió a los “Primos” anarquistas) Estaba en su ADN. No podía evitarlo.

Su intención fue ganarse la hinchada. Con obras, más que con chamuyo.
Había gran cantidad de inmigrantes y sus familias en Flores, Villa Soldatti, Villa Crespo, La Boca, y otros que quedan lejos del centro. Varios eran recién llegados. No estaban sindicalizados. (Recordemos los quilombos de las centrales obreras)

Esta cadena de eventos tuvo importancia en la interna del partido hacia 1926. Vemos el tema dentro de par de bloques. Sigan en sintonía.

De Rusia con amor

Pido permiso para ponerme “capitalista” por unos párrafos. Cuando alguien se prende a una franquicia comercial, firma un contrato: Se compromete a poner un capital, contratar y capacitar personal, y queda obligado a seguir pautas. Es decir; tiene que seguir recetas de calidad, distribución, eficiencia, eficacia y precios para el consumidor final.

La mayor parte del trato está regulada por la casa matriz, que garantiza el valor final de la marca. Al punto, la central recauda un porcentaje de las ganancias de sus licenciatarios. Lo que sobra, queda para los asociados locales.

Tal como dijimos, el comunismo argentino todavía es una franquicia. Aunque haya caído la URSS. Si bien instaló locales, capacitó militantes, se prendió en marchas y huelgas, y sufrió persecuciones… nunca produjo las ganancias que esperaba la casa central.

El PCA fue la primera filial en Latinoamérica. Mas por entusiasmo local que por iniciativa rusa. Pero cuando la cosa fue en serio… El PCUS tuvo en cuenta a los argentinos como socios estratégicos para expandir la franquicia al resto de la región.

Entre 1920/1930, El Komintern (comisión interna) del PCUS (Partido comunista de la unión soviética) mandó varios agentes al PCA, con el mandato de activar la revolución. Al punto, estos “agentes” no eran espías; eran más bien agitadores y aventureros profesionales, militantes bancados por el partido. Veamos unas andanzas.

  • Jean Jolles, alias “Alonso”, “Emilio”, “Cazón”, “Eoles” y “Macario”: Vino al país en 1923, como representante de la juventud comunista holandesa. Fue preso político del golpe de 1930. Participó en 1931 de la primera conferencia del PCA en Rosario, provincia de Santa Fe.

    Tuvo internas con Giholdi. Perdió. Se la bancó. Lo mandaron a Tucumán, como castigo. Volvió a Buenos Aires. Lo deportaron a Alemania. (Donde ya gobernaban los nazis) Pidió ayuda a los argentinos. Consiguieron sacarlo de ahí. Lo mandaron a Brasil, como instructor.

  • Abraham Heifertz, alias “Guralski”, “Abraham”, “El Rústico”, “Juan de Dios”, “Kleiner”, y “Arnold Fein”: fue un militante trotskista. Vino al país en 1928. Fundo una “escuela de cuadros” para el partido. Mandó informes regulares a Moscú sobre sus progresos. Cuando estalló el golpe de 1930, huyó a Montevideo, con su gente. Más adelante fue capturado y condenado a un gulag en Rusia. Murió poco después de la segunda guerra

Si los investigadores no mienten, el agente ruso más relevante de su tiempo fue un tal Boris Mijailov. Usaba los alias de “Raymond” y “Williams”. (Nada que ver con el académico inglés… Aunque, ¿pudo ser un homenaje?) Estaba convencido que la “receta rusa” iba a funcionar acá. Pero sus iniciativas fueron inútiles. Como sembrar soja, maíz o bananas en la cima del Aconcagua. Igual, insistió. Veamos cómo sucedieron las cosas.

Aventuras del círculo rojo

Si la historia es prologo y comentario de la actualidad, la expresión “círculo rojo” no es exactamente nueva. Para el caso, hay grupos híper politizados desde 1810 en adelante. (Sin embargo, todavía no había nacido Jaime Duran Barba, que invento el término) Políticos, periodistas e historiadores usaban otras etiquetas para catalogar estrategias y eventos.

El PCA tenía relaciones carnales con la URSS. Desde antes del primer viaje de Ghioldi. Hubo actas oficiales del partido. Hubo mucha correspondencia entre dirigentes locales y visitantes.

Mucha de esta información quedó secreta. Por décadas. A la vuelta del tiempo, y gracias a un milagro de la virgen de la desclasificación, pudimos enterarnos de ciertas cuestiones.

Digamos que con la llegada de Mijailov, tal parece que hubo una suerte de “crisis de fe” en el PCA. Por supuesto, no fue por falta de amor a la causa; quizás hubo una dosis de temor al castigo de la central.

Aunque quizás esto suene demasiado judeocristiano. Por aquello del amor y el temor a Dios. El comunismo siempre tuvo fobia a las religiones. Para ellos, se trata de un instrumento de las clases dominantes.

Entre los años 20s/30s, la agenda política del PCA estuvo atravesada por tres temas principales. Pasen y siéntense, así voy poniendo los fideos.

La cuestión idiomática

Como ya dijimos más arriba, hubo crecimiento de los barrios obreros de capital. El modelo económico estaba en su mejor momento. Hubo expansión de los cinturones conurbanos, y changas para muchos. El PCA advirtió que ahí había chances para conseguir afiliados. Y masa crítica para la revolución.

El detalle era buscar el mejor modo para organizarse y comunicarse con ellos. La mayoría eran polacos, húngaros, yugoslavos, italianos… elijan ustedes una carta del mazo.

Digamos que hubo quienes “bailaban sueltos” con el polo opositor a la UCR. En buena medida, por la barrera del idioma. Además, muchos miembros del partido tampoco eran criollos de la primera hora. Así que, todos tuvieron que aprender a bancarse el cocoliche.

