En Medio de los Medios – segunda parte

Sociedad y prensa: ¿Dónde y cómo nacen las noticias?

Aclaremos de entrada que toda sociedad tiene su propia escala de valores, su propio sistema de usos y costumbres, con el detalle de los buenos y malos modales. Con o sin cobertura de medios, siempre pasan cosas y las catalogamos de algún modo.

La prensa y sus esfuerzos solo amplifican estos procesos habituales. Las noticias vienen a caballo del corriente sentido común, además de aspectos técnicos de agenda, etc. Expresan, más que nada, juicios y sanciones sociales para aplicarle a quienes cometen inconductas. Pero el chiste esta no solo en lo que expresan, sino mucho más en aquello que se da por sentado y queda sin explicar.

Hablado en criollo, los periodistas se alimentan de tres grandes cosas: Historias fuertes, guita de los anunciantes, y espacios mediáticos. La buena venta de la tirada de los medios gráficos, y los porcentajes altos de encendido y ratings premian el esfuerzo. En este orden de temas, las noticias se publican con una intención moralizante; se cuentan ciertas cosas para que nadie las imite ni en la calle ni en la casa.

Si se les presta demasiada atención, los medios producen un curioso efecto cognitivo: Nos mal acostumbran a pensar la vida mediante etiquetas.

Todo el planeta sabe mas que bien que la vida no empieza o termina en el valor del dolar, el mercado de Liniers, el estado del clima, los chismes, o los estrenos de cine o teatro.

A menudo, los rótulos habilitan que tengamos actitudes fariseas ante las cosas que pasan. A fin de cuentas, ¿Quién de nosotros está limpio realmente para andar juzgando a los demás?

A medio camino de la chicana y el argumento válido, una vez escuché al entrevistado de una nota radial retrucarle a una periodista – Me acuerdo que ella era María O´ Donnell – sobre el nivel de paga del sector. No voy a dar una cita textual, así que acepto correcciones. La cuestión era que algunos cronistas cobraban “premios” por cierta clase de notas… ¿Quiere saber cuánto ganan y quiénes son?

La periodista se defendió del cascotazo así: No estamos hablando de periodistas, sino de usted, por motivos que son públicos. Y en este caso son los reporteados quienes deben rendir cuentas ante la opinión pública, cuando están involucrados en algún hecho cuestionable.

En fin…. quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Y ya por otra parte, recordemos que ninguna buena acción queda impune. 

En este punto, aplica la siguiente moraleja: aquellas personas que aportan algo bueno deben aguantarse las avalanchas que los demás les echan encima. Y los que hacen daño, también.

En el paño, las respuestas específicas sobre la autoridad moral y la estatura profesional se obtienen mediante la trayectoria, el reconocimiento de los pares mediante las asociaciones del palo, los gremios, y quizás algo en las academias donde se forma cada quien.

Si alguien está debidamente certificado por sus méritos, queda habilitado para peguntar. Tanto un premio Pulitzer como un reportero raso que lleven bien el arte y oficio de hacer preguntas, dan progreso y prestigio a la profesión. No sin que les cueste tiempo, energías y hasta relaciones personales, según cuentan algunos periodistas. Ahora, bien: ¿Eso es garantía suficiente?

La respuesta, obvio, es No. El asunto requiere hilar bien fino, para “que todo vaya armoniosamente y en su justa medida”, como dijo Juan Domingo Cangallo.

Casi ángeles



¿Qué hace la corporación de prensa con un periodista cuestionado? Lo expone. Unas historias que yo recuerdo, quizás ilustren la idea.

Empecemos por la historia de José Corzo Gómez, que primero fue periodista muy comprometido públicamente con los derechos de los jubilados. Quizás como premio a su prédica, tal vez como fruto de palancas y roscas, luego llegó a funcionario del área previsional. Había fundado el “partido blanco de los jubilados y pensionados“, que se presentó en comicios al menos una sola vez.

En su columna televisiva de “Telediario” por canal 9, Gómez era una furia contra los que usan los fondos de jubilaciones y pensiones como caja de la política. Su slogan era: “¡Con las manos limpias!”, alzando los brazos y las manos abiertas, frase voz en cuello.

Cuando ascendió a su puesto, “afanó a manos llenas”, haciendo contrataciones directas de servicios de empresas privadas al pami, con sobreprecios bien abultados, mientras los beneficios no le llegaron a ningún afiliado. Además, puso en su equipo de trabajo a casi toda su familia, cayendo en nepotismo y por supuesto en corrupción.

Sus viejos colegas se hicieron un festín con la historia.

Otro que tire y pegue fue Horacio García Belsunce: Hombre prestigioso de la prensa gráfica, abogado además de columnista en “El Cronista comercial” y “Ámbito financiero”, que fue perdiendo imagen y credenciales a partir de una tragedia familiar. Su hermana, María Marta García Belsunce, presidente de la filial argentina de la ONG “Missing Children” fue asesinada.

Sus colegas fueron corriendo a buscarlo para sacarle una nota ni bien se enteraron. Pero evitó dar declaraciones ni bien trascendió el hecho. Ante este silencio ruidoso, sus colegas escarbaron en el caso; por más de un medio, se supo que fue como mínimo fue testigo de los hechos.

Mientras, la hipótesis de máxima fue señalarlo como cómplice y sospechoso del hecho. Un juez dictó prisión preventiva contra Belsunce y otra persona. Lo encanaron, cumplió una condena mínima, y lo liberaron por falta de mérito. El otro fue hallado culpable. Y al menos que yo haya visto, no se supo nada de este periodista nunca más.

Como habrán notado, aquí también hubo banquete. Al punto, hay una frase que atribuyen a Gandhi: “La pureza de los medios debe ser igual a la pureza de los fines” Viene a cuento porque no se cazan demonios con ángeles, pero tampoco hay que faltar al juego limpio. Es el ajuste permanente de los medios a los fines nobles en la comunicación y cultura masiva eso que se persigue. Sobre esta base hay que medir y pesar el valor de las intervenciones del periodismo, el prestigio social que tienen hacia afuera, y varias cuestiones que pasan por dentro. Lo vemos en la sección siguiente.

