La tropilla de la zurda: Primera parte – Notas sobre la izquierda argentina

Anarquismo – Socialdemocracia – Comunismo ruso – Trotskismo – Estalinismo – PSI/Partido socialista internacional – PCA/partido comunista argentino – José F. Penelón – Roberto Ghioldi – PRT/partido revolucionario de los trabajadores – ERP/ejército revolucionario del pueblo – FAR/Fuerzas armadas revolucionarias – Movimiento todos por la patria/MTP

A modo de introducción: Tradiciones de la Zurda Criolla

El finado y genial Marx – en su sabiduría – dijo una vez: “Política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso, y aplicar después los remedios equivocados”. La frase pertenece a nuestro filósofo de cabecera: Groucho Marx. (Julius Henry Marx, 1890 – 1977) ¿Esperaban a otro?

Al punto, nos introduce el tema: Es decir, la historia del arco de izquierdas en argentina. Porque es el producto – hasta ahora – de profundas miopías intelectuales y modas políticas malinterpretadas.

Cada una tuvo su correspondiente consecuencia práctica. Esos errores costaron tiempo, energías, y vidas humanas. La revolución nunca llegó; y al día de hoy, nadie respondió por los fracasos.

Hagamos un repaso. Entre fines del S.XIX e inicios del S. XX, los anarquistas comunitarios andaban unidos y organizados. Hicieron buen reconocimiento de la cancha y el rival. Jugaron los dos tiempos. Se ganaron la hinchada. Perdieron el campeonato.

Hubo huelgas y sabotajes. Hubo presos y muertos. Fueron enemigos de los conservadores. Se abrieron de sus “primos” socialdemócratas. Y hubo rockanroll. Para resumir, ni anarcos ni conservas respetaban las instituciones. Pueden leer los detalles desparramados en “El Fulgor…” “Peronismo explicado…” “Combatiendo…”, etc. Sin embargo, la FORA fue expresión de justos reclamos de su época.

Al punto, digamos que…

  • Hubo desprecio profundo por la democracia republicana. Por moda política, por rebeldía, por militancia rentada… elijan su propia aventura
  • Hubo violencia más o menos organizada para la causa. Un poco como en las cruzadas. Jugarse era demostrar fe en la revolución.
  • Siendo generosos, hubo 99,9 % de ausencia de autocrítica. En este aspecto, “nadie resiste el archivo”. Anarquistas incluidos.

Veamos un poco como fue la historia. Así que… ajústense los cinturones, cuiden sus pertenencias, y no saquen los brazos del carro. Estamos por empezar el recorrido…

Los primeros brotes rojos

Hasta ahora, el PCA (Partido comunista argentino)
es la sucursal local de una franquicia. En 1917 triunfó la revolución bolchevique en Moscú. Al año siguiente, quedó consolidado el primer régimen comunista. Interesados por la noticia, hubo cuadros argentinos socialdemócratas que adoptaron el modelo Soviético.

Debatieron entre “primos” sobre el tema. Para el PSA, (partido socialista argentino) lo de Rusia fue un golpe de estado. Otros, opinaban que era una rebelión legítima. Al final, la muchachada bolche decidió poner su propio quiosco.

Fundaron el Partido Socialista Internacional (PSI) entre el 5 y 6 de enero de 1918, en el salón “20 de septiembre” de capital. La mayoría eran obreros, empleados, docentes y algún que otro profesional joven. Se comprometieron al activismo en sus gremios de origen. Resumido, el programa del nuevo partido fue así:

  • Repudio a toda forma de nacionalismo: los intereses obreros son internacionales.
  • Repudio a todo símbolo patrio: himno, bandera y escarapela locales.
  • Acción antimilitarista de la juventud
  • Abolir la diplomacia y todo presupuesto de guerra
  • Desarme total: Abolir todo ejército nacional
  • Expropiación de la tierra por el estado
  • Expropiación de los ferrocarriles y la marina mercante por los sindicatos correspondientes a las dos actividades
  • Establecer un consejo electivo, con participación mayoritaria de los obreros y los maestros
  • Suprimir toda ley represiva
  • Oposición sistemática a toda declaración de guerra
  • Ruptura de relaciones y créditos militares

A partir de acá, quedó formada una banda de entusiastas. José Fernando Penelón (1890 – 1954) delegado sindical de los gráficos, se convirtió en el máximo referente del partido. Dirigió “La internacional”, que fue el diario del PSI. Y estuvo entre los encargados de establecer relaciones con las nuevas autoridades rusas. En las páginas del diario, escribió estos “piropos” para el resto del arco político argentino.

[…]”Preciso es dejar constancia pública que la doctrina verdaderamente socialista o marxista, levadura de la revolución proletaria, repudia en absoluto, toda solidaridad con la burguesía, y en consecuencia, la aprobación de la guerra. Sólo el proletariado internacional y pacifista, es precursor y gestor de la revolución gloriosa.“[…]

Pongamos contexto: Europa estaba pasando la primera guerra mundial. (1914- 1918) La socialdemocracia apoyó a los aliados. A cambio, pidió y obtuvo reformas. A Penelón no le gustó para nada…

[…]”Así los dirigentes del titulado Partido Socialista (en realidad debiera llamarse Partido Liberal Burgués) en esta hora histórica se limitan a pedir en un reciente manifiesto simples reformas, excedidas hasta por los partidos radicales europeos; hablan de “democracia” en el sentido netamente burgués del término.” […]

Por mucho que chillara el PSI, las cosas no iban a cambiar allá. Ni acá; el PSA era bastante sólido. Pero volvamos a nuestros revoltosos. El 20 y 21 de enero de 1918, agrandaron el combo: se aliaron con la Federación de juventudes socialistas (FJS)

Con más gente, el PSI se presentó las elecciones de marzo de aquel año. Hubo listas en Buenos Aires y Córdoba. Sacaron 2700 votos en capital. Y en las elecciones municipales de octubre consiguieron poner un concejal: Juan Ferlini ganó por 3258 votos. Luego hubo una banca para Penelón. Este fue el comienzo del auge del PCA. Ampliaremos más adelante.

El 7 de septiembre de 1918 ganaron la calle. Organizaron el primer acto homenaje a la revolución. Juntaron 10.000 personas, entre propios y aliados. Se dice que esta fecha quedó en la historia de la izquierda argentina. Estaría bueno saber si para esta fecha se hacen regalos entre ellos – o al menos – se mandan tarjetas del “7S”.

Los del PSI se morían por viajar a Rusia. Pero no podían ir. Se cuenta que buscaron intermediarios. En 1919, le pidieron el favor a Egidio Gennari. Era un diputado italiano. No se sabe si cumplió; pero está confirmado que viajó de ida y vuelta hasta acá. Quizás vino a buscar levante, vaya uno a saber.

En 1920, pidieron ayuda a un ciudadano ruso que vivió acá: M. S. Mashevich. El hombre viajó. Tuvieron suerte. Dio una mano en el II congreso del Komintern (Comité interno del partido comunista ruso)

Mashevich consiguió laburo en el gobierno soviético. Quedó como funcionario del comisariado del pueblo para el comercio exterior. Los argentinos respaldaron su gestión. Quedaron pre aprobados para entrar en la franquicia. Al punto – y esto lo agrego yo – nuestro país agroexportador necesitaba nuevos clientes.

Para septiembre de 1921, los argentinos hicieron una “vaquita”. Finalmente llegaron hasta allá. (No, no fue para ver el mundial de este año) Estuvieron en el III congreso del partido. El delegado argentino fue Rodolfo Ghioldi (1897 – 1985) De profesión docente, y luego periodista. Hubo dos resultados de su viaje.

El primero fue que la URSS reconoció oficialmente al comunismo argentino como miembro del partido. Con voz, pero sin voto. El segundo fue que el mismísimo Lenin tuvo una conversación privada con Ghioldi y un delegado tercerizado por Méjico. Se cuenta que Lenin se interesó en la revolución Zapatista.

Acataron la “circular Zinoviev”. Era un documento que ordenaba a todos los comunistas la lucha armada, revolucionaria y clandestina en contra el poder de turno.

En términos de “Feliz Domingo”, esta fue la llave que había que ganar para pasar a la final, y entrar en la internacional comunista (IC)
El PSI quedó como PCA.
Y ahí cagamos la fruta.

Una ensalada rusa

Advertencia: La lectura de esta parte no es obligatoria. Pero si lo leen, servirá para comprender mejor las metas andaba buscando la izquierda en argentina. Ustedes saben bien que el blog habla de historia nacional. Eso mismo hacemos. Pero tenemos prohibido olvidar que hablamos de una franquicia muy peculiar. Dicho mal y pronto: El PCA nunca consiguió gran cosa. No supieron adaptar la franquicia rusa al sabor argentino.

Fue mitad por defectos de origen. Mitad por temas locales. En esta sección, y sin entrar en detalles, hacemos repaso de ciertos eventos relevantes que ocurrieron en la “madre patria”; es decir, Rusia. Aquí se terminan las negritas. Lo destacado será en itálicas.

Dicen algunos expertos que el Zarismo entre 1905 y 1917 era profundamente feudal. La revolución era para derrocar al emperador. Y reemplazarlo por otra figura y forma de gobierno. Hubo dos grupos: Los republicanos – “blancos” o mencheviques – y los radicalizados – “rojos” o bolcheviques – que se sacudieron a la familia real de encima.

Cuando maduró el nocaut, los bolcheviques subieron al poder. Y buscaron modernizar el país. Hubo varios planes quinquenales. Para industrializar. Y fue al costo de ajustes bravos, allá, en la nieve. El precio del vodka debió subir varias veces, supongo.

Se cuenta que hubo un vacío de poder en el nuevo régimen. Lenin (alias de Vladimir Ilich Ulanov: 1870 – 1924) llegó a la presidencia. Pero estaba enfermo. Murió en el cargo. A diferencia de Walt Disney, embalsamaron y congelaron su cuerpo. Hay visitas guiadas al kremlin para verlo. Posta.

Hubo una “amable interna” entre dos sucesores de Lenin: José Stalin, (alias de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili: 1878 – 1953) líder de la “Mayoría de izquierdas” versus León Trotsky, (Alias de Lev Davídovich Bronstein: 1879 – 1940) líder de la “Minoría de izquierdas”.

Se cuenta que Trotsky era suertudo con las minas. De familia acomodada, Académico, pintón y de ingenio afilado. Se cuenta que Stalin era tosco. Hijo de campesinos, y con poca suerte con las camaradas.

Mayoría y minoría estaban de acuerdo en lo básico de la doctrina marxista – leninista: Reformar el estado, abolir la propiedad privada, etc. Veamos las diferencias tácticas entre los dos grupos.

  • Joe Stalin era dogmático de la doctrina: La revolución se reducía a poner clase – contra – clase, sin demasiado espamento. En caso de ganar, la dictadura del proletariado debía hacerse desde arriba para abajo. (La típica bajada de línea) El estado nacional era la herramienta principal para transformar la sociedad. Y ya que el estado tiene el monopolio de las armas… a disidentes y opositores, gulag y paredón.
  • Leo Trotsky era acuerdista: La dictadura del proletariado debía ser siempre desde las bases hacia arriba. Por medio de acuerdos legítimos con aliados. Y por medio de tácticas para ganarse la hinchada. Dentro y fuera del país. Entendía que necesitaban “sintonía fina” para expandir la franquicia.

Spoiler alert: Ganó la mayoría.

Pero antes que asumiera Joe, hubo gestión descentralizada. Convivían algunas empresas privadas con el nuevo gobierno. Stalin, Trotsky y Zinoviev fueron funcionarios del partido y del gabinete de Lenin.

Los líderes de la minoría no nacieron de un huevo. Cuando administraron, se dieron cuenta que conducir un país no era como dar discursitos. Y ya que nunca se pudo plantar café en Siberia, advirtieron la necesidad de revisar y actualizar los dibujos tácticos.

Zinoviev (Si, el de la circular) aflojó con la violencia y la clandestinidad. Por su parte, Trotsky desarrolló la “Revolución permanente” para exportar la franquicia. Viendo hacia afuera, propuso dos fases: Primero, democratizar las sociedades burguesas desde el proletariado. Segundo; ir hacia el comunismo.

Una táctica trotskista muy usada es todavía el “entrismo” o “giro francés”: Consiste en puentear el relato de otros partidos. Y desde ahí, proyectarlos hacia el comunismo como sistema político. A menudo, el entrismo “parte por izquierda” las agrupaciones donde se infiltra. (El Peronismo experimentó este rosqueo. La última vez, fue con las gestiones del FPV)

Pero ojo al piojo, que pica: Stalin no era exactamente un básico. Por medio de intrigas de palacio, Joe recurrió al “operativo clamor”, serruchó pisos, y llegó a la presidencia. Cuando asumió, expulsaron a Zinoviev del partido. Y mandaron a Leo de paseo: “Limpiaron” a Trotsky mientras estaba exiliado en México. Cuando se enteró de la noticia, Iossif festejó con champagne. Cuentan que le gustaba mas que el vodka.

Una vez instalados en el Kremlin, algunos de la mayoría vieron hacia afuera; interpretaron que podía haber revolución roja en otros países. Había estallado el “crack del 30”. Pero la crisis alemana y la mishiadura italiana produjeron a Hitler y Mussolini. En Norteamérica, produjo el “new deal”. Su “mancha roja” no se expandió por el mapa.

Pese a estas limitaciones, Joe tuvo un golpe de suerte: De a poco, se les vino la WW2 (es la sigla de “segunda guerra mundial”… no es un protocolo HTML, vayan sabiendo) Los Nazis amenazaban con tomar Rusia. Cuando se sumaron a los Aliados, pusieron a la URSS en el mapa.

De ahí en adelante, hubo: el muro de Berlín y la primavera de Praga; hubo la carrera espacial, la ocupación de Afganistán, la revolución china, las guerras de Corea y Vietnam, la Revolución cubana, y otros productos del círculo rojo.

Finalmente, acá hacemos un “per saltum” hacia el periodo 1980/1986. Asumió Mihail Gorbachov (Nacido en 1931. Todavía vive) hubo “glasnost” y “perestroika”. Disolvió la URSS. Fue devolver, mezclar, cortar, y repartir de nuevo.

Un boludo a cuadros – Francis Fukuyama – publicó un libro con el título “el fin de la historia”. Se cuenta que expuso y explicó cambios geopolíticos a partir de la caída soviética. A decir verdad, lo que se había terminado era un ciclo; pero no el relato que lo justificaba. Había que ser pelotudo para no advertir la ola roja en China. A Fukuyama le hicieron “Fuck You”, y se lo comieron los perros.

La cosecha roja argentina

Mientras los rusos tenían sus propias internas, en Argentina sucedieron: el Yrigoyenato y el Alveario. El ciclo lo cerró el golpe del 30. Llegó la “década infame”. (No, nada que ver con “infama”. No se confundan) Y luego el primer Peronato. Ampliaremos las relaciones PCA/PJ más adelante.

Nuestros primeros zurdos salieron de pesca al IX congreso de la FORA. (Es decir: Noveno congreso de la Federación obrera de la república argentina) A pesar de sus progresos partidarios, el PSI no activó ningún sindicato.

A favor del PSI, Ferlini y Penelón venían del palo gremial. Habían llegado a concejales por capital, y daban batalla desde sus bancas. Pero ojo al piojo, que pica: Cuando el PSA se partió “por izquierda”, muchos indecisos votaron a la UCR.

Ya que estamos… repasemos unos datos: El “peludo” negoció con algunos huelguistas. Otras veces, reprimió. Pueden leer detalles de las negociaciones con Ferroviarios y Marinos mercantes en “El fulgor argentino” y “Combatiendo al capital”.

Hubo avances socialdemócratas en los sindicatos. Y con un gobierno “Casual union friendly” (El primer Yrigoyenato, obvio) el anarquismo perdió base. Entre 1918 y 1921, la FORA convivio y compitió con: la UGT (Unión General del Trabajo) y la CORA (Confederación Obrera de la República Argentina)


Se terminó la FORA en 1922. Quedaron dos centrales: USA (Unión sindical argentina) y la COA (Confederación obrera argentina) La situación llamó la atención del PCA. Ampliaremos más adelante.

Desde la banca

Penelón presentó mociones y proyectos para favorecer a los barrios obreros. Le vino muy bien el hecho que una parte de la ciudad tenía tradición opositora anarquista contra los conservadores de turno. (No olviden “la huelga de las escobas”; está en “El fulgor”)

Veamos un poquito las actividades legislativas de nuestro concejal, con fechas. La fuente es el libro de actas del concejo deliberante.

  • 30 de Noviembre de 1923: Penelón votó en contra de la ley que subía el ABL. Saltó en favor de los barrios obreros. Por supuesto, opino que se trataba de una maniobra de los ricos contra los pobres. Atacó al PSA, que se iba del recinto para no dar quórum.
  • 14 de Octubre de 1924: Minuta para el pago de salarios atrasados (de 1923) y un aumento de sueldo para los pegadores de carteles de la municipalidad. Aprobada.
  • 25 de Octubre de 1927: Resolución para hacer cumplir medidas de salubridad en el inquilinato de Bartolomé Mitre 4151. Penelón presentó cartas de los inquilinos. Daban testimonio del mal estado del edificio, y la falta de control de los inspectores. Fundamentó la medida en regulaciones del código urbano. Fue derivado a la comisión de higiene.
  • 8 de Noviembre de 1927: Proyecto para instalar una via decauville desde los incineradores de Flores – por calle Lafuente – hasta Villa Soldatti. Las cenizas irían destinadas a mejoras en la avenida Cruz. Fue derivado a la comisión de obras públicas.