Desde fines del s. XIX hasta mediados del s. XX hubo muchas asociaciones cooperativas y de socorros mutuos, a cargo de las colectividades extranjeras en el país. (Centro Gallego, Unione e Benevolenza, etc) Tuvieron importancia en los cambios del país. En “que sabe nadie” hablamos de las “Escuelas libres”, que surgieron a sus expensas.

Al punto, hubo mayoría de recién llegados. Pero también hubo un segmento de inmigrantes afincados. Era gente que estaba empezando de nuevo. Este grupo simpatizaba con la causa, pero no querían quilombo. Ya bastante habían padecido en su lugar de origen.

El objetivo del PCA era conseguir que los adherentes “bailaran pegados” con ellos. (Cualquier cosa, busquen el tema de Eros Ramazzotti en YouTube o spotify) Y se concentraron en el detalle del idioma.

Penelón opinaba que el idioma era lo de menos. Para coquetear con los recién llegados y sumarlos a la milonga, había que conocer exactamente su identidad de clase.

Es decir; las necesidades, los intereses, y los riesgos que estaban dispuestos a correr para mejorar.
Hubo quien criticó que “Al obrero hay que ir a buscarlo a la fábrica, y no solo a la casa”. Pero no tenían aparato sindical para eso.

Ganó Penelón. Su solución era la más coherente con la bajada de línea del partido. Y su labor parlamentaria ayudó a poner al PCA en el mapa político argentino.

Las relaciones con el sindicalismo

Recordarán que el sindicalismo estaba atomizado. Para conseguir agite y revolución, el PCA especulaba con participar en las centrales obreras. No tenían mucho surtido para elegir; por lo tanto, debían ser cautelosos y precisos.

La USA la dirigían los “primos” del PSA. Habían expulsado a varios delegados comunistas de ahí. Mucho no se podía hacer con ellos, salvo conversar, negociar y esperar un golpe de suerte. Quedaba participar en la COA. Que también estaba dirigida por socialistas.

Giholdi propuso recuperar el terreno perdidoMediante una
gran “obra de unidad” dentro de las dos centrales. En paralelo con “los gordos”, había “centralitas” del interior del país. La meta de Giholdi era sumarlos a una mega federación roja argentina. Quizás al estilo de la FORA. Resultaba evidente que se estaba yendo para el lado de los tomates.

Penelón diagnosticó: Jugar “a dos puntas”, era un riesgo inútil. Si volvían a la USA, no podían entrar a la COA. Y lo rico era que podían echarlos de las dos centrales. La COA era la mejor opción. Aun cuando tuviera dirigencia socialista; estaba mejor organizada, y reunía a los sindicatos ferroviarios.

Eran sindicatos pesados, y convenía tenerlos de aliados. El PCA resolvió el tema en una comisión interna. Al final, se quedaron sin el pan y sin la torta.

Relaciones con la IC/Caso Penelón

Aunque parezca una pelotudez atómica, conviene recordar que el PCA tuvo voz, pero no voto en la IC. Igual, eran socios estratégicos en la región. A partir del ejemplo argentino, hubo iniciativas para Brasil y Venezuela. Sin embargo el “pequeño detalle”, determinó cierto margen de maniobras entre los mandatos de la central, y las iniciativas locales.

Al punto, la tarea de Mijailov fue una suerte de comisariato político; estaba para cumplir y hacer cumplir una agenda, que venía de Moscú. El chiste fue el “primo ruso” la pifió. Errores de recién llegado, supongo.

Para nosotros, no es nuevo que Juan Fernando Penelón haya sido uno de los primeros en advertir las cagadas de “Williams”. Se dice que entre ellos hubo mezcla de interna con temas personales. ¿El amor de una mina, quizás?

Hubo amenaza de guerra contra la URSS. Para defenderse, Rusia recortó su propio comercio exterior con algunos países. Hasta componer la situación. El PCUS bajó línea para que los comités hicieran un boicot general contra el comercio externo con Inglaterra. En todo el planeta.

Mijailov era optimista con la medida. Esperaba el apoyo masivo que hubo cuando sucedió lo de Sacco y Vanzetti. Penelón retrucó: Aquel asunto estaba al alcance de todo el mundo. Lo demás, no iba a resultar digerible para los argentinos.

Penelón coincidía con el fondo de la cuestión. Pero no ignoraba nuestro modelo agroexportador. Y lo rico era que tenía razón.

En el marco de la “luna de miel” con Moscú, hubo olfas y otarios, que se opusieron a las críticas constructivas de Penelon. Calientes como una pipa, estos dirigentes le serrucharon el piso a nuestro concejal favorito.

Lo acusaron de: desviaciones burguesas, desviaciones zinovietistas, trabajo fraccionalista, personalismo, y lo marcaron como miembro de la minoría trotskista. El chiste fue que Penelón nunca fue trosco. Era práctico.

Victorio Codovilla (1894 – 1970) fue un dirigente que apoyaba a nuestro concejal. Específicamente, en el asunto sindical e idiomático. Asistió como delegado argentino a varios
congresos de la IC en la URSS. Viajó hasta allá con miembros de la mayoría y la minoría. A medida que fue subiendo en la cadena alimentaria, tomó distancia y luego le firmó el pase a Penelón.

La IC se enteró del “affaire Penelón”: Desde Rusia, mandaron un telegrama urgente. Pidieron informes. Y ordenaron suspender toda medida disciplinaria, hasta que ellos mismos tomaran conocimiento del tema. Pero “Raymond”, Giholdi y los demás “dogmáticos” no iban a esperar. Cajonearon el mensaje. Para primeriar a la gilada.

