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Esta entrada es para comentarles que hace poco puse un canal de Youtube.   Ya que es nuevo, tiene pocos vídeos.  Pasen y vean.

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Evaristo Cultural – Un acercamiento con la muerte: Entrevista a Reynaldo Sietecase

Toda novela negra o policial necesita de lo verosímil, afirma Reynaldo Sietecase, y agrega: “Alguien dijo que antes de visitar un país hay que leer un policial ambientado en esa ciudad y se puede tener una cabal idea de esa sociedad. Estoy de acuerdo. Los lectores pueden leer mucho de lo que nos pasa y nos…

a través de UN ACERCAMIENTO CON LA MUERTE | Entrevista a Reynaldo Sietecase — Evaristo Cultural

Combatiendo al capital: Notas sobre el sindicalismo argentino – primera parte

Resumen: En otros textos mencionamos al gremialismo/sindicalismo argentino. Aquí agregamos picante al tema. Palabras clave: Gremialismo, Sindicalismo, Anarquismo, Socialismo, Radicalismo.

Los muchachos mutualistas

Parece contradictorio. Pero a decir verdad, los primeros gremios locales son españoles. Los fundan a finales del S. XVIII. Por orden de Vertiz. La idea es ordenar las actividades económicas. Siguen el modelo medieval, derivado de usos y costumbres Europeas.

Los gremios son asociaciones de personas que ejercen una misma profesión. Están dirigidos por maestros; administrados por oficiales, y tienen estatutos. Proveen capacitación a los aspirantes a trabajar en los sectores productivos. Pongamos que, para ser herrero, hay que cumplir con las exigencias del gremio. No vale cuchillo de palo.

Al punto, cuentan que “gremio” deriva del germánico antiguo “gild”. Significa “pago”. Cuentan que los “gild” provienen de costumbres tribales: Clanes que se distinguen y organizan según sus labores. Al final de la republica romana, quedan reconocidos por el estado con los primeros decretos que los habilitan como cuerpos colegiados. Los gremios proveen ayudas mutuas entre sus miembros, y buscan defender las transacciones comerciales de cada asociación.

Se sabe que la masonería comenzó como un gremio primitivo de constructores. Ahora es la sociedad secreta a voces que muchos sabemos. Rinden culto a un gran arquitecto, está organizada en logias, y demás detalles.

Al gremialismo primitivo le toca actuar en la economía pre industrial. En un punto, resulta agente del progreso. Favorece la especialización del trabajo, y no siempre se opone al sistema de gobierno, ni la voluntad del gobernante de turno. Sin embargo, tampoco olvida reclamar por lo que corresponde.

El primer reclamo gremial de nuestra era colonial es del año 1725. El gremio de albañiles se encarga de pedirle aumento de sueldo al honorable Cabildo. No se sabe si tienen éxito.

Entre 1780 y 1789, el gremio de zapateros reclama ante uno de nuestros virreyes de turno mayor control de la actividad. Avisan que hay truchos que no tienen curso completo. Hacen malos productos, y cagan el negocio.

Presten atención a lo que sigue. El año es 1805. Hay un tal Cornelio Saavedra (si, el milico canoso y jetón del 25 de mayo… ese mismo.) que a la sazón es el síndico procurador del cabildo de buenos aires. Escribe y publica un documento donde se caga en el reclamo de los zapateros. Sostiene que en cualquier economía, los consumidores son quienes deciden si calidad y precio son buenos. Y lo demás es agitar las cosas.

A mediados del S. XIX, no hay CGT. Obvio. (Ahora tampoco hay mucha, pero eso lo vemos luego.) Los primeros gremios netamente argentinos no trascienden del sitio y conflicto que les toca. No están asociados entre ellos. Muchas veces quedan disueltos luego de resolver problemas sectoriales. La Sociedad de zapateros de San Crispín y la Sociedad tipográfica bonaerense son del palo. Sin embargo, empieza el agite. Dos casos:

  • Huelga en los astilleros: El año es 1868. El lugar es nuestra provincia de Corrientes. Es la primera protesta argentina. Un grupo de trabajadores de los astilleros paraliza las actividades. Se niegan a construir buques de guerra para la marina.

     

    Cuestionan la guerra de la triple alianza. Yo no sé ustedes, pero para mí, esto es antecedente de las objeciones de conciencia en argentina. No se sabe si la protesta tiene éxito, pero es evidente que queda en la historia.

  • Huelga de los gráficos: Entre 1877 y 1878, hay la experiencia de dos años de la Unión Tipográfica Bonaerense. Organizan y ejecutan la primera huelga argentina. Protestan contra la reducción del salario en las imprentas.

     

    Cuentan que la protesta interrumpe la publicación de los diarios de mayor tirada en capital. En una nota de prensa, Dalmasio Vélez Sarsfield despotrica contra los huelguistas. Opina que “perturban el orden del trabajo”.