Prensa, estado y sociedad

Uno muchas veces se deja llevar por la imagen romántica y bohemia que tenía la prensa de mediados y finales del siglo pasado: una profesión que andaba por la vida con los puños llenos de verdades, que revelaba los secretos sucios de los gobernantes chorros, que felicitaba las buenas obras de arte y las iniciativas solidarias, que amonestaba con gracia la frivolidad de algunos figurones, y divulgaba los avances de la ciencia.

El periodismo todavía se encarga de atender estos comentarios de la realidad, pero tampoco la pavada.  Interviene socialmente, bajo sus propios términos. Que no están disponibles por completo al público. Esa es su mayor fortaleza, pero también su mayor debilidad.

Y como sabe cualquiera que haya visto la película “El Gran truco” (“The Prestige” – Christopher Nolan, 2006) Es de esperarse que un mago no revele como hace sus actos; en caso que decida contar algo, no esperemos que divulgue exactamente todo. La gente busca diversión. Sabe que está viendo una ilusión. Y en el fondo, quiere ser engañada con arte. A los malos magos los corren a patadas. Al punto, la pregunta es inevitable: ¿Dónde está el truco en la prensa?

Siendo la información de las cosas malas su principal materia prima, periodismo y medios son mercaderes de la indignación.
Porque viven de historias que amargan el ánimo, hielan la sangre o invitan al desencanto y el cinismo.
Y si bien esto es verdad, es miope acusarlos con un argumento banal como este. Si tengo que arriesgar una hipótesis, las vocaciones periodísticas guardan parecidos con la vocación detectivesca y policiaca.

En la película “Llamarada” (“Backdraft” – Ron Howard, 1991) hay una escena clave, donde un bombero investigador visita a un pirómano preso en la cárcel. En un momento de la escena, el preso le indica a su visitante “Para saber cómo matar a la bestia, es necesario saber cómo vive. Hay que quererla un poco…. La persona que estás buscando conoce al animal, pero no lo suelta”

La película la han pasado muchas veces en la tele. Pero si alguien no la vio, el animal de marras es el fuego. Si trasponemos la escena a las actuaciones de la prensa, podemos poner a los periodistas en el sitio del bombero, a los protagonistas de cualquiera de sus historias en el sitio de los pirómanos, y al caos que producimos y nos rodea en el lugar de los fuegos.

Al punto, los periodistas conocen el lado más oscuro de la sociedad. No lo perdonan, pero tampoco lo condenan del todo cuando lo usan para vender historias. Por su propio lado, jueces, fiscales, policías, detectives privados y aves negras hacen otras cosas con el mismo material.

De hecho, muchas veces tapan asuntos, mientras que otras veces buchean a la cana o los chorros, y son fuentes de identidad reservada de los periodistas. De algo hay que comer, ¿no? El tire y afloje entre poder, sociedad y periodismo, atravesados por las crisis económicas generales y los tiroteos retóricos entre políticos, la agenda de las instituciones y las empresas de medios, determina el crecimiento y estabilidad del sector.

El caso de la empresa papelera industrial – disculpen la redundancia – “papel prensa” ilustra el asunto. Prácticamente desde sus inicios, los medios gráficos argentinos importaban toneladas de papel reciclable para imprimir lo suyo.

A partir de una iniciativa privada, con una ayudita de un préstamo internacional, apareció la primera y más grande productora industrial, destinada a abastecer de este insumo a los medios gráficos. El negocio salió y todavía sigue bien en nuestros días, aunque con algún cambio de manos. Durante la última dictadura cívico – militar argentina, el dueño de la empresa, un tal Gravier, apareció muerto en condiciones nunca bien aclaradas. Su muerte fue noticia con titulares tamaño catástrofe en todas partes.

Recuerdo haber hojeado páginas de aquellos años cuando era chico. Si mal no recuerdo, yo me entere gracias a un ejemplar de la revista “Siete días” que había en mi casa. Por supuesto, no alcanzaba a entender el significado de esos contenidos.

Tres décadas y monedas más tarde, cuando este asunto parecía enterrado, el tema tuvo un lugar estelar en la agenda política y periodística más reciente: Unos funcionarios del poder judicial armaron una denuncia contra una parte de la junta directiva de papel prensa. Dieron a conocer que la familia del difunto vendió acciones y propiedad, en condiciones no muy claras. En aquellos tiempos, quedaron como accionistas mayoritarios de papel prensa dos grandes empresas de medios y el estado nacional, criterio que se mantuvo inclusive durante varios gobiernos democráticos que supimos conseguir.

La oscura adquisición de la papelera, fue un naipe que un presidente de turno usó para atacar a los otros dos propietarios, ni bien leyó varios titulares críticos de su administración. Como parte de la ofensiva política, delegaron el asunto en un funcionario famoso por sus presiones groseras para hacerse valer. Lo expusieron en portada y las notas interiores de los diarios, por lo chabacano de sus conductas.

Tiempo después, por esta cuestión y demás problemas acumulados, desde el estado lo transfirieron a otro puesto. Era evidente que tuvieron que evitar gente ruidosa. El estado actual de este debate puntual es: cerrado. Un juez reviso la denuncia, tomó declaración a los testigos, encontró que cayeron en contradicciones, y finalmente desestimo la causa. Los dos medios siguen siendo dueños de su parte en la papelera, mientras el estado tiene una porción chica de la torta.

Lo sabroso aquí no es el amague; lo que no pasó es muchísimo más elocuente: que el estado nacional revisara su propio archivo; que por criticar, también la administración pública fuese hacia la auto crítica de las instituciones, seria, precisa y profunda. Apenas una sola gestión democrática consiguió ese objetivo en un tema puntual, cuando ordeno investigar para luego publicar el informe “Nunca Más”.

Los otros propietarios de papel prensa también pudieron llamarse a reflexión, y abrir sus archivos. No sucedió que desde el estado hubiese una auditoria, y que en caso de hallar irregularidades, hubiese quiebra y subasta pública de la empresa. Sin embargo, el asunto no pasó de operaciones políticas con historias a favor/en contra. Lo que hubo, en cambio, fue una cantidad de chicanas desde el partido de gobierno: acusaron a los otros socios de haber sido cómplices de la dictadura en el vaciamiento de la economía nacional. Mientras tanto, todo siguió y sigue siendo igual.