Desde la banca, Penelón fue francotirador. Les dió palo para que tengan y repartan los radicales, socialdemócratas, democristianos y conservadores. (Habría que ver si atendió a los “Primos” anarquistas) Estaba en su ADN. No podía evitarlo.

Su intención fue ganarse la hinchada. Con obras, más que con chamuyo.
Había gran cantidad de inmigrantes y sus familias en Flores, Villa Soldatti, Villa Crespo, La Boca, y otros que quedan lejos del centro. Varios eran recién llegados. No estaban sindicalizados. (Recordemos los quilombos de las centrales obreras)

Esta cadena de eventos tuvo importancia en la interna del partido hacia 1926. Vemos el tema dentro de par de bloques. Sigan en sintonía.

De Rusia con amor

Pido permiso para ponerme “capitalista” por unos párrafos. Cuando alguien se prende a una franquicia comercial, firma un contrato: Se compromete a poner un capital, contratar y capacitar personal, y queda obligado a seguir pautas. Es decir; tiene que seguir recetas de calidad, distribución, eficiencia, eficacia y precios para el consumidor final.

La mayor parte del trato está regulada por la casa matriz, que garantiza el valor final de la marca. Al punto, la central recauda un porcentaje de las ganancias de sus licenciatarios. Lo que sobra, queda para los asociados locales.

Tal como dijimos, el comunismo argentino todavía es una franquicia. Aunque haya caído la URSS. Si bien instaló locales, capacitó militantes, se prendió en marchas y huelgas, y sufrió persecuciones… nunca produjo las ganancias que esperaba la casa central.

El PCA fue la primera filial en Latinoamérica. Mas por entusiasmo local que por iniciativa rusa. El PCUS tuvo en cuenta a los argentinos como socios estratégicos para expandir la franquicia al resto de la región.

Entre 1920/1930, El Komintern (comisión interna) del PCUS (Partido comunista de la unión soviética) mandó varios agentes al PCA, con el mandato de activar la revolución. Al punto, estos “agentes” no eran espías; eran más bien agitadores y aventureros profesionales, militantes bancados por el partido. Veamos unas andanzas.

  • Jean Jolles, alias “Alonso”, “Emilio”, “Cazón”, “Eoles” y “Macario”: Vino al país en 1923, como representante de la juventud comunista holandesa. Fue preso político del golpe de 1930. Participó en 1931 de la primera conferencia del PCA en Rosario, provincia de Santa Fe.

    Tuvo internas con Giholdi. Perdió. Se la bancó. Lo mandaron a Tucumán, como castigo. Volvió a Buenos Aires. Lo deportaron a Alemania. (Donde ya gobernaban los nazis) Pidió ayuda a los argentinos. Consiguieron sacarlo de ahí. Lo mandaron a Brasil, como instructor.

  • Abraham Heifertz, alias “Guralski”, “Abraham”, “El Rústico”, “Juan de Dios”, “Kleiner”, y “Arnold Fein”: fue un militante trotskista. Vino al país en 1928. Fundo una “escuela de cuadros” para el partido. Mandó informes regulares a Moscú sobre sus progresos. Cuando estalló el golpe de 1930, huyó a Montevideo, con su gente. Más adelante fue capturado y condenado a un gulag en Rusia. Murió poco después de la segunda guerra

Si los investigadores no mienten, el agente ruso más relevante de su tiempo fue un tal Boris Mijailov. Usaba los alias de “Raymond” y “Williams”. (Nada que ver con el académico inglés… Aunque, ¿pudo ser un homenaje?) Estaba convencido que la “receta rusa” iba a funcionar acá. Pero sus iniciativas fueron inútiles. Como sembrar soja, maíz o bananas en la cima del Aconcagua. Igual, insistió. Veamos cómo sucedieron las cosas.

Aventuras del círculo rojo

Si la historia es prologo y comentario de la actualidad, la expresión “círculo rojo” no es exactamente nueva. Para el caso, hay grupos híper politizados desde 1810 en adelante. (Sin embargo, todavía no había nacido Jaime Duran Barba, que invento el término) Políticos, periodistas e historiadores usaban otras etiquetas para catalogar estrategias y eventos.

El PCA tenía relaciones carnales con la URSS. Desde antes del primer viaje de Ghioldi. Hubo actas oficiales del partido. Hubo mucha correspondencia entre dirigentes locales y visitantes.

Mucha de esta información quedó secreta. Por décadas. A la vuelta del tiempo, y gracias a un milagro de la virgen de la desclasificación, pudimos enterarnos de ciertas cuestiones.

Digamos que con la llegada de Mijailov, tal parece que hubo una suerte de “crisis de fe” en el PCA. Por supuesto, no fue por falta de amor a la causa; quizás hubo una dosis de temor al castigo de la central.

Aunque quizás esto suene demasiado judeocristiano. Por aquello del amor y el temor a Dios. El comunismo siempre tuvo fobia a las religiones. Para ellos, se trata de un instrumento de las clases dominantes.

Entre los años 20s/30s, la agenda política del PCA estuvo atravesada por tres temas principales. Pasen y siéntense, así voy poniendo los fideos.

La cuestión idiomática

Como ya dijimos más arriba, hubo crecimiento de los barrios obreros de capital. El modelo económico estaba en su mejor momento. Hubo expansión de los cinturones conurbanos, y changas para muchos. El PCA advirtió que ahí había chances para conseguir afiliados. Y masa crítica para la revolución.

El detalle era buscar el mejor modo para organizarse y comunicarse con ellos. La mayoría eran polacos, húngaros, yugoslavos, italianos… elijan ustedes una carta del mazo.

Digamos que hubo quienes “bailaban sueltos” con el polo opositor a la UCR. En buena medida, por la barrera del idioma. Además, muchos miembros del partido tampoco eran criollos de la primera hora. Así que, todos tuvieron que aprender a bancarse el cocoliche.

Desde fines del s. XIX hasta mediados del s. XX hubo muchas asociaciones cooperativas y de socorros mutuos, a cargo de las colectividades extranjeras en el país. (Centro Gallego, Unione e Benevolenza, etc) Tuvieron importancia en los cambios del país. En “que sabe nadie” hablamos de las “Escuelas libres”, que surgieron a sus expensas.

Al punto, hubo mayoría de recién llegados. Pero también hubo un segmento de inmigrantes afincados. Era gente que estaba empezando de nuevo. Este grupo simpatizaba con la causa, pero no querían quilombo. Ya bastante habían padecido en su lugar de origen.

El objetivo del PCA era conseguir que los adherentes “bailaran pegados” con ellos. (Cualquier cosa, busquen el tema de Eros Ramazzotti en YouTube o spotify) Y se concentraron en el detalle del idioma.

Penelón opinaba que el idioma era lo de menos. Para coquetear con los recién llegados y sumarlos a la milonga, había que conocer exactamente su identidad de clase.

Es decir; las necesidades, los intereses, y los riesgos que estaban dispuestos a correr para mejorar.
Hubo quien criticó que “Al obrero hay que ir a buscarlo a la fábrica, y no solo a la casa”. Pero no tenían aparato sindical para eso.

Ganó Penelón. Su solución era la más coherente con la bajada de línea del partido. Y su labor parlamentaria ayudó a poner al PCA en el mapa político argentino.

Las relaciones con el sindicalismo

Recordarán que el sindicalismo estaba atomizado. Para conseguir agite y revolución, el PCA especulaba con participar en las centrales obreras. No tenían mucho surtido para elegir; por lo tanto, debían ser cautelosos y precisos.

La USA la dirigían los “primos” del PSA. Habían expulsado a varios delegados comunistas de ahí. Mucho no se podía hacer con ellos, salvo conversar, negociar y esperar un golpe de suerte. Quedaba participar en la COA. Que también estaba dirigida por socialistas.

Giholdi propuso recuperar el terreno perdidoMediante una
gran “obra de unidad” dentro de las dos centrales. En paralelo con “los gordos”, había “centralitas” del interior del país. La meta de Giholdi era sumarlos a una mega federación roja argentina. Quizás al estilo de la FORA. Resultaba evidente que se estaba yendo para el lado de los tomates.

Penelón diagnosticó: Jugar “a dos puntas”, era un riesgo inútil. Si volvían a la USA, no podían entrar a la COA. Y lo rico era que podían echarlos de las dos centrales. La COA era la mejor opción. Aun cuando tuviera dirigencia socialista; estaba mejor organizada, y reunía a los sindicatos ferroviarios.

Eran sindicatos pesados, y convenía tenerlos de aliados. El PCA resolvió el tema en una comisión interna. Al final, se quedaron sin el pan y sin la torta.

Relaciones con la IC/Caso Penelón

Aunque parezca una pelotudez atómica, conviene recordar que el PCA tuvo voz, pero no voto en la IC. Igual, eran socios estratégicos en la región. A partir del ejemplo argentino, hubo iniciativas para Brasil y Venezuela. Sin embargo el “pequeño detalle”, determinó cierto margen de maniobras entre los mandatos de la central, y las iniciativas locales.

Al punto, la tarea de Mijailov fue una suerte de comisariato político; estaba para cumplir y hacer cumplir una agenda, que venía de Moscú. El chiste fue el “primo ruso” la pifió. Errores de recién llegado, supongo.

Para nosotros, no es nuevo que Juan Fernando Penelón haya sido uno de los primeros en advertir las cagadas de “Williams”. Se dice que entre ellos hubo mezcla de interna con temas personales. ¿El amor de una mina, quizás?

Hubo amenaza de guerra contra la URSS. Para defenderse, Rusia recortó su propio comercio exterior con algunos países. Hasta componer la situación. El PCUS bajó línea para que los comités hicieran un boicot general contra el comercio externo con Inglaterra. En todo el planeta.

Mijailov era optimista con la medida. Esperaba el apoyo masivo que hubo cuando sucedió lo de Sacco y Vanzetti. Penelón retrucó: Aquel asunto estaba al alcance de todo el mundo. Lo demás, no iba a resultar digerible para los argentinos.

Penelón coincidía con el fondo de la cuestión. Pero no ignoraba nuestro modelo agroexportador. Y lo rico era que tenía razón.

En el marco de la “luna de miel” con Moscú, hubo olfas y otarios, que se opusieron a las críticas constructivas de Penelon. Calientes como una pipa, estos dirigentes le serrucharon el piso a nuestro concejal favorito.

Lo acusaron de: desviaciones burguesas, desviaciones zinovietistas, trabajo fraccionalista, personalismo, y lo marcaron como miembro de la minoría trotskista. El chiste fue que Penelón nunca fue trosco. Era práctico.

Victorio Codovilla (1894 – 1970) fue un dirigente que apoyaba a nuestro concejal. Específicamente, en el asunto sindical e idiomático. Asistió como delegado argentino a varios
congresos de la IC en la URSS. Viajó hasta allá con miembros de la mayoría y la minoría. A medida que fue subiendo en la cadena alimentaria, tomó distancia y luego le firmó el pase a Penelón.

La IC se enteró del “affaire Penelón”: Desde Rusia, mandaron un telegrama urgente. Pidieron informes. Y ordenaron suspender toda medida disciplinaria, hasta que ellos mismos tomaran conocimiento del tema. Pero “Raymond”, Giholdi y los demás “dogmáticos” no iban a esperar. Cajonearon el mensaje. Para primeriar a la gilada.

La cúpula del PCA expulsó a Penelon, sin intervención Moscovita. Miajilov respondió la carta, por su propia cuenta. En secreto, y luego de los hechos. ¿Se acuerdan del margen de maniobras?

Se cuenta que el despido se hizo efectivo en un comité que terminó en batalla y corchazos. De los errores, uno se da cuenta después. Entonces, no midieron las consecuencias. Y encima, por forradas. Giholdi y Codovilla quedaron como capos del partido.

Entre los especialistas, hay varias versiones sobre el aporte de Penelón a la política argentina. La “Historia oficial” del PCA lo señala como un “maldito”. La principal crítica en su contra, fue que se concentró en la tarea legislativa. Y desatendió las tareas del partido.

Una vez, le encargaron coordinar una huelga en el interior. Se excusó. Mandaron a otro. Otra vez, dejó de araca a un delegado de Moscú, que alcanzó a llegar a Montevideo. El tipo les mando telegrama para que se reunieran en Uruguay. Otra vez, sopa. Mandaron a otro.

Sin embargo, hay elementos que nadie niega: Nunca fue traidor a la causa. Pensaba por sí mismo. Se ganó a la hinchada.
No se le conocieron casos de corrupción, y contribuyó a la evolución del arco de centroizquierdas.

Luego de echarle flit, el diario oficial del PCA siguió dando noticias de las actividades legislativas de Penelón. Es posible que haya sido una suerte de broma. Es probable que haya sido un reconocimiento. Quizás haya sido una mezcla de las dos cosas.

Nuestro concejal dejó el partido, pero no la cancha. Fundó el Partido comunista obrero – PCO. Se presentó a comicios. Retuvo la banca con algo más de 7200 votos. Desde ahí, cuestionó el monopolio de la CHADE (Compañía Holandesa Argentina de Electricidad) en el sector energético de la ciudad. Y la complicidad de varios de sus colegas con esa compañía. Por supuesto, siguió con iniciativas a favor de los barrios obreros.

El PCO organizo comités sindicales en algunas fábricas grandes. (Tenían entre 3000 y 3500 operarios) para atender sus reclamos urgentes. (Condiciones de salubridad, aumento de salarios, etc.) Mientras tanto, los “camaradas” hicieron un intento con las “centralitas”; se llevaron el chasco que reunían unos cuantos talleres. Tenian 30 personas a lo sumo, y la producción era artesanal.

El PCO se fue apagando. El PCA quedó. Como el orto. Pero quedó.

La distancia

La “Década…” fue un modelo conservador que se quedó sin pilas. Hacia 1944, les salió un grano en el culo: Juan Domingo Perón. Hubo varias consecuencias del caso. Veamos cómo impactó el peronismo en la izquierda argentina.

El PCA y el primer peronato tenían discursos parecidos. Pero los métodos y objetivos siempre fueron distintos. Eran populistas, reformistas, y dirigistas. Impulsaban un estado fuerte, con la romántica promesa de repartir para todos. Pero más que nada, pescaban votos en las mismas orillas.

Desde Moscú, hubo bajada de línea contra el fascismo. Luego de la guerra, avisaron que había remanentes nacionalistas y corporativos. Avisaron que los Aliados tampoco eran angelitos de mazapán. “Peleaban por la libertad”; pero en su propia casa eran racistas y machistas, además de las injusticias propias de su sistema.

El PCA cuestionó a JDP por su pasado militar y su estatus burgués. Se acordaban que había sido secretario de trabajo del régimen anterior. Le sintieron aroma a facho; no estaban mal orientados. Pero quedaron perplejos con sus primeras medidas de gobierno. Desde el PJ dictaron las leyes laborales modernas, viejo anhelo de todo el arco de izquierdas.

Al notar que el PJ favorecía a los obreros, el PCA fue regulando sus distancias con “El general”.Pusieron en el freezer la crítica. Sin embargo, tomaron con pinzas la gestión. Porque se daban cuenta que había grupos y sectores muy distintos en la carpa del PJ. Apostaron a que el circo reventara por dentro. Para su propio bien o mal, el horóscopo se cumplió varios años más adelante.

En términos marxianos, el PCA cuestionó los planes quinquenales. Y la sustitución de importaciones del IAPI. (Instituto argentino de promoción del intercambio, dependiente del BCRA) Porque para su análisis, la plusvalía no iba al chacarero ni al obrero. Iba al estado. Que quedaba intermediario entre la producción y los trabajadores. Una parte también iba a los privados, por supuesto.

Para marcar presencia, el PCA decidió potenciar asociaciones de base. Y así restarle influencia al paternalismo del “General” y “Evita”. Pero el PJ tenía mucho más aparato. Los morochos estaban chochos con Perón, que les había dado casas, trabajo, y los blanqueó como grupo políticamente activo.

Los peronistas coparon el sindicalismo. Pueden leer los detalles en otras entradas. Y acá viene lo importante: Dejaron sin poder real la zurda.

El justicialismo crio obreros con obra social, aguinaldo, jubilación, pensión, y vacaciones pagas. Al punto, la CGT quedó como “caja de la política” a favor del PJ, obvio.

En estas condiciones, al PCA le costó cada día más ponerse al día con la patronal de Moscú. Esto lo explicó muy bien Enrique Pinti en “salsa criolla” de 1999: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero que tenía la panza llena.

En el PCA hubo el “Caso Real”. Un dirigente comunista, Juan José Real intentó tender puentes hacia el PJ. Publicó un panfleto titulado “Nuestras fortalezas y nuestras debilidades”. Para explicar su punto de vista. Lo expulsaron. Todavía debe dolerle el culo de la patada que le dieron.

Para no caer del mapa, los ex – PCA armaron frentes con otros partidos. Ya hablamos de Penelón. La tendencia se mantiene en nuestro tiempo. La última alianza conocida del comunismo argento, fue con el frente para la victoria (FPV) Al menos que yo sepa, todavía siguen ahí.