    La medida de fuerza la votan en una asamblea, donde se dice que participan unas mil personas. La patronal busca quebrar la huelga. Ofrecen empleo a los tipógrafos uruguayos. Por solidaridad con los argentinos, no agarran viaje.

    Ganan los gremialistas locales. Reducen la jornada a 10 horas en verano y 12 en invierno, y regresan al nivel de salarios anterior al recorte. Luego de resolver el conflicto, la unión queda disuelta. En su lugar, queda establecida la federación grafica bonaerense.

Los gremios argentinos van cambiando el modelo de a poco. Se actualizan. Dejan el mutualismo, aspiran a la permanencia, mientras organizan mejor los reclamos y protestas. Dejan de ser gremios. Quedan como sindicatos.

Historia de un feriado

En casi todo el planeta, el 1º de mayo es el día internacional del trabajador. Es un día feriado. Menos en: Estados Unidos y Canadá, que es el primer lunes de septiembre. Tampoco en Nueva Zelanda, que es el cuarto lunes de octubre. Por su parte, Australia lo celebra desdoblado en cuatro fechas.

El feriado conmemora un episodio de la lucha obrera anarquista norteamericana. Homenajea a las víctimas de la represión durante una protesta. “Los mártires de chicago” son militantes capturados, juzgados, encarcelados y condenados a muerte por la causa.

Es una de varias ironías de la historia: Que en el mismísimo lugar donde nació la fecha, nadie la recuerde según el calendario. Quizás teman reclamos por salarios atrasados desde aquellos años hasta acá… Vaya uno a saber.

En el siglo XIX, los Movimientos obreros de todo el planeta coinciden en reclamarle a los estados nacionales y la patronal estos puntos básicos:

  • Ocho horas de trabajo diarias. Descanso los fines de semana.
  • Control y cuidado de las condiciones de salubridad y seguridad en el trabajo. Abolir el trabajo de mujeres y jóvenes en aquellos sectores que afectan su integridad.
  • Leyes y tribunales especializados para resolver conflictos laborales.
  • Prohibir el trabajo infantil. El trabajo debe ser para mayores de 18 años.
  • Abolir el trabajo nocturno. Salvo en aquellas actividades donde sea indispensable mantener las labores. Prohibir también el trabajo nocturno de mujeres y chicos.
  • Abolir el trabajo a destajo y por subasta
  • Igualdad de salario por tarea igual para varones y mujeres

Veamos: Las metas sindicales de aquí arriba existen porque en la modernidad nace y crece el capitalismo industrial, el desarrollo tecnológico, la economía de mercado, y los consumos masivos.

Pero más al fondo, existen porque hasta en la tribu más básica hay diferencia y desigualdad. En nuestra tribu, teorías críticas y movida obrera expresan las contradicciones entre capital y trabajo. Y ya que estamos, justifican hacerle reclamos al sistema.

En este paisaje – a diferencia de los gremios primitivos – los sindicatos asocian diversos oficios y profesiones en torno a causas comunes; los avances de la filosofía política de izquierda contribuyen a que así sea. Hay asambleas, eligen delegados, toman medidas, se forman federaciones. Y con el amontonamiento de federaciones, van quedando organizadas las centrales sindicales.

Y ojo al piojo, que pica: A medida que se suma gente, cada sindicato y central obrera desarrolla su propia agenda. Para hacerla facilona, digamos que es una mesa de tres patas.

  • Aspectos técnicos y reglamentarios del trabajo (cantidad de horas, especialización, salubridad, seguridad)
  • Aspectos salariales (esto siempre lo determina el contexto)
  • Programas ideológicos. (Posturas críticas, posturas moderadas, clasismos, posturas combativas, Anarquismo, Socialismo, Comunismo, etc.)

En la práctica, ninguna de las tres cuestiones existe en “estado puro”. Van combinadas en cada organización y sus estrategias de protesta, determinadas por la coyuntura. Y ya que lo nuestro son las coyunturas argentinas, empezamos a verlas a partir de ahora.

Made in argentina

El sindicalismo lo traen hasta nuestro país los inmigrantes del 1880 en adelante. Sus nociones y objetivos son correlativos con la modernización de nuestro país. Va tablita con varios “gordos” de la época.

Año Sindicato
1880 Sociedad de dependientes de comercio
1881 Sindicato de Comercio
1882 Sociedad Obrera de Albañiles
Unión Obrera de Sastres

Unión Oficiales Yeseros

1883 Sociedad Obreros Tapiceros
Sociedad de Mayorales y Cocheros de Tranvías

Sociedad de Zapateros

Sociedad de Resistencia de obreros Marmoleros

1885 Internacional de Carpinteros, Ebanistas y Anexos
1887 Fraternidad de Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras

A partir del 1890 hay dos grandes novedades en el mundo laboral: Los alemanes del club “Vorwärts” (no, nene… no es la escuela de Harry Potter) traen importada la socialdemocracia. Los italianos, el anarquismo. Hemos hablado del asunto. (“Peronismo explicado…”, “El fulgor…”) Y aquí mismo seguimos rompiendo las guindas.