Salir en los medios

Con sus propios códigos de expresión y ética profesional, el periodismo tiene la capacidad de tender puentes entre espacios públicos y ciudadanía, alentar el comentario social y pedir la intervención publica o particular ante determinados temas.

Vayamos por lo evidente: Ningún Juan ni Juana de los palotes son importantes por sí mismos. Pero si agonizan y mueren esperando un trasplante, puede ser que los periodistas le presten atención. Un fulano no reviste importancia por sí mismo. Pero si un fulano mata en forma aberrante a una fulana, puede ser que medios y periodistas le pongan atención y le dediquen notas al asunto. No lo hacen por caranchos – aunque a decir verdad, alguito de eso hay. No tiene sentido negarlo – Se portan de este modo porque así son las reglas del oficio de prensa.

Sino, pregunten a Diego Maradona, que un día encontró un enjambre de reporteros acampando en la puerta de su casa en Fiorito, cuando tuvo dopping positivo por segunda vez. El tipo estaba con problemas, necesitaba tiempo privado, para recomponer sus cosas. Pero los caranchos no se iban. Los corrió dando escopetazos al aire, al menos lo que dijo el mismo cuando lo citaron a declaración indagatoria. El incidente fue nota de tapa de inmediato cuando ocurrió. Y las notas presentaban a los cronistas como víctimas del sucedido, no como provocadores. Dos o tres medios le hicieron juicio a Maradona, que al final le ganaron, y tuvo que gatillar cifras de cinco ceros a través de sus abogados.

Pregunten también a Juana Viale, que varias veces notó fotógrafos y móviles de televisión que la seguían para tomar imágenes de ella, sin su consentimiento. Frente al acoso, la actriz los increpó a los gritos. Eso quedó registrado. Los programas de chismes publicaron la historia como “polémicas declaraciones de…”

Hay muchas historias de esta clase, así que no vamos a abundar. Solo agreguemos que así como hay intromisiones, también hay figuras que piden prensa para construir y mantener vigente su imagen pública. Pregunten a Wanda Nara, vedette y modelo, que declaraba su virginidad a los medios que la entrevistaban. Luego le sacaron la ficha, con picardía, cuando descubrieron que tuvo una relación ocasional con Maradona. Pongamos que el asunto es como una partida de póquer abierto, chinchón o escoba de quince: Para quienes están dentro, los aspiran a entrar al sector, y quienes están en la vidriera por ser públicos y notorios, lo fundamental es aprovechar bien las cartas en mano y las de la mesa para hacer la diferencia.

Unas ideas sueltas para protocolos técnicos en la prensa

No soy periodista, pero se me ocurre que podría haber algunas reglas profesionales en la prensa que quizás ayuden a fortificar las cosas. Puesto en términos más técnicos, el problema es que en la búsqueda por transparentar lo que pasa, brindándole al público el mejor retrato posible de la realidad – al menos lo que yo conozco, que es la prensa argentina – todavía no hay protocolos para garantizar la plena y propia transparencia, que es el punto de partida de cualquier credibilidad.

Yo sé bien que soy un siete de copas. Asumo que no van a darme ni cinco segundos de atención en adepa, uptba, o la asociación interamericana de prensa si les mando estas ideas. Quizás otros, mas importantes que yo, podrían llevarlas a ver qué opinan ahí. De entrada, reconozcamos que el oficio del periodista es parecido al del medico forense. Las dos profesiones tienen trasfondos muy ingratos. Conocen a la gente recién cuando alguno se mandó cagadas, o tiene malos días. Conocen a los empresarios y funcionarios cuando pagaron y cobraron coimas, y también a los artistas y deportistas cuando guardaron secretos en el placard o se mandaron un moco. No se cazan demonios usando ángeles. Pero el chiste está en vestir de santidad la cosa, cuando en el fondo, no somos nadie para juzgar. Entonces, veamos de que se trata

  • Que los medios y periodistas revelen las fuentes protegidas, pongamos…. luego de unos 20 años de publicada una nota. Si lo hace la CIA con un protocolo parecido para desclasificar archivos, ¿No pueden hacerlo ellos?
  • Los periodistas deberían tener un seguro de mala praxis, similar al de los médicos, para el caso de cubrir costos de juicios por calumnias e injurias. Y si por imaginar, el monto del seguro debería de tener relación proporcional con el progreso profesional y el nivel de paga, claro. Para el caso, un periodista estrella debería pagar más prima que un reportero raso.
  • Estaría bueno que los periodistas no solo vayan por las primicias, sino que también repasen y re actualicen casos resonantes: No es muy frecuente, pero existe como nota de color aquello del “¿Y qué fue de?” Existe un dicho tradicional que en periodismo “no hay nada más antiguo que un diario de ayer”. Esta idea contrasta con aquello de periodismo como borrador de los libros de historia. Para remediar este problema, la propuesta es repasar y actualizar un tema pasado como parte del repertorio técnico permanente de la prensa.
  • Que toda denuncia periodística de gran porte, por temas graves, y que sea demostrable por datos, testimonios y evidencias, no se reduzca a mero material informativo. Sin perjuicio del uso testimonial, para notas y difusión, que sean también por protocolo automáticamente denuncias penales al tiempo que material de prensa. Esta función pueden llevarla adelante los representantes legales de los medios.

Es seguro que debe haber mucho más para reflexionar sobre estas cuestiones. Visto desde fuera, estas parecen importantes. En la tercera y última parte hablamos con más detalle de la agenda de medios.

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Acertijos en la oscuridad

¿Que pasa cuando un líder, para gobernar, le declara la guerra a los demás? Sencillo: Según lo que les den o quiten, los demás aguantan hasta que alguno sin nada que perder, pierde los estribos y al final se desata abiertamente el quilombo.
Nuestro actual partido de gobierno, el FPV, estuvo coqueteando con esta clase de ideas durante once años. Crearon un monstruo. Y puede devorarnos a todos. Ellos incluidos.