Héroes de la clase trabajadora

Entre los 60s/70s, hubo varios grupos armados en argentina. La mayoría, producto de la bronca por el peronismo proscripto. En paralelo, los conservadores, radicales y militares argentinos tuvieron sus propias vueltas. Resumamos econtexto.

  • El estado de bienestar tuvo varias crisis fuertes. Desde afuera, sufrimos los efectos de la crisis de los petrodólares. Dolieron hasta en el apellido. Sin embargo, el sistema aguantó. Spoiler alert: El modelo cayó “dendeveras” a partir de 1980. Pero eso es otro cuento, campeones.
  • Las poquísimas administraciones civiles que hubo expresaban – penosamente – los intereses de las clases medias. (Frondizi, Illia, Guido, Campora, “Isabelita”, etc.) Pero no resolvían problemas de fondo. Por lo general, tomaban deuda externa y ajustaban. Hubo puebladas (Cordobazo, Tucumanazo, etc.) como reacciones alérgicas de los sindicatos peronistas contra estas medidas.
  • El empresariado estaba dividido en dos tendencias: de un lado, las empresas tradicionales. Respondían al modelo de las burguesías nacionales. Jugaban de local; es decir, jugaban y vendían. La plata que hacían por boletería, quedaba acá. Iba para mejorar el estadio, las instalaciones, etc.

Del otro lado, estaban los monopolios multinacionales. Se sumaron al modelo emergente de la burguesía transnacional. Jugaban de visitante; es decir, salían a la cancha. Jugaban y vendían. Pero la mayor parte de lo recaudado no quedaba en la cancha. Iba para otros estadios.

Se impusieron las multinacionales, ya que daban más jugo en todas partes. El cambio de modelo de negocios trajo bajones en el sistema argentino. Por supuesto, esto tuvo su correspondiente expresión política. Basta leer más arriba para saber cuáles fueron.

  • Para mantener caliente la economía, civiles y militares agrandaron las empresas estatales. (Segba, GdE, YPF, SOMISA y otras) El detalle es que había demasiado territorio, gran demanda, y no mucho mercado y estado para cubrirlos.

Tercerizaron porciones de la producción. A partir de ahí, nació – bailando un malambo – la patria contratista. En muchas empresas del sector privado, se prendieron a la teta del estado. Aprovecharon para expandir las actividades. Y aquí hicieron guita. Sin embargo, la mayor parte la mandaban arafue. A menudo, iba a suiza. En términos técnicos: hubo desinversión.

  • Y ya por cualquier tema, en los pasillos del poder llamaban a la puerta de los cuarteles para que pusieran orden. Los golpes de estado pacificaban un poco las cosas. Y siga el baile, que acá no ha pasado nada.

Al punto, hubo una “ayudita” desde afuera. La CIA desarrolló el “Plan Cóndor”. La meta era estimular los golpes, para atajar al comunismo en el hemisferio sur. Ya bastante tenían con la guerra fría en Alemania Oriental y la Unión Soviética.

Esto se parecía a una crisis terminal del sistema. La zurda argenta interpretó que había condiciones para cazar los fierros, y hacer la revolución. Entendieron que se cumplía la frase de Mao: “Cuanto peor, mejor”. Para desambiguar, digamos: “Toda crisis es una oportunidad”

Un poco como en aquella canción de Lennon: Gracias a una sobredosis de televisión, “podrías ser un héroe de la clase trabajadora”. En las universidades y los secundarios hubo predica revolucionaria. Dirigida a los jóvenes. El éxito fue relativo.

Hubo discursos panfletarios y petardistas. La vida y la historia quedaron como una inmensa conspiración. Para que los ricos quedaran cada vez más ricos y carnosos. Mientras los pobres, cada vez más porca miseria.

Los tonitos combativos y libertarios sonaban sexys. Porque todo se estaba yendo a la olímpica mierda. Hubo inflaciones del 400 % anual, devaluaciones al 100 % de la moneda, y tradición de gobiernos de facto desde 1930.

La “causa” fue el típico llamado a la aventura que hay en todo relato épico. Fue la primera fase de un esquema universal: Hacerse héroe, matar al malo, salvar el mundo, y ganarse la princesa.

Se cuenta que hubo gente interesada. Pero más para levantarse una minita, antes que hacer la revolución. Y hubo muchas chicas que se divertían con el “chico malo” (Rebelde, artista, etc.) para casarse luego con “el bueno”. (Abogado, medico, etc.)

Hubo mucho revolucionario de café. De esos que te arreglaban el país en cinco minutos. Se cuenta que el grueso de los simpatizantes de “la causa”, se abrieron cuando empezaron los tiros. Bien lo dice el refrán: El miedo no es zonzo.

De todas formas, quedaron unos cuantos embanderados. Aguantaron los trapos hasta donde pudieron. Hablemos de ellos.

La rabia y los perros

El PRT/ERP fue una agrupación marxista, clasista y combativa. En la jerga, eran los “perros”. Porque pertenecían al partido revolucionario de los trabajadores.

Al punto, hemos aclarado parte de sus siglas. Pero sigan sintonizados, que todavía falta. El partido surgió en el interior del país. Fue resultado de la fusión/adquisición entre dos agrupaciones o tendencias.

  • FRIP/Frente revolucionario indoamericano popular: Grupete heterogéneo, nacionalista, y profundamente antimperialista. Redactaban sus comunicados en quechua y español. Simpatizaron un poco con el primer peronato; pusieron freno de mano en unas huelgas bravas de los obreros azucareros de 1949 en Salta.
  • PO/Palabra Obrera: Agrupación trotskista, de la zona centro – norte (Tucumán, Salta, Jujuy, etc.) formada mayormente por profesionales jóvenes y estudiantes universitarios.

El PRT quedó fundado oficialmente el 25 de mayo de 1965. Rechazaron el IV congreso la IC. Quisieron ser un partido de masas. Buscaron participar en el sindicalismo, y el movimiento estudiantil. (Secundario y facultades, obvio) Tenían un diario: “El combatiente”. Se presentaron a elecciones legislativas nacionales y municipales. No consiguieron ninguna banca.

El Ejército Revolucionario del Pueblo – sí, el ERP. No íbamos a dejar sin resolver la sigla – era parte de la jauría. Fue una organización armada. Hicieron guerra de guerrillas contra el ejército argentino.

Según un comunicado oficial del quinto congreso del PRT, estos fueron los fundadores del ERP.

Nombre Alias
Mario Roberto Santucho “Carlos”, “Robi”, “Negro”
Luis Enrique Pujals “Aníbal”, el “Flaco Garay”
Haroldo Enrique Gorriarán Merlo “Ricardo”, “el Pelado”
Benito Jorge Urteaga “Mariano”, “Ojito”
Domingo Menna “Nicolás”, “el Gringo”
Juan Manuel Carrizo “Francisco”, “el Flaco”
Carlos Germán “Mauro Gómez”, “el Negro Mauro”
Rubén Pedro Bonet “Pedro”, “el Indio”
Eduardo Foti “Pichón”, “el Yeti”
César Cervato “Darío”
Antonio del Carmen Fernández “El Negrito”
Crecencio Ibáñez “Negrito Berra”
Mario Emilio Delfino “Cacho”
Ramón Rosa Jiménez “Ricardo”, “el Zurdo”
Osvaldo Sigfrido Debenedetti “el Tordo”
Ramón Arancibia “Eloy”, “Chiquito”
Jorge Marcos “Vicente”, “el Colorado”
Humberto Pedregosa “Gerardo”
Sidel Negrín
Sin Alias
Oscar Ventricci “Cacho”
Joe Baxter “Rafael”
Angel Vargas “Poncio”

La lista de apodos me exime de buscarle moquetes a esta gente. Esta guerrilla estaba organizada en columnas. Los miembros del ERP nunca fueron más de 100 personas en cada acción. En sus panfletos, publicaban 600 y hasta 3000 militantes. Sus ataques contra el ejército fueron pocos. Pero más que nada, desorganizados. Resumamos dos derrotas famosas.

  • Ataque al regimiento de Azul

    Fue durante el segundo Peronato. El 20 de enero de 1974.
    El ERP quiso copar el regimiento C- 10 de Tiradores de Caballería Blindada “Húsares de Pueyrredón” en Azul, provincia de buenos aires.

    El objetivo era expropiar el lugar. Para requisarles las armas, mejorar la propia organización y seguir la jod… perdón, la lucha. Mataron a un conscripto, a un oficial y su esposa. A ella la tomaron de rehén. Para ganar tiempo. Los capturaron a todos.

    Al día siguiente, hubo represalia. Se llevaron a Ada Bonaparte. Era docente. Educaba adultos. Vivía en la villa, frente al regimiento. Era miembro del ERP. Su madre la buscó. Siguió el rastro hasta una fosa común en el cementerio de Avellaneda.

  • Ataque al regimiento de Monte chingolo

23 de diciembre de 1975. El ERP atacó el batallón 601 de arsenales “Viejo bueno”, en Monte Chingolo, provincia de buenos aires. Habían puesto un puestito callejero de venta de sidra y pan dulce para disimular. Tuvieron buena venta. Lo demás salió mal.

Los milicos estaban esperando la visita.
Les avisó un infiltrado dentro del ERP. Jesús “Oso” Rainer estuvo en la logística guerrillera. Nunca tuvo acceso total a la información. Pero fue captando pistas, por medio de alusiones en algunas charlas.

El servicio de inteligencia del ejército (SIE) compiló la data. Dedujeron que venía algo gordo, y que iba a ser en un arsenal bonaerense. La ubicación más a mano era Viejo bueno. Y se peinaron para la foto.

Los reprimieron, con apoyo de otros regimientos y soporte aéreo. Fue una masacre. Felices fiestas, la casa quedó en orden. No obstante, luego de la derrota el ERP descubrió al topo. Le hicieron firmar una confesión. Y lo ejecutaron. El texto salió publicado en “El combatiente”.

Para “Roby”, el resultado de Monte Chingolo fue “un triunfo político y una derrota militar”.

Los perros hicieron “Foquismo”. Es decir, instalar la revolución
a partir de células o focos de insurgencia. Para esta doctrina táctica, no se precisan condiciones objetivas para el agite. (Crisis económica, anomia, dictadura, etc.) Alcanza y sobra con darse cuerda y sonar. Para el foquismo, había que ganarse la hinchada con gestos, además de balas. Eran una minoría intensa, pero nunca una banda de hermanos.

Para llegar a una gran explosión, no siempre es necesario usar gran fuego. Con poner chispas en sitios precisos, la física actúa por sí misma. Al punto, hay que asegurarse que haya química. Una llama no prende sin aire ni combustible.

En términos técnicos, hubo entrismo miope. Y voluntarismo impaciente, que seguía modas tácticas de la época: Guevarismo, Maoísmo, etc. Aspiraban a lograr un “estilo de vida rojo” en el contexto de la “patria peronista”. Al punto, insistimos con la frase de Pinti: Nunca se pudo hacer la revolución con un obrero con la panza llena.

Los bajaron casi por completo con el “operativo independencia”, en Tucumán. Luego de la derrota, varios murieron y otros se fueron al exilio.

Fue durante el mandato de María Estela Martínez de Perón, el lunes 9 de febrero de 1975. Decretaron intervención federal, militarizaron la provincia, y fijaron un radio de acción de 60 kilómetros de largo por 40 de ancho. Desplegaron 1500 hombres en la zona. El estado mayor del ejército nombró al general Antonio Domingo Bussi (1924 – 2011) a cargo de la operación.

En la vereda de enfrente, los perros habían subido al monte tucumano. Atacaban desde ahí. Pero hubo problemas de moral entre ellos. Eran menos de 70 hombres por columna. La mayoría no tenían experiencia de combate. Unos quisieron irse del campamento, a los tres días de haber llegado. Algunos alegaban estar preparados para la ciudad. Es decir; plantar una bomba, secuestrar a un milico, organizar una marcha, y tal vez asaltar una repartición oficial. (Todavía no se les había ocurrido saquear supermercados) No estaban bien armados. Varios desertaron.

El ejército sabía la cantidad de enemigos. La estrategia de Bussi fue parecida a la de Francia en la ocupación de Angola. Con la diferencia que los militares argentinos ganaron. Porque conocían el terreno. Y tenían bastante inteligencia para combatir al enemigo. Además, venían bien motivados. Hubo el “Pacto de sangre”: Obligaron a todos los cuadros superiores y medios a “mancharse las manos”. Para sellar un pacto de silencio. Tuvo buen resultado.

En algunos casos, la idea fue forzar al enemigo a bajar a la ciudad; secuestraban a los parientes, los amigos, y los amigos de los amigos. A veces, tenían suerte. Conseguían al target.

Hubo internas entre el superministro Julio Lopez Rega y los milicos por el tema. “Lopecito” sabia el valor político de la operación. Y quiso llevarse el mérito.

Lo primerió la Armada, a cargo del almirante Massera. (Si, fue uno de las juntas) Los militares ganaron el premio gordo. Aprovecharon la oportunidad, y luego voltearon a “la presi”.

Se cuenta que el operativo fue un experimento social exitoso. Sirvió para establecer la “cadena de hoteles” durante la “guerra sucia” de la última dictadura. El resto, bueno… ya se conoce.

Un picnic en Garín

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias – FAR fue un grupo armado argentino. El proyecto era sumarse a la incursión del “Che” Guevara en Bolivia. Pero se pinchó.

En 1969, las FFAA bolivianas – con ayudita desinteresada de la CIA – capturaron el campamento de Guevara y sus compañeros. Los fusilaron. La noticia salió con titulares tamaño catástrofe y fotos del cuerpo del comandante.

La muchachada se vio obligada a cambiar de planes. Ellos querían ir al campo. Tuvieron que adaptarse a la ciudad. Tuvieron contactos con las FAP (fuerzas armadas peronistas) y con Montoneros. Aspiraban a reunir un polo opositor – armado, claro está – contra la “revolución argentina”.

El debut de las FAR fue el 30 de julio de 1970. Tomaron la localidad de Garín, partido de Escobar, en provincia de buenos aires… duraron más o menos una hora.

Los favorecía un cambio de clima político. Ongania dejaba la presidencia. Pero los milicos no dejaban el trono. Estaban buscando a su sucesor. Y mientras la ley estaba distraída, la FAR hizo su picnic.

Hicieron un reconocimiento aceptable del terreno. Aprovecharon las vías del tren que atravesaban Garín. Instalaron el perímetro de un lado. Y las fuerzas de ocupación del otro.
No eran más de 40 personas.

Se dividieron en dos grupos. Uno para copar las reparticiones oficiales. Otro para vigilar el perímetro y combatir. El comando estaba fuera de la zona de conflicto. Coordinaban las acciones por llamadoras inalámbricas. Los dos grupos tenían órdenes de no darse apoyo. Para facilitar la retirada.

Cortaron líneas telefónicas y cerraron varios accesos. Vieron un avión militar que sobrevoló la zona. Se pusieron inquietos. Pero hubo quien avisó que se trataba de un vuelo de rutina. Siguieron la operación.

Tomaron la comisaria, y bajaron a un guardia que se les retobó en el banco. Tomaron de rehén al gerente; pero se había olvidado la llave del tesoro principal. Lo llevaron a recuperar el llavero. De todas formas, se fueron con las manos vacías.
Las llaves fallaron.

La bonaerense llegó a la zona por rutas alternativas. Hubo tiroteos. Pero la mayoría escapó. Un guerrillero que estuvo ahí, dio testimonio que el pic… perdón, la operación se parecía a un golpe rápido del movimiento Túpac Amaru en Uruguay; la toma de la localidad de Pando.

Como nadie es el villano de su propio comic, y ya que zafaron, interpretaron que habían liberado a la gente. Y que mandaron con éxito un mensaje político a la nación.

No me consta. Sin embargo, es muy posible y probable que hayan cazado a las FAR durante la dictadura. Y es evidente que algunos cuadros sobrevivieron. Tal vez hayan ido al exilio. De lo contrario, el episodio de Garín hubiera quedado en el olvido.

Un apoyo crítico

Se dice que el PCA estaba orgulloso de su servicio de inteligencia. Se dice que tenían buena llegada a los círculos castrenses. Detectaron que hubo dos facciones militares. Y que debatían en voz no tan baja cursos de acción en casos como el tucumano.

En un lado, estaban los “profesionales”. Legalistas y leales al estado. Enfrente, estaban los “politizados”. Siempre listos para ocupar la rosada.

Spoiler alert: El debate fue venta masiva de humo. En el fondo, no había halcones ni palomas. Eran todos caranchos. Por supuesto, el plan era confidencial y secreto. Nos cogieron de parado. Y sin forro. Menos mal que todavía no habían descubierto el SIDA.

Luego del golpe de 1976, el PCA dio apoyo crítico a los milicos. Fue por medio de una proclama. El documento felicitaba que las FFAA no eligieron la solución “politizada”, como nosotros le decimos. En las vísperas, se hablaba mal de los milicos “Pinochetistas”, cerrados como un cero.

Para distinguirse de los demás, algunos hablaban del “profesionalismo prescindente” en las fuerzas argentinas. El PCA no fue el único partido que elogió a Videla. Ricardo Balbín, presidente de la UCR, también habló bien. Pueden leerlo en “Raúl Alfonsín – auge y caída…”

Aplicaron aquello de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Dentro y fuera del país. En la URSS, entendían que el golpe era un modo de debilitar el avance yanqui en Suramérica.