La cúpula del PCA expulsó a Penelon, sin intervención Moscovita. Miajilov respondió la carta, por su propia cuenta. En secreto, y luego de los hechos. ¿Se acuerdan del margen de maniobras?

Se cuenta que el despido se hizo efectivo en un comité que terminó en batalla y corchazos. De los errores, uno se da cuenta después. Entonces, no midieron las consecuencias. Y encima, por forradas. Giholdi y Codovilla quedaron como capos del partido.

Entre los especialistas, hay varias versiones sobre el aporte de Penelón a la política argentina. La “Historia oficial” del PCA lo señala como un “maldito”. La principal crítica en su contra, fue que se concentró en la tarea legislativa. Y desatendió las tareas del partido.

Una vez, le encargaron coordinar una huelga en el interior. Se excusó. Mandaron a otro. Otra vez, dejó de araca a un delegado de Moscú, que alcanzó a llegar a Montevideo. El tipo les mando telegrama para que se reunieran en Uruguay. Otra vez, sopa. Mandaron a otro.

Sin embargo, hay elementos que nadie niega: Nunca fue traidor a la causa. Pensaba por sí mismo. Se ganó a la hinchada.
No se le conocieron casos de corrupción, y contribuyó a la evolución del arco de centroizquierdas.

Luego de echarle flit, el diario oficial del PCA siguió dando noticias de las actividades legislativas de Penelón. Es posible que haya sido una suerte de broma. Es probable que haya sido un reconocimiento. Quizás haya sido una mezcla de las dos cosas.

Nuestro concejal dejó el partido, pero no la cancha. Fundó el Partido comunista obrero – PCO. Se presentó a comicios. Retuvo la banca con algo más de 7200 votos. Desde ahí, cuestionó el monopolio de la CHADE (Compañía Holandesa Argentina de Electricidad) en el sector energético de la ciudad. Y la complicidad de varios de sus colegas con esa compañía. Por supuesto, siguió con iniciativas a favor de los barrios obreros.

El PCO organizo comités sindicales en algunas fábricas grandes. (Tenían entre 3000 y 3500 operarios) para atender sus reclamos urgentes. (Condiciones de salubridad, aumento de salarios, etc.) Mientras tanto, los “camaradas” hicieron un intento con las “centralitas”; se llevaron el chasco que reunían unos cuantos talleres. Tenian 30 personas a lo sumo, y la producción era artesanal.

El PCO se fue apagando. El PCA quedó. Como el orto. Pero quedó.

La distancia

La “Década…” fue un modelo conservador que se quedó sin pilas. Hacia 1944, les salió un grano en el culo: Juan Domingo Perón. Hubo varias consecuencias del caso. Veamos cómo impactó el peronismo en la izquierda argentina.

El PCA y el primer peronato tenían discursos parecidos. Pero los métodos y objetivos siempre fueron distintos. Eran populistas, reformistas, y dirigistas. Impulsaban un estado fuerte, con la romántica promesa de repartir para todos. Pero más que nada, pescaban votos en las mismas orillas.

Desde Moscú, hubo bajada de línea contra el fascismo. Luego de la guerra, avisaron que había remanentes nacionalistas y corporativos. Avisaron que los Aliados tampoco eran angelitos de mazapán. “Peleaban por la libertad”; pero en su propia casa eran racistas y machistas, además de las injusticias propias de su sistema.

El PCA cuestionó a JDP por su pasado militar y su estatus burgués. Se acordaban que había sido secretario de trabajo del régimen anterior. Le sintieron aroma a facho; no estaban mal orientados. Pero quedaron perplejos con sus primeras medidas de gobierno. Desde el PJ dictaron las leyes laborales modernas, viejo anhelo de todo el arco de izquierdas.

Al notar que el PJ favorecía a los obreros, el PCA fue regulando sus distancias con “El general”.Pusieron en el freezer la crítica. Sin embargo, tomaron con pinzas la gestión. Porque se daban cuenta que había grupos y sectores muy distintos en la carpa del PJ. Apostaron a que el circo reventara por dentro. Para su propio bien o mal, el horóscopo se cumplió varios años más adelante.

En términos marxianos, el PCA cuestionó los planes quinquenales. Y la sustitución de importaciones del IAPI. (Instituto argentino de promoción del intercambio, dependiente del BCRA) Porque para su análisis, la plusvalía no iba al chacarero ni al obrero. Iba al estado. Que quedaba intermediario entre la producción y los trabajadores. Una parte también iba a los privados, por supuesto.

Para marcar presencia, el PCA decidió potenciar asociaciones de base. Y así restarle influencia al paternalismo del “General” y “Evita”. Pero el PJ tenía mucho más aparato. Los morochos estaban chochos con Perón, que les había dado casas, trabajo, y los blanqueó como grupo políticamente activo.

Los peronistas coparon el sindicalismo. Pueden leer los detalles en otras entradas. Y acá viene lo importante: Dejaron sin poder real la zurda.

El justicialismo crio obreros con obra social, aguinaldo, jubilación, pensión, y vacaciones pagas. Al punto, la CGT quedó como “caja de la política” a favor del PJ, obvio.

En estas condiciones, al PCA le costó cada día más ponerse al día con la patronal de Moscú. Esto lo explicó muy bien Enrique Pinti en “salsa criolla” de 1999: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero que tenía la panza llena.

En el PCA hubo el “Caso Real”. Un dirigente comunista, Juan José Real intentó tender puentes hacia el PJ. Publicó un panfleto titulado “Nuestras fortalezas y nuestras debilidades”. Para explicar su punto de vista. Lo expulsaron. Todavía debe dolerle el culo de la patada que le dieron.