¿Que pasa cuando un partido tiene oportunidad de gobernar, y siempre termina afuera, ya sea porque lo voltean los milicos o renuncian antes de tiempo? Fácil: Quedan flojos de papeles para siempre. Y aun cuando tengan razón y alguna evidencia que respalde sus argumentos, sus discursos siempre sonaran huecos. La oposición de la UCR tiene este defecto desde su fundación. Una jodida pena.

¿Que pasa cuando un partido chico, neo conservador, va creciendo y aspira a mucho mas? Sencillo: Hace trenza y tranza. Y hace los deberes para mostrar buena imagen, que los conozcan y los voten por lo bien vestidos y bien hablados que son. Si después de la luna de miel resulta que la verdad es otra… bueno, a joderse. Mauricio macri y su criatura, el PRO, entra en este traje. El Frente Renovador, de Sergio Massa, tambien lleva un traje parecido.

¿Que pasa cuando un conjunto de agrupaciones pequeñas de izquierdas, algunas bolcheviques, otras maoístas, buscan traer la revolución a nuestro país? Sencillo: Se trenzan en discusiones internas, y se dividen en grupos cada vez más chicos que aspiran a quedar más a la izquierda de Karl Marx. Mientras tanto, no los vota ni el veedor del propio partido. Cuando pueden, participan en los gremios. A veces, en la lucha, consiguen algunos mártires que le dan valor a su causa, pero no van mucho más allá de eso. Es decir, si uno es de izquierda, tiene que morir para que lo conozcan y aprueben. ¿La revolución?… bien, gracias.
¿Que pasa cuando un partido chico, de centro izquierda moderada, que fue barrido debajo de la alfombra por un siglo, gobierna una sola vez sin mucha suerte? Fácil: Es el socialismo argentino. La UCR es su aliado político hace ya años. Será necesaria mucha buena suerte si les dan un voto…

Al final: Hay democracia republicana de baja calidad, nominal, formal, con muy poca educacion politica del pueblo y la dirigencia. Habra que tomar mucha sopa para mejorarla. Y menos mal que aprendimos que llamar a la puerta de los cuarteles no es la solucion a esta clase de problemas.
Un consejo util para quienes votan por primera vez y no tanto es que traten a todos los candidatos, inclusive aquel que tengan intención de brindar apoyo, como si les debieran mucha plata. Es bastante seguro que si pensamos de este modo tal vez pensemos dos veces antes de tomar decisiones.
Saludos y suerte

 

Data inútil sobre el doble discurso político

 

De un tiempo a esta parte, percibo que en los medios – y también fuera de ellos- se pierde la real ciencia y arte de debatir ideas políticas, mientras las reemplazamos por una distorsión que pasa por examinar corruptelas. Al punto, el grueso de la cuestión se reduce a difundir y denunciar negocios y maniobras sucias de los que tienen poder por un tiempo, pero sin mucha profundidad que digamos. En una categoria similar encontramos las malas administraciones y horrores de gestion. Si vamos a tomarlo con ingenuidad, el partido de gobierno sostiene un doble discurso sumamente contradictorio entre aquello que representan, lo que dicen y aquello que hacen; cuando causan mas daño que beneficio con sus conductas merecen la mas dura de las criticas y condenas. Sin embargo, el partido de cogobierno u opositor supo caer también en errores graves dignos de igual castigo cuando le tocó administrar la nación. Los autores del austral, la hiperinflación y el “corralito” no tienen altura moral para condenar el “ramal que para, ramal que cierra”, la tragedia de rio tercero y el indulto para Videla, Massera y Viola.. ¿se entiende?

Sin embargo, la idea es ir un poquito mas alla del planteo ingenuo. Porque robar y matar directamente o no tanto, perjudicando mayorias y minorias es un mal habito que necesita un correctivo mejor. El centro del asunto es el equilibrio entre lo moral y lo politico. Hablando mal y pronto, lo moral sirve para saber la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. Lo político es el oficio de lo posible, y sirve para administrar lo conveniente, lo probable, lo deseable y lo que puede hacerse, una vez que ya aprendimos los limites de la moral. Estas dos cosas hacen sistema; una sirve para medir a la otra y viceversa. Pero en la vida real, nunca los vamos a encontrar en “estado puro”, y siempre vamos a poder apreciar el armado, funcionamiento y mantenimiento del sistema cuando se incendia alguna cola de paja, o alguno muestra la hilacha. Al punto, es como rearmar un puzzle sin resolver o corregir uno mal resuelto: Lo primero que se advierte es que encajaron mal una cantidad de piezas o todo el juego. Al mismo tiempo, advertimos que cada pieza es diferente y hay que buscar el encastre donde calza bien cada cual. A medida que avanzamos en el asunto, y si vemos que no hay conflicto entre todas las cuestiones que forman el sistema, entonces podemos darnos por satisfechos.
El chiste es que nunca falta alguien que sobra, puentea las reglas del sistema y mas de una vez queda expuesto por eso.  

Aclarando, que oscurece: Siempre que se destapa alguna olla podrida, suele haber denuncia judicial y penal que no tiene tramite rápido, y además suele aparecer algún comentario sobre la costumbre y la tradición de la corrupción general entre nosotros. Estallan los escándalos empresariales, institucionales y políticos. Algunos sospechosos y culpables renuncian a sus puestos para tener una retirada ordenada, otros se afirman como fiscales del todo por el todo. Y por un tiempo razonable hay quienes se mueven para perseguir y aplicar alguna sanción a los sospechosos. La espuma de los días sube, baja y se diluye hasta que llega una nueva ola, y así…

Cualquiera sabe que de esta manera una gran cantidad de denunciantes terminan haciéndole juego a sus denunciados. Y viceversa.  Un refrán viejo recomienda: “resuelve el problema, no la culpa.” Es muy cómodo castigar un poco, o mas bien simular que se castiga al corrupto, y luego volver a los negociados. Al punto, también es muy cómodo señalar los vicios ajenos sin revisar los propios, juzgar a los demás por deporte y lograr las simpatías de las mayorías por un rato. Cuando hay querellas, juicios y condenas para un competidor político, o para un compañero de partido, a menudo se borronea la distancia que hay entre contrincante, enemigo, aliado, cómplice y victima. Política es el arte de lo posible, y entre lo que se puede y no se puede, siempre estiramos las reglas hasta el punto de quebrar el sistema sin siquiera darle importancia. Ni cuando las cosas están bien, ni cuando están pésimo. Al punto, los corruptos se defienden diciendo que son perseguidos por sus ideas y los riesgos que representa su gestión para otras personas. Y los probos acusados falsamente también. La evidencia a menudo es débil, poca, y suele pasarse por alto. Lo fundamental es encontrar un chivo expiatorio a propósito de cualquier conflicto. Lo que falta en estos casos son propuestas y contrapropuestas concretas y sobre los temas de fondo.