Estas dos filosofías son marcos teóricos para justificar la crítica socio económica general al capitalismo. Por y para cumplir programas ideológicos, empieza la lucha legal y política por la defensa sindical a favor de los derechos de los trabajadores.

Al punto, contemos algo que faltó en “El fulgor…”: El anarquismo se divide en dos tendencias; Una es el anarquismo comunitario. Va unido, organizado, clasista, combativo, y busca ganase a la hinchada. Se sabe que organizan ollas populares, kermeses, y obritas de teatro para hacer propaganda. Esta escuela o tendencia comunitaria es cofundadora del sindicalismo argentino.

Otra es el anarquismo individualista. Fomenta lobos solitarios, que al final tiran bombas contra todos. La crónica histórica registra algunos casos:

  • Simón Radowitzky mata con una bomba casera al jefe de la policía Ramón L. Falcón. Es represalia por la semana trágica. Es decir, la toma de los talleres Vassena. Lo buscan, lo atrapan, y lo meten en cana. Se fuga con ayuda local. Huye a Chile. Participa en la guerra civil española, del lado republicano. Muere de viejo afuera.
  • Kurt Gustav Wilkens (No nena, no es el de “sopa de caracol”. Ese era Willkins…) mata con una bomba y cuatro tiros al teniente coronel Héctor benigno Varela, responsable de la represión en la Patagonia trágica. Más conocida como Patagonia rebelde. Lo buscan. Lo atrapan. Cae preso. Un miembro de la liga patriótica lo “visita” en su celda. Wilkens queda fiambre.
  • Severino di Giovanni atenta con bombas contra las embajadas de Italia y EE.UU. en argentina, la sede central del CITIBANK argentino, y justifica sus acciones con panfletos. Lo cazan. Lo encanan. Lo mandan al paredón. Muere gritando “viva la anarquía”.

Y para no quedar rengos, el socialismo es la escuela política que encara la lucha sindical pacífica y parlamentaria. Pero esa historia ya fue contada, Kimmosabbi.

Aquí pongamos contexto, explicado en criollo: Al laburante que pone el lomo para modernizar el país acá, le pasan cosas guarras. (16 horas corridas de jornada, salario bajísimo, pagos con trampa, etc.) Esto corre igual en el resto del planeta. La idea de sindicalizarse tiene gancho, pero no porque provenga de teorías bonitas de Marx o Prouhdon. Es porque se trata de algo más que una noción; es una necesidad. Y como dice Juan Domingo Cangallo: “Donde hay una necesidad, hay un derecho”.

Cuando emerge nuestra clase media, pasa que los oficios calificados agrandan el combo. Este consenso es fundamental para comprender el crecimiento de las centrales, inclusive su estado actual. Quedan consolidados los aparatos sindicales, y se convierten en factores de poder. Algunos matices de funcionamiento los vamos a contar aquí. Otros detalles sórdidos, más bien van en la segunda y última parte.

Al punto, los punteros reclutan gente entre los oficios manuales, de nuestra clase baja. Mucho no cuesta. Abundan en los conventillos, la construcción, los trenes y el puerto. Se hace más difícil en las zonas rurales. Veamos un poquito como es ahí.

Pegar el grito

El grito de Alcorta (No, no es “AQUI, AAACOORTAAAA… Capital del folclore”. Eso es en Cosquín. Aprendé geografía y no escorches.) Es la primera protesta fuerte de la peonada, lejitos de capital. Sucede en nuestra provincia de Santa Fe.

Veamos el contexto: El campo es mayormente ganadero. Mientras los adelantados españoles buscan oro y plata, dejan pastar vacas y toros sueltos por acá. No ignoran las bondades de un churrasco. Pero no es prioridad para ellos.

Esto es así hasta que los criollos perfeccionan invernada y cría. Mas luego, van agregando caballos. Y en etapas posteriores, hay técnicas y tecnologías: Su punto más alto es conservar y exportar cuero, tasajo y reses por tren y barco.

Agricultura también hay, pero no es mucha. Hay poca extensión de tierras. Cuando se sacuden la indiada de la ropa, Roca reparte los terrenitos. Recién ahí hay un poco más de campo desmalezado, arado, sembrado, y esperando brotes verdes.

Ni de casualidad piensan sistemas de riego en serio: Hay zanjas y zanjones, que vienen de la época de Alsina. Hay ríos, arroyos, y ciertos canales para el agua. Los terratenientes no saben, no quieren, o no pueden mejorar este tema. O más bien se hacen los otarios, mientras especulan con el valor local de la tierra, y el precio de la cosecha en el mercado de Chicago.

Entonces, aplauden cuando llueve, y putean cuando hay sequia o se inunda. Inclusive al día de hoy. Por suerte, alcanzan a meter maíz y trigo en el granero, para luego mandar las bolsas por tren a retiro.