Para el PCA, era fundamental diferenciarse de los guerrilleros. Ya que los grupos intensos eran peronchos y troscos. Andaban por ahí, secuestrando un Aramburu, atacando Azul, Monte chingolo, y jodiendo por el monte tucumano.

“Nadie se muere en las vísperas”, dice la frase. Los mataron como moscas poco después. Recién en 2006 hubo una autocrítica sobre estas actuaciones del PCA… Resulta evidente que a alguien se le escapó la tortuga, ¿o estoy crazy, Macaya?

Desde Nicaragua con furor

El MTP (Movimiento Todos por la Patria) fue una agrupación argentina de izquierdas. Fundada y dirigida por un “ex – perro”, Enrique Haroldo Gorriarán Merlo. (1941 – 2006) Tuvo su momento glorioso entre 1986 y 1987.

Se cuenta que surgió al calor de una revista política. “Entre todos” era una publicación de fines de 1983. Era una revista pluralista, anti sectaria y de base. Se cuenta que la revista tuvo buen nivel. Ahí escribían zurdos y progres: Peronistas, radicales, sacerdotes tercermundistas, sindicalistas, comunistas y ex guerrilleros del PRT/ERP.

Se puede afirmar que “Entre todos” sirvió para abrir el debate, y renovar la doctrina de izquierda/centroizquierda latinoamericana. Luego de años de dictadura en todo el cono sur. Tenían a su favor la vigencia de Cuba, y la primera presidencia de Daniel Ortega en Nicaragua. Es decir, un buen momento del FSLN. (Frente Sandinista de Liberación Nacional)

Gorriarán llegó hasta superestrella de la zurda. Había participado del asesinato de Anastasio Somoza. Una Obviedad: su aporte contribuyó al ascenso de Ortega. “El pelado” vivió en Nicaragua hasta que lo capturaron en Méjico y lo deportaron a la argentina en 1995.

Dirigió el MTP desde allá. Estaba entre los acusados en el juicio a los líderes guerrilleros. Tenía orden de captura nacional e internacional. Para no perder base, el “Ricardo” delegó tareas en gente de confianza. Se conocen tres nombres importantes del MTP en argentina.

  • Jorge Baños fue dirigente, abogado de la agrupación, y miembro del CELS (Centro de estudios sociales y legales) Se ocupó de hacer la campaña de prensa contra Seineldin. Baños estuvo de gira por todos los medios para difundir la noticia. Le dieron espacio, pero fue más para bardo que para otra cosa.
  • Francisco Provenzano fue un ex perro. No hay demasiada información sobre él. De todos modos, unos pocos datos se saben: Fue editor de la revista “Entre todos”. Combatió en La Tablada. Los milicos “lo desaparecieron” después de capturarlo dentro del regimiento. Y hubo otros dos más. Hubo medios de prensa que denunciaron el incidente. Si Alfonsín supo esto, se hizo el otario. Hubo movidas en la ONU por el asunto. (No, nena … nada que ver con Onur; esto no fue una novela turca) Y todo quedó en nada.
  • “El tercer hombre” fue un cura de la teología de la
    liberación, Frayle Antonio Puigyane: Yo recuerdo haber leído su libro autobiográfico; ahí cuenta sus estudios, sus viajes y experiencias pastorales, y fragmentos de diálogos con figuras de esta corriente teológica. El libro termina cuando entra en contacto con la iniciativa MTP, y tiene final abierto.

Me sospecho que hizo algo más que dar apoyo moral y bendecirlos. Es sabido que los sacerdotes están bastante bien entrenados para guardar secretos.

Se cuenta que cuando tomó noticia de la tablada, estaba en un monasterio u otra instalación de la iglesia. Casi se muere de un ataque de nervios. O de un disgusto, como decían las viejas. Pidieron su detención y se lo llevaron preso. Habrá que ver si hubo algún milagro que lo salvara, o si se redimio a lo cristo, en la cárcel.

Digamos que el MTP fue “un toque de atención nicaragüense para la solución de los problemas argentinos”. Según Gorriarán, hubo tres grandes etapas de la democracia. En una entrevista, explico así:

[…] “El primero va desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 17 de abril de 1987. Es un período de auge democrático, en el que se produce, por ejemplo, el juicio a las juntas militares.”[…]

[…] “El segundo va desde abril de 1987 hasta el 3 de diciembre del ’90. En el que se deteriora la unidad democrática y crece la posibilidad de una alianza cívico-militar en favor del autoritarismo, con las actitudes de algunos sectores que coquetean con los carapintadas” […]

[…] “El tercer período, empieza el 3 de diciembre de 1990 cuando el gobierno constitucional, en un contexto mundial diferente (con el fin de la Guerra Fría y el cambio de estrategia de Estados Unidos respecto de las dictaduras militares) reprime el alzamiento del coronel (Alí Mohamed) Seineldín. Es el período de plena consolidación de las instituciones democráticas. El que estamos viviendo.”[…]

[…] “En diciembre de 1990 no se nos hubiera pasado por la cabeza actuar porque sabíamos que los carapintadas estaban aislados y ese aislamiento los iba a llevar al fracaso.” […]

Para el Pelado, era fundamental deprimir el apoyo civil a los milicos. Y ese fue el gran objetivo a cumplir. El MTP se enteró de los planes carapintadas. Porque les contó un pajarito en contacto con los milicos panameños. El teniente coronel estaba como agregado militar allá, y entrenaba tropas anti terroristas.

El asalto a La Tablada estaba pensado como un ataque preventivo, para detener a los enemigos de la democracia. Luego de la derrota, se calmaron. Y se mandaron a mudar definitivamente de la política argentina.

A modo de conclusión parcial

Ahora que lo pienso, la interna del PCA de los años 20s fue parecida al actual periodismo deportivo de futbol. Cuando ya pasaron las fechas, lo único que quedó de los partidos fueron comentarios al cuadrado, al cubo, y comentarios sobre interpretaciones de observaciones. Fea la actitud.

El principal problema de la franquicia fue: La revolución estaba en todas partes, pero atendía en Moscú. Y siempre estuvo lejos de argentina. En términos técnicos, hubo pocos logros. Y demasiado debate sobre tácticas. Jugaron a ver quién estaba más a la izquierda de Marx. El peronismo se los comió con fritas a partir del 45.

El objetivo inmediato del agite de los 70s fue tumbar al poder de turno. Por todos los medios posibles. Hubo un relato. Los malos eran la burguesía local, el ejército y la iglesia. Todos títeres del imperialismo yanqui.

Para el relato, había que abolir la propiedad privada, nacionalizar la banca y las grandes empresas, decretar la reforma agraria, y romper relaciones diplomáticas con Estados unidos.

El detalle era que la zurda nunca tuvo programa de gobierno, por si ganaba. Ampliemos la declaratoria. Después de tomar el poder, necesitaban: instalarse en el estado, fortalecer la organización desde ahí, y conservar y aumentar el mando. Las tres cuestiones al mismo tiempo.

Desde Pelelon contra Ghioldi contra el resto del mundo… nunca se les ocurrió un plan. ¿Con cuál cancillería iban a hacerlo?, ¿Con cuál poder legislativo iban a gobernar? ¿Y la justicia? ¿Y qué tal los sindicatos? ¿Cómo iban a hacer con el peronismo?

En este punto, les calza perfecto el primer paso del “teorema de Baglini”. Es decir; cuanto más lejos estemos del poder, más lindas y utópicas son y serán nuestras promesas… Total, nadie las va a cumplir.

El segundo paso dicta: Cuantas más posibilidades haya de acceder al poder, más moderadas serán nuestras promesas y propuestas. Porque vamos a tener que cumplirlas. Aunque más no sea en parte. La evidencia indica que el PCA nunca cumplió con esta parte de la ecuación.

En el plano ideológico, la opinión de la IC/PCA sobre la democracia republicana siempre fue una bosta. Y la intención siempre fue reemplazarla por algo mejor. Una vez, el poeta Eduardo Galeano definió: “Las utopías son como la salida y la puesta del sol. Sirven para andar”. El asunto son los pasos a seguir.

Para los rojos, la democracia siempre fue un invento burgués. Sirve para entretener el mito de la igualdad legal y de oportunidades, mientras las clases dominantes se comen a todos.

Lo gracioso es que su crítica viene desde una corriente política que logró poco y nada en el país. Ni por las buenas, por razones bien documentadas aquí mismo. Ni por las malas. Por motivos igualmente poderosos.

Ahora, tomemos el vuelo Ciudad Gótica – Buenos Aires. Hagamos escala en Puerta de Hierro, y bajemos en Ezeiza.

Nos vemos en la segunda parte…

 

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Malditos

“Malditos” fue un mini ciclo de documentales. Lo emitieron este mes por la tv abierta.  Nunca fue un éxito comercial.  Pero eso quizás sea lo de menos.  Pasen  y vean.
Malditos – Primer capitulo: Che Guevara

Malditos – segundo capitulo: Ídolos, Maradona – Messi

Malditos – tercer capitulo: Bernardo Neustad

Malditos – Cuarto Capitulo: Hugo Chavez

30 años no es nada: unas notas sueltas sobre la educación cívica argentina en democracia

Ahora, que se saben los aportes truchos de “Cambiemos” y hay una nueva causa contra la corrupción k… no viene mal hablar de nuestra educación cívica

Gustavo

Aquí, resumen de las ideas del texto: Desde 1983, tenemos democracia de baja densidad. Tenemos que avivar a la gilada, para que nunca más vivamos en un sistema de mala calidad, y las cosas cambien para bien. Tres frases para ayudar a nuestra educación cívica

  • “El sistema deberá ser siempre a prueba de: boludos y garcas”
  • “Tratar al que está, y al que vaya a subir, como si nos debieran plata de muchos ceros”
  • “La culpa no es del corrupto, sino de quien le dio el poder”

Además de estos puntos, hay muchos más datos e ideas. Los invito a que pasen y lean.

El camino y sus baches – un comentario sobre la transición democrática y el sistema de partidos

Casi no hace falta aclarar que el titulo mucho más arriba juguetea con una frase del tango “Volver” (“Que 20 años no es nada/ que, febril, la mirada/errando en…

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Raúl Alfonsín: Auge y caída del Caballero de la república – primera parte

Proceso de reorganización nacional – UCRP – UCRI – Renovación y Cambio – APDH – elecciones de 1983 – CONADEP – Informe “Nunca más” – Juicio a las juntas

El hombre del momento

Raúl Ricardo Alfonsín Foulkes (1927 – 2009) fue abogado, militante y referente de la UCR. Como todos sabemos, ha sido el primer presidente constitucional luego de la última dictadura. Nació en Chascomús, provincia de buenos aires. Fue descendiente de gallegos, y quizás de vascos. Sus padres fueron Ana María Foulkes, ama de casa, y Serafín Ricardo Alfonsín, vendedor. Y fue el mayor de seis hermanos.

Cursó la primaria la escuela normal regional de Chascomús. La secundaria fue en el liceo militar general san Martin: A sus 18 años, egresó como subteniente de reserva. Un dato curioso: en aquella época, fue compañero de banco con Galtieri.

Estudió abogacía en la facultad de derecho de la UBA. Fue alumno libre. Se recibió en 1950. Se casó un año antes con María Barreneche. (1926 – 2016) Tuvieron seis hijos. Por sus edades aproximadas, es muy posible que todos estén con buena salud. Va mini tablita para ilustrar el detalle.

Nombre Año de nacimiento Edad al 2018
Raúl Felipe Alfonsín Barreneche 1949 69
Ana María Alfonsín Barreneche 1950 68
Ricardo Luis Alfonsín Barreneche 1951 67
Marcela Alfonsín Barreneche 1953 65
María Inés Alfonsín Barreneche 1954 64
Javier Ignacio Alfonsín Barreneche 1956 62

Hay quienes afirman que RRA (usemos sus iniciales, para no gastarle el nombre) fue un tipo inteligente, noble, pero también obstinado. Y por sobre todas las cosas, una persona profundamente racional.

Por adelantar algo: en 1996, RRA inscribió al partido en la internacional socialdemócrata. En sus discursos, los motivos recurrentes fueron los valores correctos, apelar a las convicciones y la fuerza de voluntad, para transformar la realidad.

El dato central de su biografía no del todo autorizada es que la actividad política lo alejó muchas veces de su familia.

Durante el Alfonsinato, María B. llevó un riguroso perfil bajo, por decisión propia. En primer lugar, ella detestaba la actividad política. Igual, lo bancó a su esposo. Participó de las visitas protocolares a nuestro país. Y la mandaron de visita oficial a Estados Unidos una vez. La llamaron “La pueblerina”; estuvo siempre en Chascomús. Eludió la quinta de Olivos con prolijidad. Con los años, ella misma y su familia dieron a conocer su propia versión de los hechos.

Se dijo que, cuando asumió RRA, estaban separados de hecho hace años. No hay evidencias a favor de esta teoría. En ningún momento hubo divorcio. Al punto, conviene atender un par de citas de segunda mano en una necrológica de María B.

El hijo mayor, Raúl Felipe Alfonsín Barreneche, declaró:

[…]”Es verdad que no estuvo. Mamá se bancaba bien la soledad. Y el mensaje es que papá faltaba por un ideal. Papá vivía en otro mundo. Nos criamos muy austeros. Lo elemental, lo básico siempre estaba. Pero nada más.”[…]

En la misma nota, habló Ana María Alfonsín Barreneche, la hija mayor, y dijo:

[…]”El rol de mamá fue decisivo. Siempre nos hizo sentir que papá estaba cumpliendo un rol más importante, pensando en el país, en la gente humilde. Que papá no estaba en casa porque trabajaba por los necesitados. Que la ausencia de papá era por ser un héroe que se estaba sacrificando” […]

Pero no todas han sido malas en la familia:Uno de sus hijos,
Ricardo Luis Alfonsín, es actualmente dirigente radical. Lidera la oposición interna en el gobernante frente “Cambiemos”. Lo favorece la portación de apellido. Es diputado, y dirige una revista política. El tiempo dirá si habrá de llegar más lejos.

En paralelo, hay algo reciente: una nieta de RRA, Rocío Alconada Alfonsín, obtuvo prensa. También es diputada. Fue a partir de un cruce de opiniones con Elisa Carrio, en las redes sociales. Actualmente, se la ve seguido en un programa de debate político: “intratables”.

Alguna buena semilla debió haber dejado sembrada RRA.

Caballero de la republica

Luego de haber sido el primero de varios presidentes civiles hasta ahora, lo llamamos “padre de la democracia”. Pero si yo tengo que opinar, ese título lo merece Mariano Moreno antes que Alfonsín. Cabe hacer una terna con Castelli y Monteagudo. Aquel que gane, que suba al escenario y le agradezca a Aptra.

En su libro “Argentinos”, Jorge Lanata comparó la trayectoria de Alfonsín con la historieta “Las puertitas del señor López”.

Era una tira de Carlos Trillo y Horacio Altuna. Todavía se consigue en librerías de viejo. Salía publicada en “Humor”. Relataba las peripecias de un hombre que lleva una existencia mediocre. Pero a veces cruzaba puertas fantásticas que lo llevaban a una vida más heroica, más sensual, donde por un rato era un tipo importante. Luego de sus viajes fantásticos, volvía a su programación habitual. La tira llegó a ser muy popular. Y fue llevada al cine.

La comparación no es incorrecta: porque tuvo grandes proyectos, fue un orador brillante, y vino de una carrera valiosa. Pero se mareó con el poder, y terminó derrapando. Sus frustraciones singulares fueron reflejo de las nuestras. Y sus malas medidas, las aumentaron.

Pero a no comerse la galleta: Que nosotros lo hemos votado. Y lo recagamos a puteadas para que se fuera en 1995. Más adelante, lo declaramos héroe en vida. En comparación con las dos presidencias consecutivas de Menem, advertimos la diferencia de calidad. Y nadie discute los huevos que hubo para juzgar a los milicos durante su mandato.

Si yo tengo que compararlo con algo, prefiero las precuelas de Star Wars. Los caballeros Jedi se distraen de la amenaza de un enemigo poderoso. Finalmente, el adversario usa intrigas y presiones políticas. Y así hace caer la estantería.

En lugar de llamarlo “Padre de la democracia”, yo prefiero otro título. Sin embargo, expliquemos porque no se admiten alternativas. Como todo partido, el radicalismo vive de conseguir votos. Por lo tanto, la UCR necesita un héroe para las nuevas generaciones de afiliados.
RRA ocupa ese lugar.

Es porque consiguió poner de vuelta al radicalismo en el mapa político, el gobierno y el poder. Desde 1955 hasta 1983, el partido anduvo a los bandazos. Y como los actores porno, siempre acabó afuera. En 1983, cambió bastante la historieta. Ampliaremos con mucho más detalle en otra sección.

Al punto, apuremos trámites. Yo elijo llamar a RRA “Caballero de la república”. En manera parecida a los Jedi, tuvo capacidad y habilidad para mantener paz y orden. Pero se distrajo. Y es así como perdió valor al final. Veamos cómo pasó.