Para no caer del mapa, los ex – PCA armaron frentes con otros partidos. Ya hablamos de Penelón. La tendencia se mantiene en nuestro tiempo. La última alianza conocida del comunismo argento, fue con el frente para la victoria (FPV) Al menos que yo sepa, todavía siguen ahí.

Héroes de la clase trabajadora

Entre los 60s/70s, hubo varios grupos armados en argentina. La mayoría, producto de la bronca por el peronismo proscripto. En paralelo, los conservadores, radicales y militares argentinos tuvieron sus propias vueltas. Resumamos econtexto.

  • El estado de bienestar tuvo varias crisis fuertes. Desde afuera, sufrimos los efectos de la crisis de los petrodólares. Dolieron hasta en el apellido. Sin embargo, el sistema aguantó. Spoiler alert: El modelo cayó “dendeveras” a partir de 1980. Pero eso es otro cuento, campeones.
  • Las poquísimas administraciones civiles que hubo expresaban – penosamente – los intereses de las clases medias. (Frondizi, Illia, Guido, Campora, “Isabelita”, etc.) Pero no resolvían problemas de fondo. Por lo general, tomaban deuda externa y ajustaban. Hubo puebladas (Cordobazo, Tucumanazo, etc.) como reacciones alérgicas de los sindicatos peronistas contra estas medidas.
  • El empresariado estaba dividido en dos tendencias: de un lado, las empresas tradicionales. Respondían al modelo de las burguesías nacionales. Jugaban de local; es decir, jugaban y vendían. La plata que hacían por boletería, quedaba acá. Iba para mejorar el estadio, las instalaciones, etc.

Del otro lado, estaban los monopolios multinacionales. Se sumaron al modelo emergente de la burguesía transnacional. Jugaban de visitante; es decir, salían a la cancha. Jugaban y vendían. Pero la mayor parte de lo recaudado no quedaba en la cancha. Iba para otros estadios.

Se impusieron las multinacionales, ya que daban más jugo en todas partes. El cambio de modelo de negocios trajo bajones en el sistema argentino. Por supuesto, esto tuvo su correspondiente expresión política. Basta leer más arriba para saber cuáles fueron.

  • Para mantener caliente la economía, civiles y militares agrandaron las empresas estatales. (Segba, GdE, YPF, SOMISA y otras) El detalle es que había demasiado territorio, gran demanda, y no mucho mercado y estado para cubrirlos.

Tercerizaron porciones de la producción. A partir de ahí, nació – bailando un malambo – la patria contratista. En muchas empresas del sector privado, se prendieron a la teta del estado. Aprovecharon para expandir las actividades. Y aquí hicieron guita. Sin embargo, la mayor parte la mandaban arafue. A menudo, iba a suiza. En términos técnicos: hubo desinversión.

  • Y ya por cualquier tema, en los pasillos del poder llamaban a la puerta de los cuarteles para que pusieran orden. Los golpes de estado pacificaban un poco las cosas. Y siga el baile, que acá no ha pasado nada.

Al punto, hubo una “ayudita” desde afuera. La CIA desarrolló el “Plan Cóndor”. La meta era estimular los golpes, para atajar al comunismo en el hemisferio sur. Ya bastante tenían con la guerra fría en Alemania Oriental y la Unión Soviética.

Esto se parecía a una crisis terminal del sistema. La zurda argenta interpretó que había condiciones para cazar los fierros, y hacer la revolución. Entendieron que se cumplía la frase de Mao: “Cuanto peor, mejor”. Para desambiguar, digamos: “Toda crisis es una oportunidad”

Un poco como en aquella canción de Lennon: Gracias a una sobredosis de televisión, “podrías ser un héroe de la clase trabajadora”. En las universidades y los secundarios hubo predica revolucionaria. Dirigida a los jóvenes. El éxito fue relativo.

Hubo discursos panfletarios y petardistas. La vida y la historia quedaron como una inmensa conspiración. Para que los ricos quedaran cada vez más ricos y carnosos. Mientras los pobres, cada vez más porca miseria.

Los tonitos combativos y libertarios sonaban sexys. Porque todo se estaba yendo a la olímpica mierda. Hubo inflaciones del 400 % anual, devaluaciones al 100 % de la moneda, y tradición de gobiernos de facto desde 1930.

La “causa” fue el típico llamado a la aventura que hay en todo relato épico. Fue la primera fase de un esquema universal: Hacerse héroe, matar al malo, salvar el mundo, y ganarse la princesa.

Se cuenta que hubo gente interesada. Pero más para levantarse una minita, antes que hacer la revolución. Y hubo muchas chicas que se divertían con el “chico malo” (Rebelde, artista, etc.) para casarse luego con “el bueno”. (Abogado, medico, etc.)

Hubo mucho revolucionario de café. De esos que te arreglaban el país en cinco minutos. Se cuenta que el grueso de los simpatizantes de “la causa”, se abrieron cuando empezaron los tiros. Bien lo dice el refrán: El miedo no es zonzo.

De todas formas, quedaron unos cuantos embanderados. Aguantaron los trapos hasta donde pudieron. Hablemos de ellos.

La rabia y los perros

El PRT/ERP fue una agrupación marxista, clasista y combativa. En la jerga, eran los “perros”. Porque pertenecían al partido revolucionario de los trabajadores.

Al punto, hemos aclarado parte de sus siglas. Pero sigan sintonizados, que todavía falta. El partido surgió en el interior del país. Fue resultado de la fusión/adquisición entre dos agrupaciones o tendencias.

  • FRIP/Frente revolucionario indoamericano popular: Grupete heterogéneo, nacionalista, y profundamente antimperialista. Redactaban sus comunicados en quechua y español. Simpatizaron un poco con el primer peronato; pusieron freno de mano en unas huelgas bravas de los obreros azucareros de 1949 en Salta.
  • PO/Palabra Obrera: Agrupación trotskista, de la zona centro – norte (Tucumán, Salta, Jujuy, etc.) formada mayormente por profesionales jóvenes y estudiantes universitarios.