Para reclutar a cualquiera para algo, es necesario que tenga educación básica. Y que sepa cómo se vota, al menos a mano alzada. El grueso de los peones y sus familias son analfabetos y semi analfabetos. La “escuelita” sanjuanina de Sarmiento no está en la canasta básica del gaucho. Hay que comer antes que instruirse. De hecho, es tradición que sigue vigente en nuestros días. Busquen datos de la cosecha de arándanos 2016. Después me cuentan.

Por aquellos años, la inmensa minoría cobra en especias. O más bien con vales de compra para el almacén de ramos generales, propiedad del patrón. (Si, lo mismo que el campo) Los tickets también van a la pulpería, y los patacones que valen esos papelitos no duran nada.

El estado nacional es poco; primero hay fortines. Luego, el tren alienta que haya parajes, localidades y partidos. Por supuesto, las capitales provinciales tienen funcionarios. Pero saliendo del conurbano… ya es otro cantar.

Algunas zonas están a cargo de jueces de paz. (No, pibe… No son como Dredd) La papeleta es el modo de tener documento. Sin papeleta, no hay conchabo. Cuando hay comicios, son con fraude. Y si hay dudas o reclamos, los acuerdos son a punta de facón, porque “ansina lo manda el dotor”.

Gracias a este “clima amable”, el gaucho resulta bicho mañoso. Desconfía de las autoridades; obedece cuando no tiene opción, o cuando le conviene. Es egoísta. Pero no sin buenas razones.

Al contrario del lugar común – “ser gaucho”, “hacer gauchadas”, entendido por estar dispuestos, ser solidarios – es preciso poner cojones para subir en la cadena alimentaria, y hacer lo necesario para sobrevivir a la pampa bárbara. Y eso que no hablamos de los cañaverales azucareros de Tucumán y Chaco, vivir de la jangada en Entre Ríos, o bancarse las llanuras heladas de Santa Cruz.

Algunos capataces están instruidos. Saben leer y escribir, sumar, restar, y multiplicar. Sucede que algunos buscan acomodarse con los dueños, con diversas fortunas. Pueblos chicos, infiernos grandes.

La iglesia tiene mayor presencia en el campo. Obvio, llegaron con los españoles. Hay curas criollos que ayudan, y de los otros. Algunos del primer grupo contribuyen al grito.

Cuentan los que saben que los anarquistas mandan payadores militantes, para conversar con la peonada. Los socialistas, en cambio, hacen contrapeso a la Sociedad Rural y todas sus filiales.

Ahora, el evento principal de la velada: Cuando los inmigrantes gringos vienen al campo, viven en las colonias rurales. Y tienen un problema; bancarse las consecuencias de largo plazo de la campaña del desierto. La ley de arriendos rurales forma parte del pack.

Montados sobre esta ley, los terratenientes aplican contratos leoninos a sus inquilinos. No solo arriendan la tierra y los ranchos. También las herramientas. Los contratos dan derechos exclusivos a los dueños para la compra de la cosecha. Los contratos prohíben cualquier actividad paralela a la siembra. (Cría de ganado, de ovejas, de caballos, etc.) Y además, la cuota del alquiler es alta.

Al punto, y por tradición, sigue la comparsa que contamos más arriba. Aun con buenas rachas, al gringo colono no le da para sobrevivir. Dicho en criollo: Los tienen agarrados de los huevos.

En 1912 empiezan las reuniones, y fermenta la protesta. Es en nuestra provincia de Santa Fe. La localidad es Alcorta. Cuenta un experto que la idea la tuvieron estos tipos: Angel Bujarrabal, pulpero, el cura José P. Netri, y su hermano, el abogado Francisco Netri. Los anarquistas demuestran interés en el asunto. Sin embargo, la iniciativa es socialista.

El 25 de junio del 1912, hay una asamblea en la sociedad italiana de Alcorta. Participan 2000 chacareros. Deciden realizar huelga por tiempo indefinido. Los reclamos principales son:

  • Rebaja de arrendamientos y aparcerías.
  • Entrega de las aparcerías en parvas, tal cual salen.
  • Tope de cuatro años para los contratos de arriendo.

En un modo similar a la “huelga de las escobas”, la protesta expresa problemas de fondo. Y hay influencias de otros eventos. Por aquellos años, hay debate de la reforma electoral (Ley Sáenz Peña) y la gente se anima a participar más en política.

El 15 de agosto de 1912 toma forma definitiva la Federación Agraria Argentina. (FAA) El objetivo principal de la asociación es sostener la defensa de los derechos de los trabajadores rurales. Como todas las iniciativas socialistas, el grito y la federación implican protestas pacíficas, orientadas a la sanción de leyes para proteger a los chacareros.

Pero como nada es gratis, hay reacciones de la sociedad rural santafecina. En Firmat, asesinan a los dirigentes anarquistas
Francisco Mena y Eduardo Barros, que participan del asunto. Es sabido que si una protesta tiene mártires, gana apoyos. La huelga se mantiene. Y la presión funciona. En 1913, la sociedad rural afloja. Hay negociaciones. Y para 1921, el primer Yrigoyenato sanciona una nueva ley para los arriendos rurales.