Internitis radical

RRA fue un digno hijo de las internas radicales. Y nadie puede decir
que se haya “quedado con un vuelto”, ni que engatusó a sus seguidores. Para lo que hay en el mundo político argentino, no es poco. Sin embargo, tampoco fue mucho.

Para comprenderlo, necesitamos contexto: Lo básico es que entre los años 50s/60s, hubo agite dentro y fuera del país. Hubo modas políticas para justificar las movidas. Tuvimos transición entre dictaduras: La salida de la “revolución libertadora”, y la proscripción al peronismo; la breve gestión y el golpe contra Frondizi, seguida por la fraudulenta gestión Guido. Al toque, ocurrió la “revolución Argentina”, y sus consecuencias para la política nacional. Por supuesto, hubo más episodios.

En este verde paisaje del infierno, la UCR buscaba actualizarse. En el supermercado de ideas y estilos de gestión, hubo oferta surtida para todos los partidos políticos.

Juan Domingo Cangallo y su gente también actualizaron la propia doctrina. A diferencia de sus “primos”, la interna fue violenta. Eso lo salteamos. Por supuesto, no significa que lo ignoremos. Ya lo hemos contado en otros textos. (Ver en la segunda parte de “Combatiendo…”, y también “Peronismo explicado…”)

En resumen: El radicalismo quedó atomizado en dos corrientes. Una fue hacia la centroderecha, dispuesta a pactar con nuestros conservadores y neoliberales. Este grupo formó una breve alianza con los dictadores de la Libertadora. Fueron marcadamente antiperonistas. O mejor dicho, anti populistas. Mantuvieron la proscripción luego del golpe. Se juntaron en la “Unión Cívica Radical del Pueblo”, UCRP por sus siglas.

La otra corriente no transaba con indeseables. Tomaron prestado el estado de bienestar peruca, pero para manejarlo, se ciñeron a los criterios clásicos radicales. Se juntaron en la UCRI. Es decir, la “Unión Cívica Radical Intransigente”. Y si bien no les gustaba el peronismo, no descartaban ganarse la hinchada. Al punto, conviene recordar que “El Peludo” Yrigoyen fue paternalista y populista en sus mejores años.

Se cuenta que en la UCRI supieron negociar discretamente con JDP, mientras estaba en el exilio.

Hagamos un cuadrito para ilustrar mejor el asunto.

Años Línea interna Lideres Proyecto político
50s/ 70s Unión Cívica Radical del pueblo – UCRP Ricardo Balbín
Arturo Mor Roig
Anselmo Marini
Anti populismo (Anti peronismo)
Nacionalismo
Acuerdos con los Conservadores
Economía de mercado.
50s/ 60s Unión Cívica Radical Intransigente – UCRI
Arturo Frondizi
Oscar Alende
Republicanismo
Desarrollismo
Economia de mercado
Estado de bienestar
60s/ 70s Movimiento intransigente de renovación – MIR Arturo Frondizi
Rogelio Frigerio (p)
Anti populismo moderado (Anti peronismo)
Centro izquierda moderada
Republicanismo
Economia de mercado
Desarrollismo

Estado de bienestar

70s/80s Corriente social de renovación y cambio – CSRC Raúl Alfonsín
Dante Caputo
Republicanismo
Socialdemocracia
Economia de mercado
Estado de bienestar

Ahora, viene la parte en que ampliamos el tema.

Ricardo Balbín (1924 – 1981) arrancó como dirigente marcadamente antiperonista. Aunque luego aflojó un poco. Dirigió la UCRP, y fue quien tuvo más influencia sobre la interna radical entre los 50s/80s.

En los años 40s, el “Chino” Balbín resultó electo diputado. (No… Es “Bal – bin”. No es el actor. Largá la TKM) Por su actividad legislativa, cayó preso político del primer peronato. Podemos suponer que quedó “alguito” resentido con JDP. Muchos años más tarde, se dio un abrazo con el “General”. Hubo una foto histórica que inmortalizo el momento. Y está en las redes.

En la vereda de enfrente, la UCRI aprovechó para evolucionar: Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio (Es el padre del actual ministro. Sino, sería una “cabeza” de “Futurama”) propusieron el MIR: Movimiento Intransigente de Renovación.

El MIR ganó al balbinismo en los 50s. Frondizi fue presidente de la UCR. Y luego de las internas, llegó a la presidencia de la nación.

Y durante su mandato, estaban: la proscripción del peronismo, los problemas con los gremios peronistas, el debate sobre la agenda educativa (Vean la tercera parte de “Que sabe nadie”) y las presiones de los milicos. (Vean en “De golpe y porrazo”) En el frente interno, se apagó el MIR. La experiencia terminó con el “divorcio” de Arturo y Rogelio. (Y el golpe de estado, obvio.)

Volvamos a nuestro hombre. En 1951 consiguió convertirse en vocal del consistorio de Chascomús. RRA se prendió en el MIR. En paralelo, ascendió en la escalera política. En 1954, fue concejal por su localidad. Progresó hacia la banca de diputado provincial en La Plata. Quedó electo por la lista de Frondizi, el 23 de febrero de 1958. Resultó un joven legislador con iniciativas propias y valiosas.

Participó como columnista en una revista política. Firmaba con seudónimo: Alonso Gómez Lura. Y ahí desarrolló sus propias ideas sobre cómo administrar el radicalismo. La gilada aullaba a coro “Ni golpe, ni elección: Revolución”. Por supuesto, seguían las modas de la época. RRA, o mejor dicho, Alonso Lura, proponía “Elecciones libres sin proscripciones”. En el corto plazo, quedó como aquel beduino del chiste, que vendía corbatas en la entrada del oasis. Igual, no se achicó.

Ricardo versus Raúl

En 1970, RRA propuso la corriente social de renovación y cambio (CSRC) Asociaba el ideario radical con elementos de la socialdemocracia argentina.Cuentan que un colega y amigo personal – el socialista Guillermo Estévez Boero – colaboró con la propuesta.

La cuestión de fondo en la radicha fue que hubo problemas para coordinar el debate interno, y presentarle al electorado una plataforma coherente. Había necesidad de caras nuevas. A partir de acá, empezó el ascenso de RRA. Ampliemos: entre los 50s/60s arrancó como seguidor de Balbín. Luego tomó distancia del “chino”. Debatió y compitió con el viejo. Mientras vivió, no pudo ganarle.

En 1973, hubo una nota de la revista “Siete días”. Explicaba que de la puerta para afuera, el partido siempre impulsó el voto directo. Pero en las internas, hubo sistema de delegados. Esto les dio ventajas al chino y su gente. Citaban el pensamiento de Balbín:

• “El diálogo es imprescindible. Yo dialogo en el más alto nivel porque, como el maestro, quiero dar el ejemplo.”

• “Antes, en una tribuna, hubiera dicho otras cosas. Pero no sirve. El país comprobó que no sirve. Porque cuando el pueblo se divide, es pasto de los intereses que lo explotan.”

• “El diálogo con Perón no es solo institucional; también enseña, de arriba para abajo, a convivir en paz. Por eso busco ese camino para el radicalismo, porque tiene autoridad moral para emprenderlo.”

• “El Gobierno cometió algunos errores, pero no se puede arreglar todo en un día, porque estamos pagando los errores del pasado.”

• “Yo no voy al diálogo buscando una conveniencia. Pero que quede bien aclarado: tampoco a mí me llevan a conversar para buscar conveniencias.”

Lo que estaba en debate era el dialogo con JDP y el PJ. Es decir, el eterno rival del superclásico. Y ya que la mano venia pesada, había riesgo de guerra civil. Al punto, RRA decía que:

• “No podemos los radicales seguir confundiéndonos con un Gobierno que no ha puesto en marcha el proceso de liberación reclamado por la mayoría del pueblo. No es cuestión de que nuestro partido silencie críticas o las formule sobre aspectos secundarios, aduciendo argumentaciones tremendistas que en última instancia pretenden insinuar que la democracia conspira contra las instituciones.”

• “No se trata de hacer una oposición más dura o menos dura, se trata de ser auténticamente radical, recobrando la aspiración mayoritaria que debe tener nuestro partido.”

• “En caso que el radicalismo no cambie su estrategia, la democracia en Argentina correrá serios riesgos. Desde Uriburu hasta Onganía, la UCR ha impedido, por su sola presencia, la instauración de sistemas autocráticos.”

Explicado en criollo: RRA le reprochaba a Balbín que las buenas intenciones nunca se facturaron.

En 1975, hubo el funeral de estado de Perón. Todo el planeta recuerda que el “Chino” asistió al velatorio. Y una de sus frases ahí fue “Este viejo adversario, hoy despide a un amigo.”

Al llegar los años de plomo, RRA participó de la Asamblea permanente por los derechos humanos. (APDH) Dicen que fue uno de sus cofundadores. Pero es curioso que la web oficial actual no lo mencione. Se trata, todavía, de una ONG plural, compuesta por sectores auto convocados. Iniciaron acciones civiles contra las autoridades del proceso.

Cuentan que RRA aportó pedidos de Habeas Corpus para reclamar por personas detenidas por la dictadura. La APDH corrió paralela con Madres (Ver “Madres y abuelas de la decepción”) y el servicio de paz y justicia (SERPAJ) fundado por el abogado Adolfo Pérez Esquivel. (Premio Nobel de la paz en 1980)

En la vereda de enfrente, el “Chino” elogió el “sesgo democrático” del general Jorge Rafael Videla, primer presidente de la dictadura en 1976. Varios “muchachos Balbinistas” fueron funcionarios de los milicos en la cancillería y algunas intendencias provinciales.

Al final, Balbín se retiró en 1980 de la discusión. Viejo y enfermo, el “Chino” agonizaba en el Sanatorio Güemes, de capital. Un paparazzi tomó imágenes del viejo en su cama. Las vendió a la revista “Gente”. Resultaron foto de tapa. El título tamaño catástrofe fue “se muere”.

La familia reaccionó. Le hicieron juicio a la editorial. Pidieron la cabeza de Samuel “Chiche” Geblung, director de la revista. Este fue un caso donde chocaron dos derechos: por un lado, el derecho a la información. Por otro, el derecho a la privacidad. Gano el derecho a la información. Balbín no era un pirulo cualquiera. Pero la editorial tuvo que ponerse para compensar a su familia.

Muerto el perro, se acabó la rabia. Para 1981, RRA se convirtió en referente del radicalismo. Participó en la comisión multipartidaria. (Ver en “30 años no es nada”) Se opuso abiertamente a la ley 22.924 de Auto amnistía en la presidencia de facto del general Reynaldo Bignone.

El 2 de mayo de 1983 RRA contestó el “documento final” de los dictadores. Citemos unos párrafos.

[…] “Los actos ilícitos cometidos durante la represión deberán ser juzgados por la justicia y no solamente por la historia; esa justicia será la civil, común a todos los argentinos, y no se admitirán fueros personales contrarios a la constitución.” […]

[…] “Sera la justicia, y no los interesados, la que decida quienes tienen derecho a invocar la obediencia debida, el error o la coacción como forma de justificación o excusa.”[…]

CSRC fue minoría dentro de la UCR. Hasta que consiguió ganar en las internas luego de la dictadura. Tuvo a su favor que había de sacarse de encima a los piantavotos. No obstante, algunos “muchachos” aprendieron a reciclarse. RRA llego a presidente del radicalismo acompañado por Julio Troccoli y Juan Carlos Pugliese, Balbinistas. Luego se presentó a las elecciones nacionales.

Detalles sórdidos, en la siguiente sección.

Diarios de campaña (política)

El año fue 1983. Luego de siete años y medio de dictadura, volvimos a una nueva vieja costumbre: Las campañas proselitistas. Y el sufragio, obvio.

En aquellos años hubo – y sigue habiendo ahora – la necesidad de actualizar estrategias y tácticas para ganar votos. Expliquemos: El humor social es cambiante. Los reclamos al estado aprietan y aflojan según las franjas otarias. Y si algo queda claro del asunto, es que siempre “es la economía, estúpido”. Pero no nos vayamos de mambo. Volvamos a los 80s.

Aquí vamos con el contexto: Cuando nos modernizamos un poco, aquí prendió el modo tradicional de hacer política. Es decir, instalar redes de organizaciones de base, reclutar gente, y darles cuerda para agrandar ideas y actividades.

Desde las bases hasta las cúpulas, siempre hubo (y habrá) estructura piramidal. En el mejor de los casos, la dirigencia expresó las ideas de sus afiliados. Y las convirtió en leyes. En el peor, la dirigencia bajó línea, y el militante tuvo que hacer obediencia debida.

A inicios del siglo XIX, en el arco político (PAN, UCR, Anarquistas y Socialdemócratas) aprovecharon los medios gráficos para lanzar campañas de prensa y propaganda. Panfletos, diarios y revistas tenían enorme masividad. (Ver algunos detalles en “El fulgor”)

En el siglo pasado, el cine y la radio entraron en el paquete. A mediados de los 40s, el peronismo amplió el combo: instaló las cadenas de televisión, y agrandó las de radio. Las dictaduras y los pocos gobiernos civiles luego de 1955, administraron el sistema de medios con diversas fortunas. (Ver “En medio de los medios” para más detalles)

Al punto, los medios audiovisuales y sus técnicas influyeron en el modo de hacer política. Pero en su momento de aparición, los partidos mayoritarios no los aprovecharon a fondo.

En el resto del planeta, estas técnicas ya se conocían hacía rato largo. Y las estaban afinando. Por darles una referencia, en los 50s la campaña “I like Ike”, ayudó a Dwight Eisenhower a llegar hasta la casa blanca. Pueden googlearlo.

En 1973, el peronismo empezó a hacer encuestas de opinión. Y con los resultados en la mano, se prepararon para publicar mensajes dirigidos a los votantes. El mismísimo JDP grabó avisos de radio y Tv para el Frejuli. (Frente Justicialista de Liberación) El recurso a los medios contribuyó a su victoria electoral aquel año.

La gracia, es que en argentina hubo un hiato. Por dos razones: En primer lugar, por la terrible internitis de los partidos políticos. (Fíjense en la sección anterior) En paralelo con los cortocircuitos entre ellos y el resto de la sociedad.

En segundo lugar, por los golpes de estado, efecto del mal manejo de las instituciones. En tiempos revueltos, la primera víctima de la política fue la verdad. Y como tuvimos democracia de a ratos, no hubo mucho tiempo para desarrollar estos temas.

Las dictaduras – por su propio lado – aprendieron un poco a usar la cadena nacional, la cartelera en las reparticiones estatales, la publicidad del estado, y los actos oficiales. Por supuesto, para promocionarse.

Entonces, durante los 80s en el arco político civil redescubrieron una herramienta para aprovechar a su favor. En la era de la tv color argentina, había que entrenar para hablar frente a una cámara. Había que grabar avisos gancheros. Y por supuesto, el resto: coordinar la dirigencia, montar los comités, movilizar punteros, hacer actos… bah, lo habitual.

Alguna gente sabe que RRA aprovecho con éxito el marketing político moderno en nuestro país. El publicista Gabriel Dreyfuss fue quien organizo la campaña de Alfonsín.

A partir de los resultados de encuestas frecuentes, hubo el desarrollo de mensajes cortos para los medios audiovisuales y la gráfica. Presentaron al país un líder carismático, pero sin excesos de ego. RRA mostró lo mejor de sí mismo: las convicciones firmes, y la oratoria brillante.

Mientras tanto, en la vereda de enfrente, el peronista Ítalo Luder confiaba en el modelo tradicional. (Gorro, bandera, vincha, bombo, pancartas, militancia, punteros, dirigencia, llenar los actos, uso estratégico de los choripanes, etc.)

Don Ítalo L. apoyaba la ley de auto amnistía de los milicos. Contaba con el apoyo de la cúpula sindical. Y daba por descontado que iba a ganar.

Dicen que se jactaba que podía conseguir votos sin ayuda de los medios. No le fue bien. Pero tampoco demasiado mal. Las cifras están más adelante.

En las siguientes elecciones – legislativas – el peronismo aprovechó las nuevas tecnologías. Antonio Cafiero ganó en buena medida por el uso estratégico de los spots de radio y televisión. Internet y las redes sociales – obviamente – todavía no existían.

El show renovador de “Tony C.”

Lo confieso: me puse juguetón con el título. Los lectores más jóvenes tal vez asocien “Tony C.” con el “Gordo Tony” de “Los Simpson”. Los que tienen mas edad, quizás lo asocien con “Tony B.” Es decir, un personaje de “Caracortada”, versión Brian de Palma. Lamento la decepción, pero apunto a otro target. Para este caso, Tony C. es un modo de nombrar a un tal Antonio Cafiero. (1922 – 2014)

Estamos hablando de un dirigente del PJ. Estuvo en el primer y tercer peronato. Fue ministro de economía de Isabelita. Duró lo mismo que nada en ese cargo. Estuvo en otros puestos, con mejor fortuna. Y consiguió que la hinchada lo quisiera.

Luego de la derrota de 1983, los perucas tuvieron ricas discusiones internas. Al notar que se les piantaban los votos, empezaron a revisar y actualizar la doctrina.

Tony C. dirigió el show renovador, desde una revista política. Hubo cuadros que lo siguieron hasta el fondo. (Abdala, Álvarez, Bordón, De la Sota, etc.) Algunos todavía viven. Representan el ala más moderna del peronismo. Pero eso será para otro día.