El PRT quedó fundado oficialmente el 25 de mayo de 1965. Rechazaron el IV congreso la IC. Quisieron ser un partido de masas. Buscaron participar en el sindicalismo, y el movimiento estudiantil. (Secundario y facultades, obvio) Tenían un diario: “El combatiente”. Se presentaron a elecciones legislativas nacionales y municipales. No consiguieron ninguna banca.

El Ejército Revolucionario del Pueblo – sí, el ERP. No íbamos a dejar sin resolver la sigla – era parte de la jauría. Fue una organización armada. Hicieron guerra de guerrillas contra el ejército argentino.

Según un comunicado oficial del quinto congreso del PRT, estos fueron los fundadores del ERP.

Nombre Alias
Mario Roberto Santucho “Carlos”, “Robi”, “Negro”
Luis Enrique Pujals “Aníbal”, el “Flaco Garay”
Haroldo Enrique Gorriarán Merlo “Ricardo”, “el Pelado”
Benito Jorge Urteaga “Mariano”, “Ojito”
Domingo Menna “Nicolás”, “el Gringo”
Juan Manuel Carrizo “Francisco”, “el Flaco”
Carlos Germán “Mauro Gómez”, “el Negro Mauro”
Rubén Pedro Bonet “Pedro”, “el Indio”
Eduardo Foti “Pichón”, “el Yeti”
César Cervato “Darío”
Antonio del Carmen Fernández “El Negrito”
Crecencio Ibáñez “Negrito Berra”
Mario Emilio Delfino “Cacho”
Ramón Rosa Jiménez “Ricardo”, “el Zurdo”
Osvaldo Sigfrido Debenedetti “el Tordo”
Ramón Arancibia “Eloy”, “Chiquito”
Jorge Marcos “Vicente”, “el Colorado”
Humberto Pedregosa “Gerardo”
Sidel Negrín
Sin Alias
Oscar Ventricci “Cacho”
Joe Baxter “Rafael”
Angel Vargas “Poncio”

La lista de apodos me exime de buscarle moquetes a esta gente. Esta guerrilla estaba organizada en columnas. Los miembros del ERP nunca fueron más de 100 personas en cada acción. En sus panfletos, publicaban 600 y hasta 3000 militantes. Sus ataques contra el ejército fueron pocos. Pero más que nada, desorganizados. Resumamos dos derrotas famosas.

  • Ataque al regimiento de Azul

    Fue durante el segundo Peronato. El 20 de enero de 1974.
    El ERP quiso copar el regimiento C- 10 de Tiradores de Caballería Blindada “Húsares de Pueyrredón” en Azul, provincia de buenos aires.

    El objetivo era expropiar el lugar. Para requisarles las armas, mejorar la propia organización y seguir la jod… perdón, la lucha. Mataron a un conscripto, a un oficial y su esposa. A ella la tomaron de rehén. Para ganar tiempo. Los capturaron a todos.

    Al día siguiente, hubo represalia. Se llevaron a Ada Bonaparte. Era docente. Educaba adultos. Vivía en la villa, frente al regimiento. Era miembro del ERP. Su madre la buscó. Siguió el rastro hasta una fosa común en el cementerio de Avellaneda.

  • Ataque al regimiento de Monte chingolo

23 de diciembre de 1975. El ERP atacó el batallón 601 de arsenales “Viejo bueno”, en Monte Chingolo, provincia de buenos aires. Habían puesto un puestito callejero de venta de sidra y pan dulce para disimular. Tuvieron buena venta. Lo demás salió mal.

Los milicos estaban esperando la visita.
Les avisó un infiltrado dentro del ERP. Jesús “Oso” Rainer estuvo en la logística guerrillera. Nunca tuvo acceso total a la información. Pero fue captando pistas, por medio de alusiones en algunas charlas.

El servicio de inteligencia del ejército (SIE) compiló la data. Dedujeron que venía algo gordo, y que iba a ser en un arsenal bonaerense. La ubicación más a mano era Viejo bueno. Y se peinaron para la foto.

Los reprimieron, con apoyo de otros regimientos y soporte aéreo. Fue una masacre. Felices fiestas, la casa quedó en orden. No obstante, luego de la derrota el ERP descubrió al topo. Le hicieron firmar una confesión. Y lo ejecutaron. El texto salió publicado en “El combatiente”.

Para “Roby”, el resultado de Monte Chingolo fue “un triunfo político y una derrota militar”.

Los perros hicieron “Foquismo”. Es decir, instalar la revolución
a partir de células o focos de insurgencia. Para esta doctrina táctica, no se precisan condiciones objetivas para el agite. (Crisis económica, anomia, dictadura, etc.) Alcanza y sobra con darse cuerda y sonar. Para el foquismo, había que ganarse la hinchada con gestos, además de balas. Eran una minoría intensa, pero nunca una banda de hermanos.

Para llegar a una gran explosión, no siempre es necesario usar gran fuego. Con poner chispas en sitios precisos, la física actúa por sí misma. Al punto, hay que asegurarse que haya química. Una llama no prende sin aire ni combustible.

En términos técnicos, hubo entrismo miope. Y voluntarismo impaciente, que seguía modas tácticas de la época: Guevarismo, Maoísmo, etc. Aspiraban a lograr un “estilo de vida rojo” en el contexto de la “patria peronista”. Al punto, insistimos con la frase de Pinti: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero con la panza llena.

Los bajaron casi por completo con el “operativo independencia”, en Tucumán. Luego de la derrota, varios murieron y otros se fueron al exilio.