Muchísimos años más tarde, la Federación Agraria y la Sociedad Rural se ponen agrias con las retenciones de CFK. Pero eso… ya es harina de otro costal.

De la FORA a la USA

Es de hinchapelotas ponerse auto referencial. Pero el tema no me deja opción. En la tercera parte de mi texto “El fulgor argentino”, hay una sección titulada “Entre caníbales”. Ahí, yo menciono dos grandes centrales obreras de inicios del siglo pasado. Me puse a investigar más en detalle el asunto. Encontré documentos y sitios serios. Pero también una ensalada de páginas.

Todavía hay gente que contribuye al mito que el movimiento obrero y los sindicalismos argentinos empiezan con Perón. Por honor a la verdad, y para profilaxis mental resumimos fechas y hechos relevantes de las organizaciones pioneras de nuestro país con el “tablón” que se ve justito aquí debajo.

Cronología Actividad de las centrales Hechos relevantes
15 de agosto de 1891 Primer congreso de la FOA Petitorio al congreso nacional para reconocer la central. Ignorado por las autoridades. Reclamos por el cumplimiento de las metas sindicales básicas (Ver más arriba “Historia de un feriado”)
30 de octubre de 1892 Segundo y último congreso de FOA Resoluciones organizativas. Disolución de la central
25 de mayo de 1901 Primer congreso de la FORA Postura independiente de toda participación política – partidaria. Postura clasista y combativa. Comunismo anárquico como doctrina sindical.
Abril de 1902 Segundo congreso de la FORA Condenar el trabajo nocturno y el militarismo
Los medios de lucha son: Huelga, boicot y sabotaje

Huelga de estibadores.

Primera huelga general.

16 de junio de 1902 Fundación de la Unión General del Trabajo UGT Rechazo socialista a la postura anti institucional de la FORA
La nueva central sigue el modelo francés e italiano.
Julio de 1903 Tercer congreso de la FORA Repudio a la ley de residencia
Junio de 1904
Cuarto congreso de la FORA Huelgas y movimientos de lucha.
1905 Quinto congreso de la FORA Etiquetar los productos de aquellas empresas que aceptan las condiciones sindicales
La UGT propone pacto de unidad. La FORA rechaza la iniciativa.
1906 Sexto congreso de la FORA Adoptar el Boicot como medida de lucha contra el cierre patronal (lock out)
1907 Primer Comité de unificación FORA/UGT Rechazo de FORA al acuerdo de unificación con la UGT
25 de septiembre de 1909 Segundo comité de unificación FORA/UGT
Confederación Obrera de la República Argentina. CORA
Comité convocado por los sindicatos autónomos, sin federación.
Acuerdo entre FORA/UGT: Ambas se funden en una nueva central: CORA
15 de agosto de 1912 Se funda la Federación Agraria Argentina FAA A partir del “Grito de Alcorta” (ver sección anterior)
Junio de 1914 Fin de CORA.
Retorno de la FORA
La CORA queda disuelta. Participa directamente en la FORA. Búsqueda de acuerdos de base entre: anarquistas, socialistas y autónomos
Abril del 1915 Noveno congreso de la FORA
Federación Obrera Regional Argentina Comunista, FORAC
Una minoría anarquista
radicalizada retorna a la postura del 5º congreso. Funda la FORAC. Aumentan los movimientos de huelga.
El 9º congreso sostiene posturas más moderadas.
Diciembre de 1918 Décimo congreso de la FORA En 1919, la FORA queda inscripta en la internacional sindical de Ámsterdam.
Enero y febrero de 1921.
Undécimo y último congreso de la FORA Consejo de unificación fallido: Rechazo de los anarquistas.
La FORA llega a su fin.
1922 Unión sindical Argentina USA No pertenece a la internacional de Ámsterdam
Está dirigida por el remanente de la FORA y los sindicatos autónomos.

Crónicas del agite

Las centrales reclaman sanción y cumplimiento de las metas sindicales que mencionamos mucho más atrás. (8 horas, salubridad, etc.) El detalle es que… ¡justo acá vienen a pedirles eso a nuestras autoridades!

Razón no les falta; pero tampoco segundas intenciones. Los sindicatos están juntos, pero no revueltos. El detalle es que hay agite, y en el barullo, para la patronal argenta no es fácil distinguir unos de otros.

Un sindicato anarco pretende abolir la sociedad, mientras pide las ocho horas y el resto. Un sindicato socialista pretende mayor participación e inclusión, y leyes para el obrero, mientras pide exactamente lo mismo.

Como el órgano más delicado que tenemos es el bolsillo… bueh, los palos no se hacen esperar. A los conservadores argentinos les cuesta entender que un obrero bien alimentado, bien descansado, sano, seguro y bien pagado, es mejor que un alfeñique que no rinde.