Hay veces en que varios humoristas lucidos parecen tener ciertas soluciones cuando estalla un problema. La gracia del asunto es que la comicidad es algo que se sigue con atención y hasta con mucho placer. Pero siempre a condición que nunca se tome en serio y que no sea nunca efectiva fuera de lo artístico, estético y estrictamente simbólico. Sin embargo, en mas de una oportunidad, suelen haber frases brillantes y observaciones agudas sobre nuestros usos y costumbres. Santiago Varela, uno de los guionistas de Tato Bores, escribió en 1991 un texto titulado “¿Quien tiene la culpa?” cuya lectura recomiendo para saber un poquito mas de todo esto que digo. 

Aquellas personas libres de negligencia o redondamente libres de algún crimen que tiren la primera piedra, y que se preparen a soportar una lluvia de cascotazos; aquellas personas que supieron pasar por el poder con las manos limpias y las uñas cortas que dios y la patria los demanden, ya que ninguna buena acción queda sin castigo.

Y para ir terminando, a modo de saludo cito de nuevo a Tato Bores (Don Mauricio Boreztein, actor de la nación, según su titulo de conservatorio nacional de arte dramático) “La neurona atenta, vermut con papas fritas, y….. ¡Good Show!”

Gustavo

Curiocideces del debate político a lo bestia

Para empezar, les explico que significa una curiosidez. Es la cruza entre una curiosidad y una estupidez. La parte que tiene de curiosidad es algo que merece análisis; la parte que tiene de estupidez merece ser criticada con argumentos superadores, para mejorar a los presentes en lugar de otras cosas

El debate político a lo bestia que hay hoy día en las redes sociales y fuera de ellas entra en la categoría de las curiosideces.

Hablando mal y pronto, el debate bestia es un intercambio de chicanas. Eso da asco y vergüenza ajena.

Pero tiene de curioso que discutimos figuras y no conductas y su relación con el trasfondo; discutimos periodistas, políticos oficialistas y opositores. Pero nunca hechos, información o noticias. Y de ideas, ni mu. Todo lo reducimos a simpatías o rechazos sobre las personas en lugar de ir al fondo de las cosas.

Hablando mal y pronto, esto se debe al hecho que en toda américa latina hay arriba y abajo.

Muchos políticos saben eso. Y conociendo los juicios y prejuicios de sus posibles votantes reparten algunas cosas entre los de abajo y arriba; a cambio les piden obediencia y hasta fanatismo. Usan eso como herramienta para ascender. Y así suben. Y así usan y llegan al abuso cuando cagan los derechos de las minorías, rosquean a las mayorías, y aprovechan que subieron para robar lo publico y privado en mas de un modo.

Y la fuerza de sus gobiernos reside en los partidarios del partido que manda, hayan recibido mucho, un poquito, o mas bien alguna migaja que les llene la panza y les infle el ego lo suficiente como para embanderarse mientras dura lo que les dan.

Lo poco o mucho que se sabe de varios modelos políticos  es que son dirigistas. Es decir que el poder se concentra en los dirigentes, y se le resta mucho de su importancia a aquellos que los votan. personalistas, donde una vez que asciende el dirigente, todo se concentra en su figura; estatistas, cuando el estado interviene fuerte en la sociedad y con ribetes autoritarios  cuando se usa el estado y el partido de gobierno para castigar a disidentes, a veces con las leyes y fuera de la ley también

Lo sabemos por el trabajo de gente como Lanata, pero también por otros medios. Y eso debería impulsar discutir que alternativas necesitamos.

por desgracia hoy todo es “viva o muera fulano/perengano/beneventano”. Encarecidamente, no rompamos las pelotas con esta clase de consignas. Busquemos ideas. El periodismo critico está para decirnos lo que no se debe hacer y porque no hay que hacerlas. Ahora, busquemos como hacer las cosas mejor.Saludos

Peronismo explicado para dummies – Primera parte

Con el peronismo ocurre lo mismo que con las criaturas de pocos meses; sus parientes lo ven crecer, varios de ellos lo miman y automáticamente buscan parecidos entre el recién nacido con sus padres y un poco con los demás miembros de la familia. Supongo que es para poder tener referencias para relacionarse con el recién nacido.

Trasponemos este criterio al mundillo de los movimientos políticos, y encontramos lo que sigue: Se dice que es muy parecido al laborismo británico mientras otros afirman que tiene algo del fascismo italiano. Hay quien percibe un poco de socialismo; otros ven la vocación revolucionaria del comunismo. No falta quien percibe algo de la democracia cristiana en el peronismo, y así podemos seguir por muchos caminos.

Todas estas percepciones tienen razón por un tiempo, y todas se equivocan a la vuelta de los años. Varias veces el justicialismo supo girar para la izquierda, otras veces para la derecha y seguir hacia el centro sin despeinarse. Así que… ¿Alguien puede explicar el peronismo? ¿será un misterio envuelto en un enigma? Existen numerosos libros de historia y ciencias políticas sobre el asunto, con diversos grados de análisis y detalles tanto a favor como en contra. Siempre que les parezca bueno, yo les recomiendo que lean esos libros… algunas cosas pude aprender de esos textos y las voy poniendo aquí para compartirlas con ustedes. Si están listos, comencemos el viaje.