Fue durante el mandato de María Estela Martínez de Perón, el lunes 9 de febrero de 1975. Decretaron intervención federal, militarizaron la provincia, y fijaron un radio de acción de 60 kilómetros de largo por 40 de ancho. Desplegaron 1500 hombres en la zona. El estado mayor del ejército nombró al general Antonio Domingo Bussi (1924 – 2011) a cargo de la operación.

En la vereda de enfrente, los perros habían subido al monte tucumano. Atacaban desde ahí. Pero hubo problemas de moral entre ellos. Eran menos de 70 hombres por columna. La mayoría no tenían experiencia de combate. Unos quisieron irse del campamento, a los tres días de haber llegado. Algunos alegaban estar preparados para la ciudad. Es decir; plantar una bomba, secuestrar a un milico, organizar una marcha, y tal vez asaltar una repartición oficial. (Todavía no se les había ocurrido saquear supermercados) No estaban bien armados. Varios desertaron.

El ejército sabía la cantidad de enemigos. La estrategia de Bussi fue parecida a la de Francia en la ocupación de Angola. Con la diferencia que los militares argentinos ganaron. Porque conocían el terreno. Y tenían bastante inteligencia para combatir al enemigo. Además, venían bien motivados. Hubo el “Pacto de sangre”: Obligaron a todos los cuadros superiores y medios a “mancharse las manos”. Para sellar un pacto de silencio. Tuvo buen resultado.

En algunos casos, la idea fue forzar al enemigo a bajar a la ciudad; secuestraban a los parientes, los amigos, y los amigos de los amigos. A veces, tenían suerte. Conseguían al target.

Hubo internas entre el superministro Julio Lopez Rega y los milicos por el tema. “Lopecito” sabia el valor político de la operación. Y quiso llevarse el mérito.

Lo primerió la Armada, a cargo del almirante Massera. (Si, fue uno de las juntas) Los militares ganaron el premio gordo. Aprovecharon la oportunidad, y luego voltearon a “la presi”.

Se cuenta que el operativo fue un experimento social exitoso. Sirvió para establecer la “cadena de hoteles” durante la “guerra sucia” de la última dictadura. El resto, bueno… ya se conoce.

Un picnic en Garín

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias – FAR fue un grupo armado argentino. El proyecto era sumarse a la incursión del “Che” Guevara en Bolivia. Pero se pinchó.

En 1969, las FFAA bolivianas – con ayudita desinteresada de la CIA – capturaron el campamento de Guevara y sus compañeros. Los fusilaron. La noticia salió con titulares tamaño catástrofe y fotos del cuerpo del comandante.

La muchachada se vio obligada a cambiar de planes. Ellos querían ir al campo. Tuvieron que adaptarse a la ciudad. Tuvieron contactos con las FAP (fuerzas armadas peronistas) y con Montoneros. Aspiraban a reunir un polo opositor – armado, claro está – contra la “revolución argentina”.

El debut de las FAR fue el 30 de julio de 1970. Tomaron la localidad de Garín, partido de Escobar, en provincia de buenos aires… duraron más o menos una hora.

Los favorecía un cambio de clima político. Ongania dejaba la presidencia. Pero los milicos no dejaban el trono. Estaban buscando a su sucesor. Y mientras la ley estaba distraída, la FAR hizo su picnic.

Hicieron un reconocimiento aceptable del terreno. Aprovecharon las vías del tren que atravesaban Garín. Instalaron el perímetro de un lado. Y las fuerzas de ocupación del otro.
No eran más de 40 personas.

Se dividieron en dos grupos. Uno para copar las reparticiones oficiales. Otro para vigilar el perímetro y combatir. El comando estaba fuera de la zona de conflicto. Coordinaban las acciones por llamadoras inalámbricas. Los dos grupos tenían órdenes de no darse apoyo. Para facilitar la retirada.

Cortaron líneas telefónicas y cerraron varios accesos. Vieron un avión militar que sobrevoló la zona. Se pusieron inquietos. Pero hubo quien avisó que se trataba de un vuelo de rutina. Siguieron la operación.

Tomaron la comisaria, y bajaron a un guardia que se les retobó en el banco. Tomaron de rehén al gerente; pero se había olvidado la llave del tesoro principal. Lo llevaron a recuperar el llavero. De todas formas, se fueron con las manos vacías.
Las llaves fallaron.

La bonaerense llegó a la zona por rutas alternativas. Hubo tiroteos. Pero la mayoría escapó. Un guerrillero que estuvo ahí, dio testimonio que el pic… perdón, la operación se parecía a un golpe rápido del movimiento Túpac Amaru en Uruguay; la toma de la localidad de Pando.

Como nadie es el villano de su propio comic, y ya que zafaron, interpretaron que habían liberado a la gente. Y que mandaron con éxito un mensaje político a la nación.

No me consta. Sin embargo, es muy posible y probable que hayan cazado a las FAR durante la dictadura. Y es evidente que algunos cuadros sobrevivieron. Tal vez hayan ido al exilio. De lo contrario, el episodio de Garín hubiera quedado en el olvido.

Un apoyo crítico

Se dice que el PCA estaba orgulloso de su servicio de inteligencia. Se dice que tenían buena llegada a los círculos castrenses. Detectaron que hubo dos facciones militares. Y que debatían en voz no tan baja cursos de acción en casos como el tucumano.

En un lado, estaban los “profesionales”. Legalistas y leales al estado. Enfrente, estaban los “politizados”. Siempre listos para ocupar la rosada.

Spoiler alert: El debate fue venta masiva de humo. En el fondo, no había halcones ni palomas. Eran todos caranchos. Por supuesto, el plan era confidencial y secreto. Nos cogieron de parado. Y sin forro. Menos mal que todavía no habían descubierto el SIDA.