Les cuesta entender que este perfil de laburante da ganancias. Bancarlo implica gastos en infraestructura, y hay que subir jornales y sueldos. No ignoran que los costos hay que trasladarlos a los precios. Igual, rechazan cambiar de actitud. Pero no por malvados, sino por miopes.

Toman en cuenta que nuestro clima interno afecta las
inversiones británicas en argentina. Buscan pacificar el asunto a como dé lugar. La forma rápida de resolver el problema es reprimir. La gracia es que los capitales golondrina vienen, picotean, y se van de todos modos.

En 1902 hay una huelga de estibadores en el puerto de buenos aires. El reclamo es por aumento de sueldos. Pero el conflicto de fondo es mucho más espeso que una protesta puntual. La ley de residencia está en trámite. Y la FORA convoca a la primera huelga general ese año.

Ya sancionada la ley, unos marinos anarquistas y socialistas organizan la “flotilla libertaria”: Se encargan de interceptar naves contratadas por el estado, trasladar a los deportados de vuelta a la Argentina, y darles opción de ir a Uruguay.

Las huelgas van acompañadas de campañas de prensa. Los diarios de mayor tirada toman partido por el orden establecido. Hay otros que le hacen contra. Va un mini cuadro

Medio Línea editorial Postura
“La Nación” Conservadora Critica del reclamo sindical
“La prensa” Conservadora Critica del reclamo sindical
“La Época” Radical Critica del reclamo sindical
“La Organización Obrera” Anarquista A Favor de las huelgas
“La Protesta Humana” Anarquista A Favor de las huelgas
“La Vanguardia” Socialista A Favor de las huelgas

Gracias a unos y otros, tenemos datos para la historia que venimos contando aquí. La reseña de gremios y sindicatos, no es exactamente un tema destacado en nuestra historia oficial. Va mini tablita para ilustrar el crecimiento de las protestas en aquellos años.

Año Movimientos huelguísticos Acatamiento a las huelgas y datos relevantes
1906 170  70.743 Obreros
1907 231 170.000 Obreros
1908 118 Semana roja (ver “represión en vasenna” en el texto “El fulgor argentino tercera parte”)
1909 138 Actos de la FORA en plaza de mayo, y de la UGT en plaza constitución, del primero de mayo
1910 298 “Huelga del Centenario”

 

La cuestión de fondo es que los reclamos van en aumento. Hay que destacar que los movimientos de protesta están bien comunicados entre sí por medio de las centrales obreras, y hacen causa común por medio de la doctrina sindical dominante. Es decir, el anarquismo.

En estos tiempos, la manifestación más intensa de la FORA es la llamada huelga del centenario. El año es 1910. Se trata de un paro general por tiempo indefinido. Moviliza unos 200.000 trabajadores. Quiero creer que es en todo el país.

El gobierno conservador declara estado de sitio, y manda a reprimir. El saldo es 12 obreros muertos, y varios policías heridos. Al punto, hay reacciones desde los sectores conservadores: La patronal organiza sus propios esquiroles en la Asociación del trabajo libre (ATL) Y los manda a laburar en las fábricas tomadas.

Al llegar 1915, La FORAC se corta sola. Se cuenta que organizan y ejecutan una huelga de cocheros y taxistas en capital federal. Y la idea es que sea por tiempo indeterminado.
Al inicio, muchos acatan la medida. Esperan hacer presión, y obtener resultados.

El detalle es que los anarquistas recurren al terror para sostener el paro. Con el tiempo, la huelga ya no es por convicción; sino por miedo a las bombas en los coches, miedo a que les maten los caballos, los maten a ellos, y a sus familias. Es posible y probable que haya habido soplo desde adentro para pararles el carro. Cuando la policía caza a los dirigentes anarquistas, los muchachos salen de vuelta a la puta calle. Y se olvidan del reclamo, obvio.

Halcones y Palomas

Ya para 1916 – 1917 llega el fin del ciclo conservador en nuestro país. Ahí la UCR se prepara para tomar el poder. El primer Yrigoyenato aspira a lograr la “armonía de clases”. La idea es sumarlos al proyecto radical. De todas formas, la cuestión se sale de control. Veamos una mini tablita de huelgas relevantes durante el radicalato.

Año Movimientos huelguísticos Acatamiento a la huelga
1917 138 136.000 Obreros
1918 196 133.000 Obreros
1919 259 31.000 Obreros

En paralelo, la corriente del sindicalismo neto (para distinguirlos de aquellos que tienen programa ideológico) toma importancia en la movida obrera. Y ya que no pretenden ninguna revolución, tienen más palomas que halcones. El primer Yrigoyenato combina negociación y represión cuando trata con ellos.

Cuentan los expertos que El 30 de noviembre de 1916 hay huelga de la FOM: federación obrera marítima. Sucede en capital federal. Puerto del riachuelo, barrio de la Boca. El paro se prolonga hasta diciembre, y
afecta viajes de cabotaje y ultramar.