Lo que había antes

Algo llamativo cuando hablamos de justicialismo, es que parece que antes de Juan Domingo Perón no había nadie que representara a los trabajadores o clase obrera en argentina. Mucha gente joven puede tener esta impresión, tal vez por falta de tiempo e información sobre el tema. Mucha gente mayor también, pero mas bien porque no se acuerda. Algunos de ellos no recuerdan por falta de interés, y otros mas bien porque se dedicaron a demoler prolijamente esta cuestión o deformarla.

Fue quedando que “obrero” es igual a “peronista”. Y eso es falso: La historia argentina nos enseña que al llegar el siglo XX en nuestro país ya había una cantidad de sindicatos y partidos políticos completamente distintos al peronismo que buscaban una sociedad sin desigualdades. Como oposición a los gobiernos conservadores y radicales, y como resistencia a los golpes de estado estaban los socialistas, los anarquistas y los comunistas.

Cada partido tenia su propuesta para ir dando vuelta la tortilla; Los socialistas fueron y son partidarios de cambios progresistas, con respeto por las instituciones y las libertades de todos. Al día de hoy, sus objetivos son concebir y ejecutar planes para distribuir mejor la riqueza. Y que se reconozcan los derechos de todos aquellos que sufren alguna desigualdad e injusticia social para poder reparar sus problemas.

Los socialistas fueron los primeros en abrir la puerta para que nuestras mujeres opinen de política y accedan a las profesiones liberales. Sin estas semillas que plantaron, no tendríamos hoy día ni escritoras, ni actrices, ni medicas ni periodistas, por mencionar un puñado de criterios ejemplares.

Los anarquistas, en cambio, fueron partidarios de cambiarlo todo por la fuerza; su intención era erradicar los estados nacionales y todo tipo de institución, ya que opinaban que eran la fuente absoluta de cualquier problema social.

Los anarquistas fueron los primeros en poner quinta a fondo: hicieron huelgas y manifestaciones con reclamos justos; esto los llevó a pelearse con piedras y palos contra los esbirros del conservadurismo que a menudo iban con pistolas o rifles y los masacraban redondamente. Pero también los anarquistas tiraban bombas contra la población civil en forma indiscriminada en sitios como iglesias, bares y comercios prósperos, en lugar de ganarse a la gente.

Eso les valió que desde el poder de turno los barrieran a todos los disidentes o reformistas violentamente debajo de la alfombra,  para que nadie se atreva ni a chistar.

Por su parte, los comunistas buscan establecer el régimen bolchevique para resolver los problemas sociales. Como todos sabemos, se impuso por largo tiempo en Rusia; sigue vigente en China y se mantiene en Cuba. El Comunismo argentino nunca consiguió éxitos. El Anarquismo, en cambio, logró mártires y plantar la semilla de la necesidad de cambiar las cosas por un orden mas justo.

El Socialismo, por su lado, apostó y ganó en avances intelectuales para la discusión política en nuestra nación, restándole buena parte de sus influencias al pensamiento conservador y al radicalismo. Pero como ninguna buena acción queda impune, el socialismo nunca consiguió obtener el poder necesario para concretar sus propios proyectos. Así las cosas, quedaron apenas pocas personas y grupos muy flojos de papeles a propósito del avance de las ideas y las ganas de cambiar. El surgimiento del peronismo sirvió para renovar el interés sobre el asunto…. y así es como empezamos a explicarlo.  

Los primeros años (40s – 50s)

La identidad y objetivos de cualquier partido político depende de sus fundadores y el modo en que manejan las cosas mientras tienen tiempo y energías. El teniente coronel Juan Domingo Perón  (1895 -1973) fue el papi de la criatura, y la mami fue Eva Duarte de Perón (1919-1952) Ambos concibieron el justicialismo, cuya meta es aun hoy sostener y profundizar la paz y la justicia social en el orden democrático y republicano argentino.

Hay quien opina que el peronismo nació y creció no tanto como un proyecto político, sino mas bien como un experimento social exitoso que poco después tomó forma partidaria. El centro de la experiencia estuvo a medio camino entre la asistencia y el asistencialismo dirigido a las clases con bajos recursos, mayormente los obreros, con dosis altas de clientelismo y el interés de ir formando masa critica para crear un partido político.

Por medio de la fundación Eva Perón, muchas personas pedían y recibían ayuda de todo tipo; pero como nada es gratis en la vida, a los beneficiados se les exigía a cambio fidelidad hacia sus benefactores, cosa que muchos hicieron con gusto y hasta con fanatismo. Esta receta, muy común en el mundo de la política, les dio muy buenos resultados. Si alguien quiere saber mas detalles del asunto, quizás le venga bien preguntarle a sus mayores, leer diarios de la época, tanto a favor como en contra, y leer libros de historia que hay a favor y no tanto.

Si no tienen tiempo para eso, sugiero que googleen sobre el tema, pero no solo por el panorama en nuestro país sino en el exterior, ya que por aquellos años Europa y sus aliados estaban en la segunda posguerra, con deuda externa importante y temas de comercio exterior que favorecían a los países agroexportadores como el nuestro. Argentina no estaba en malas condiciones, pero tampoco era un paraíso. El peronismo contribuyó a que varias cosas cambiaran, ya que hizo redistribución de riqueza en un momento de vacas atadas y dinero dulce.

Mas aquí o mas allá de todos los detalles, nobleza obliga decir que el justicialismo aportó a nuestra cultura política y gestión estatal algunas novedades técnicas fundamentales que siguen vigentes. El peronismo instituyó el estado de bienestar moderno en nuestro país. Por ley, impuso y perfeccionó el sistema previsional de reparto y el sistema de obras sociales a través de sindicatos y gremios por cada profesión y oficio. Al punto, organizó que tuvieran una burocracia importante, con el objetivo que nadie fuera del propio peronismo pudiera armar sindicatos de otro palo.

También instituyó el voto femenino; con eso ayudó a aflojar los prejuicios machistas que todavía siguen vigentes en los círculos del poder y en otros tantos lugares por donde pasamos todas y todos alguna vez en la vida. Durante estos años, el peronismo modernizó el sistema de medios masivos de comunicación, que ya conocía diarios, revistas, radios, cine y discos cuando inauguró el primer canal de televisión abierta, cosa que de por si es para otro texto en el blog por todo lo que significa.