Luego del golpe de 1976, el PCA dio apoyo crítico a los milicos. Fue por medio de una proclama. El documento felicitaba que las FFAA no eligieron la solución “politizada”, como nosotros le decimos. En las vísperas, se hablaba mal de los milicos “Pinochetistas”, cerrados como un cero.

Para distinguirse de los demás, algunos hablaban del “profesionalismo prescindente” en las fuerzas argentinas. El PCA no fue el único partido que elogió a Videla. Ricardo Balbín, presidente de la UCR, también habló bien. Pueden leerlo en “Raúl Alfonsín – auge y caída…”

Aplicaron aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Dentro y fuera del país. En la URSS, entendían que el golpe era un modo de debilitar el avance yanqui en Suramérica.

Para el PCA, era fundamental diferenciarse de los guerrilleros. Ya que los grupos intensos eran peronchos y troscos. Andaban por ahí, secuestrando un Aramburu, atacando Azul, Monte chingolo, y jodiendo por el monte tucumano.

“Nadie se muere en las vísperas”, dice la frase. Los mataron como moscas poco después. Recién en 2006 hubo una autocrítica sobre estas actuaciones del PCA… Resulta evidente que a alguien se le escapó la tortuga, ¿o estoy crazy, Macaya?

Desde Nicaragua con furor

El MTP (Movimiento Todos por la Patria) fue una agrupación argentina de izquierdas. Fundada y dirigida por un “ex – perro”, Enrique Haroldo Gorriarán Merlo. (1941 – 2006) Tuvo su momento glorioso entre 1986 y 1987.

Se cuenta que surgió al calor de una revista política. “Entre todos” era una publicación de fines de 1983. Era una revista pluralista, anti sectaria y de base. Se cuenta que la revista tuvo buen nivel. Ahí escribían zurdos y progres: Peronistas, radicales, sacerdotes tercermundistas, sindicalistas, comunistas y ex guerrilleros del PRT/ERP.

Se puede afirmar que “Entre todos” sirvió para abrir el debate, y renovar la doctrina de izquierda/centroizquierda latinoamericana. Luego de años de dictadura en todo el cono sur. Tenían a su favor la vigencia de Cuba, y la primera presidencia de Daniel Ortega en Nicaragua. Es decir, un buen momento del FSLN. (Frente Sandinista de Liberación Nacional)

Gorriarán llegó hasta superestrella de la zurda. Había participado del asesinato de Anastasio Somoza. Una Obviedad: su aporte contribuyó al ascenso de Ortega. “El pelado” vivió en Nicaragua hasta que lo capturaron en Méjico y lo deportaron a la argentina en 1995.

Dirigió el MTP desde allá. Estaba entre los acusados en el juicio a los líderes guerrilleros. Tenía orden de captura nacional e internacional. Para no perder base, el “Ricardo” delegó tareas en gente de confianza. Se conocen tres nombres importantes del MTP en argentina.

  • Jorge Baños fue dirigente, abogado de la agrupación, y miembro del CELS (Centro de estudios sociales y legales) Se ocupó de hacer la campaña de prensa contra Seineldin. Baños estuvo de gira por todos los medios para difundir la noticia. Le dieron espacio, pero fue más para bardo que para otra cosa.
  • Francisco Provenzano fue un ex perro. No hay demasiada información sobre él. De todos modos, unos pocos datos se saben: Fue editor de la revista “Entre todos”. Combatió en La Tablada. Los milicos “lo desaparecieron” después de capturarlo dentro del regimiento. Y hubo otros dos más. Hubo medios de prensa que denunciaron el incidente. Si Alfonsín supo esto, se hizo el otario. Hubo movidas en la ONU por el asunto. (No, nena … nada que ver con Onur; esto no fue una novela turca) Y todo quedó en nada.
  • “El tercer hombre” fue un cura de la teología de la
    liberación, Frayle Antonio Puigyane: Yo recuerdo haber leído su libro autobiográfico; ahí cuenta sus estudios, sus viajes y experiencias pastorales, y fragmentos de diálogos con figuras de esta corriente teológica. El libro termina cuando entra en contacto con la iniciativa MTP, y tiene final abierto.

Me sospecho que hizo algo más que dar apoyo moral y bendecirlos. Es sabido que los sacerdotes están bastante bien entrenados para guardar secretos.

Se cuenta que cuando tomó noticia de la tablada, estaba en un monasterio u otra instalación de la iglesia. Casi se muere de un ataque de nervios. O de un disgusto, como decían las viejas. Pidieron su detención y se lo llevaron preso. Habrá que ver si hubo algún milagro que lo salvara, o si se redimio a lo cristo, en la cárcel.

Digamos que el MTP fue “un toque de atención nicaragüense para la solución de los problemas argentinos”. Según Gorriarán, hubo tres grandes etapas de la democracia. En una entrevista, explico así:

[…] “El primero va desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 17 de abril de 1987. Es un período de auge democrático, en el que se produce, por ejemplo, el juicio a las juntas militares.”[…]

[…] “El segundo va desde abril de 1987 hasta el 3 de diciembre del ’90. En el que se deteriora la unidad democrática y crece la posibilidad de una alianza cívico-militar en favor del autoritarismo, con las actitudes de algunos sectores que coquetean con los carapintadas” […]

[…] “El tercer período, empieza el 3 de diciembre de 1990 cuando el gobierno constitucional, en un contexto mundial diferente (con el fin de la Guerra Fría y el cambio de estrategia de Estados Unidos respecto de las dictaduras militares) reprime el alzamiento del coronel (Alí Mohamed) Seineldín. Es el período de plena consolidación de las instituciones democráticas. El que estamos viviendo.”[…]

[…] “En diciembre de 1990 no se nos hubiera pasado por la cabeza actuar porque sabíamos que los carapintadas estaban aislados y ese aislamiento los iba a llevar al fracaso.” […]

Para el Pelado, era fundamental deprimir el apoyo civil a los milicos. Y ese fue el gran objetivo a cumplir. El MTP se enteró de los planes carapintadas. Porque les contó un pajarito en contacto con los milicos panameños. El teniente coronel estaba como agregado militar allá, y entrenaba tropas anti terroristas.