La FOM representa la cuarta parte del personal de a bordo. (Foguistas, marineros, mozos, pilotos, cocineros, y demás personal especializado) Son aproximadamente 2000 afiliados, sobre un total aproximado de 8000 a 9000 empleados. El reclamo es por aumento de sueldos.

En 1914 hay “guerra de tarifas” entre la Mianovich y la Hamburgo Sudamericana. Esto baja los salarios. De 120 pesos a 90 por mes. El costo de vida va subiendo. Hay que actualizar los números. La FOM decide el paro de 1916 justo cuando hay que llevar la cosecha afuera. La presión detiene el trasbordo hacia los embarques grandes. La idea es forzar a la patronal para sentarse a negociar rápido, y todos en paz.

Las navieras se niegan. Interviene el ministro del interior, Ramón Gómez. Se pone del lado obrero, ya que no hay dialogo. Una delegación conjunta de FORA y FOM hacen pacto de no agresión con el “peludo”. El acuerdo es que nadie mande carneros a la huelga.

Se cuenta que la Liga Patriótica y la ATL mandan rompehuelgas. Y que los dejan pasar, siempre que tengan documentos. De todas formas, los sindicalistas llevan las de ganar.

En los papeles, el estado se declara neutral. Los Yrigoyenistas se justifican con la necesidad de alentar los capitales argentinos. Y distinguirse de las arbitrariedades en las filiales de las empresas extrajeras. No reprimen la protesta. Finalmente, los dos lados aceptan el arbitraje del jefe de policía. Les dan luz verde a los aumentos en la última semana de diciembre.

Entre 1917 y 1918 hay huelgas de ferroviarios. Las llevan a cabo dos sindicatos. Ampliamos ese detalle en breve. Pero primero, veamos un poco el contexto. Las compañías inglesas controlan el 65% de las vías. El negocio va bien, hasta que en 1914 llega la primera guerra mundial. Caen las acciones en Londres; bajan las ganancias, y hacen recortes. Además, sube el precio del carbón. Hay despidos y rebajas salariales.

La Fraternidad ferroviaria (LFF) es el sindicato principal del sector. Existe desde fines del siglo XIX. (Ver en el cuadro de “made in argentina” más arriba) En 1912 hacen un intento serio: Reclaman las 8 horas, aumento de sueldos, y un plan de jubilaciones. En 1915 consiguen sacar por ley el plan de retiro. Pero no lo reglamentan. Se quedan bastante calientes con el tema.

Justamente en 1912, los sindicalistas netos fundan la federación obrera ferroviaria: FOF. Conviven con la Fraternidad, que se mantiene independiente de ellos. Al punto, la FOF tiene poco aparato en capital federal. El sindicalismo tiene buena imagen con el éxito de la FOM. Aspiran a lograr los mismos resultados en el sector ferroviario. Recién en 1916, la LFF (pongo siglas por La Fraternidad Ferroviaria) y la FOF arman un comité conjunto de huelga.

La UCR repite el dibujo táctico que usa para la huelga de marítimos. Los ferroviarios consiguen audiencia con el ministro de obras y servicios públicos, Pablo Torello. El éxito de la reunión da envión al comité para una huelga general. Aquí también encontramos figuritas repetidas. El proyecto es presionar fuerte en época de cosecha, para luego pactar rápido.

Entre junio y septiembre del 1917 hay agite en el ferrocarril central argentino. Es una empresa británica de la provincia de Santa Fe. La protesta es contra los recortes. El nivel del salario cae por debajo del nivel de 1914. Contratan aprendices que cobran poco; y al que labura con herramientas mecánicas, le bajan el sueldo. Fea la actitud.

La conga empieza con una protesta en los talleres Pérez, en las afueras de Rosario. La represalia es que despiden a dos obreros. Y hay cierre patronal. Se arma la gorda: El reclamo trasciende los talleres Pérez. En julio, hay 5000 empleados que paran.

La empresa insiste en sus medidas, y pretende mantener andando el tren en el gran rosario. Hay anarquistas que participan de la movida. Sabotean las instalaciones. La FOF manda un delegado con instrucciones que vuelvan al yugo, mientras arman las medidas de fuerza. Pero los anarcos no dan pelota. FOF y LFF apuran los planes. Declaran la huelga en el central argentino. La medida interrumpe parcialmente
transporte de pasajeros y carga.

Para ganarse a la hinchada, el comité conjunto lanza un comunicado de prensa. Ahí explican que los recortes de la patronal son financiación indirecta del lado ingles en la guerra. La intención es que el ajuste acá, no tiene mucho que ver con el quilombo allá. La mención no es inocente. Argentina es neutral en el conflicto. Y la UCR deja hacer a los gremios a cambio de votos. Y también aspira a que haya grandes empresas nacionales.

Por su parte, el ministro amenaza con multas de varios ceros a la patronal. El estado manda tropas a Santa Fe, pero con demoras. Y les dan órdenes estrictas de no reprimir a los huelguistas. Finalmente, ganan los sindicatos.