Volvamos a donde estábamos. El tema tomó forma en 1987. Hubo un congreso partidario en Rio Hondo, donde debatieron renovadores y ortodoxos. Los renovadores plantearon la necesidad de: cambiar los líderes, bochar el verticalismo, y dialogar con el gobierno.

Acordaron con los ortodoxos que el “general” y “evita” quedaran intocables para siempre. Por su propio lado, la propuesta era darle más participación a las bases, y que la justicia social fuese igual de importante que la república.

Pero a la larga, perdieron la pulseada con la ortodoxia. Específicamente, en el interior del país. Los dirigentes tradicionales consiguieron ser gobernadores. Veamos un poco como fue aquello.

El origen de La liga

RRA ganó por 51,7 % de los votos. El PJ obtuvo el 40,1 % El radicalismo obtuvo mayoría absoluta en la cámara baja: 128 de 254 bancas, distribuidas entre los partidos con más votos, según el sistema D´Hont. (Recordemos que el total aproximado de la población de 1980, eran 27.947.446 habitantes) En el senado, hubo mayoría peronista.

A partir de 1986, hubo gobernadores peronistas electos. Desde sus sillas, puentearon el sistema en sus propios territorios. Promulgaron la reelección indefinida en favor de sus agrupaciones; hicieron nepotismo a lo pabote, y se aseguraron que la oposición no creciera.

En pocas palabras, parieron los actuales “feudos provinciales”. A partir de aquellos años hasta ahora, estas provincias forman la poderosa “liga de los gobernadores”. (No, pibe. Nada que ver con el DCU. Seguí leyendo JLA… vas a tener un futuro dibujado)

Va tablita ilustrativa.

Reforma Provincia Gobernador
Reforma constitucional de 1986 La Rioja Carlos Saúl Menem
Reforma constitucional de 1987 San Luis Adolfo Rodríguez Saa
Alberto Rodriguez Saa
Reforma constitucional de 1988 Catamarca Víctor Leónides Saadi
Ramón Saadi

Aquí agregamos más jugo. Pero les aviso algo: Nos salteamos a Menem. En parte, porque muchos todavía se acuerdan
de lo que hizo, lo que no hizo, y lo que pretendía hacer. Pero también porque todavía vive. Y para que nadie quede con mal sabor de boca, vamos a contar su historia en otras entradas del blog.

Ahora, hablemos de nuestra provincia de San Luis. Los hermanos Rodriguez Saaa provienen de una familia tradicional puntana. Ambos son abogados. Fuera de la función pública, tienen acciones de “El Diario de San Luis”, negocios de hotelería, y de construcción.

Se iniciaron en el peronismo en los 70s. Durante el gobierno de “Isabelita”, hubo rosca. La señora mandó comisarios políticos para depurar el partido. Los hermanos se hicieron amigotes con el delegado para San Luis. A partir de acá, hubo contactos, favores y negocios con el resto del planeta.

Todos los puntanos saben quiénes son “El Adolfo” y “El Alberto”. Saben que se alternan en el poder desde 1987. Sus mandatos son legales. Pero hace rato que no son exactamente legítimos.

Hasta el momento, no hubo un gobernador de otro palo. Ya no digamos radicales. Ni siquiera una agrupación vecinalista. Digamos que tienen el premio consuelo de llegar a senadores, diputados, y concejales.

El quilombo puntano lo sabemos gracias al trabajo de Jaime Emma. (1938 – 2005) Fue un abogado y periodista porteño que vivió en Gran Cuis. Fue campeón de ajedrez. Escribió para “Humor”, “El Diario…” y llegó a tener su propia revista: “La hora de la esperanza” En los 90s, hizo investigaciones acerca de casos de 1983 en adelante. Las difundió en “Humor” y “La hora…” A la gente de “El Diario…” no le gustó nada de lo que escribía.

Emma expuso las andanzas de la empresa “Metalcivin s.a.” La fundaron el 19 de octubre de 1987, en buenos aires. Era una constructora, con poco capital inicial. Los Saa adjudicaron obra pública sin licitación a esta empresa, por varios millones de australes. No tenían experiencia en el rubro. Estaba a nombre de parientes. Hicieron de testaferros.

Emma expuso a Jorge Niño, diputado peronista y pariente de los Saa. El “niño travieso” estafó a los destinatarios de las viviendas sociales de San Luis. Por medio de la Cooperativa “Los Ranqueles”. Les pedía inscripción en el plan de viviendas, les cobraba la cuota con puntualidad. Y cuando tuvo que entregar las casas, resultó que solo existían en papel y tinta.

En su faceta de abogado, Emma presentó denuncia penal contra Niño. Y la familia gobernante protegió al hijo de puta. Desde el peronismo puntano, hicieron campaña contra Emma. Lo cazaron, y lo mandaron en cana.

Desde la cárcel – y con ayuda de aliados afuera – hubo campaña para denunciar la corrupción puntana y por liberar a Jaime Emma. Hubo muchos envíos del programa “Hora Clave”, de Mariano Grondona. Ahí se habló del asunto. Tanto rompieron las pelotas, que ganaron por cansancio. Al final, lo largaron.

Ignoro si Emma siguió viviendo en San Luis. En cambio, puedo asegurarles que “El Alberto” y “El Adolfo” siguen gobernando su territorio hasta la actualidad. Es evidente que cuidan muy bien su salud.

Ahora, hablemos de Catamarca. Esto empezó con Víctor Leónides Saadi (1913 – 1988) fue abogado y terrateniente. Las tierras, en Catamarca. El estudio, en capital federal. Provenía de una familia libanesa. De joven, participó del radicalismo. Y en el primer peronato, se subió a la nueva ola política. Entre 1946 y 1949 fue senador por la provincia. Y en 1949, llegó a gobernador por el justicialismo. Pero no lo volteó la Libertadora.

La macana fue que atacó a EDP. Y con la “jefa espiritual de la patria”, no se jodía. Fue en una reunión. Pidió que se retirase. Para “poder hablar de política”. Lo dijo delante de ella. El general intervino Catamarca. Lo bajaron del puesto y del partido. León – O tuvo que tragarse el sapo. Igual, nunca dejó de ser peronista.

Durante la dictadura, Leon – O contribuyó a reunir el PJ. Dicen que los dirigentes se juntaban en su estudio jurídico. Movimiento y partido estaban cayéndose a pedazos. El general se había ido al otro barrio. López Rega se exilió en Cuba. Isabelita quedó en prisión domiciliaria. Luego se exilió en España. Casildo Herrera se borró. Le habían dicho que no se fuera. A veces, es mejor no hacer caso. El gremialismo estaba prohibido.

Digamos que Leon – O les dio refugio. Estuvo con el ala izquierda del partido. Pero cuando llegaron las elecciones, se sumó a los derechosos.

En 1983, volvió ser gobernador. Nombró a la familia en altos puestos del estado. Y aumentó el empleo público entre los punteros. En 1984, fue parte del debate público por el tratado del Beagle. Eso lo veremos en otro lado. En 1987, fue reelegido; hizo intercambio de puestos con su hijo mayor, Ramón.

Cuentan que festejaba su cumpleaños en Catamarca. La gente le llevaba gallinas, cabritos y terneros vivos. Les daba la bendición a los chicos. Y estrechaba la mano a los grandes.

Se dice que le gustaba esa clase de regalos. Un poco porque costaba criar animales allá. Otro tanto, porque era comida que les estaba sacando de la boca. La gente rendía tributo. Era mal negocio hacerlo enojar.

Las aventuras de Ramon Saadi son propias de los 90s. Se salen de nuestra línea de tiempo. Valga decir que Rondamon cayó a partir del “Caso María Soledad”.

El Caso Saaa y el Caso Saadi son dos muestras de caudillismo. Hubo y hay muchas más. Esto guarda relación con RRA y la transición a las urnas. Veamos cómo.

Federalismo unitario

Hablando mal y pronto; la gestión del meneado federalismo argentino, cabe en términos de “Fácil” o “Difícil”. Con dictadura es “fácil”. Ponés gente a dedo. Al que sirve de algo, lo comprás. Y lo usás. Al que se retoba, lo encanás o lo hacés boleta. Ya sea por falluterias o por terror, todos tienen que hacerte caso.

Con la democracia republicana se pone “difícil”. Por lo burocrático. Hay que reformar la constitución. Eso requiere conseguir aprobación del parlamento. Y de los tribunales.

Para los dos modelos, conviene ser caudillo. Y procurar que todos (la familia, los socios, e inclusive los enemigos) sepan cual es el juego. Ya vimos cómo fue en San Luis. Ya vimos cómo fue en Catamarca.

Al punto, esto del fácil o difícil no significa exactamente que sea sencillo. En nuestra historia, Buenos Aires nunca pudo formar una nación con acuerdo de las provincias. Las batallas de Cepeda y Pavón no fueron gratis. Tampoco la campaña de pacificación que siguió. Al día de hoy, somos la más unitaria de las repúblicas federales.

Al final, quedó que ningún presidente pudo mandar sin las provincias. Pero tampoco con ellas por completo. Por cuestiones de agenda, capacidades económicas, balance de las fuerzas políticas, niveles de empleo público y privado, el reparto de la coparticipación federal, y demás minucias.

El asunto es el que sigue: En la práctica, parece que RRA no vigiló
a los nuevos gobernadores. Es posible y probable que los haya dejado hacer, para garantizar que el sistema resultara estable. En paralelo, había temas mucho más calientes en la agenda; las relaciones con el ejército marcaron la época. Eso es lo que sigue.

La espada sin cabeza

Aprovecho para corregir algo que escribí en otra parte: Yo pensaba que la expresión “Espada sin cabeza” correspondía a Leopoldo Lugones. En verdad, le pertenece a Esteban Echeverría. Es de su poema “Avellaneda”.

[…] “Todo estaba en su mano y lo ha perdido/Lavalle es una espada sin cabeza/Sobre nosotros entre tanto pesa/su prestigio fatal, y obrando inerte/Nos lleva a la derrota y a la muerte” […]

La cita viene a cuento de la administración civil de las fuerzas armadas luego de la dictadura. Antes de RRA, había internas entre militares para repartirse el poder. Cuando asumió el gobierno civil, siguieron las malas costumbres en los cuarteles. Ampliaremos.

Por aquellos años, hubo espasmos eufóricos, luego de años de opresión. En la calle se coreaba: “Baila/la hinchada/baila/baila, sobre el tablón/sin policías/ni militares/vamos a vivir mejor”. El disgusto entre civiles y militares fue grande. Sin embargo, a nadie se le ocurrió declarar una bonita guerra civil. La cosa estaba yendo a tribunales.

Pero a no comerse ningún amague: Con el regreso a la democracia, desde el PEN (Poder Ejecutivo Nacional) había que mezclar, cortar y dar de nuevo. RRA sabía que no se podía gobernar sin las fuerzas armadas. Pero también sabía que algún culo debía sangrar por los excesos de la dictadura.

En este paisaje, RRA y su equipo empezaron a reorganizar la espada, que había quedado sin cabeza.

  • Redujeron la cantidad de generales de 60 a 25, y retiraron a 40 oficiales de alto rango.
  • Dieron licencia a 50.000 conscriptos, que representaban tres cuartas partes del ejército de aquellos años.
  • Redujeron los cupos destinados para el servicio militar obligatorio.
  • Crearon una fuerza anti terrorista especializada, a las órdenes directas del ministerio del interior
  • Suprimieron el puesto de comandante en jefe por cada arma. Lo reemplazaron por el principio constitucional que nombra al presidente de la nación en el cargo de comandante en jefe de todas las FFAA. Este criterio se mantiene en la actualidad.

Y por supuesto, cumplieron la iniciativa de llevar a juicio a los comandantes de las juntas militares durante la dictadura.

A partir del decreto 1097/855, el PEN creó la comisión de coordinación de exportación de material bélico. Por sus siglas, CCEMB. Este organismo se manejaba con decretos secretos. Hubo 13 operaciones.

Ilustremos algunas de las actividades de la CCEMB con este “tablón”.

Fecha Armamento vendido
7 de junio de 1984 18 cañones de 155 mm
200.000 proyectiles calibre 155mm
100 equipos de radio para vehículos
100 radio mochilas
5 de junio de 1985 Un avión pucará
10.000 proyectiles para ametralladora 7.62mm
56 cohetes pampero 105 aire superficie
76 cohetes albatros
10 tanques completos

10 misiles mathogo antitanque

11 de septiembre de 1985 500 granadas iluminantes para FAL (fusil automático ligero)
30 de septiembre de 1985 100 pistolas browning con cargador
200 fusiles automáticos pesados
1000 pistolas ametralladoras FNW
27 morteros FM, calibre 81 mm
2700 cartuchos calibre 7.62 con bala trazante

900 granadas anti tanque para fusil

25 sistemas lanzacohetes SLAM PAWERO

1000 cohetes pampero con cabeza explosiva

9 de octubre de 1985 Gel para carga de napalm
11 de octubre de 1985 Un vehículo TAM 1 (para transporte de personal y herramientas)
100 municiones de 105 mm para cañón de tanque TAM
2800 proyectiles de 20 mm para cañón de tanque TAM
12000 proyectiles de 7.62 mm
Enero de 1986 Material pesado – 1.100 toneladas de pólvora para armas de 155 mm
27 de febrero 1987 Material pesado y software

Todas las exportaciones en la tabla fueron autorizadas por el estado. La mayoría fueron firmadas por presidencia, ministerio de defensa, economía, y cancillería. La exportación del 9 de octubre de 1985 contenía materiales prohibidos por la convención de ginebra. Quizás porque la ginebra tiene “smowing”, y las FFAA necesitaban guita, se chipotearon el detalle en la CCEMB.

Se sabe que hubo seis negocios debajo de la mesa. Hubo una operación triangulada entre argentina, Perú y panamá. Armas por una letra de crédito a favor de una empresa fantasma. Rico trato.

Al punto, varios funcionarios designados no cazaban ni un fulbo sobre administrar este asunto. Pero luego de varios bandazos, encontraron alguien que sobrevivió al puesto.

Mencionemos tres ministros de defensa notorios:

  • El primero fue Raúl Borrás (1933 – 1985) Fue experto en temas agropecuarios y periodista. Fue quien hizo los recortes que mencionamos más arriba. (Reducir el generalato, etc.)

    Quizás porque la historia nos hace bromas, Borrás tuvo que borrar los malos hábitos de la administración anterior. Se cuenta que Borrás no distinguía los uniformes. Pero no era idiota: Se hizo asesorar por Juan Carlos Pugliese. Pugliese lo derivó con Albano Arguindegy.

    Ampliemos: Albano A. era ex ministro del interior
    de Videla. Tenía relación con RRA desde la juventud. Habían sido compañeros de aula en el Liceo militar. Es decir, alguito sabía cómo dirigir la tropa. La cadena de mando fue tomando forma, y los milicos obedecieron. Pero no todos quedaron contentos con el cambio.

    Así fue que tomaron forma las intrigas de palacio. Como consecuencia, Borrás, a quien podemos apodar “Mr. B” (No sé ustedes… pero sería injusto llamarlo “funcionario liquid paper”. No puede defenderse de las cargadas) tuvo que nombrar tres jefes del ejército; el primero fue el general Torres. El segundo fue Pianta. Sus subalternos lo piantaron del puesto. El tercero y último fue Ríos Ereñu. Fue quien sobrevivió a tres ministerios. No fue poco, carajo mierda.

    Una de las ideas brillantes de “Mr. B” fue que los granaderos estuvieran de civil. Ese proyecto, por supuesto, no prosperó. Y un día, Borrás se borró. Tenía problemas pulmonares. Murió en su cargo, cuando recayó luego de una cirugía.

  • El segundo fue Roque Carranza (Padre) (1919 – 1986) Era ingeniero industrial. En su juventud – durante los 50s – había sido antiperonista tira bombas. Participó de un atentado. Lo cazaron. Cayó en cana. Y cuando salió, aprendió a reciclarse.

    Su proyecto más importante fue construir un submarino nuclear entre la empresa estatal argentina INVAP y el gobierno Brasileño. La intención fue darles un juguete nuevo a los milicos, para que se entretuvieran y se portaran bien.

    Argentina se bajó cuando asumió Menem. Brasil la siguió. Se cuenta que Carranza murió gracias a una orgia de empanadas y tinto. Hay una estación de subterráneos en la capital que lleva su nombre.

  • El tercero fue Horacio Jaunarena. Es abogado. Nació en 1949, y todavía vive. Estuvo tres veces en el cargo. La primera fue en 1986, durante el mandato de RRA. Luego, en la breve gestión De La Rúa; la última fue durante la presidencia interina de Duhalde.

    A fines prácticos, nos importa solamente su primera gestión; Jaunarena logró reestablecer la compra de material bélico a los EEUU luego del embargo de la ONU por la guerra de Malvinas. No fue poco. Había que financiar a las FFAA

En otras secciones vamos a hablar de los carapintadas, el juicio a las juntas, los comandantes, y demás bellezas de la época.

Consenso del “nunca más”

La comisión nacional de investigación acerca de detenidos y desaparecidos de la última dictadura militar, por sus siglas, se llamó CONADEP. Recopiló y evalúo testimonios de las víctimas, papeles oficiales disponibles, y al final, produjo un documento a propósito del tema. Primero, se conoció como “Informe Sabato”. Actualmente, se llama “Nunca más”. Por supuesto, no estamos hablando del país de Peter Pan.