El asalto a La Tablada estaba pensado como un ataque preventivo, para detener a los enemigos de la democracia. Luego de la derrota, se calmaron. Y se mandaron a mudar definitivamente de la política argentina.

A modo de conclusión parcial

Ahora que lo pienso, la interna del PCA de los años 20s fue parecida al actual periodismo deportivo de futbol. Cuando ya pasaron las fechas, lo único que quedó de los partidos fueron comentarios al cuadrado, al cubo, y comentarios sobre interpretaciones de observaciones. Fea la actitud.

El principal problema de la franquicia fue: La revolución estaba en todas partes, pero atendía en Moscú. Y siempre estuvo lejos de argentina. En términos técnicos, hubo pocos logros. Y demasiado debate sobre tácticas. Jugaron a ver quién estaba más a la izquierda de Marx. El peronismo se los comió con fritas a partir del 45.

El objetivo inmediato del agite de los 70s fue tumbar al poder de turno. Por todos los medios posibles. Hubo un relato. Los malos eran la burguesía local, el ejército y la iglesia. Todos títeres del imperialismo yanqui.

Para el relato, había que abolir la propiedad privada, nacionalizar la banca y las grandes empresas, decretar la reforma agraria, y romper relaciones diplomáticas con Estados unidos.

El detalle era que la zurda nunca tuvo programa de gobierno, por si ganaba. Ampliemos la declaratoria. Después de tomar el poder, necesitaban: instalarse en el estado, fortalecer la organización desde ahí, y conservar y aumentar el mando. Las tres cuestiones al mismo tiempo.

Desde Pelelon contra Ghioldi contra el resto del mundo… nunca se les ocurrió un plan. ¿Con cuál cancillería iban a hacerlo?, ¿Con cuál poder legislativo iban a gobernar? ¿Y la justicia? ¿Y qué tal los sindicatos? ¿Cómo iban a hacer con el peronismo?

En este punto, les calza perfecto el primer paso del “teorema de Baglini”. Es decir; cuanto más lejos estemos del poder, más lindas y utópicas son y serán nuestras promesas… Total, nadie las va a cumplir.

El segundo paso dicta: Cuantas más posibilidades haya de acceder al poder, más moderadas serán nuestras promesas y propuestas. Porque vamos a tener que cumplirlas. Aunque más no sea en parte. La evidencia indica que el PCA nunca cumplió con esta parte de la ecuación.

En el plano ideológico, la opinión de la IC/PCA sobre la democracia republicana siempre fue una bosta. Y la intención siempre fue reemplazarla por algo mejor.

Para los rojos, la democracia siempre fue un invento burgués. Sirve para entretener el mito de la igualdad legal y de oportunidades, mientras las clases dominantes se comen a todos.

Lo gracioso es que su crítica viene desde una corriente política que logró poco y nada en el país. Ni por las buenas, por razones bien documentadas aquí mismo. Ni por las malas. Por motivos igualmente poderosos.

Ahora, tomemos el vuelo Ciudad Gótica – Buenos Aires. Hagamos escala en Puerta de Hierro, y bajemos en Ezeiza.

Nos vemos en la segunda parte…

 

Vote primero, putee después: Notas sobre la experiencia democrática argentina

Gustavo

Los problemas que tenemos con el “Vote primero, putee después” vienen repartidos en tres partes

Primera: Antes de votar, las mas de las veces elegimos figuras y slogans, en lugar de antecedentes de capacidad de gestión y buenos resultados previos y comprobables. Así es como algunos desarrollan estrategias discursivas para seducir posibles votantes, muy a menudo cargando de significado algunas palabras y deprimiendo otros sentidos igualmente validos para esas palabras; así es como algunos también mienten abiertamente, y el efecto en general es que los habilitamos para que los políticos nos digan cosas que queremos escuchar en lugar de plantear ideas concretas sobre temas puntuales, además de prometer cosas que nunca van a cumplir. En este marco, los que hablan mejor ganan las elecciones. 

Segunda: Luego de elegir, al oficialismo lo dejamos actuar mientras no nos toqueteen demasiado el bolsillo; el derecho de cada quien a comer, estar…

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30 años no es nada: unas notas sueltas sobre la educación cívica argentina en democracia

Ahora, que se saben los aportes truchos de “Cambiemos” y hay una nueva causa contra la corrupción k… no viene mal hablar de nuestra educación cívica

Gustavo

Aquí, resumen de las ideas del texto: Desde 1983, tenemos democracia de baja densidad. Tenemos que avivar a la gilada, para que nunca más vivamos en un sistema de mala calidad, y las cosas cambien para bien. Tres frases para ayudar a nuestra educación cívica

  • “El sistema deberá ser siempre a prueba de: boludos y garcas”
  • “Tratar al que está, y al que vaya a subir, como si nos debieran plata de muchos ceros”
  • “La culpa no es del corrupto, sino de quien le dio el poder”

Además de estos puntos, hay muchos más datos e ideas. Los invito a que pasen y lean.

El camino y sus baches – un comentario sobre la transición democrática y el sistema de partidos

Casi no hace falta aclarar que el titulo mucho más arriba juguetea con una frase del tango “Volver” (“Que 20 años no es nada/ que, febril, la mirada/errando en…

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