No obstante, en septiembre vuelve a haber protestas; ya para 1918 hay una huelga general que paraliza por completo las actividades. Hay rebotes y pelotazos dentro y fuera de los sindicatos. Ampliamos aquí debajo.

Esta vuelta, empieza el divorcio entre LFF y FOF. Es por cuestiones de agenda: La fraternidad tiene más gente y está más especializada. Se calientan por los salarios, pero también por reglamentos de trabajo. La FOF tiene menos gente. Y se concentra en lo salarial. Tiene menos poder de negociación, obvio. La fraternidad gana la pulseada. La FOF desaparece.

Y por si esto fuera poco, el Yrigoyenato ya no puede bancar más la parada. Hay aprietes desde la Sociedad Rural, y el resto del empresariado se queja. Con las protestas, se arruina la marcha de los fletes, y aumentan los costos. Echan la culpa a los sindicatos. Y de paso, cañazo: Critican al gobierno por tibio.

La patronal se ve favorecida por una movida de espionaje y presión diplomática. Esto forma parte del esfuerzo de guerra aliado. El departamento de estado norteamericano intercepta comunicaciones confidenciales alemanas, donde hablan pésimo de algunos funcionarios argentinos.

Les alcahuetean el tema: mandan copias al Yrigoyenato. La intención es que argentina afloje la neutralidad. La noticia se filtra en la prensa local. Da pie a la patronal para denunciar la presencia de agitadores alemanes en los sindicatos. La presión funciona. Torello cambia de opinión, y más luego hay un decreto que prohíbe las huelgas ferroviarias. Mandan a la taquería a poner orden. Fin del asunto.

El dibujo se repite en una huelga de basureros municipales en capital. Y otra huelga en los frigoríficos de Berisso. Después de todo, resulta que el Yrigoyenato a veces apoya a los obreros por cuestiones electorales. En el caso de los marítimos, el costo político es poco. El conflicto es corto, y pueden bancársela. Pero cuando sube el precio… ya es otro cantar. Es evidente en las huelgas ferroviarias.

Resumiendo: El radicalismo los manda a cagar a palos. Resulta evidente que la huelga de municipales afecta al estado como empleador. Aun cuando en 1918 aumenta el caudal de votos para la UCR. No es por méritos propios. Es porque los socialistas se dividen, y los indecisos optan por el Yrigoyenato. Igual, marchen presos; el gobierno no puede darse el lujo de perder de local.

Por su parte, la huelga de matarifes arruina la exportación de carne. En ese caso, la mayoría de los votantes del conurbano bonaerense son socialistas. El costo electoral es alto. Y todavía hay repiques del paro ferroviario.

Ya para el fin del segundo Yrigoyenato, la Unión Sindical Argentina se diluye. De sus restos, surge una nueva central obrera: La confederación general del trabajo o CGT

Pero eso, shaibb… es para la segunda parte.

“La pata de mono”, un cuento de W.W. Jacobs

La pata de mono es uno de esos cuentos fantásticos que, transformados en clásico, han pasado a formar parte integral de la cultura popular. A menudo podemos verlo citado en series e historietas. Uno de los especiales de Halloween de Los Simpson estuvo dedicado a adaptarlo. Ofrecemos a continuación el relato original de W.W. Jacobs…

a través de LA PATA DE MONO — Evaristo Cultural

Y aqui, la versión radiofónica del cuento. Leido por Jorge Fernandez Diaz.

“La pata de mono”

Un cuento anónimo – La tienda de la verdad

Según dicen los que saben, “La tienda de la verdad” es un cuento anónimo. Circula material que acredita al psicólogo y escritor argentino Jorge Bucay como su autor. Pero  la justicia ha probado que Bucay plagió muchos materiales que publicó.
A continuación, el texto.

El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco.

Intrigado se acercó a la vidriera, y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate. En el interior solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: “TIENDA DE LA VERDAD”.

El hombre estaba sorprendido. Pensó era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:

– “Perdón, ¿ésta es la tienda de la verdad?”

– “Sí, señor. ¿Qué tipo de verdad anda buscando, verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?”

Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible: llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.

– “Verdad completa”, contestó el hombre sin dudarlo. “Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones”, pensó,”no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones”.

– “¡Verdad plena!”, ratificó.

– “Bien, señor, sígame”

La señorita acompañó al cliente a otro sector y, señalando a un vendedor de rostro muy adusto, le dijo:

– “El señor lo va a atender”

El vendedor se acercó y espero que el hombre hablara.

– “Vengo a comprar la verdad completa”

– “¡Ahá!… perdón, ¿el señor sabe el precio?”

– “No, ¿cuál es?”, contestó rutinariamente. En realidad , él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

– “Si usted se la lleva”, dijo el vendedor, “el precio es que nunca más podrá estar en paz”

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

– “Gra..gracias, disculpe”, balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

– “Quizás más adelante”, pensó.

La tienda de la verdad