Los contenidos del informe son descriptivos de cómo funcionaban aquellas estructuras secretas del terrorismo de estado en nuestro país. No abren juicio de valor. Excepto en el prólogo.
Van con nombre, apellido, número de legajo, nombre y ubicación del lugar de detención, y métodos de tortura padecidos. Es innegable que estos datos tienen valor histórico inclusive ahora. Y para quienes no vivieron esas épocas, quizás resulte un texto monótono.

Pongamos un poquito de contexto político de mediano, y más largo plazo para comprender el asunto: Hasta la aparición del informe Sabato, estaban bastante documentados los atentados de la guerrilla por la prensa.

Mucho antes del proceso, nuestro pueblo conoció los gobiernos de facto. Y por experiencias pasadas, supo que duraron poco. En modo intuitivo, conocimos que hubo un precio que pagar. Conservadores y milicos se cobraron por la molestia de gobernar el país. El final agridulce es que al tiempo volvimos a las urnas.

El golpe de estado funcionó como una salida de emergencia de las crisis. Y cuando asumieron, muchos saludaron ingenuamente la pacificación del país.

Sin embargo, en los 70s fue otro plan. Se supieron algunas cuestiones por los comunicados en la cadena nacional, y por dolores del bolsillo. Pero hubo otras que no, hasta que la CONADEP destapó oficialmente la olla.

En este plano, el “nunca más” produjo un impacto profundo en nuestra cultura. Lo doloroso y sorpresivo para la población general fue descubrir que les “habían cobrado de más”. Con grupos de tareas, centros clandestinos de detención, picana eléctrica, submarino, golpes, hambre, hacinamiento, simulacros de fusilamiento, y vuelos de la muerte.

Hubo personas que vivieron para contarlo. Porque luego de la detención, los trasladaron a prisiones ordinarias. Ahí cumplieron condenas. Al final, los liberaron. Varios sobrevivientes dieron testimonio en la comisión. Hay citas extensas de sus palabras en el informe.

A partir de la difusión del “Nunca más”, quedó el consenso que nunca más hay que llamar a la puerta de los cuarteles cuando haya crisis de cualquier tipo y factor político nacional. Este criterio cívico se mantiene inclusive en la actualidad.

Lo central de esta zona del contexto fue que los represores iniciaron la retirada. Las fuerzas armadas perdieron el poco prestigio que les quedaba. Ni San Martin o Belgrano los salvaron de nada. Los pocos que siguieron en funciones, no apoyaban que el presidente y el congreso manejaran el país sin pedir permiso. Pero igual tuvieron que masticar el chicle. Dato de color: aquí parafraseo fracción de un dialogo de “Misión imposible”, versión de Brian De palma de 1996.

Y me pongo más pochoclero todavía: Hubo muy buenas películas que ilustraron el asunto. “En retirada” es de 1984. La dirigió Juan Carlos Desanzo. El protagónico fue de Rodolfo Ranni. Está completa en YouTube, y se puede conseguir por bit torrent.

Lo mismo vale para “La historia oficial”, de 1985, dirigida por Luis Puenzo. El protagónico fue de Norma Aleandro. Y gano el Óscar a mejor película extranjera al año siguiente. Y si bien el arte sirvió para comentario social, acá no hay que olvidarse que la realidad superaba a la ficción.

El grueso de la condena legal, política y moral cayó sobre los represores. No obstante, RRA y equipo recordaron a la población que también hubo causas judiciales contra los líderes guerrilleros. Y repudiaron sus acciones, por supuesto. Hay una entrevista de Felipe Pigna con RRA, donde hablan del tema. Está colgada en la página oficial del historiador. Sugiero que la lean.

El detalle de la guerrilla es que quedaron unos pocos gatos locos. Y a la hora de los bifes, la diferencia de fuerzas les permitió un cómodo segundo plano. Por investigaciones posteriores, quedó demostrado que a los “Perros” (militantes del PRT/ERP) y los “Montotos” (Montoneros) los cazaron los servicios, el ejército, la cana y la triple A. (Por supuesto, no fue un tipo de pilas)

Al final, quedó poca evidencia crítica para corregir o cuestionar las supuestas movidas libertarias. Y los líderes que sobrevivieron, la dibujaron como quisieron.

Puesto en términos técnicos: quedó habilitado un enjuague político para la izquierda. En la cuenta de las víctimas, aprovecharon para presentarse en sociedad como mártires en una lucha épica por lograr la democracia republicana actual. Y eso fue (sigue siendo hoy) falso.

Hay quien opinó que Mario Firmenich (líder de Montoneros) sacrificó su propia tropa. (Si mal no recuerdo, esto lo publica el periodista Ceferino Reato) Se basó en testimonios de segunda mano sobre reuniones secretas entre milicos y dirigencia montonera. No hay evidencias muy sólidas de esos encuentros, salvo algún registro del libro de la mesa de entradas en el edificio centinela.

En la previa y durante la “guerra sucia”, no todos mataron para proteger el sistema. Muchos buscaron tumbarlo. Busquen Roberto Santucho, líder del ERP. Busquen Operativo independencia. Luego me cuentan. Ni todos se sacrificaron voluntariamente por defenderlo. Hubo víctimas colaterales, que fueron familiares, amigos y compañeros de trabajo del target buscado. Y hubo perejiles, que los largaron. Hubo el protocolo de las adopciones ilegales de los bebes nacidos en cautiverio. Cualquier cosa, pregúntenle a las Abuelas de Plaza de Mayo.

Ampliemos: En este orden de temas, la CONADEP funcionó – hasta cierto punto – como control de daños. Fue una comisión informativa. No participó del juicio contra los milicos. Pero “sin querer queriendo”, influyó sobre el clima del congreso y los tribunales. Está prohibido ser ingenuo al respecto.

CONADEP fue una comisión de notables donde todo el planeta laburó gratis. La crearon por decreto del PEN. Resulta llamativo que no fue una iniciativa del congreso. Por defecto, la legislatura es el ámbito natural para esta clase de cosas. Atentos al contexto, el ejecutivo estaba en mejores condiciones de aportar al asunto. Y es así como la casa rosada blanqueó lo más picante del tema.

El detalle es que el “nunca más” estaba limitado por los recursos disponibles en la época. Por temor a represalias, hubo muchas personas que no dieron testimonio. Hubo rastros que se enfriaron. Y ya por aquellos años, había centros clandestinos de detención que habían sido demolidos.

Abreviemos la cuestión con tres saldos:

  • El saldo provisorio en la CONADEP fue unas 8.000 personas desaparecidas.
  • Amnistía internacional subió la cifra a 15.000
  • Las asociaciones locales de DDHH (Son las siglas internacionales de “derechos humanos”… no vaya a ser que las confundamos con siglas de pesticida) cerraron la cifra en 30.000.

Al punto, la cantidad de víctimas más aceptada es la tercera. Ocho mil casos certificados fueron el “piso”. Todavía no se sabe el “Techo”. Las treinta Lucas son el resultado de un cálculo aproximado, que abarca daños colaterales y una cantidad de casos en las previas al golpe.

Aquí no hablaremos de las demás experiencias – la mayoría, fiascos – en el manejo general del asunto. Porque las hemos tratado en otras entradas. (“De golpe y porrazo…”, “30 años…”, “Madres y abuelas…”) Pero siempre hay un pero: En la sección que sigue, nos ocupamos del juicio a las juntas.

Juicio de la guerra del cerdo

El juicio a las juntas fue una de las causas más importantes de la jurisprudencia mundial. Fue un juicio oral y público. Contrario a lo que todos piensan, empezó con una causa en el tribunal supremo de las fuerzas armadas. Ante sus pares, los comandantes admitieron ciertas responsabilidades, y alegaron desconocer la mayoría de los cargos. Quedaron procesados.

Por supuesto, los civiles no iban a quedarse quietitos. RRA y su equipo hicieron reformas en el código de justicia militar; habilitaron corte marcial en primera instancia, para seguimiento y apelación en la justicia civil.

Las modificaciones tenían nombre y apellido. Estaban diseñadas para intervenir en las causas contra los comandantes en ejercicio de la presidencia, y las juntas que los designaron.

Lanata opinó que este truco legal dejó sin cumplir una promesa de campaña. Sin embargo, lo que se había ido por la puerta, al final volvió por la ventana.

Iba a ser la primera mega causa argentina, con 38.000 fojas y 9.000 agregados. Había sobreabundancia de pruebas. Seleccionaron 780 casos. Al final, achicaron la cifra. Juzgaron 280 casos representativos de todos los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el régimen.

Veamos algunas perlitas: Declararon 833 personas; 546 hombres y 287 mujeres. 64 eran militares. 15 eran periodistas, 14 eran sacerdotes, y 13 extranjeros. Hubo 80 testimonios a través de exhorto diplomático. La audiencia más larga duró 13 horas y 25 minutos. La declaración más larga, 5 horas y 40 minutos.

Lo cubrieron todos los medios del planeta. Faltaron Clark Kent (“Superman”, por supus) y Víctor Sage (“The Question”… otro héroe. Es menos conocido que el kryptoniano, pero también es de DC comics) porque nunca existieron en la vida real. Y porque estuvieron ocupados con otros casos, por supuesto.

Para preservar el debido proceso, las audiencias no fueron transmitidas por radio y tv. Se cuenta que la agencia estatal de noticias Telam había preparado un documental sobre el juicio. Ese documental nunca salió a la luz. ¿Fue censura previa, o prudencia política? Vaya uno a saber.

Los medios gráficos pudieron publicar material, previa revisión y aprobación de la corte. Lo único que trascendió en los medios audiovisuales fue el alegato final de la fiscalía. Está colgado en YouTube.

El tribunal que llevó el juicio fue la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal. Estuvo a cargo de los jueces Jorge Torlasco, Ricardo Gil Lavedra, León Arslanian, Jorge Valerga Araoz, Guillermo Ledesma, y Andrés D´Alessio.

El fiscal de la causa fue Julio Cesar Strassera. (1933 – 2105) El fiscal auxiliar fue Luis Moreno Ocampo. Por supuesto, no estaban solos. En tribunales, hubo un equipo dirigido por el abogado Juan Carlos López y el Prosecretario de la Cámara, Julio César Estévez. Aproximadamente 30 personas, 24 por 7, hasta el final del juicio. Presentaron testigos y documentación como pruebas. Tomaron como referencia principal el informe Sabato. Y los antecedentes penales conocidos.

Los abogados defensores fueron muchos: Los ponemos en una tablita.

Acusado Representantes
general Jorge Rafael Videla Carlos Alberto Tavares
almirante Emilio Massera Jaime Prats Cardona
Brigadier General Orlando Agosti Bernardo Rodríguez Palma, José Ignacio Garona y Héctor Alvarado
General Roberto Viola José María Orgeira, Carlos Froment y Andrés Sergio Manutian
Almirante Armando Lambruschini Fernando Goldaracena y Enrique Ramón Mejía
Brigadier general Omar Graffigna Eduardo Gerome, Roberto Calandra, Roberto O. Marconi y Eduardo Hernández Agramonte
General Leopoldo Fortunato Galtieri Eduardo Munilla y Alfredo Battaglia
Almirante Jorge Anaya Miguel Angel Boero y Eduardo Aguirre Obarrio
Brigadier general Basilio Lami Dozo Mario Marcópulos

La acusación fue entre el 11 y el 18 de septiembre de 1985. La querella demostró la existencia de un plan sistemático para exterminar – hasta el genocidio – a presuntos sospechosos de actividades terroristas y subversivas.

Las detenciones eran con poca inteligencia previa, sin evidencias sólidas para probar la sedición. La meta de los operativos era obtener información mediante tormentos, a posteriori.

Según la fiscalía, lo jodido no fue el genocidio por sí mismo. Antes del golpe, hubo agite. Y ya en los 60s había protocolos e instrucciones del PEN que habilitaban “pesca deportiva” de cualquier sospechoso. Es decir, pescarlos, interrogarlos y largarlos. Para seguirlos, por supuesto. El más famoso fue el “Plan CONINTES”, Conmoción Interna del Estado. Diseñado por la presidencia de Frondizi.

La conga era que habían matado en secreto.
Sin acusación formal ni juicio, siquiera uno trucho. En cualquier lugar civilizado, eso se paga.

Entre el 30 de septiembre y el 21 de octubre de 1985, la defensa y los imputados repitieron dibujo táctico: Cuando les preguntaban por el tema, negaban todo. De cuando en vez, explicaban que podían ser grupos de las FFAA, que actuaban por la libre. También dijeron que eran producto de la subversión. Alegaban el pase a la clandestinidad de los rebeldes.

En 1978, la federación internacional de los derechos humanos – FIDH, por sus siglas – mandó una misión a la argentina. (¡Justo para el mundial… vaya aguafiestas!) Hicieron pesquisas, y luego publicaron un informe.

El 6 de setiembre de 1979, La OEA (Organización de Estados Americanos) mandó una comisión de la CIDH (comisión interamericana de derechos humanos) hasta nuestro país. Investigaron un poco; encontraron casos de desapariciones. Las autoridades negaron todo. El almirante Massera
dijo que solo el ejército y fuerza aérea torturaban.
Por supuesto, mintió.

El representante argentino en la CIDH, Gabriel Martínez, admitió recibir reclamos por el tema. Tenía órdenes escritas de Videla sobre el tema. El plan fue denunciar la “campaña anti argentina”, impulsada por enemigos del país en el exterior.

La comisión elaboró un informe sobre los desaparecidos. Al toque, la junta publicó una versión resumida y censurada del texto. La creyeron quienes compraron la historia oficial. En resumen y orden alfabético:

  • Agosti recordaba haber recibido solo dos denuncias
  • Anaya negó todo
  • Galtieri negó todo
  • Lambruschini negó todo
  • Lami Dozo admitió algunos pedidos del episcopado. Declaró que los derivó a las autoridades correspondientes.
  • Massera negó haber recibido reclamos. Pero admitió alguna reunión con madres de plaza de mayo y un particular.
  • Videla reconoció haber recibido denuncias; dijo también que las derivó.
  • Viola declaró en el mismo sentido que Videla, Lami Dozo, y Agosti.

Con respecto al plan contra la guerrilla, la defensa dijo que no hubo un órgano de control destinado a este objetivo. Y que no había coordinación entre las tres ramas. Hubo oficiales de alto rango que declararon – bajo juramento – que los comandantes no sabían de la represión.

La defensa de Graffigna alegó que el mando de las juntas sobre cada fuerza era solo una formalidad. Era una letra chica, y como mucho, un sobreentendido. Según la defensa, si las juntas hubieran concentrado el poder real, habrían tenido control para nombrar a sus sucesores, ejecutar promociones, destinos y retiros de todas las ramas durante cada mandato. Eso nunca sucedió. Estaba documentado. Al punto, el tribunal lo reconoció.

Pero en los hechos, alguien dirigía la murga. Y fue evidente que las juntas aprobaron el plan. Porque el que calla, otorga. Y tal cual dice la ronda: “jugando al huevo podrido, le queda al distraído.” Los testigos civiles fueron claros en sus testimonios sobre las torturas y los traslados.

Por su parte, las juntas y los presidentes designados llevaban una agenda política. Las medidas contra la FIDH, la CIDH y el criterio de esconder información fueron evidencias en contra.

La defensa atacó el principio de “íntima convicción”. En criollo: Esto habilita a cualquier juez a que si alguien tiene una pistola humeante en la mano, y un cuerpo tibio baleado a sus pies, no hay necesidad de explicar los motivos que hay para mandarlo en cana.

El detalle es que quisieron protegerse de un juicio distorsionado. La idea era que con las convicciones no alcanzaba. Había que definir punto – por – punto los hechos y las culpas correspondientes.

La defensa atacó el carácter tendencioso de los testimonios en contra. Hablando mal y pronto: Dijeron que estaban politizados. Inclusive los parientes. Les pareció sospechoso que recordaran caras y nombres después de seis años. Estaban encapuchados, y no tenían modo de saber adónde carajo los habían llevado. Chillaron que la CONADEP les estaba dando letra.

El tribunal descartó estos argumentos. Porque si te torturan por un par de años todos los días, te duele hasta el apellido de tus antepasados. Y eso no te lo olvidás. Aunque quieras.

En la requisitoria final, Strassera dio un discurso largo e intenso. Citemos tres frases de aquel momento.

[…] “Este juicio y esta condena son importantes y necesarios para la Nación argentina, que ha sido ofendida por crímenes atroces.” […] “Nadie puede admitir que el secuestro, la tortura o el asesinato constituyan “hechos políticos” o “contingencias del combate”. […]

[…] “Los argentinos hemos tratado de obtener la paz
fundándola en el olvido, y fracasamos: ya hemos hablado de pasadas y frustradas amnistías.”[…] “Hemos tratado de buscar la paz por la vía de la violencia y el exterminio del adversario, y fracasamos.
[…]

[…] “Nos cabe la responsabilidad de fundar una paz basada no en el olvido sino en la memoria; no en la violencia sino en la justicia. Esta es nuestra oportunidad: quizá sea la última.” […] “Quiero renunciar expresamente a toda pretensión de originalidad para cerrar esta requisitoria. Quiero utilizar una frase que no me pertenece, porque pertenece ya a todo el pueblo argentino. Señores jueces: “Nunca más” […]

El 10 de diciembre de 1985, la cámara federal dictó sentencia. Va tablita para resumir el trámite.