Dicen algunos que la mayoría de estas ideas y medidas eran proyectos de ley socialistas, que al final terminaron vetadas o cajoneadas en algunas ocasiones, vistas con alergia por los radicales y con fobia por los conservadores o los milicos en el poder hasta que finalmente las realizo el justicialismo. Otros afirman que Perón se trajo importadas estas iniciativas de Italia cuando trabajó como agregado militar en la embajada argentina, mientras ocurría el ascenso del régimen de Mussolini.

Para ir cerrando esta sección, es importante mencionar que todas las medidas que tomó le hicieron ganar mucho poder a su líder. Como no se llega a la cima sin ganarse algunos enemigos, el poder del peronato duró un tiempo pero se terminó por un golpe de estado a mediados del siglo pasado al que bautizaron revolución libertadora, y eso ya es otra historia.

Las vueltas del General (50s – 70s)

Luego de haber sido derrocado Perón marchó al exilio en España y ahí se quedó por largos años. Por su lado, los conservadores y radicales proscribieron al justicialismo como partido, pero nunca jamás de los jamases pudieron frenar al peronismo como movimiento; Al punto, el propio Perón se mantuvo siempre en contacto con muchos de sus seguidores que iban a visitarlo con frecuencia, le llevaban noticias frescas, y en intercambio de figuritas se traían a nuestro país instrucciones y consignas – a veces de puño y letra del líder – para formar masa critica que favoreciera un “operativo clamor” por su retorno a la argentina. Este horóscopo no le falló, pero le costó mucho tiempo y energías para que finalmente le saliera bien.

“A rio revuelto, ganancia de pescador” reza el dicho. Y como sucedía que las administraciones radicales tomaban medidas que a cierta gente no le gustaban o no les convenían, esas mismas personas llamaban a las puertas de los cuarteles para que les solucionaran las cosas mediante unos bonitos golpes de estado, que duraban medianamente poco hasta que volvían a llamar a elecciones. Argentina estaba con problemas económicos serios, y las crisis frecuentes hacían añorar a muchos los tiempos mas cómodos del peronismo.

En el resto del planeta las cosas tampoco estaban tranquilas: guerra fría entre el este y el oeste, guerra de corea, revolución cubana,  primavera de Praga, mayo francés, carrera espacial y armamentista (que finalmente ganaron los yanquis) y muchos episodios mas que conviene googlear o leer en los libros de historia, contribuyeron a darle forma a la época; algunos logros de los soviéticos, varios reveses de los capitalistas, y unos cuantos aciertos de la contracultura europea y norteamericana ayudaron a que los discursos críticos fuesen sumamente seductores en muchos rincones del planeta. Tal como estaban las cosas dentro y fuera, en nuestro país pronto hubo tentaciones de hacer la revolución bien rojo shocking, pero al final salió mas bien como tomatazo.

Perón supo manejarse con estos temas y tonos a medida que esperaba volver. Desde su exilio, el hombre supo actualizar el estilo de sus propios discursos siguiendo las modas políticas que atravesaban el mundo y que estaban instalándose en argentina. Nunca dejó de ser el mismo, nacionalista y populista, personalista y dirigista. Nunca dejó de ser un hombre de centro; sin embargo como militar y político siempre estuvo bien consciente que la política es la continuación de la guerra pero por otros medios. Y se apoyó en el movimiento para conseguir su victoria.

Con frecuencia se sirvió de algunas palabras clave como “Revolución” “Pueblo” “Patria” “Justicia Social” “Dominación” “Dependencia” “Dignidad” “Liberación” “Compañero” “Compañera” “Igualdad” que resonaban en propios y extraños como lenguaje de centroizquierdas, pero también tenían sentido propio por centroderechas.

Abreviando, ocurrió que una cantidad de gente joven  – que nunca conoció el peronismo modelo 40s –  pronto hizo su propio mix entre la zurda y el justicialismo. De esa ensalada salieron una manga de zarpados armados que, en nombre del peronismo, causaron pocos pero importantes daños entre los que tenían la manija.

Mientras estuvo fuera de argentina, Perón los alentó, pero sin levantar la perdiz. A fin de cuentas, venían bien para lo que buscaba el general. Otros que también ayudaron desde su kiosquito fueron los gremialistas, que merecen parrafada aparte y algunas cosas hablaremos en otro texto.

Quizás el mejor modo de explicar esta situación, que de por si fue complicada (muchos todavía buscan explicarla) es compararla con una parra algo descuidada pero que al final dio ciertos frutos esperados y algunos que no tanto. Yendo por la botánica, pero sin irnos por las ramas, desde 1945/46 en adelante el justicialismo dirigido por sus propios dueños, sembró algo que fue creciendo en mas de una dirección y lentamente se le fue de las manos a su jardinero. Puesto en términos algo mas técnicos, cuando Perón volvió a nuestro país en los 70s empezó la tarea de restaurar el partido, depurarlo de elementos inconvenientes – por violentos y políticamente incorrectos –  y al mismo tiempo, elaborar ideas y planes estratégicos para el país.

Cuando volvió a nuestra nación, es bien posible aunque improbable que Perón supiera de antemano que siempre fue mas fácil tener control sobre el partido que sobre el movimiento. Juan Domingo siempre supo que movimiento y partido eran inseparables de su persona, y con esto a favor comenzó esta tarea que mencionamos mas arriba. Pero su edad y salud no eran las mismas de antes, y se murió antes de darle forma a todo aquello.

Luego de su partida, sucedieron descontroles en muchos niveles de la vida del partido, el movimiento, los gremios, los demás partidos, el ejercito, y así se fue yendo a la mierda el país.

Pero eso, shaib, es otro cuento… y para no aburrir no lo incluimos. Seguimos en la segunda y ultima parte de este asunto 

Revolviendo el caldero: Un alguito sobre los cacerolazos y nuestra educación cívica

Alguna vez escuché decir a un periodista español que trabaja en nuestro país, José Luis Álvarez Fermosel: “Aquí me veis, revolviendo el caldero.”  No sé ustedes, pero me parece buena expresión para iniciar el texto que sigue. Se lo dedicamos a un tema que que viene cocinando en la versión moderna de los calderos – es decir, las cacerolas-  y no es demasiado difícil de adivinar cual es el asunto que habla esta nota.

Revolviendo el caldero, hay una novedad en argentina y es la existencia de los cacerolazos. Para aquellos/llas que no los conocen, son protestas cívicas sobre algunos asuntos de interés publico pero sin ninguna bandera partidaria, sectorial, gremial o institucional de ninguna clase bien definida. Revolviendo el caldero, también, se sabe que en cada cacerolazo hay reclamos al estado y quienes lo administran para que cubran con mas ahínco las obligaciones que tienen con la seguridad publica, las garantías de la libertad de conciencia, opinión y expresión, y la administración eficiente y eficaz de las garantías jurídicas individuales en mas de un caso.

Los reclamos caceroleros en general van dirigidos a las responsabilidades incumplidas por parte de la actual gestión del partido de gobierno nacional. El espíritu de estas manifestaciones pasa por cuestiones de coyuntura. Por el momento, no parece que desde las cacerolas vayan a salir nuevos partidos políticos o asociaciones civiles que intervengan en nuestra vida.

No obstante, estas marchas son el resultado sordo de un aprendizaje saludable sobre cultura política. Por largas décadas, cuando un gobierno no gustaba, se le ponía limites y hasta final con golpe de estado cívico-militar. Ahora, el limite suena con cacerolas y no con ruido de botas y comunicados militares sobre un nuevo régimen provisorio. Al punto, pongamos bien claro que los pueblos no aprenden los buenos valores ni crecen sino sufriendo carencias en carne propia y en grande. Es triste y hasta ridículo, pero es un hecho bien documentado en la historia universal. Pregunten a cualquier sobreviviente de la segunda guerra, inclusive a los nazis, si no me creen.

Insisto: por favor, no me tomen como palabra santa. Pregunten a historiadores, sociólogos y economistas por las consecuencias del “proceso de reorganización nacional”, y para algo mas fresco, averigüen sobre los fiascos económicos de nuestras tres primeras administraciones democráticas y en total estado de derecho. Todavía hay diarios viejos que cuentan estos temas.

Yendo mucho mas hacia atrás quizás podamos notar que hace ya tres siglos y medio, (1800 y pico hasta la actualidad) nuestro estado nacional fue el principal factor de transformación y crecimiento del país;  Con sudor y con dineros nuestros, distintos dirigentes diseñaron instituciones y ejecutaron planes de arriba hacia abajo, con devoluciones del abajo hacia arriba pésimas en la mayoría de los casos y algunos efectos positivos en ciertas ocasiones. Hemos aprendido a convivir a los ponchazos con nuestras autoridades; muchas veces por medio del terror político y de las armas. Otras veces la cosa pasó por convicciones y conveniencias ideológicas y de bolsillo.

Todas estas actitudes dieron forma a las actuales relaciones entre estado y sociedad . Así fuimos creando las condiciones para estirar y romper las reglas, siendo a veces garcas y otras tantas boludos que votamos y puteamos después. Así también es como ahora revolviendo el caldero, encontramos que el poder de cualquier tipo tiene limites. Y el poder del estado es aquel que mas limites tiene. 

Este principio elemental de educación cívica es lo mas grande que nos enseñan los cacerolazos. Y les guste o no, esta lección llega inclusive hasta aquellos que apoyan la actual administración del estado. Quizás una frase del enmascarado de ”V de Vendetta” lo ponga claro. “El pueblo no debe temerle al gobierno; es el gobierno quien debe temerle al pueblo” 

Y si lo quieren mas claro, echemos petróleo y prendamos un fueguito: Hoy mandamos con votos, no con botas, porque mal que bien sabemos lo que costó llegar hasta donde estamos. Y justamente porque pagamos un precio alto en tiempo, energías y recursos de toda clase para vivir en democracia, el ruido de cacerolas está para recordarles a nuestros políticos que un voto no les da permiso para que hagan cualquier cosa en nombre de uno. Y la necesidad de este limite se nota cuando nuestros gobernantes se mandan cagadas y vamos reaccionando ante atropellos y demás asuntos. 
Sabemos – y le damos muchos nombres –  que nuestras necesidades se resuelven con mas paz, libertad, respeto y responsabilidades.   

Es una respetuosa opinión. saludos

Vote primero, putee después: Notas sobre la experiencia democrática argentina

 

Los problemas que tenemos con el “Vote primero, putee después” vienen repartidos en tres partes

Primera: Antes de votar, las mas de las veces elegimos figuras y slogans, en lugar de antecedentes de capacidad de gestión y buenos resultados previos y comprobables. Así es como algunos desarrollan estrategias discursivas para seducir posibles votantes, muy a menudo cargando de significado algunas palabras y deprimiendo otros sentidos igualmente validos para esas palabras; así es como algunos también mienten abiertamente, y el efecto en general es que los habilitamos para que los políticos nos digan cosas que queremos escuchar en lugar de plantear ideas concretas sobre temas puntuales, además de prometer cosas que nunca van a cumplir. En este marco, los que hablan mejor ganan las elecciones. 

Segunda: Luego de elegir, al oficialismo lo dejamos actuar mientras no nos toqueteen demasiado el bolsillo; el derecho de cada quien a comer, estar sanos y seguros, y ser libres y responsables de nuestros actos no parece tener peso, cuando es la base de nuestro sistema y hay que cuidarlo y respetarlo y hacerlo valer en lugar de ser garcas que lo atropellamos, y peor aun, boludos que no nos importan las bases del sistema mientras nos den pan y circo (especialmente pan)

Tercera: Cuando termina el mandato nadie hace balance y arqueo. Cuando cae el mandato, ya sea porque hubo golpe cívico militar, o porque vaciaron la economía, la culpa del fracaso es siempre del otro; además nadie va preso y mucho menos hace autocritica.

Votamos primero y después puteamos. Y es una pena, porque podemos aprender a hacerlo mejor. Es una humilde y respetuosa opinión. Saludos