Acusado Delito Sentencia
General Jorge Rafael Videla Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Cadena Perpetua
Almirante Emilio Massera Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Cadena perpetua
Brigadier General Orlando Agosti Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 4 años y medio de prisión
General Roberto Viola Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 17 años de prisión
Almirante Armando Lambruschini Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal 8 años de prisión
Brigadier general Omar Graffigna Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
General Leopoldo Fortunato Galtieri Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
Almirante Jorge Anaya Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto
General Basilio Lami Dozo Secuestro, Privación ilegítima de la libertad, tormentos, homicidio, falsedad documental, allanamiento ilegal Absuelto

Para la época, no era poca cosa. Lo más parecido al juicio a las juntas, fue el juicio de Núremberg.

En términos generales, hubo cierto salto de calidad en nuestras instituciones. Por primera vez, la sociedad civil argentina sancionaba legalmente a sus dictadores. Con los golpes anteriores, la condena fue meramente política y moral. Hubo leyes de amnesia, y la retirada fue ordenada.

Por supuesto, no todos quedaron contentos con el trámite y el fallo. Los absueltos habían cometido crímenes. Estaba documentado. Hubo testigos. Los condenados habían iniciado el golpe. Y entonces les cayó el mayor peso de la ley. Al punto, yo no sé derecho. Era muy joven cuando esto sucedió. Pero hoy me resultan llamativas dos cuestiones.

  • La crónica de los hechos terminó en el fallo de la cámara. Se cuenta que los comandantes apelaron la sentencia. Y que la corte suprema ratificó el veredicto.
  • El juicio no fue directamente en la Corte suprema de la Nación. Era el ámbito natural para la causa. Por la gravedad de los hechos, obviamente. Se sabe que algunos jueces fueron nombrados por la dictadura. Hubo algunos que nombró RRA, y es seguro que la convivencia no debió ser fácil. Era posible pero no muy probable que alguno debiera excusarse en caso de juicio a las juntas.

La seguimos en la segunda parte.

Hare Kirchner, o el secreto del éxito del FPV – segunda parte

Breve resumen del capítulo anterior:

Cuando nuestro país empezó a salir de la crisis del 2001, luego de la presidencia provisional de Eduardo Duhalde, hubo llamado a comicios a fines del 2003. Dos candidatos, ambos oriundos del peronismo, eran aquellos que tenían más posibilidades de ganar: Uno de ellos ya era conocido de todos; el avatar riojano Carlos Saúl Menem. Otro, era una novedad en capital federal: el santacruceño Néstor Carlos Kirchner

Historia de un ballotage

 

Ahora, veamos: Al final de la gestión Duhalde, y con gente con pesos de vuelta en el bolsillo, la bronca general amainó. Hubo llamado a elecciones en 2003. La votación fue bastante reñida, y hubo segunda vuelta entre dos candidatos peronistas, que sacaron la mayor parte de los votos. Detalles, a continuación. Los radicales, que se abrieron perfectamente de gambas durante el quilombo, sacaron un 0.02 % de los votos en aquella primera vuelta. Les alcanzó apenas para poner un solo diputado en el congreso: Nito Artaza, un talentoso imitador y actor cómico, que cruzó al campo político, y logró este triunfo a lo pirro. Quizás uno de los primeros en advertir el significado profundo de este episodio, fue el periodista político Mariano Grondona, en su programa televisivo “Hora Clave”: La performance de Artaza fue acaso el mejor chiste que humorista argentino alguno hizo sobre la política nacional en siglos.

Para el ballotage, quedaron solo dos candidatos para votar: Menem y Kirchner. En el trámite, la gente aplicó mucho aquello del “malo conocido, y el bueno sin conocer“. Mucho me sospecho que gran cantidad del caudal de votos a favor de Menem, provino del conocimiento que había de su figura: Fue presidente dos veces consecutivas. Ciertos grupos, ganaron buen dinero bajo su administración. Votaron “a ganador”. A Kirchner, en cambio, solo lo conocían en Santa Cruz. Y tal cual indica nuestra geografía, esa es una provincia muy lejana de Buenos Aires. Al punto, para ganarle al favorito se necesitaba un milagro. Y tal como reza el dicho, Dios está en todas partes, pero atiende en capital federal.

A propósito, el pingüino contaba con el apoyo del presidente saliente. Eso le aseguraba el respaldo de gran parte del peronismo en el congreso. Pero como siempre hay peros, y justamente estamos hablando de peronistas… No lo conocían personalmente en el parlamento. No obstante a su esposa, la diputada y luego senadora por Santa Cruz Cristina Fernández de Kirchner, todos la conocían. Ella fue su principal promotora, y si se quiere, lobista. El propio NCK – pongo sus iniciales, ya que le gastaron el nombre – quizás debió haberse sorprendido un poco por la situación que siguió.

Menem estaba por ganarle, pero por motivos que todavía se desconocen, se retiró de la competencia. Con un modesto 22,2 % del total de los votos, Néstor “Pingüino” Kirchner asumió la presidencia de la nación. El arco político, todos los encuestologos y/o analistas coincidieron que fue una victoria agridulce, cuyo significado más claro era que el riojano le tiró el mando del país por la cabeza al patagónico. Sin embargo, lejos de abrumarse, organizó fuerzas para desembarcar en capital, y asegurarse definitivamente que nadie se olvidara de su nombre y apellido.

¿Quién era NCK?

 

Hablando del diablo, veamos un poco como era este señor, antes de ser quien fue: Quedan testigos que lo conocieron en directo. Lo describieron como alguien de carácter irascible en la intimidad, y un poco menos en la vida pública – disculpen si no digo “intenso”, como marca la moda – Este bonito rasgo de personalidad, lo adquirió de chico. Un ojo virola desde la más tierna edad, marca mucho: Los chicos son crueles; los adolescentes, quizás un tanto más. Los jóvenes adultos, quizás algo menos… sin embargo, está comprobado que aquellos que no tienen apariencia normal, son marginados, castigados; o se los marca como hazmerreíres.
¿Cómo no llenarse de bronca, hasta la última molécula del ADN, en ese clima cultural? Resultó más que evidente que siempre quiso compensar algo. Y parece que lo logró al final. De postre, agreguemos esto: Con el tiempo, Duhalde supo declarar en varios reportajes un par de cosas sobre NCK. La primera; que sabía que Kirchner era volátil, pero no un incapaz. La segunda, que esperaba que no repitiera en la nación el modelo de Santa Cruz. A Duhalde le falló el segundo horóscopo.

Para rematar esta mini biografía, NCK se interesó en el peronismo cuando joven. Fue militante de las ramas izquierdosas del partido entre los 60s /70s. Lo abandonó, y muchos años más tarde retomó. Tuvo éxito en el negocio de los bienes raíces, y su propio bufete como abogado. Entre los años 80s/90s, ascendió en una de las escaleras que sigue todo político argentino: Primero fue concejal. Luego, intendente, gobernador, y por último, la presidencia, con todos los detalles antedichos.

Un corte transversal

 

En este punto, recibía el país en bastante buen estado. Había varias cosas por atender, pero lo más grave ya estaba resuelto. Importó desde el sur al grueso del equipo que lo acompaño como gobernador, e incorporó algunas caras nuevas al elenco. Desde el Frente para la Victoria, un grupo justicialista fundado por el pingüino, supo alentar la noción de transversalidad política, como un modo de renovar la administración del partido de gobierno, y el estado nacional. El peronismo, desde su fundación, fue verticalista. Ya lo dijimos en “Peronismo explicado para dummies”, así que acá nos salteamos ciertas conductas que aun hoy rigen en el PJ.

Ahora viene la chantada: Cuando ganó, y sabiendo que acá no lo junaba nadie, NCK aprovechó la oportunidad para vendernos un verso a quienes desconocíamos su vida y carrera. Se presentó en sociedad como “heroico sobreviviente” de las luchas montoneras en los 70s. Con mano izquierda, sedujo a muchos políticos – peronistas y radicales – intelectuales, artistas, y especialmente a las madres y abuelas de plaza de mayo. De esto hablamos en “Madres y abuelas de la decepción”, así que aquí tampoco abundamos en detalles. Puso el acento en recuperar al estado nacional como agente activo en la vida social. Pero lo hizo de un modo sesgado e incompleto. Ya veremos cómo.

Un adagio dice: “Tenemos los dirigentes que se nos parecen” Esto se cumplió al 1000 %. El estado estaba bastante saneado. Pero por segunda vez en la historia había un país rico, y un pueblo pobre. El peronismo necesitaba una cara nueva, y mucha gente todavía se acordaba de la crisis. Eso del “que se vayan todos” no era una frase trivial. Expresaba a una generación completa, nacida y criada en democracia, que había quedado profundamente decepcionada y enojada con el país. En estas condiciones, a NCK se le hizo el campo orégano. Se encargó con prolijidad de demoler a la UCR, presentándolos como una manga de idiotas, títeres de las corporaciones que vaciaron argentina. Y mucho no costaba creer este argumento.
Como alternativa, el FPV proponía un proyecto nacional y popular, con metas concretas que siempre atravesaron toda la historia argentina – de ahí lo transversal – y que, gracias a la voluntad de la gente, su esfuerzo, con el liderazgo firme de Néstor y su equipo, iba a traer paz y prosperidad para todos. Bellas palabras.

Pero esto pasó: Igual que JDP, a cambio del apoyo desde el partido y el estado, exigió a sus seguidores total lealtad hacia su persona. Y como vimos más arriba, toda su vida puso fichas en este tema. Como otros antes que él, administro el partido y luego el país como una estancia: Es decir, a lo caudillo. Aplicó sistemáticamente esto del “Quien me quiere, es un divino. El que no, es un traidor hijo de re mil putas.” A fin de cuentas, tenía que defender de alguna manera su autoestima, pobrecito. Y no era el único. Ya cuando estaba vigente en el sur, el FPV no tuvo nunca debate interno. Así que todo dependía si Néstor se había levantado de buen humor. Para dictar leyes, mandaba a sus propios diputados en Rio Gallegos votar a favor las cosas, sin abrir los paquetes. Política a lo Escobar Gaviria.

Un detalle: Nunca mandó ni directa o indirectamente asesinar a nadie. Al menos, no que yo sepa. Sus continuadores, en cambio, produjeron algunas víctimas. En paralelo, se sabe que nunca dio gran importancia a mediciones y encuestas. Cosa bastante curiosa, ya que en democracia, el precio de la buena imagen es la encuesta eterna. Repartió ayudas sociales a la propia tropa, negocios turbios a los amigos, y por más de cien días no se notó. Primero, porque cualquier maniobra sucia se tapa o se esconde, obvio. Y segundo, pero no último, entraba plata a la economía: Hubo una muy buena racha para los países agroexportadores. El precio de las materias primas agrarias y algunos de sus derivados subió mucho. Nuestro país cosechó soja a lo pabote, y vendió bien a China y otras naciones.

Para no hacer muy amargo el mate, cebemos con estilo Bollywood. Al inicio del siglo XXI, hubo ciertos parecidos entre las épocas del creador Perón y su avatar Hare Kirchner. Al igual que el padre del todo, usó riquezas de la nación para comprar la voluntad del pueblo pobre, y el resto, que se fuese al carajo. A propósito de la transversalidad, fue anzuelo para incautos. Al mismo tiempo, fue recurso para dividir y reinar. En última instancia, cualquier corte transversal parte las cosas en dos, como mínimo. Ampliemos: A partir del mandato de NCK, surgió y creció – inclusive al día de hoy – un fenómeno cultural que el periodista Jorge Ernesto Lanata definió como “La grieta”: una guerra social entre aquellos que apoyaron el modelo nacional y popular, en contra de los que no. Al punto, el modelo fue prácticamente un feudalismo aldeano, sordo, miope, arrogante, y con lujuria constante de poder, como definió el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz. A medida que pasaron los 4 años de su mandato, los periodistas de la capital fueron investigando sobre NCK y su gente. Descifraron el modelo santa cruz, yendo a la provincia, para conocer como los gobernó. Descubrieron un escándalo de corrupción con muchos ceros: el “caso Scanska”; fueron a conocer y entrevistar gente que lo vio crecer, mucho antes de ser político. Escribieron biografías no – autorizadas, y el pingüino, furioso, hizo todo cuanto pudo para fustigar a estos “traidores”, según su código personal y su visión política. El resto de los muchos detalles del tema, por sabidos, lo salteamos. Están disponibles en la red. Inclusive en este blog. Ciertas maniobras las mencionamos en la entrada “En medio de los medios”, cuando hablamos del “Caso papel prensa”

Aun así, tenemos que darle cierre a esta crónica: Sobre el final de su presidencia, promovió a su esposa como candidata, para que continuara el proyecto.
Vivió lo suficiente para verla ganar las elecciones, y finalmente asumir el mando. Para su mal, tenía una enfermedad crónica de los intestinos. Falleció ya fuera del poder, y tuvo funerales de estado. Su partida generó enorme simpatía en favor de su viuda, cuando más adelante ella se presentó a la reelección que hablita nuestra constitución. El resto, shaibb… es otra historia.

La conclusión: ¿Deidad India… o ciudadano de Gotham?

 

Es curioso lo que pasa cuando uno se pone a escribir. A veces, las ideas se van de las manos. En este caso, yo pensaba parodiar las furias de NCK por medio de la historia de Krisna, una deidad India, cuya historia figura en el libro sagrado Raj veda. Pero cuando apareció “pingüino”, ciudad gótica fue inevitable. Oswald Chester Cobblepot pasó por muchos guionistas y dibujantes. Cada uno aportó detalles y actitudes que lo convirtieron en un personaje genial. A mi juicio, la mejor de todas sus historias es la película “Batman regresa”. (Tim Burton, 1992) Como todos sabemos, era un criminal colérico, inteligentísimo, que tuvo chance de postularse para alcalde de Gotham. Usó aquello como tapadera para una movida genocida. Batman desarmó las dos cosas. Pingüino, al final murió.

Es evidente que gotham es una ficción. Sin embargo, cuando uno conecta puntos, salta a la vista que en nuestra vida real hubo un tipo de aspecto curioso, narigón, cabrón, pero también vivo como el hambre, que casi se quedó con todo. En vida, a NCK muchos lo comparaban con el actor cómico Tristán. Otros, con el personaje de la historieta argentina “Lupin”. La asociación con los pingüinos, el propio Kirchner la menciono como un acertijo en una declaración de prensa: “El próximo presidente va a ser pingüino… o pingüina” Es seguro que no pensaba en Tim Burton. Pensaba en Patagonia. No sé ustedes, pero los años hoy me demuestran que Nestor calzaba perfecto el traje de Cobblepot, a cargo de Danny De Vito en aquel film.

A medida que fueron quitándole la careta, aparecieron cementerios completos en su placard. El más podrido fue este esquema: No se limitaba a pedir y hacer favores, o cobrar coimas y peajes, como los corruptos corrientes. Siempre ponía un militante del FPV en el directorio de las empresas que hicieron tratos con él. Y esa persona le respondía directamente. Aquí, más que pingüino, hubo un pulpo grande y peligroso. Cuando salieron todas estas cosas a la luz, los palos no se hicieron esperar. Era imposible estar en desacuerdo con las objeciones contra NCK.

Pero al pingüino nunca le entraron las balas. Siempre redoblaba la apuesta, y tenía recursos para hacer mierda al que tuviera enfrente. En ese paisaje, los argumentos políticamente correctos, racionales, sirvieron solamente para amonestarlo. El chiste es que no explicaban en profundidad el desmadre, ni daban contrapropuestas precisas para resolverlo. Se quedaban en declamación. Además, la gente lo adoraba. Era imposible vencerlo.

La estrategia del radicalismo y el resto del arco opositor fue aguantar con paciencia estoica que se secaran las pilas. Néstor se fue al otro barrio, y dejó a su mujer a cargo del show. Lo que siguió, por sabido, no lo contamos aquí.

Yendo más allá de lo evidente, lo llamativo es la pasión y piedad populares que NCK y su grupo despertaron entre la gente.
Muchos fanáticos todavía creen en el proyecto nacional y popular, con la convicción propia de un culto religioso. Lo gracioso es que a ellos no les importa si robaron, si amordazaron, o dejaron morir gente. No les importa si delitos y negligencias están bien documentados, comprobados con evidencias objetivas, más allá de toda duda razonable. Al punto, hubo algo que trascendió las denuncias por corrupción y los abusos de poder.

Quizás ayude esta frase: “A veces, la verdad no es suficientemente buena. A veces, la gente merece algo más… A veces, necesitan que la recompensen por su fe”. Estas palabras provienen de “Batman: The Dark Knight” (Christopher Nolan, 2008) Y las dice el caballero oscuro. Argentina, por supuesto, no es un lugar ficticio. Pero es innegable que estas palabras – si uno las transpone al contexto del 2003 al 2007 – definen la verdad de la historieta.

Acá había gente profundamente desilusionada del país y de la democracia. El FPV les ofreció la oportunidad de creer de nuevo. Y ya que muchos necesitaban creer, se engancharon. Vivieron la llegada a una tierra prometida, el retorno al paraíso. A mi juicio, les ofrecieron un paraíso venenoso. Veamos si la historia confirma o no estas nociones.

Tato